Nuestra historia comienza aquí, justamente una semana después de lo ocurrido con Galaxia y las semillas estelares.
Cierta joven de peinado de odangos miraba a través de la ventana, había cambiado su habitual pupitre por uno al lado de tal vista por simple capricho, había agradecido a su compañera de que cambiará lugar con ella aún ante los cuestionamientos de sus amigas quienes les pareció extraño ese repentino cambio por parte de ella, sin embargo evitaron seguir cuestionando su decisión una vez la clase dio inicio.
Serena mantenía su mirada perdida en aquel cielo azul mientras el profesor daba su clase, quizás no sería novedad alguna que la clase de matemáticas no sea de sus favoritas pero estaba mucho más desatendida que otras veces anteriores.
—¿Por qué rayos debo estar aquí? —Pensó con fastidio mirando por el rabillo del ojo al profesor quién escribía algunas cosas en la pizarra —quizás debí faltar hoy, siento que el sueño me va a vencer en cualquier momento —suspiró —aunque no sirve mucho si vuelvo a tener otro sueño extraño como los que me han estado persiguiendo toda la maldita semana —rodó los ojos irritada escuchando que algo explicaba el maestro a la lejanía —no lo entiendo, escuchó voces extrañas, hablan sobre oscuridad, soledad y desdicha, o algo así —dirigió su mirada a su cuaderno donde comenzo a hacer garabatos con la pluma —quizás me estoy volviendo loca —ironizó sonriendo ladinamente —y seguro me toman por loca si le cuento a mis amigas o a mi novio estas tonterías —elevó la mirada al profesor notando las fórmulas en la pizarra a lo que cambió de hoja y comenzó a apuntar —creo que debería hacer meditación o algo por el estilo para detener esos raros sueños y voces en mi cabeza a la hora de dormir —ella cerró su libreta y levantó su mano recibiendo la atención del maestro —¿Me permite ir al baño? —Preguntó con seriedad, el profesor simplemente asintió y la rubia salió rápidamente del aula ante la mirada preocupada de sus amigas.
Una vez llegó a los baños más cercanos en el pasillo, entró notando que estaban vacíos, suspiró con fuerza para luego acercarse a los lavabos donde enjuago su rostro con el agua.
Una vez abrió sus ojos de pronto se sorprendió ante la imagen que apareció en el espejo, una chica de melena rubia le era cubierto todo el rostro por esos cabellos que llegaban hasta el suelo y se encontraba amarrada por unas enredaderas de rosal que encajaban sus espinas en la pálida piel de la joven.
Serena asustada dio dos pasos hacia atrás comenzando a respirar con irregularidad, al tratar de dar otro paso más para alejarse resbaló cayendo al suelo de espaldas, abruptamente se levantó del suelo nuevamente mirando el espejo sólo para notar que aquella imagen había desaparecido, temerosa apretó con sus manos la orilla del lavabo, su cuerpo temblaba y tenía un nudo en la garganta.
—Te puedo asegurar que lo perderás todo —resonó una voz en su cabeza haciendo que volteara hacia los lados con desesperación intentando de algún modo encontrar de donde provenía.
—Me estoy volviendo loca... —Susurró con la voz cortada para después salir de los baños rápidamente para entrar a la clase donde se mantuvo en total silencio hasta la hora de salida.
Una vez las clases terminaron, las chicas caminaban por la avenida juntas, Serena se encontraba siguiéndolas en silencio desde la parte de atrás, Amy dejo de ir a la par de Mina y Lita para colocarse al lado de la rubia a quien le sostuvo la mano captando su atención, con eso el grupo se detuvo en la cera.
—¿Esta todo bien, Serena? —Le preguntó Amy mirándola con preocupación.
—He estado teniendo unas malas noches, Amy —comentó Serena sonriendo levemente —sólo me encuentro agotada y lo único qur deseo es llegar a casa a dormir.
—Esta bien, pero si algo sucede sabes bien que puedes contar con nosotras en cualquier momento —le dijo Lita un poco dudosa de la respuesta que le había dado a la peliazul.
—¿Segura que sólo es cansancio? —Cuestionó Mina con una pequeña sonrisa colocando su mano en el hombro de la protegida de la luna.
—Es sólo el cansancio, llegaré a casa y dormire —respondió Serena con cierto tono irritable dando fin a la conversación dejando que sus amigas se miraran entre sí preocupadas.
Serena llegó a casa la cual estaba sumida en la soledad, vio la nota sobre la mesa entendiendo que su familia había salido a una junta de su hermano y no tenía de donde se encontraba Luna a lo que simplemente se lanzó al sofá.
—Quisiera sabe que diablos fue lo que pasó —susurró para si cubriendo su rostro con ambas manos, después recargó su cabeza en el respaldo donde el suelo comenzaba a vencerla.
—Pobre de ti, aún sigues pensando que todo es producto de tu imaginación —habló la voz con burla provocando que Serena se levantará abruptamente y viendo como el escenario de su casa repentinamente cambiaba a una solitaria habitación.
—La habitación de mis pesadillas —pensó Serena mordiendo su labio, de pronto la habitación oscura se volvió totalmente blanca confundiendo a la protegida de la luna pero una extraña bruma negra apareció delante de ella comenzando a tomar forma humanoide.
—¿Quién diablos eres? —Le preguntó la rubia frunciendo el ceño.
—¿Enserio no me reconoces? —Preguntó con burla —tenía la esperanza de que adivinaras —dijo con lamentación —querida, yo soy Caos.
—¿Caos? —Cuestionó confundida, la joven no quería creer que el mismo Caos está frente a ella —¡¿Cómo puede ser posible?! —Un frío recorrió su espina dorsal haciéndola tener temor de la situación.
—Puede que hayas liberado a Galaxia expulsandome de su cuerpo, pero dejame decirte que he regresado porque una parte de mi entró en ti —inquirió con burla haciendo palidecer a la guardiana de la luna.
—Mientes... —Susurró en shock sintiendo como su corazón comenzaba a acelerarse y su cuerpo comenzaba a temblar —¡Mientes! —Exclamó desesperada alejándose de aquella figura —¡Dices puras mentiras! —Espetó crispando los puños.
—Pobre pequeña princesa —musitó el ser con burla —sabes muy bien que es verdad ¿Por que estarías escuchando mi voz entonces? —rió provocando que la piel de la rubia se erizara —heredera única de la luna, estas condenada con el mismo destino de Sailor Galaxia.
—¡No estoy condenada! —Refutó alterada —¿¡Entiendes lo que digo?! ¡Yo no seré tu maldito recipiente para que puedas hacer lo que te plazca! —Gritó con determinación —¡No voy a ser tu estúpida marioneta que baile al compás de tus hilos! —Sus ojos se llenaron de lágrimas —¡No lo voy a permitir!
—Veamos cuanto puedes soportar antes de caer en el mismo inevitable destino que Sailor Galaxia —susurró para después desaparecer, Serena cerró sus ojos dejando caer sus lágrimas después de eso abrió abruptamente sus ojos viendo el techo de su sala.
—¿Qué...? —Cuestionó con un nudo en su garganta sintiendo las lágrimas recorrer sus mejillas, con pesadez se levantó del suelo —no puede ser... —Susurró sentándose en el sofá y cubrió su rostro con ambas manos —Caos está en mi —musitó —pero no puedo dejar que me controle, no puedo permitirme cometer el mismo error que Galaxia, no puedo simplemente ceder a ese tipo de destino en el que ella no tuvo opción, yo no quiero ese destino —dijo con determinación retirando sus manos del rostro mirando un punto fijo perdiéndose en sus pensamientos —una pesadilla ha comenzado.
[...]
