Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi

Resistiéndose Al Amor

By Rossy Castaneda

Capítulo Siete

—Eres un depravado. Aún no puedo creer que te atrevieras a tanto —dijo Lord Alfred Longford con desaprobación.

—Fueron los tragos de aquella tarde.

—No mientas, fue tu maldita manía de no controlar tu pene la que te llevó a esa situación.

—¡Bah! —bufó —solo era un jovencito entonces.

—¿Jovencito? —tenias ya 20 años, te recuerdo que eres el mayor de los tres, bien merecido te tenías la golpiza que te dieron entonces —lo miró a los ojos —ahora comprendo porque te negaste ha levantar una denuncia, pues como podrías hacerlo si el agresor fuiste tu.

—Cálmate Fred, pareces una niñata con tu parloteo.

—Y tu eres un completo imbécil, ¿como se te ocurrió hacer tal cosa? mereces que Anthony o Terry te corten las pelotas —dijo frunciendo el ceño —si le hubieras echo eso a mi hermana te juro que no solo te cortaba las pelotas, te cortaría también el pene, te lo metería en tu asqueroso trasero y te exhibiría en la plaza pública por depravado y te aseguro que toda Londres me lo agradecería por liberarlo de semejante espécimen.

—¡Basta! —Lord Daniel Leagan alzó la voz callándolos a ambos —¿pueden dejar de discutir como un par de viejas parlanchinas? —dirigió su mirada a Lord Alfred —nos ayudarás ¿si o no?

—De ninguna manera voy a involucrarme en algo tan monstruoso —respondió poniéndose de pie —Por Dios! Tengo a una hermana a la que amo profundamente y si le llegara pasar algo parecido yo mataría a quien se atreviera a hacerle algo como lo que este idiota le hizo a Lady Candice y tu deberías de hacer lo mismo, si mas recuerdo tu eres parte de esa familia.

—No lo soy más —respondió Niel con el ceño fruncido —nos desterraron después que llamé huérfana a Candice

—Querrás decir después de la paliza que te dieron los hermanos Ardley —Ben rió entre dientes ganándose una mirada fulminante por parte de Niel. —¡perdón! —se disculpó.

—No cuenten conmigo para esto, no sere cómplice de algo tan atroz—Fred se dirigió a la puerta, abrió esta y salió sin mirar atrás.

—No le hagas caso se le pasará —Niel se giró dándole la espalda a su amigo —¿Por que no me habías contado nada de esto durante todo este tiempo? —Le presentó girándose nuevamente para quedar frente a él.

—Por miedo.

—¿En serio creíste que yo te delataría?

—No, pero sabía que la muchacha te interesaba realmente y pensé que me cortarías las pelotas si te lo decía.

—Eso fue antes que esa maldita se atreviera a despreciarme —los ojos de Niel chispearon con odio al recordar aquella tarde en donde la encontró sola.

Flash Back...

—Hola Candice, hoy estas mas hermosa que nunca.

—Gracias Niel, tu siempre tan galante.

—No se trata de galantería sino de la verdad —sonrió con malicia —hacía mucho tiempo que no te veía, la verdad jamas hubiera imaginado que aquella pequeña revoltosa de dos coletas se convirtiera en una joven tan bella.

—Sigo siendo la misma revoltosa de antaño, eso sin duda no ha cambiado en nada.

—Solo que ahora eres una hermosa y apetecible revoltosa —se acercó a ella mas de lo que la cortesía le permitía.

Candy retrocedió —¿que haces Niel? —preguntó al verse atrapada entre la pared y sus brazos.

—Me gustas Candice y mucho —dijo acercándose a ella dispuesto a devorar sus labios.

Candy le dio un rodillazo en su entre pierna.

—Aush! Se quejó doblándose de dolor —¿por que has echo eso?

—Y todavía lo preguntas —respondió ella con el ceño fruncido.

—No tienes que fingir conmigo —dijo luego de recuperarse.

—¿De que demonios hablas?

—Oh vamos Candice, sé que te gusto.

—¿ Gustarme? —lanzo un bufido —como podría gustarme alguien como tu —respondió mirándolo de pies a cabeza —eres un idiota que no sabes como tratar a una dama.

Aquellas palabras encendieron la ira del joven vizconde

—Escúchame bien maldita huérfana, no te permito que me hables de esa manera...

—Y yo no te permito que te dirijas a mi hermana en esos términos.

El rostro de Niel se volvió mas blanco que la cera al escuchar aquella potente voz detrás de él

—Albert, Anthony —Candy salió a refugiarse en los brazos de sus hermanos, quienes la recibieron y luego le indicaron que fuera con la Tía Elroy.

En dos zancadas, Albert llegó hasta Niel y le propinó un golpe certero en la parte izquierda de su rostro y antes de darle un segundo golpe Anthony lo detuvo.

—Déjamelo a mi hermano.

Albert se hizo a un lado.

Tomándolo de la solapa, Anthony alzó a Niel y cuando lo tuvo frente a el le soltó un golpe tan fuerte en la nariz que lo envió directo al piso nuevamente.

—Me la has quebrado —se quejó Niel intentando detener el flujo de sangre.

—Y te voy a quebrar uno a uno tus malditos huesos si no te largas ahora mismo de esta casa maldito bastardo —siseó Anthony preparando sus puños para cumplir su amenaza.

—¡Basta! —intervino Lady Elroy para impedir que sus sobrinos se siguieran manchando las manos —Niel ponte de pie y márchate y desde ahora olvídate que alguna vez fuiste parte de esta familia, no eres mas bienvenido aquí.

—¡Tia Elroy!

—El día que lo hagas, debes ser para disculparte con Candice por tu comportamiento poco caballeroso y por la ofensa a nuestra familia.

Niel no podía creer las palabras tan duras y frías de quien siempre los había mimado a su hermana y a él.

—Ya escuchaste a Tia Elroy —Albert lo levantó cual muñeco de trapo y lo sacó casi a patadas de aquella casa a la que nunca mas regresó.

Fin del Flash Back.

Tres horas más tarde...

En uno de los bares de White, dos amigos celebraban su primera victoria. Ver el rostro pálido de aquella pequeña zorra sin duda no tenía precio para ellos. Alzaron sus copas y brindaron por lo que sería una muy deliciosa venganza.

Aprovechando su estancia en aquel lugar, Ben se puso de pie y buscó a uno de los mozos de aquel lugar, tras pagarle unas cuantas libras el mozo comenzó a esparcir cierto rumor en la mesa de enseguida con la intension que Sir. Garcia un hombre entrado en años, gordo y panzón quien estaba tomándose unos tragos en la mesa de al lado los escuchara. Sabían de sobra que el robusto hombre, era el mas chismoso de todos los caballeros y su esposa la cotilla mas grande de toda Londres y se atreverían a decir que toda Europa.

Tal y como lo planearon, Sir Garcia, tras escuchar los rumores se acercó a ellos, cruzó unas cuantas palabras y luego se marchó con una enorme sonrisa de satisfacción pues entre sus manos llevaba un chisme tan grueso como su panza barrilera.

—¿Te imaginas el rostro de los Ardley cuando eso llegue a sus oídos? —Decía Ben riendo —No puedo quitarme de la cabeza el rostro pálido de esa zorra cuando me vio, fue una verdadera lástima que Grantchester estuviera con ella, habría sido divertido acercarme a ella y concluir lo que no hice hace 2 años —se carcajeó.

—Ya era hora que esos desgraciados pagaran lo que hicieron —decían Niel tocando una cicatriz debajo de su ceja izquierda y su nariz torcida a causa del golpe que recibió de parte de Anthony la tarde que enfurecido le gritó huérfana a aquella pequeña zorra.

—¿Cual es el siguiente paso a dar? —Preguntó Ben.

—Por el momento tendré que vestirme con el traje de manso cordero y presentarme a casa de los Ardley y hacer lo que una vez la Tia Elroy sentenció que debía hacer si quería regresar a aquella maldita casa.

Ambos jóvenes comenzaron a reír, seria divertido atormentar a Lady Candice, pero debían ir con mucho cuidado para no ser descubiertos.

—¿Crees que Fred nos delate? —le preguntó Ben a Niel.

—No lo hará y si lo intenta lo amenazaré que su hermana pagará las consecuencias, recuerda que la muy ilusa anda detrás mío desde hace mucho tiempo. Sería muy lamentable que Lady Daisy termine con el corazón destrozado, la pobre —Niel se burló.

—Eres un chico malo Niel.

—No mas que tu.

Ambos comenzaron a reír.

—Me siento como en los viejos tiempos.

Ben alzó la copa —salud por eso.

Durante toda la noche, Terry no pudo conciliar el sueño, lo sucedido la tarde anterior lo tenía inquieto y preocupado ya que por mas que lo intentó no pudo sacarle a Candy una sola palabra, para su desgracia ella se había bloqueado volviéndose la misma joven que el había conocido, aquello no era para nada agradable. Debía hacer algo al respecto.

Luego de bañarse y vestirse, se dirigió a las caballerizas, ensilló a Teodora y galopó hasta la Mansion Ardley. Él había dado su promesa de no decir una sola palabra sobre lo sucedido hacía 2 años, pero las cosas ahora habían cambiado, el desgraciado que se había atrevido a atacar a su novia estaba vivo y andaba tan campante por las calles de Londres, y él no estaba tan dispuesto a permitir que la preciada vida de ella corriera peligro o que bloqueara nuevamente y para conseguirlo necesitaba hablar con Albert y Anthony para que lo ayudaran.

La señora Darcy lo recibió y le informó que todos se encontraban reunidos en la biblioteca atendiendo un asunto familiar. Sabía de sobra que no era apropiado dirigirse a aquel lugar pero algo lo impulsó a dirigir sus pasos a aquel lugar luego que la señora Darcy se marchó y lo dejó solo en la sala de estar.

La puerta estaba entre abierta y pudo ver a su novia pegada la nana Pony. Su apariencia era como el de un pequeño cachorro asustado y acorralado por el depredador.

—Tia hace 2 años cometí una falta y usted me dijo que la única manera que podía volver a esta casa era si me disculpaba con Candice y a eso he venido.

Terry se puso rígido . Aquella voz era la de Niel —¿Que demonios estaba pasando y por que aquel imbécil se estaba disculpando? —agudizó su oido, necesitaba escuchar de que hablaban. Una vocesilla interna lo reprendió por su comportamiento poco caballeroso, se le estaba haciendo costumbre escuchar detrás de las puertas como lo hacían las viejas chismosas de Londres y uno que otro caballero en los bares de White.

—Candice perdóname por haberte llamado de aquella manera...¿de que manera? —se preguntó Terry...y de haber intentado forzarte a hacer algo que no querías ..—Terry apretó la mandíbula —¡demonios!... dudaba mucho que el idiota de Niel estuviera hablando del intento fallido de violación puesto que nadie excepto Pony, él y el bastardo que lo intentó estaban enterados de eso. Además Candy fue muy clara al decir que no conocía a su agresor.

—Y para que vean mis buenas intenciones he venido a informarles que se ha esparcido un rumor en los bares de White donde el nombre de Candice ha salido a relucir.

—De que demonios estas hablando?

—Se dice que la razón por la que Candice no se presentó hace dos años, es porque fue sorprendida en Hyde park con un hombre en una situación muy comprometedora y que al verse descubierta fingió que la estaban ultrajando y golpeó a su supuesto agresor y salió huyendo.

Albert, Anthony y Lady Elroy giraron sus rostros hacia Candy

—Eso no es cierto —gritó ella —las cosas no sucedieron así.

—¿Estas aceptando que los rumores son ciertos? —preguntó Anthony sin parpadear.

—Yo diré que fue lo que realmente pasó —Pony alzó la voz.

—Nana no —rogó Candy con los ojos cristalizados.

—Lo siento mi niña, pero ya es hora que todos se enteren de la verdad.

—De que verdad hablas nana —Albert se acercó a ellas.

—Mi niño —Pony lo miró a los ojos —una que hemos ocultado desde hace 2 años, la cual saldrá a la luz ahora mismo.

—Nana no —Candy volvió a rogar.

—Ya no podemos seguir ocultándolo mi niña, tus hermanos y tu tía tienen derecho a saber que fue lo que sucedió aquella tarde.

—Habla de una vez Pony —la animó Lady Elroy comenzando a perder la paciencia.

—Hace 2 años, Candy salió a escondidas de todos, aun cuando usted —dijo dirigiéndose a Lady Elroy —le pidió no hacerlo hasta que yo regresara ¿lo recuerda?

—Si, lo recuerdo —respondió Lady Elroy —me molesté tanto cuando me di cuenta que me había desobedecido.

Pony prosiguió —yo llegué justo a tiempo cuando un degenerado trataba de abusar de ella.. —los ojos de todos los presentes a excepción de los de Niel se abrieron como platos ante aquellas palabras... —Mi indignación y la ira me cegaron por completo —apretó la falda de su vestido —ninguna dama merece ese trato —siseó —tomé una piedra y lo golpeé en la cabeza con mucha fuerza —cubrió su rostro —lo maté

Todos contuvieron la respiración ante aquellas palabras

Terry no pudo contenerse mas y de un tirón abrió la puerta e ingresó a la biblioteca.

—Usted no mató a nadie Pony, ese bastardo esta vivo.

—¡Terry! —Candy corrió a sus brazos.

—Tu lo sabías y no nos dijiste nada —Lo acusó Anthony —como pudiste callarlo.

—Es mi culpa —intervino Candy —le hice jurar que no se los diría.

Niel estaba que no lo calentaba el sol, las cosas no habían salido para nada como lo había planeado, pero aún así se mantuvo su postura.

—Tia Elroy, se da cuenta el daño que este escándalo puede causarle a la familia Ardley, la fiesta de presentación será un total desastre todos hablarán sobre eso y ningún caballero querrá casarse con Candice cuando se enteren de lo sucedido.

—Estas muy equivocado como siempre Leagan —intervino Terry —no habrá fiesta de presentación sino de compromiso y eso aparte de otro asunto era precisamente lo que venía a hablar con Albert y el resto de la familia —le informó —y en vista que no eres parte de ella te invito a que te retires, hay asuntos familiares que discutir dentro de éste lugar y tú estás de más.

Niel giró su rostro buscando apoyo en su tia Elroy pero no lo encontró y por segunda vez salió de aquel lugar como el perro con la cola entre las patas.

—Me las pagarás Grantchester, esto no se quedará así, esto apenas comienza.

Continuará ...