Genderbend

(…)

—¡Hino-kun! ¡Hino-kun!

Iba corriendo y gritando una rubia de ojos azules, hacia lo que parecía ser un campo de entrenamiento.

Con su banda ninja en la frente y su uniforme naranja con negro, Naruko se sentía totalmente preparada para la acción.

Hino, un muchacho de cabellos azules cortos y ojos perla se encontraba a la espera de la chica de sus sueños.

"Que linda se ve hoy"

Pensaba Hino al verla correr hacia él. Y, ya cuando Naruko se encontró frente a él, tomando grandes bocanadas de aire, le sonrió.

—Ho-hola, Naruko-chan

—¡Hino-kun, ya hace mucho que no te veía por aquí! Qué bueno que nos pudimos ver hoy, y más que nada, porque siempre he querido entrenar contigo, pero te niegas—Naruko infló sus mejillas cual niña pequeña, este acto hizo que un tímido Hino se sonrojara a más no poder.

—Lo-lo siento, Nauko-chan, pero es que he estado bastante ocupado estos días. Y, finalmente este día lo tengo libre. Po-por favor, no estés molesta conmigo.

"Tierno". Pensó Naruko, sintiendo, de pronto, cierta calidez instalándose en su pecho.

—Está bien, Hino-kun. Entiendo, espero que vuelvas a tener más tiempo. Me gusta pasar tiempo de calidad contigo…—Aquello último lo dijo en un susurro, a lo cual Hino quedó dudoso de lo que le hubiera podido decir la chica frente a él.

— ¿Dijiste algo, Naruko-chan?

—Ah. Nada, nada. Olvídalo.—Un sudor frio recorrió la espalda de la rubia, pensando que por poco la descubrían.

—Bi-bien, entonces, ¿comenzamos de una vez?

A Naruko casi le da un infarto al ver como el muchacho esbozó una pequeña sonrisa, la chica sintió como u cuerpo se volvía de gelatina tan solo vero sonreír. Y, recomponiendo su ostura, alegó:

— ¡Vamos! ¡Estoy más que lista para apastarte!

Y así se les fue el día, entre peleas como entrenamiento y prácticas de jutsus, ambos jóvenes terminaron agotados a más no poder.

Ambos quedaron tumbados en el pasto, junso a todo el desastre desatado hasta hace unas horas. Pronto tenían que recoger todo eso e irse, cada quien, asus hogares.

Sin embargo, ambos no sentían la necesidad de separarse aún, no querían llegar a casa todavía. Ambos querían sentir la presencia del otro por lo que restaba del día.

Naruko ladeó su cabeza para observar como Hino mantenía sus ojos cerraos disfrutando de la sueva brisa que golpeaba levemente su rostro.

Le brillaron los ojos y el corazón empezó a bombearle con intensidad. Le parecía tan atractivo, tan hermoso y guapo.

Naruko se preguntaba si él sentiría lo mismo por ella, si algún día ambos pudieran estar juntos. Si algún día, ella pudiera caminar de la mano cálida de Hino Hyuga.

Lo siguió observando, perdiéndose en sus pensamientos, e maginando que, posiblemente Hino pudiera corresponderle, algún día.

Hino, a pesar de la faceta externa que presentaba, pacífica y serena, por dentro era un manojo de nervios.

¡No podía creer que estuviera junto a la chica de la cual ha estado enamorado desde niño! Parecía un sueño, más no lo era. Eso que estaba sucediendo ahora era real, estar acostado en el campo de entrenamiento junto a ella, le parecía lo más divino del mundo.

Sin embargo, Hino no era bueno expresando sus sentimientos. Eso le frustraba, quería decirle muchas a ella.

Quería decirle cuanto la amaba.

Pero, mejor disfrutaría de aquel momento de paz y tranquilidad junto a la chica que se robó su tímido corazón.

"Te quiero, Hino-kun"

"Te quiero, Naruko-chan"

Ambos tuvieron aquel pensamiento al mismo tiempo.

Y, quien sabe, tal vez en un futuro próximo, ambos por fin caminarían tomados de la mano.

(…)

Si, amé escribir esto.

En fin, espero que les haya gustado.

uwu