Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi
Resistiéndose Al Amor
By Rossy Castaneda
Capítulo Ocho
La revelación de Pony conmocionó a los integrantes de la familia Ardley, pero las palabras dichas por Terry revelando que el bastardo que había atacado a Lady Candice estaba con vida hicieron que ambos hermanos se pusieran en pie inmediatamente. Destrozarían con sus propias manos a aquel maldito bastardo que se atrevió a atacar a su pequeña hermana.
Estaban a punto de irse sobre Niel para retorcerle el cuello de ser necesario, ya que aunque aparentaba docilidad y arrepentimiento, ellos no le creían ni una sola palabra, sabían la clase de sabandija que era y no les extrañaría en lo absoluto que el muy infeliz tuviera algo que ver con esos rumores e incluso conociera a quien había atacado a Candy. Pero las últimas palabras de Terry los sorprendió al decir que no habría fiesta de presentación sino de compromiso. Algo con lo que ellos no tenían ningún problema pero sin embargo, por la forma como se dieron las cosas los tomó desprevenidos.
—Sé que no es la manera ni el momento correcto para hacer lo que hice, pero en mi defensa puedo decir que amo a Candy con toda mi alma y no voy a permitir que nada ni nadie le haga daño, voy protegerla de quien sea, estoy dispuesto a ofrecer mi vida por salvaguardar la suya, y les juro por Dios que cuando descubra quien fue ese maldito bastardo que se atrevió a hacerle daño en el pasado le haré pagar muy caro. En cuanto a los rumores a los que Leagan hizo mención, llegaré al fondo de ello y cuando descubra quien los inició le pagará un alto precio por su atrevimiento.
—¡Terry! —musitó Candy con ojos cristalizados.
Terry le tomó ambas manos —Perdóname Candy, tu te merecías una mejor declaración que esta —dijo mirándola a los ojos —No tengo un anillo de compromiso conmigo en estos momentos pero lo que dije frente a Niel es cierto —se apoyó sobre una de sus rodillas —Lady Candice Ardley, ¿aceptas casarte conmigo y compartir juntos todas nuestras alegrías y tristezas?
Con su mano libre, Candy cubrió su boca y siendo incapaz de pronunciar una sola palabra, asintió con un leve movimiento de cabeza.
Luego de las felicitaciones correspondientes, Lady Elroy y la nana Pony salieron de la biblioteca hacia la cocina, necesitaban preparar algo rápido para celebrar aquella inusual pedida de mano.
—Ahora que Tia Elroy y nana Pony se han retirado, creo conveniente que hablemos sobre el otro asunto.
Candy apretó el brazo de Terry, este acarició el dorso de su mano para tranquilizarla.
—Pequeña, si Terry dijo que ese maldito bastardo estaba vivo es por que tu se lo dijiste, o ¿me equivoco?
Candy negó con la cabeza.
—Bien, si eso es así, necesito que me digas quien fue.
—No lo sé Albert, solo lo vi un par de veces conversando con Anthony.
—¿Conmigo? —preguntó un sorprendido Anthony.
Candy asintió.
—¿Puedes describirlo?
—Es piel clara, de altura mediana, cabello rubio y...
—Fred —dijeron Anthony y Terry al unísono —la descripción concordaba con el aspecto de quien fuera su ex compañero en Eton y ademas uno de los mejores amigos de Niel.
—Maldito bastardo —rugió Terry —le destrozaré cada uno de sus malditos huesos —Terry se giró dispuesto a ir tras Fred, mas el brazo de Albert lo detuvo.
—Terry comprendo como te sientes, yo me siento igual, pero en estos momento debemos actuar con cautela, hasta ahora solo tenemos la descripción que Candy nos has proporcionado, pero no tenemos la certeza que se trate de la misma persona, hay muchas personas con esa misma descripción.
—Pero Candy ha dicho que yo he conversado con él —intervino Anthony.
—Lo sé, lo escuché también, pero dime, ¿a cuantas personas saludaste hace 2 años cuando estuvimos en Londres? ¿Cuantos de ellos tenían el cabello rubio? —imagino que muchos, Archie es uno de ellos. Así que no podemos ir como ángeles vengadores tras todos los caballeros rubios o culpar a uno sin estar seguro que sea quien verdaderamente atacó a Candy, porque lo único que conseguiremos con eso es alertar al verdadero culpable ¿lo comprendes?
Anthony pasó sus dedos por su cabellera rubia, aunque no le agradara la idea, su hermano mayor, muy a su pesar tenía razón. Durante aquellas fechas, había saludado a muchos caballeros con aquella descripción durante su estadía en Londres, ademas en su mayoría los caballeros Londinenses tenían el cabello rubio, con algunas excepciones claro esta, tales como Terry, Stair y el mismísimo Niel. Así que quedaban en el mismo agujero.
—Tienes razón Albert —respondió Anthony tras meditar en las palabras de su hermano mayor —solo hay una forma de llegar a ese maldito y es que Candy lo vea y nos lo muestre.
—Exacto —repuso Albert —debemos seguir como si nada ha pasado para que se confíe y dé un paso en falso, estoy seguro que tarde o temprano saldrá de su madriguera y ahí estaremos nosotros para hecharle mano.
—Pero mientras eso sucede, no debemos dejar a Candy sola un solo segundo —intervino Terry.
—Y no lo estará, de eso puedes estar seguro —dijo Albert abrazando a su hermana menor —le prometí a mamá que cuidaría de ella, le fallé hace 2 años, pero eso no volverá a pasar —besó su frente —Todos cuidaremos de ti pequeña —le dijo acariciando sus mejillas —pero tu tienes que poner de tu parte —le reconvino —no salgas sola a ningún lado, si quieres ir al jardín y ninguno de nosotros está en casa, pídele a dos de los empleados que te acompañen y no te alejes de ellos por ningún motivo, si ves algo inusual, debes decírnoslo lo mas pronto posible.
Candy asintió —prometo que esta vez obedeceré y no saldré sola.
El regreso de Lady Elroy y la nana Pony hizo que los 4 jóvenes dejaran su conversación de lado y se centraron en la celebración del compromiso entre Lady Candice Ardley y Lord Terrence Grantchester, no merecía la pena preocupar a las dos mujeres cuando ellos podían resolver aquel asunto
Mientras en la Mansion Ardley celebraban la inusual pedida de mano, en la Mansion de los Leagan Lady Susana Marlowe quien se encontraba de visita junto a Lady Luisa, estaba que no la calentaba el sol. Su histeria le provocó un desmayó o al menos eso creían.
—Susana, Susana —Lady Luisa pasó las sales por su nariz, pero la muchacha seguía sin reaccionar.
Si había algo que Niel sabía aprovechar, era la debilidad de las personas y Lady Susana no seria la excepción, sabia de sobra que la muy ilusa babeaba por Terry y que haría lo que fuera por impedir que el anuncio del compromiso con Candy se hiciera de manera oficial frente a toda la sociedad Londinense
—Oh vamos Susana deja ya tu drama y despierta —Niel humedeció sus dedos con un poco de Whisky y le salpicó el rostro.
—¿Que demonios te pasa idiota? —dijo la joven abriendo los ojos y taladrándolo con la mirada.
Niel rodó los ojos —No es el momento para tus muestras actorales, sino para que planeamos que vamos hacer.
—¿Y que tienes en mente hacer? —preguntó Lady Elisa.
—Por el momento necesito que ustedes nos ayuden a esparcir el rumor que Candice fue pillada en el Hyde Park en una situación indecorosa.
—¿Y por que haríamos eso? —Preguntó Lady Luisa.
—Para evitar que Grantchester y los Ardley lleguen hasta la persona que comenzó a esparcirlo.
—¿Y eso fue cierto? —Preguntó Lady Susana.
—Digamos que en parte si.
—¿Y quien comenzó ese rumor? —preguntó Lady Elisa
—Ben comenzó todo —respondió Niel.
—¿Y donde está ese idiota? —preguntó Lady Susana barriendo con la mirada la biblioteca.
—Por el momento no podrá salir a la calle.
—¿Por que? —preguntó Lady Luisa.
—Eso es asunto nuestros —respondió Niel con voz fría.
Lady Susana achicó los ojos —No me digas que fue Ben quien realmente atacó a Candice en el Parque hace 2 años, es muy extraño que esté enterado de lo sucedido ¿no te parece?
—Vaya al parecer me equivoqué contigo Susana, no tienes la cabeza de adorno, también piensas —Niel se burlo de ella.
Lady Susana lo fulminó con la mirada —eres un idiota Niel ¿lo sabías ? —y es mejor que nos digas de una maldita vez toda la verdad, si quieres que les ayudemos.
—De acuerdo les contaré todo, pero deben tener mucho cuidado y no repetir una sola palabra a nadie o de lo contrario todo se irá a la basura.
Con una radiante sonrisa y a pesar que su hermano le prohibió volver a aquella casa, Lady Daisy bajó del carruaje.
Aprovechando que la puerta estaba entre abierta ingresó a la casa dispuesta a darle una sorpresa al chico que le agradaba pero la sorprendida fue ella.
Tras escuchar las voces en la biblioteca, identificó cada una de ellas, pegó mas su oreja a la puerta para escuchar con mayor claridad lo que decían.
Sus ojos color miel, estuvieron a punto de salir de sus cuencas al escuchar todo de voz de Niel.
Cubrió su boca para ahogar un grito de rabia que estuvo a punto de escapar de su garganta.
Cuan idiota había sido al creerle todo este tiempo a Niel, cuando el muy desgraciado le dijo que Candy lo buscaba y le coqueteaba, cuando en realidad era él quien la acosaba.
¡Argggg! Por que tuvo que creerle a la víbora de Elisa cuando dijo que ella era testigo que todo cuanto Niel decía era cierto y le llenó la cabeza de telarañas.
¡Por Dios! Por causa de ellos, se había distanciado de sus únicas y verdaderas amigas.
Haciendo uso de todo su autocontrol, Lady Daisy se obligó a permanecer un rato mas escuchando, necesitaba saber que era los que aquellos 4 planeaban en contra de Candy.
Cuando por fin escuchó lo que tramaban, se dio media vuelta y salió sigilosamente de aquel lugar agradeciendo al cielo que nadie la hubiese visto llegar.
Mientras el carruaje estaba en marcha, Lady Daisy se daba bofetadas mentales. Ella había sido injusta con Candy e incluso arremetió contra Annie y Patty que se pusieron de lado de Candy. Por aquellos días, ella se sintió traicionada ya que como amigas que eran, ella les confió lo enamorada que estaba de Niel y fue por esa razón que le dolió tanto cuando Niel y Elisa le dijeron que Candy gustaba de él y que le coqueteaba y no lo dejaba ni respirar, cuando la verdad era otra.
Antes de llegar a su casa, le ordenó al cochero que la llevara a casa de los Brighton, necesitaba advertirle a Candy lo que planeaban hacerle, pero no tenia el valor de verla a la cara después de lo dura que fue con ella en el pasado.
En cuanto el carruaje se detuvo frente a la Mansión Brighton, Lady Daisy inhaló y exhaló repetidas ocaciones para infundirse valor, rogando al cielo que Annie no le cerrara la puerta en las narices y si eso pasaba iría entonces a casa de Patty.
Dio un paso atrás, luego de llamar a la puerta. Estrujó sus manos con nerviosismo y aguardó unos segundos.
Al no recibir respuesta, se giró sobre sus talones y estaba por marcharse, cuando la puerta se abrió.
—Daisy
La voz inconfundible de Patty hizo que se detuviera y se girara una vez más.
—Hola Patty —dijo con temor a ser rechazada.
—Hola —respondió Lady Patricia sin salir de su asombro, pues recordaba perfectamente las duras palabras dichas por Daisy en el pasado —¿Que te trae por aquí?
—Patty yooooo... —Lady Daisy no tenia idea por donde comenzar —Perdóname Patty, fui muy dura contigo, con Annie y especial con Candy —hizo una pausa —me he dado cuenta muy tarde que ustedes no se merecían aquel trato.
Las palabras de Daisy hicieron que Lady Patricia bajara la guardia. ¿Ella se estaba disculpando?
—Quien es Patty —Annie se asomó a la puerta —¿Tu? —¿Que demonios haces aquí?, fuiste muy clara hace 2 años al decirnos que éramos unas malas amigas, unas traidoras y no sé que tantas cosas más, que no querías saber nada de nosotras.
—Lo siento —Daisy bajó el rostro.
—¡Ah! Así que ahora lo sientes, que conveniente ¿no?
—Annie yo...
Lady Annabella alzó la mano para hacerla callar pero Patty intervino
—Annie no seas tan dura, Daisy ha reconocido que se equivocó y esta aquí para disculparse ¿no es así?.
—Así es —respondió la joven —me equivoqué en el pasado, dejé que Niel y Elisa metieran ideas en mi cabeza y arremetí contra ustedes mis únicas y verdadera amigas, en especial contra Candy, ustedes siempre estuvieron conmigo en todo tiempo de manera incondicional y yo me dejé llevar como una idiota por los chismes de Elisa y Niel. Annie, Patty por favor perdónenme —A Lady Daisy se le cristalizaron los ojos —estoy aquí donde juré que no volvería porque quiero ademas de su perdón, evitar que le hagan daño a Candy
Aquellas últimas palabras hicieron que ambas amigas se miraran una a otra.
—¿Quien quiere hacerle daño a Candy? —Preguntó Annie alarmada.
—Creo que la puerta de entrada no es el mejor lugar para hablar sobre ese asunto ¿no les parece? —dijo Lady Patricia impidiendo que Daisy respondiese la pregunta de Annie.
—Patty tiene razón —dijo Annie —pasa Daisy —se hizo a un lado para dejarla entrar.
—Lo haré cuando escuche que me han perdonado.
—No has cambiado nada ¡eh! —Annie sonrió —claro que te perdonamos boba, como no hacerlo, si estas aquí reconociendo que te equivocaste.
—Gracias —Daisy mostró una leve sonrisa —en vista que no puedo volver el tiempo atrás, me centraré en el presente y en el futuro para demostrar mi arrepentimiento.
—Y haces muy bien —dijo Annie una vez ingresaron a la casa, y se dirigieron a la privacidad de la biblioteca —Ahora explícanos, como está eso que quieres evitar que le hagan daño a Candy, ¿quien quiere hacerlo y por que?.
Lady Daisy se aclaró la garganta y comenzó a relatarles todo cuanto había escuchado en la Mansión Leagan.
—Muy bien, les frustraremos su planes —dijo Lady Patricia con una sonrisa.
—Aun hay más —dijo Lady Daisy haciendo que Annie y Patty la vieran —escuché cuando Niel les decía que Ben intentó abusar de Candy en el Hyde Park hace 2 años.
—¡Queeeeee! Ambas amigas gritaron al unísono
—Y ha sido el mismo Ben quien le pagó a un mozo de un bar de White para que esparciera el chisme que Candy fue encontrada en una situación comprometedora y fue por esa razón que se fue de Londres de aquella manera hace 2 años.
—Maldito bastardo —La muy tranquila y correcta Lady Patricia estaba rojo de ira —Espera que Anthony se entere de esto, lo va colgar de las pelotas.
—Y cuando Terry lo sepa, recuerda que Daisy escuchó de boca de Niel que Terry y Candy están comprometidos —Annie rió —además de cortarle las pelotas, como mínimo le dará una paliza que lo dejara incapacitado por mucho tiempo —pobre idiota no sabe lo que le espera, pero bien merecido se lo tiene.
Patty se puso de pie —debemos ir a advertirle a Candy lo que planean hacer en su contra. Daisy debes acompañarnos.
—Pero Archie y Stair están por llegar —Dijo Annie —recuerda que quedaron que pasarían por nosotras a la 1 para ir a casa de Candy.
30 minutitos mas tarde los 5 jóvenes arribaban a la Mansión Ardley.
—¿Como que Candy no esta?
—Ha salido con Lord Terrence a la casa de moda de Madam Charlotte.
—¡Diablos! —llegamos tarde.
Continuará...
