Princesa y campesino
…
(…)
Caminaba por las calles de aquel pequeño pueblo. Llevaba en sus manos lo que parecía ser una canasta con alimento y sobre esta la cubría una manta.
El muchacho rubio caminaba veloz hasta perderse entre las calles mientras llegaba a un pastizal enorme. En medio del lugar lo estaban esperando, una chica de ropas finas y hermosas.
—¡Naruto-kun!—Llamó, la fémia, al muchacho que venía casi que corriendo a su encuentro. Ambos parecían felices de verse.
—Hinata, lamento la demora, pero no quería ser descubierto y que alguien me siguiera.
—Tra-tranquilo, que bueno que finalmente estemos aquí.—Un pequeño sonrojo apareció en las mejillas de Hinata. Se veía sumamente feliz de encontrarse con aquel hombre.
—Entonces, princesa, ¿qué le parece si comenzamos de una vez a probar un bocado de lo que le traje?
—Me parece bien, Naruto-kun.
Asi ambos de dispusieron a arreglar las cosas que había en la canasta. Ricos manjares aparecieron y con ello se dio comienzo a lo que parecía ser un bello encuentro entre dos amantes.
Hinata era la princesa del más prestigioso clan Hyuga, era la próxima sucesora al trono y su familia, en especial, su padre, esperaban mucho de ella… Pero no esperaban que se enamorara de un simple pueblerino.
Sin embargo a la pelinegra no le importaba nada eso. Ella creía fielmente que su amor traspasaría todo tipo de barreras y que Naruto, su Naruto estaría dispuesto a dar la vida por ella si era necesario y enfrenarse a Hiashi Hyuga.
Naruto Uzumaki nunca vivió una vida de ensueño, sus padres eran pobres y apenas podían alimentarse en la semana. Naruto, por eso mismo, se dispuso a trabajar arduamente desde muy joven. El creía que algún día podría darles a sus padres lo que siempre desearon, lo cual era salir de la pobreza en la que estaban.
Naruto se encontró con Hinata un día que ella había escapado del palacio, se encontraba cansada y asustada de tanto correr y que la pudieran encontrar rápidamente. La encontró exactamente en el pastizal donde se hallaban ambos.
Así que Naruto tomo la decisión de esconderla. Después de varios días, en os que ella lograba escabullirse ambos entablaron una bonita amista, para después transformarse en amor.
Sabían que no sería fácil, pero mientras ellos se amaran, todo estaría bien.
(…)
Espero que les haya gustado el tema del día diecisiete.
uwu
