Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi
Resistiéndose Al Amor
By Rossy Castaneda
Capítulo Nueve
Aquel era el tercer bar de White al que entraba en busca de una pista y algo en su interior le decía, que estaba en el lugar correcto. Solo habían pasado unas cuantas horas desde que el rumor se esparció y si encontraba a quien lo había iniciado podría detenerlo obligándolo a que dijera la verdad o se vería en la necesidad de retarlo a un duelo a muerte.
-Milord, cuanto tiempo sin verlo -el dueño del bar se acercó a él -le sirvo lo mismo de siempre.
-No -respondió ocupando una de las sillas -tráeme un tarro de cerveza.
Mientras el señor August Carson se alejaba, su mirada azul barrió todo el establecimiento, se detuvo al ver a Sir Garcia en una de las mesas, ¡vaya que estaba de suerte! Ahi estaba quien había esparcido el rumor por ahora solo a dos familias quienes los conocían lo suficiente como para creer aquel cotilleo y no lo esparcieron como Garcia y Mary James su mujer esperaban lo hicieran. Aquello sin duda le daba a entender que Niel estaba detrás de todo aquel asunto, pero necesitaba pruebas.
-Su cerveza milord.
-Muchas gracias señor Carson -tomó un trago.
-¿Hay algo mas en que le puede ayudar?
-Ahora que lo pregunta, si -respondió.
-Usted dirá milord.
-¿Anoche, Niel estuvo en el bar?
-Si milord.
-¿Estuvo solo?
-No milord, Lord Benedict Luttern estuvo con él.
-¿Sabes si hablaron con Garcia?
-Si lo hicieron -August tocó su mentón -ahora que lo recuerdo, Sir Garcia se acercó a ellos.
-Dígame una cosa señor Carson, Niel y su amigo estuvieron siempre en la mesa o uno de ellos se levantó?
El señor Carson se quedó pensando por unos segundos.
-Ahora que lo pregunta, Lord Luttern se alejó, conversó con Dan por el espacio de 5 minutos.
-¿Cree que puedo hablar unos minutos con Dan?
-Por supuesto, ahora lo envío con usted.
-No, no, aquí no -se apresuró a decir -lo que tengo que preguntarle es algo privado.
-En ese caso, puede usar mi oficina, milord.
-Se lo agradezco señor Carson.
Tras beber un sorbo de cerveza, Lord William Albert Ardley Conde de Aberdeen se dirigió a la oficina del señor August Carson dispuesto a encontrar la respuesta que había ido a buscar y no se movería de aquel lugar hasta obtenerla aunque eso implicara retorcerle el cuello a Dan Juskin.
La puerta de la oficina se abrió.
-Milord, el señor Carson me dijo que quería verme -la voz de Juskin detonaba temor.
-Siéntese -ordenó Albert
El hombre obedeció con total sumisión.
-Creo que tiene una idea de lo que quiero saber ¿verdad?
Juskin asintió sintiendo que tenía dificultad de tragar su propia saliva.
-Lo escucho -Albert estiró sus piernas.
-Anoche Lord Luttern se acercó a mi y me pidió que le dijera a Sir Garcia algo referente a su hermana, me negué a hacerlo, sacó luego unas cuantas libras y las puso en mis manos, me amenazó que si no lo hacía, me acusaría que le había robado ese dinero -Juskin bajó el rostro avergonzado -milord le juro por mis hijos que no quería hacerlo, pero no podia permitirme ir preso por algo que no hice -sacó las libras que Lord Luttern le entregó las cuales estaba dentro de un pañuelo -aquí tiene el dinero, está completo, -desató el nudo del pañuelo y lo extendió en la mesa -no he tocado ni un solo penique, soy pobre milord, pero con mucha dignidad.
-Eso habla muy bien de usted -Albert agradeció el gesto -dígame, ¿estaría dispuesto a repetir lo que me ha dicho, frente a Lord Luttern?
-Milord, lo haría con gusto, pero soy el único sustento de mi familia, ¿que sería de ellos si yo termino apresado acusado de ladrón?.
-No pasara nada de eso.
-Es la palabra de Lord Luttern contra la mía, Milord, nadie creerá a las palabras de un simple mozo.
-No debe temer, no estará solo, contará no solo con mi apoyo, puede estar seguro que también tendrá el apoyo de Lord Terrence Grantchester y creo que sabe el poder con el que su familia cuenta dentro de la aristocracia. -Juskin asintió -Lord Luttern no solo ha ofendido la casa Ardley sino también la casa Grantchester, ya que mi hermana es la prometida de Lord Terrence, Marqués de Grantchester
Los ojos de Juskin estuvieron a punto de salir de sus cuencas ante aquella revelación
-¿Y que pasará conmigo milord? -preguntó con temor -de cierta manera yo inicié el rumor.
-Como le dije hace un instante, no debe temer, nosotros lo protegeremos.
-Si tengo su palabra, cuente conmigo, milord.
-Gracias señor Juskin.
-Gracias a usted milord por ofrecerme la oportunidad de remediar mi error.
Albert salió de aquel lugar rumbo ala casa de moda de Madam Charlotte para reunirse con Terry y ponerlo al tanto de lo que había investigado.
—
La puerta principal se abrió.
-Hola chicos, si buscan a Candy, deben saber que...
-Anthony, Candy está en peligro -Archie lo interrumpió.
-Terry esta con ella y no permitirá que nada malo le pase.
-La van a raptar frente a las narices de Terry y dirán que huyó con su amante con quien se reencontró después de 2 años y dejó plantado al futuro Duque de Grantchester -Soltó Lady Annabella sin más.
-¡Queeeeee! -el grito de Anthony se escuchó por toda la casa, gracias a Dios Lady Elroy y la nana Pony no se encontraban, de lo contrario le hubiese tocado dar explicaciones y en ese momento cada segundo perdido apremiaba.
—
Con la intensión de hacer daño a la reputación de Lady Candice, Lady Elisa, Lady Susana y Lady Luisa, iban a poner en marcha el primer plan cuando vieron el carruaje con el escudo de los Grantchester detenerse frente a la casa de moda de madam Charlotte.
Aquel era su día de suerte, no esperaban que su presa llegará a esa hora.
Las tres chicas sonrieron, ya no tendrían necesidad de esparcir el rumor del parque.
-Luisa ve y alerta a Niel que han llegado antes de lo previsto y que pondremos en marcha el plan definitivo -ordenó Lady Elisa.
5 minutos mas tarde Niel y Ben estaban esperando el momento justo para cazar a su presa.
-Hola Terry
Terry rodó los ojos e hizo una mueca de fastidio al escuchar aquel par de voces, y aquella risa irritante, pero se obligó, como el caballero que era a mostrar su mejor cara.
-Buenas tardes señoritas -alzó el labio superior en una mueca que pretendía ser una sonrisa.
Las tres jóvenes extendieron sus manos.
"Lo que me faltaba" -pensó Terry -tomó una a una la mano de aquel trio de víboras para depositar un beso en el dorso de cada una, esperando no caer fulminado ahi mismo ante el veneno que expedía de sus poros.
-Es una sorpresa encontrarte aquí -Lady Susana sonrió tontamente al tiempo que abanicaba su rostro -No sabía que acompañabas a Lady Eleonor a la modista.
-No he venido con mi madre sino con mi prometida -respondió con orgullo.
Lady Susana contuvo la respiración para no demostrar su rabia ante aquellas palabras y para disimular su molestia, abanicó con mayor fuerza su rostro enrojecido.
-Hace demasiada calor aquí ¿no les parece? -sus labios mostraban una sonrisa pero sus ojos rabia contenida.
-No estábamos enteradas que lo estuvieras -dijo Lady Luisa -hasta hace apenas 3 meses eras el soltero mas cotizado y escurridizo de Londres
-Pues ya ven, el verdadero amor llega cuando menos lo esperamos y no tiene necesidad de acosarnos de manera asfixiante -miró de re ojo a Lady Susana quien estaba roja hasta las orejas de rabia y con los labios en una línea recta.
-¿Y quien es la afortunada, si se puede saber? -preguntó Lady Elisa con aquella voz nasal tan irritante.
-Claro que pueden saberlo, no veo razón por que ocultarlo -Terry sonrió genuinamente al recordar aquel par de ojos verdes como dos relucientes esmeraldas -Mi prometida es Lady Candice Ardley.
-¡Candice! -Elisa fingió sorpresa -vaya que tiene suerte después de lo que hizo hace 2 años -abanicó su rostro -mira que ser pillada haciendo cosas impropias de una dama con un hombre en el Hide Park -lanzó su dosis de veneno.
Terry se puso frente a ella imponiendo su altura.
-Le recomiendo que tenga mucho cuidado con lo que dice sobre mi prometida, no voy a permitir que ...las palabras de Terry quedaron en el aire al escuchar los gritos desesperados de Madam Charlotte.
-Se la han llevado, se la han llevado.
Terry corrió hasta el interior donde se suponía su prometida estaba probándose el vestido que usaría para la fiesta de compromiso.
Su rostro palideció al ver que ella no estaba ahí
Las 3 jóvenes fingieron desconcierto.
-¿Que sucede? -preguntó Lady Susana a la ayudante de la casa de moda.
-Un hombre entró por la parte de atrás y se ha llevado a Lady Candice.
-¡Oh Por Dios! Que terrible.
Lady Candice luchaba por liberarse mientras era arrastrada hacia un carruaje que aguardaba en la parte trasera de la casa de moda. El terror se apoderó de ella, ante la perspectiva de vivir una vez mas la experiencia de hacía 2 años, pero el recuerdo de un par de ojos azul con destellos verdes y la ilusión de una fiesta de compromiso de ensueño, le dieron las fuerzas suficientes para luchar con mayor intensidad hasta conseguir morder la mano de su agresor y gritar con todas sus fuerzas.
El inconfundible timbre de aquella voz pusieron todos los sentidos de Albert en alerta. Agudizó su oído y los escuchó una vez más. Venían de la parte trasera de la casa de moda de Madam Charlotte.
-¡Candy! Gritó antes de correr hacia el lugar desde donde provenían los gritos.
A toda velocidad, dos carruajes se dirigían hacia la misma dirección, el pasajero de uno de ellos se lanzó de este antes que terminara de detenerse, segundos después lo hicieron dos jóvenes más seguidos por 3 hermosas damas que alzando sus faldas se dirigieron en dirección contraria a ellos. Sabiendo que encontrarían a las 3 cómplices en el interior de la casa de moda y no las dejarían marcharse así como si nada hubiese pasado.
Terry salió por la puerta trasera y corrió tras el infeliz que llevaba a su prometida de arrastras.
Sus ojos azules se tornaron rojos en un claro efecto de la ira que se apoderó de su ser. Le destrozaría el rostro y cada uno de los huesos a aquel maldito bastardo con sus propias manos. Le cobraría con creces cualquier rasguño por mínimo que fuera.
La portezuela del carruaje se abrió y mientras luchaba por subir a Lady Candice por la fuerza, el fuerte brazo de Terry tiró del agresor y arremetió contra el sin piedad alguna.
Al ver que habían sido descubiertos, quien estaba sosteniendo las riendas de los caballos, como el cobarde que era, decidió huir de aquel lugar antes de ser pescado de la misma manera como lo habían hecho con su amigo. A punto estaba de huir cuando el impacto de un fuerte puño se estrelló en su rostro con tanta fuerza que lo aventó del carruaje. Era Albert, quien de un solo brinco había subido a este impidiendo que el muy desgraciado huyera.
Tan pronto como el cuerpo del hombre calló al suelo, Anthony quien finalmente había llegado, le cayó a golpes sin piedad alguna.
Stair y Archie tuvieron que intervenir para evitar que Anthony lo matara, de la misma forma que Albert tuvo que hacerlo con Terry.
En el interior de la casa de moda, se daba otra batalla campal, Lady Elisa, Lady Susana y Lady Luisa luchaban por huir de aquel lugar, pero no la tendrían fácil Lady Annabella, Lady Patricia y lady Daisy dejando a un lado los modales de damas refinadas las tenían sostenidas por los cabellos y no las dejarían ir tan fácilmente.
-Suéltame estúpida me haces daño -le gritaba Lady Susana a Lady Annabella.
-Patty, que te pasa porque me agredes tu no eres ninguna salvaje -decía Lady Luisa.
-Eres una maldita traidora -una enfurecida Lady Elisa logró soltarse del agarre de Lady Daisy e intentó abofetearla.
"Si alguien trata de atacarte, debes golpearle justo en la nariz con esta parte de tu mano, así conseguirás neutralizarlo, empuña luego tu mano y golpea tan fuerte te sea posible en los ojos, la mandíbula o el estómago y corre" -Lady Daisy recordó las recomendaciones de su hermano Fred.
-En tu miserable vida vuelvas a intentar ponerme una de tus asquerosas manos encima maldita víbora -el golpe fue tan fuerte que Lady Elisa cayó al piso con la nariz fracturada y perdiendo el sentido.
-La mataste -chillaron Lady Susana y Lady Luisa al unísono.
-Solo está desmayada -respondió Lady Daisy y se me apetece hacer lo mismo con ustedes.
-No te atreverías, ¡por Dios! Somos amigas -respondió Lady Susana.
-¿Amigas? -Lady Daisy rió -eso no fue lo que escuché hace unas horas.
-Daisy puedo explicarte todo.
-¿Explicarme que?, lo idiota que fui al creer que ustedes eran mis amigas.
Lady Susana comenzó a decir un sin numero de cosas.
-Daisy, haznos el favor de cerrarle la boca de una maldita vez, su voz es tan irritante -Lady Annie esbozó una sonrisa.
-Será un placer -Lady Daisy aplicó un certero golpe en el ojo izquierdo de lady Susana -se giró luego hasta donde Lady Patricia sostenía a Lady Luisa -¿y tu quieres el tuyo? -sin esperar respuesta le soltó un golpe en la mandíbula.
-¿Estas bien? -Terry un poco mas calmado se acercó a Candy y la envolvió en sus brazos.
-Es él -respondió la joven temblando -él fue quien me atacó en el parque -dijo señalando a Ben.
-Maldito bastardo -Terry soltó a Candy y levantó a Ben cual muñeco de trapo -te enseñaré lo que le pasa a bastardos como tú -con una de sus manos, Terry agarró las pelotas de aquel miserable y las apretó con mucha fuerza. Deseaba tener una navaja con él y arrancárselas de un solo impulso.
Los gritos de dolor no se hicieron esperar.
-Perdón, perdón -comenzó Ben a decir entre llanto de dolor.
Al ver el rostro enfurecido de Terry, Candy tuvo miedo que se manchara las manos con aquel miserable, y ella no quería cargar con aquel peso como lo hizo en el pasado cuando lo creyó muerto.
-Terry, por favor, no lo hagas -suplicó.
Escuchar las palabras suplicantes de Candy, hicieron que Terry volviera del lugar donde la ira lo había llevado. Aflojó el agarré y lanzó al desgraciado al suelo.
-Albert apártalos de mi o no respondo.
-Tranquilo Terry, yo me haré cargo -respondió Albert mas calmado -lleva a Candy a casa y no te separes de ella ni un solo segundo.
-Has que paguen por todo el daño que han causado y no tengas misericordia de ninguno de sus cómplices, si necesitas algo, está de más decirte que la casa Grantchester está a tú disposición.
Se giró hacía Candy.
-Ya todo terminó, a partir de hoy no volverás a estar desprotegida, te lo prometo -depositó un beso en su frente -quien se atreva a intentar algo contra ti o los tuyos lo pagará muy caro porque se estarán metiendo directamente con la familia Grantchester.
Continuará...
