Sobrenatural / espiritual
…
(…)
Aunque hayan muerto, sus almas están destinadas a reencontrarse nuevamente.
—Naruto-kun, Naruto-kun ¿Dónde estás?
—Hinata…
¿Naruto-kun?
Naruto y Hinata murieron en una misión que les había encargado Kakashi Hatake.
El veneno usado por unos ninja de la aldea de la niebla los dejó sin fuerzas. De cualquier forma ambos ya estaban muy débiles.
Naruto ya no podía pelear porque le faltaba una pierna y a Hinata le sacaron sus ojos.
Ya no podían hacer nada.
Ese veneno letal los terminó matando a ambos, mientras tanto los ninja se fue cual cobarde lejos de ahí. Pero, sin darse cuenta alguien había llegado junto a ellos y los desmembró uno a uno, en su mirada solo había rabia acumulada.
—Hinata-sama…
Neji Hyuga lloraba desconsolado al encontrar el cuerpo inerte de Naruto y Hinata. Pero lo peculiar aquí era, que el cuerpo de Naruto abrazaba protectoramente el de Hinata, ensangrentados, Neji no se quiso mover de ahí, no sentía fuerzas para hacerlo, pero debía ir e informar que tuvieron una pérdida valiosa e irremplazable.
Aquellas noches todos los familiares y amigos lloraron su partida, sus cuerpos lo enterraron juntos, así como los encontraron, solo los limpiaron y cambiaron.
Finalmente, les dieron el descanso eterno.
Y, las almas de aquella pareja finalmente fueron al otro mundo.
—¡Hinata!—Naruto la abrazó fuertemente sin quererla soltar. No quería dejarla ir nunca.
—Na-Naruto-kun…
—¿Dónde estabas, Hinata? Solo me di la vuelta y te perdí de vista.—Eso entristeció a Hinata, pero le explicó tranquilamente.
—Oh, fui a ver como estaban todos los del clan. Los extraño, ¿sabes? Más que nada a Hanabi y a Neji-niisan. Quería sentirlos, sentir que seguían ahí.
Naruto simplemente la volvió a abrazar. También quería ver a todos, de hecho fue a ver como estaban sus amigos e Iruka-sensei. Y por lo que vio aun todos no superaban su perdida, a pesar de haber pasado un año ya de eso.
—Naruto-kun. Yo creo que mientras nos tengamos a nosotros, eso es lo que importa, ¿no crees?—Naruto la miró, estaba hermosa como siempre, a pesar de que no pudiera ver, Hinata siempre estaba ahí con él. Jamás se separaron.
—Claro que si—entonces una idea asaltó la cabeza de Naruto—Oye, ¿Qué tal si vamos a ese lugar que te encanta tanto? ¿Qué dices?
—Oh, ¿hablas del lugar de los árboles de cerezo?
—Exactamente.
—Claro, ¡me encantaría!
—Entonces, pongámonos en marcha.
Y así fue como ambos dieron rumbo a su lugar especial. Aun después de su muerte ambos seguían juntos e inseparables, y esperaban, que cuando reencarnaran, se volvieran a encontrar.
(…)
Casi lloro al escribir esto, de verdad.
Pero quería hacer algo diferente a lo habitual.
Bueno, aquí les traigo del día diecinueve.
Espero que les haya gustado.
uwu
