Capítulo 1
Harry Potter se había graduado con honores de la Academia de Policía y, gracias al apoyo de su mentor Alastor "Ojo Loco" Moody logró tener la oportunidad de ingresar a Hogwarts como un nuevo carcelero en entrenamiento.
Determinado a no fallarle a su maestro, Harry bajó del tren mirando a todos lados hasta que una grave voz llamaba a todos.
—¡Carceleros nuevos! ¡A los botes! —llamaba el fornido hombre de grandes barbas moviendo una campana. Todos aquellos que se quedaron en la parada del tren, se movieron rápidamente hacia los botes.
El hombre que llamaba, Hagrid, según lo que Ojo loco le explicó, era el hijo de una luchadora profesional y de su representante, por lo que toda su altura y fuerza se lo debía a sus genes. Guardián de las llaves y terrenos de Hogwarts, era quien se encargaba de cuidar los límites del castillo, revisar las trampas externas del castillo y vigilar el "Bosque Prohibido".
Harry sabía, de sus estudios con Moody, que el "Bosque Prohibido" es el nombre del único lugar más peligroso que el mismo castillo. Una serie de laberintos aparentemente naturales que guardan una serie de trampas conocidas como "centauros" que se unían en un complejo sistema y que solo aquellos que lograban pasar a los "centauros" podían llegar a lo profundo del bosque, donde un equipo élite de asesinos habitaba comandados por el terrible "Aragog" y su esquipo de "Acromantulas" que normalmente no dejaban a ningún ser que pasara por ahí con vida.
Al cruzar en los botes, el único medio en el que pueden entrar los nuevos guardias que no posee las identificaciones necesarias, Harry vio con asombro que incluso el lago tenía un sistema de seguridad para evitar que alguien escape por ese medio.
—Los nuevos carceleros, Secretaria McGonagall—dijo Hagrid guiándolos hacia una mujer que esperaba en la puerta del castillo mirándolos a todos severamente.
—Gracias Hagrid—dijo la mujer antes de dirigirse a los nuevos carceleros que buscaban un lugar en donde aprender y mejorar.
—Bienvenidos a la Cárcel de Máxima Seguridad Hogwarts. Como todos saben, aquí solo se aceptan ciertos guardias que puedan poseer las mejores cualidades de todas. A cada uno se les sorteará en un grupo adecuado para ustedes. Los grupos son, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Los presos de cada casa son parte de su responsabilidad desde que son seleccionados. Si uno de ellos escapa bajo su guardia, van a ser expulsados del lugar. Los guardias de su grupo serán quienes los guiarán y quienes les ayudarán a mantenerse organizados, ahora, esperen aquí un momento—declaró la Secretaria McGonagall antes de entrar por las grandes puertas y cerrarlas fuera de ellos.
—Oí que tienes que desactivar un sistema de seguridad completo para que te elijan
—A mí me dijeron que tienes que pelear contra Hagrid para ser elegido
—Oí que era una prueba escrita sobre todos los conocimientos de la academia
Los murmullos siguieron hasta que Harry escuchó una exclamación y en los aparentemente antiguos muros un brillo de lo que parecían nuevos sistemas de seguridad alarmaron a todos antes de que una pantalla bajara del techo para el asombro de todos.
"Bienvenidos nuevos carceleros. Han sido escaneados en busca de artículos ilegales por el sistema "Sir Nicholas de Mimsy-Porpington" y sus chips de identidad han sido ingresados al sistema "El Fraile Gordo". Disfruten de su estancia"
En cuanto la pantalla se apagó, regresó a su lugar en el techo y la Secretaria McGonagall regresó para guiarlos al Gran Salón.
Dentro, la mitad de todas las cuatro mesas estaban llenas y Harry sabía que era porque incluso en la bienvenida de los nuevos guardias, todos los guardias que tenía turno nocturno no aparecerían y algunos que no tenían que estar ese día no se molestaban en ir.
—Cuando llame su nombre, tienen que acercarse para que todos sean organizados, en orden de calificaciones de la Academia, a su nuevo grupo y los que no tienen las calificaciones necesarias, serán escoltados a la salida del lugar—explicó la Secretaria McGonagall comenzando a llamar a cada uno de los guardias.
Algunos iban a sentarse en las mesas y otros eran guiados por otros guardias hacia la salida del castillo y Harry esperó pacientemente a su nombre mirando a las cuatro casas.
Gryffindor tenía el número más alto de guardias, todos ellos con una franja roja con dorado en su brazo que tenía su identificación y su chip, lo que les daba la autorización de entrar y salir de las partes de la cárcel que solo podían entrar los Gryffindor.
El número más bajo de guardias lo tenía Slytherin. Las cualificaciones para entrar a Slytherin eran las más altas. No solo tenían que tener una fortaleza mental y psicológica, tenían que tener un alto entrenamiento físico y control en varias armas. Muchos de ellos iban directamente al ejército o a misiones especiales del gobierno.
—Potter, Harry—llamó la Secretaria y Harry se encontró caminando al asiento como trono y tomando asiento dejando que el escáner, en forma de sombrero, bajara a su cabeza.
—Harry Potter. 20 años. Sangre O+. Graduado con honores en la Academia de Policías New Scotland Yard bajo el mando de Alastor Moody. Rango en armas de fuego: A+, rango en batalla cuerpo a cuerpo: A, rango en psicología criminal: A, rango en liderazgo: A-, rango en control emocional: B. Con sus cualificaciones, será seleccionado para el grupo de: Slytherin—sonó la voz del "sombrero seleccionador" y los guardias de Slytherin aplaudieron amablemente al escucharlo.
El trono produjo una banda plateada con verde para que pueda colocarlo en su brazo derecho y tomar asiento en la mesa.
Al tomar asiento, miró con atención el resto de sus compañeros y cuando finalmente el sombrero rechazó a Weasley, Ronald como miembro de Hogwarts, comenzaron las palabras del Jefe de la Cárcel, Albus Dumbledore.
—Potter, sígueme—indicó uno de sus compañeros, un joven de rubios cabellos y ojos plateados haciendo que Harry comenzara a seguirlo.
—Mucho gusto, Draco Malfoy. En Slytherin cada uno de los nuevos tiene a uno de los guardias más cualificados para guiarlo. Con tus calificaciones, fui asignado a guiarte y a informarte que estarás en el turno nocturno, piso 6. Yo estoy en el piso 3 en el turno nocturno. Antes estaba Pansy Parkinson, pero ella fue despedida cuando se embarazó. Así que tomarás su lugar. Al ser nuevo aquí estarás con el Profesor Slughorn, quien te guiará en todo lo que necesites y cuáles son tus responsabilidades hasta que te adaptes a tu nuevo ambiente. Si tienes preguntas y no está el Profesor Slughorn, puedes preguntárselo a Barty Crouch, el guardia del piso 5—explicó el joven rubio guiándolo a las mazmorras del castillo donde un afable hombre esperaba con una sonrisa.
—Ah, Draco. Buenas tardes ¿Este caballero es nuestro nuevo compañero? Mucho gusto, Horace Slughorn—preguntó el hombre extendiendo una mano hacia Harry sonriendo amablemente.
Harry estrechó la mano que se le extendió con una leve sonrisa siguiendo al hombre mientras le explicaba todo acerca de su piso.
—A pesar de ser nuevo, te tocan los prisioneros más peligrosos. Lo lamento mucho, muchacho. Aquí tenemos una gran cantidad de los seguidores de Lord Voldemort, como Bellatrix Lestrange. No te recomiendo acercarte a ella. La última persona que se acercó a ella terminó suicidándose—advirtió Slughorn señalando la celda de una mujer de rizos alborotados que se mantenía riendo en voz baja.
—Por allá están los hermanos Lestrange. No son tan peligrosos como Bellatrix, pero ten cuidado de todos modos—indicó Draco señalando a los presos y avanzando.
Los nombres importantes y las aclaraciones de cada uno de ellos cuando eran pertinentes, avanzaron hasta que Harry miró la celda al fondo de todo el piso. Una puerta blanca encadenada y con varios candados y seguros con una pequeña puerta a la altura del pecho de Harry atrajo su atención.
—¿Y esa celda? —preguntó mirando como Draco suspiraba un poco y Slughorn sonreía brillantemente.
—Esa, mi estimado muchacho, es la celda de Tom Marvolo Riddle. Todos lo conocen como Lord Voldemort. Ven, si tenemos suerte, estará despierto—indicó con toda jovialidad el hombre acercándose a la celda y abriendo la pequeña puerta.
—Thomas, mi muchacho, ¿Cómo estás? —preguntó el hombre con una sonrisa mientras los ojos de Harry se abrían al ver al hombre al otro lado de la ventana.
—Ah, Profesor Slughorn. Maravillosa noche la del día de hoy—murmuró el preso con una sonrisa suave y calmada. Todo en él gritaba calma y paciencia, todo lo contrario, a lo que los medios decían de él.
—Lo mismo digo, Tom. Te quiero presentar a alguien—dijo Slughorn llamando con un gesto a Harry para que se acerque. —Este amable muchacho es el nuevo carcelero. Pansy tuvo que irse si bien recuerdas—
Con un asentimiento, Tom miró al nuevo carcelero antes de ofrecerle una sonrisa.
—Mucho gusto, ¿Cómo debería llamarte? —preguntó el preso mirando fijamente a Harry. A la distancia, Draco se movía por el piso con la tranquilidad de un guardia ya acostumbrado a la forma de trabajo de un piso de Slytherin.
—Harry. Harry Potter—murmuró Harry perdido en un momento en esos ojos rojos que se mantenían fijos en él.
—Ah, será un placer contar con su vigía, oficial Potter—murmuró el preso antes de mirar a Slughorn de nuevo —Espero pueda enviar mis felicitaciones a Pansy por su hijo—pidió amablemente mirando al hombre asentir un par de veces.
—Por supuesto, mi querido muchacho. Ya no te molestaré por hoy. Terminaremos las indicaciones del joven Potter—indicó el hombre haciendo un leve pero amigable gesto al hombre que se limitó a responderle con un gesto parecido.
—Vamos, te indicaremos donde es la sala común y los salones de entrenamiento, donde puedes colocar tus cosas y todo lo demás—indicó el hombre indicando a Harry que lo siguiera.
Harry, perdido aún en la mirada roja del preso, se tardó un momento en salir de su ensoñación y seguir al hombre antes de hacer un gesto con su mano en forma de despido al preso.
En la soledad de la celda, Tom Riddle miró de reojo al carcelero y su refinado rostro soltó una leve sonrisa pensativa antes de volver a su libro.
¡Gracias por leer!
