Hilo rojo del destino

(…)

Naruto Uzumaki vivía tranquilamente en Inglaterra. Tenía una vida feliz y tranquila, convivía en armonía con sus padres y su hermano, Menma.

Estudió ahí toda su infancia hasta que era la hora de ir a la universidad, ahí tenía que elegir a que quería dedicarse.

Sus padres, Minato y Kusina, lo apoyaban en todo. Jamás le impusieron una carrera que debía estudiar.

Y Naruto finalmente se decidió.

—Iré a Japón a estudiar.

Fue ese veredicto que dictó ta seriamente un sábado de lluvia. Fue frente a su familia, los cuales estaban anonadados con tal decisión.

— ¿Estas completamente seguro, hijo?—Preguntó su padre, con una pequeña esperanza de que pudiera cambiar de opinión.

—Completamente seguro, papá. Realmente me gustaría probar cosas nuevas y ver el sol por más tiempo, y salir a la playa. Sería divertido.

"Además, hay algo que me ha inquietado desde siempre, como si tuviera la imperiosa necesidad de ir para aquel país".

—Bueno, si esa es tu decisión… pues-

—Mi bebé se va…—Se escuchó una voz entre cortada, la cual pertenecía Kushina.

—Oh, madre, los visitaré en las vacaciones, ¡de verdad!—Trató de animar, Naruto, también le dolía un poco dejarlos, pero aun así quería ir a estudiar allá, donde las costumbres eran completamente diferentes, pero lo intentaría, daría lo mejor de sí mismo.

—Bueno, admito que se te extrañará por aquí. Eres el más ruidoso de la familia, extrañaré tus tonterías. Solo, no hagas algo estúpido por favor. —Finalmente habló su hermano mayor, Menma. Naruto solo lo observó, con un pequeño puchero en su rostro, para después, ensanchar una enorme sonrisa.

—¡Me comportaré, de verdad!

Y así fue como terminó su día.

Meses después Naruto aplicó a una universidad en Tokyo. Lo que no se esperaba era que su mundo cambiaría completamente…

Naruto agradecía completamente el que le hayan enseñado desde pequeño, japonés, sino, nunca hubiera podido estar en aquel sitio.

Ya, estando en la universidad, supo de inmediato que todo era realmente diferente a Inglaterra. Sin embargo, Naruto se dio ánimos así mismo. Siempre ha sido conocido por hacer amigos rápidamente. Así que confiado, dio rumbo a la entrada, caminando con paso firme y la frente en alto.

Estando en el salón de clases, escogió un asiento, e inmediatamente su mente comenzó a divagar en cuanto se sentó.

De un momento a otro, sus ojos estuvieron recorriendo el salón, viendo los rostros de sus nuevos compañeros de clase, a ver si había alguno que se viera un tanto agradable poder hacer plática, porque los grupitos se hacían muy rápido.

De pronto, se escuchó como la puerta se abría de par en par, mostrando un cuerpo femenino caminar tímidamente hasta los asientos.

En cuanto la muchacha levantó la mirada buscando un buen asiento, los ojos de Naruto conectaron con los de ella.

El rubio sintió como algo cálido se instalaba en su pecho inmediatamente y, extrañado, se preguntó si ya la había visto anteriormente. Pero, realmente nunca la había visto, entonces ¿Por qué se le hacía tan familiar? Mejor decidió ya no darle más vueltas al asunto.

"Pero, ¿quién podría ser ella?"

Rápidamente el profesor entró al salón de clases, saludó y se presentó formalmente, para después empezar a pasar lista. Justo cuando dijo un nombre, el corazón de Naruto se estremeció.

—Hyuga Hinata.

—A-aquí.

"Así que así se llamaba"

"Entonces, ¿por qué su nombre me suena tanto?"

Restándole importancia, Naruto suspiró. Quizá eran los nervios del primer día y tal vez la vio pasar de reojo cuando llegó, si eso debía ser.

Un tiempo después, Naruto se hizo rápidamente amigo de Uchiha Sasuke y Nara Shikamaru. A su vez que también comenzó a hablarle a Hinata junto a Sakura e Ino, las "escandalosas" como les apodaban a ambas.

Naruto se sentía muy bien en ese círculo, sin embargo había algo que un le taladraba la cabeza y era que cada vez que observaba a la tímida Hinata, ésta desviaba la cabeza a otro lado, sonrojada. Eso le parecía muy lindo, pero en parte, familiar, como si ya lo hubiera vivido.

Un día, decidió hacerle frete a ella, le iba a preguntar si ya se habían conocido anteriormente o su mente solo estaba jugando con él..

Así que la citó en un patio detrás de un edificio del plantel.

— ¿Sucede algo, Naruto-kun?

—Hinata-chan, hay algo que necesito hablar contigo.

—Y, ¿qué es?

—¿Acaso ya no habíamos visto antes? ¿O porque te me haces tan familiar?

"Entonces, no lo recuerda". Pensó Hinata, triste. Sin embargo, le contestó.

—Al parecer no lo recuerdas, pero creo que es normal. Éramos muy pequeños, asi que creo que es normal que lo olvides, sin embargo, yo no lo olvidé…

—¿Olvidar que?

—Naruto-kun, tú y yo nos conocemos desde niños. Fueron solamente dos años en los que solíamos ir a jugar juntos, cuando viajé a Inglaterra con mi padre, por cuestiones de trabajo. Nuestras madres eran amigas, pero mi padre le prohibió a mi madre todo contacto con tu mamá.

Entonces, imágenes semi borrosas llegaron como flashes a la mente del rubio. Lo recordó.

Recordó como corría uno detrás del otro rendo a carcajadas.

Recordó como hacían un muñeco de nieve y cuando Hinata estuvo con el cuándo se enfermaba.

También recordó, cuando él mismo le regaló unas flores que cortó de algún jardín.

Los ojos se le llenaron de lágrimas ¿Cómo pudo olvidar algo tan importante en su vida?

—Hinata…

—¿Ahora lo recuerdas?

—Lo recuerdo todo ¡Y qué bueno que te encontré!—Y, sin pensarlo dos veces, Naruto se abalanzó sobre ella, envolviéndola con sus fuertes brazos, sintiendo una calidez invadir todos sus sentidos.

Porque Naruto recordaba que Hnata había sido su primer y único amor, desde niños.

(…)

Espero que les haya gustado este tema, del día 25

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