Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír la canción Ana Baddy de Mario Reyes, perteneciente al soundtrack del remake de Telemundo "El Clon" de 2010.


Tranquila como se había mantenido hasta esa hora de la tarde, Sakura levanto la mirada de su lectura del Corán—sentada sobre el diván que era su cama—en cuanto Izumi ingreso en la habitación quitándose el velo que descarto sobre el diván contiguo, brincando como una niña y sosteniendo entre sus manos un bello collar de oro que se componía de una cadena de cuenta ovaladas entrelazadas entre sí por hilos de oro que sostenían doce cuentas idénticas que oscilaban con el movimiento y que ella contemplaba absolutamente fascinada, modelando la pieza de joyería ante el espejo, intentando imaginar con que ropa se vería mejor o imaginando como se vería si lo llevaba el día de su boda…Alah, estaba demasiado emocionada, no podía parar de contar los días y las horas que faltaban para que fuera la esposa de Itachi, ¡una semana! Era demasiado tiempo, de ser por ella se casaría ya mismo, pero aún faltaban ciertos asuntos que revolver; traer a los músicos y decoraciones para la boda desde El Cairo, hacer las pruebas de vestuario antes de la boda, sacar el certificado de virginidad que debía ser entregado a la familia de su novio como garantía de su honor y prepararse para verse lo más hermosa posible ese día. Sabiendo bien que ese bello collar era la joya e compromiso que le había sido obsequiada a su prima como parte del acuerdo de la dote previa al matrimonio, Sakura negó para sí sin pronunciar palabra alguna, prefiriendo mil veces más volver a concentrarse en buscar respuestas en el Corán, estando muchísimo menos entusiasmada que Izumi ante la idea de su inminente matrimonio de una semana de diferencia entre si ya que ni siquiera deseaba ver el rostro del hombre que habría de ser su esposo, no, ni siquiera quería conocerlo.

-Mira, prima, ¿no es hermoso?—mostró Izumi, por fin alejándose del espejo y sentándose sobre el suelo, enseñándole a su prima el que era el primer regalo de su futuro esposo, mas su prima solo alzo distraídamente la mirada sin darle mucha importancia. —Tal vez no sea la pieza que quería, pero es mejor—reconoció observando con veneración esa pieza de joyería que ahora tenía un valor tan importante para ella.

-Estoy leyendo, no me distraigas—contesto Sakura cambiando la página que estaba leyendo con sumo cuidado, sin prestarle real atención a su prima.

-¿Algo muy inspirador?—supuso ella, observando superficialmente la página que su prima estaba leyendo, intentando entender su negativa a casarse.

-Nada que me ayude a escapar del matrimonio—la pelirosa cerró el Corán, masajeándose las sienes, aun no sabiendo como escapar del matrimonio pero tampoco aceptando la idea de casarse, —no me casare y no hay nadie que me obligue a ello—prometió al aire, volviendo su rostro hacia su prima que la escuchaba y observaba atentamente.

-¿Quién te entiende?—suspiro Izumi con una cantarina risa, sin dejar que nada empañara su buen humor ante el maravilloso día que había pasado, conociendo a su futuro esposo.

Sin inmutarse, Sakura suspiro quedamente para sí, sin cambiar de opinión en lo absoluto, ¿Qué importancia tenía una joya?, ¿Cómo es que Izumi podía venderse tan fácilmente a un hombre con el que ni siquiera había sostenido largas conversaciones como para conocerlo bien? Una joya no representaba amor a su entender, una gran fortuna no implicaba felicidad, y aunque pudiera significarlo ella no quería saber nada del matrimonio ni del amor, ¿Quién decía que este Sasuke no fuera a cansarse de ella una vez que la tuviera? Gaara se había cansado de ella, no la había amado realmente, ¿Qué le garantizaba que este hombre desconocido para ella pudiera amarla o respetarla? No, tenía que escapar de ese futuro. Contraria a Sakura que había crecido en occidente, Izumi había pasado casi toda su vida en Fez y siendo educada como una buena musulmana, no había tenido ocasión de desviarse de las costumbres puesto que en cuanto sus padres habían muerto—siendo ella apenas una niña de seis años—su tío había hecho que Biwako la trajera a Marruecos y se encargara de su educación y formación, pero ni aunque Izumi hubiera crecido en Brasil como había hecho Sakura, no creía que hubiera tenido instancia de desviarse tanto de la religión…aunque en parte si entendía como se sentía su prima, no podía hacerse la desentendida; Sakura no quería casarse porque no sabía nada del hombre que sería futuro esposo así como ella misma inicialmente no había querido casarse con Itachi por temor a que el amor no naciera entre ambos, pero lo había hecho, no se podía cerrar la puerta que Alah habría en el corazón de las personas, ese era un pecado demasiado grande.

-Mira, Sakura, cuando me dijeron que no podría casarme con Sasuke, sentí que el mundo se me venía encima—confeso la pelicastaña, tomando las manos de su prima y estrechándolas entre las suyas, sosteniéndole la mirada, —pero Itachi es maravilloso; guapo, sereno, encantador, y la forma en que me mira…si eso no es amor, no sé qué es—no podía minimizar la sonrisa en su rostro ni su alegría por tener un futuro seguro esperándola y buen esposo a quien se prometía amar incondicionalmente. —Sakura, dale una oportunidad, esta es nuestra vida, no hay nada mejor—alentó al ver a su prima apartar la mirada con una expresión indiferente, más Sakura termino por asentir aunque fuera tan solo para confortarla. —Iré a la cocina, ¿quieres algo?—pregunto, levantándose del suelo y aferrando el collar en sus manos contra su pecho.

-No, no tengo hambre—contesto Sakura esbozando una falsa sonrisa para no arruinar la felicidad de su prima ya que eso era lo último que deseaba hacer en el mundo.

Mordiéndose el labio inferior para no chillar como una niña, Izumi abandono la habitación con una radiante sonrisa en dirección hacia la cocina para hacer alarde—en el mejor de los sentidos, por supuesto—de su joya de compromiso que a partir de mañana llevaría de forma infaltable en su cuello como prueba de lo valiosa que era para ella esta muestra de amor de parte de su futuro esposo. Apretando sus manos con toda la fuerza que le fue posible, Sakura intento pensar en una forma de escapar del matrimonio planeado para ella y que se encontraba demasiado próximo, haciéndole sentir como si tuviera una cuerda invisible alrededor del cuello y ahogándole la respiración por temor a revivir su desilusión y traición en el amor, ¿Qué le deparaba el destino si se resignaba a casarse? Vivir en un matrimonio por conveniencia en que su voz se extinguiría por no luchar, relegada a mantenerse en silencio por el resto de su vida y siendo admirada en lugar de oída, apresada por cadenas invisibles en lugar de libre como deseaba su corazón, libre de llevar la vida que quisiera…no, ese no era el destino que ella quería para sí misma y no lo aceptaría. Tan pronto como le fue posible, Sakura se levantó del diván y busco en el interior del cajón de su mesa de noche la guía telefónica, pasando las hojas lo más rápido que le fue posible hasta dar con el número de teléfono correspondiente al hogar de la familia Uchiha, tomando el teléfono a tientas y marcando la numeración tan pronto como pudo, sin detenerse, siendo observada con curiosidad por Biwako que ingreso en la habitación en ese preciso momento, desconcertada porque ella pretendiese hacer una llamada siendo que no conocía a nadie de Marruecos salvo a su propia familia.

-Sakura, ¿Qué vas a hacer?—pregunto Biwako mas la joven pelirosa no le respondió, estando mucho más concentrada en aguardar a quien alguien contestase su llamada, —¿A quién vas a llamar?—cuestiono no pudiendo hacer más al no saber lo que pretendía.

-¿Hola?—hablo Sakura, esbozando una sonrisa para si al obtener una respuesta del otro lado de la línea. -Por favor, quisiera hablar con Sasuke—solicito más para su incredulidad pronto se dio cuenta de que estaba hablando con él, -ah, eres tú, habla Sakura, tu novia— sonó lo más cordial que le fue posible por educación.

-Sakura, tengo mucha curiosidad por conocerte—confeso el Uchiha, intentando camuflar su sorpresa ante su llamada.

-Tengo que ser honesta contigo, Sasuke, porque no quiero que mi familia te siga ocultando la verdad—inicio ella finalmente, calculando muy bien en su mente que es lo que diría.

-¿De qué hablas?—no comprendió él evidentemente, esperando que no se tratara de algo malo.

-De que te están engañando vilmente y yo no voy a permitir que te hagan eso—declaro la Haruno sin alzar la mirada hacia Biwako que sentía terror de tan solo imaginar lo que ella estaba tramando. —Tengo un defecto muy feo, Sasuke; cuando era pequeña me cayó agua hirviendo en el cuerpo y estoy toda marcada, llena de unas ampollas horribles, es de dar miedo— se esforzó lo más posible por fingirse sincera así como para no estallar en carcajadas ante sus propias mentiras. —Y no tengo dentadura, se me cayeron todos los dientes así que uso una dentadura falsa y no me puedo reír porque si me rió se me caen los dientes—tuvo que morderse el labio inferior, haciéndose una idea ante los pensamientos que debía tener el Uchiha ante sus declaraciones, —te aviso porque sé que estas pagando un precio alto por mí y no quiero que me maltrates después diciendo que fuiste engañado—añadió para justificar la llamada y dar por terminado el asunto, —estas avisado—concluyo sin darse cuenta de que había estado conteniendo el aire.

En tanto dio por terminada la llamada, devolviendo el teléfono a la pequeña mesa de noche, Sakura se sintió infinitamente bien consigo misma sin importar que todo cuanto hubiera dicho no fuesen sino mentiras pero mentiras para proteger a su persona ya que nadie lo haría por ella sin pasar a llevar sus ideales o sentimientos, pero ella sabía muy bien cómo cuidar de sí misma. Por siglos se les había dicho a las mujeres musulmanas que no podían hacer nada por si mismas sin caer en la vergüenza de ser devueltas por sus maridos o quedarse secas y sin otro rol que cumplir más que cuidar los hogares o familias de otros, que no podían soñar salvo con ser madres y esposas, pues ella no era así; quería ser la dueña de su propia vida, quería leer el destino que Alah había escrito para ella con sus propios ojos y seguirlo pero no obedeciendo las ordenes de nadie, siempre pudiendo decidir por sí misma, ¿Cómo traicionar los ideales que sostenía desde que tenía noción y memoria casándose con un completo desconocido solo porque si? No, no lo haría nunca y esperaba que este engaño de su parte fuera más que suficiente como para hacer que Sasuke desistiera de casarse con ella aunque fuera por su conducta desobediente y altanera. No conocía a Sasuke, no podía decir si era un buen o mal hombre pero sí que ella no sería una buena esposa para él bajo ningún concepto, no era dócil ni sumisa como Izumi sí, no era callada ni sensata; era irascible, altanera, insegura y muy directa, no podía sentir que alguien quisiera callarla, eso era impensable para ella aun sabiendo que no era bien visto por otros, y la mirada incrédula que le dirigió Biwako en cuanto alzo su mirada hacia ella se lo dijo todo; había cometido una locura, pero una locura por su propio bien.

-¿Te volviste loca?—cuestiono Biwako, apenas y pudiendo creer que hubiera hecho semejante locura, arriesgando su futuro como si fuera cualquier cosa.

-Vamos a ver si hay matrimonio—contesto Sakura sin inmutarse, sabiendo que había hecho lo correcto, para ella por supuesto.

Ella sería la dueña de su vida, no su tío ni ningún otro hombre, no había podido encontrar el amor sino que había sido engañada y traicionada por aquel en quien había depositado sus esperanzas, ahora lo último que quería era casarse o volver a intentar enamorarse, simplemente quería estar sola y nadie la haría cambiar de parecer.


Si le hubiera preguntado a Sasuke que es lo que esperaba de este enlace por conveniencia hubiera contestado que a una mujer digna de elogios, recatada, correcta, tranquila, serena…una buena ama de casa y una buena esposa, la misma respuesta que daría cualquier hombre que tuviera en mente casarse a su edad, ya que habiendo heredado una gran fortuna y teniendo bajo su mando un próspero negocio que abarcaba Fez y ahora parte de Rio de Janeiro, lo tenía todo en la vida para sentirse dichoso salvo una mujer con la que compartir la vida y un heredero que continuase su legado a través del apellido Uchiha, lo mismo que buscaba su hermano Itachi, por ello es que ambos, como socios, habían conseguido encontrar a dos mujeres—primas además—pertenecientes a una de las familias más respetadas no solo de Fez sino que de todo Marruecos, ¿y para qué? Era la pregunta que se hacía Sasuke ahora, intentando no cometer una locura, esforzándose por mantener la calma, aun procesando en su mente todo lo que su prometida le había dicho por teléfono; se decía que no se podía confiar en la palabra de una mujer porque era tan engañosa como la belleza de una serpiente, ¿pero porque habría de mentirle a él si ni siquiera lo conocía? Si bien se había mantenido sentado sobre uno de los divanes de la sala hasta ese momento, el Uchiha se levantó y paseo nerviosamente por la sala de su hogar siendo observando con preocupación por su hermana mayor Emi que intentaba entender que podía haberlo afectado tanto como para ni siquiera contarle sus preocupaciones a ella como solía hacer desde que era niño.

-Me engañaron, engañaron a toda la familia—hablo Sasuke finalmente, aun no pudiendo creer que Itachi y él hubieran sido burlados de semejante manera.

-¿Quién era, Sasuke?—pregunto Emi, en espera de poder entender su reacción.

-¡Se acabó el matrimonio!—declaro él, ofendido en su orgullo por ser visto como un niño al que pasar por tonto.

-¿Qué matrimonio?, ¿el mío?—pregunto Itachi, ingresando en la sala completamente aterrorizado ante tal posibilidad.

-Mi novia esta defectuosa y si la mía tiene defectos, la tuya también debe tenerlos—contesto el menor de los Uchiha, volteando a ver a su hermano que no podía creer lo que oía, —Por eso el señor Hiruzen acepto el compromiso pese a que no tuviéramos el dinero que él exigía, tiene miedo de que descubramos el engaño que está haciendo—comprendió, encontrando sentido a la estratagema que le había sido develada por su prometida.

Una parte de él quería estar agradecido con Sakura por haber realizado esa llamada, liberándolo a él de cometer el peor error de su vida y casarse con una mujer sin haberla estudiado apropiadamente con anterioridad, y también se había salvado a si misma de la vergüenza de ser devuelta la noche de la boda de mantener el engaño hasta el final, ¿pero cómo estar agradecido realmente? Es cierto que él solo tenía dieciocho e Itachi veinte años pero para las costumbres de la religión ya eran hombres hechos y derechos por lo que no merecían ser tratados como niños que podían creer todo los que les era dicho, pues no era así, habían entregado tanto dinero por la dote de ambas prometidas…¿podrían siquiera recuperarlo o era demasiado tarde? Por ahora ese era su mayor temor y evidentemente también el de Itachi que había invertido gran parte del dinero de que disponía en comprar el oro de Izumi, por lo que Itachi se aferró con todas sus fuerzas a la imagen de su novia en su mente para creer que ella no estaba involucrada en un engaño semejante pero al pensarlo bien—como dictaban las costumbres—cayo en la cuenta de que la única porción de piel que había visto de su futura esposa era su rostro y manos, ni siquiera había podido contemplar su cabello ya que por norma escrita en la ley de Alah los encantos de una mujer debían reservarse por completo para su esposo y a posteriori de la boda, ¿pero y si realmente pretendían hacer que Sasuke y él pasaran por tontos? De ser así su inocente futura esposa resultaría ser una cobra disfrazada de paloma, algo imperdonable, ¿Cómo es que habían llegado a esta situación? Sasuke y él no podían dejar de preguntarse eso.

-Porque te escuche, Emi—suspiro Itachi, enterrando el rostro entre sus manos y negando para sí, —tú llenaste mis oídos hablando de esa muchacha—culpo estando enamorado como un tonto ahora y por su causa.

-Dijiste que la mía era hermosa como ninguna otra, y que el señor Hiruzen era una persona de confianza—secundo Sasuke, sintiéndose igual de engañado ya que la mentira habría continuado de no ser por la confesión de Sakura.

-Pero todo el mundo sabe que él tiene esa fama aquí—contrario Emi en defensa de su persona, ofendida porque la culparan a ella, —y si ven el rostro de la muchacha nunca iban a imaginar que el resto de ella estaba estropeado, cualquiera se engaña—sinceramente a ella misma ya le costaba creer aquello luego de haber visto a Sakura e Izumi.

-Tú querías casarnos en esa familia porque tienes el ojo en el señor Hiruzen, quieres ser la cuarta esposa—acuso el mayor de los Uchiha lleno de ira, no viendo nada más allá de eso y considerando, en ese momento, a su hermana como si fuera una enemiga.

Puede que estuviera siendo demasiado duro en sus declaraciones y eso Itachi lo sabía muy bien pero en ese momento se sentía traicionado por todos a su alrededor salvo por su hermano menor, ni siquiera sentía que pudiera confiar en la palabra de su hermana Emi porque ella había orquestado el compromiso, ella era la responsable de que Sasuke y él estuvieran entusiasmados con la idea de casarse lo más pronto posible, ella era la culpable de que Sasuke y él se encontrasen en esta situación. ¿Qué si quería casarse con el señor Sarutobi? Por supuesto, sin importar que ser la cuarta esposa no fuera la posición más importante dentro de un matrimonio musulmán, pero estaba tan desesperada por casarse que simplemente estaba dispuesta a lo que fuera para no tener que resignarse al destino de vivir para trabajar para otros, cuidar de la casa de otros o criar a los ojos de otros, ¡No! Se estaba aproximando a cumplir treinta años y por ende el tiempo comenzaba a acabarse para ella y antes de quedarse seca como le ocurría a algunas mujeres menos afortunadas en el mundo, Emi quería conocer todos los placeres de la vida; casarse, vivir el matrimonio, tener hijos, dirigir su hogar…había entregado su juventud como carne de cañón para criar a sus dos hermanos menores tras la muerte de sus padres, había perdido la oportunidad de casarse en el mejor momento de su vida para velar por el futuro de ellos, ¿y ahora resulta que ambos la culpaban de estar amarrados a dos mujeres conspiradoras y defectuosas? Eso no era su culpa, también la habían engañado a ella en este asunto, por lo que ella no se merecía escuchar semejantes ofensas de boca de aquellos a quienes había criado con el amor de una madre, dejando a un lado su felicidad por ellos.

-¡Ingrato!, ¡calumniador!—chillo Emi, no estando dispuesta a aceptar ser insultada de ese modo por su propio hermano, —yo busque lo mejor que había para ustedes dos, ellos también me engañaron y ustedes me dicen esto, justo a mí que sacrifique mi vida por ustedes, que nunca pensé en mi felicidad para pensar en la felicidad de ustedes dos—pronuncio dramáticamente, herida en lo profundo de su corazón por ver que sus hermanos no sentían amor por ella pese a todo lo que había hecho para lograr la felicidad de ellos, —Dios mío, mi suerte fue muy triste en verdad—lamento enterrando su rostro entre sus manos.

-Emi, solo dije que…- intento disculparse Itachi ya que lo último que deseaba era ofenderla, reconociendo muy bien todos los sacrificios que había hecho por ambos.

-Tú dijiste que yo soy tu enemiga, dijiste que quiero tu mal, que quiero el mal de Sasuke y que busque dos mujeres defectuosas a propósito—contrario ella, prestando oídos sordos a sus disculpas falsas, estando demasiado ofendida como para oírlo. —Yo debí haberme casado, podría haber sido la primera esposa de un millonario, yo fui bonita para eso—aún era muy hermosa pero ningún hombre posaba sus ojos en ella por estar velando por felicidad de sus hermanos antes que por la suya.

-Silencio, Emi—acallo Sasuke para pensar en una solución a la par que intentaba no dejarse controlar ciegamente por la ira.

-Debí haber huido de casa cuando nuestra madre murió, preferiría haberme abrigado en un harem—sollozo Emi falsamente para hacer que sus hermanos se sintieran tan culpables como fuera posible, -estaría mucho más feliz en un harem que aquí, aguantando esta ingratitud de ustedes—eso no era mentira ya que tal vez y de estar en un harem no correría el riesgo de quedarse seca, al menos habría sabido que era tener a un hombre suspirando por ella.

-Que Dios disminuya la vida del señor Hiruzen, me las paga, le arranco el turbante de su cabeza y lo piso enfrente de la mezquita para que todo el mundo lo vea— aseguro el menor de los Uchiha, absolutamente decidido a hacer lo que fuera necesario para preservar su dignidad. —Va a tener que devolvernos nuestro dinero y ahora—determino volviendo el rostro hacia Itachi que asintió completamente de acuerdo.

De un Uchiha nadie se burlaba y salía indemne, ellos no requerían de explicaciones sino que de hechos y en este caso el hecho era romper el compromiso cuanto antes y recibir una devolución de todo lo que habían cedido de su fortuna en pro de concretar ambos matrimonios, pero ambos se hacían el juramento de que ellos saldrían de esto con su orgullo intacto, ese era un.


Si importar lo tarde que fuera, los Uchiha no dudaron en presentarse a la menor brevedad posible en el hogar del señor Hiruzen, siendo recibidos con toda la atención que merecían luego de haber pacto el compromiso con las sobrinas del Sarutobi pero que ahora tenían la intención de romper para mantener su orgullo y dignidad intactos, exigiendo una devolución de todo el dinero invertido en el par de jóvenes defectuosas que habían intentado hacerles pasar por mujeres envidiables para cualquier matrimonio. Para Hiruzen que acababa de regresar a casa luego de cumplir con su deber y pasar tiempo con su segunda esposa—que vivía en otra casa, ya que manteniendo a sus esposas separadas entre sí evitaba peleas innecesarias por celos—, resulto extraño que la familia que pronto se uniría a la suya—por matrimonio—se presentara a su hogar a esa hora de la noche y con tanta premura, por supuesto que su inicial pensamiento era que tal quisieran adelantar el matrimonio, cosa que era imposible ya que apenas y tenían el tiempo suficiente del que disponer para preparar la boda de Izumi, pero para su incredulidad e indignación los Uchiha no estaban presentes en la sala de su hogar y hablando con él para tratar algún tema sobre la inminente boda sino para romper el enlace cuanto antes, justificando estar ofendidos ya que habían descubierto que sus sobrinas presentaban defectos imperdonables en una mujer, ¿era posible semejante subterfugio? Sus sobrinas eran jóvenes intachables y de gran belleza, ¿Qué defecto podían tener? Sus madres habían sido mujeres de gran belleza y no existían defectos imperdonables en los antecedentes familiares, ¿Cómo acreditaban semejante injuria? Era inconcebible.

-¿Quién es responsable de semejante calumnia contra las mujeres de mi casa?, ¿Quién fue el bandido?—exigió saber el Sarutobi, no cabiendo en su indignación ante acusaciones tan bajas contra su persona, ¿es que no sabían quién era?

-La misma novia, señor Hiruzen, la que me querían pasar engañando, le remordió la conciencia y me confeso todo—contesto Sasuke, manteniéndose calmado tan solo por educación sin importar que por dentro fuera un volcán a punto de estallar de cólera.

-¿Tu novia?, ¿Sakura?—más bien afirmo Hiruzen, sorprendido a mas no poder y confundido porque su sobrina hubiera hecho algo así.

-Fue ella quien llamo a Sasuke y le confeso todos los defectos que tiene, uno por uno—respondió Emi quien hasta entonces se había mantenido en silencio, aun ofendida con sus hermanos.

-La que me dieron a mi debe tener defectos también—supuso Itachi, temiendo lo peor si es que esto terminaba por ser verdad como parecía, -¿Qué podemos esperar?—cuestiono al aire recibiendo un certero asentimiento de parte de sus dos hermanos.

-Déjenme entender, ¿Sakura llamo a Sasuke para…?—pregunto el Sarutobi para no errar en lo que estaba pensando, recibiendo un asentimiento de parte de Sasuke que se sintió desconcertado al verlo tan confundido, mas no lo demostró. —¡Natsu!—llamo por fin, no pudiendo solucionar este asunto por su cuenta ya que no se había ocasionado por su causa.

-Sí, señor—acudió su criada de confianza, presentándose en la sala tan pronto como pudo.

-Llama a Sakura e Izumi—ordeno Hiruzen sin apartar su mirada de los hermanos Uchiha delante de él, prefiriendo observarlos y no descuidarse de lo que pudieran hacer.

-Enseguida—acato ella sin protestar, desvaneciéndose de inmediato en busca de las sobrinas de su señor.

-Señor Hiruzen, no necesita llamar a nadie, solo queremos nuestro dinero devuelta—objeto Sasuke, no deseando permanecer más tiempo en esa casa en caso de que fueran victimas de otro engaño.

-No, yo he sido injuriado—contrario él, defendiendo su orgullo tal y como los Uchiha defendían el propio, —yo no le hago chantajes a nadie, no defraudo a nadie, no soy mentiroso, mi nombre está limpio, mi palabra vale un escrito—aseguro, aludiendo entre líneas a decenas de personas, por no citar a todo Marruecos, que podían dar fe de ello.

-Puede ser, pero la confianza cuando se rompe, se rompe; y se rompió—refuto Itachi para nada seguro si merecía la pena confiar en él o no, dado lo ocurrido.

-Mentira, les digo que todo es mentira—insistió el Sarutobi con inquebrantable seguridad, exigiéndoles pruebas si querían fundamentar sus acusaciones.

-Aunque fuera mentira, su sobrina demostró que no tiene el comportamiento para casarse con mi hermano—obvio Emi quien ya no veía con tan buenos ojos a ambas muchachas, no después de esto, —dirigirse a un hombre de esa manera y contarle las cosas que le contó…— una mujer con tanta osadía jamás sería una buena esposa.

Como ser humano que era y que vivía en una constante revolución autodidacta, Hiruzen reconocía que no era perfecto y que cometía muchos pecados a diario en su vida, era la esencia humana pecar y arrepentirse pero entre los pecados que él jamás cometía estaba mentir y ser injusto; prometía cosas por escrito y en presencia de testigos con tal de no dejar inconcluso nada de lo que declaraba porque su palabra era algo sagrado y que Alah atestiguaba en todo momento, incluso pesaba las joyas que obsequiaba a sus esposas para no darle a una menos que a la otra, y llevaba minuciosamente las cuentas del personal que trabajaba para él y que vivía en su casa para que ninguno se sintiera menospreciado, ¿Cómo es que ahora podían insultarlo así al tratarlo de mentiroso sin haber dado razones? No, aquí alguien tenía que pedir perdón y ese alguien no sería él. Como una especie de tregua o momentáneo cese al fuego de parte de todos los presentes que parecían querer agredirse entre sí por defender el orgullo y prestigio de sus respectivas familias, Izumi y Sakura aparecieron en la sala siguiendo lo que Natsu les había indicado, Izumi gratamente sorprendida de que su novio se presentase en su casa a esa hora de la noche así como confundida por las razones de su tío para requerir su presencia y la de Sakura ya que si de tratar asuntos de la boda se trataba, su tío se bastaba solo como representante legal suyo. Por otro lado y callada en todo momento, Sakura sintió que le detenía el corazón en cuanto encontró su mirada con uno de los dos hombres presentes en la habitación, sintiendo como si llevase toda la vida aguardando por ver esos ojos, ignorando por completo lo que ocurría a su alrededor por un breve instante.

-¿Llamaste, tío?—pregunto Izumi, curiosa por el motivo por el que se requería su presencia y que no parecía ser precisamente positivo.

-¿Quién fue la que llamo a Sasuke?, ¿Quién es responsable de una broma estúpida como esta?—cuestiono el Sarutobi de inmediato, apenas y pudiendo creer que alguna de sus sobrinas cometiera semejante tontería, —¿o fueron las dos?—inquirió, alzando la voz en la medida de lo justo y necesario.

-¿Qué broma?—pregunto la pelicastaña, no entendiendo de que estaban hablando porque para empezar ella no tenía idea de porque la habían llamado a la sala junto con Sakura.

Confundido por el evidente desconcierto de Izumi a quien de inmediato calificaba como inocente de una treta así, Hiruzen volvió el rostro hacia Sasuke en espera de que él dijese algo más para esclarecer la situación pero su sorpresa el Uchiha se encontraba completamente estático y sin habla, con su mirada completamente centrada en una persona; en Sakura. Ignorando al resto del mundo por completo, Sasuke se quedó sin aliento en el momento preciso en que la vio aparecer en la habitación, conocía bien a Izumi pero no a la joven que la acompañaba por lo que solo podía tratarse de ella, la mujer que estaba destinada a ser su esposa y que cumplía con todas las expectativas que él hubiera podido imaginar e incluso más, era hermosa con ese tono de piel semejante al marfil, con esos largos cabellos rosados parcialmente ocultos por el velo blanco que los cubría y con aquellos intensos ojos jade que representaban fuego y desafío, era imposible que ella estuviera cargada de todos los defectos que había dicho que tenía, era como estar viendo a un ángel, al ser más perfecto que pudiera haber imaginado en su vida. Nerviosa, Sakura intento evitar lo más posible encontrar su mirada con la de Sasuke, temblando por dentro ante su presencia, no sabiendo porque pero sintiéndose prácticamente desnuda bajo sus ojos, como si aquella profunda mirada ónix pudiera descubrir todo de ella, ruborizándola y haciéndola sentir como la mujer más hermosa sobre la tierra sin siquiera pronunciar una palabra, era la sensación más extraña y maravillosa que hubiera sentido en su vida y que nadie jamás le había provocado, solo él.

-Bueno, si fue una broma…- considero Sasuke, recobrando el habla, no viendo porque seguir discutiendo aquella situación en caso de que todo fuera un juego.

-¡Sasuke!—regaño Emi, no pudiendo creer la ligereza de opinión de su hermano menor quien siempre era muy estricto en todo lo referente a su vida y círculo familiar.

-¿Cuál de las dos fue?—Hiruzen reitero su pregunta, esta vez exigiendo una respuesta.

-Fui yo—contesto Sakura sin sentir temor por recibir cualquier tipo de castigo o reprimenda.

Su propósito para realizar aquella llamada no había sido cometer una jugarreta ni tampoco una broma, su intención había sido lograr que Sasuke no la quisiera como esposa, que rompiera el compromiso por ella que no tenía voto y le permitiera ser libre, pero en ese momento y sintiendo como la mirada ónix de él no se despegaba de su persona en ningún momento, Sakura se sintió extrañamente valiente al ser de su interés, no sentía desconfianza por este hombre que casi le resultaba completamente ajeno, salvo por el hecho de que sabía su nombre y apellido además de que lo tenía en frente, y era muy guapo, demasiado…ya no le resultaba tan horrible la idea de tener que compartir mesa y cama con él en el futuro, es más, de pronto se encontró muy a gusto con la idea, como si su alma llevara esperando toda la vida para encontrarse con él, sosteniéndole airadamente la mirada, no mostrándose como una presa fácil de atrapar sino desafiante, enardeciendo el fuego en él, lo veía en sus ojos. Jamás en toda su vida Sasuke se había quedado sin habla al ver a una mujer y había visto a muchas mujeres hermosas hasta ese momento de su vida, pero esta mujer no era solo hermosa, es como si le rogara de forma inconsciente que la conquistara a la par que se mostraba difícil e inaccesible, todo un desafío para él que disfrutaba de los retos, ahora y viéndola en persona tenia aún mayores razones para querer hacerla su esposa, él no era una persona fácil y evidentemente ella tampoco, entonces él no tendría problemas en seguirle el ritmo. Ella había dicho tener defectos que habrían de desagradarle, pero recorriéndola de arriba abajo con la mirada, Sasuke dudo de que algo de lo que ella le había dicho por teléfono fuera cierto, mas solo había una forma de saberlo…

-Señor Hiruzen, le tengo una propuesta—inicio Sasuke tras el breve silencio que se gestó por parte de todos los presentes, -que nuestra hermana Emi examine a las muchachas para tener certeza de que realmente fue una broma—sugirió, sosteniéndole la mirada a Sakura que le respondió de igual manera en un intento por hacer que apartara su mirada de la suya, desafiante en todo momento.

-Es justo—acepto Hiruzen, no queriendo que el compromiso de sus sobrinas se viera arruinado por un juego de niñas. -Prepárense para que las examine doña Emi, llamen a Biwako para que las acompañe—destino a Izumi y Sakura quienes se retiraron de inmediato una al lado de la otra, seguidas muy de cerca por doña Emi. -Al final vamos a ver quién va a tener que pedir perdón a quien—aludió a modo de advertencia para ambos hermanos.

Ya fuera que Sasuke tuviera que disculparse por sus infundadas acusaciones hacia su persona o que Sakura tuviera que someterse a un incómodo examen para demostrar que no tenía defectos insoportables, quien sea que hubiera ocasionado aquella situación tendría que pedir perdón de una forma u otra, más de todas formas Hiruzen estaba muy seguro de una cosa; el honor y dignidad de su familia seguiría incorruptible y sin mancha alguna.


A solas dentro de la habitación junto a Biwako, Izumi y doña Emi, frustrada por tener que someterse a un análisis físico por obra de sus propias mentiras que ahora le eran devueltas por Alah como una lección, Sakura abrió con resignación la bata blanca que cubría su cuerpo, dejando que la tela se deslizara por sus hombros y se acumulara a la altura de sus caderas para exponer la piel de sus hombros, brazos, sus pequeños pechos y la piel de su cintura—tan solo estando parcialmente protegida por sus largos cabellos rosados que caían sobre sus hombros y tras su espalda-bajo los críticos ojos de doña Emi que comenzó a caminar a su alrededor como si fuese un ave de carroña, haciéndola entornar los ojos. La verdad quería pensar lo menos posible en este examen porque Alah le estaba devolviendo sus intrigas, sabía que no debería haber mentido de la forma en que lo había hecho ya que de una u otra forma había implicado a su tío y a Izumi en esto, pero lejos de pensar en la consecuencias no podía dejar de revivir el momento en que había encontrado sus ojos con la intensa mirada ónix de Sasuke, porque sabía que solo podía tratarse de él luego de que Izumi le hubiera hecho una descripción física, había ignorado sus palabras en su momento pero ahora…Alah, jamás en su vida había visto a un hombre tan guapo, tanto que ahora estaba replanteándose la rebeldía que había sentido por la idea de casarse ya que ahora solo sentía incertidumbre por la idea de fallar en el rol que se esperaba que cumpliera, pero en cuanto a su miedo al amor…es como si por primera vez sintiera que no debía tener miedo a nada, ¿Cómo es que ese hombre podía provocarle todo estos sentimientos tan confusos y maravillosos al mismo tiempo?

-¿Lo ve, doña Emi? La muchacha no tiene nada, es perfecta—evidencio Biwako en representación de Sakura que elegía mantenerse en silencio.

-Quiero verlo todo—insistió Emi, no sintiéndose satisfecha al contemplar tan solo la mitad del cuerpo de la joven.

-Quítate todo, Sakura—indico ella serenamente haciendo que Sakura la obedeciera y dejara caer la bata al suelo, exponiendo su cuerpo a los críticos ojos de la Uchiha. -Como se lo dije, no tiene ninguna quemadura, ¿Dónde ve usted una quemadura?—pregunto mientras la Uchiha rodeaba a Sakura como un cuervo a un animal en medio del desierto, esperando que se quebrara, mas Sakura era demasiado fuerte como para hacer eso, -lisita, puede verlo—garantizo, orgullosa como una madre ante los logros de una hija.

Ahí, desnuda en su totalidad, no pudiendo cubrirse de ninguna forma ya que ella misma se había empujado a esa situación, Sakura se mantuvo completamente indiferente, fijando su vista en un punto en la nada con tal de no sentirse todavía más molesta consigo misma, no permitiéndose darle esa satisfacción a doña Emi que la observaba con el ceño permanentemente fruncido. Normalmente Emi era muy crítica respecto de lo que veía, para ella todo debía ser perfecto o simplemente no servía, especialmente si se trataba del futuro y la felicidad sus hermanos, pero debía reconocer que la temeraria muchacha pelirosa delante de ella era bellísima, poseía el mismo sedoso tono de piel marfil a lo largo de cada poro de piel que ella examino minuciosamente con la mirada en espera de encontrar marcas, heridas, cicatrices o algo que minimizara su belleza más no había nada, puede que el único defecto a considerar de la muchacha fueras sus pequeños pechos que pasaban casi inadvertidos bajo la larga cascada de cabellos rosados que caía sobre sus hombros y que Emi aparto para observarla mejor, más Sakura se removió desafiante de inmediato haciendo que su largo cabello se encargara de proteger su desnudez de quien la estudiaba como un ejemplar que comprar, y el segundo defecto a ojos de Emi eran las caderas de la joven, muy pequeñas en su opinión y que dificultarían un poco la labor de tener hijos pero tampoco podía ser injusta ya que el cuerpo de una mujer cambiaba constantemente después del primer parto…no, la joven ante ella no tenía reparo alguno en el sentido físico, es más, resultaría envidiable para muchas muchachas de su edad, tenía la figura perfecta; ni demasiado deseable ni demasiado inocente.

-Ahora quiero ver los dientes—prosiguió la Uchiha, aminorando la distancia entre la pelirosa y ella, esperando que la joven obedeciera sin protestar, mas lejos de ello Sakura le sostuvo la mirada, sin dar señales de acatar sus palabras.

-Abre la boca, Sakura, abre—ordeno Biwako en espera de no provocar un conflicto innecesario de lo que era tan solo una revisión.

Desde su lugar, de pie junto a Biwako, Izumi observo todo de brazos cruzados y negando para sí, no pudiendo creer que su prima fuera tan tonta como para arriesgarlo todo por solo no desear casarse, ¿es que pensaba obtener un futuro mejor? Vivir abandonado y sin un marido, eso sí que era horrible. No quería estar ahí y completamente desnuda, siendo observada cono un ejemplar que vender, pero ¿Qué otra opción tenia? Sakura era muy consciente de que se había empujado a esta situación por causa de su miedo y su tozudez, pero contraria a Izumi que siempre elegía ser sumisa con tal de agradar, Sakura le sostuvo la mirada a doña Emi que espero impaciente a que abriera la boca para finalizar el análisis físico sobre su persona, Izumi le tenía miedo a doña Emi, sentía que no podría ser feliz si esa mujer no daba su aprobación a su matrimonio pero Sakura por otro lado pensaba diferente, ella no le temía a nadie salvo a Alah, ella no le temía esta mujer y la posibilidad de arruinar su matrimonio porque luego de ver a Sasuke se había dado cuenta del inmediato efecto que tenía sobre él; de ella dependía por completo que el matrimonio se llevase a cabo, nunca antes había significado tanto para un hombre, nunca había despertado tanta veneración y le agradaba saberse deseada de ese modo, no por cualquier hombre sino que por él, le daba seguridad saberse importante y única a ojos de Sasuke, una seguridad que siempre había querido sentir, la hacía sentir hermosa. Con una expresión aburrida en el rostro, Sakura abrió la boca lo más posible mientras doña Emi le sostenía ambas mejillas para ladear su rostro y observar con detenimiento sus dientes, esperando encontrar algo que fuera extraño o reprochable pero no había nada; era perfecta.

-Nunca ha ido al dentista de tan perfectos que tiene los dientes— sonrió Biwako aunque muy disimuladamente para no hacer evidente su satisfacción ante el resultado del análisis.

-La otra—contesto Emi, concentrando su atención en Izumi que abrió sus ojos desmesuradamente al escucharla.

-¿Por qué yo?, ¿Por qué?—cuestiono la pelicastaña siendo que ella no había hecho nada, no había participado de la broma de Sakura, ¿Por qué tenía que desnudarse también?

-Anda, niña, vamos—apremio la Uchiha, no estando de humor como para lidiar con berrinches o quejas.

-Muéstrale que no tienes defectos, Izumi—alentó Biwako, recordándole su honor como mujer.

-¿Ves lo que hiciste?, ¿Lo ves?—regaño Izumi a Sakura quien apenas acababa de volver a cerrarse la bata y que fingió ignorarla.

¿Izumi en verdad pensaba que ella era tan egoísta como para involucrarla a ella en su mentira? Pues no había sido así, había llamado a Sasuke con el propósito de hacerlo desistir del matrimonio para poder ser libre y no tener que vivir bajo la voluntad de nadie más que la suya, no para perjudicar a su tío o a su prima bajo ningún concepto, pero ahora…cuanto más lo pensaba menos le desagradaba la idea de casarse, y no lo decía solo porque Sasuke fuera demasiado guapo—más que cualquier hombre que hubiera visto en su vida—sino porque al verlo había sentido como si llevara esperando toda su vida para encontrarse con él, era una sensación que nunca antes había tenido y que sin embargo le gustaba, le hacía sentir que tenía un lugar al que pertenecer. Chocando a propósito su hombro con el de Sakura en su camino y que ni se inmuto ante su ira, Izumi se situó con disgusto delante de doña Emi que se mostró sumamente impaciente por terminar este examen cuanto antes, ya sea para verificar que ambas muchachas eran perfectas más allá de toda duda—lo que esperaba no fuese cierto, ya que sus conductas dejaban mucho que desear como para querer como cuñadas a alguna de las dos—o que al menos tuvieran un defecto lo bastante imperdonable como para anular el compromiso. Sin más remedio, resignada a llevar a cabo este tonto examen solo para poder casarse con Itachi como tanto deseaba hacer sin importar los objetivos en su camino, Izumi procedió a desanudarse la bata para poder terminar con todo esto y dejar atrás esta vergonzosa experiencia como si jamás la hubiese vivido…

-¡Eh!—detuvo Emi, sujetándole el brazo para observar con más detenimiento la marca que tenía en el brazo izquierdo y que casi había pasado por alto.

-Eso no es quemadura, doña Emi, es un lunar, una marca de nacimiento—rebatió Izumi, zafándose de su agarre luego de que la Uchiha contemplase que así era.

Esa mancha en el brazo izquierdo, un par de centímetros bajo el codo era una herencia de la familia su madre, su madre y su abuela materna también la habían tenido, no era nada del otro mundo ni le restaba belleza o por lo menos eso aprecia ya que doña Emi no volvió a protestar mientras Izumi se abría la bata y se sometía con una más vergüenza e incomodad a la misma evaluación de la que Sakura acababa de participar, ¿Por qué tenía ella que hacerlo? Hacer esa estúpida broma había sido idea de Sakura no suya, más de nada le serviría protestar, por lo que se resignó a apartar su largo cabello de sus hombros y ser objeto de estudio…


Luego de someterse al examen físico, cortesía de doña Emi, Sakura e Izumi no habían podido saber que había ocurrido en la sala porque ellas habían vuelto a vestirse, Biwako había bajado a la sala para escuchar que sucedía pero su tío le había impedido que hablara con ellas hasta que la familia Uchiha se marchara de su casa, cosa que no había sucedido tan rápidamente como ellas habían creído, lo que las había asustado—especialmente a Izumi, desde luego—, ¿Qué podían estar tratando que llevase tanto tiempo? Tras lo que pareció ser una autentica eternidad ambas primas abandonaron la habitación rumbo al despacho de tío tal y como Natsu les había indicado que hicieran preguntándose interiormente que razón podía tener su tío para impedir que Biwako no acudiera junto a ellas otra vez más la respuesta había sido otorgada por la propia Natsu que—intuyendo los pensamientos de ambas jóvenes—les había explicado que Biwako había regresado a su trabajo en la cocina para preparar la cena. Quien más preocupada se sintió al detenerse en el umbral del despacho de su tío fue Sakura, no había querido acarrearle problemas a nadie con esa llamada, solo cancelar un compromiso que ahora ya no le molestaba—eso no significa que estuviera de acuerdo con casarse por conveniencia, pero sí que la idea ya no le desagradaba como había pensado que ocurriría—intercambiando una mirada con Izumi que se mostraba imperturbablemente tranquila, ya habiéndola perdonado por verse implicada en su estrategia, ambas ingresaron al mismo tiempo en la habitación y manteniendo expresiones estoicas, temiendo lo pero más para su sorpresa y sentado delante de su escritorio, su tío sonrió nada más verlas entrar.

-¿Llamaste, tío?—pregunto Izumi, intentando no parecer tan feliz de como realmente se encontraba, por obvias razones.

-Apagamos el incendio—tranquilizo Hiruzen con una sonrisa de oreja a oreja y que no tardo en contagiar a sus sobrinas que se sonrieron entre sí. —La cara de doña Emi contándoles a sus hermanos que ustedes no tienen ningún defecto—rió divertido a mas no poder por haber sido testigo de todo lo sucedido tras el "examen".

-¿Y su cara cuando nos estaba examinando?, estaba loca por encontrar algo fuera de lugar—rió ella, volviendo su rostro hacia Sakura que se mordió el labio inferior para no reír.

No es como si Izumi fuera excesivamente vanidosa, pero por supuesto que como a cualquier mujer le gustaba que la elogiaran y le dijeran que era hermosa, pero ver la frustración en el rostro de doña Emi había sido absolutamente impagable, ¿quería evitar que sus hermanos se casaran con ellas? Lástima, porque tanto Sakura como ella misma gozaban de todas las virtudes suficientes—morales y referentes al aspecto físico—como para enamorar a cualquier hombre que pretendiera buscar una esposa y eso no lo decían ellas, lo decía Biwako que había vivido y visto lo suficiente como para poder asegurar aquello. La risa de Hiruzen se apagó por fin en tanto centro su mirada en Sakura que se mostraba inusualmente feliz, correspondiendo al buen humor de Izumi como no había hecho hasta hoy…al parecer el compromiso ya no le desagradaba tanto tras este primer encuentro con el menor de los hermanos Uchiha, aunque en el fondo y como hombre Hiruzen debía que reconocer que sentía lastima por Sasuke, porque lo había visto, había visto como el joven Uchiha se flechaba perdidamente del encanto de su hermosa sobrina de cabellos rosados, lo había visto quedarse sin habla al verla…Alah mediante el matrimonio que tendría lugar seria venturoso, porque por ahora Sakura tenía todo en su favor para ser feliz; Sasuke era tolerante, respetuoso, y lo más importante es que estaba absoluta y totalmente fascinado por ella como para quedarse sin habla, pocos hombres estaban tan dispuestos a casarse, si Sakura no sabía aprovechar todo eso, estaría cometiendo un gran pecado ante los ojos de Alah, no agradeciendo los dones y gracias puestos en su camino.

-Ahora tú, Sakura—inicio el Sarutobi, sin apartar la mirada de su sobrina que minimizo su sonrisa pero sin extinguir su buen humor. —Siento pena por el pobre Sasuke—confeso sin ningún reproche, responsabilizando a su sobrina de ello. —Eres astuta, muchacha, puedes hacer muy feliz a un hombre, pero también muy desgraciado—aquella no era una felicitación ni tampoco una reprimenda porque aún era demasiado pronto para inferir si Sakura usaría la inteligencia en favor de los sentidos o los sentidos en favor de la inteligencia. —Doña Emi salió del cuarto muerta de miedo por ti—añadió impresionado por su valor, digno de temer.

-Lo que quiere es agradar—contesto Sakura con un suspiro, sin dejarse amedrentar por su futura cuñada, —está loca por casarse—obvio, volviendo el rostro hacia su prima.

-¿No lo percibiste, tío?—inquirió Izumi, divertida desde luego por los intentos de doña Emi por convertirse en la cuarta esposa.

-Doña Emi es conspiradora como ella sola—negó él, y es que si bien la Uchiha era bella como un sueño, era demasiado temperamental como para ser de su agrado, —y tiene un cuerpo…— admitió para diversión de sus sobrinas que estallaron en carcajadas.

Ahora podían darse el gusto de bromear, reír y celebrar porque se habían salvado de la humillación y la vergüenza, tanto ellas dos como su familia, y lo mejor de todo es que habían acallado toda duda de sus prometidos y habían frustrado los deseos de Emi por acabar con sus compromisos y volverse la cuarta esposa de su tío, no gracias, querían vivir en paz y para lograrlo no podían dejar que esa mujer entrara en su familia, en cualquier otra sí, pero en la suya jamás.


El regreso de los hermanos Uchiha a su hogar tuvo lugar mientras sostenían una larga conversación referente al inminente matrimonio de Itachi con Izumi y Sasuke con Sakura, transitando por las calles casi vacías a esa hora y que eran iluminadas por las luces del interior de los diferentes negocios y locales en su camino, Emi caminaba delante de ellos con una permanente expresión de disgusto, no pudiendo entender cómo es que ambos aun querían casarse luego de pasar semejante humillación por culpa de una broma. Los Uchiha eran una de las familias más respetadas de todo Marruecos, tanto los hombres como mujeres que integraban cada arista de la familia tenían el reconocimiento de tener una reputación intachable y una conducta digna de admirar pero ahora sus hermanos estaban eligiendo muy mal a las mujeres a través de las cuales perpetuar el nombre de su familia, ¿Qué fruto resultaría de todo eso? Por otro lado Itachi se encontraba pleno al saber que su prometida era inocente de cualquier jugarreta o broma, ¿Cómo es que una criatura tan inocente podía planear algo así? Izumi era demasiado perfecta como para cometer una tontería así, pero a quien ciertamente le daba igual si este comportamiento era apropiado en una mujer o no era a Sasuke que no podía parar de revivir en su mente el sereno y angelical rostro de Sakura, ¿Qué importaba si le había jugado una broma? Había merecido la pena para tener la oportunidad de presentarse en la casa del señor Hiruzen y verla por primera vez, es más, ahora quería casarse con mayores razones, había visto el mismo fuego en esos ojos, por fin había encontrado a su complemento en la vida.

-Por mi ninguno de los dos se casaba—insistió Emi, negando para sí, disgustada con la elección que habían hecho sus hermanos, —hay mujeres mucho más baratas y mejores que esas dos de ahí—obvio abriendo la puerta de su casa y quitándose el velo al entrar.

-Mi novia no hizo nada, fue la de Sasuke—puntualizo Itachi, estando dispuesto a todo con tal de defender el honor de Izumi que era absolutamente inocente de cualquier acto.

-Solo fue una broma, una travesura, cosa de niñas—desestimo Sasuke con la mirada perdida en un punto indeterminado, alejado de la realidad por sus recuerdos.

-Cosa de mujer sin vergüenza, dirás—corrigió su hermana, para nada de acuerdo con su forma de pensar, defendiendo a la temeraria pelirosa, —si hace eso ahora que es joven, no quiero imaginar que hará cuando sea mayor— luego de lo ocurrido hoy, ya no creía que esa joven fuera lo bastante digna como para llevar el apellido Uchiha.

-No te preocupes, tendré tiempo de moldearla a mi modo—sosegó el menor de los Uchiha, aunque no tendría que hacer mucho ya que Sakura había demostrado ser tan transgresora como él, era preferible aprender a entenderse y no vivir en disputa.

-Sasuke tiene razón, ella aún es muy joven, él la pondrá en su lugar y la convertirá en una buena esposa—secundo Itachi, prefiriendo no preocuparse por nada y solo concentrarse en su matrimonio que gratamente veía más y más próximo.

-Por lo que vi hoy, ella es quien va a moldear a Sasuke a su manera—refuto la Uchiha intercalando su mirada entre sus dos hermanos, ya pudiendo ver qué ocurriría en el futuro si ellos seguían este rumbo, ignorando sus consejos.

Esa muchacha pelirosa era ingeniosa, Emi se había dado cuenta de ello desde la primera vez en que la había visto solo que entonces había pensado que esa muchacha tenia temor y era lo suficientemente respetuosa como para reservar su opinión para sí misma y ser una buena esposa más lo ocurrido esta noche había demostrado lo contrario, esa joven era altanera, orgullosa, soberbia, arrogante, temperamental y temeraria…Alah, enumerando las características de la joven Emi por poco y creyó estar refiriéndose a su hermano menor, porque la joven pelirosa parecía ser su igual pero no estaba segura de si esto era algo positivo o negativo; si era positivo ambos podrían entenderse bien y forjar una familia, pero de lo contrario y si resultaba en algo negativo, Sasuke se volvería un sirviente bajo el mando de esa niña altanera que haría y desharía lo que quisiera. Ambos hermanos se observaron entre sí, evitando bufar porque tal vez su hermana se diera cuenta de que lo último que querían hacer en ese momento era escuchar sus críticas y que expondría de todas formas como siempre pero que ellos no querían oír, Itachi estaba impaciente por casarse y este último acontecimiento no había hecho más que fortalecer la idea de que Izumi era la mujer perfecta para él y ahora Sasuke lamentaba que su matrimonio no pudiera celebrarse antes porque conocer a la mujer con la que habría de casarse y que en efecto era hermosa como ninguna otra permitía que concentrase su anhelo en una imagen real, ¿pero cómo se conquistaba a una diosa? Con todos los recursos a su disposición.

-No resultara un casamiento que comienza con la mujer al mando—continuo discutiendo Emi, sin rendirse, haciendo que sus hermanos entornaran los ojos porque esta conversación iba para largo, —te derretiste cuando Sakura entro en la sala, Sasuke, pasaste de comandante a comandado ahí, frente a nosotros—había resultado vergonzoso que su imponente hermano se doblegara ante una mujer que ni siquiera le había dirigido la palabra, —y Hiruzen percibió que te ella domina— añadió puesto que aquello era obvio.

-Nadie me domina, y muchos menos una mujer—contrario Sasuke, ofendido en su orgullo porque Emi se atreviera a pensar eso; él era el dueño de su vida, no una mujer.

-Se montó encima de ti como se monta a un camello—insistió ella, sin creer en las palabras de su hermano, sabiendo que hablaba por hablar y que por dentro se sonreía como un tonto enamorado.

-No inventes—suspiro el menor de los Uchiha, entre divertido por semejantes ideas, ¿es que no recordaba quien era él?

-Emi, tu misma dijiste que en Brasil nunca podríamos encontrar una mujer como las de Marruecos—recordó Itachi, tanto en auxilio de su hermano menor como para proteger el honor de su futura esposa.

-No, yo dije que sería muy difícil—diferencio la Uchiha al ver que ellos tergiversaban sus palabras, —pero aun buscando en la mejor familia, la más prestigiosa…¿Qué encontramos? Dos novias desastrosas—obvio bufando para sí ya que encontrar a una buena mujer era como hallar una aguja en un pajar.

-La mía no hizo nada, la de Sasuke sí—reitero el mayor de los Uchiha, defendiendo a Izumi ante el menor insulto u ofensa, ya dirigiéndole el respeto que le correspondía como su esposa.

-Es cierto, de tu novia no voy a hablar, Itachi, solo la metí en la canasta porque es la prima y basta con una manzana podrida para que se contamine el resto de la canasta—se disculpó Emi pero solo entre líneas para no pisotear su orgullo, además de que tenía a Izumi en observación para poder inferir realmente una opinión. —La novia de Sasuke…- comparo por otro lado, teniendo mucho que decir al respecto.

-No digas nada, Emi, te lo advierto— silencio Sasuke, masajeándose las sienes para no perder la paciencia y cometer una locura.

Todo lo que había ocurrido no había sido más que una broma, un juego inocente, ¿Por qué habría de hacerse un juicio erróneo con respecto a Sakura? Todos cometían locuras alguna vez por lo que con igual ahínco que Itachi defendía a Izumi, Sasuke no iba a permitir que su futura esposa fuera difamada de ninguna forma, era inocente y perfecta a sus ojos, y no sería Emi quien quisiera empañar la perfecta imagen que había contemplado por primera vez y que lo había fascinado por completo de ser posible, se sentía como un tonto enamorado, un hombre dominado por una mujer pero más que eso se sentía en un permanente tira y afloja, como si por momentos fuera una presa en las manos de Sakura y como si a la vez se invirtieran los papeles y fuera él quien tenía a Sakura en sus manos, no era dominancia, era pasión, pasión por la idea de intentar tener un futuro juntos. Era conocido por todo estudioso del Corán, la religión y las costumbres que Alah había concedido nueve partes de deseo a la mujer en contrapunto con una sola al hombre, ¿Por qué? Porque la mujer era objeto de deseo, provocaba placer y a la vez merecía sentirlo por lo que había sido creada con el propósito de dar y recibir placer y felicidad, sabiendo esto como mujer que era es que Emi comenzó a barajar una posibilidad en su mente; si bien el compromiso había sido acordado entre el señor Hiruzen con Sasuke e Itachi, al final contaría con el beneplácito de las novias y cuando eso sucedía siempre se requería un examen de virginidad ya que solo se realizaba un matrimonio por la fuerza si la novia era indiscutiblemente virgen, ¿significaba eso que Sakura e Izumi podían no ser vírgenes? En efecto, puede que sí, pero por lo visto sus hermanos no habían reparado en ello.

-Ojala que no tengas que pasar por la vergüenza que devolverla—menciono Emi consiguiendo captar la total atención de sus hermanos, —quién sabe si será virgen—añadió para mayor suspense.

-¿Por qué dices eso?—cuestiono Itachi, no gustándole el tono que estaba tomando la conversación.

-Intuición femenina—obvio la Uchiha, encogiéndose de hombros distraídamente, porque su instinto le decía que esa muchacha ocultaba algo, lo sentía, no era completamente honesta.

-Nadie se casa sin tener un certificado de virginidad—aclaro Sasuke, no queriendo tocar el tema, le parecía innecesario ya que eso se había acordado en el contrario matrimonial. —¿Cuál es la preocupación, entonces?—inquirió, queriendo que ella fuera directo al punto en lugar de irse con rodeos.

-¿Qué te garantiza que te va a ser fiel después del matrimonio?, ¿Alguno de los dos pregunto si han sido cortadas?—pregunto ella, levantándose del diván y emprendiendo rumbo hacia su habitación, dejando sin aliento a sus dos hermanos. —Todo el mundo sabe que la mujer nace con más fuego que el hombre y ese calor debe ser calmado con algo—lo decía por experiencia, la mujer podía ser objeto de deseo y eso debía evitarse.

No teniendo más nada que decir y con una sonrisa triunfal adornando su rostro, Emi se retiró dejando a sus dos hermanos en la sala y sumamente desconcertados, ¿Cómo habían dejado pasar ese detalle? Más importante aún, ¿sería posible llevar a cabo tal acto ahora?, ¿no retrasaría el matrimonio de ambos? Alah, Emi les daba más dudas que respuestas, pero resolvería esta duda cuanto antes.


Las palabras de Emi habían resultado ser un fuego que se atizaba una y mil veces en sus mentes dificultándoles dormir por temor a faltar a sus creencias y deber, tanto que tan pronto como despunto el alba al día siguiente acordaron visitar al señor Hiruzen con el propósito de aclarar sus dudas para saber que hacer realmente, mas interiormente nerviosos e incómodos por tener que tratar un asunto tan delicado. Luego que el asunto respecto al aspecto físico de sus sobrinas quedase aclarado la noche anterior, Hiruzen había esperado o supuesto que debía transcurrir un breve lapsus de tiempo antes de volver a tener en su casa a los futuros esposos de sus sobrinas más para su sorpresa a primera hora de la mañana su sirviente Tokuma le había avisado que ambos hermanos Uchiha solicitaban tener una conversación con él, algo que no hizo menos que desconcertarlo tanto como lo había hecho su visita la noche anterior, ¿es que había otro problema ahora?, ¿Es que Sakura había hecho otra broma o Izumi? Intentando no preocuparse innecesariamente y no calumniar a sus sobrinas con sus pensamientos, Hiruzen abandono su despacho rumbo a la sala donde lo esperaban ambos hermanos, a quienes como siempre recibió con gusto en su casa como si ya fueran parte de su familia porque en nada había afectado su poder de decisión el asunto que había tenido lugar la noche anterior ya que en efecto no había sido más que una broma inocente, peligrosa pero una broma al fin y al cabo. Tomando asiento sobre uno de los elegantes divanes e invitando a ambos hermanos a hacer igual, Hiruzen los observo atentamente, estando más que dispuesto a escuchar lo que ellos tuvieran que decirle.

-Bueno, ¿tenían algo que querían hablar conmigo?—consulto Hiruzen, esperando poder serles de ayuda tanto como le permitiera su experiencia y capacidad de comprensión.

-Pues, tenemos una duda—inicio Itachi, volviendo el rostro hacia su hermano, no sabiendo como explicarse sin resultar invasivo.

-Es un asunto que nos tiene un poco confundido con respecto a nuestras novias—aclaro Sasuke, decidiendo ser quien hablara por ambos.

Asintiendo en respuesta, Hiruzen escucho el cuestionamiento de ambos hermanos que no dudaron en repetir lo que su hermana Emi les había dicho la noche anterior y que esperaban no fuera verdad porque ambos estaban realmente deseosos de casarse pronto y lo último que querían era retrasar su compromiso por causa de una costumbre o norma que no los afectaba directamente a ellos. La ablación era un procedimiento de rutina entre los musulmanes de mente más cerrada, se llamaba vulgarmente cortar al diablo, ya que consistía en extirpar parte del clítoris de una mujer así como—a elección de la familia—de los labios menores y mayores, en si era una tradición obsoleta para personas como Hiruzen que pensaba que una mujer debía permanecer tal y como Alah la había creado, sin modificar su cuerpo ya que era perfecto, pero quienes defendían la ablación sostenían que era una forma de conservar la virginidad y mantener la pureza en la mujer ya que impedía el surgimiento del deseo sexual antes, durante y posterior al coito porque se pensaba que el deseo sexual era un pecado dado que el acto carnal tenía el fin de procrear, el placer estaba permitido para el hombre pero no para la mujer ya que se pensaba que si esta lo sentía podía buscar saciar su propio deseo en otro hombre y traicionar a su marido, un pecado imperdonable para una mujer. Hiruzen había esperado mil y un escenarios, enfrentándose a preguntas incomodas sobre sus sobrinas pero no a un requerimiento tan absurdo como esto y que le resultaba ofensivo, ¿Cómo es que aun hoy existían personas que defendían este procedimiento tan barbárico que estaba penado por la ley?

-¿Qué si mande cortar a mis sobrinas?, ¿Qué si mande castrarlas?—cuestiono el Sarutobi, no cabiendo en su indignación ante semejante pregunta.

-¿No lo hizo?—cuestiono Sasuke, confundido ya que hasta donde tenían entendido todo el mundo lo hacia

-Claro que no, ¡no!—obvio Hiruzen, ni siquiera pudiendo imaginar que alguien tuviera tan poco ceso y corazón como para permitir tal crimen.

-Es que nuestra hermana Emi fue cortada a los diez años—aclaro Itachi intercambiando una mirada con su hermano que se mostraba tan sorprendido como el por la reacción del señor Hiruzen.

-Que estupidez…- suspiro él, no pudiendo creer que aun hoy existiera gente que defendiera semejante práctica.

-Es lo que la religión manda—justifico el menor de los Uchiha ya que todas las familias a quienes ellos conocían seguían la misma práctica.

-No, eso es costumbre, no religión—diferencio Hiruzen, no queriendo que ambos jóvenes vivieran en semejante ceguera como hacían otros. —El Corán no manda hacer una cosa así, Alah no dio esa orden—es por eso que él se oponía a aquella practica sin importar que otros los hicieran para quedar como devotos seguidores de la ley de Alah cuando Alah nunca había exigido tal cosa a sus fieles, —los desafío, muéstrenme en donde en el Corán está escrito algo así—estableció para que ambos jóvenes se dieran cuenta por sí mismos de que aquello no era lo correcto.

-No lo sé, pero es lo que todo el mundo hace—contesto Sasuke, no sabiendo quien tenía la verdad o no en ese asunto.

-Tiene que estar escrito en algún lugar—supuso Itachi, en un intento por entender porque se practicaba tanto tal costumbre.

-No lo está—insistió el Sarutobi, conociendo muy bien el Corán, habiéndolo estudiado minuciosamente a lo largo de toda su vida en comparación con los jóvenes delante de él y que apenas sabían de la vida, —en mi casa no se corta a nadie, y si quieren disolver el contrato por causa de eso; disuélvanlo, pero mis sobrinas se quedan tal y como vinieron al mundo—determino sin dar marcha atrás, aferrándose a sus ideales y protegiendo a sus sobrinas de tal barbarie como ya se había hecho con todas las mujeres de la familia.

Por supuesto que Hiruzen estaba al tanto de esta tradición o costumbre que muchas familias solían practicar por creer que eso purgaba a las mujeres del pecado de la lujuria, pero Hiruzen nunca permitiría que una mujer de su familia se sometiera a tan aberrante y bárbaro procedimiento, ninguna de las mujeres de la familia lo había hecho en el pasado ni ninguna lo haría en el futuro, porque además eso no extirpaba el pecado de la lujuria de nadie, el pecado estaba en la mente de las personas no en una parte especifica de la anatomía humana, pensar eso sería tan absurdo como castrar a un hombre pretendiendo que eso aniquilase los impulsos sexuales, los tendría de todas formas porque todo estaba en la mente y no en el cuerpo. Alah había escrito que el hombre y la mujer eran iguales, que ninguno era superior al otro sino que debían complementarse y protegerse entre sí, ¿Por qué una mujer debería permitir que se arrancara una parte de su cuerpo si el hombre que habría de ser su marido permanecía entero? La ablación era una costumbre estúpida a ojos de Hiruzen y no cambiaría de parecer por nada ni por nadie. Ambos hermanos se observaron aterrorizados entre si ante el panorama de perder a sus futuras esposas por tan solo seguir una costumbre apreciada por algunos y que a ellos ciertamente les daba igual, podían dejar pasar este asunto como lo insignificante que era en tanto el señor Hiruzen Sarutobi les asegurase que no estaban cometiendo un pecado o incumpliendo parte importante de las leyes y normas que debía seguir un musulmán, después de todo el señor Sarutobi estaba más versado y tenía más experiencia que ellos dos juntos, y preferían creer en su palabra.

-Señor, si usted nos garantiza que la religión no lo obliga, nosotros confiamos, usted tiene más sabiduría que nosotros—contesto Sasuke finalmente porque en nada le afectaba que no se siguiera esa costumbre, su padre la había seguido pero él no tenía porque hacerlo si no era necesario, e Itachi pensaba igual. —Con respecto del certificado de virginidad…- aludió ya que ante esto último no existía dispensa o excusa posible.

-Lo tendrán, no lo duden—garantizo Hiruzen, dándoles su palabra de forma inquebrantable y tranquilizando las inquietudes de ambos jóvenes.

Puede que otras personas estuvieran sujetas a duda por su comportamiento y moral ya que aún entre los propios musulmanes existían quienes no seguían las costumbres del modo apropiado y que no tenían temor en desafiar a Alah, pero Hiruzen se consideraba un hombre profundamente iluminado por Alah por seguir las costumbres de todo buen musulmán al pie de la letra así como las palabras del profeta en el Corán, por lo que sus sobrinas llegarían al matrimonio siendo absolutamente intachables más allá de toda duda, por su alma que así seria y nadie tenía permitido pensar lo contrario.


PD: Saludos mis amores :3 ya tenia el capitulo listo desde ayer pero me decidí a no actualizar hasta ver comentarios, por lo que responsabilizo a DULCECITO311 de este nuevo capitulo, pero no me preocupen que a mas tardar este fin de semana tendré listo un capitulo para actualizar otras de mis historias como prometí, por lo les sugiero mantenerse atentos :3 Este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311(agradeciendo que se tome la molestia de leer lo que crea este misero intento de escritora, y esperando que el capitulo sea de su agrado), a Mila (agradeciendo de todo corazón que la historia sea de su agrado y deseando que este capitulo haya sido de su agrado) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Jade El Adib como Sakura Haruno

-Latifa El Adib como Izumi Uchiha

-Zoraide como Biwako Sarutobi

-Tio Ali como Hiruzen Sarutobi

-Said Rachid como Sasuke Uchiha

-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha

-Nazira Rachid como Emi Uchiha

Curiosidades y Diferencias:

Mutilación Genital Femenina: llamada vulgarmente como cortar el diablo, la ablación es un procedimiento quirúrgico que aun se realiza en la actualidad y que atenta contra los derechos humanos así como los derechos de la mujer y que esta penado por la ley en todo país en que se practique mas aun así en la actualidad mas de la mitad de la población de África, Etiopia, Oriente y parte de Asia, además de en parte de Colombia, suele practicarse como una forma de mantener la castidad de la mujer o por fines higiénicos que en realidad en nada lo justifican. El procedimiento consiste en extirpar el clítoris así como los labios menores o mayores de los órganos sexuales femeninos para evitar el surgimiento del deseo o placer sexual por considerarse algo indebido, reservando el resto de la anatomía femenina tan solo para fines reproductivos. Esta operación provoca severos daños en la mujer como infecciones ya que posterior a la operación solo se deja un conducto muy fino a través del cual debe pasar tanto la orina como la menstruación. La primera vez que se hizo mención de esta practica tuvo lugar en la telenovela El Clon en 2001 pero sin aclarar en que consistía, algo que yo quise aclarar ya que múltiples campañas en la actualidad alientan a las mujeres a dar su testimonio para proteger a las niñas de todo el mundo porque en el caso de realizar este procedimiento en infantes se considera un crimen contra la infancia.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3