Opción libre del escritor

(Día tranquilo)

(…)

Hinata caminaba felizmente por las calles de Konoha. Saludaba a la gente mientras pasaba, dándoles una tierna sonrisa, la cual provocaba que los aldeanos la miraran con cariño.

Su largo cabello azulado se balanceaba al compás del aire, mientras Hinata seguía andando.

¿Qué si tenía un destino como tal a dónde dirigirse? No, no lo tenía. ¿Iba a ver a alguien en especial? Probablemente.

Además de caminar cómodamente por la aldea, Hinata comenzó a sentirse un poco nerviosa. A lo lejos pudo divisar, justo en la entrada que daba a la aldea, una cabellera rubia. Se detuvo y, con el corazón palpitándole fuertemente, se escondió detrás de un puesto de comida y trató de controlar su chakra para que no se diera cuenta de que estaba ahí, viéndolo.

"No puede ser, que rápido llegó de su misión". Pensó Hinata mientras veía como Naruto platicaba con Sai y Shikamaru.

En eso, Naruto volteó su rostro, ya que le pareció sentir que lo observaban. Hinata, rápidamente, volvió a esconderse. Rezaba con que no la viera así. Aun no estaba lista mentalmente para verlo.

Sin embargo, el destino jugó con ella, como siempre.

—¡Hola, Hinata-chan!

Hinata dio un saltito del susto al verlo frente a ella, tan cerca, que el aroma de Naruto le pegaba fuertemente en la cara.

"Me descubrió"

—Na…Naruto-kun… Hola.

Naruto ya había sentido la presencia de Hinata, a que, en cuento llegó, se puso en modo sabio, así sería más fácil encontrarla, ya que sentía la imperiosa necesidad de ver a la ojiperla. Y tal fue su sorpresa de encontrarla no tan lejos de él.

—Hinata-chan, no te escondas así de mí, por favor. —Hinata solo lo observaba embelesada. Segundos después se dio cuenta de que había usado el modo sabio, y que poco a poco se iba desvaneciendo.

"Así que, así fue como me encontraste. Naruto-kun, tramposo"

—Pe…Perdón. Es solo que, te veías ocupado y no quise interrumpir. —Aquello último hizo reír un poco al rubio. Estaba divertido de la ternura que desprendía Hinata. Más le encantaba verla así, sonrojada y nerviosa por él.

—Está bien, no pasa nada.—Naruto se enderezó, para verla frente a ella de un mejor ángulo. Era como un ángel para él. La quería demasiado y no podría soportar la idea de perderla, definitivamente no.—Bueno, y, ¿podría saber que andabas haciendo?

Hinata solo se sonrojó más, ya que la mirada azulada no dejaba de verla. Sin embargo, le contestó:

—So…Solo caminaba. Quería dar un paseo, no me gusta estar tanto tiempo encerrada en la casa…

—Me imagino.

—Y, por cierto, Naruto-kun, ¿Cómo te fue en tu misión?

— ¡Muy bien! ¡Les patee el trasero a esos ladrones! Se lo tenían bien merecio por robar esas joyas.

—Oh, ya veo. Creí que te tomaría más tiempo.

—Oh, Hinata-chan, Hinata-chan.

—¿Si?

— ¡Soy invencible!—Contestó, Naruto, alzando un brazo en señal de victoria mostrando su músculo, mientras lucía su típica sonrisa zorruna. Eso hacía que el corazón de Hinata latiera sin control.

—Oh—La peliazulada comenzó a reír un poco, por la forma tan infantil de actuar del rubio.

— ¡Oye! ¿Te estas riendo de mí, acaso?

—No—Pero la fémina seguía riendo, con una mano tapando su boca. Aquello sacó de sus casillas a Naruto. Pero él solo la vio de reojo mientras caminaban sin rumbo fijo, un sonrojo surcaba las mejillas del rubio.

"Que linda"

Y, así fue el día de ambos. Entre risas y juegos entre ellos, pasaron su día tranquilamente.

(…)

Bueeno, espero que les haya gustado estas temáticas por todo el mes de febrero.

Esta dinámica comenzó por un grupo de Naruhina. Realmente me sentí un poco nerviosa al principio de participar en esto. Pero, a su vez, realmente ya quería escribir algo sobre el NaruHina, ya que ante son había tenido oportunidad y este reto lo vi como una.

Realmente espero que les haya gustado lo que fui escribiendo día con día.

También me disculpo cuando hubo días en los que no escribí nada, pero es que la uni me absorbía de verdad. Sin embargo, finalmente pude completar este mes.

En fin, espero que les haya gustado este último día, 29 de febrero.

uwu

A ver, si en otra oportunidad, vuelvo a escribir de estos dos personajes que amo con mi vida.

¡Nos vemos!