Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "Marcas de Ayer" de Adriana Mezzadri, perteneciente al soundtrack de la versión original de "El Clon/O Clone" de 2001.
Los días restantes para que el matrimonio tuviera lugar transcurrieron como el viento en una tormenta, veloces en tanto se realizaban los últimos preparativos y que Hiruzen había supervisado personalmente con tal de que fuesen absolutamente perfectos, si iban a mentir había que hacerlo hasta las últimas consecuencias en caso de que todo saliera bien, y en caso de que no…solo Alah tenía el poder de decir que es lo que estaba por venir. En la cocina del hogar de la familia Sarutobi se encontraba Biwako quien estaba terminando de preparar la misma mezcla de limón y pétalos de rosa que hacia menos de dos semanas atrás había preparado para Izumi…como había cambiado todo en tan poco tiempo, ahora Izumi ya no era ninguna niña, era una mujer casa y que tenía su propio hogar a su cargo, llevaba una vida completamente diferente pero en el fondo Biwako aun la consideraba como su pequeña niña a quien había criado con el amor de una madre. Y ahora había llegado la hora de entregar a Sakura a un destino que era desconocido para todos pero al que debería de acudir con alegría sin saber que fuera a sucederle, pero no queriendo empañar este día de celebración de ese modo es que Biwako pensó en que todo saldría bien, peso en que Sakura sería feliz, que ese sería tan solo el primer día de su nueva vida y que sería inmensamente feliz Alah mediante, con solo pensar en eso ya se sentía alegre porque un matrimonio siempre debía de ser una ocasión feliz, se contaba con Alah quien atestiguaría la unión y uniría de por vida a dos personas si esa era su voluntad, ¿Cómo no estar feliz?
-El matrimonio me da una emoción, parece que soy yo la que se va a casar— suspiro Biwako soñadoramente, volviendo el rostro hacia Natsu que sonrió, completamente de acuerdo con su forma de pensar. —Estamos listas— anuncio, terminando de revolver la mezcla.
Ella no había podido casarse mientras aun había sido joven, sus obligaciones habían sido otras y antes de darse cuenta su tiempo ya había pasado para poder vivir su propia vida pero cada vez que Izumi y Sakura eran felices, ella también lo era, por lo que con una radiante sonrisa abandono la cocina acompañada por Natsu y el resto de las mujeres; el gran día había llegado. En la sala, aguardando a que su sobrina fuera preparada, Hiruzen alzo la mirada de la nada en que se encontraba sumergido, volviendo su atención hacia Biwako, Natsu y el resto de las mujeres que trabajaban en su casa y que con un ánimo festivo y contagioso subieron por al escaleras hacia la habitación de Sakura que ya debía de encontrarse despierta. Ya no sentía miedo, bueno, si y era normal que lo tuviera, pero al igual que su joven sobrina estaba más que resignado a cumplir la voluntad de Alah, y si Sakura se encontraba tan dispuesta a aceptar su destino, ¿Quién era él para intentar cambiarlo? El lugar de preocuparse prefería llenar su mente de ideas venturosas, de un futuro lleno de felicidad y prosperidad para su sobrina, Izumi ya era feliz viviendo en Brasil junto a Itachi, ahora era el turno de Sakura de comenzar a vivir su propia vida, claro que esa niña podía tener más de algún defecto pero ninguno de eso defectos minimizaba la gran persona que era, su determinación la llevaría muy lejos con solo proponérselo, había heredado los mejores rasgos de la familia; la inteligencia y la belleza de Mebuki, junto con la templanza y serenidad de su fallecido hermano Kizashi, sería una gran mujer un día, de eso estaba seguro.
-Bendito Alah, pensé que este día no llegaría, pero si llego— agradeció Hiruzen, alzando la vista hacia el cielo, esbozando una sonrisa.
Era un día glorioso y que habría deseado que su hermano Kizashi pudiera haber visto, mas Alah no lo había querido así y en parte era mejor; hoy se decidía todo, si Sakura se convertía en parte de la familia Uchiha o si la familia Sarutobi se veía manchada con la vergüenza, más de todas formas Hiruzen se aferraba a su devoción por Alah para no sentir miedo, resignado a que se hiciera lo que Alah quisiera. Esa mañana todo era absolutamente perfecto para Sakura, se sentía más feliz de lo que se hubiera sentido hasta ese momento de su vida, con la cálida luz del sol entrando en la habitación y despertándola…era su ultimo día como una mujer soltera, a partir de hoy ya no se regiría por el apellido Haruno que había sido transmitido por su difunto padre, a partir de hoy llevaría el apellido Uchiha, el mismo apellido que Sasuke, y dedicaría su corazón y alma a ser digna del amor de él que en este día—según Biwako le había dicho—incluso le había enviado una joya especial de matrimonio para que la usara con su ajuar de novia, ¿se podía ser más feliz? Contraria a Izumi que había gritado de dolor al tener que someterse a la depilación, Sakura aplaudió con diversión y alegría danzante en sus ojos ante los cánticos que proferían las mujeres que la ayudaban a prepararse, acostumbrada de sobra a un ritual que por años había considerado occidental y que había seguido por capricho y vanidad, pero no iba a negar que esta curiosa mezcla de limón y pétalos de rosa dolía más que la cera—lo que significaba que era más eficiente—pero era un dolor que apenas y le importaba porque la alegría que sentía era demasiada como para verse superada por otro sentimiento.
-Natsu, ten cuidado, duele— se quejó Sakura sin dejar de sonreír, recorriendo con la mirada a las alegres mujeres que la rodeaban.
-Vas a estar muy bonita para tu novio, Sakura— tranquilizo Biwako, dichosa al ver tanta alegría en su rostro, —voy por más incienso, se está acabando— se excusó antes de abandonar la habitación.
Sentada sobre el diván que era su cama y rodeada de tanta algarabía y cánticos de parte de todas las presentes y que le deseaban un futuro lleno de alegría, dicha y paz, Sakura apenas y se percató del momento en que Biwako abandono la habitación, demasiado concentrada en su felicidad como pensar en algo más, no quería pensar en otra cosa que no era en la posibilidad de ser feliz, para ella no existía otro destino más que ese, Sakura era su destino o lo seria a partir de hoy, solo conocía un destino y ese era el hombre que según decía su suerte era el amor que alegraría sus días, que la protegía en las noches y que atesoraría por el resto de su vida.
Una vez que todo estuvo listo y con la novia esperando junto a las mujeres en una habitación contigua, llego el momento de que la boda tuviera lugar. A diferencia de la boda de Izumi, que se había celebrado en el hotel más reconocido de Fez, Hiruzen había llegado a un acuerdo con Sasuke para que la boda se celebrase en su hogar, después de todo su casa era lo suficientemente grande e incluso más como para albergar a la larga lista de invitados que tenían en mente para la ceremonia, y luego se trasladarían al hotel para la celebración y para darle intimidad a la joven pareja. En ese momento y en la amplia sala del hogar de la familia Sarutobi se encontraban reunidos todos los hombres, escuchando las palabras del líder de la comunidad islámica de Fez y que habría de ejercer de juez como dictaban las costumbres. A la izquierda y derecha del juez se encontraban Hiruzen y Sasuke acompañado por su tío Homura, el primero como representante de la novia y el Uchiha en calidad del novio, la persona que a partir de hoy habría de velar por Sakura, quien habría de garantizar su seguridad, de brindarle un hogar y todo lo que pudiera necesitar, volviéndola parte de su familia a través de su apellido. Claro que uno de los factores claves en la creación del matrimonio era la elección de la persona adecuada con quien compartir el resto de la propia vida, pero también era mucho más que eso, era un contrato a través del cual un hombre tomaba la responsabilidad de ser tutor de una mujer, se volvía responsable de su bienestar, una sociedad entre dos personas y donde habría de prevalecer el respeto mutuo, la confianza y la fidelidad.
-El profeta decía que los mayores bienes que un hombre puede tener en su vida es; una casa amplia, un buen vehículo y una buena esposa— Homura tradujo cada palabra dicha por el juez ya que su sobrino no comprendía por completo el árabe, —¿Qué es una buena esposa? Una buena esposa es aquella que cuando le hablas; te escucha, que cuando la miras; te alegra, y cuando tú te alejas y te ausentes; se conserva para ti— explico pausadamente para que sus palabras tuvieran el peso requerido y fueran claras.
El Profeta decía: "Algunas personas se casan por la belleza, otras por rango y otras por la riqueza, pero tú debes casarte con una mujer buena y piadosa", Sakura era eso y más, Sasuke estaba seguro, encarnaba los ideales y valores que él tenía en más alta estima, bondad y piedad, y a partir de hoy sus vidas serian una sola. Por otra parte en la sala destinada a las mujeres se encontraba Sakura rodeada por las esposas de todos los invitados a la fiesta, sentada en silencio y escuchando como Biwako le traducía lo que estaban diciendo en la otra habitación. Cualquiera que la hubiera visto habría pensado que era la novia perfecta, y lo parecía, enfundada en un vestido muy parecido al que Izumi había llevado en su boda; un ceñido vestido de seda blanca de hombros caídos y mangas ceñidas que parecía abrigarse a su cuerpo como un guante y por sobre el vestido elaborado caftán de chiffon y encaje blanco, de mangas acampanadas, cuello alto y redondo cerrado por cuentas de perlas hasta la altura del vientre donde se ceñía a su cuerpo por un fajín bordado en hilo de oro, su largo cabello rosado se encontraba peinado para caer libremente tras su espalda pero levemente recogido para hacer destacar un par de pendientes de oro y diamante en forma de flores de jazmín—obsequio de su tío—y alrededor de su cuello se encontraba un exquisito collar de oro de inspiración egipcia, hecha de un sinfín de cuentas de oro de las que pendían escamas en forma de lagrima…algo soberbio, ¿Quién se lo había dado? Sasuke lo había enviado como último presente de bodas para que lo luciese en la ceremonia, Alah, ¿Qué había hecho para merecer a ese hombre? Dudaba que otra mujer en el mundo pudiera ser más afortunada que ella, y no era un pensamiento, era una afirmación.
-Ella va a decir una poesía sobre tu cabeza, para que tengas suerte en el amor— explico Biwako cuando una de las mujeres presentes se situó de pie junto a Sakura quien observaba todo con fascinación y confusión entremezcladas. —Cuando el amor os llame; seguidlo, aunque sus caminos sean agrestes y escarpados— tradujo, conmovida interiormente ante tan bellas palabras, —y cuando os envuelva en sus alas; ceded aunque la espada envuelta en su plumaje os hiera— Sakura bajo su mirada, apretándose las manos, debatiéndose entre la alegría y la incertidumbre, —y cuando el amor os hable, creed en él, aunque su voz pueda despedazar vuestros sueños, es así como el amor os corona y así os crucifica— el amor no exigía sacrificios, pero quien amaba estaba dispuesto a enfrentarlo todo, esa era su propia cruz.
Que sabias eran las palabras de esa mujer y que Biwako le estaba traduciendo para que comprendiera su peso…amar, significaba estar dispuesta a sufrir, no porque el amor exigiera un sacrificio sino porque amar era estar incondicionalmente junto a alguien, brindar protección, afecto y compañía, el amor no exigía nada a cambio, no era orgulloso ni celoso, era comprensivo, era amable, era tolerante, era compasivo…amar era dejar que el mundo siguiera su curso, era buscar la felicidad del otro, ojala y ella hubiera entendido lo que realmente significaba amar antes, así ahora el peso que sentía sobre su corazón y su alma no sería tan grande, así no sentir vergüenza por llevar tan esplendido ajuar de novia, estando rodeada de mujeres que celebraban su alegría, si, estaba alegre, ¿pero a costa de qué?, ¿realmente se merecía estar felicidad? Quería hacer feliz a Sasuke porque estaba segura de que nunca podría ser feliz junto a nadie más que no fuese él, ¿pero y si Sasuke descubría la verdad?, ¿cómo mirarlo a los ojos? Si en ese momentos sus pensamientos eran evidentes o no eso era algo que solo Alah podía saber, mas sentada en su lugar Sakura casi sintió como si doña Emi pudiera atravesarla con su mirada, como si sospechase algo y tal vez así fuera, pero no le daría el gusto de saberse triunfal, no diría nada, callaría hasta las últimas consecuencias de ser necesario, incluso enfrentando la muerte, pero no claudicaría. Irrumpiendo en sus cavilaciones, Sakura se sobresaltó ligeramente en cuanto vio un terrón de azúcar siendo dispuesto frente a ella, casi contra sus labios en los dedos de una de las mujeres presentes y que le ofrecía un bocado.
-Azúcar, Sakura, para que tu vida sea dulce— explico Biwako que afortunadamente se encontraba permanentemente a su lado, espantando todas sus preocupaciones.
Asintiendo, sintiéndose algo más tranquila con la explicación, Sakura mordió ligeramente el terrón de Sakura, cerrando los ojos al tragar como si la azúcar en sus labios pudiera tranquilizar sus temores como hacia la presencia de Sasuke en su vida…Alah, tenía tanto miedo, sentía como si el corazón se le fuera a salir del pecho en cualquier momento, pero ya era tarde para echar pie atrás y tampoco quería hacerlo, quería cumplir el destino que Alah había escrito para ella y para hacerlo estaba dispuesta a caminar hacia adelante sin importar que lo estuviera haciendo en dirección a su propia muerte, ¿Qué importaba eso? Se había ilusionado por promesas falsas en el pasado, ahora estaba dispuesta a morir por un amor real, estaba dispuesta a morir hoy, eso representaban su alegría y su vestido. Según dictaban las costumbres, las ceremonial matrimoniales debían cumplir ciertas condiciones para ser declaradas legales a ojos de Alah y de los hombres, una de ellas era que el hombre y la mujer debían dar su consentimiento voluntario al enlace y por lo que en ese momento dos hombres ingresaron en la sala reservada únicamente destinadas a las mujeres, ambos vistiendo trajes elegantes y cuya presencia hizo que las mujeres presentes se cubrieran la zona inferior del rostro con los lienzos de sus velos, mas Sakura los observo confundida, no sabiendo porque estaban ahí hasta que Biwako se inclinó a su lado para tranquilizarla. El matrimonio debía ser de conocimiento público, por lo que en ese momento los dos hombres que estaban en el umbral de la puerta habrían de ejercer como testigos de que la novia realmente estaba de acuerdo con el matrimonio, que no estaba obligada, la religión no permitía secretos, todo debía ser transparente.
-Son los testigos— sereno Biwako, estrechando una de sus manos. Uno de los testigos pronuncio unas palabras en árabe que Sakura entendió, pero no por completo. —¿Aceptas casarte con Sasuke, de acuerdo a los preceptos de Dios y su mensajero?— por fin se pronunció la pregunta que Sakura había esperado escuchar todo el día.
-Acepto— contesto ella sin miedo, sintiéndose infinitamente dichosa al decirlo.
Tras escuchar esta respuesta, los testigos se retiraron para no importunar a las mujeres que de inmediato procedieron a aplaudir, celebrar y agradecer a Alah por la felicidad de Sakura, más Emi observo toda esa alegría con cierto recelo, sentada a la diestra de Sakura en su lugar de honor como su futura hermana en ley o suegra en cierto modo. La Uchiha analizo atentamente el rostro de la muchacha que no evidenciaba duda alguna en la respuesta que había dado, casi como si su consentimiento otorgado al compromiso hubiera sido dado por su propio corazón lo cual era en cierto modo un consuelo para ella, significaba que Sakura si amaba a su hermano que estaba completamente enamorado de ella, pero si era digna de él…bueno, esa era otra historia, pero pronto se sabría. Cuando los testigos regresaron a la sala anunciando que la novia había dado su consentimiento, el juez procedió a unir las manos del representante de la novia y del novio bajo un impoluto lienzo blanco como símbolo de unión. Para los occidentales los matrimonios eran ritos sencillos; un hombre y una mujer brindaban su consentimiento directo a unir sus vidas a través de una promesa que podía ser fácil de romper, pero para los musulmanes las cosas eran muy diferente, para ellos era deber del representante de la novia ser quien diera su palabra de que la mujer implicada en el enlace cumpliría con todas sus responsabilidades en tanto el novio estuviera dispuesto a cumplir con las suyas, algo que Sasuke ya había hecho sobradamente hasta ahora a través de la dote previa al matrimonio y que habría de continuar obsequiándole en el plazo de un año según estipulaba el contrato.
-Voy a casar a Sasuke Uchiha con Sakura Haruno, aquí representada por su tío Hiruzen Sarutobi, conforme a las condiciones ya presentadas— tradujo Homura en todo momento para que su sobrino entendiera cada parte del ceremonial, —Sasuke ya dio quinientos gramos de oro que están en posesión de la novia, adelanto mil quinientos dólares y quedo debiendo dos mil quinientos dólares más que serán pagados dentro de un año— la dote ya había sido pagada en su mayoría y como prueba es que la novia ya disponía de ello en forma de los obsequios de compromiso que le habían sido dados, más de cuarenta quilates de oro.
-Señor Hiruzen, ¿acepta usted mi matrimonio con su sobrina Sakura, de acuerdo a los preceptos de Alah y su mensajero, y de acuerdo con las condiciones establecidas?— pregunto Sasuke observando muy seriamente a quien ahora era su tío como prueba de su compromiso.
-Acepto— contesto Hiruzen, confiando en que el Uchiha sabría hacer feliz a su sobrina.
En cuanto estás palabras fueron dichas, el juez término de completar la unión elevando las correspondientes plagarías a Alah, y se invitó a la novia y al resto de las mujeres a parecer en la sala. En cuanto Sasuke vio a Sakura cruzar el umbral, hermosa como nunca antes la había visto y con una inmediata sonrisa que le dirigió solo a él, supo que esta era la mejor decisión que podría haber tomado en su vida, Sakura era su esposa y él era su esposo, solo eso importaba. Ya estaba hecho, desde hoy eran marido y mujer, desde hoy era uno solo.
El profeta Hagoromo establecía en las costumbres que tras la boda debía tener lugar una recepción y que en ese momento tenía lugar en el salón del hotel Riad Braya que había sido reservado para tan feliz ocasión, con los novios ocupando el lugar de honor en la fiesta y desde contemplaban como discurría la celebración, con fabulosas bailarinas de danza del vientre y música hermosa alegrando el enorme salón repleto de invitados, y es que la alegría de Hiruzen era tan grande que para la ocasión había contratado a una de las mejores bailarinas de Egipto para que danzara en la fiesta y que en ese momento tenía fascinados a todos. Más en ese momento Sasuke y Sakura se encontraban demasiado sumergidos en ellos mismos como para pensar en la celebración que tenía lugar, compartiendo susurros cómplices y observándose de vez en vez con miradas intensas. Cada vez que Sasuke volvía su rostro en su dirección, Sakura esbozaba una alegre sonrisa, haciéndole saber lo feliz que estaba, lo dichosa que se sentía por ser su esposa…pero cada vez que Sasuke apartaba su mirada de ella, Sakura se mordía el labio inferior y apretaba sus manos que permanecían cruzadas sobre su regazo, sintiendo como si en cualquier omento pudiera morir ante los nervios y la incertidumbre que sentía, no quería mentirle a Sasuke en su noche de bodas más sabia—conforme transcurría el tiempo, lo que solo contribuía a aumentar su nerviosismo—que no tenía otra opción, era su única solución y vía de escape para no decepcionarlo y para no morir, pero no sabía si sería capaz de hacerlo. Afortunadamente y acudiendo en su auxilio es que su tío interrumpió la celebración cuando le había parecido que era el momento apropiado para que los novios se retirasen.
-Haz a mi sobrina feliz, Sasuke, te estoy dando un tesoro— pidió Hiruzen, volviendo el rostro hacia su sobrina que sonrió en respuesta, agradecida por sus palabras.
-Lo sé, voy a cuidar bien de ella, tío— se comprometió Sasuke, convencido de que Sakura era un tesoro tal y como el Sarutobi acababa de decir.
-Quien sabe cuánto vale este tesoro, la noche de bodas no miente— menciono Emi para sí misma, de pie junto a su hermano.
Sasuke tuvo que abstenerse de entornar los ojos como deseaba hacer, si, aún tenía en la mente la insistente posibilidad de que tal vez Sakura no fuese virgen, sabía que es lo que debería de hacer pero no se sentía capaz de seguir las costumbres, no tenía el corazón de piedra para seguir la ley y estaba demasiado enamorado de la mujer a su lado y que le sonrió en cuanto volvió su rostro hacia ella. Por otro lado, para Emi esta boda no era una gran alegría como sí lo era para otros, para ella era un funeral, estaba usando sus mejor vestidos y sus joyas más hermosas para asistir al entierro del orgullo y moral de su hermano menor, estaba segura de que esa niña no era la mujer digna y honorable que parecía ser y que había enamorado a su hermano hasta enceguecer su juicio, pero no pretendía condenarse a la humillación y el castigo al decir lo que pensaba en voz alta porque de estar equivocada acabaría condenándose por calumniar quien ahora era parte de su familia. Estrechando la mano de su ahora sobrino político y a quien ya consideraba parte de su familia, Hiruzen concentro de lleno su atención en Sakura, besando su frente en una muda plegaria para que Alah le diera entendimiento y tolerancia a Sasuke, porque él no quería perder a su sobrina, prefería que fuera devuelta a su hogar pero no que sufriera el nefasto destino que era la muerte. Si bien Sakura agradeció el beso de su tío, sintió un nudo en su garganta en cuanto Biwako se acercó para abrazarla, envolviendo sus brazos alrededor de ella, sintiendo un sudor frió correr pro su nuca…tenia tanto miedo, no a la muerte sino a lastimar a Sasuke, a humillarlo, no merecía su amor y lo sabía pero hasta ahora había sido incapaz de decirle la verdad, sentía demasiada vergüenza como para hacerlo.
-Puse el trozo de vidrio con un pedazo de algodón en tu bolso, haz lo que te dije y él no va a descubrirlo nunca— recordó Biwako en un susurro prácticamente inaudible pero que solo Sakura podía entender.
-Lo sé, no lo olvidare— contesto ella, refugiándose en ese abrazo en caso de que Biwako fuera la última persona de quien se despidiera antes de morir.
Cuando el abrazo se rompió, observo a Biwako por un breve segundo que a ella se le hizo eterno mientras aceptaba la mano de Sasuke y ambos abandonaban el salón rumbo hacia la habitación guiados por la bailarina egipcia que su tío había contratado para la ocasión. Era muy extraño, una parte de ella sentía como si estuviera caminando hacia el cadalso a través de la longitud del pasillo hacia la habitación pero la otra sentía como si estuviera pisando pétalos de rosas, se sentía feliz, era la noche que definiría su vida y todo lo que deseaba hacer era complacer a Sasuke, ¿pero cómo no temer al destino? No sabía que pasaría y eso le causaba incertidumbre, pero no temor, tanto que cuando la puerta se abrió Sakura no dudo en ingresar, recorriendo la estancia con la mirada pero sin mucho interés, volviendo el rostro hacia Sasuke que cerró la puerta tras de sí. En cuanto la puerta se cerró, estando a solas dentro de la elegante y basta habitación, Sasuke y Sakura solo pudieron observarse entre sí, no con nerviosismo, no con miedo ni indecisión sino solo contemplándose el uno al otro, sabían muy bien que se esperaba que hicieran, pero Sasuke no estaba seguro de si estaba bien compartir la cama la primera noche, no quería que su primera vez fuera una obligación, su último deseo sobre la tierra era presionarla, obligarla o lastimarla de alguna forma, claro que la posibilidad de que ella no fuese virgen aun prevalecía en su mente pero no comprobaría o eliminaría sus dudas si ella no estaba de acuerdo sino que en lugar de eso periferia esperar a que ella deseara que realmente fueran marido y mujer, no serían la primera pareja en el mundo que no accediera a consumar su matrimonio en la primera noche, él estaba más que dispuesto a esperar.
-No tengas miedo, no voy a hacer nada que tú no quieras— sosegó Sasuke en caso de que ella estuviera ocultando su miedo, —voy a esperar a que me quieras en tu cama— ya había esperado para casarse con ella, no le molestaría esperar a que ella lo deseara en su cama como su esposo.
-Yo quiero— contesto Sakura de inmediato y sin siquiera dudarlo, sosteniéndole la mirada y haciéndole saber que realmente quería ser su esposa, no había nada que deseara más.
No había dudas en sus palabras, en su voz, en su mirada, estaba muy segura de aquello a lo que estaba accediendo y eso hizo que en cierto modo Sasuke se sintiera más tranquilo, porque si ella realmente fuera culpable de algo, preferiría negarse a esta primera noche, preferiría tener tiempo de mentir, pero no estaba haciendo eso sino que estaba accediendo a completar el rito matrimonial en todos los sentidos. Estaba accediendo a entrar al paraíso bien inclinar la cabeza ante su verdugo para que se cumpliera la sentencia, Sakura tenía muy claro que es lo que estaba haciendo y prefería ya no seguir mintiendo, no escaparía más de su destino, aceptaría lo que Alah tuviera reservado para ella, ¿Por qué postergarlo más? Amaba a Sasuke y si iba a morir, prefería hacerlo bajo su mano. Sosteniendo la mirada de Sakura, Sasuke entrelazo una de sus manos con la de ella, guiándola lentamente hacia la cama…
Fuera de la habitación nupcial, Emi se mantuvo expectante y de brazos cruzados, presta a escuchar cualquier sonido que saliera del interior, queriendo estar segura de que el matrimonio se había consumado y cuanto para demandar ver la prueba de virginidad, había sido tolerante con Izumi, le había dado la noche entera para que disfrutara de su noche de bodas con Itachi pero no haría lo mismo con Sakura, tan pronto estuviera segura de que había pasado el tiempo suficiente para que el matrimonio se consumara demandaría que le abrieran la puerta para ver si la sabana nupcial tenía la prueba de virginidad o no, ¿Por qué? Porque esta niña no era tan inocente, no era una florecilla delicada que pudiera desarmarse ante el menor viento como Izumi si parecía ser, era una rosa que se protegía con sus propias espinas y eso era algo a lo que debían atenerse, debían tener cuidado con ella. Fue en ese momento que Hiruzen y Biwako ingresaron en el pasillo tras despedir a los invitados, ahora mucho más concentrados en velar por el bienestar de Sakura, solo había un obstáculo; doña Emi que se paseaba ante la puerta de la habitación como un verdugo, Hiruzen nunca había visto a esa mujer como una amenaza real contra la felicidad de sus sobrinas y ahora no era la excepción, era normal que ella estuviera ahí, había criado a Itachi y Sasuke, era la madre de ambos en muchos sentidos, era su obligación velar por el bien de sus dos hermanos, mas Biwako no lo veía así, para ella doña Emi era una serpiente a quien deseaba silentemente cortarle la cabeza para lograr que Sakura fuera feliz, eso y evitar que se convirtiera en la cuarta esposa de su señor, porque estaba claro que deseaba serlo.
-Se lo dije, señor Hiruzen, le dije que esta víbora estaba aquí, lo sabía— murmuro Biwako con el propósito de no ser oída pero si de expresar su animadversión hacia la Uchiha.
-Salam Alaykom, doña Emi— saludo Hiruzen para anunciar su presencia, prefiriendo mantenerse neutral a diferencia de Biwako.
-Alaykom Salam, señor Hiruzen— correspondió Emi por cortesía, percatándose de inmediato de la expresión en el rostro de Biwako. —Pareces preocupada, Biwako—aprecio en voz alta por el simple placer de hacerlo.
-No, vinimos porque yo sabía que usted estaba aquí— negó ella, tratando de no exteriorizar lo que realmente sentía, no le daría ese gusto.
-Soy la hermana mayor, mi deber es velar por mis dos hermanos— contesto la Uchiha con obviedad, inamovible en su deseo de quedarse ahí para velar por su hermano menor.
-Si su preocupación es por Sakura, puede estar tranquila porque usted tiene el certificado de virginidad— recordó Biwako, haciendo lo mismo que ella, pero para proteger a Sakura.
-Pero ha pasado demasiado tiempo y no sabemos que pudo ocurrir desde entonces— contrario ella, sin tener demasiadas esperanzas con respecto a esa niña.
No era la intención de Emi calumniar a la que ahora era la esposa de su hermano porque levantar falsos testimonios ya de por si era un pecado, pero si bien en su día había considerado a esa niña como la mujer perfecta para llevar el apellido Uchiha, ahora tenía sus dudas y no se había molestado en ocultarlas, se había criado en occidente, en medio del pecado y alejada de las costumbres, ¿Qué les aseguraba que fuera una buena mujer?, ¿Qué aseguraba que fuese virgen? El certificado de virginidad ya no era válido para ella, había sido emitido hacía más de una semana, en ese tiempo podría haber sucedido cualquier cosa sin que ellos estuvieran al tanto, de ahí su permanente desconfianza hacia el honor de esa muchacha. Las relaciones sexuales entre una mujer un hombre con el que no estuviera casada constituía un crimen contra Dios, el adulterio era un pecado que podía castigarse con hasta cien latigazos, claro que para probar el adulterio debían de existir cuatro testigos que Emi no tenia, pero pronto sabrían si esa muchacha era inocente o bien indigna. Observando en silencio a esa mujer que era una arpía disfrazada de una presa indefensa, Hiruzen ya preveía que ese sería el mayor obstáculo para que su sobrina fuera feliz si todo salía bien esta noche, pero no podría sacarla el camino porque era la mayor autoridad en la vida de Itachi y Sasuke…tendrían que aprender a lidiar con ella, no tenían otra opción. En ese momento Homura apareció en el pasillo como parte de la familia Uchiha que debía estar presente para atestiguar que el matrimonio se hubiese consumado, y junto a él se encontraban dos hombres a quienes Biwako y él no conocían.
-Son otros tíos nuestros— dio a saber Emi, sintiéndose mucho más tranquila al contar con el apoyo de sus tíos Homura, Teyaki e Inabi.
La familia Uchiha estaba ahí para garantizar que esa niña fuera digna de llevar su apellido y para preservar que Sasuke fuera feliz, y que se cumpliera la ley de Alah sobre la tierra en caso de que esa niña no fuera la mujer que pensaban que era, ciertamente Sasuke estaba enamorado de ella y eso Emi lo sabía bien, pero nada debería nublar su juicio e impedirle cumplir la ley y devolverla a su familia. Sutilmente para no ser descubierto, Hiruzen y Biwako se observaron entre si…proteger a Sakura no sería nada fácil. Sola junto a Sasuke en el interior de la habitación, tenía solo un arma segura con que defender su honor y su vida; ella misma, su intelecto habría de salvarla o bien el amor que Sasuke sentía por ella, y esto último era algo de lo que desgraciadamente no podían estar seguros.
El resto del ceremonial que tenía lugar en la intimidad de la habitación era más bien sencillo, por lo que pronto Sasuke y Sakura se encontraron ante la única barrera que los separaba de consumar el matrimonio como se esperaba que hicieran, por supuesto que Sasuke le había asegurado que no era importante que sucediera nada la primera noche, que él entendía si ella no se sentía a gusto cumpliendo con una obligación mientras su familiares aguardaban el resultado del otro lado de la puerta, pero mentiría si dijera que no había esperado ansiosamente hasta que llegara este día por lo que ya no había porque esperar más. Apretándose las manos con nerviosismo, Sakura mantuvo la mirada baja, de pie junto a la cama y dejándose guiar en todo momento por Sasuke que se situó detrás de ella para proceder a desanudar el fajín que cerraba el vestido alrededor de su cuerpo y desabrochar lentamente los botones del caftán, eligiendo estar detrás de ella para no incomodarla todavía más, casi pudiendo sentirla temblar de tanta anticipación como él, pero más que nervios por esta primera noche juntos lo que Sakura sentía era temor por no gustarle a Sasuke, por lo que se dejó hacer en todo momento, soltando el aire que inconsciente contuvo en sus pulmones al ver el fajín caer al suelo y que prontamente fue seguido por el caftán superior de seda y encaje blanco justo al mismo tiempo que sentía la cálida respiración de Sasuke chocar contra su cuello, enardeciéndola por completo, alejándola de la realidad, aun enfundada en un ceñido vestido de seda blanca que se amoldaba perfectamente a su figura y que por primera vez le dio al Uchiha una idea de su cuerpo bajo el pesado manto nupcial.
Temblando ante las sensaciones que Sasuke despertaba en ella, Sakura se mordió el labio inferior para evitar gemir como seguramente hubiera hecho al sentir como pieza por pieza de ropa se deslizaba sobre su piel, descubriéndola a ojos del Uchiha cuyo tacto parecía calentar cada parte de su cuerpo con el más leve roce, excitándola a cada segundo, haciendo que el mismo calor se extendiera entre sus piernas, suspirando al sentir los labios de Sasuke posarse sobre su nuca, apartando su largo cabello rosado para besar con libertad la delicada piel de su cuello, fascinándose por completo con el aroma a jazmines que brotaba de su piel y que lo hacía perder el juicio por su causa. Pronto Sakura se encontró gimiendo y arqueándose contra Sasuke al sentir los labios de él sobre sus hombros, dejando caer la última capa del vestido, sintiendo las manos de él recorrer cada parte de su piel, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, descubriendo y respetándola al mismo tiempo. No pudiendo soportar por más tiempo aquella tortura, Sakura se zafo ligeramente del agarre de Sasuke, volteando a verlo, cara a cara antes de envolver sus brazos alrededor de su cuello, acunando su rostro entre sus manos, capturando sus labios en el que era su primer beso y que tanto había ansiado, gimiendo de sorpresa contra los labios del Uchiha que cerro la distancia entre ambos y llevo el control el beso en todo momento, mordiendo sus labios, acariciándolos y separándolos hasta lograr encontrar su lengua con la de suya, sumergiéndose en una lucha por obtener aún más el uno del otro, devorándose.
No podía recordar cuando tiempo llevaba deseando besarla, pero en ese momento Sasuke sintió como si el mundo se hubiera detenido por completo, perdido en el sentir que le provocaban aquellos labios dulces de los que no podía alejarse, envolviendo sus brazos alrededor de la estrecha cintura de ella, olvidándose de respirar, sintiendo bajo sus manos la suave piel del cuerpo de quien ahora era su esposa y que le pertenecía solo a él. Rompiendo el beso, no soportando llevar a cabo este acto por mera lujuria como podría parecer sino por lo segura, protegida y a salvo que Sasuke la hacía sentir, Sakura pego su frente a la suya, sintiendo su cálida respiración contra su rostro como una evidente muestra del torrente de fuego que no hacía más que crecer entre ambos, antes de encontrar su mirada con la de él y contemplar aquellos intensos ojos ónix oscuros y brillantes por la misma pasión que ella sentía. Con algo de torpeza tanto por la emoción como por los nervios ante el temor de decepcionarlo, la pelirosa desabrocho lentamente cada uno de los botones de la camisa de él sin romper en ningún momento el contacto entre su mirada y la del Uchiha, aferrándose a sus hombros como si él fuera su tabla de salvación antes de dejar caer la tela al suelo; sintiéndose a salvo ante el calor que le brindaba su piel y no viendo porque esperar más, retrocediendo lentamente ante la confundida mirada de él que siguió cada uno de sus movimientos y que no pudo evitar tragar saliva al verla apartar sin esfuerzo las sabanas para tumbarse cómodamente sobre la cama, esperando por él.
Por respeto a ella, Sasuke intento centrarse en su rostro en todo momento mientras la contemplaba más le fue imposible no recorrer con sus ojos cada parte de su cuerpo completamente expuesto para él, arrastrando sus ojos por cada infinitésima parte de su piel en una cálida caricia que por poco e hizo gemir a Sakura, Sasuke trató de formar palabras, realmente quiso hacerlo pero era incapaz de coordinar lo que su corazón deseaba con la cordura que debería mantener en ese momento, despojándose de la última prenda de ropa que aún conservaba antes de unirse junto a Sakura sobre la cama, apoyándose en sus brazos para no incomodarla mientras se situaba sobre ella y con apenas un par de escasos centímetros separando su rostro del de ella que el sostuvo la mirada, manteniendo sus brazos a ambos lados de la cama, completamente entregada como una presa que se rendía ante un cazador salvo por aquellos intensos ojos jade que lo desafiaban en todo momento. Lentamente volvió a unir sus labios con los de ella en un beso mucho más inocente, rosando sus labios para proceder a mover sus manos a lo largo del cuerpo de ella que suspiro de satisfacción, haciéndole sentir su respiración mientras recorría su suave y cremosa piel solo comparable con la misma seda…era tan hermosa. Solo cuando sintió a Sasuke entrar en ella se dio cuenta de que este momento era completamente diferente de lo que ya había vivido una vez, por supuesto que no quería pensar en su primera vez pero no podía evitar establecer un comparativo mental en su subconsciente; con Gaara todo había sido torpeza, había sido doloroso y muy incómodo, pero ahora…por Alah, solo sentía un fuego incontenible recorrer cada parte de su cuerpo exacerbando su piel, sujetando las sabanas entre sus manos para no arañar la espalda de Sasuke, rogándole inconscientemente que se moviera, rogándole que le hiciera sentir aún más placer del que le estaba causando en ese momento, cerrando los ojos como si estuviera en un sueño para sentir con aun más profundidad aquellas sensaciones.
Suspirando contra el cuello de Sakura, el Uchiha se tomó un breve instante para pensar muy bien lo que estaba sintiendo…no, no había equivocación, el certificado de virginidad había dicho una cosa pero estaba sintiendo otra muy diferente, no había ninguna barrera para impedir que penetrara en aquel cuerpo, no sentía incomodidad en los gestos de Sakura, no sentía que esta fuera la primera vez que estaba con un hombre, más ignorando todos estos pensamientos sintió su cuerpo moverse por cuenta propia, cegado por la pasión y el fuego que ella despertaba en él, retirándose lentamente tan solo para volver a entrar, escuchándola suspirar ligeramente más fuerte, conteniendo un gemido, arqueándose a la par que él posaba sus labios sobre su cuello, devorando su piel, demasiado confundido como para alzar su rostro y encontrarlo con el de ella, demasiado confundido como para besarla en ese momento pese a lo mucho que deseaba hacerlo. El placer que Sakura sentía en ese momento era demasiado grande, gimiendo de forma incoherente, mordiéndose el labio inferior para no resultar escandalosa bajo ningún concepto, sintiendo a Sasuke sujetarle las caderas para mantenerla fija a la cama mientras se arqueaba contra él que ante tal respuesta de su parte no dudo en hacer a un lado la delicadeza, entrando más y más rápido, sin dejar de besarle el cuello en ningún momento, haciéndole sentir como si estuviera en el aire y flotando en una nube, tan solo anclada a la realidad por el grado de tensión que se gestaba entre sus piernas, por los besos húmedos sobre su piel, el tacto cálido y a la vez posesivo sobre sus caderas y el permanente roce de sus pechos contra el torso de Sasuke, suspirando su nombre una y mil veces pero no pudiendo moverse, estrujando las sabanas entre sus manos con mayor intensidad a cada momento al sentir las olas de placer aumentar dentro de su cuerpo, demasiado extasiada como para hacer algo que no fuera sentir, gemir y suspirar por él que la estaba haciendo suya.
Sin importar que Sasuke se encontrara sumergido en un mar de dudas, ideas y pensamientos que daban una y mil vueltas en su cabeza, su ostentoso control sobre sus emociones se rompía todavía más de ser posible cuanto más repetía aquel inagotable vaivén de entrar y salir del cuerpo de Sakura que se encontraba completamente entregada a él, suspirando su nombre, guiándolo a abandonar su cuello, embriagado por su perfume de jazmines para recorrer sus pechos con idénticos besos, sintiéndola arquearse todavía más y gemir su nombre en una sinfonía que elimino la dulzura por completo cuanto más próxima sentía la cúspide de todo ese placer, sediento de aun mas de ella, deseoso por poseerla por completo. Una parte del inconsciente de Sakura agradeció de todo corazón que Sasuke no estuviera siendo tan delicado con ella, moviéndose aún más y más rápido en su interior, llevándola a morderse el labio inferior para no gritar cuando las estocadas se hicieron aún más profundas, como si quisiera grabar su nombre en cada parte de su cuerpo, despertando en ella sensaciones que había oído y leído que existían pero que nunca antes había experimentado, que le nublaban el juicio y la hacían sentir perdida, no sabiendo que hacer mientras sentía segundo a segundo la tensión aumentar entre sus piernas, alejándola de la realidad, ya no sintiendo los labios de Sasuke recorrerla sino tan solo su cálida y agitada respiración contra su cuello a la par con la suya, como si estuvieran a punto de alcanzar el mismo éxtasis al mismo tiempo y así fue, lo sintió en tanto tuvo lugar esa última estocada que la hizo soltar un fuerte jadeo que habría sido un grito si ella no se hubiera contenido.
Reposando brevemente su frente contra el cuello de Sakura, Sasuke por fin fue capaz de recobrar el juicio mientras se retiraba de ella, tumbándose a su lado para recobrar el aliento justo como ella que jadeo en voz alta, como si no pudiera respirar ante semejante cumbre que generaba una sensación muy parecida a la de estar en medio de un desierto sin poder beber una sola gota de agua solo que a esto ahora ambos debían sumarle el hecho de que apenas y podían respirar. Ya no teniendo la bruma del placer nublando su mente, Sasuke reflexiono sobre todo lo que había sentido…si había sido su primera vez pero no la de ella, estaba seguro, su actitud había sido la de una virgen, cualquiera pensaría eso, pero el modo en que había reaccionado…no podía estar equivocado, y al descender la mirada hacia las sabanas, entre las piernas de ella, no vio ninguna mancha de sangre, lo que no hizo sino aumentar la ira en su interior al darse cuenta de que no estaba equivocado en lo absoluto. Viendo el silencio post coito tornarse tenso y frió como una daga, Sakura pensó en volver el rostro hacia el de Sasuke pero él se le adelanto, sentándose sobre la cama y volviendo el rostro hacia ella con una mirada cargada de tanta ira que Sakura de inmediato supo que él se había dado cuenta de todo aun antes de que ella hubiera pensado siquiera en usar el truco que Biwako le había enseñado para manchar la sabana y hacerle creer que aún era virgen. Sin darle tiempo a explicarse siquiera, Sasuke se levantó de la cama vistiéndose apresuradamente y dirigiéndose hacia el baño, dejándola sola sobre la cama, avergonzada y cubriéndose con la sabana, aterrada por el destino que se avecinaba sobre ella; morir o ser devuelta a su familia y traer vergüenza.
Alah, déjame morir sin sufrir mucho, rogó Sakura entre silenciosos sollozos al escuchar la puerta del baño cerrarse bruscamente, estando demasiado asustada como para alzar la vista, eligiendo no luchar contra su destino porque merecía el castigo que se cerniría sobre ella a partir de ahora, porque ella había desafiado a Alah y a las costumbres enseñadas por sus padres mezclándose con un occidental que la había ilusionado con promesas vacías desde el primer día para tan solo corromperla, ella había traicionado a Sasuke, ella había deshonrado a su familia, la culpa de todo era única y enteramente suya. A solas en el baño, Sasuke se paseó en círculos como si de un león enjaulado se tratara, sofocado como si una cuerda invisible se ciñera alrededor de su cuello porque no había hecho otra cosa salvo ceñirse la soga al cuello al casarse con la mujer que se encontraba sobre la cama y del otro lado de la puerta, ¿Por qué no había escuchado a Emi?, ¿Por qué no había seguido su propio buen juicio? Una y mil veces había acudido a su mente la idea de que Sakura ya no fuera virgen pero él había ignorado todas las señales, había querido creer que Sakura era todo lo que él idealizaba e incluso más, él había idealizado en su mente a una mujer que no existía, a una mujer que se habría criado en una sociedad occidental corrupta y que solo Alah sabia con cuántos hombres había estado antes de esta noche. Deteniendo su andar, Sasuke observo su reflejo en el espejo, sintiendo vergüenza y asco de sí mismo, de su propia ceguera; se había enamorado y de una mujer que no podía corresponderle, que ya le pertenecía a otro, ¿existía mayor vergüenza que esa para un hombre?
Los matrimonios eran algo sagrado para los musulmanes, existían con el propósito de brindar honor a ambas familias así como para preservar la castidad de la pareja hasta el día de la consumación y bajo los ojos de Alah, ¿y ahora?, ¿Había servido de algo esperar hasta esta noche?, ¿no habría sido lo mismo incumplir las costumbres por su parte y pasar su primera vez con una odalisca cualquiera y no con una mujer en la que sentía que ya no podía confiar? Apretando los puños hasta sentir que se hería las palmas de las manos, Sasuke aparto la mirada de su reflejo, negándose a darlo todo por perdido porque su corazón no quería aceptar la más mínima posibilidad de que la mujer que hacia instantes atrás había compartido la cama con él con tanta entrega y pasión pudiera ser indiferente a todas las muestras de afecto que él le había dado y a las que le había visto corresponder, no era posible que todo eso fuera tan solo producto de su imaginación…necesitaba una explicación de su parte, no podría tomar una decisión sin ello. Completamente quieta y cubriendo su desnudez con la sabana, Sakura tan solo pudo alzar la mirada—aun completamente aterrada al no saber qué es lo que Sasuke decidiría hacer con ella—una vez escucho la puerta del baño abrirse y ver a Sasuke emerger de ella, aun observándola como si fuese su peor enemiga y no su esposa, con tanta ira que Sakura incluso llego a pensar que la odiaba, más no quiso creerlo, no quiso creer que todo lo que acababan de compartir pudiera resultar insignificante con tanta facilidad, pero aun así se mantuvo en silencio, aguardando a que él fuera quien hablara y decidiera su futuro.
-¿Quién fue?— pregunto Sasuke con exigencia, sintiendo que no podría vivir tranquilo si no tenía esa respuesta.
-Sasuke…— titubeo Sakura con un sollozo, no viendo importancia en que él supiera como y porque es que ya no era virgen.
-¿Quién lo hizo?, ¿Cuándo?— insistió él con idéntico tono, dándole a entender que lo mínimo que podía hacer luego de mentirle de ese modo era decirle toda la verdad.
-Fue antes de venir a Marruecos, en Brasil— minimizo ella sin dar nombre alguno de quien la había corrompido porque sabía que, de hacerlo, Sasuke no descansaría hasta matarlo con sus propias manos para limpiar su honor, —yo no sabía lo que estaba haciendo ni se lo conté a nadie, por favor, créeme, Sasuke, te estoy diciendo la verdad— rogó aun sabiendo que no tenía derecho alguno a pedirle que creyera en su palabra, ahora no. —Quería decírtelo pero sentía mucha vergüenza— añadió siendo totalmente honesta con él, ya no queriendo mentirle de ninguna forma.
Esa era su verdad, había sentido tanta ira contra Gaara—aun la sentía—y tanta vergüenza por la estupidez que había cometido al ser consciente de lo importante que era la virginidad en una mujer según las costumbres, que si hoy pudiera volver todo el tiempo atrás para hacer que todo fuera diferente; nunca habría conocido a Gaara y habría llegado a esta primera noche como la intachable novia virgen junto a quien Sasuke merecía haber compartido su primera vez en lugar de ella, ¿pero que podía hacer ahora salvo aceptar su destino? No podía volver atrás, Alah le había dado muchas oportunidades de decir la verdad pero ella había tenido demasiado miedo, Sasuke había logrado conquistar su corazón de tal modo que le aterraba no ser lo que él esperaba, quería hacerlo feliz y ser la mujer que él merecía…pero lo cierto es que no lo era. Una vez, hace no mucho tiempo, Sasuke le había preguntado a su tío Homura cuál era el castigo que merecía un hombre por corromper a una mujer virgen y perteneciente a la religión…los occidentales no le tomarían mayor relevancia a ese asunto pero los musulmanes si, para ellos el cuerpo de una mujer era algo sagrado y que merecía preservarse hasta el matrimonio, pero escuchando las palabras de Sakura y queriendo de todo corazón creer en ella, Sasuke comenzó a dudar de si ella era la mujer de oscuras intenciones que su mente quería hacerle creer; veía las lágrimas en sus ojos, lágrimas de vergüenza, escuchaba el temor en su voz, el temor a ser devuelta, maldecida por su familia y condena a morir como dictaban las costumbres…no, él no quería que ella tuviera que pasar por nada de eso.
-¿Te obligaron a este matrimonio?— cuestiono el Uchiha pese al enorme temor que sentía de escuchar la respuesta.
-No…— contesto la Haruno casi sin aliento, angustiada de que él sopesase siquiera aquella idea, —al principio no quería casarme, solo vine aquí a estudiar y vivir con mi tío, pero después…— eligió dejar inconclusa esa frase, no sabiendo si él creería que ella dijera que se había enamorado de él al poder conocerlo mejor, —me preguntaron si estaba de acuerdo en casarme contigo y dije que sí porque quería casarme contigo— continuo siendo más directa con sus declaraciones, encontrando su mirada con la de Sasuke quien evito hacer contacto visual con ella, temiendo convertirse en su marioneta si lo hacía. —Sasuke, lo que sucedió en Brasil con ese occidental fue un error, por favor, créeme— suplico, no sabiendo que hacer para que él creyera que le estaba diciendo la verdad.
El corazón de Sasuke se sintió mucho más tranquilo al escuchar sus palabras, tanto porque tan solo había existido un hombre en su vida antes que él como porque ella se arrepentía de haber compartido algo con aquel occidental mucho antes aun de que ambos se conocieran, por lo que el Uchiha atribuyo que cada sonrisa que había visto en ella, el brillo en sus ojos, las miradas que ella le había dirigido a lo largo de su compromiso si habían sido para él y que esta primera noche juntos si había sido importante para ella, que ella si había querido tenerlo en su cama por voluntad propia y no por cumplir un compromiso que otros habían acordado en su nombre…todo esto sosegó el aterrado corazón de Sasuke, pero no aplaco su ira ni su desconfianza por ella. Quería creer que ella podía amarlo tanto como él la amaba a ella, ¿pero cómo estar seguro? Si Sakura había elegido callar la verdad en lugar de confesárselo antes de esta primera noche, ¿de que no sería capaz en el futuro? Sasuke ni siquiera quiso imaginar lo que podría ocurrir. Era un hombre enamorado y un hombre enamorado cometía muchos errores y tomaba malas decisiones, tal vez en el futuro pudiera condenarse por lo que iba a hacer pero prefería intentar tener un futuro feliz junto a ella que vivir infeliz sin ella, porque sabía que eso sería así, mas debía hacerle entender a ella que la decisión que iba a tomar acarrearía graves consecuencias tanto a ojos de los hombres como del propio Alah ya que puede que incluso su decisión lo condenara al infierno mismo en el fin de los tiempos, pero era un precio que estaba dispuesto a pagar por ella.
-Voy a cometer un pecado mayor que el tuyo, delante de Alah y delante de los hombres— declaro Sasuke, rompiendo con el breve silencio que se formó entre ambos y que pareció eterno. —No quiero volver a hablar nunca más de esta noche, Sakura, nunca— rogó, cerrando los ojos debido a su propia ira y frustración así como para no dejarse controlar por sus emociones, —pero quiero que sepas que nunca volveré a confiar en ti, tendrás que ganar mi confianza— sostuvo la mirada de ella que asintió de inmediato, no queriendo confrontarlo.
No debería estar haciendo esto, él que se jactaba tanto de su honor y de ser un hombre que seguía la costumbres debería de estar siguiendo la ley al pie de la letra, debería sacar a Sakura de la habitación y decirle a su familia que ella no era virgen y que el matrimonio se terminaba de inmediato pero no podía hacerlo, su corazón no se lo permitía porque se había enamorado de ella y no quería que ella pagara el precio por un error del que no era completamente culpable, porque él quería creer en sus palabras, quería creer que ella era inocente y que el hecho de que no fuese virgen no tuviera mayor relevancia en su matrimonio que apenas comenzaba, más tristemente si lo tenía. Ni aun cuando le hubieran alcanzado las palabras, Sakura no habría sido capaz de pronunciar ni una sola silaba mientras permanecía tumbada sobre la cama y con la sabana envolviendo su desnudez, observando a Sasuke con lágrimas en los ojos…lo que Sasuke le estaba diciendo en palabras concretas es que estaba dispuesto a llevar su pecado como propio aun si eso significaba enfrentarse al infierno mismo cuando sus vidas terminaran y sus actos fueran juzgados en el día del juicio, estaba dispuesto a sacrificar su lugar en el paraíso por un pecaminoso amor terrenal; por ella, Alah ¿que había hecho para merecer que este hombre estuviera en su destino? Nada, porque no merecía tener esta oportunidad en su vida pero Sakura si se prometía una cosa; ganaría su confianza, haría todo lo que estuviera en su poder pero le devolvería el perdón que hoy él le estaba dando, se esforzaría por ser la esposa que él merecía tener, era una promesa.
Fuera de la habitación nupcial, la familia del novio y la novia aguardaban expectantes luego de estar seguros de haber oído ruidos provenientes del interior de la habitación, más nadie osó siquiera llamar a la puerta para saber qué es lo que estaba pasando, esperando pacientemente en su lugar, y más pronto que tarde la respuesta llego en cuanto la puerta se abrió de par en par ante la atónita y sorprendida mirada de los presentes. En camiseta, pantalones y bata, con el cabello ligeramente revuelto, Sasuke le sostuvo la mirada a su hermana Emi que intento hallar una respuesta en los ojos de su hermano, intentando leer sus emociones más no pudo concluir nada, era como si Sasuke hubiera establecido un velo entre ambos y que no le permitía ver que había en sus ojos. Lentamente, Sakura emergió del interior de la habitación vistiendo un sencillo camisón blanco de escote corazón a juego con una bata de seda que cubría su figura de la mirada del resto de los integrantes de la familia, callada y tranquila la pelirosa hizo entrega a la hermana de su esposo de la sabana nupcial con la prueba de que el matrimonio se había consumado exitosamente, aquello que todos querían. Esperando encontrar una sábana impoluta y sin mancha, Emi entreabrió el lienzo, abriendo sus ojos de par en par, alzando su sorprendida mirada hacia la novia que permanecía serena, antes de voltear a encarar al resto del círculo familiar y exponer el lienzo de la tela que tenía una mancha de sangre que demostraba que—como dictaban las costumbres—la novia había sido virgen y que traía consigo honor y dignidad a este matrimonio, algo que todos no dudaron en celebrar, abrazando a la pareja y colmándolos de sus mejores deseos y bendiciones.
En medio de las dichosas felicitaciones de parte de sus parientes y familiares que compartían la felicidad por el matrimonio entre ambos, Sasuke y Sakura intercambiaron una mirada entre sí; ella incapaz de esbozar siquiera una sonrisa, temiendo hacer algo que pudiera ofenderlo, y él analizándola permanentemente con la mirada, no pudiendo confiar en ella.
PD: ¡Ya! Lo hice, tenia tanta inspiración en mi mente para este capitulo que sentía que tenia que actualizar hoy, eso y que mi querida DULCECITO311 me anima con sus comentarios en cada una de mis historias :3 ahora siguen las actualizaciones de "El Clan Uchiha" (cuyos bosquejos ya hice) y "Queen: The Show Must Go On" (que solo falta desarrollar), por lo que pido su paciencia en caso de que tarde mas de lo previsto :3 Este nuevo capitulo esta dedicado a mi queridisima amiga DULCECITO311 (agradeciendo sus palabras y prometiendole que pronto actualizare la historia que tanto quiere) a Mila (agradeciendo de todo corazón que la historia sea de su agrado y deseando que cada nuevo capitulo también lo sea) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Personajes:
-Jade El Adib como Sakura Haruno
-Said Rachid como Sasuke Uchiha
-Latifa El Adib como Izumi Uchiha
-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha
-Zoraide como Biwako Sarutobi
-Tio Ali como Hiruzen Sarutobi
-Nazira Rachid como Emi Uchiha
-Tio Abdul como Homura Mitokado
Curiosidades y Diferencias:
Noche de Bodas: en el islam, el adulterio o el sexo prematrimonial es visto como un pecado, un crimen contra dios y por lo que según la ley se debe brindar un castigo de 100 azotes en la plaza publica tanto al hombre como a la mujer, claro que esto no es una obligación por lo que el castigo debe ser acordado por el esposo de la mujer que es descubierta no siendo virgen o por el hombre mas viejo de su familia, ya que la mujer también puede ser devuelta a su familia. En la historia original, Said se cortaba en la palma de la mano machando la sabana nupcial para mentir por Jade y decir que ella si era virgen en la noche de bodas, pero en esta versión me inspire en una escena de la serie "The White Princess" donde la novia se realiza un pequeño corte en el talón del pie con el beneplácito del novio para manchar las sabanas y dar a entender que si era virgen, pero como no agregue ese momento lo dejo a la libre interpretación de quien lea. ¿Qué consecuencias trae que Sakura no sea virgen? Que Sasuke ya no cree en ella, antes la veía como a una mujer ejemplar, la representación de todo en lo que creía, claro que aun la ama pero a partir de ahora trazara distancias y no volverá a compartir la cama con ella hasta estar seguro de que ella le corresponde por completo y que puede creer en su palabra otra vez, siendo esto ultimo algo que tomara mucho tiempo. Sakura se salvo de la muerte y su familia se ha salvado de la vergüenza, pero este no es el final de la historia sino que al contrario, es solo el comienzo.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
