Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "Undo" de Sanna Nielsen que refleja muy bien los sentimientos de Sakura a lo largo del capitulo.


Luego de la noche de bodas todas las festividades habían llegado a su fin para permitirle a la joven pareja adecuarse el uno al otro y conocerse mejor, más aun así y cumpliendo con todos los formalismos correspondientes es que Sasuke y Sakura habían acordado que no habría luna de miel, no hacían falta de dar razones, ¿o sí? Aunque estuvieran casados, los ánimos no eran precisamente de celebración, y siendo honesta Sakura estaba de acuerdo, prefería conocer el lugar que habría de ser su nuevo hogar en vez de perder el tiempo. Ciertamente los Uchiha eran una de las familias más conocidas y prestigiosas de todo Marruecos, más aun así resulto abrumador para Sakura entrar en la casa y encontrarse de inmediato con una sala de aspecto colosal, amueblada como si se tratase del palacio de un Sultan y lo parecía, la casa de su tío Hiruzen era enorme pero este lugar no era una casa, era un verdadero palacio que la dejo sin aliento en cuanto entro. Al ver la reacción en el rostro de ella, Sasuke se permitió un deje de orgullo, esbozando una sonrisa ladina apenas perceptible, aprovechando que ella le daba la espalda mientras él cerraba la puerta tras de sí. No habría estado dispuesto a casarse con tanta vehemencia si no pudiera darle a su esposa una vida digna de una Sultana para que fuera la envidia de todo Fez, independientemente de la dura realidad que se imponía…Sasuke pondría el mundo a los pies de esa mujer, no merecía menos al ser su esposa, pero en cuanto a su confianza, eso era algo que Sakura habría de aprender a ganarse, su amor ya lo tenía pero si no había confianza de su parte, tampoco habría amor.

-Esta es tu casa ahora— determino Sasuke, rompiendo el silencio y haciendo que Sakura saliera de su ensueño y voltease a verlo.

Se sentía como una turista prendándose de todo cuanto veía como si pudiera perderse, solo que sabía que jamás lo haría, no en tanto Sasuke estuviera con ella, por lo que se dejó guiar por el hacia las escaleras que conducían a la planta alta, apoyándose en el barandal con certeza, como si temiera de un momento a otro darse cuenta de que todo lo que veía era una fantasía, mas no lo era. Volviendo el rostro por encima de su hombro para comprobar que Sakura lo estuviese siguiendo y que no se hubiese quedado atrás a causa de la impresión, Sasuke abrió la puerta de una de las habitaciones, invitándola a pasar, mas eligiendo permanecer en el umbral para estudiar su reacción. Obviamente ella ya había considerado que la sala ya de por si era enorme, pero la habitación…estaba simplemente sin palabras; el lugar más prominente lo ocupaba una elegante cama de dosel cuyo cortinaje malva claro estaba atado a los postes de la cama para exponer el colchón los almohadones y colcha color borgoña con bordados de oro y sobre cuya superficie deseo desplomarse de inmediato ante lo suave que se veía, por otro lado y frente a la cama, contra la pared se encontraba un hermoso tocador color marfil donde se encontraban distribuidos perfumes, esencias, maquillaje y una pequeño cofre que de inmediato supuso tendría oro, un armario aledaño del mismo color marfil, y en el centro de la habitación un bello diván malva claro decorado por pequeños almohadones de diferentes degrades de morado y una mesita con rosas frescas. Todo lo que sus ojos veían era una auténtica maravilla que la dejaba anonadada.

-Aquí dormirás— dio a saber el Uchiha, esperando que todo cuanto ella veía fuera de su agrado, y así parecía ser.

-Gracias— Sakura volvió el rostro con una ligera sonrisa, realmente agradecida por todo lo que él había dispuesto para ella, —¿y tú?— pregunto ya que esa solo era su habitación.

-En la habitación de junto— contesto él simplemente, negándose a compartir la misma habitación con ella hasta que probase ser digna de su confianza.

Tan pronto como Sasuke dijo estas palabras, abandono la habitación dejando la puerta entreabierta tras de sí, aguardando un instante fuera de la habitación…no podía pasar más tiempo con ella, su buen juicio no lo permitía, cada vez que encontraba sus ojos con los de ella, cada vez que contemplaba su rostro y sentía su perfume no podía pensar, necesitaba poder juzgar con claridad si ella era honesta o no, necesitaba tiempo para poder confiar en ella, y vaya que ella no se lo estaba haciendo fácil. Serenando sus pensamientos, Sasuke le dirigió una última mirada hacia la puerta entreabierta antes de dirigirse a la sala, mientras que dentro de la habitación Sakura se dejaba caer sobre la cama, suspirando pesadamente, no sabiendo que hacer o decir para remediar lo sucedido, sola en esa habitación, sola en su nueva vida. Se sentía insignificante, como una vulgar prostituta que aceptaba regalos y presentes, pasando de un hombre a otro como una mercancía, alguien sin honor, ¿era así como Sasuke la estaba viendo?, ¿por eso no soportaba pasar tiempo con ella?, ¿por eso es que apenas le dirigía la palabra? Ciertamente no era nada de lo que Sasuke había ilusionado que era, no era la honorable mujer que él había conquistado durante su compromiso, pero eso no la haría rendirse al primer intento, estaba viva, ¿no? Si Sasuke no la había regresado a su familia ni había tomado su vida significaba que la quería como su esposa a pesar de todo, pero para ser la esposa que Sasuke merecía tener debía lograr demostrar que era digna de llevar el nombre de los Uchiha y lo haría.

No se daría por vencida hasta que un día su honor fuera un recuerdo imperceptible en su vida, se convertiría en una mujer de la que cualquier hombre estaría orgulloso de llamar su esposa, sería la envidia de todo el mundo y demostraría que era más que solo una mujer escribiendo su propio destino.


Rio de Janeiro, Brasil

-¡Primo!

Puede que en Marruecos la economía estuviese yendo viento en popa y trabajar fuera lo más fácil del mundo, pero en Brasil Itachi continuaba trabajando con diligencia, debía reconocer que al momento de llegar a Rio de Janeiro junto a su Izumi había tenido grandes reservar y temores, había pensado que sería imposible para ambos llevar una vida normal o medianamente normal en esa tierra perdida de la mano de dios y donde se pecaba como si no hubiera un mañana, pero luego de un par de días adecuándose a las excentricidades de los occidentales—pues no tenían de otra—ambos habían comenzado a trabajar atendiendo a las personas, porque por mucho que Izumi fuese una mujer y tuviera sus propias obligaciones en casa, increíblemente tenía la aguda mente de una comerciante, por lo que ella se encargaba de las mujeres e Itachi de los hombres, y no podría ser de otro modo. Mas aunque ambos hubieran encontrado su propia paz en su nuevo hogar, no iban a mentir, extrañaban Marruecos y su medina con el alma, hubiera deseado de todo corazón, por ello es que resulto una gran alegría para ambos que el primo Kagami apareciera en su tienda para saludarlos con un inmediato abrazo. Kagami era el hijo mayor del tío Homura y junto con el primo Shisui eran casi hermanos para Itachi y Sasuke, pero en el último tiempo se estaban distanciando debido al rumbo que estaban tomando sus vidas pero habían vuelto a unirse al asistir a la boda de Sasuke, y ahora Kagami había encontrado la excusa precisa para hacerle una visita a su primo en occidente ya que Itachi e Izumi no habían asistido a la boda.

-Salam Alaykom— saludo Itachi con un efusivo abrazo, siendo inmediatamente correspondido por su primo.

-Alaykom Salam— deseo Kagami igualmente, lamentando que su primo se hubiese perdido de la celebración, —que gusto me da verte— reconoció ya que desgraciadamente no se veían hace ya casi dos semanas, toda una eternidad para quienes se consideraban hermanos, —la boda fue magnifica, mira las fotografías— tendió el sobre que cargaba consigo y que contenía las fotografías de la boda.

-Izumi— entrego Itachi, sabiendo mejor que nadie lo mucho que su esposa deseaba haber podido asistir, pero comenzar su propia vida aquí en Brasil no lo había hecho posible.

-Estoy loca por ver las fotos de la boda— rió Izumi al recibir el sobre, abriéndolo con premura sobre su regazo para exponer las fotografías. Sakura había asistido a su boda, había compartido su felicidad, pero ella no había podido estar ahí en tan glorioso día pero había orado porque su querida prima fuera feliz y lo había sido, aparecía sonriendo junto a Sasuke en cada fotografía. —Que hermosa— suspiro maravillada, lamentando no haber asistido a la boda.

Su prima había tenido una boda de cuento de hadas justo como le había sucedido a ella, Alah mediante ambas serían tan felices como esperaban pese a encontrarse separadas, porque tenían todo para ser felices, un marido que las amaba y velaría incondicionalmente con ellas, ¿Cómo no agradecer esa seguridad? Otras mujeres estaban abandonadas a su suerte, sin marido, sin familia, sin casa, sin nada. Pero la gracia de la felicidad no era conseguirla sino saber conservarla, y eso no había que olvidarlo.


Al momento de casarse, Sakura había tenido más que claro que existía la posibilidad de que Sasuke se diera cuenta de que ya no era virgen y estaba más que dispuesta a aceptar las consecuencias por este imperdonable pecado contra las costumbres bajo las que había nacido y que debería haber respetado, había ignorado las enseñanzas de Alah por lo que entonces había creído que era amor pero ahora sabía que no había sido amor, amor era lo que sentía por Sasuke a quien ahora ni siquiera podía mirar a los ojos, intentando desesperadamente encontrar la forma de obtener su perdón o por lo menos su confianza porque después de la noche de bodas el Uchiha se había encargado personalmente de trazar un margen entre ambos, en primer lugar no compartía la cama con ella, ambos dormían en habitaciones separadas día sí y día también, en segundo lugar apenas le dirigía la palabra salvo para temas puntales que tuvieran que ver con la administración de la casa o en torno a sus respectivas familias pero el resto del tiempo Sasuke la observaba con una mirada que Sakura no podía descifrar, una mezcla de desconfianza y resentimiento, sabía que estaba enfadado con ella y no le faltaban razones, sabía que debería haberle confesado la verdad antes de la boda para no hacerlo participe de su pecado, para no deshonrarlo en su primera vez y que merecía haber compartido con una mujer digna, no con ella…pero el amor la había cegado, si, ella que había llegado a Marruecos con el propósito de ser libre y vivir su propia vida se encontraba completamente enamorada del hombre que su familia había elegido que fuera su esposo, Sasuke Uchiha, y era inmerecedora de que él correspondiera a su amor.

Por su parte Sasuke quería confiar en ella, quería creer en su inocencia y en porque no había sido el modelo de mujer que él había creído que era, pero su mente se encontraba en una constante lucha contra su corazón, sus principios le decían que no podía confiar en una mujer como ella pero su corazón le decía que creyera en su palabra y que eliminara el margen que él mismo había establecido entre ambos, estaba casado con ella desde hace ya casi un mes, pero apenas y podían sostener una conversación más aun así Sakura no prestaba objeción alguna a su proceder, manteniéndose callada y cabizbaja todo el tiempo, reservándose a cumplir con su papel de esposa, encargándose de la casa desde el primer día sin que él le hubiera dicho absolutamente nada. En ocasiones, por las noches, podía escucharla abandonar su habitación y quedarse en el pasillo por horas, debatiéndose entre sí llamar a su puerta o no, él mismo había deseado acudir a ella muchas veces…pero no podía, no podía llegar a un consenso entre lo que quería hacer contra lo que debería de hacer. Todo lo que Sasuke necesitaba era tiempo, necesitaba encontrar la instancia apropiada para aceptar que podía confiar en la mujer que ahora tenía por esposa, necesitaba creer que su corazón estaba libre para él y que no había nadie más disputando su afecto, menos aún el maldito occidental que la había corrompido y a quien deseaba matar con todo su corazón…cuando Sakura le demostrase que no había nadie más en su corazón y que correspondía a lo que él sentía por ella, entonces Sasuke sabía que podría perdonarla y aceptarla realmente como su esposa, hasta entonces reservaría su juicio para sí mismo.

Si algo agradecía Sakura era poder desempeñarse apropiadamente en el hogar como haría cualquier esposa de estar en su lugar, sabia cocinar muy bien y no tenía miedo a trabajar y ocuparse de todos los quehaceres, ya lo había hecho mientras su madre había vivido, por lo que ahora confiaba en que Sasuke no tuviera queja alguna que emitir de ella. De pie en el umbral de la cocina hasta ese momento, Sakura tomo aire antes de ingresar en la sala trayendo consigo diferentes platos que deposito sobre la mesa, delante de Sasuke, manteniéndose permanentemente cabizbaja y callada en todo momento mientras servía la mesa, demasiado avergonzada de sí misma y de su falta de honor en este matrimonio, no teniendo siquiera apetito para comer al momento de sentarse al lado del Uchiha, invitándolo a comer con libertad delante de ella más en cuanto alzo la mirada se dio cuenta de que Sasuke se encontraba observándola atentamente, como si a través de su profunda mirada ónix pudiera ver todo lo que había en ella y descubrir si su actuar era sincero o si bien mentía, fuera cual fuera el caso Sasuke parecía mantenerse permanentemente alerta a su alrededor, como si temiera que ella fuera a clavarle un puñal por la espalda en cualquier momento y Sakura no pensaba objetar a esta forma de pensar, se merecía este rechazo de su parte e incluso más…era un largo camino el que tenía por recorrer para merecer la confianza de Sasuke y un camino aún más largo para convertirse en la esposa que él merecía, pero Alah mediante con tiempo y voluntad, lo conseguiría.

Paciencia y tiempo, eso es todo lo que ambos necesitaban para poder convertirse realmente en un matrimonio.


Los días tras la boda se convirtieron en semanas, semanas de una nueva vida que ahora Sakura estaba viviendo y que se había convertido en su propio tormento, la indiferencia de Sasuke era peor que nada de lo que hubiera podido imaginar, ¿Por qué Sasuke seguía casado con ella? No le dirigía la palabra más allá de lo estrictamente necesario, no le mostraba afecto, actuaba como si no sintiera absolutamente nada por ella, como si todo el fulgor y la pasión de su primera noche como marido y mujer nunca hubiera existido o como si no fuera nada. En una forma de breve respiro es que había decidido salir a hacer las comprar junto a Biwako, intentando buscar sosiego en sus consejos, una solución, una forma de conquistar el corazón de Sasuke de nuevo porque sabía que ella misma lo había alejado, había herido su corazón con sus mentiras y su orgullo con su faltad de honor y virtud, la familia Uchiha jamás había tolerado que una mujer no fuera virgen al momento de casarse y Sasuke había traicionado el legado de su apellido por ella, ¿y que había hecho ella? Solo resignarse y tratar de ser una buena esposa, debía haber algo más que pudiera hacer, no soportaba más ver el pasar de los días delante de ella, durmiendo sola todas las noches, añorando la presencia de Sasuke a su lado en una cama que le resultaba demasiado grande para ella sola. Por supuesto que Biwako no estaba casada ni lo había estado, pero era una mujer cargada de experiencias y consejos que aportar y en ese momento eso era todo lo que Sakura podía pedir, una voz amiga que le dijera que hacer para lograr que Sasuke la aceptara en su cama y en su corazón, para que pudieran ser un verdadero matrimonio.

-Alah te dio una oportunidad, Sakura— señalo Biwako, intentando sosegar la cólera de la rebelde joven a su lado y que en ese momento parecía estar a punto de estallar, -muchas mujeres no tienen esa suerte— obvia, negando para sí ante la tozudez de la joven pelirosa.

-Suerte…— bufo Sakura, entornando los ojos de frustración, por fin pudiendo expresar su frustración al encontrarse junto a Biwako, —llevo casi un mes durmiendo sola—se quejó, teniendo cuidado de no alzar demasiado la voz para no hacer de su intimidad un asunto público, —¿Qué mujer pasa por eso tras su boda?—pregunto a Biwako, señalando lo obvio; que estaba harta de dormir sola y que quería ser realmente la esposa de Sasuke.

-¿No te gusta dormir sola?— cuestiono ella, entre sorprendida y divertida por este drástico cambio de opinión en relación a la opinión que había tenido hacía tiempo atrás.

No era la intención de Biwako sonar tan sorprendida pero resultaba sorprende la metamorfosis que esta niña había tenido en tan corto tiempo, había asumido su rol de esposa en casi todos los sentidos con la única excepción de que no sosegaba su carácter, quería que las cosas se hicieran a su modo o que simplemente no se hicieran, pero en todo lo demás es como si la rebelde adolescente que había llegado a Marruecos hacia dos meses fuera otra persona distinta de quien hoy era. No es como si ella estuviera encadenada a su casa como podía pensarse por las contadas ocasiones en que salía de su hogar, pero si se comportaba así es porque quería probar que era capaz de ser una buena esposa, además prefería quedarse en casa ocupándose de su hogar así como buscando refugio en el Corán, en las palabras de Alah y del profeta, intentando no desesperarse al solo recibir silencio o meras respuestas escuetas de parte de Sasuke y que le resultaban insuficientes, su cama se sentía fría por las noches para ella ola que anhelaba poder sentirse a salvo con el título de esposa pero no sería realmente la esposa de Sasuke hasta que él volviera a compartir la cama con ella y pese a saber que no lo merecía, Sakura quería que volviera a hacerla suya, quería volver a sentirse a salvo entre sus brazos, quería sentir lo mucho que él la deseaba, ¿para qué seguir casados si iba a pasarse todas las noches durmiendo sola? Ahora parecía imposible que no hubiera querido casarse en lo absoluto al momento de llegar a Marruecos, porque hoy era impensable para ella concebir encontrarse sola, no quería alejarse de Sasuke.

-Se bien que dije que no quería casarme, pero ahora…— la pelirosa no fue capaz de explicarse, sobrellevada por sus emociones a un nivel que le dificultaba hablar.

-¿Estas enamorada?— curioseo Biwako, no conociendo otras palabras con que definir este sentimentalismo de parte de Sakura y que aplacaba su rebeldía.

-Y mucho, Biwako— acepto Sakura con una sonrisa soñadora, no viendo sentido en callar por más tiempo lo que sentía. —Una vez dije que nada me detendría si sentía escalofríos al ver a un hombre, y siento eso con Sasuke, quiero ser su esposa, pero no podré serlo si dormimos en habitaciones separadas— ya no soportaba mas esta distancia, quería dejar de estar sola, quería estar junto a Sasuke, quería poder hablar con él, quería poder pasar tiempo con él, quería volver a dormir con él. —Hago todo lo que puedo para que me perdone y no protesto en nada de lo que él me dice, pero siendo honesta ya no sé qué hacer— aún estaba aprendiendo sobre cómo ser una buena musulmana y una buena esposa, por lo que en ese momento necesitaba de la ayuda de Biwako.

-Solo puedo decirte que hay dos lugares para conquistar a un hombre: al pie de la cama y al pie de la mesa— aconsejo ella con una ligera sonrisa que hizo reír a Sakura, serenando su ánimo y aligerando el ambiente. —Sé paciente, niña, dale tiempo al tiempo, y cuando llegue la oportunidad, aprovéchala muy bien— Alah le daría una buena oportunidad a esa niña como se la daba a toda la humanidad, solo tenía que esperar y utilizar todos sus encantos cuando llegara la ocasión.

Por supuesto que en ese momento Sakura estaba escuchando a Biwako como siempre, no confiaba en nadie más que pudiera ayudarla en tan difícil predicamento ya que probablemente su tío Hiruzen fuera a estar del lado de Sasuke que estaba haciendo lo correcto al trazar distancias dado lo ocurrido, pero ella no se conformaría con eso, no podía ni quería esperar y quedarse de brazos cruzados sin hacer nada. Sasuke había dicho que debía ganar su confianza...pero no había dicho como ni cuando, por lo que tenía carta blanca para idear su propia estrategia para volver a conquistarlo y creía tener idea de cómo, pero para eso debería aguardar a que el mes del Ramadán terminase, entre tanto no cesaría de avivar la llama.


Por supuesto que—y no podría ser de otro modo, desde luego—Emi tenía muchas quejas de Sakura; que oraba demasiado fuerte, que no cocinaba bien, que era una holgazana, que se la pasaba delante del espejo, que era grosera…Emi tenia cualquier excusa para exagerar cualquiera de los rasgos de Sakura de forma negativa en espera de que Sasuke se decepcionara de ella y la devolviese a su familia, que se divorciara de ella, pero ni aunque de su cordura hubiese dependido, Sasuke no habría podido hacerlo, no podía vivir sin esa mujer, no sabía cómo es que había considerado vida al tiempo en que ella no había estado a su lado, pero hoy…sabía que cometía un pecado al seguir casado con ella, pero imaginar una vida sin ella era peor que la propia muerte. Lo cierto es que Emi exageraba, Sakura era una mujer muy piadosa, una excelente ama de casa y no era ninguna exageración ya que superaba a su propia hermana, era hermosa y quería lucir encantadora todo el tiempo, eso no era un pecado sino que todo lo contrario, por lo que Sasuke presto oídos sordos de todo lo que Emi le decía mientras se encontraba de brazos cruzados, conteniéndose de entornar los ojos en el umbral de la tienda, faltaba menos de una hora para cerrar y todo aquello en lo que podía pensar era en regresar a casa pero Emi no había encontrado mejor ocasión que esa para plantarse en su tienda y recitar una eterna lista de quejas sobre Sakura, quejas que él por supuesto sabia eran falsas, de hecho él mismo estaba sorprendido de que en las casi cuatro semanas sucedidas tras la boda Sakura no prestara objeción alguna a su lejanía sino que todo lo contrario, se reservaba a complacerlo en silencio, y eso lo desconcertaba enormemente, ¿estaba resignada a esforzarse por ganar su confianza? Eso parecía.

-Tu mujer no sabe nada, nació para ser odalisca, si no estuviera yo en esa casa, nada se haría— refunfuño Emi como si no hubiera un mañana, llevando cuentas en su mente de cada error de esa niña aunque solo ella los viese.

-Basta, Emi— detuvo Sasuke, cansado de escuchar todas esas palabras sin sentido y que en nada cambiaban la opinión que tenia de su esposa, —no tengo queja alguna de Sakura, no protesta contra ti, ni dice nada, solo se queda en casa— si Sakura fuera una mala mujer o una mujer que se imponía a causa de su orgullo, ya habría protestado por el trato que estaba recibiendo y sin embargo no hacía nada.

-Si, orando, leyendo y metida en la cocina, que encantador— obvio ella, viendo poco encanto en una actitud tan aburrida, aunque también vería mal si fuera solo alegría y diversión…esa niña era perfecta, aunque a ella no le gustase admitirlo.

-¿Qué quieres que haga entonces?— cuestiono él sosteniéndole la mirada, retándola a justificar sus acusaciones.

Incluso para él estas casi cuatro semanas se le estaban haciendo eternas, era hombre y estaba casado, deseaba a su esposa pero esta prueba estaba demostrando ser un enorme reto para ambos o eso es lo que creía cada vez que veía a Sakura, podía ver que ella siempre intentaba sacar el tema a relucir para saber el porqué de su lejanía, pero siempre se contenía antes de formular alguna pregunta al respecto, manteniendo el silencio si eso es lo que él quería. Claro que Sakura tenía defectos, pero no era peores de los que el propio Sasuke tenía, era temperamental y orgullosa, directa, se frustraba con facilidad cuando las cosas no salían de la forma en que le gustaba que sucedieran, y eran precisamente estos defectos lo que hacían que Sakura y él se acercaran más y más sin importar que todo pareciera ser solo silencio entre los dos, pero un silencio que lejos de distanciarlos los estaba uniendo y era evidente. Era cierto y Emi no tenía vergüenza en admitirlo, Sakura era increíblemente eficiente, no tenía que decirle nada y ella ya lo hacía, lo protestaba, lo gritaba, no erraba, pese a su crianza occidental se comportaba como una buena mujer musulmana tanto en casa como al salir a la medina, pero para ella ninguna mujer era lo suficientemente buena para sus hermanos, ni siquiera Izumi a quien no podía juzgar porque estaba en Brasil, sus hermanos estaban enamorados y ella estaba sola, ¿era imposible no ser su problema? Deseaba tener la misma felicidad que ellos tenían, pero nadie velaba por ella, nadie, menos estas dos niñas que en lugar ser hermanas parecían ser enemigas en su vida.

-Para ti esa mujer es perfecta, no ves ninguna de sus faltas— afirmo Emi, sosteniéndole la mirada a su hermano, no queriendo reconocer que no tenía fundamento para sus acusaciones. —Nunca me queje de ustedes dos, pero ahora ya están casados y la obligación de cuidarlos ya no es mía sino de ellas— declaro finalmente, casada de hacerle entender que esa mujer no era digna de él, no lo era.

Nada más decir esto y ante la ceguera de su hermano que seguía obnubilado por el amor, Emi abandono su negocio y se dirigió a casa para seguir juzgando a esa niña entre otras cosas, tenía muchas actividades más interesantes de las que disfrutar que solo quedarse ahí intentando hacer que su hermano menor entrara en razón, acabaría envejeciendo si continuaba haciéndolo. Observando de brazos cruzados la partida de su hermana, bufando para sí, debía reconocer que si Emi tenía razón en algo es que más allá de cualquiera de sus faltas, Sakura era perfecta a sus ojos sin importar que no fuera la mujer que él había idealizado porque lo era salvo por la falta de que no era la mujer honorable que él había creído que era, pero en todo lo demás era la misma mujer que había correspondido a su afecto y a quien cada día demostraba su amor con una nueva pieza de oro…por esa mujer estaba dispuesto a vender su alma al diablo de ser preciso.


En cuanto Emi cruzo la esquina de la medina, alejándose del rango de visión de su hermano, descolgó el lienzo de su velo de su hombro para que colgara a ambos lados de su cuerpo, exponiendo parte de su cabello a propósito mientras caminaba, dirigiendo su mirada a cada extremo del camino en espera de que alguien se fijase en ella, ¿Por qué estaba haciendo eso? Entre las costumbres musulmanas existían dos tipos de matrimonio; el permanente que unía a dos personas hasta que Alah eligiera llamar al hombre o a la mujer a su lado, y otro llamado matrimonio temporal, ¿Qué quería decir eso? Que si una persona no lograba encontrar matrimonio o pretendientes a través de la forma tradicional—mediante la intervención de hombres de su familia—, no podía controlar su propio deseo, bien podía optar por un enlace de corta duración, mientras que el matrimonio temporal se trataba de un compromiso pactado por un hombre en que el matrimonio estaba previsto para durar un año, dos o tres y dependiendo de los resultados el contrato se renovaba alargando la duración del matrimonio de acuerdo a ambas partes. En su camino, Emi se detuvo en un puesto de oro que llamo su atención, examinando un elegante collar que de inmediato fue de su agrado, esbozando una ligera sonrisa al sentirse observada, fingiéndose ingenua como una presa huyendo de un depredador Para no parecer demasiado fácil o accesible aunque por dentro se moría de ganas por casarse, ¿y quién no lo haría de estar en su lugar? Contuvo un suspiro al observar por encima de su hombro al hombre que se situó a su lado y que la examinaba de arriba abajo con evidente interés; uno había picado.

-Salam Alaykom— saludo el hombre respetuosamente, como si anunciase su presencia junto a ella.

-Alaykom Salam— contesto Emi, encontrando brevemente su mirada con la de él, mas rehuyendo para parecer un reto aún más interesante.

-Es muy hermosa— halago él sin ningún miramiento y ante lo que Emi tuvo que morder el labio inferior para no chillar de la emoción, —¿quiere casarse conmigo temporalmente?— propuso por fin, ajeno a los pensamientos de la Uchiha, me está pidiendo matrimonio, ¡Me lo está pidiendo! Hare que no entendí para escucharlo de nuevo, se dijo Emi, centrada en su idea de no parecer una presa fácil. -¿Quiere casarse conmigo temporalmente?— volvió a preguntar, en caso de que la Uchiha no lo hubiese oído.

-Si, acepto— respondió ella decididamente, mas no de inmediato para no parecer desesperada.

Como si aquello que acababa de oír no fuese demasiado importante, Emi se alejó de aquel hombre como si fuese una brisa, observándolo con su mirada por encima de su hombro y siendo seguida por él que la contemplaba como una vasallo a una diosa mientras continuaba con su camino a casa, abriendo la puerta y cerrándola tras de sí, apoyándose en ella como si se fuese a desmayar de la emoción…¡iba a casarse! Por fin, ya llevaba años dedicando su vida a sus hermanos como si fuera una esclava, encontrando esposas que fueran dignas del apellido Uchiha y que no podía decidir si lo merecían o no, aún estaba decidiendo aquello. Sintiéndose observada, Emi volvió el rostro hacia una de las ventanas de la sala y que permanecía entreabierta, permitiendo que aquel hombre tan guapo la contemplase como un Sultan a una concubina por la celosía de un harem y ante lo que Emi no dudo en despojarse del velo y exponer su cabello, ignorándolo en todo momento como si fuese ingenua e inocente aunque supiera muy bien lo que hacía, ¿Qué dirían sus fallecidos padres si la vieran en ese momento? Probablemente se escandalizarían pero lo que estaba haciendo era velar por su propio bien, algo que sus hermanos no habían hecho por ello hasta hoy. Sumergida en su propio mundo, Emi fue ajena al momento en que Sakura bajo las escaleras hacia la sala luego de haber escuchado la puerta cerrarse, esperando que se tratase de Sasuke mas para su desilusión quien estaba en la sal era doña Emi quien parecía extrañamente feliz, y eso era toda una novedad porque doña Emi solo exteriorizaba enojo o indignación, no otro sentimiento.

-Doña Emi— saludo Sakura por amabilidad más que por deseo propio obviamente.

-No me asustes así, niña— regaño Emi al ser sacada de su ensueño. —Alah…— suspiro llevándose una mano al centro del pecho a causa del susto.

-¿Sasuke no vino con usted?— pregunto la pelirosa señalando lo obvio más intentando no parecer tan decepcionada de cómo se encontraba.

-No, tenía algo que hacer así que me adelante— desestimo la Uchiha, concentrada en sus propios asuntos en lugar de en las vidas de sus hermanos.

La verdad Emi estaba mucho más concentrada en la idea de su matrimonio, jugando con su largo cabello azabache entre sus manos y con su buen humor esfumándose en cuanto volteo a ver a la ventana y se dio cuenta de que su admirador se había esfumado, una lástima. Escuchando esas palabras, Sakura intento no decepcionarse ni desesperarse, bien podría quejarse de la situación por la que Sasuke la estaba haciendo pasar desde el día después de casarse, condenándola a pasar casi un mes completamente sola como si aún fuera una mujer soltera pero no podía ni le correspondía quejarse en esas circunstancias; según las costumbres, una mujer tenía derecho de hacer una queja del conocimiento de otros si su esposo pasaba más de un mes sin dormir con ella, si no le daba oro, si la golpeaba o si la dejaba insatisfecha en la intimidad propia del matrimonio, y si bien Sakura estaba durmiendo sola desde hace casi un mes en todo lo demás no tenía descontento alguno, no desde la noche de bodas, pero la razón por la que esto estaba pasando, la razón de la lejanía de Sasuke y su silencio eran su culpa, ella era quien había sostenido la mentira hasta las últimas consecuencias y lo había ofendido con su falta de honestidad y transparencia, por lo que ahora tenía que afrontar las consecuencias. Emitiendo un quedo suspiro por lo bajo, Sakura se resignó como ya había hecho en incontables ocasiones hasta el día de hoy, sabiendo cuál era su rol en esta historia y cuál era el papel que le había tocado interpretar. Ya podría pelear a través de las palabras pero ese día no era hoy.

-Preparare la cena— decidió ella finalmente en un intento por no desanimarse, dirigiéndose a la cocina.

-¿Sabes que me han propuesto matrimonio, Sakura?— pregunto Emi siguiendo los pasos de la pelirosa a quien observo comenzar a cortar unas verduras a la par que le daba instrucciones a Tenten, la sirvienta que la ayudaba como siempre. —Me voy a casar, así que tú prima y tú tendrán que irse preparando para ocuparse de sus maridos ustedes mismas, porque a partir de ahora la esclava Emi es libre— se sentía infinitivamente bien al decirlo porque iba a cumplirse, por fin seria libre de vivir su propia vida.

-¿Quién es el pretendiente?, ¿Ya hablo con Sasuke?— pregunto Sakura ya que hasta donde ella sabía esa era la forma apropiada de pedir la mano de una mujer.

-No, pero hablo conmigo y me pidió matrimonio, matrimonio temporal— afirmó la Uchiha como si eso fuera suficiente, y lo era para ella.

-¿Matrimonio temporal?— repitió la pelirosa, no entendiendo en qué consistía aquello.

-Matrimonio con tiempo definido, Sakura— reitero Emi como si fuese lo más normal del mundo más ella seguía sin entender, —la gente hace un contrato por un año, dos o tres y según el resultado se renueva—podía parecer algo muy moderno pero en realidad era algo que existía desde hace siglos.

-¿Se puede?— cuestiono ella que no aceptaría tal proposición, era una idea demasiado occidental para su gusto.

-Si, y yo ya acepte— corroboro la Uchiha siendo aquello de fundamental importancia para ella, nada más, —ni una palabra a Sasuke de esto— añadió en caso de que a esa niña se le ocurriera abrir la boca, mas Sakura asintió, eligiendo no importunar a Sasuke contándole algo así. —Emi se va a casar— canturreo ella, feliz como una niña.

Iba a casarse, ella misma había orquestad su futuro con este matrimonio, todo saldría perfecto estaba segura de eso, por fin seria libre, por fin podría ser feliz y dejar atrás a sus hermanos y formar su propia vida, por fin dejaría de ser una esclava. Observando a Emi en silencio y con una ligera sonrisa, Sakura tenía sus propias dudas sobre si Sasuke permitiría que su hermana—una mujer que se enorgullecía en haber sido criada según las costumbres—se casara con un hombre mediante un matrimonio temporal que incluso a ella le parecía como digno para una mujer, ciertamente ese tipo de enlace tenía mucha similitud con la forma de vida de occidente y era precisamente eso lo que no le agradaba. Pero, bueno, no era ella quien tendría la última palabra que decir, eso le correspondería a Sasuke.


Los musulmanes tenían muchas celebraciones importantes para su religión pero no existía ninguna tan infaltable como el mes del Ramadán en que se conmemoraba—durante el noveno mes, del calendario musulmán—el tiempo en que el Arcángel Gabriel se había aparecido al profeta Hagoromo para decirle que Alah lo había elegido para transmitir su mensaje y voluntad a través del islam, era una celebración de gran importancia y por la que los fieles a la religión y las costumbres se sometían a un ayuno constante durante todo un mes sin probar bocado alguno más que una vez al final de cada día, cuando el sol ya no se encontraba en el cielo, tampoco tenían permitido beber agua siquiera ni sostener relaciones sexuales—aunque en algunas interpretaciones se alentaba a lo contrario—para lograr una purificación espiritual, aprovechando el tiempo para limpiar los pecados del cuerpo y el alma, ayudar a quienes lo necesitasen y tratar de leer el Corán entero. Terminando de condimentar los dulces y preparar el sharbat, Sakura escucho todo lo que doña Emi le estaba contando, ilusionada como una niña pequeña ante la idea de casarse y se entendía el porqué, en la religión se acostumbraba que las personas se casaran a una edad temprana para controlar los impulsos sexuales que despertaban en la adolescencia y que debían controlarse para no cometer un pecado imperdonable a ojos de Alah, doña Emi no había podido casarse en su adolescencia porque había entregado cada hora de su vida a sus hermanos, ahora solo pedía ser feliz casándose y formando su propia vida, eso era de lo más justo.

-Yo sé el valor que tengo como esposa, Sakura— insistió Emi, muy segura de que todo saldría a pedir de boca, aún era joven y hermosa, aun podía casarse.

-Pero doña Emi, ni siquiera conoce a este hombre— obvio Sakura, aunque ella tampoco había conocido a Sasuke al momento de que él se hubiera comprometido con ella.

-Pero lo voy a conocer, de eso se trata— desestimo la Uchiha, mas habituada a las costumbres que Sakura quien aún se estaba acostumbrando a ellas, —él va a venir a hablar con Sasuke y le va a demostrar que tiene la capacidad de sostener un matrimonio, y es muy rico, lo percibí— no habría dicho que si tan fácilmente si no tuviera buen ojo para elegir a los hombres, tenía practica en eso.

-¿Cuándo hablara con Sasuke?—curioseo la pelirosa, no teniendo otra opción más que escuchar lo que doña Emi decía.

-Hoy mismo— contesto ella sin temor, jugando con el velo entre sus manos para prepararse y salir, no quería estar en casa cuando su futuro esposo llegara, no sería correcto.

Todo lo que quedaba por hacer era negociar el valor del contrato, es decir cuánto dinero habría de pagar el hombre a su familia para poder casarse con ella sumado a los quilates de oro que ofrecería como dote, pero fuera de ello lo más importante es que Emi estaba más que de acuerdo con la idea de casarse y cuando la mujer estaba de acuerdo con algo ella hacía y deshacía las cosas como quisiera que es lo que ella deseaba. Tan pronto como Sakura cubrió todo lo preparado para que reposase hasta la hora de comer—alrededor de las cuatro de la madrugada, antes de que saliera el sol para comenzar el ayuno—, le indico a Tenten que se retirase a descansar o tomar un baño ya que su asistencia no sería requerida hasta más tarde, había encontrado a una miga en esa sirvienta que antes había formado parte del harem que había sido la herencia del tío Madara, era la única persona que tenía la misma edad que ella y que pasaba el día entero a su lado en esa casa, por lo que ambas se habían convertido en amigas muy pronto, y sí que lo agradecía ahora que Izumi no estaba con ella. Fue bueno que la conversación sobre el matrimonio de Emi terminase en ese instante para que se mantuviera como un secreto pues la puerta principal se abrió y cerró ante el ingreso de Sasuke a quien no le extraño en lo absoluto encontrar su casa en silencio puesto que a esa hora Sakura siempre estaba en la cocina, pero si lo confió no ver a su hermana que abandono la cocina en ese momento, ¿Qué había estado haciendo con Sakura en la cocina? Esperaba que no creando una tormenta en un vaso con agua, aunque pensar lo contrario sería iluso de su parte si conocía bien a su hermana.

-¿Vas a salir, Emi?— pregunto el Uchiha al ver a su hermana acomodarse el velo mientras abandonaba la cocina.

-Iré a casa del señor Hiruzen a ayudar a Biwako con el suhoor, mañana empieza el ayuno del Ramadán— recordó Emi a modo de excusa para ausentarse. —No me fió de las manos de tu esposa, se pasa todo el día en la cocina pero no sé si su comida tiene veneno, por lo que prefiero comer en casa de otros— estaba mintiendo, la verdad es que había contemplado complacida como esa niña preparaba todo con sumo cuidado, —adiós— se despidió sin voltear ni una sola vez.

Pero Emi no abandono el hogar de su hermano solo porque desconfiase del talento de Sakura, de hecho no lo hacía en lo absoluto, había atestiguado lo capaz que era aun cuando no le gustase admitirlo pero prefería no estar en casa en el momento en que su futuro esposo se presentase en casa para pedir su mano en matrimonio, no, una mujer decente no se dejaría ver por un hombre con tanta facilidad, no hasta que el acuerdo estuviera pactado por lo que prefería dar cualquier excusa para estar en casa del señor Hiruzen hasta que el contrato estuviera aprobado. Perdiendo la cuenta de cuantas veces había oído palabras idénticas en el último tiempo, Sasuke entorno los ojos ante la partida de su hermana, más allá de las apariencias sabía bien que Emi no era una mujer de intenciones oscuras como parecía, si recelosa pero una buena mujeres endurecida por la vida y la crianza de sus hermanos, por ello es que siempre toleraba y perdonaba que se excediera con las palabras porque ni Itachi ni él tendrían las vidas que tenían de no ser por ella. Fue fácil para Sakura escuchar las palabras de doña Emi porque sabía que eran mentira, solo las decía para camuflar sus planes y que ella pretendía mantener en secreto si ese era su deseo, al fin y al cabo ella no tenía por qué involucrarse en su vida aunque la Uchiha fuera la cuñada más intolerante y detestable sobre la faz de la tierra, no la odiaba, es más, le deseaba felicidad para que pudiera dejar que ella misma también fuera feliz, y aprovechando la instancia de estar a solas por primera vez en todo el día es que Sakura abandono la cocina, llevando cuenta en su mente de todo lo que había preparado y que se consumiría más tarde, el Ramadán comenzaba esa noche y debían comenzar esa prueba con gran entrega.

-Listo— celebro Sakura, pudiendo respirar tranquila tras haber preparado todo. —Está listo el jugo, la comida y los dulces— repaso en voz alta para no olvidar nada en un descuido.

Contemplando la sonrisa en el rostro de ella, Sasuke siguió cada uno de sus movimientos mientras la veía entrar en la sala con una sonrisa, mantener las distancias era algo difícil y doloroso pero necesario. Existía un proverbio entre los musulmanes, una creencia muy arraigada; no se podía confiar en la palabra de una mujer porque las mujeres eran claridad por fuera y sombras por dentro, conocían mejor que nadie el don de engañar. Sasuke en verdad quería creer en todas las señales que Sakura le estaba dando, manteniendo su hogar en orden, mostrándose permanentemente obediente y sumisa a su voluntad, sin protestar por nada, comportándose de la forma en que debía comportarse una buena esposa, incluso saliendo de casa en contadas ocasiones…quería creer en ella, su corazón quería creer en ella pero su mente no se lo permitía, su juicio le advertía que ella podía traicionarlo, ya le había mentido una vez, ¿Por qué no volvería a hacerlo? Viendo a Sasuke embelesado como no se había mostrado en mucho tiempo, Sakura tuvo sumo cuidado en cada paso que daba para acercarse a él con gracia felina, eliminando muy lentamente cada medida de distancia entre ambos hasta que sus rostros estuvieron uno frente al otro, separados por solo un par de centímetros que en ese momento impedían que Sasuke pudiera pensar mientras observaba esos labios rosados que parecían llamarlo con tanta desesperación, sería tan sencillo eliminar la distancia y tomar posesión de ellos…cortando la magia del momento en que incluso ella había deseado perderse, Sakura aparto ligeramente su rostro del de Sasuke con una expresión serena, pudiendo percibir el fuego en sus ojos, un fuego que pretendía avivar lo más posible.

-Iré a bañarme antes de cenar, no tardo— se excusó ella con una sonrisa, replegando su treta hasta que él no dijera sí.

Seducir a un hombre era lo más fácil del mundo, cualquier mujer podía hacerlo con solo ser inteligente, pero Sakura no quería solo seducir a Sasuke, si ese fuera su propósito ya habría logrado algo antes, lo que quería era merecer su confianza y sabía que esto último tomaría tiempo pero ya no era posible para ella esperar más y dormir sola todas las noches, tenía que ponerle fin a eso. Biwako le había dicho que cuando no se era la parte más fuerte en contienda se debía disimular y eso era por ahora lo que prefería hacer, si Sasuke no daba el primer paso, ella lo haría primero pero no audaz ni abiertamente sino con lentitud, él ya la había seducido y enamorado sin que ella se hubiese dado cuenta, ahora era la oportunidad de recuperar su amor y seducirlo lentamente, emplearía todo el mes de Ramadán en ello. Siguiendo con la mirada a Sakura hasta perderla de vista mientras subía las escaleras, Sasuke suspiro para sí, no sabiendo cuanto más podría seguir manteniendo las distancias si por dentro se encontraba desesperado por hacer suya a la mujer que era su esposa, pero su orgullo herido se lo impedía, pero había algo que lo hacía sentir mejo cada vez que lo pensaba y es que ese occidental nunca había amado a Sakura como él la amaba, nunca habría podido pisar su orgullo del modo en que él lo había hecho, él no la había dejado ni lastimado como ese occidental si, y es por eso que no podía distanciarse de ella sin importar cuanto lo intentase. Sus pensamientos se vieron interrumpidos al escuchar que llamaban la puerta, abriendo esta y encontrándose con su primo Shisui a quien no veía desde su boda hace casi un mes y al que invito a pasar junto al desconocido que lo acompañaba.

-Shisui— saludo Sasuke, dichoso de volver a ver a su primo que había viajado a El Cairo tras su boda.

-Primo— correspondió Shisui, agradeciendo la hospitalidad que se le brindaba. —Él es Naka—presento por fin al hombre que lo acompañaba.

-Salam Alaykom— deseo Naka, agradecido por la buena voluntad y el recibimiento otorgado.

-Alaykom Salam— contesto él, confundido sobre el motivo tras la presencia de aquel hombre pero confiando en que pronto lo sabría.

-Sasuke, Naka me pidió que intercediera ante ti para pedir la mano de tu hermana Emi— dio a saber Shisui, sorprendiendo gratamente a su primo, —es un comerciante muy bien establecido en la ciudad de Teherán, pero va a estar aquí temporalmente— remarco especialmente esa frase para que su primo se hiciera una idea de lo que iba a decirle.

-Pues con mucha alegría escuchare su propuesta, hable— permitió Sasuke, honrado porque alguien con fortuna pidiera la mano de su hermana, que era una verdadero tesoro.

-Pero hay un detalle primo, como mi amigo estará poco tiempo aquí, él propone un matrimonio temporal por el término de un año— puntualizo Shisui finalmente, no pudiendo callar por más tiempo la verdad. —Él ya le hizo la propuesta a Emi y a ella le gustó mucho, está de acuerdo— los Uchiha no veían con buenos ojos ese tipo de enlaces, de ahí que él advirtiera a su primo.

El matrimonio temporal era algo permitido por la religión, era un matrimonio al fin y al cabo pero en ese momento Sasuke necesito de todo su autocontrol para no exteriorizar la enorme furia que sentía y que intentaba cegarlo, nunca permitiría que su hermana se casara de esa forma, ni Itachi ni su fallecido padre habría permitido un matrimonio así, ni siquiera su madre que había sido brasileña había corrido tal desgracia, ella se había casado dentro de las costumbres al igual que Sakura, ¿Por qué entonces él habría de permitirlo? No, no y mil veces no.


-Doña Emi, su hermano la está buscando— anuncio Natsu en cuanto entro en la cocina.

-Gracias— agradeció Emi, levantándose de la mesa calmadamente.

Emi se encontraba ida, sumida en su propio mundo de felicidad, alegría y cuento de hadas cuando Natsu le dio aquella noticia por la que se dirigió lentamente hacia la sala, esperando encontrar a su hermano quien habría de decirle que el matrimonio ya había sido acordado y que dentro de poco se casaría, que sería feliz y que él le deseaba toda la felicidad del mundo, y no podía ser de otro modo ya que si bien para los musulmanes el divorcio era un acto abominable—por debajo del pecado de lujuria de esparcir la corrupción por la tierra—porque atentaba contra la ley de Alah de unir a dos personas y vivir en comunión, existían matrimonios temporales, no era necesariamente mal vistos ya que existían desde hacía siglos y eran aceptados dentro de las creencias de la religión pese a su semejanza con los matrimonios occidentales, porque era mucho peor que una mujer se quedase seca, sola, sin marido, sin hijos y sin familia que si entraba en un matrimonio temporal. Pero lejos de encontrar a su hermano con un gesto de alegría o buena voluntad, la dicha de Emi se transformó en temor ante la expresión iracunda y el brillo de ira en los ojos de su hermano junto a quien se encontraba Sakura que se mantenía con la mirada baja decidida a no intervenir junto al señor Hiruzen y a Biwako. Para alguien como Sasuke el término "matrimonio temporal" bien podía existir desde hace un milenio pero para él sería indigno toda la vida porque un matrimonio que no durase hasta que Alah decidiera que las vidas de los partícipes terminaran no era un matrimonio, él se había casado con Sakura según las costumbre y no permitiría jamás que su hermana formara parte de un enlace tan indigno.

-Nunca hubo en nuestra familia un matrimonio temporal, Emi, yo no lo acepto— declaro Sasuke tan pronto como tuvo a su hermana delante, —y estoy seguro de que Itachi tampoco lo va a aceptar— conocía bien a su hermano y su estricta moral, e Itachi jamás consideraría siquiera permitir algo semejante, ni aunque fuera su última opción.

-¿Y por qué no?— cuestiono ella, fúrica ante el egoísmo de su hermano menor que no era capaz de pensar en su felicidad. —La religión lo permite, Sasuke— obvio en caso de que él no viera que ella estaba siguiendo la ley de Alah.

-Pero yo, Sasuke Uchiha, no lo acepto— insistió el Uchiha, defendiendo el nombre de su familia, el propio así como el honor de su hermana.

-Tú estás impidiendo mi felicidad, ustedes dos se casaron y yo también tengo derecho a casarme— acuso Emi, sintiéndose traicionada como jamás lo había hecho, si su padre estuviera vivo por nada de esto pasaría, ya estaría casada, estaba segura. —Si voy a ser tan infeliz, entonces que Alah me lleve ahora— rogó alzando la mirada al cielo, pidiendo una respuesta, —mis propios hermanos me sacrifican como si fuera un carnero, ¡no lo puedo creer!— había esperado una traición así de cualquiera, pero no de sus propios hermanos.

-Biwako, ayúdame— pidió Sakura ante semejante debacle y que no quería ver cómo iba a terminar si continuaban discutiendo.

En medio de gritos, llanto y acusaciones, Sakura y Biwako envolviendo sus brazos alrededor de los de Emi que estaba demasiado enojada como para resistirse a la ayuda, dejándose guiar para abandonar la sala, ¿Por qué no podía casarse? Itachi si, Sasuke sí, pero ella no, ¿por qué?, ¿Por qué tenía que seguir siendo el camello, la esclava de sus hermanos? Parecía como si nunca pudiera ser realmente feliz, esa sí que era una suerte triste en verdad.


PD: Saludos, mis amores, espero que sepan apreciar que actualice hoy porque tenia mis serias dudas sobre si podría, mi abuela esta en el hospital y la cuido en las noches, por lo que por poco y creí que no alcanzaría a terminar el capitulo pero lo hice por ustedes :3 las siguientes actualizaciones serán "Queen: The Show Must Go On" y "La Bella & La Bestia" :3 Este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (agradeciendo sus palabras y prometiendo que pronto actualizare la historia que tanto quiere, ya hice el guion para eso) a Mila (agradeciendo de todo corazón que la historia sea de su agrado y deseando que cada nuevo capitulo también lo sea) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Jade El Adib como Sakura Haruno

-Said Rachid como Sasuke Uchiha

-Latifa El Adib como Izumi Uchiha

-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha

-Zoraide como Biwako Sarutobi

-Tio Ali como Hiruzen Sarutobi

-Nazira Rachid como Emi Uchiha

-Ahmed Rachid como Shisui Uchiha

-Baris Rachid como Kagami Uchiha

-Mariam como Tenten

Curiosidades y Diferencias:

Mes del Ramadán: en el calendario musulmán esta celebración tiene lugar en el noveno mes del año, que es desde julio a agosto en el calendario occidental y que conmemora la aparición del Arcángel Gabriel al profeta Mahoma para revelarle que Alah lo había escogido para dar testimonio de una nueva religión, el islam. En la cultura musulmana los creyentes acostumbraban a ayunar—no comer nada en todo el día—hasta que el sol se pone y pueden comer una sola vez, pero durante el día no tienen permitido beber agua ni ningún liquido. Esta celebración se concentra en purificar el organismo y ayudar a controlar los impulsos, ayudando a los fieles a liberarse del peso de sus pecados, es un mes para reflexionar y ayudar a otros de ser posible, así como para profundizar en las enseñanzas de la religión y leer el Corán, incluso el comercio y los trabajadores acostumbran terminar su jornada mas temprano ya que al no haber almuerzo pueden regresar mas pronto a sus casas para cenar luego de que se oculta el sol. Si bien gran parte de las escenas de Sasuke y Sakura en este capitulo estaban basadas en la trama original de El Clon y en parte de la interacción de Jade y Said, el casi beso esta tomado de una escena del segundo capitulo de la serie "The White Princess", entre Jodie Comer y Jacob Collins-Levy que interpretan a Elizabeth de York y Henry VII que al igual que la pareja protagonista de esta historia se encuentran en un largo tira y afloja para aprender a confiar en el otro en un matrimonio que los incomoda y del que uno de los dos intenta escapar u obtener felicidad.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3