Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "In Her Eyes" de Josh Groban y "Fantasía" de Mario Reyes que forma parte del soundtrack del remake de 2010 El Clon de Telemundo.


Respirando profundamente de alivio, Sakura agradeció infinitamente el momento en que Biwako le tendió un vaso de agua y un dátil que de inmediato se llevó a la boca; había terminado el ayuno del Ramadán, se estaba ocultando el sol y por fin tras días de reflexionar y purificar el organismo según las costumbres, podía volver a su rutina de comer tres o cuatro veces al día en lugar de solo una como había hecho durante todo ese mes, pero debía romper el ayuno con algo ligero y lo mejor era un dátil, según el Corán eso es lo que comía el profeta Hagoromo para terminar su ayuno porque esas frutas reabastecían la carecían de energía y se procesaban rápido, luego podría proseguir con el resto de la cena que en ese momento estaba sirviendo en la mesa junto a Biwako. Para la ocasión la pelirosa vestía un largo vestido beige claro hasta los tobillos bordado en hilo de oro, de mangas holgadas y abiertas desde los codos para exponer los brazos, de recatado escote en V y que se ceñía a su figura bajo el busto por obra de un fajín, dorado a imagen del velo que pendía de sus hombros. A metros de Biwako y Sakura que se esforzaban por abastecer lo más posible la mesa se encontraba Emi recostada sobre uno de los divanes con aspecto apático, nadie la había visto probar bocado alguno por días, ni siquiera a la hora de la cena, ni tampoco beber agua, se estaba negando a comer ahí recostada y desganada, como si la vida ya no tuviera sentido para ella ahora que estaba sola, imposibilitada de casarse con el hombre que había elegido para su destino ya que sus hermanos no aprobaban la posibilidad de un matrimonio temporal, ¿podía existir una suerte más triste en el mundo que estar sola para siempre?

-Las personas acostumbran a romper el ayuno del Ramadán acompañadas de mucha gente, entre más gente halla, mas merito se hace frente a Alah, y hay que romper el ayuno con algo leve porque o si no puede hacer daño— explico Biwako ante la expresión de insatisfacción en el rostro de Sakura que aún tenía hambre luego de consumir el dátil que le dado. —Tome, doña Emi— tendió, aproximándose a la Uchiha con un dátil.

-No quiero nada— negó Emi sin moverse de donde estaba, pareciendo tan inmóvil como un cadáver.

-Tiene que comer algo o dentro de poco no va a poder mantenerse en pie— recordó ella, intentando hacerla entrar en razón, comprendiendo el triste destino al que temía, estar sola en el mundo no era algo deseado por nadie.

-Voy a morir Biwako, está resuelto, si no me dejan ser feliz, moriré— contesto la azabache observándola con suma seriedad, inamovible en su decisión.

-Es un pecado muy grande que una persona piense en quitarse la vida— regaño Biwako, aun sabiendo que no tenía caso insistir si ella ya había tomado una decisión. —Piénselo, el día del juicio final usted tendrá que rendir cuentas— esto fue todo lo que podía decirle mientras terminaba de ocuparse de la mesa.

-Si, y mis hermanos también tendrán que rendir cuentas por haberme quitado al hombre que Dios puso en mi destino— insistió la Uchiha, considerándose inocente en comparación a la gran culpa que si poseían sus hermanos por desatender su felicidad.

Eso es lo que Emi en verdad, pensaba, ¿para qué vivir si su destino iba a ser vivir infeliz para siempre bajo el yugo de sus hermanos? Pero eso no quería decir que estuviera dispuesta a morir y rendirse aún, por lo que tuvo mucho cuidado en el momento en que Sakura y Biwako se dirigieron a la cocina, tomando un trozo de los panecillos que había ocultado bajo uno de los almohadones del diván y que se llevó a la boca a toda prisa, degustando el dulce sabor antes de volver desplomarse sobre los almohadones, fingiendo que estaba sufriendo y que se encontraba demasiado débil como para alzar la cabeza o abrir los ojos siquiera, ¿o es que a poco creían que iba a entregarse a los brazos de la muerte ante la primera desilusión? No, lo que quería era ganar tiempo para obligar a sus traicioneros, egoístas y arrogantes hermanos a pedirle perdón por despreocuparse de su felicidad o bien hasta encontrar a otro partido que fuera digno de convertirse en su esposo, porque ella aún era joven y hermosa, aún tenía tiempo de insistirle a Alah para encontrar al hombre de su destino sin importar que hoy se encontrase desilusionada y triste.

No se rendiría tan pronto, no señor.


-Fue en el mes del Ramadán que Alah revelo el Corán al profeta Hagoromo, que Alah ore por él, y por eso nosotros festejamos ese mes— explico Hiruzen a los niños que asistían obnubilados a su relato.

-El profeta era un hombre muy pobre que no sabía leer ni escribir, pero una noche se le apareció un ángel que le dijo que él había sido elegido para ser el mensajero de Dios— respaldo Homura, ambos conociendo perfectamente la ley de Alah y el Corán.

Siguiendo la tradición y en cuanto el sol se ocultó en el horizonte dando paso a la noche, la sala del hogar de los Sarutobi recibió a un gran número de personas integrantes de ambas familias, los Sarutobi y los Uchiha además de invitados de todo Fez que degustaron con profundo agradecimiento todos los alimentos destinados para terminar el ayuno. El Ramadán era un mes de reflexión y purificación, la finalidad del ayuno y el recogimiento posterior en la cena consistía en trasmitir conocimiento por lo que los hombres sabios—en este caso el señor Hiruzen y el señor Homura, que eran los hombres de mayor edad en la sala y las dos familias—se volvieron el centro de atención, sentados a la mesa junto a los niños más pequeños que escuchaban los relatos del Corán y la vida del profeta con suma atención en una imagen cautivante de observar por todos los presentes, especialmente por Sakura que observada fascinada a esos pequeños, sentada junto a Sasuke…la ilusionaba la idea de ver en el futuro a un hijo de ambos escuchando las mismas historias, y no necesitaba ser adivina para saber que Sasuke también pensaba lo mismo, puede que él no exteriorizara sus sentimientos pero una de las razones por las que había buscado una esposa era para tener hijos, no había esperado enamorarse en el camino pero por ahora el amor estaba probando ser su propia tortura, amaba a la mujer que estaba sentada a su lado pero la duda de si podría confiar o no en ella le carcomía el corazón, ¿Cómo iniciar un futuro con ella si no había confianza? Estaban casados, pero su matrimonio por ahora era solo un título, nada más.

-Me gustaría que en el Ramadán del próximo año un niño nuestro este sentado a la mesa— manifestó Sakura sin poder evitarlo, observando encantada a los niños ante la mesa contigua.

Sentado junto a ella, Sasuke volteo a ver sorprendido el rostro de su Sakura que de inmediato le sonrió como respuesta a las declaraciones que acaba de dar, muy segura en sus palabras; el matrimonio existía por múltiples razones, la principal de ellas era para que la humanidad pudiera conocer la felicidad y la otra para tener hijos, y una cosa iba de la mano con la otra. Claro que Sakura aun tenia deseos de estudiar, de entrar a la universidad y tener un título, un carrera, aun quería ser pediatra o doctora y sabía que Sasuke no se opondría a que estudiara pero primero necesitaba ganar su confianza, y para lograrlo lo mejor para ambos era que tuvieran un hijo juntos, quería demostrarle a Sasuke que estaba totalmente dispuesta a unir su vida a la de él, un hijo seria la prueba, ¿es que Izumi no estaba haciendo lo mismo en occidente junto a Itachi? Si una persona tenia raíces en la tierra, nada ni nadie podía quitarle su lugar, ella ya tenía un lugar en el corazón de Sasuke ahora necesitaba asegurarse de no perderlo. Aun sentada en el mismo diván sobre el que se había mantenido recostada toda la tarde, Emi asistió a la cena con una actitud permanentemente desganada, llevándose a la boca un trozo de panecillo cada vez que nadie la veía, fingiendo estar resignada a morir de hambre, conducta que desde luego no pasó desapercibida por Hiruzen que se levantó de la mesa y se aproximó a ella tendiéndole un plato con cuernos de gacela, uno de los dulces típicos de las celebraciones y que de inmediato resulto por demás apetecible para Emi…pero no podía comer, no podía darle a su hermano menor el gusto de verla claudicar y rendirse, no hasta recibir una disculpa.

-Doña Emi, ¿probo los cuernos de gacela?— pregunto el Sarutobi, sabiendo por Biwako que la Uchiha no había probado bocado alguno. —Pruébelos— invito amablemente, no considerando apropiado que una mujer se deprimiera de ese modo.

-Son demasiado infeliz como para pensar en comer— contesto Emi, negándose a pesar de que la tentación de probar al menos un trozo de los dulces fuera demasiado grande.

-No diga eso, doña Emi, está escrito en el libro sagrado que Alah no impone a alma alguna una carga que no pueda soportar— recordó Hiruzen, citando el Corán para hacerla entrar en razón, —usted perdió un novio, ¿pero quién le dice que el destino o le depare algo mejor?— Alah sabia porque hacia las cosas, ellos solo eran humanos demasiado pequeños para entender sus designios.

-¿Usted lo cree, señor Hiruzen?— inquirió ella, frunciendo ligeramente el ceño con desconfianza.

-Lo creo— asintió él. convencido de ello, volviendo a ofrecerle el plato con dulces.

-Entonces comeré— acepto la Uchiha finalmente, tomando uno de los dulces del plato y dándole una mordida, intentando no parecer tan hambrienta.

Sin dirigirle siquiera una mirada a su hermano que seguramente ya daba por hecho que él había impuesto su voluntad y que ella había perdido, Emi degusto el dulce en su boca, agradeciendo la atención del señor Hiruzen a quien dirigió una inmediata sonrisa. No era tan tonta como parecía ser, si bien se había ilusionado con aquel hombre tiempo atrás ahora sabía bien que no se casaría con él, ya estaba claro para ella que su felicidad no estaba junto a la vida de ese hombre pero si agradecía que él le abriera los ojos, ¿Por qué seguir las reglas? Quería un esposo y si nadie iba a perder el tiempo preocupándose por ella como ella ya se había preocupado por sus hermanos, entonces ella se encargaría de escribir su propio destino, ahí en Marruecos o bien en occidente pero de una u otra forma dejaría de ser la esclava de sus hermanos y su familia, sería feliz en un momento aunque fuera lo último que hiciera en su vida pero lo conseguiría, sería feliz.


-Adelante— permitió Sasuke tan pronto como escucho que llamaban a la puerta de su habitación.

Puede que ya fuera casi medianoche pero él no conseguía dormir, recostado sobre la cama y con la mirada perdida en la nada pero que dirigió a la puerta tan pronto como escucho que esta se abría…de no ser que se encontraba acostado sobre la cama, se habría desmayado si estuviese de pie, así lo sentía mientras veía a Sakura entrar en la habitación escasamente vestida en un camisón que no dejaba lugar a la imaginación, hecho en fina gasa casi transparente color almendra, de profundo escote en V a la altura del vientre y que exponía los hombros permitiendo que sus pequeños pechos quedaran casi expuestos, llevando encima una bata blanca que pendía de sus hombros, con su largo cabello rosado cayendo libremente tras su espalda como una cascada y parcialmente sobre sus hombros para enmarcar su rostro…era tan hermosa, tanto como para hacerle perder el juicio. Incluso para alguien tan valiente como Sakura, tan temeraria como para cometer actos sin pensar en las consecuencias hasta tenerlas en frente, entrar en esa habitación apenas vestida resultaba atemorizante, temiendo ser rechazada ya que hasta ahora había enviado indirectas—bastante directas, cabe mencionar—sobre sus intenciones de que realmente se convirtieran en un matrimonio a lo largo de todo el mes del Ramadán, pero ahora, avanzando lentamente hasta sentarse sobre la cama, cara a cara delante de Sasuke que la observaba en silencio con una expresión de asombro y fascinación entremezcladas es que sabía que ambos ya habían esperado demasiado tiempo, es cierto que su relación carecía de confianza desde el principio pero lograrían confiar el uno en el otro en el camino, con el tiempo, pero era algo que necesitaban hacer juntos.

-Perdón, Sasuke, no puedo dormir— se disculpó Sakura con su mirada jade haciendo contacto visualmente permanentemente con los profundos orbes ónix de él. —La cama es demasiado grande para seguir durmiendo sola— entrelazo una de sus manos con la de Sasuke que no aparto su mirada de la de ella en ningún momento.

Tomando un pequeño impulso ante el silencio entre ambos y que por ahora le infundía valor ya que Sasuke no la estaba rechazando, Sakura inclino lentamente su rostro hacia el de él, deteniéndose cuando sus labios estuvieron a punto de tocarse para corroborar que no estaba invadiendo su espacio ni aprovechándose de lo obnubilado que estaba y para su agrado Sasuke tenía los ojos cerrados, expectante y tan deseoso de ello al momento en que ella unió sus labios con los de él. Sería tonto de su parte no saber a esas alturas el efecto que tenía sobre Sasuke, lo había descubierto la primera noche sin importar que ahora pareciera tan lejana, veía la mirada de sus ojos cambiar de la veneración al deseo, su piel arder de ansias por encontrarse con la suya, sus manos inquietas por recorrer cada parte de su cuerpo y su sentido del oído desesperado por escucharla gritar su nombre y vaya que quería hacerlo, quería recordarle que era su esposa y que sin importar que una vez hubiera creído pertenecerle a otro, hoy y siempre solo le pertenecería a él, tal vez Sasuke no había sido el primer hombre en su vida pero si sería el último. Perdido, fascinado por completo por la mujer delante de él, todo lo que Sasuke pudo hacer fue corresponder a la serie de cortos besos que ella dirigió, aferrándose a sus hombros y rozando inconscientemente sus pechos—a través de la fina tela del camisón—contra el torso de él que era incapaz de pensar, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de ella, jugando con sus cabellos al ascender su tacto a través de su espalda, haciendo del beso algo más duradero y profundo, devorando los labios de ella que forzosamente tuvo que romper el beso para recuperar el aliento, pegando su frente a la suya.

-Sasuke, ha pasado demasiado tiempo— murmuro Sakura casi sin aire, entreabriendo los ojos a la par de Sasuke que le sostuvo la mirada. -Por favor, no me hagas esperar más— no creía poder aguantar mucho más, ni siquiera sabía cómo había esperado hasta hoy, solo para empezar.

Ambos ya habían esperado mucho para este momento y esa era la mayor verdad, tanto que se estaba haciendo dolorosamente insostenible aguantar por más tiempo. Siendo quien más valor poseía en ese momento—ya fuera por contar con una experiencia previa o no—es que Sakura alejo su rostro del de Sasuke mientras se levantaba de la cama, haciendo a un lado la bata y despojándose del ligero camisón que había estado usando para luego, tranquila en todo momento y sin despegar sus ojos de los de él, recostarse lentamente sobre la cama, abriendo las piernas para que él se situara sobre ella, completamente entregada, deseosa por compartir ese placer tan único que solo él podía darle y ansiosa por brindarle a él ese mismo placer, se lo había dicho hace tan solo un par de horas durante la celebración del Ramadán; quería tener un hijo, su hijo, pero para lograrlo necesitaba que él la hiciera suya porque ya no soportaba más estar sin él. Incapaz de negarse, con lentitud e intentando no parecer demasiado invasivo con ella que se mostraba dispuesta a rendirse a él sin ninguna reserva, Sasuke, apoyo sus brazos a cada lado del rostro de ella que de inmediato encontró su mirada jade con los orbes ónix de él para quien resulto una completa odisea no devorar de inmediato esos labios que le suplicaban por un beso, pero en lugar de ello encontró necesario acariciarle la mejilla y hacerle saber que esto en nada alteraba su poder de decisión, aun no confiaba del todo en ella pero el tiempo estaba probando que ella era la mujer que él creía que era, su falta de honor en nada había cambiado su opinión de ella. Sintió la piel de ella erizarse bajo su tacto y temblar, alertándolo de inmediato por temor a hacerla sentir mal y incomoda.

-Estas temblando— aprecio Sasuke, temiendo estar siendo demasiado brusco con ella.

-Por ti, te necesito…— contesto Sakura sin dejar de verlo a los ojos, rosando sus labios con los de él.

Viendo en la intensa mirada jade de ella que parecía traspasarlo con la honestidad de las emociones que le transmitía, esta vez Sasuke eligió ignorar el torrente de ideas confusas que daban una y mil vueltas en su cabeza, no tenía sentido darle más vueltas al asunto cuando era la propia Sakura quien afirmaba en voz alta que lo deseaba a él, que deseaba tener un futuro con él y con nadie más, ya era momento de abandonar las dudas. Encontrando sus labios con pasión exacerbada, olvidándose por completo de respirar mientras se recostaban sobre la cama, con miradas entrecerradas y viéndose a los ojos en todo momento mientras se despojaban de toda pieza de ropa que impidiese el contacto absoluto entre ambos, disfrutando de encontrarse piel contra piel como tanto habían anhelado. Pero por muy sumergidos que ambos se encontrasen en su propia dicha, Sakura no pudo evitar romper el beso y arquear el cuello en un profundo gemido en cuanto a penetrar de golpe en su interior…se sentía incluso mejor que la primera vez. Enterrando su rostro contra el cuello de Sakura, obnubilado pro completo con el canto de sirena que era sus gemidos, Sasuke dudo en si moverse de inmediato al sentirla temblar bajo su cuerpo y su tacto, alzando su rostro para encontrar su mirada con la de ella pero ni siquiera tuvo tiempo de dudar o retirarse antes de que Sakura los sujetase por la nuca y volviese a unir sus labios con desesperación, pegando su frente a la suya, arqueando su cuerpo, rozando su cadera contra la suya y rogándole que se moviera, algo ante lo que de inmediato no pudo oponerse.

Sujetándose de los hombros y la espalda de Sasuke, arqueando su cuerpo y encontrando cadera contra la suya en cuanto lo sintió retirarse y volver a entrar, Sakura tembló de placer puro al sentirlo entrar hasta la empuñadura en ese desquiciante vaivén de entrar y salir que los hacia gemir contra los labios del otro, trazando líneas invisibles sobre su piel, enredando sus dedos en sus cabellos y recibiendo caricias a cambio, besos llenos de pasión que los subyugaban por completo mientras escuchaban jadeos y gemidos entrelazados con sus nombres…era el paraíso mismo. Se pertenecían por completo el uno al otro, ¿acaso la vida podía ser más maravillosa?


Despojándose de la bata y observándose una última vez ante el espejo, Sakura sostuvo el velo jade entre sus manos antes de encender la grabadora, mentalizándose antes de abandonar el baño a la par que la música comenzaba a sonar…en la habitación y sentado sobre la cama, Sasuke espero a que Sakura apareciera, le había pedido que aguardase ahí ya que ella quería darle una sorpresa, pero él no entendió el propósito de la sorpresa hasta que la vio aparecer en el umbral del baño con una inmediata sonrisa, vistiendo una falda jade claro de seda abierta en los costados a la altura de los muslos para exponer las piernas, decorada por un bello caderin de finas cuentas que replicaban y oscilaban ante el movimiento, brasier a juego con tres hileras de sarcillos que colgaban por encima de su abdomen en perfecto conjunto con su collar de jade alrededor de su cuello, con su largo cabello rosado peinado en un mar de ondas que caía libremente tras su espalda y sobre sus hombros, estaba usando el mismo traje de danza del vientre que Biwako le había regalado a Izumi para que lo usase estando casada, pero la emoción de Izumi al irse a Brasil junto a Itachi había sido tal que se había olvidado por completo del traje, y para no dejarlo perdiendo en el olvido es que Biwako se lo había entregado a Sakura. Su madre le había enseñado la danza del vientre, básicamente sabía que es lo que tenía que hacer pero no tenía forma de saber si lo que estaba haciendo estaba bien, por lo que simplemente se dejó llevar por la música, jugando con el velo entre sus manos mientras dejaba que la música guiase cada uno de sus movimientos.

Puede que hubiese sido criada parcialmente al margen de las costumbres y el mundo al que ahora tenía claro que pertenecía, pero como musulmana Sakura si había aprendido un arte que toda mujer debía aprender; la danza, para la cultura musulmana una mujer debía ser capaz de ser una buena esposa desde que tuviera conciencia de que se dejaba atrás la infancia y la base de ello era aprender a usar su cuerpo como un instrumento y una de las formas de hacerlo era la danza del vientre, un arte complejo en que el cuerpo expresaba la fertilidad, la pasión, la devoción y la entrega. Sosteniendo el velo entre sus manos, jugo con el como si se tratase de un lienzo, ocultando parte de su cuerpo de la vista de Sasuke con el mismo para luego descubrirlo, tentándolo continuamente, recordando cada consejo brindado por Biwako y por su madre, dándole la espalda al momento de cruzar el velo a la altura de su cuello para que los lados del lienzo enmarcasen sus brazos como si fueran alas, cruzando las manos tras su nuca mientras dejaba que sus caderas marcasen el ritmo que estaría interpretando en la intimidad, seduciéndolo al parecer inalcanzable y al mismo tiempo real como el más grande de los pecados. Descolgando el lienzo de su cuello, sostuvo uno de los extremos tras su nuca al momento de voltear y verlo a los ojos con una luminosa sonrisa, jugando con el otro extremo como si se tratase un gran abanico, cubriendo y descubriendo su figura, envolviéndose con el lienzo para escapar de su vista, haciéndose de rogar, casi pudiendo percibir la agitada respiración de él contra su piel, pudiendo palpar su deseo.

Se permitió el placer de sonreír mientras envolvía su cuerpo con el velo, jugando con él a propósito…esa era la reacción que quería y la estaba logrando, Sasuke no podía quitarle los ojos de encima, lo estaba disfrutando y eso no hacía más que alentarla a ir cada vez más lejos. Aunque al igual que Sakura, él también hubiera sido criado en occidente, había regresado a vivir a Marruecos hacía ya varios años, había crecido escuchando sobre la danza del vientre y había tenido ocasión de presenciar el entretenimiento visual que representaba y que se empleaba en fiestas y celebraciones como algo rutinario, no era algo ajeno de ver para él pero jamás había visto a nadie que le resultase más fascinante que Sakura; el sugerente movimiento de sus caderas, la elegancia de sus movimientos mientras jugaba con el velo como si de una cortina se tratase, ocultando su cuerpo de su vista a través del lienzo, cubriendo y descubriendo su figura de su vista con toda la intención de ser irresistible y lo era, irresistible como una diosa a ojos de él que era un mero vasallo, siguiendo hasta el más mínimo de sus movimientos con la mirada con veneración y fascinación entremezcladas, sintiendo irracional envidia del velo que abrazaba su figura como una segunda piel mientras la veía danzar solo para él, deseando apartar aquel molesto lienzo para contemplarla por completo, mas incapaz de moverse desde su lugar sobre la cama, solo pudiendo reservarse a devorarla con la mirada, avivando la llama del deseo en su interior ante la dulce sonrisa que veía adornando su rostro y el mismo deseo que él ya sentía bailando en sus ojos.

Consciente de que era el indiscutible centro de atención y a propósito es que Sakura se inclinó, jugando con el velo de adelante hacia atrás, permitiéndole a él tener una generosa visión del escote del brasier antes enganchar uno de los bordes del lienzo a la parte trasera de su falda, sosteniendo el otro extremo para envolver la suave tela alrededor de su figura, disfrutando de fingirse inalcanzable para el único hombre sobre la tierra que tenía derecho a tenerla. Tuvo sumo cuidado con cada uno de sus movimientos, desde el marcado bamboleo de sus caderas siguiendo el ritmo de la música, hasta las sutiles ondas que sus manos parecían emular contra el aire delante de sus ojos que no apartaba de la intensa mirada del Uchiha, sosteniendo el velo con una de sus manos para que solo la mitad de su cuerpo estuviera expuesto y trazando sutiles líneas invisibles por sobre su propia piel anhelando que el tacto sentido no fuera el suyo sino el de Sasuke, se sentía a gusto con saberse el centro de atención, con la idea de saberse deseada por su esposo, olvidándose por completo de sus dudas, temores o inseguridades que había tenido, sintiéndose a gusto con su propio cuerpo como nunca antes se había sentido y adquiriendo un valor que ni siquiera sabía que podía tener. Envolviendo el lienzos alrededor de su cuerpo una última vez, sosteniéndole la mirada a Sasuke por unos segundos que a ambos se le hicieron eternos, encontrando sus orbes jade con los profundos pozos ónix de él, Sakura dejó caer el velo a adrede al suelo, exponiendo su cuerpo si reparo alguno mientras se dirigía lentamente la cama, sentándose frente a Sasuke que parecía a estar a punto de quebrar su autocontrol, deseando tocarla, recorriendo cada rincón de piel visible con su mirada.

Yendo en su ayuda, Sakura envolvió sus brazos alrededor del cuello de Sasuke, encontrando sus labios con los de él en un beso hambriento ante el que el Uchiha no dudo en responder, abrazándola por la cintura y dejándose recostar sobre la cama con ella a su lado y sujetándose de sus espalda y hombros en tanto él deslizaba sus labios por su rostro y su cuello, deseando marcar cada parte de su piel como suya nuevamente, ¿Cómo no amar a esa mujer? Era imposible para él no amarla, no creer en ella, no venerarla como lo más importante en su vida, porque lo era, era la dueña absoluta de su vida, su corazón y su alma, y para él no existía vida si ella no estaba a su lado.


La luz del sol se filtró a través de las cortinas, iluminando la habitación a la par que Sakura abría los ojos estirándose ligeramente, no necesitaba dirigir su mirada hacia el reloj para saber la hora porque ya estaba acostumbrada a despertarse muy temprano para preparar el desayuno junto a Tenten y comenzar a hacerse cargo de la casa…pero ahora no sentía deseos de levantarse de la cama, no cuando desvió su mirada hacia Sasuke que se encontraba durmiendo junto a ella, con su rostro tan cerca del suyo y con una expresión serena que a ella se le hizo absolutamente fascinante, alzando una de sus manos con cuidado para acunar una de sus mejillas trazando líneas invisibles y suaves sobre su rostro, temiendo despertarlo por error pero ya fuera su intención o no es que Sasuke abrió los ojos. De inmediato Sasuke se sumergió en el mismo embrujo del que ella parecía ser presa, fascinado por tener el simple placer de contemplar el inocente rostro de ella, el apasionante brillo en sus ojos jade y sus largos cabellos rosados ligeramente despeinados…era hermosa y era completamente suya así como él mismo le pertenecía por completo a ella. Sin apartar su mirada de la de su esposo, Sakura deslizo lentamente la mano que había estado acariciando el rostro de él para descender por su cuello, sus hombros, su pecho, su abdomen…siendo en todo momento observada por Sasuke que con una sola mirada le hizo saber que no tenía por qué hacer eso, que no era necesario, más aun así Sakura deslizo su mano a tientas por la anatomía de él hasta encontrarse con su miembro erecto, con toda la intención de complacerlo y avivar esa llama que crepitaba cada vez que estaban juntos.

Sonrojado y algo nervioso, Sasuke sostuvo la mirada de Sakura, no pudiendo evitar pegar su frente a la de ella al sentir la mano de ella envolverse cuidadosamente alrededor de su miembro muy al pendiente de sus reacciones en todo momento al mover su mano de arriba hacia abajo, llevándolo a tragar saliva con dificultad…se sentía mejor que cualquier cosa que hubiera sentido en su vida. Por un instante temió que alguien pudiera entrar en la habitación, invadir en su privacidad y encontrarlos más sabía que eso no pasaría, estaban en su propio mundo y nadie podía molestarlos. Como hombre, Sasuke estaría mintiendo descaradamente si se le ocurriera decir que no estaba disfrutando de las atenciones que estaba recibiendo pero el asunto era más que solo mecánica sexual, no se trataba de solo desahogo físico, se trataba de Sakura, estaba disfrutando de su tacto, de su presencia, de sentir las suaves manos de ella recorrer su cuerpo con la misma pasión que él al deleitarse con la sedosidad de su piel, sentía placer en ese momento por estar junto a la mujer que amaba, así de simple. Superando su impresión inicial mas no el incuestionable pasión que estaba sintiendo, Sasuke presto aún más atención a Sakura, notando su acelerada respiración a la par con la de él, el sonrojo en sus mejillas y sus profundos pozos jade oscurecidos por el deseo mientras ella se encontraba completamente atenta a prestar atención a sus reacciones. Para él no era suficiente sentir, disfrutar de sus atenciones y observarla, quería brindarle el mismo placer que ella le estaba haciendo sentir, quería escucharla gemir, quería sentirla temblar, quería hacerla tocar el cielo mismo.

En medio de sus laboriosas atenciones, Sakura se estremeció al sentir el tacto de Sasuke descender—a imagen de lo que ella había hecho—por su cuello, el valle entre sus pechos, su vientre y sus muslos, haciéndola sonreír de nervios y anticipaciones ante lo que se venía, asintiendo ante la mirada de Sasuke que le pidió permiso antes de deslizar una de sus manos entre sus piernas, acunando su clítoris bajo su tacto, deslizando lentamente sus dedos en su interior, jugando adrede con la humedad de su excitación ante lo deseosa que se encontraba por recibirlo en su interior. Hasta entonces tan concentrada en darle placer a Sasuke lo mejor posible, Sakura jadeo de sorpresa y placer, pegando su frente a la suya, casi rozando sus labios con los de él y viceversa, escuchando gemir roncamente contra sus labios…nadie la había tocado así. Prendado de cada una de las reacciones de ella, Sasuke se sintió completamente realizado al oírla gemir y ver el placer reflejado en su rostro, sintiéndola guiar el vaivén de sus caderas hacia sus dedos, suplicando su tacto. Si dejar de acariciarla, el Uchiha gruño ronco al saberse causante de su placer y deseo, como ella lo era de él. El tiempo se volvió infinito mientras se prodigaban atenciones mutuamente, gimiendo contra sus labios, encontrándose de vez en vez mientras se masturbaban, sus respiraciones es cada vez más pesadas y agitadas…de pronto, Sasuke la noto tensarse y sintió su interior estrecharse alrededor de sus dedos, viéndola entrecerrar los ojos para no apartar su mirada de la de él, y jadeando contra sus labios, demasiado sobrecogida por el placer brindado como para gritar siquiera.

El placer brindado por Sasuke resulto ser demasiado como para que ella le permitiera alcanzar el clímax posterior al modo en que él si se lo había hecho sentir, necesitando unos breves segundos para recuperarse antes de encontrar sus labios con los de él en un torbellino inesperado, encontrando adrede su lengua con de él, rozando su cuerpo contra el suyo, aferrándose a sus hombros en busca de sosiego mientras se recostaba sobre su pecho con lentitud hasta lograr encontrarse a horcajadas encima suyo, apoyando sus manos en su pecho en busca de estabilidad antes de enterrar el miembro de él en su interior, arqueando la espalda y echando la cabeza hacia atrás, absteniéndose de gritar al sentirlo tan profundo en su interior. Satisfecha de tener el control, Sakura sostuvo las manos de Sasuke entre las suyas hasta guiarla y situarlos sobre sus caderas para marcar el ritmo que le placiera hacer en tanto ella se deshacía en profundos y claros gemidos de placer entrelazados con su nombre a medida que sentía un intenso vaivén estremeciendo cada parte de su cuerpo y alimentando la tensión entre sus piernas. Sentía las manos de Sasuke ascender por su cuerpo, marcando cada rincón bajo su tacto como suyo mientras ella movía las caderas de adelante hacia atrás; algo exasperado por aquella posición, el Uchiha consiguió sentarse en un impulso, envolviendo sus brazos alrededor de ella, recibiendo las suaves caricias que brindaban sus largos cabellos rosados, mientras ambos encontraban sus labios con deleite, sofocando desesperados gemidos y jadeos contra los labios del otro.

Audaz en su actuar, ella correspondió a sus besos moviendo con más fervor y avidez las caderas, obligándolo a volver a recostarse mientras ella hacia gran parte del trabajo, aunque no es como si Sasuke quisiera quejarse, aquella posición le brindaba la exquisita oportunidad de contemplar sin disimulo alguno la perfección del cuerpo de la mujer que era su esposa, no conseguía saciarse de ella, la deseaba más y más a cada instante, a cada hora, a cada día, y verla sucumbir al placer que él podía darle solo intensificaba el fuego que latía en su interior. Aun relegado a dejar que ella se hiciera cargo de casi todo el torrente de placer que estaba sintiendo, Sasuke guio el movimiento de las caderas de ella, duplicando la velocidad embestidas, haciendo que ella apenas y pudiese pensar siquiera, con sus gemidos sonando como palabras incoherentes que expresaban su disfrute total, arqueando desesperadamente la espalda al sentir maximizada la velocidad e intensidad de las embestidas, apoyando sus manos en el cabezal de la cama, retirando casi por completo el miembro de él de su interior antes de volver a enterrarlo de golpe, sintiendo a Sasuke temblar bajo su cuerpo y ocultar su rostro contra el costado de su cuello, liberándose en su interior y ella echando la cabeza hacia atrás en un profundo grito de placer al llegar al clímax al mismo tiempo…


El silencio reinaba en la cocina a esa hora de la mañana mientras ambos desayunaban juntos, perdido el uno en el otro e ignorando por completo al resto del mundo aunque no es como si existiese un mundo aparte de ellos, Emi no se había levantado aun y Sakura había sido perfectamente capaz de preparar el desayuno ella sola como para despertar a Tenten a quien había decidido darle la mañana libre. La estrategia que ella había tramado tan hábilmente había dado resultados, por supuesto que no podía decir con seguridad si Sasuke confiaba en ella o no pero si algo era seguro es que ambos ahora si eran un verdadero matrimonio, podían sostener largas conversaciones y silencios mutuos entre sí, compartiendo vivencias y estando pendiente el uno del otro en todo momento. Al terminar su desayuno, Sasuke se levantó de la mesa siendo imitado por Sakura, dejando los platos sobre la encimera antes de proceder a acomodarse el cuello y las mangas de la camisa siendo inmediatamente ayudado por Sakura que lo hizo sonreír ladinamente, los días juntos se estaban convirtiendo el placer más culpable sobre la tierra, tanto que él desearía seriamente descuidar su trabajo y obligaciones para solo poder pasar tiempo con ella pero las cosas no eran tan sencillas más pronto si lo serian. Pronto debería viajar a El Cairo para estudiar una propuesta para expandir su negocio a una nueva sucursal en Egipto pero esta vez no pretendía viajar solo, Emi podría encargarse del cuidado la casa en su ausencia y en la de Sakura, porque para él El Cairo era un lugar sobradamente conocido, no había magia en ello, quería ver sus ojos brillar de alegría y fascinación, quería que Sakura pudiera conocer aquella tierra que le era ajena y que sabía adoraría cuando la conociese.

-Sakura— llamo él al verla tan seria y concentrada, ensimismado por el mas mínimo de sus gestos.

-¿Sí?— contesto ella, cerrando el cuello de la camisa, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello para mantener su rostro muy cerca del suyo.

-Iré al Cairo esta semana, tengo una propuesta para hacer una sociedad— menciono el Uchiha, percibiendo de inmediato un brillo extraño en la mirada de ella, entre duda y miedo.

-¿Estarás lejos mucho tiempo?— pregunto Sakura de inmediato, temiendo que tuviera que volver a distanciarse ahora que por fin eran felices juntos.

-No, porque iras conmigo— respondió Sasuke entendiendo el porqué de su miedo. Nada más escuchar estas palabras, Sakura sonrió como si de una niña se tratase, emocionada mientas abrazaba a Sasuke con todas sus fuerzas, por poco y haciendo que él perdiese el equilibrio, envolviendo su brazos alrededor de su cintura, elevándola del suelo, compartiendo su alegría. —Te llevare a ver todos los lugares; las pirámides, la esfinge, el desierto…te encantara— quería que ella conociera todo ese mundo que le era tan extraño y que él si comprendía, quería hacerla tan feliz como ella lo hacía sentir a él y sabía muy bien como lograrlo.

Todo lo que Sakura pudo hacer fue contestar a sus declaraciones con un inmediato beso, rozando su nariz contra la suya, sonriéndole el todo momento mientras lo abrazaba, aferrándose a sus hombros en tanto él la dejaba salva y salva en el suelo sin dejar de abrazarla por la cintura, jugando con sus sedosos cabellos rosados entre sus dedos. Había tanto que descubrir, tanto que ambo conocían y que al otro les era ajenos…pero tenían todo el tiempo del mundo para descubrir casa aspecto el uno del otro, tenían todo el tiempo del mundo para amarse.


Estaba enamorada como jamás había creído que lo estaría mientras terminaba de acomodarse la ropa en el probador de la tienda, con Biwako esperándola fuera, comprando ropa nueva que usar cuando Sasuke y ella viajaran a El Cairo, queriendo agasajar sus ojos con su belleza y complacerlo con su alegría. No era su intención ser curiosa o entrometida pero había encontrado una noticia en las revistas internacionales; Gaara se había casado, como el hijo de un famoso exportador de alimentos era de dominio público lo que sucediese con su vida, pero ella no podía estar más feliz ahora que sabía eso, podía ser feliz junto a Sasuke sin culpa alguna porque lo que ella había creído sentir por Gaara jamás había sido real, todo había sido una ilusión de su mente, ahora todo lo que quería era estar junto a Sasuke cada día de su vida, y eso haría. Pensando en eso es que Sakura abrió la puerta del probador con una intensa sonrisa, abriendo los brazos al aire, modelando con gusto la ropa que había elegido, una sencilla blusa rosa pálido de encaje sin mangas sino que tirantes y de escote corazón que se entallaba a su figura y una larga falda de velo ligeramente transparente, abriera a los lados a la altura de los muslos para exponer sus piernas pero solo sutilmente…se sentía hermosa, se sentía feliz mientras se observaba delante del espejo y veía la alegría e incredulidad en el rostro de Biwako, Era inevitable para ella pensarlo pero ¿Qué destino le habría aguardado si hubiera seguido atada a sus pasados sentimientos por Gaara? Solo la desdicha y la soledad, mientras que junto a Sasuke veía una vida entera de alegría y dicha pura, una vida de paz y serenidad.

-¿Cómo me veo?— pregunto Sakura, dando una vuelta para permitirse ser observada mejor.

-Hermosa, Sakura, que linda— celebro Biwako, admirando la forma en que la blusa y la falda hacia juego con el color de su cabello, haciéndola ver aún más hermosa.

-Y comprare muchos más— menciono la pelirosa, dándose una última mirada en el espejo antes de regresar al probador.

Disfruto enormemente del egoísta y mucho placer de contemplarse en el espejo, eligiendo faldas y vestidos que probarse, jugando entre sus manos con una sedosa falda amarilla de velo que se arremolinaba a la altura de sus tobillos y a juego con una blusa de encaje crema suave, un bello vestido rosa brillante de chiffon y gasa con holanes de encaje en lugar de mangas a la altura de los hombros, escote corazón y falda hasta la altura de las rodillas que se amoldaba a su silueta a la perfección, un vestido de un azul sereno que le transmito alegría inmediata, danzando ante el espejo, disfrutando del roce de la falda con sus rodillas en forma de pliegues y enmarcando sus curvas, sin mangas, luego otro vestido amarillo de capas de velo, tirantes, escote corazón decorado por un elegante nudo de tela y falda ligeramente transparente desde los muslos a la rodilla, y luego otro, y otro…era una gran alegría la que la embargaba al probarse cada pieza de ropa, sabía que probablemente le durasen poco puestas, pero estaba tan feliz que todo lo que quería hacer era verse hermosa. El tiempo se le hizo eterno mientras pagaban los vestidos y se dirigían a casa de su tío con las bolsas en la mano, puede que fuera lo más egoísta sobre la tierra comportarse de esa forma tan frívola pero por mucho que ya fuera una mujer casada no dejaba de ser joven y deseaba verse hermosa, sabía que Sasuke estaría feliz en tanto ella fuese feliz, y quería que el mundo entero envidiara la pareja que eran, quería estar en boca de todo el mundo favorablemente y quería enaltecer el apellido Uchiha que ahora también era suyo.

-¿No es demasiado?— pregunto Biwako en cuanto entraron a la casa, bajando la mirada hacia las bolsas en sus manos.

-Tal vez, pero quiero verme muy hermosa— desestimo Sakura, demasiado feliz como para ver opacada su alegría por pequeñeces.

-Según he aprendido, al hombre le gusta más quitar la ropa que contemplarla— menciono ella para divertimento de la pelirosa que volteo a verla de inmediato.

Tanta era su concentración y alegría que Sakura no advirtió la presencia de alguien más en la casa de su tío hasta que cruzo el umbral de la sala, sorprendiéndose gratamente al ver a Sasuke esperando por ella y que se quedó sin aliento nada más verla. El inmediato impulso de Sasuke fue recorrer cada parte de ella con la mirada, analizando la ligera blusa blanca de encaje que vestía, sin mangas sino que tirantes y de escote corazón ligeramente transparente, larga falda rosa claro de velo que parecía amoldarse a su cuerpo ante el movimiento y que exponía parte de piel ante los cortes en los lados de las piernas pero sin ser excesiva, con su largo cabello suelto y parcialmente cubierto por un velo blanco…la ropa, el maquillaje, la forma en que parecía aún más irresistible de ser posible, todo lo que sus ojos veían hicieron que Sasuke se sintiera como un mero mortal que contemplaba a una diosa, ante él no se encontraba la inocente niña con la que se había comprometido meses atrás, delante de él y como la representación misma de la belleza estaba viendo a una mujer hermosa como ninguna otra y lo mejor de todo es que la belleza delante de él era su mujer, su esposa. Superando su impresión mas no ocultando su satisfacción, Sasuke se levantó del diván en su encuentro, sosteniendo la mirada de Sakura que esbozo una ligera sonrisa en todo momento, el Uchiha se detuvo delante de ella, observándola sin disimular su dicha ante lo que veía, ella era quien había dicho que deseaba verse hermosa y lo era porque él no había podido siquiera imaginar que podía ser aún más hermosa de lo que ya era.

-Estoy impresionado— reconoció Sasuke, volteando a ver a Biwako que de inmediato le tendió las bolsas ante la mirada que le dirigió. —Así quiero verte siempre, alegre y hermosa— así sabría que ella era feliz, viéndola sonreír y desvivirse por resaltar su ya evidente belleza.

Aún tenía dudas, no era capaz de admitirlo en voz alta pero la idea de que la mujer a quien tanto amaba no consiguiera ser feliz a su lado lo aterraba, su mayor obligación como hombre era ser capaz de hacer que la mujer que era su esposa fuese feliz, que tuviera todo lo que pudiera desear y si no lo conseguía…eso significaría que básicamente había fallado en su rol como hombre, pero la inmediata sonrisa que Sakura le dirigió al escuchar sus palabras, sujetándose de su brazo y entrelazando su mirada con la suya de tal manera que de inmediato sereno sus pensamientos, cada vez que veía su sonrisa y el brillo en sus ojos sabía que ella era feliz y eso lo era todo. Biwako se mantuvo dónde estaba, contemplando con admiración como la joven pareja se retiraba uno al lado del otro al no tener otro motivo por el que permanecer en esa casa que no era la propia, mas Sakura volviendo el rostro por encima de su hombro agradeciéndole a Biwako con una sola mirada toda la ayuda brindada a lo largo de ese día antes de seguir con su camino junto a Sasuke sin voltear ni una sola vez, solo queriendo regresar a casa y estar junto a su esposo indefinidamente. Esa niña había tenido el futuro más tormentoso e inseguro al momento de llegar a esa casa, ella, Izumi y el señor Hiruzen había orado a Alah incontables veces rogándole misericordia y Alah había respondido; Sakura había cometido sus propios errores y había afrontado las consecuencias con gran entereza y determinación para ahora lograr ser feliz junto al hombre que increíblemente había pisoteado su orgullo para protegerla, eso era amor verdadero.

-Alah proteja a los dos— oro Biwako ante la partida de la joven pareja, deseándoles la mayor felicidad.

Habían tenido que soportar mucho, habían tenido que sacrificar mucho para llegar al día de hoy y merecían tener la oportunidad de disfrutar de su propia alegría y dicha, merecían ser feliz y Alah mediante lo serian.


Pero no todo el mundo podía estar feliz con las decisiones que Sakura tomaba, para Emi había sido algo insoportable ver llegar a esa niña y cerrarse en su habitación para hacer espacio en el armario y guardar todos esos vestidos, blusas, faldas, lienzos…¿esa niña no sabía lo que era la palabra decoro? Estaba bien que una mujer deseara verse hermosa, la religión instruía que una mujer debía vivir por hacer feliz a su esposo del mismo modo en que su esposo habría de velar por hacerla feliz a ella, pero esa niña estaba siendo demasiado extremista, toda esa ropa era demasiado ostentosa, los vestidos eran de materiales demasiado costosos como la seda y el chiffon, ¡ni siquiera ella era tan ostentosa! No podía recordar cuando había sido la última vez en que Sasuke o Itachi le habían obsequiado sedas o alguna pieza de oro en cambio había dinero de sobra para despilfarrarlo en esas dos niñas con la única diferencia de que a Izumi no podía verla para juzgar sus actos pero a Sakura si, era una buena mujer y eso tenía que reconocerlo pero se desvivía tanto por verse hermosa que Emi estaba desencantándose más y más por su actitud, esa niña no era tonta, estaba jugando hábilmente con las pasiones de Sasuke, sabia de la debilidad de todo hombre y no tenía problema alguno en seducir a su hermano volviéndose una presa irresistible, era poco menos que un corderito entrando en las fauces de un león, pidiendo ser devorado y eso era inadmisible para ella, ¿para eso había criado a su hermano menor?, ¿lo había criado para que fuera dominado por una mujer? Ya no pedía su opinión en nada, todo lo consultaba con esa niña, todo lo hablaba con ella hasta bien entrada la noche, esa niña estaba ocupando su lugar y eso no lo iba a tolerar bajo ningún concepto.

-Te llevara a la quiebra, Sasuke, gastara todo tu dinero con esa manía de ser ostentosa— advirtió Emi, sentada junto a su hermano en la sala de brazos cruzados, disgustada por la actitud de esa niña, porque no dejaba de ser eso, una niña. —¿Para qué compra tantos vestidos?, y cada uno más caro que el otro— no había razón para gastar tanto dinero en ropa, eso se llamaba ser frívola, no era otra cosa.

-Yo quise que los comprara— debatió Sasuke, cansado de escucharla quejarse por todo como siempre, —quiere verse hermosa para mí y quiero que lo haga— Sakura estaba feliz y eso era todo lo que él podía desear, nada le importaba más que verla feliz.

Se suponía que un hombre no debería hacer alarde de su fortuna a través de su esposa porque se decía que el hombre que hacia eso perdía el respeto de su esposa al agasajarla para los ojos de otros pero en este caso Sasuke sabía bien que él estaba exento de tal posibilidad, Sakura era quien le había pedido dinero para comprar sedas, maquillaje y vestidos porque deseaba verse hermosa para él, porque deseaba agasajar su vista y devolverle todas las atenciones que él ya le daba al obsequiarle una nueva pieza de oro cada semana; collares, pendientes, brazaletes, sortijas, pulseras, guirnaldas…y él no tenía problema con eso sino que todo lo contrario, si Sakura quería verse hermosa, él estaría feliz de disfrutar de verla cada día luciendo hermosa como era, además ¿que importaba si estaba en boca de todo el mundo? Tenía por esposa a una de las mujeres más bellas de todo Fez, no, de todo Marruecos y quería que todos hablaran de ello porque Sakura solo le pertenecía a él de la misma forma en que él solo le pertenecía a ella. Su hermano estaba enamorado y un hombre enamorado hacia tonterías, Sasuke era incapaz de ver que esa niña estaba despilfarrando toda la fortuna que estaba haciendo al vestirse como si fuera a visitar el palacio de un Sultan o un rey, ¿Qué sería lo siguiente?, ¿Qué querría esa niña ahora? Con seguridad Sasuke cerraría los ojos y dejaría que ella hiciera lo que quisiera…era intolerable, su hermano menor estaba malacostumbrado a su esposa a conciencia y no le importaba, si su padre Fugaku estuviera vivo todo sería diferente, estaba segura, ella era la única que estaba viendo la verdad y lo peor es que nadie la escuchaba.

-Sasuke, tu estas empezando a ganar muy buen dinero— recordó Emi, feliz de que la fortuna de la familia estuviese creciendo pero no duraría si él seguía dándole tanta libertad a su esposa, —pero debes que tener en cuenta que el dinero no aguanta despilfarro, y quien compra lo que no necesita termina vendiendo lo que necesita— si no le ponía un alto a la actitud ostentosa de esa niña…Alah sabía lo que ocurriría.

-Nadie pidió tu opinión, Emi, yo sé lo que estoy haciendo— desestimo Sasuke, confiando más en su propio criterio que en la opinión de su terca hermana que estaba empecinada en hacer quedar a Sakura como una mala mujer cuando era todo menos eso.

-Antes, cuando me escuchabas a mí, tu vida iba muy bien— menciono ella, conociendo bien a su hermano y sorprendiéndose del efecto que esa niña tenía en él; lo estaba volviendo en su contra, por eso es que Sasuke ya no la escuchaba, —ahora que escuchas a tu mujer…vamos a ver cómo te va— no creía que muy bien, por lo que había visto hasta ahora.

No queriendo seguir escuchando a su hermana que no cesaba de pronunciar criticas innecesarias de escuchar, Sasuke se levantó del diván y se dirigió de inmediato hacia su habitación, prefería escuchar a Sakura, ella no se desvivía discutiendo con él por cualquier cosa sino que haciéndolo feliz, transmitiéndole calma, serenidad, escuchaba a Sakura porque ella no creaba tempestad en un vaso de agua, porque ella lo comprendía mejor que nadie en el mundo, porque era honesta y porque estaba confiando en ella, no lo admitiría en voz alta aun pero estaba confiando en ella.


PD: Saludos, mis amores, perdón por no haber actualizado antes pero estuve algo ocupada, afortunadamente mi abuela salió del hospital y ayer estuve algo entretenida adquiriendo nuevos libros por lo que apenas y tuve tiempo de escribir pero aquí me tienen, actualizando como siempre :3 tal y como prometí las próximas actualizaciones serán "La Bella y La Bestia" "Queen: The Show Must Go On" y "El Conjuro Naruto Stule 2: Enfield" :3 Este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (agradeciendo sus palabras y prometiendo que pronto actualizare la historia que tanto quiere, tiene mi palabra) a Mila (agradeciendo de todo corazón que la historia sea de su agrado y deseando que cada nuevo capitulo también lo sea) a Guest (profundamente agradecida por sus palabras y porque que la historia sea de su agrado), y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Jade El Adib como Sakura Haruno

-Said Rachid como Sasuke Uchiha

-Latifa El Adib como Izumi Uchiha

-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha

-Zoraide como Biwako Sarutobi

-Tio Ali como Hiruzen Sarutobi

-Nazira Rachid como Emi Uchiha

-Tio Abdul como Homura Mitokado

-Mariam como Tenten

Curiosidades y Diferencias:

Danza del Vientre: es uno de los aspectos que mas adoro de la cultura musulmana y que les es enseñado a las mujeres desde niñas, la finalidad de la danza no solo es el entretenimiento que ya de por si es sino también ser una representación de la pasión, la fertilidad, la abundancia y la feminidad ya que permite la comodidad del cuerpo, yo en lo personal la practico y es un ejercicio maravilloso tanto físico como emocional. En el historia original, Jade es calificada como una bailarina maravillosa ya que cualquiera de los hombres que diputan su corazón y la han visto danzar admiten que nadie baila mejor que ella y que seduce hasta con el mas leve gesto, algo que queda en evidencia en la versión original con Giovanna Antonelli que es fabulosa e insuperable ya que este fue uno de los aspectos mas reconocidos de su actuación en dicha novela, Sandra Echeverria también lo hizo muy bien en el remake de Telemundo aunque la coreografía y pasos sean relativamente mas sencillos y fáciles de seguir. La escena de la danza retratada en el capitulo esta basada en la primera vez que Jade (interpretada por Sandra Echeverría en la versión de Telemundo) baila para su propio destino al llegar a Marruecos pero el vestuario esta tomado por completo de la escena de danza de Giovanna en el capitulo 2 de El Clon/O Clone. Además la estrategia de Sakura al seducir a Sasuke esta tomada de la mítica reina Cleopatra que es representada en el Documental "Expediente Misterio" donde se estudia como conseguía enamorar a los hombres y tenerlos bajo su poder. Si bien en la historia original la conducta de Jade es motivo de continuas disputas con Said, en esta versión Sakura sabrá como avivar el amor que Sasuke siente por ella y no perder el lugar que tiene en su corazón.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3