Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "Tears of an Angel" de Amy Guess y "Island" de SVRCINA que representan muy bien la perspectiva y el amor de ambos a lo largo del capitulo.


Las horas siguieron pasando lentamente como un mar en calma pero que en su interior contenía una tormenta, todo dentro del hogar de los Sarutobi era silencio pero no reinaba la calma sino que el desasosiego, con Hiruzen y Sasuke reunidos en el despacho, en espera de que alguien llegara a alertarlos de una señal, lo que fuera, pero las horas pasaban y aún no había rastro de Sakura. Sentado delante de su escritorio, Hiruzen intentaba comprender por todos los medios la actitud de su sobrina, deseaba entender que podría haberla motivado a huir del modo en que lo había hecho porque en definitiva debía existir una explicación, Homura bien podía pensar lo que quisiera pero él conocía bien a su sobrina y por mucho que Sakura hubiera sido criada en occidente, tenía principios sólidos, el amor era importante en su vida pero a través de las costumbres, por lo que él crearía en su integridad hasta que se le demostrara lo contrario con cuatro testigos, no menos. Impaciente y preocupado a tal punto en que por momentos sentía encontrarse en un plano donde sus mayores temores se convertían en realidad, Sasuke se paseó nerviosamente dentro del despacho como si fuera un león enjaulado, con una de sus manos a la altura del mentón en un gesto pensativo, intentando imaginar que podría haber sucedido para que alguien tan sensata como Sakura saliera huyendo de ese modo, porque estaba convencido de que ella no podía tener la culpa de nada…tal vez él si, tal vez la había ofendido de alguna forma y sin darse cuenta, tal vez todo era su culpa.

-Alah no puede hacer esto conmigo, tío, no merezco este sufrimiento— suspiro Sasuke, incapaz de encontrar una respuesta a sus preocupaciones, incapaz de encontrar sosiego.

-Sasuke, Alah ha enviado muchas gracias a tu vida, si uno recibe lo bueno que Alah manda, debemos recibir el mal que él manda también— recordó Hiruzen con las manos cruzadas sobre su escritorio, observando calmadamente al joven delante de él. —No existe nada en el mundo que él no esté viendo, no cae una hoja del árbol, no germina un grano debajo de la tierra— ellos eran insignificantes ante la omnipotente voluntad de Alah, todo lo que podían hacer era intentar no fallarle ni decepcionarlo, obedeciendo sus leyes, no más, y con seguridad no podían culpar a Alah por sus desgracias, eso era un crimen.

-Lo sé— contesto el Uchiha con resignación, aunque en el fondo le costaba creer que él mereciera tener que perder tanto, no quería y no aceptaba perder a Sakura.

-Entonces no discutas con él— regaño el Sarutobi, pudiendo leer las emociones del joven ante él como si fuera un libro abierto, — lo que él quiera que sea, va a ser— de nada serviría su ira y desafío, al final no podría cambiar el destino porque el destino ya estaba escrito por Alah, Maktub.

Podía entender que Sasuke fuera joven y temperamental, peor por lo mismo es que Hiruzen quería hacerlo entender la realidad ahora, no siempre podía tener el control de todo y esta era la oportunidad perfecta para que lo entendiera. ¿Cómo aferrarse a esas palabras por más que representasen la voluntad de Alah? Sasuke sentía una mano invisible presionar contra su tráquea, impidiéndole respirar de tan solo pensar en que la felicidad vivida hubiese sido efímera y nunca volviera a ver a Sakura, no, debía haber algún error, tal vez no había visto algo y había cometido un error imperdonable para Sakura, debía reconocer que si ella no era la mujer más dócil del mundo él tampoco era el hombre más comprensivo, muchas veces había dudado de ella y de su integridad, pero fuera cual fuera el error que había cometido, deseaba volver a ver a Sakura al menos una vez, eso era todo lo que podía pedir.


Ajena al hecho de si estaban buscándola o no, Sakura se dedicó a estar sentada ahí en el suelo, en medio de la nada en aquellas ruinas de lo que en el pasado había sido un gran palacio, con la brisa de la tarde meciendo sus cabellos y el aroma a arena rozando su nariz, con sus brazos cruzados por encima de sus rodillas y apoyando el rostro en ellos, con una solitaria lagrima resbalando por su mejilla y reavivando los surcos que ya habían dejado otras lagrimas pasadas…su mente no paraba de revivir momentos cargados de felicidad y amor, ahora que por fin sentía tenerlo todo en su vida, ahora que por fin realmente era feliz había cometido un error que no merecía perdón alguno, ¿Cómo volver a casa y ver a todos a la cara al haber perdido tanto? Todos esos quilates de oro…¿Qué mujer podía haber cometido una estupidez tan grande? Biwako había tenido razón, no debería haber paseado por plena calle con su cofre con oro pero había estado tan concentrada en el viaje a Túnez que había ignorado los peligros, ¿y para qué? A esa hora ya habría perdido el avión de todas formas. La aterraba pensar en salir de esas ruinas donde se encontraba perdida de la mano de Alah para regresar a casa, le aterraba ver la decepción y la ira en los ojos y el rostro de Sasuke, había luchado tanto por ser digna de su amor y convertirse en una buena esposa para él que ahora…¿de qué había servido todo ese esfuerzo? Toda su entrega y todo su amor solo hacían que ahora el dolor en su corazón fuera aún más grande, anhelando poder arrancar el corazón de su pecho para ya no sentir ese dolor, enterando su rostro entre sus manos para no sollozar, mas aunque lo hiciera probablemente no tendría ninguna importancia ya que nadie la escucharía.

¿Qué destino el esperaba ahora?, ¿Morir en esas ruinas, sola y sumida en la tristeza? Tal vez y la verdad ni siquiera le importaba, había sido feliz y había conocido el amor, algo que muchas personas se pasaban la vida entera intentando encontrar, esa era una vida dichosa y que sentía que ya había vivido lo suficiente. Hundida en su tristeza y con el rostro enterrado contra su rodillas, Sakura apenas y percibió el tenue eco de pasos que se acercaban a las ruinas, porque si hubiera prestado atención probablemente se habría dado cuenta de que eran un tumulto de pasos, pero estaba tan sumergida en sus propios pensamientos que nada pudo importarle hasta que—con la mirada baja, observando permanentemente la tela de su vestido y el suelo—noto unas sobras que crecían a su diestra y que la alertaron hasta que por fin presto atención a los pasos, más el momento en que su mente retorno a la realidad fue tarde y pronto se encontró siendo apresada por un grupo de hombres a quienes conocía bien, trabajaban para su tío y la idea de regresar a casa de inmediato resulto ser un balde de agua congelada que cayó sobre su espalda y hombros, por lo que de inmediato se resistió al agarre de esos hombres que la sujetaron por los brazos ante su negativa por levantarse y acompañarlos. No quería regresar a casa, no quería afrontar la vergüenza de ver a su tío y a su esposo a los ojos, asumiendo su error y afrontando la vergüenza, pero no importa que tanto luchase por zafarse del agarre de esos hombres, no dejaba de ser una mujer que apenas y había probado bocado esa tarde, desde hace horas, no tenía la fuerza suficiente para liberarse de ellos.

-No, suéltenme, ¡suéltenme!— grito Sakura, luchando en vano pero incapaz de rendirse y aceptar ser casi una prisionera, —¡Déjenme!, ¡No quiero ir!— insistió, intentando mantenerse en donde estaba apoyando sus piernas sobre el suelo, pero de nada servía eso.

De nada sirvió el hecho de que no quisiera caminar o que usase su propio peso para evitar que la forzasen a hacerlo porque antes de darse cuenta se encontró siendo levanta del suelo de todas formas y con facilidad mientras recorrían las calles hacia la casa de su tío…puede que estuviera provocando un verdadero escándalo en ese momento, deshaciéndose en gritos y con la cabeza descubierta ya que su velo se arremolinaba contra sus hombros pero nada de eso le importaba. No podía hacerles entender a esos hombres que no quería regresar a casa y aceptar la vergüenza, no podía hacerlos comprender la humillación que quería evitarse a sí misma, por lo que de toda formas continuo insistiendo en zafarse de su agarre sin importar que paso a paso viese aún más próxima la casa de su tío, su miedo por afrontar las consecuencias del error que había cometido solo la motivaba aún más a resistirse y gritar con más fuerza sin importar que supiera que nadie la auxiliaría. En tanto ella se desvivía por intentar postergar o evitar lo inevitable, en casa de su tío, Tokuma quien era el brazo derecho del señor Hiruzen no tardo en informar al señor Homura que los hombres se encontraban en camino luego de haber encontrado a la esposa de su sobrino, y ahora Homura no hizo sino informar a Hiruzen y a Sasuke de lo ocurrido, la verdad es que Homura ya se hacía una idea bastante clara de cual podría haber sido la razón de esa joven temperamental para huir tan repentinamente pero prefería mantenerse en silencio por ahora porque el acto de difamación traía consigo una condena que él prefería evadir.

-La encontraron— revelo Homura al entrar en el despacho, sorprendiendo a Hiruzen y a su sobrino con sus declaraciones, —en las ruinas— añadió ya que incluso resultaba sorprendente que alguien se escondiese en ese lugar en que ya nadie ponía un pie desde hace décadas.

-¿Está bien?— cuestiono Sasuke de inmediato, no queriendo pensar lo peor pero no teniendo otra opción.

-Viene forcejando, no quiere volver— contesto él simplemente, no sabiendo que asumir al respecto.

Nadie quería afirmar nada, nadie quería difamar a nadie con ideas preconcebidas pero lo cierto es que Homura tenía su propia opinión sobre las razones de la esposa de su sobrino para salir huyendo, y pronto descubrirían quien tenía razón y quien tendría que pedir perdón o afrontar la vergüenza, pero mientras que Homura pensaba esto, Hiruzen estaba dispuesto a defender el honor de su sobrina, conocía bien a Sakura y el tipo de persona que era, resultaba imposible imaginar que ella siendo tan joven y cabal hubiera cometido adulterio como Homura intentaba afirmar, ella apenas y conocía Marruecos, sería normal que se hubiese perdido y él en lo personal prefería aferrarse a esa idea. Antes de comenzar a escuchar nuevas diatribas que cuestionasen el honor de su esposa, Sasuke abandono el despacho en dirección hacia la sala, fueran cuales fueran los motivos que Sakura hubiera tenido para salir huyendo de la forma en que lo había hecho él quería escuchar una explicación de sus propios labios y verla a los ojos para saber que estaba hablando con honestidad. Ignorando adrede o de forma inconsciente el debate ideológico que los hombres sostenían, Biwako se paseó nerviosamente por la sala como un animal enjaulado, orando en silencio porque Alah les diera entendimiento y comprensión a todos para no juzgar a Sakura sin conocer sus razones para actuar del modo en que lo había hecho, pero sus oraciones se vieron interrumpidas en cuanto una serie de gritos desesperados comenzaron a oírse, provenientes de una voz que ella conocía muy bien y que de inmediato la hizo alzar la mirada hacia el umbral.

-Ya déjenme, ¡suéltenme!, ¡suéltenme!— insistió Sakura, sin dejar de removerse y gritar aunque ya no tuviera sentido escapar, mas mostrándose incapaz de rendirse.

Conducida por la fuerza a la sala, Sakura no dejo de removerse ni siquiera cuando vio a Biwako de pie junto a ella, solo ceso de moverse y gritar cuando los hombres la soltaron y se retiraron, dejándola caer al suelo. Se había resistido tanto a volver a la casa de su tío siquiera que ahora que por fin era libre de todas formas deseaba salir huyendo, por lo que acepto la ayuda de Biwako que le tendió la mano para erguirse, más de nada sirvió que desease huir ya que al alzar la mirada se encontró con la presencia de su tío, del señor Homura y—lo peor para ella, aterrándola de inmediato—de Sasuke, solo pudiendo quedarse ahí de pie junto a Biwako, sintiendo como le temblaban las piernas e incapaz de salir huyendo a causa del miedo y la vergüenza, apretando entre sus manos el velo que resbalaba a medias sobre sus hombros, no sabiendo que hacer, no pudiendo emitir ninguna palabra siquiera, aterrada, solo ahí parada y con la mirada en un punto neutro entre el rostro de su tío y el rostro de Sasuke quien no apartaba sus ojos de ella. Viendo a la mujer que era su esposa en ese estado; despeinada, con el rostro pálido y los ojos ligeramente enrojecidos por haber llorado—así indicaban los surcos que las lágrimas habían dejado en sus mejillas—, Sasuke no supo que pensar, una parte de él quería creer en las palabras de su tío Homura y comenzar a cuestionar la integridad de la mujer que era su esposa pero la otra parte de él solo quería regresar a casa con ella y dejar atrás este malentendido, porque no importa que error pudiera cometer, Sakura no dejaba de ser su esposa, la amaba y se sentía capaz de perdonar todas sus faltas, sin importar lo que hiciera.

-¿Dónde rayos estabas?— cuestiono Hiruzen de inmediato, sonando enfurecido aunque fuera tan solo para parecer imparcial en ese momento, —ingrata, escandalosa—realmente no quería juzgar anticipadamente a su sobrina, pero era su deber ser capaz de separar sus sentimientos de su deber.

-¿Por qué escapaste?— indago Homura igual de irritado ante tan reprochable comportamiento, algo jamás visto en una mujer de la familia Uchiha.

-¿Con quién?— insistió el Sarutobi, comenzando a desesperarse ante su silencio, no podía ayudarla si ella no decía nada.

Escuchando todas esas preguntas que parecían no tener fin, todas esas voces que parecían ser incesantes coros que rebotaban contra el interior de sus oídos, todo lo que Sakura pudo hacer fue bajar la mirada y cubrirse los oídos para evadir escuchar esas preguntas y las miradas reprobatorias de todos salvo Biwako y que le exigían que diera una respuesta que le causaba demasiada vergüenza pronunciar, sollozando por lo bajo, solo deseando huir de ahí a algún lugar donde nadie pudiera encontrarla jamás, sabía bien que había sido un absoluto error salir huyendo como lo había hecho y esconderse en las ruinas, ser regresada a la casa de su tío a la fuerza como una prisionera y montando un alboroto por las calles, pero gustosamente volvería a hacer lo mismo si eso la ayudaba a escapar de la vergüenza más sabía que no podía escapar de ello, tenía que afrontarlo, no había otra opción. Puede que en ese momento su sobrina estuviera propensa al llanto, Hiruzen lo veía con claridad pero de todas formas no ceso en el interrogatorio que estaba teniendo lugar, no podía ayudarla si ella no le daba sus razones para salir huyendo como lo había hecho, pero estaba confundido por su comportamiento, jamás había visto a esa niña tan valiente y soberbia quebrarse como una criatura indefensa, llorando como si no encontrara forma de sosegar su angustia. Resulto todo un reto para Sasuke asistir a ese cuadro, teniendo que ver a su esposa delante de él, llorando e incapaz de hablar siquiera, pero incluso él sabía que era necesario pasar por esto para comprender que es lo había sucedido e impartir justicia, no le gustaba pero era necesario.

-Escape— acepto Sakura finalmente, con la voz quebrada y un nudo en la garganta, —escape porque…escape porque perdí mis joyas y tuve miedo de Sasuke, tuve miedo de que Sasuke lo descubriera por lo del viaje, porque no tendría joyas para usar en el viaje—confeso, encontrando su mirada con la de su tío y pidiendo su comprensión, intentando no llorar en el proceso. —Quería desaparecer, esconderme para no tener que contárselo a Sasuke— esa había sido la razón de huida, había querido escapar y desaparecer para siempre, para que nadie la encontrase nunca.

-¿Y cómo es que Biwako no hablo de esas joyas?— se extrañó Homura, sin dejarse convencer del todo por esa explicación.

-¿Biwako estaba cerca de ti y no vio eso?— pregunto Hiruzen, igual de desconcertado pero mucho más tranquilo al tener información a través de la cual proceder ahora.

-Porque no le conté nada, salí corriendo por miedo— defendió la pelirosa sin dudarlo, volviendo el rostro hacia Biwako que la observaba sin aliento. —Soy inocente, no merezco los cien azotes, soy inocente— no permitiría que la inculpasen de algo que no había hecho, porque jamás se le cruzaría siquiera la idea de huir con un hombre.

La ley musulmana estipulaba claramente que si una mujer o un hombre cometían adulterio y existían pruebas de ello—presentadas por cuatro testigos como algo fiable—el castigo eran cien azotes en la plaza pública como ejemplo para todos, ella bien lo sabía bien pero ese no había sido su crimen, su pecado había sido perder aquello que había representado el amor que Sasuke sentía por ella y sentir tanta vergüenza como para huir en lugar de afrontar el castigo que sabía merecía, pero pese a sus errores pasados ella no era el tipo de mujer que engañaba o traicionaba por la espalda ni tampoco pensaría nunca en hacerlo, ¿Por qué traicionaría a Sasuke si era inmensamente feliz a su lado?, ¿Con quién? Solo existía un hombre a sus ojos y ese era Sasuke, punto final a la discusión. Escuchar estas declaraciones resulto un profundo respiro de tranquilidad para Sasuke; su miedo había sido injustificado, Sakura no sabía salido huyendo porque él hubiera hecho algo para herirla inconscientemente u ofenderla, ella había cometido un error y su terror ante la idea de decepcionarlo había sido tal que simplemente no había visto más allá de eso, había salido huyendo por miedo pero eso también resultó ser un silencioso puñal en su corazón, ¿nunca le había dado la confianza suficiente para poder contarle todo sin temer a que él pudiera reaccionar mal? De ser así, sentía que había fallado como esposo para ella, Sakura siempre debería sentirse capaz de hablar con libertad con él sobre todo lo que considerase oportuno, ya fuera bueno o malo, por lo que en ese momento fue incapaz de apartar sus ojos del rostro de ella, superando su impresión y desconcierto inicial.

-¿Cómo perdiste las joyas?, ¿Cuándo?— pregunto Sasuke, siendo el único de los presentes, además de Biwako, que había mantenido silencio hasta entonces.

-Fue hoy, de regreso del peluquero— contesto Sakura, aun con el nudo en la garganta y bajando la mirada para no encontrarla con la suya, —lleve la caja porque olvide guardarla con el resto de mi equipaje, vi una tela hermosa y quise comprarla, Biwako fue a preguntar por el precio, me distraje por un minuto y cuando volví a ver mi caja, ya no estaba— sin que nadie se diese cuenta apretó fuertemente sus manos, impotente ante el recuerdo de su propia estupidez. —No tuve el valor de contárselo a Biwako porque iba a decir que la culpa era mía y contaría todo— había sido advertida de que no era prudente pasear por la calle con su oro porque podía perderlo, y aun así lo había hecho. —Tuve tanto miedo de que se molestaran conmigo, solo corrí sin saber a dónde iba para que nadie me encontrara— apenas y conocía Marruecos pero esas ruinas le habían parecido un buen lugar para esconderse, por eso había permanecido allí.

La propia Biwako lo había dicho días atrás, todo el oro que ella tenía fácilmente podía equivaler al que cualquier esposa de cualquier hombre de Marruecos recibía al cabo de un año de casada e incuso más, pero ella ni siquiera llevaba medio año de casada y Sasuke ya le había dado el doble de oro que cualquier mujer normal recibiría de estar en su lugar, ¿Cómo no sentir vergüenza por perder todo ese oro? Emi había dicho en incontables ocasiones que ella no era capaz de ser una buena esposa y tenía razón, ahora que había cometido todos estos errores es que realmente podía ver el peso de sus faltas y el hecho de que no era digna del amor de Sasuke ni de nada de lo que él pudiera darle, él merecía tener a una buena esposa a su lado, a una mujer incorruptible y ella no era nada de eso. Observándose entre sí, murmurando palabras que Sakura no pudo entender o a las que no presto atención, su tío, tío Homura y Sasuke parecían estar llegando a un acuerdo sobre cuál sería su sentencia pero a ella ya no le importaba que es lo que le sucedería, el día del juicio Alah atestiguaría que ella estaba diciendo la verdad, pero ahora…si debía de morir para pagar por el pecado de no ser una mujer digna y de perder aquello que su esposo le había dado como muestra de su amor, estaba sobradamente dispuesta a morir, porque no creía merecer el perdón de Sasuke. Suspirando para sí, Hiruzen desvió la mirada hacia su sobrina que parecía una mártir en el cadalso, dispuesta a poner su cuello bajo la espada del verdugo…la defendería porque sabía que ella estaba diciendo la verdad, creía en ella y la conocía.

-Vayan adentro las dos, ahora— indico Hiruzen, observando a Biwako quien asintió de inmediato, envolviendo uno de sus brazos alrededor de los hombros de Sakura y guiándola hacia las escaleras del segundo piso. —Vamos a interrogar a los hombres— decidió, volviendo el rostro hacia Sasuke y Homura.

Nadie quería dudar de la palabra de Sakura, pero según las costumbres nunca podían tomar la palabra de una mujer al pie de la letra, querían creer en ella pero para validar su testimonio primero debían escuchar lo que los hombres que la habían traído de regreso a casa tuvieran que decir, ellos dirían si Sakura estaba libre de cualquier acusación o si por el contrario su reputación bien merecía considerarse cuestionable. Su sobrina solo sería culpable cuando hubiesen cuatro testigos que pudieran condenarla, de otro modo nadie osaría siquiera tocarle un cabello.


-Fui una tonta, debí tener más cuidado— bufo Sakura al llegar a lo alto de la escalera, enterrando el rostro entre sus manos.

-Tu oro es lo de menos ahora— desestimo Biwako que pensaba en la realidad presente y no en lo pasado, —pueden condenarte por esto, inocente o no— su vida es lo que estaba en juego y los hombres decidirían si merecía un castigo.

Con el corazón latiéndole desesperadamente, como si se hubiera sumergido profundamente en el interior de una piscina para ahora salir a respirar como jamás lo había hecho, Sakura ingreso en la habitación que antes había sido de Izumi y ella, llevándose ambas manos alrededor del cuello como si sintiera una cuerda invisible intentando asfixiarla, si, la cuerda de la culpa y el miedo y que se ceñía contra su piel, quemándola con la vergüenza. Biwako se lo había advertido, habría consecuencias que afrontar si se paseaba por la medina llevando su oro en su cofre por haber sido lo bastante estúpida para olvidar guardarlo en el equipaje, esa era su carga que llevar ahora, la carga de no ser la mujer que deseaba ser. En medio de su constante lucha por liberarse de la cuerda invisible alrededor de su cuello es que reparo en la ausencia del collar que siempre llevaba, siendo observada por Biwako que estaba seriamente preocupada por el torrente de emociones por el que estaba atravesando y que tenía justificación, bien podía morir o bien podía ser devuelta a su familia y ninguna de las dos opciones era mejor que la otra. Intentando calmarse, Sakura se aproximó al espejo, recorriendo su cuello con sus manos, examinando el interior del escote de su vestido y brasier, examinando el velo que aun pendía sobre sus hombros pero nada…el collar que su madre le había obsequiado desde que era una bebé, ese collar que sostenía la piedra de jade a la que debía el color de sus ojos había desaparecido de su cuello haciéndola sentir vacía, ya no sentía la presencia de su madre protegiéndola como antes y eso solo contribuía a aterrarla todavía más de ser posible.

-No…mi piedra— jadeo Sakura, observando su reflejo una última vez, dificultándosele creerlo, —Biwako, perdí mi piedra de jade— volvió su rostro, realmente desesperada.

-Sakura…— intento consolar Biwako en vano, pretendiendo abrazarla más la pelirosa se resistió, desesperada ante lo que representaba para ella semejante perdida.

-Nunca me había separado de ella, ha estado conmigo desde que era niña, era un recuerdo de mi madre— ahora la Uchiha en verdad sentía que lo había perdido todo, se sentía nada sin esa piedra, había estado junto a ella toda su vida.

Su madre le había dicho que, estando embarazada, había encontrado una piedra de jade en el claro de un jardín, cautivada por el brillo verde de la hermosa gema encontró tras levantarse de un árbol contra el que había estado reposando y que nada más tocar la piedra un rayo había caído sobre el árbol quemándolo al instante, entonces su madre que había visto a la gema como un símbolo de buena suerte, conservándola y orando largamente hasta su nacimiento porque en agradecimiento a Alah tuviera una niña de ojos idénticos a la piedra que le había salvado la vida. Al momento de su nacimiento su padre Kizashi había deseado que llevase el nombre Sarada porque era el nombre de la primera esposa del profeta Hagoromo, la primera persona—además del profeta—en convertirse al islam pero su madre en su lugar había propuesto el nombre Sakura por la flor de la primavera, el símbolo del renacimiento y la esperanza, y le había obsequiado un collar hecho con esa gema, ¿y ahora? Lo había perdido para siempre. Impotente, la pelirosa se dejó caer entre tumbos sobre el diván que anteriormente había sido su cama, siendo consolada por Biwako que envolvió sus brazos alrededor de ella, acariciando sus cabellos con el amor maternal que tanto necesitaba, ojala y su madre realmente estuviera ahí para ella en ese momento porque en serio la necesitaba a su lado. En ese preciso momento y ajena al drama emocional que se vivía en la habitación, Natsu ingreso siguiendo las órdenes que el señor Sarutobi le había dado, indiferente—pues ese era su deber—al conmovedor cuadro que encontró al entrar en la habitación

-Biwako, el señor Hiruzen quiere que Sakura baje— informo Natsu, aguardando una respuesta para poder retirarse.

-Está bien, Natsu— contesto Biwako, permitiendo que su amiga se marchase. Ya a solas, volvió el rostro hacia Sakura que continuaba permanentemente al borde de las lágrimas. —Van a dictar tu sentencia— declaro finalmente, observando seriamente a Sakura.

Con el corazón latiéndole a mil por segundo, Sakura inspiro aire profundamente antes de levantarse del diván, zafándose el agarre de Biwako. Ahora ya no tenía su piedra de jade consigo, ya no tenía la protección de su madre…debía enfrentarse a la muerte y ver si sobrevivía o morir, que prueba más difícil.


Con la frente en alto y conduciéndose con la dignidad de una Sultana, y con el corazón latiendo desbocado al interior de su pecho como si pudiera brincar de él en un parpadeo, Sakura descendió lentamente las escaleras sin bajar la mirada en ningún momento, decidida a que si iba a morir al menos lo haría viendo a la muerte a los ojos, quería al menos llevarse consigo el recuerdo del rostro de Sasuke una última vez, había vivido una vida plena y feliz hasta ese día y si iba a morir preferiría hacerlo llevando consigo un último recuerdo feliz sin importar que no lo mereciera. De brazos cruzados hasta ese momento, Sasuke alzo la mirada hacia la escalera tan pronto como escucho pasos, prendándose del rostro de Sakura sin importar que no fuera la primera vez que lo veía, se veía más repuesta en comparación a como la había visto momentos atrás, su cabello ya no lucia tan despeinado y sus mejillas volvían a tener ese característico sonrojo más aun así sus ojos jade se mostraban ligeramente enrojecidos y su rostro que él adoraba ver sonriente se mostraba indiferente en un gesto de desgano y tristeza, como si estuviera resignada a morir de ser preciso pero él no lo permitiría. Sin tan siquiera un ápice de temor y en espera de una resolución que la condenara o salvara, aunque ya le daba igual, Sakura paseo su mirada de su tío Hiruzen que se encontraba de brazos cruzados al tío Homura que mantenía las manos cruzadas tras su espalda y finalmente a Sasuke quien encontró su mirada con la de ella, esperaba ver decepción e incluso desprecio en sus ojos pero Sasuke no dejaba de verla con la misma intensidad de siempre, como si lo sucedido no significase nada.

-Sakura, no hay pruebas que te condenen— revelo Hiruzen finalmente, permitiéndose esbozar una ligera sonrisa, feliz de corroborar que el honor de su sobrina se encontraba lejos de cualquier duda.

-Ni yo quiero una condena sin pruebas— añadió Homura quien aún dudaba de esa joven, pero prefería no difamarla en caso de estar equivocado.

-Pero el mal que cometiste es muy grande, demasiado grande— objeto el Sarutobi, lamentando no poder proteger a su sobrina tanto como quisiera. —Si estuvieras en mi casa sabría cómo actuar, pero como ya no perteneces a nosotros, depende de tu marido decidir qué debe hacerse— desvió su mirada hacia Sasuke, delegando en él toda la autoridad sobre lo que habría de ocurrir con Sakura a partir de ahora.

-Sasuke debe aplicar un correctivo a su esposa— declaro Homura en nombre de su sobrino, —que la golpee— sugirió sin reparo alguno.

-¿Qué me golpee?— repitió Sakura, recobrando el habla a causa del terror que le provocaba esa sola idea.

-Sakura, cállate— silencio Biwako de pie a su lado, sería peor si protestaba en presencia de testigos.

-Tío, yo…— intento protestar Sasuke, negándose a tan siquiera considerar aquella idea, jamás levantaría una mano contra Sakura, nunca se lo perdonaría.

-Estas haciendo una interpretación muy estricta, Homura— regaño Hiruzen de inmediato, aprovechándose del quiebre que ahí se encontraba, —el profeta Hagoromo recomienda no golpear a una mujer, él nunca golpeo a una mujer y tuvo dieciséis mujeres— ni siquiera él que tenía tres esposas, y discutía seriamente con ellas, jamás les había levantado la mano, no era correcto que un hombre hiciera eso. —Él dice; aquel que golpee a una mujer no será considerado un gran fiel— recordó, citando el Corán para que no existieran dudas.

Escuchando la discusión que tenía lugar, Sakura se apretó nerviosamente las manos sin que nadie se diera cuenta, no podía imaginarse recibiendo una bofetada y no solo lo decía porque se tratase de Sasuke sino porque ni siquiera su madre estando viva la había abofeteado o golpeado de alguna forma, siempre habían hablado entre si y habían conseguido entenderse…le aterraba la idea de recibir un golpe, aunque fuera suave. En ese punto los occidentales y los llamados fieles de la ley de Alah no eran tan diferentes, en ambos casos se veía con cierto permiso que un hombre le levantase la mano a una mujer pero con una gran diferencia; en occidente los hombres se veían condenados por golpear a una mujer porque no utilizaban la violencia como un correctivo sino como medio de tortura, lastimando a las mujeres por considerarlas inferiores, mientras que los musulmanes consideraban que la violencia estaba penada a menos que se ejerciera como castigo pero no al punto de dejar magulladuras, una bofetada ya se consideraba por si sola como un castigo, pero no más. Eso era lo que decía la ley pero Sasuke simplemente no podía imaginarse levantándole la mano a Sakura ni era su deseo hacerlo…pero si existía otra salida, también sería un castigo para él pero era la única salida a este predicamento, que evitase algún daño a Sakura y que le evitase a él cargar con una culpa que no quería ni podría llevar jamás. Otro medio de castigo empleado por los musulmanes era la abstinencia, para un matrimonio un aspecto fundamental de la vida era el sexo y privarse de ello era un gran castigo para ambas partes aunque en este caso solo se considerase un castigo para Sakura y no para él.

-Yo decidiré que hacer— acallo Sasuke por fin, al ver que la discusión no iba a ninguna parte sin importar que continuase. —Abandonare su cama, por un mes— decidió con interior disgusto ya que también sería un castigo para él.

-Es muy justo— acepto el Sarutobi, complacido con la decisión ya que eso evitaría cuestionamientos innecesarios. —Lleva a tu mujer a casa, y procuren no desentenderse más, a Alah no le gustan las desavenencias— aconsejo finalmente, confiando en que ambos sabrían hacer que no existieran tempestades entre ambos.

Asintiendo en silencio, Sakura recordó que su velo aún se encontraba arremolinado contra sus hombros, distendiéndolo con sus manos y ocultando su cabello bajo el lienzo, alzando la mirada en cuanto sintió a Sasuke situarse delante de ella, tendiéndole la mano, ofrecimiento que ella acepto cabizbaja y aún demasiado avergonzada. Por ahora aceptaría su perdón, pero Alah era testigo de la enorme vergüenza que sentía y que nada podía borrar.


Rio de Janeiro, Brasil

Mucho más resignada y calmada ahora que había desahogado toda su tristeza con la almohada hasta cansarse, Izumi se mantuvo sentada sobre la cama con una almohada reposando en su regazo en caso de que necesitase seguir llorando, limpiando con sus dedos las solitarias lagrimas que de vez en vez intentaban deslizarse por sus mejillas, hablando en serio ¿de qué le servía llorar? Es cierto, ella no era culpable como Sakura, ni siquiera conocía ni comprendía sus razones para haber huido así, pero si el nombre de su familia se veía cubierto de vergüenza incluso ella pagaría el precio. ¿Qué podía haber sido tan grave para motivar a Sakura a huir? Se habían enviado cartas la una a la otra, habían hablado por teléfono, Izumi había escuchado la alegría en la voz de Sakura, había dicho ser más feliz de lo que nunca había imaginado que lo seria, ¿Por qué todo se había visto perturbado de ese modo?, ¿Qué lo había provocado? Suspiro tristemente para sí, en solitario, de nada serviría que se hiciera esas preguntas ya que nadie le contestaría. Por fin con una respuesta clara de lo sucedido y tras lo que parecieron horas, Itachi ingreso en la habitación, encontrando a su esposa sentada sobre la cama, se le oprimió el corazón al ver su sereno rostro lozano pálido y sus ojos ligeramente enrojecidos por las lágrimas, desearía haber podido evitarle el dolor que había sentido y la angustia, pero había sido necesario, ambos comprendía el peso que tendrían sobre sus hombros si el nombre de su familia y la reputación de su matrimonio se veía manchada pero ahora todo estaba claro y podían dejar atrás este suceso como lo que era; un mero malentendido.

-Sakura no fue culpada— declaro Itachi al entrar, haciendo que su esposa alzara la mirada hacia él de inmediato.

-¿No?— pregunto Izumi, por poco y creyendo haber oído mal, resignada a la idea de que tal vez su prima si había cometido un error imperdonable.

-No, Sakura perdió las joyas que Sasuke le dio, tuvo miedo y después escapo— afirmo el Uchiha, mucho más tranquilo al ver una sonrisa dibujar en los labios de su Izumi. —Tu prima parece que no tiene un ápice de juicio— suspiro ligeramente divertido al imaginar los dolores de cabeza que debía provocarle a su hermano.

-Itachi, las personas en mi familia se apegan mucho a la ley de Alah, no es como doña Emi dice— se apresuró a aclarar la pelicastaña, ninguna mujer de su familia había sido devuelta ni jamás lo seria porque seguían las costumbres y porque no eran ningunas exhibicionistas.

-Emi se pone nerviosa y cuando está nerviosa habla de más— justifico él, deseando evitar de todo corazón otra discusión, con la vivida horas atrás era más que suficiente.

-Tú oyes todo lo que ella dice— contrario Izumi sin poder evitarlo, porque no quería que algo como lo ocurrido hoy volviera a suceder, no quería que su esposo dudara de ella.

-Pero te escucho a ti también— obvio Itachi, acunando el rostro de ella entre sus manos, viendo intensamente en los profundos ojos negros de ella.

Qué más quisiera que escuchar a Izumi antes que a cualquier otra persona pero no podía, no con Emi viviendo en su propia casa, era su deber dirigirle el idéntico respeto que le dirigiría a su madre Mikoto si estuviera viva, porque Emi los había criado a Sasuke y a él, siempre le deberían todo lo que eran a ella, siempre deberían velar por ella por encima de sus esposas aunque el Uchiha no iba a negar que era demasiado difícil no escuchar a Izumi primero, pero al margen de las infaustas acusaciones de Emi, él creía ciegamente en su esposa porque hasta hoy no había tenido razón alguna para dudar de la maravillosa persona que era, en un mundo cada vez más egoísta y cruel, ella era su único rayo de alegría y esperanza, incorruptible, inocente, bondadosa, amable, ¿Qué había hecho para merecer tenerla en su vida? Porque tenía verdaderas razones para sonreír y ser feliz desde que ella estaba a su lado. Conmovida por la intensidad en los ojos de su esposo, que solo tenía ojos para ella sin importar lo que pasara, Izumi sintió como si pudiera decir que si a todo, como si fácilmente pudiera olvidar cualquier error y vivir el ahora junto a Itachi pero desgraciadamente las cosas no eran tan fáciles, mas no es como si ella pretendiera de pronto arrebatarle su lugar a doña Emi porque no era así, su último deseo podría ser causarle infelicidad a otra persona pero no iba a negar que su vida al menos sería un poco más fácil o recobraría la paz que había tenido tiempo atrás si Emi mantuviera la boca cerrada o lo menos no la abriera para intentar poner a Itachi en su contra y hacer que tomara una segunda esposa. No estaba pidiendo demasiado, ¿o sí?

-Tengo miedo de que influya en ti y me devuelvas— admitió ella, incapaz de callar sus temores porque solo él podía eliminarlos por completo.

-Pero yo no pienso devolverte nunca, ni aunque me lo pidieras— sosegó Itachi., envolviendo sus brazos alrededor de ella, porque no podía imaginar un futuro en que ella no estuviera a su lado. —Pero hay algo que Emi dice que es verdad; ya deberíamos tener un hijo— menciono no con la intención de incomodarla o hacerla enojar, pero debían tener muy presente que la supervivencia del apellido Uchiha dependía en parte de ellos.

-Vamos a tener muchos hijos, llenare esta casa de hijos, Itachi, no lo dudes— prometió Izumi, rodeando el cuello de él con sus brazos, —vas a tener que implorar para que deje de tener hijos— Itachi la abrazo en respuesta, creyendo en cada una de sus palabras como siempre.

Era una promesa, no importa el tiempo que tuviera que pasar, no importa que tanto tuviera que soportar a doña Emi en su casa, formaría su propia familia, nadie tendría porque pensar ni decir nada malo de ella, si Sakura se había librado del yugo de la deshonra, ella se libraría de la posibilidad de ser reemplazada por otra mujer, era tranquila y callada si, pero tonta no y defendería su lugar sin importar el precio.


A su regreso a casa todo había parecido recobrar su propio ritmo. Con la mesa de la sala casi servida en su totalidad, Sakura apareció en el umbral de la cocina con un último plato que dejo sobre la mesa, apenas y capaz de encontrar su mirada con la de Sasuke…parecía como si hubiera retrocedido en el tiempo a los primeros días tras su boda, cuando no habían podido dirigirse la palabra, con la única diferencia de que esta vez era Sakura quien no podía verlo a los ojos, la vergüenza con que cargaba era demasiado grande. Termino de servir la mesa y tras nada más hacer esto encontró inevitablemente su mirada con la de Sasuke, no porque lo deseara únicamente sino también por accidente, inmediatamente sintiéndose incomoda por la intensidad de sus ojos, solo pudiendo escapar de ese hechizo al no tener otro motivo por el que permanecer allí, agradecida interiormente por ello, retirándose a su habitación calmadamente y en silencio, sin darse cuenta de que Sasuke pronto la siguió, intrigado por la tristeza y angustia que veía en sus ojos y que no le permitían estar en calma. Entrando en su habitación en silencio, Sakura se dejó caer sobre el diván ante su tocador, prendándose del jarrón con rosas frescas que reposaba sobre el inmobiliario, pegando sus rodillas hacia su pecho y sintiendo unos irrefrenables deseos de llorar pero no logrando hacerlo, aun así volvió su rostro por encima de su hombro en cuanto sintió unos pasos acercarse al umbral de la puerta, se trataba de Sasuke quien ingreso en la habitación casi pidiendo su permiso y por quien se levantó del diván en su encuentro.

-¿Hay algo que quieras decirme?— pregunto Sasuke, desconcertado y a la vez confundido por la gran tristeza de que la veía ser presa.

-Sí— contesto Sakura, viéndolo a los ojos pese a lo difícil que le resultaba, —quiero el divorcio— solicito finalmente sin importar que su corazón se rompiese con esa sola frase.

No era un confesión absoluta ni en su sentido más explícito pero en ese momento las palabras de Sakura acabaron por convertirse en un lento y tortuoso puñal que se enterró en su pecho, entonces no era ninguna mentira que había escapado pero sí que lo había hecho por más que solo perder las joyas que él le había obsequiado, había planeado escapar con alguien más, ¿sería posible que fuera con…con ese hombre?, ¿Le había estado mintiendo todo el tiempo sobre sus sentimientos por él? No quería creerlo, ¿pero qué otra explicación había a que ahora ella estuviera pidiendo el divorcio? Con la palabra en la boca, incapaz de hacer otra cosa que no fuera observar a su esposa delante de él, Sasuke se mantuvo en permanente silencio, esperando a que ella concluyera su declaración y justificara al menos su razón para pedir el divorcio así. Observando con tristeza y melancolía la sorpresa en el rostro de Sasuke, Sakura intento no aferrarse al amor que sentía por él y que no merecía, llevaban tres meses casados y hasta ahora de una u otra forma había desatado tempestad en su casa al enemistarse inconscientemente con Emi, había perdido las joyas que él le había obsequiado y ni siquiera estaba embarazada aun, ¿Cómo considerarse digna de ser su esposa? Ella no valía nada, ni siquiera había llegado virgen al matrimonio, tal vez nunca lo había traicionado porque lo amaba pero no ser digna de él era peor que haberlo traicionado porque lo amaba tanto…que le rompía el corazón imaginar que él se divorciase de ella y rehiciera su vida con alguien más, ese era un destino que no quería vivir.

-Nunca podré hacerte feliz, Sasuke, lo que sucedió ahora lo prueba— señalo ella a modo de justificativo para desear que él la repudiara, que la devolviera a su familia, —no hago sino equivocarme una y otra vez, no llegue virgen al matrimonio y ni siquiera te he dado hijos aun— eso es lo que más le pesaba, si al menos estuviera cumpliendo bien con su papel de esposa todo sería diferente, pero solo era un rotundo fracaso, —¿para qué me quieres? Podrías casarte con cualquier mujer que quisieras— le dolía aceptarlo pero existían mujeres mucho mejores que ella y que merecían más tener a Sasuke como esposo en lugar de ella.

-Pero yo te quiero a ti— negó Sasuke de inmediato, sin siquiera pensar en sus palabras porque ella era única para él, única.

-Sasuke…— protesto Sakura, sintiéndose aún más avergonzada ante su amor, porque no lo merecía.

-No te daré el divorcio— insistió él, sin apartar sus ojos de ella, no iba a renunciar a ella ni aunque le rogase que lo hiciera.

Ahí estaba esa respuesta, ella misma la había dado; no había nadie más en su corazón y esa sola declaración era el mejor bálsamo que hubiera podido pedir, no era una declaración explicita, no le estaba diciendo con palabras concisas e irrefutables que no había pensado en huir con alguien más pero la forma en que sus ojos reflejaban con honestidad y transparencia todas su emociones era más que suficiente para su angustiado corazón, puede que ella no se considerara una buena mujer, que no se considerase digna de ser su esposa y que estuviera resignada a la idea de ser devuelta a su familia e incluso de compartirlo con otra mujer pero él no pensaba lo mismo, para él solo existía una mujer en su vida, en su corazón y en su mente, ella, nunca podría imaginar siquiera la posibilidad de no tenerla en su vida. Con esa idea y sintiendo su corazón tranquilo ante su respuesta, sujeto el rostro de ella entre sus manos, devorando desesperadamente sus labios ante la sorpresa de ella que correspondió al instante…no podía dejar de pensar en ella, no podía imaginar una vida en que ella no estuviera ni quería hacerlo. Sintiendo los brazos de Sasuke deslizarse alrededor suyo, apegando su cuerpo hacia el de él, Sakura rompió el beso pese al enorme reto que resulto para ella, pegando su frente a la suya para recuperar el aliento casi jadeando contra los labios de Sasuke, entreabriendo los ojos y encontrando su mirada con la de él, observando con gran confusión la desesperación de su respiración y la vehemencia de su tacto, sus brazos que se envolvían alrededor de su cintura apegándola hacia sí; él era quien había dicho que el castigo ante su error sería un mes de abstinencia, pero ni siquiera había transcurrido un día y ahora…

-Sasuke, dijiste que…— protesto Sakura, no entendiendo porque parecía querer ir contra sus propias palabras.

-Olvida lo que dije— acallo Sasuke, devorando sus labios, no queriendo pensar en nada más salvo en ella.

Accediendo a sus palabras, eligiendo sentir y no pensar, Sakura correspondió al beso en toda su plenitud, disfrutando de la desmedida pasión del Uchiha que se adueñaba de sus labios como si ella fuese todo lo que necesitase en el mundo para vivir, como si ella fuese su complemento, su todo en el mundo, todo lo que él era a su vez para ella, enroscando sus dedos en sus largos cabellos rosados, con una de sus manos bajando por su cintura para atraerla así si con premura, intentando eliminar todas las distancias para controlar el fuego que no cesaba de crecer dentro de ambos cada vez que estaban juntos. Sin romper el beso, causando que un jadeo de sorpresa de parte de Sakura se sofocase entre ambos en cuanto Sasuke la elevo del suelo con sus brazos alrededor de su cintura mientras ella perdía sus manos en su rebelde cabello azabache, ambos deseosos el uno por el otro…el beso solo se rompió cuando el Uchiha dejo a Sakura sobre la cama, disfrutando del cálido suspiro que broto de los labios de ella y enardeció sus sentidos, observándola embelesado; tenía las mejillas sonrosadas, los ojos fulgentes en pasión, una sonrisa cargada de ternura que hacía sentir pleno a su corazón, observando su largo cabello rosado desparramado sobre la cama debajo de ella como el halo de un ángel…como en innumerables ocasiones hasta ahora, Sasuke se sintió infinitamente afortunado porque ella fuera su esposa y por tenerla en su vida, la vida era inmensamente maravillosa teniéndola a ella, pero imaginar no tenerla en su vida…ese era un infierno que no quería experimentar, pero condenarse al purgatorio teniéndola a ella sería su propio paraíso.

Con el propósito de continuar el beso, Sakura pretendió envolver sus brazos alrededor del cuello de Sasuke, pero él le sujeto las muñecas por encima de su cabeza sin demasiado esfuerzo con una de sus manos, desconcertándola brevemente hasta que descubrió sus intenciones…no queriendo desperdiciar ni un solo instante, el Uchiha alzo hábilmente la blusa que ella llevaba, utilizando la tela para mantener sus muñecas presas por encima de su cabeza, impidiéndole moverse y dándole absoluta libertad de acción, desabrochando rápidamente el brasier para descubrir sus pechos al aire, escuchándola jadear de anhelo y desesperación entre mezclados y que resultaron evidentes en cuanto alzo la mirada, encontrando sus ojos con los de ella para asegurarse de que no estaba siendo demasiado brusco, pero nunca podría serlo a ojos de Sakura que disfrutaba tanto de sus atenciones. Sin dudas o temores de ninguna clase, Sasuke descendió sus labios a lo largo de aquella satinada piel hasta llegar a sus pezones, sintiéndola jadear y removerse desesperadamente debajo de él, rogando por mas, instándolo a cerrar su boca alrededor de aquel capullo así como en su gemelo, disfrutando de sentir como todo el cuerpo de ella se estremecía de placer, intentando de todas las formas posibles acercarse aún más a él, arqueándose y gimiendo como si el tacto de los labios y la lengua de él sobre su piel fuese fuego, un ardiente fuego que la hacía decir que si a todo.

Justo cuando Sakura estuvo a punto de pensar que podría tener un orgasmo tan solo a través del cálido tacto de los labios de él sobre su piel, Sasuke se retiró, pero cuando ella pensó en protestar es que los labios de él trazaron un húmedo sendero desde el valle ente sus pechos hacia su vientre, dejando pequeños mordiscos en su camino, enardeciéndola y serenándola con suaves besos, tan contradictorio como solo él podía serlo, dibujando con su tacto líneas invisibles a lo largo de sus costados hasta sus muslos por encima de la falda que aun cubría su cuerpo de él que lenta y pausadamente comenzó a alzar la tela. En medio del sendero de húmedos besos que dejaba sobre el vientre su esposa, en dirección a su cadera, Sasuke sonrió ladinamente para si al contemplar los inútiles esfuerzos de Sakura que intento deshacerse de la opresión de su propia blusa contra sus muñecas, sin éxito, removiéndose contra él, animándolo a tocarla donde ella lo necesitaba, pero él presto oídos sordos a sus ruegos, mordiendo ligeramente el hueso de su cadera, bajando lentamente la falda y el resto de su ropa, sin darle treguar a Sakura que solo pudo arquearse y gemir en cuanto sintió los labios de él rozando sus muslos, tan cerca y a la vez tan lejos de donde lo necesitaba. Obedientemente, el Uchiha deslizo sus labios hacia el interior de sus muslos, mordiendo y lamiendo su piel, obteniendo a cambio sollozos desesperados que le rogaban por más y a quien ya no pudo resistirse, quitándose los pantalones tan rápido como le fue posible, volviendo a cernirse sobre ella, apoyando sus brazos sobre el colchón para no aplastarla mientras volvía a encontrar sus labios con los de Sakura, sintiendo los pechos de ella chocar contra su torso…

Resulto bastante vergonzoso para Sakura levantar sus caderas hacia las de él, rogándole que acabara con semejante tortura, que si iba a tomarla lo hiciera ya mismo y así lo hizo, sacándolos a ambos de su miseria, entrando en ella de una sola estocada hasta la empuñadura, gimiendo contra los labios del otro, sin romper el beso, aferrándose desesperadamente a lo que compartían en ese momento. Sasuke sentía su juicio completamente nublado, olvidando que existía un mundo y una realidad fuera de esa habitación, concentrándose por completo en el incomparable placer que sentía, pegando su frente a la de Sakura que jadeo ante cada nuevo empuje, intentando zafarse de la opresión de su blusa que mantenía sus muñecas por encima de su cabeza para poder tocarlo más cada esfuerzo resultaba inútil, relegándola a quedarse quieta y sentir, sentir la tensión acumularse entre sus piernas segundo a segundo, sentir la respiración y los labios de Sasuke contra su cuello, sus manos en sus caderas, guiándola…Alah sentía que podía morir en cualquier momento y lo haría gustosamente estando sumergida en semejante placer que no hacía más que crecer a cada momento, pero no, no quería solo sentir, por lo que envolvió sus piernas alrededor de las caderas de él, acercándolo a ella todavía más, haciéndolo ir aún más profundo en su interior mientras se arqueaba contra Sasuke que se retiró antes de volver a penetrar en su interior, encontrando sus labios con los de ella, completamente cegado por el placer como ella.

No, ni muerto le daría el divorcio, ni ahora ni nunca, la vida era demasiado aterradora sin ella, prefería un infierno junto a ella que la vida sin ella.


PD: Saludos, queridos míos, como ven he vuelto a actualizar, no solo porque tenia el capitulo prácticamente listo sino también por las palabras de mi querida DULCECITO311 quien me motiva a escribir en tan difícil momento, consiguiendo sacarme una sonrisa :3 pero no se inquieten que como ya dije anteriormente, esta semana actualizare "Queen: The Show Must Go On" y "El Conjuro 2 Naruto Style: Enfield" :3 este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (esperando que el capitulo sea de su agrado y agradeciendo sus palabras) a Mila (agradeciendo de todo corazón que la historia sea de su agrado y deseando que cada nuevo capitulo también lo sea) a Guest (profundamente agradecida por sus palabras y porque que la historia sea de su agrado), y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Jade El Adib como Sakura Haruno

-Said Rachid como Sasuke Uchiha

-Latifa El Adib como Izumi Uchiha

-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha

-Zoraide como Biwako Sarutobi

-Tio Ali como Hiruzen Sarutobi

-Nazira Rachid como Emi Uchiha

-Tio Abdul como Homura Mitokado

Curiosidades y Diferencias:

Castigos & Reconciliación: en efecto, según la cultura y costumbres musulmanas los castigos físicos están permitidos pero sin dejar magulladuras o heridas ya que entonces la mujer tiene el derecho de exigir el divorcio porque el profeta Mahoma estableció que una mujer debe ser cuidada y protegida, no agredida, pero si se permiten otras formas de castigo o amonestación para que la mujer comprenda si cometió un error y la mas empleada es la abstinencia, donde una mujer casada tiene que soportar dormir sola por un mes cuando mucho. El dialogo entre Sasuke y Sakura al final del capitulo esta tomado textualmente de la escena original entre Jade y Said en la telenovela "El Clon/O Clone" solo que aquí termina con una reconciliación mientras que en la versión original con un recordatorio a Jade de que no puede escapar de su matrimonio aunque ella quiera estar junto a Lucas quien a su vez esta casado con Maysa. A lo largo de la historia original Jade ve a Said como un obstáculo para su felicidad, así lo afirma casi al final de la historia, pero ya que en esta versión Sakura sufrió una desilusión tan grande en el amor, ve a Sasuke permanentemente como su única esperanza para ser feliz y valora enormemente el sacrificio de él al hacer a un lado su orgullo como hombre para protegerla de la vergüenza aunque también se siente indigna de su amor por lo mismo, pero a lo largo de la trama esto probara ser lo que mas los unirá y lo que hará que nazca entre ambos una confianza indestructible.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3