Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "La Fuerza del Destino" de Marc Anthony y Sandra Echeverría, pertenecientes a la novela del mismo nombre y que comencé a ver esta semana, así como "Beautiful Love" de la banda femenina The Assorted.
Tan pronto como la fiesta de recepción llego a su fin y todos pudieron sentarse a hablar con calma con Itachi e Izumi ya instalados en su habitación todos se reunieron en la sala principal para escuchar las historias que el Sarutobi tenía a bien relatar narrando al vida del primer musulmán, el profeta Hagoromo a quien siempre intentaban emular a través de la religión y con su estilo de vida. Los musulmanes respetaban enormemente la sabiduría que el tiempo provocaba en las personas, por lo que todos los presentes escucharon con suma atención lo que el señor Hiruzen relataba como el miembro de mayor edad de la familia de ambos. La ultima en entrar en la sala como siempre fue Biwako quien dejo la bandeja sobre la mesa antes de ocupar el lugar vacío a la diestra del señor Hiruzen ya que a su izquierda se encontraba sentada doña Emi, infaltable como una especie de gárgola…que mujer. Sentada junto a Sasuke, ambos escuchando con suma atención las palabras de su tío a imagen de como hacían Itachi e Izumi sentados en el diván contiguo, Sakura aprovecho la ocasión para distraerse lo más posible de la amarga punzada que atenazaba a su corazón, primero porque aún no estaba embarazada y segunda porque ahora que doña Emi estaba en su casa seguramente intentaría hacer que Sasuke y ella discutieran a como diera lugar, no iba a negar que tenía preocupaciones y temores en su vida pero nada que pudiera arruinar su felicidad con Sasuke, ambos habían llegado muy lejos desde el primer día en que se habían conocido, se amaban y nada era más preciado para ambos que su amor.
-El profeta decía que en los siete primeros años uno debe llenar a los hijos de mimos, en los siete siguientes educarlos, los siete años siguientes convertirnos en compañeros para ellos y después entregar el remo y pedirle a Alah que el barco tenga un buen destino— explico Hiruzen con una sonrisa aludiendo las palabras del profeta.
Como tío y como padre, Hiruzen comprendía bien que es lo que sentía Sakura, veía la felicidad en su rostro y sus ojos, la sonrisa que mostraba permanentemente era la prueba de lo inmensamente feliz que era junto a Sasuke, pero ella sentía que faltaba algo, mas Hiruzen ya había hablado con ella y le había explicado que más importante que ser madre a una edad temprana lo verdaderamente importante era saber ser una buena madre, claro que a nadie la inculcaban la tarea explícitamente para no cometer ningún error, se erraba sobre la marcha y se aprendía en el proceso, pero él estaba seguro que cuando llegara el momento Sakura sería una gran madre, tenía una personalidad perfecta para ello. Aunque se mantenía en silencio la mayor parte del tiempo, Sasuke casi podía palpar la tensión de Sakura con respecto al asunto de tener hijos pero no importa si pasaba un año o incluso dos, él no la presionaría, era felices a su propio modo, no iba a negar que la idea de formar una verdadera familia era llamativa, pero si no era el momento aún, él no insistiera en el tema, para él era más importante verla feliz a ella. Sonriendo ante los relatos de su tío, Izumi tomo un dulce la bandeja, arrepintiéndose casi de inmediato, llevándose una mano a los labios tan pronto como trago el dulce, casi sintiéndolo como vinagre una vez paso por su garganta. No sabía si era cosa de familia o no pero apenas y podía con las náuseas que se le estaban presentando de forma insistente en el último tiempo por la mañana y al medio día, casi sentía que podría comer nada y su estómago sí que le estaba pidiendo comida.
-¿Qué pasa, Izumi?— pregunto Biwako, levantándose del diván y situándose de inmediato a su lado.
-Nauseas— contesto la pelicastaña, negando para sí, agradeciendo la presencia de Itachi a su lado y que estrechaba una de sus manos entre las suyas.
-Tienes que comer sujetando una llave, si lo haces durante tu embarazo no habrá nauseas ni mareos— determino ella de inmediato, extrayendo la llave de su bolsillo y entregándosela a Izumi que se llevó otro dulce a la boca para comprobar su teoría.
-Estoy mejor— se sorprendió Izumi gratamente, sonriendo y alzando la llave que sostenía en su mano derecha.
-No pierdas la llave que es la de la despensa— advirtió Biwako únicamente, recordando la importancia que tenía la lleve que le había entregado.
Ninguno de los presentes pudo evitar reír ante esta mención que resulto de lo más natural pero irrisoria para todos. Para los occidentales este comportamiento habría parecido con facilidad algo tonto pero parte importante de la vida de los musulmanes era tener un contacto permanente con las supersticiones, su estilo de vida era así y les recordaba el apego a sus raíces. Un paso a la vez, esa era la mejor forma de lidiar con todo eso, un paso a la vez…
Sentada delante su tocador y en silencio, Sakura termino de maquillarse, teniendo sumo cuidado con el delineador para hacer que sus ojos resaltaran aún más de lo ya de por si llamativos que eran ante su particular color jade, enfundada en un sencillo vestido blanco hasta los tobillos, de favorecedor escote redondo, y cortas mangas hasta los codos que se abrían como lienzos a la altura de los hombros para exponer la piel de sus brazos, sus largos cabellos rosados cayendo libremente tras su espalda en una cascada de ondas, casi eclipsando un par de largos pendientes de oro y cristal en forma de lagrima a juego con una espléndida pulsera en la muñeca derecha. Su tío había preparado una verdadera fiesta para dar oficialmente la bienvenida a Itachi e Izumi esa noche y ni Sasuke ni ella podía faltar aunque ella en el fondo no se encontrase de ánimo suficiente como para ir a una fiesta, para la ocasión había elegido un vestido sencillo porque no era su intención ser el centro de atención de otros, solo de Sasuke, aunque parecía que con tan solo respirar y sonreír cumplía ese cometido. No teniendo necesidad de llamar a la puertas más deteniendo en el umbral de todas formas, Sasuke sonrió ladinamente al contemplar el esmero de Sakura por verse todavía más hermosa, avanzando lentamente hasta arrodillarse a su lado y contemplar el reflejo de ella a través del espejo del tocador, era más hermosa que ninguna otra mujer sobre la faz de la tierra y ambos se entendían el uno al otro mejor de lo que nadie podría entenderlos, ¿Qué les faltaba en la vida para ser más felices? Por ahora absolutamente nada.
-Que hermosa eres— admiro Sasuke inevitablemente haciendo que ella voltease a verlo con una ligera sonrisa, —me gusta verte así; feliz— deposito en las manos de ella un estuche cerrado que ella no tardo en abrir.
-Sasuke…— jadeo Sakura casi sin aliento, apenas y pudiendo apartar la mirada de este nuevo presente de su parte.
Dentro del estuche que Sakura sostenía se encontraba una incomparable guirnalda que no dudo en ceñir alrededor de su cuello de inmediato y que dejo caer hasta la altura del escote un sinfín de cuentas doradas, ámbar, perla y diamantes de las que pendían dije de plata en forma de lagrima…era algo tan abrumador que por poco y la hizo llorar al contemplar al espejo, diariamente se encontraba haciéndose una pregunta, ¿Cuánto?, ¿Cuánto más estaba dispuesto a dar y hacer Sasuke por ella? Cada día había un presente nuevo de parte; perfume, oro, joyas, maquillaje, sedas, vestidos…no había nada que él no hiciera por ella ni nada que no le diera, claro que en público ambos eran más bien reservados pero en privado no había un solo momento en que pudiera dudar de su amor y ella solo esperaba que Sasuke tampoco lo hiciera, porque lo amaba más que a nada en el mundo, con todo su corazón. Alzando una de sus manos para acariciar con veneración el rostro de su esposa, Sasuke no aparto en ningún momentos su ojos del rostro de ella, solo pudiéndose sentirse realmente pleno al verla feliz, amaba a Sakura con todo su corazón y por ella sería capaz de darlo todo, bastaba con que ella pidiera una cosa y él la obtendría para ella a como diera lugar…aunque no iba a negar que era todo un desafío hacerle obsequios si Sakura jamás pedía nada pero es era lo mejor, no era egoísta ni frívola. Podría haberse quedado toda la noche observando su belleza y admirándola en silencio pero tenían una fiesta a la que asistir ya fuera que quisieran o no y por lo que el Uchiha se levantó, teniéndola la mano a su esposa.
-Vamos, nos están esperando— recordó Sasuke, pues entre más pronto asistieran a la fiesta, más pronto volverían.
Estaba feliz por su hermano, pero con esto de las celebraciones por el nacimiento de su sobrino, su tío Homura y su hermana Emi no hacían más que aludir que así como Itachi e Izumi tendrían un hijo, Sakura y él también deberían hacerlo pronto y era molesto tener ese recordatorio encima todo el tiempo, claro que Sakura y él tendrían hijos pero a su debido tiempo, no antes sin importar cuanto los presionasen otros. Asintiendo y observándose una última vez ante el espejo, acomodando la guirnalda alrededor de su cuello, Sakura entrelazo su mano con la de él antes de levantarse del tocador. Ojala y Alah pronto atendiera a sus oraciones y ambos pudieran cerrarles la boca a todos, porque tendrían hijos…aunque solo Alah sabía cuándo.
Tan pronto como todos estuvieron reunidos en casa del señor Hiruzen comenzó la celebración, algo más bien discreto, con músicos adornando el ambiente que de inmediato se tornó alegre, y colmando a los presentes de un momento único al escuchar de boca del Sarutobi las palabras y enseñanzas del profeta en su forma más básica, narrando la creación de la vida en el vientre materno. Los occidentales narraban la creación de Alah como el hombre y la mujer nacidos de la arcilla pero no tomaban en cuenta la forma en que un ser se gestaba en el vientre materno y como Alah enviaba a un emisario—cuando el bebé ya podía considerarse un ser con conciencia y mente propia—para soplar sobre él el halito del alma, como los musulmanes si hacían. Ante el ánimo festivo imperante se había invitado a los vecinos y amigos más cercanos para compartir la alegría mientras el señor Hiruzen—ocupando el lugar más importante en la sala—relataba la creación a sus sobrinas Izumi y Sakura así como a Itachi, Sasuke y Emi, acompañado por su amigo Homura. Con las manos cruzadas sobre su regazo, Sakura escuchaba el relato con suma atención, concentrándose de lleno el contenido de la historia y no en el vacío que se generaba en su corazón, mas como si intuyera cuales eran sus pensamientos es que Sasuke entrelazo una de sus manos con las de ella, haciéndola olvidarse de todo y sonreírle en respuesta; no tenía caso llena su mente de este tipo de pensamientos, solo se haría daño a sí misma, era mejor que fuera paciente…aunque le costase enormemente serlo.
-La criatura es solo un pedazo de su madre, un embrión, después Alah va moldeándolo y cuarenta días después va tomando forma diferente— relato Hiruzen calmadamente, conociendo bien las palabras del profeta. —Después del tercer ciclo, ciento veinte días después, Alah envía a un ángel para que sople un alma dentro de él, y por orden de Alah el ángel escribe en cuatro palabras su destino— intento ser lo más conciso y claro en sus explicaciones para que no hubieran confusiones.
-¿En cuatro palabras, tío?— repitió Izumi, sorprendida, preguntando como cuatro palabras podían ser suficientes para escribir el destino de una persona.
-Si va a ser rico, pobre, su lapsus de vida, la obra que va a dejar en la tierra, si va a ser feliz o infeliz— explico el Sarutobi calmadamente, intercalando su mirada entre Izumi y Sakura.
-Pero tío, ¿Por qué Alah escoge quien va a ser feliz y quien va a ser infeliz?— inquirió Itachi, ligeramente confundido sobre el destino que Alah escribía para las personas.
-No, Alah no escoge, la persona debe tener libertad, Alah escribe porque ve el futuro, sabe lo que vamos a hacer mañana y cuando nacemos, él anticipa lo que es escrito en el libro de nuestro destino— corrigió Hiruzen, puntualizando la diferencia. —Ahora, una sorpresa para todos— anuncio, dirigiendo su mirada a la entrada de la sala al mismo que ingresaban un grupo de odaliscas de Egipto a quienes había contratado para la ocasión.
La llegada de las bailarinas animo de inmediato la celebración, motivando a todas las mujeres a danzar, especialmente a Sakura e Izumi que se sonrieron la una a la otra. Los musulmanes eran unos apasionados por la danza, los movimientos ondulantes y sinuosos estaban impresos en sus raíces más aun así existían dos formas completamente diferentes de bailar entre sí; una era la forma en que se hacía en la intimidad y usando un tipo de ropa que no era apropiado usar en público por obvias razones y otra era la forma en que se bailaba en público o en las fiestas, con movimientos menos sexualizados ni llamativos, mas rítmicos y sutiles, pero quien hubiera prestado suma atención a Sakura en ese momento podría haberse dado cuenta de que si bien los movimientos que realizaba con sus manos contra el aire así como el sutil movimiento de sus caderas era el apropiado para una fiesta…no era para nada inocente ante la intensa mirada que le dirigía a Sasuke quien le sostenía la mirada mientras charlaba con su hermano Itachi y su tío Homura. Hasta ahora ambos habían tenido miedo, sobradas habían sido sus razones para no considerar que su felicidad era completa porque el inicio de su historia había sido igualmente tormentoso pero en ese momento y contemplando la sonrisa en el rostro de Sakura al igual que su belleza y la sinceridad de su sonrisa, Sasuke se dio cuenta por primera vez desde que se había casado con Sakura que sus incesantes miedos habían sido infundados; amaba a su esposa y ella lo amaba a él, era feliz con ella y Sakura era feliz con él, no importaba nada más, ni el pasado y nada de lo que hubiera podido interferir con su felicidad hasta entonces, eran uno solo y nada podía separarlos, solo eso importaba.
Por fin eran un verdadero matrimonio.
La fiesta había llegado a su fin y todos los invitados habían regresado a sus hogares como mandaba la costumbre, claro que de todas formas Sakura y Sasuke se habían quedado hasta el final pese a que no hubiera sido esa su intención pero era u responsabilidad, Itachi y Sasuke eran hermanos, Izumi y Sakura eran primas y además el anfitrión de todo había sido su tío Hiruzen, ¿Cómo no acompañarlo hasta el final? Esta era una instancia feliz y todos tenían motivos para celebrar. Pero ahora que se encontraba de egreso en casa, Sakura se mantuvo sentada sobre la cama, incapaz de dormir, vistiendo un simple camisón blanco de escote redondo, sin mangas y con un corte en lado izquierdo de la falda para exponer una de sus piernas, cubriendo sus hombros con una ligera bata de lino y con su largo cabello rosado cayendo sobre sus hombros y tras su espalda, observando a la nada con desgano cuando Sasuke entro en la habitación para dormir junto a ella como cada noche, preocupando al verla tan introspectiva y en silencio. Usualmente no era una buena señal que Sakura actuara de ese modo, el tiempo junto a ella le había enseñado que cuanto guardaba silencio de ese modo era porque algo atenazaba su corazón, alguna preocupación o algún pensamiento no precisamente feliz y la mirada en los ojos de ella no hacía más que confirmárselo, algo la tenía preocupada y triste, y a él no le gustaba verla así. No entro en la habitación con siglo pues no era esa su intención, pero la concentración de Sakura para con sus propios pensamientos hicieron que ella no se diera cuenta de su presencia hasta que Sasuke se encontró sentado a su lado y acariciando una de sus mejillas.
-¿Sakura?, ¿Qué tienes?— pregunto el Uchiha de inmediato, sin apartar sus ojos de ella, temiendo haber sido el culpable de esta tristeza de su parte.
-Nada— negó ella de inmediato, no deseando preocuparlo de ninguna forma porque no tenía sentido.
Tenía preocupaciones y tristezas, sí, pero Sasuke no era el motivo de nada de eso, estaba triste pero porque extrañaba a su madre, porque no importaba cuanto tiempo pasara no podía asumir que ella ya no estaba en su vida, habían pasado dieciocho años juntas y aunque Sasuke y ella casi llevaran un año casados y su compañía fuera lo único que la ayudaba a escapar de ese dolor, cuando él no estaba a su lado se sentía perdida, frágil como un cristal a punto de romperse aunque fuera difícil de creer por lo usualmente fuerte que parecía. Al contrario de Izumi, Itachi o el propio Sasuke que habían perdido a sus padres aun siendo muy jóvenes, ella había llorado sola la muerte de su madre, no había tenido más parientes por los que había tenido que lavar su cuerpo y darle la sepultura apropiada, todo sola…y había deshonrado su memoria y sus enseñanzas el mezclarse con un occidental, de ahí que hasta hoy hubiera sentido que no merecía ser feliz, pero ya no más, a partir de hoy sería feliz con Sasuke sin importar lo que pasara, ya mucho había sufrido y hoy se merecía la oportunidad de amar y ser amada cuando menos. Sin apartar sus ojos del rostro de su esposa y jugando con sus sedosos cabellos, Sasuke fue incapaz de creer en sus palabras porque la conocía muy bien, decía que estaba bien más en el fondo no era así, si estuviera bien no se mostraría tan triste sin razón y fuera cual fuera el motivo que ella pudiera tener para sentirse triste, Sasuke quería que ella lo compartiera con él, quería saberlo todo para poder ayudarla…pero no podía hacerlo si ella no se lo permitía.
-Estás triste— obvio Sasuke, ya que si algo la entristecía, eso era motivo suficiente para preocuparlo a él.
-No lo estoy— negó Sasuke de todas formas aunque Sasuke tuviera la razón, porque no quería preocuparlo innecesariamente.
-Tus ojos no mienten, estás triste— insistió él, haciendo que ella por fin sonriera ligeramente al no poder ocultarle nada.
-Estaba recordando a mi madre— acepto ella finalmente, viendo a Sasuke fruncir ligeramente el ceño, intentando entender el porqué de sus pensamientos, —estuve imaginando como sería mi vida si mi madre no hubiera muerto, todo sería diferente de cómo es ahora— reflexiono ya que probablemente no estaría en Marruecos en ese momento si su madre estuviera viva, o bien sí, eso no podía saberlo con exactitud.
-No nos habríamos conocido, no habrías conocido al tío Hiruzen ni a Biwako— supuso Sasuke, temiendo interiormente que ella estuviera pensando en que habría pasado si hubiera permanecido en Rio de Janeiro con ese occidental…no, eso era el pasado, un pasado que ya no importaba.
-Llore mucho, pase por muchos sufrimientos, pero al final de cuentas todo por lo que pase valió la pena— concluyo Sakura, intuyendo que es lo que él estaba pensando, pero de serle posible ella no cambiaría amarlo como lo amaba sin importar que hubiera pasado, —no cambiaría nada…salvo una cosa— aludió sin especificar nada porque ambos habían prometido no volver a hablar de su noche de bodas.
Alzando una de sus manos, Sakura acaricio afectuosamente el rostro de su esposo, pegando su frente a la suya y solo encontrando refugio en su presencia, solo sintiéndose a salvo y segura a su lado. Envolviendo sus brazos alrededor de ella y disfrutando de la cercanía que solo juntos podían compartir, Sasuke se inmediato supo que era ese algo que Sakura aludía, lo mismo que él cambiaría de serle posible; su primera noche juntos, ambos habrían deseado que realmente hubiera sido una primera vez mutua pero no lo había sido, más aun así Sasuke no desearía cambiar su presente, tenía todo para ser feliz y esperaba haber logrado hacer feliz a la mujer a su lado porque solo vivía por ella.
2 meses después…
El embarazo era una etapa feliz en la vida de una mujer, una etapa en que a ojos de todos una mujer debía de sentirse feliz, dichosa, alegre, en que no podía ni debía albergar malos pensamientos o ideas preocupantes, mas aunque le dijeran eso a Izumi nadie conseguía sacar de su mente el temor de que Itachi tomara una segunda esposa, especialmente ahora que estaban en Marruecos y donde si era bien visto que un hombre tuviera más de una esposa, de hecho era norma, mientras que en Brasil…puede que occidente fuera una tierra perdida de la mano de Alah y muchas cosas más, pero para Emi era el hogar perfecto porque allí los hombres solo podían tener una esposa y todo estaba a su favor, Itachi solo podía pensar en ella y solo podía tenerla ella, no como aquí en Marruecos donde tío Homura y doña Emi le darían ideas. Prefiriendo no pensar en eso, Izumi sonrió alegremente, recostada sobre la cama, en tanto vio a Biwako entrar con diversos platos en las manos y que deposito sobre la cama haciendo que Izumi casi salivara ante las delicias culinarias que veía, algunos dulces conocidos y otros eran creación de la propia Biwako decorados con miel, crema, almendras, dátiles…se sintió una glotona al instante, adelantándose a cualquier ofrecimiento y tomando uno de los dulces, llevándolo a sus labios, casi chillando de emoción ante el sabor dulce entrar en contacto con sus labios, haciéndola sonreír de alegría. Eso era justamente lo que necesitaba para distraerse, ya era inmensamente feliz pero estar de regreso en casa y con quienes más amaba era todavía mejor.
-Como extrañaba tu comida, Biwako— rió Izumi, infinitamente feliz al ser el centro de tantas atenciones de su parte.
-Te voy a preparar muchas cosas deliciosas, vas a salir de aquí gorda, bonita y sana— prometió ella, porque una mujer debía comer muy bien durante su embarazo para recuperarse exitosamente del parto, y ella se encargaría personalmente de ello.
-Cielos, que exageración de comida— se sorprendió Emi, apareciendo en el umbral de la habitación y observando todo con ojos críticos.
-Izumi ahora debe comer bien, porque come por dos personas— recordó Biwako a modo de justificación para evitar una posible pelea, —además a Itachi le gusta ver a Izumi comer bien— menciono ya que lo importante era que Itachi e Izumi estuvieran felices, nada más.
-Ah, el defecto que agrada al Sultan se convierte en virtud— aprecio la Uchiha, para nada de acuerdo con la forma de pensar de su hermano. —Esa criatura va a nacer cansada, la madre no se levanta de la cama para nada— crítico, sabiendo muy bien el efecto que tendrían sus palabras en Izumi. —¿Sabes, Biwako?, creo que va a tener una niña— aludió mordiéndose la lengua interiormente para no reír ante la expresión de Izumi.
-¿Qué niña? Tendré el niño que Itachi tanto quiere— contrario la pelicastaña, esforzándose por no alterarse ante tal posibilidad.
-No, cuando la mujer se comporta perezosa y sin gracia es porque va a tener una niña— insistió Emi, validando su teoría, y con eso se daba por satisfecha. —Iré a la casa de Sasuke, ahí necesitan de mí, yo no puedo quedarme acostada en las almohadas— ahora era el momento de infundir miedo a Sakura quien aún no estaba embarazada, y vaya que le estaba tomando tiempo. —¿El señor Hiruzen llego, Biwako?— curioseo ya que hasta ahora no había visto al señor Sarutobi en la casa.
-No, aún está en el mercado de camellos, pero ya debe estar volviendo porque siempre viene antes de la oración de la tarde— contesto ella simplemente, indicándole a Izumi que no contestara, que no tenía caso hacerlo, y que dejara marchar a esa mujer.
Satisfecha con esta respuesta y dando su trabajo por terminado, Emi se retiró con una sonrisa ladina en el rostro, disfrutaba de infundir miedo a esa niña inocente que creía tener la alegría y la felicidad servidas en bandeja de plata, cuando no era así; una mujer debía ser sumisa, sí, pero no tonta e Izumi a diario pecaba de ingenua y confiada, daba demasiado por sentado, claro que Emi no iba a negar que esa niña le parecía mucho mejor esposa que Sakura quien con su carácter voluble y terco no cesaba de exasperarla, pero lo que Izumi tenía de inocente, Sakura lo tenía de valiente. Observando el umbral de la habitación donde doña Emi ya no estaba, Izumi negó en silencio para sí, acariciando su vientre de cinco meses con el fin de calmar su propia ira y no afectar a su bebé en camino…tenía que ser un niño, Sakura y ella ya mucho habían irritado a la familia Uchiha al tardar tanto tiempo en concebir, y hablaba por ella ya que Sakura aún no estaba embarazada, y si ahora resulta que no tenía un hijo varón, ¿Qué pensarían? No, se dijo Izumi, apartando esos pensamientos de su mente, no tenía que pensar en nada de eso, solo se haría daño. ¿Qué buscaba obtener esa mujer, hablando en serio? Eso era algo que Biwako se preguntaba de forma insistente, Sakura ya tenía mucho que tolerar de parte de esa mujer desde antes de la llegada de Izumi y ahora resulta que ni siquiera ella estando embarazada podía escapar de sus quejas y recriminaciones, ¿Qué es lo que Emi quería obtener?, ¿Por qué no era feliz quería hacer miserable la vidas de Sakura e Izumi? Por lo visto, eso era precisamente lo que buscaba hacer.
-No aguanto más a doña Emi, desde que anuncie mi embarazo no deja de pelear conmigo a toda hora diciendo alguna cosa— bufo Izumi, descendiendo su mirada a su vientre.
-Y tú le respondes— obvio Biwako, teniendo que criticarle esto al igual que a Sakura, —arrójalo al viento, deja que diga lo que quiera, si das pie al desocupado te convertirá a ti en su ocupación— no tenía caso discutir con quien no iba a escuchar y doña Emi claramente jamás iba a cambiar de parecer en su postura.
-Ella quiere que Itachi busque una segunda esposa— aludió la pelicastaña, respaldando sus razones para contrariar a su cuñada del modo en que lo hacía.
-Solo para pelear con otra más, solo para eso— sonrió ella, porque nadie podría vivir en paz con doña Emi en tanto no se casara, lo cual aún se veía muy lejano.
-Por eso no quiero vivir aquí en Marruecos, en Brasil nadie puede tener dos esposas, y si Itachi no ve, no puede tener ideas— revelo Izumi finalmente, de ahí que nunca se quejara de nada de occidente, porque por ahora vivir en Rio de Janeiro estaba a su favor.
-No pienses en eso, la mujer embarazada solo debe pensar en cosas bonitas— recordó Biwako, no queriendo que llenara su mente de ese tipo de pensamientos. —Prueba este— invito tendiéndole otro plato para hacerla olvidar el asunto.
Incapaz de decir que no ante los enormes antojos que sentía, Izumi no dudo en desentenderse de sus incesantes disputas con doña Emi y concentrarse en probar el platillo que le ofreció Biwako, jadeando de satisfacción en tanto llevo a sus labios una cucharada de aquel dulce. No podía enojarse por nimiedades, tenía ya cinco meses de embarazo, solo faltaban cuatro meses y Alah mediante tendría a su hijo en sus brazos, solo eso era importante, nada más.
Desganada, apática más bien, Sakura cerró la puerta tras de sí al regresar a casa, quitándose el velo al entrar, concentrada en si misma e incapaz de ver a Sasuke quien había estado esperándola y que de inmediato se preocupó ante su estado de ánimo; ahí estaba nuevamente esa tristeza que tanto lo preocupaba y que no parecía tener justificación así como la ausencia de Sakura al momento de llegar a casa, más de todas formas Sasuke se situó delante de ella, abrazándola en un intento por calmar esa tristeza, solo siendo correspondido en silencio. Había ido al médico en busca de una explicación y afortunadamente el doctor había sido muy claro, no tenía problemas para tener hijos y lo mejor es que los antecedentes de su familia la favorecían, todas las mujeres de su familia eran muy fértiles pero aunque tuviera eso a su favor, Sakura no entendía porque no estaba embarazada aun, lo había intentado todo, y todo era…todo, y con mucho gusto en cada oportunidad cabe mencionar, los musulmanes tenían la férrea creencia de que sin placer, sin goce en el sexo no podía existir fruto alguno, por ello se aconsejaba que toda mujer disfrutara plenamente del sexo porque se necesitaba de dos personas para concebir un hijo, y si ambos eran felices Alah los bendeciría con un hijo, de ahí que no entendiera porque aún no estaba embarazada, siempre disfrutaba del sexo, Sasuke también, raras en las ocasiones—durante sus periodos, evidentemente—en que no compartían la cama cada noche, sin falta…el doctor había dicho que solo hacía falta paciencia, que tanto Sasuke como ella eran perfectamente capaces de tener un hijo, todo lo que restaba era solo esperar.
-Sakura, ¿Dónde estabas?— pregunto el Uchiha en un intento por comprender que la tenía tan triste.
-Fui al médico— contesto ella, cabizbaja, haciendo que él rompiera el abrazo para verla a los ojos.
-¿Te sientes mal?— inquirió Sasuke de inmediato, sujetándola ligeramente del mentón, esperando estar equivocado.
-No, fui para que alguien me dijera porque aún no tenemos un hijo— revelo Sakura finalmente haciendo que quien ahora bajara la mirada fuera Sasuke, no queriendo ahondar en el tema si ella tampoco quería hacerlo, —el doctor dijo que todo está bien, que estoy normal y solo hay que tener paciencia— añadió con un nudo en la garganta producto de su propia frustración.
-Entonces hay que esperar— coincidió él, acunando el rostro de ella en sus manos, no necesitando nada más que a ella para ser plenamente feliz.
No era culpa de Sakura sentir preocupación o presión por ver pasar los meses y que aún no tuvieran un hijo, la culpa era de su tío Homura así como de Emi que no cesaban de repetir una y otra vez que el apellido de la familia no podía perderse más siendo honesto a Sasuke le daba igual lo que sucediera con el apellido de su familia, si, se había casado con el propósito de continuar el linaje de los Uchiha en memoria de su difunto padre del mismo modo en que había hecho Itachi pero había encontrado algo aún más importante que el honor, amaba a Sakura y era más importante para él verla feliz y tenerla a su lado cada día que sentir premura por la idea de tener hijos, porque no le importaba si tenían hijos o no, puede que su familia condenara esta forma de pensar pero para él Sakura era más preciada que cualquier cosa sobre la tierra, y si iban a tener hijos o no, eso sucedería cuando debiera ser, no antes, por lo que lo último que Sasuke deseaba sobre la tierra era verla triste. Sintiendo al menos un poco de calma ante la presencia de Sasuke, Sakura comenzó a considerar algo que detestaba, aborrecía la sola idea de pensar en algún día compartir a Sasuke con otra mujer y perder su amor como consecuencia de ello, pero…¿Qué otra opción tenia? No era justo de su parte dejar que el tiempo pasara y mantener a Sasuke atado a su lado sin poder cumplir apropiadamente con su rol de esposa, le acarrearía una vergüenza innecesaria por lo que tal vez había llegado la hora de que Sasuke pensara en tener una segunda esposa, y si era por su propio bien…entonces Sakura ya no tenía por qué negarse, aunque sintiera como su corazón se rompía ante la sola idea.
-Sasuke, ¿y si tomas una segunda esposa?— planteo Sakura por fin, pese a que la idea le causara rechazo. Tras escucharla, Sasuke negó de inmediato, mas ella no le dio tiempo de hablar para oponerse, —¿De qué sirve si no puedo tener hijos?— cuestiono en voz alta, repitiendo las palabras que había oído de doña Emi y tío Homura.
-Me gustaría escuchar eso— respaldo Emi, descendiendo por la escalera y escuchando por primera vez en mucho tiempo palabras sensatas de parte de esa niña.
-Emi…— advirtió Sasuke, no estando dispuesto a tolerar que su hermana agravara innecesariamente la situación, más de lo que ya lo habían hecho otros.
-Tiene razón, si la mujer no da hijos, el hombre tiene razón de buscar una segunda esposa— justifico la Uchiha, porque la religión mandaba que un hombre se casara para tener hijos y si no podía con una esposa, entonces debía tener otra.
-Emi, deja de hablar— acallo él, cansado de escuchar esas palabras de todos y cansado de ver a Sakura ser culpada por ello cuando ninguno de los dos tenía la culpa.
-¿Qué deje de hablar? Que deje de decir la verdad, dirás— corrigió ella, prestando oídos sordos a las palabras de su hermano, ni aun al ver el dolor que generaban sus palabras en Sakura quien abandono la sala cuanto antes, incapaz de soportar más, —estas ciego, Sasuke, no haces más que ver virtud en una mujer seca, ella no va a darte hijos— insistió, incapaz de ver con buenos ojos la aparente esterilidad de esa niña arrogante.
De haber sido posible y si no fuera un desacato o un falta de respeto a su hermana, Sasuke le habría cerrado la boca de alguna forma, mas no tenía sentido hacerlo porque Sakura ya no estaba en la sala, algo a lo que él pudo observar hacia el segundo piso negando para sí, ¿Qué podía hacer? No sabía que decir para tranquilizar a Sakura, ni para cerrarle la boca al resto del mundo, estaba tan atado de manos tanto como ella. Cerrando la puerta de su habitación tras de sí, Sakura se dejó caer sobre la cama sollozando contra la almohada, mordiéndose el labio inferior para no montar un escándalo sin sentido, incapaz de encontrar consuelo, ¿Qué más debía soportar? Ya había sufrido y llorado bastante, ¿Por qué Alah no podía darle al menos una muestra de su compasión con un hijo? Solo eso necesitaba, nada más, no creía estar pidiendo demasiado. ¿Qué más debía soportar?, ¿Qué?
La única instancia que tenía dentro del día para respirar y sentirse libre de preocupaciones era cuando salía de casa para hacer las compras, como ahora en que junto a Biwako recorría la medina en un intento por distraerse y olvidar a doña Emi…que mujer más insufrible, ya tenía tristezas y angustias pero el peso de sus pensamientos se multiplicaba por dos cada vez que esa mujer abría la boca. Con respecto a la disputa sucedida días atrás no quería recordar nada salo las palabras de doctor insistiendo en que no tenía ningún problema para tener hijos, pero no quería recordar las palabras de Emi diciéndole a Sasuke que tenía toda la razón del mundo si pensaba en tomar una segunda esposa, si, ella podía sugerírselo a Sasuke pero Emi no, porque ella seguramente buscaría a una mujer que la reemplazara en la vida de Sasuke y eso no era lo que quería. Como mujer, aunque no se hubiera casado nunca, Biwako comprendía muy bien los sentimientos de Sakura; era joven, inteligente, valiente y se había esforzado mucho por hacer de un matrimonio prácticamente imposible una unión envidiable para muchos, no era justo que terceras personas como tío Homura o doña Emi entorpecieran su harmonía, si por Biwako fuera…ya le habría dado a beber legía a esa mujer insufrible, no solo tenía reparos que hacer a la vida de Sakura sino también al orden de las cosas en casa del señor Hiruzen a quien intentaba conquistar con halagos y continuas visitas, Alah, ¿es que esa mujer no aceptaba un no por respuesta? El señor Hiruzen aun buscaba una cuarta esposa pero no sería esa mujer, ni pensarlo, por lo que de nada le servía fingirse una blanca paloma, cosa que no era.
-¿No te dije que no se puede aguantar a doña Emi?, ¿No te lo dije?— insistió Sakura, solo pudiendo hablar con Biwako de sus preocupaciones ya que su tío Hiruzen siempre le insistía en que fuese tolerante con Emi, lo cual no podía hacer. —Ustedes creen que es fácil olvidar lo que nos hace a Izumi y a mí— compadecía enormemente a su prima, pero tan pronto como pudiera haría que Emi regresará a Brasil porque no la quería en su casa y arruinando su felicidad y la de Sasuke.
-En el infierno hay una puerta especial para gente que hace difamaciones y doña Emi va a entrar derechito por ella— tranquilizo Biwako, porque lo que doña Emi estaba haciendo tenia condena y una muy justa ante el peso de sus actos.
-Ay, Alah, olvide el dinero— se detuvo la Uchiha, maldiciendo interiormente por su distracción.
-¿Lo olvidaste?— repitió ella, sorprendida por este comportamiento de su parte.
-Estaba tan loca por salir de la casa y no tener que mirar a doña Emi que lo olvide— contesto Sakura, justificando el porqué de su olvido. —Ya regreso, Biwako, espérame— se disculpó con el propósito de regresar a casa a toda prisa.
-¡Sakura!— llamo Biwako, no considerando apropiado que regresara sola.
-¡Ya vuelvo!— tranquilizo la pelirosa, sin voltear a verla.
¿Qué sentido tenía que Biwako la acompañara si además se encontraba cerca de casa? Por ello es que y sin dudarlo Sakura emprendió una veloz aunque breve carrera de regreso a casa, cerrando la puerta tras de sí nada más entrar y subiendo velozmente la escalera. Por su parte y critica en todo como solo ella podía serlo, Emi se encontraba en la habitación de Sakura cuya puerta había cerrado con llave para poder juzgar apropiadamente todo lo que ahí dentro se encontraba, abriendo el cofre de oro que la joven tenía oculto en el armario y analizando cada pulsera, anillo, guirnalda, brazalete y broche que ahí se encontrara…vaya que Sasuke era muy generoso porque cada pieza de oro o era de un beso elevado en quilates o se encontraba decorada por joyas muy diversas entre sí, lo que aumentaba su valor. Examino de igual modo el lienzo de los velos, algunos bordados en oro y plata, la seda de los vestidos y blusas, la calidad de los perfumes y el maquillaje que se encontraba sobre el tocador…esa niña tenía solo lo mejor, fácilmente podría ser envidiada por una Sultana. Llevándose una mano al centro del pecho ante la agitada carrera, Sakura recupero el aliento al llegar a lo alto de la escalera, mientras se dirigía a su habitación y sostenía la perilla en su mano, extrañada de que la puerta estuviera cerrada cuando ella la había dejado abierta y aun mas confundida al ver que la perilla no se movía, como si estuviera cerrada, y solo había una persona en esa casa que podía estar dentro de su habitación lo que la enfureció de inmediato mientras estampaba su mano contra la puerta, apremiando porque Emi abriera.
-Emi, abre— llamo Sakura sin obtener respuesta de su parte y lo que solo contribuyo a enfurecerla mas. —¡Abre la puerta, Emi!— grito, pensando en cómo abrir la puerta sin la llave.
-Entra…— la Uchiha finalmente abrió la puerta, permitiendo que Sakura entrada y recorriera todo con la mirada, como si temiera encontrar algo fuera de lugar.
-¿Qué estás haciendo encerrada dentro de mi cuarto?— cuestiono la pelirosa, porque ella no le había dado permiso de entrar y encerrarse a hacer Alah sabe qué cosa ahí dentro.
-Vine a peinarme, el espejo de mi cuarto está lleno de polvo— mintió Emi, restándole importancia al asunto mientras abandonaba la habitación rumbo a la sala, —nadie limpia el polvo de los espejos, tu madre no te enseño nada, todo lleno de polvo, todo está sucio en esta casa— critico duramente.
-No quiero que entren a mi cuarto y muevan mis cosas, Emi— advirtió Sakura, tomando su bolso del tocador junto con el dinero y siguiendo en dirección a la sala.
-No estaba moviendo tus cosas, Sakura— negó la Uchiha, volteando a verla muy seriamente mientras ambas descendían por las escaleras, —¿me estas acusando?—cuestiono en caso de que ese fuera el caso. —Solo entre a tu cuarto para mirarme en el espejo— se defendió, tomando asiento sobre uno de los cómodos divanes de la sala.
-No se necesita cerrar la puerta para mirarse al espejo— cuestiono ella, incapaz de creer, sabiendo bien lo falsa que era
-¿Estas levantando calumnias contra mí? Contra mí que crie a tu marido, que soy prácticamente la madre de tu marido, todo lo que Sasuke sabe me lo debe a mí—recordó Emi, ofendida porque esa niña no la obedeciera sino que siempre discutiera con ella por todo, cansada de que no supiera ser una buena esposa. —Si él puede obsequiarte camellos abarrotados de oro para que lo gastes, es a mí a quien se lo debe pero él gasta todo en ti— Sasuke era muy generoso con esa niña, demasiado en realidad. —Alah disminuya tus días por difamadora, vas a tener que pagar por todo esto en el juicio final— amenazo ya que quien no tenía pruebas de una acusación no era sino una difamadora.
-Tú también vas a pagar cuentas— obvio Sakura en caso de que Emi se considerase una santa o algo parecido para pensar que estaba libre de pecado, —nadie más va a entrar en mi cuarto porque guardare mi llave— menciono, alzando la llave en su mano y guardando en uno de los bolsillos de su blusa como prueba.
-Ve, vete a la medina, vete— despidió la Uchiha, cansada de ver su casa y escuchar su voz petulante, —tú no te casaste con Sasuke, te casaste con toda la medina, ¡exhibicionista!— acuso ante la conducta altanera de esa niña arrogante.
Ignorando como siempre las palabras de Emi, Sakura se marchó sin volear a verla, teniendo cosas más importantes que hacer en lugar de quedarse escuchándola, mas ajena a los planes de Emi quien de inmediato comenzó a tejer un plan en su mente…
Apenas y había terminado de hacer las compras, precisamente se encontraba en camino de regreso a casa luego de despedirse de Biwako cuando se había encontrado con Tenten que había sido enviada por Sasuke a su encuentro para hacerle saber que su presencia era requerida en casa con suma urgencia, y solo había una posible razón para que Sasuke estuviera en casa a esa hora del día—después de la hora de almorzar—cuando debería estar administrando la tienda junto al tío Homura; Emi y sus mentiras con seguridad, pero sin importar que hubiera dicho para enemistarla con Sasuke, Sakura no iba a darle la satisfacción de levantar tempestad en su hogar, por lo que ingreso con absoluta calma y cerrando la puerta tras de sí en total silencio, entregándole las bolsas con las compras a Tenten quien había regresado junto a ella y que de inmediato se dirigió a la cocina en tanto la pelirosa se quitaba el velo y se dirigía a la sala, entornando los ojos anticipadamente ante el escenario que sabía se encontraría al entrar, y así fue. Recostada a todo lo largo de uno de los divanes de la sala, Emi se cubría la frente con el dorso de uno de sus brazos en u gesto dramático, fingiéndose la víctima como siempre tendía a hacer, aparentando como si apenas y fuera capaz de respirar, y sin sentir remordimiento alguno por lo visto; bien, porque dos podían jugar el mismo juego y por lo que Sakura se fingió inocente de cualquier posible culpa que fuera a caer sobre ella mientras encontraba su mirada con Sasuke quien la observo muy seriamente y de brazos cruzados en cuanto entro.
-¿Qué paso, Sasuke?— pregunto Sakura, fingiéndose interesada de que nueva mentira había inventado Emi esta vez.
-Sakura, mira lo que hiciste con Emi, mira el estado en el que está— evidencio el Uchiha, exigiéndole una explicación sobre el estado de su hermana.
-Descuida, Sasuke, no quiero desavenencias por mi causa aquí dentro— se victimizo Emi, levantando ligeramente la cabeza de su lugar sobre el diván, —además si muero quien va a echarme de menos, ¡nadie!, me muero…— sollozo falsamente, volviendo a cubrirse la frente con el dorso de la mano.
-Sasuke, no hice nada, solo le dije que no moviera mis cosas— contesto ella, aceptando tener parte de la culpa del estado de Emi pero solo por decir la verdad, —¿es mucho pedir tener privacidad?— cuestiono ya que en caso de que él lo olvidase su habitación le pertenecía solo a ella, y ni siquiera él podía decidir algo de ese lugar de la casa salvo ella.
-¡Difamadora! Yo no estaba moviendo tus cosas— contrario la Uchiha, incapaz de aceptar tal acusación, no en presencia de su hermano al menos.
-Estabas moviendo mis cosas, ¡te vi!— insistió Sakura, cansada de escucharla mentir, fingiéndose la victima cuando era una cobra venenosa.
-Sakura, basta— acallo Sasuke, cansado de escucharlas a ambas discutir de ese modo y ante lo que Sakura no dudo en obedecerlo y guardar silencio.
-¿Ves cómo me habla, Sasuke? Como si fuera una extraña, yo que soy tu hermana— justifico Emi, beneficiándose de la situación, —por el profeta que salgo de esta casa con la ropa que llevo— advirtió muy dispuesta a irse de casa si seguían sin respetarla.
-Sakura, respeta a mi hermana— recordó el Uchiha, sin ceder en tema que estaba en discusión. —Emi no merece ser tratada de ese modo y no va a ser tratada de ese modo por nadie, mucho menos por ti— podía hacer todo lo que ella le pidiera e incluso más, pero no podía ni iba a tolerar que discutiera con su hermana, eso ni pensarlo.
-Sasuke, ella…— intento defenderse Sakura, aun sabiendo que no tenía caso porque Sasuke no se enemistaría con su hermana por ella ni por nadie.
-Si le faltas el respeto a ella, me lo faltas a mí— insistió él de todas formas, sabía que le exigía algo muy difícil pero que era necesario porque no podían discutir por lo mismo en casa ocasión.
-Yo prefiero mil veces emplearme en la casa de un extraño, cocinar y lavar ropa en casa de gente desconocida que ser tratada con semejante desprecio en la casa de mi hermano— avivo Emi, viendo casi ganada esta nueva contienda. —Ustedes no me dejaron casar y tener mi familia, y cuando ustedes tuvieron a su familia me expulsaron de la casa—esta última parte no era mentira, ella era casi una extraña en las vidas de sus hermanos y todos porque ellos no la dejaban vivir su propia vida y eso sí que era injusto.
-Nadie te expulsa de la casa, Emi, la casa es tuya— negó Sasuke de inmediato porque ella no tenía razón alguna para pensar eso, —tú entras a donde quieras y andas por donde quieras, nadie va a prohibirte nada— era indispensable tanto para él como para Itachi, era como su madre y nadie jamás podría arrebatarle su lugar.
-¿Cómo puedo entrar a donde quiera, andar por donde quiera si ella cerró la puerta de su cuarto y escondió la llave?— cuestiono la Uchiha, por fin poniendo sobre la mesa el motivo de su tristeza.
-Dame la llave, Sakura— pidió Sasuke si eso ponía fin al conflicto que estaban viviendo.
-Sasuke…— contrario Sakura, incapaz de hacer lo que le estaba pidiendo porque su habitación era el único lugar propio que tenía en esa casa.
-Dame la llave— insistió él aun sabiendo bien que es lo que le estaba pidiendo. Sin otra opción y con total disgusto, Sakura busco en uno de los bolsillos de su blusa y le tendió la llave que él no dudo en entregarle a Emi. —Toda la casa es tuya, puedes entrar a donde quieras— sonriendo, Emi abrazo a su hermano mientras le sostenía la mirada a Sakura, ya dando por satisfecha. —Volveré a la hilandería y cuando vuelva espero encontrar armonía dentro de mi casa— dio a conocer, levantándose del suelo e intercalando su mirada entre Emi y Sakura quien tuvo más remedio que asentir.
Tan pronto como dijo eso, Sasuke se marcho no sin antes dirigirle una mirada a Sakura quien volvió su rostro en la dirección opuesta ante lo molesta y ofendida que estaba y no cedió hasta escuchar la puerta principal abrirse y cerrarse como prueba de que Sasuke se había marchado. Triunfal como siempre, Emi sonrió ladinamente al encontrarse a solas con Sakura quien la observo fieramente antes de retirarse a su habitación, tenía que prepararse después de todo. Emi podía inventar cuantas farsas quisiera una y otra vez, pero en su casa y en su habitación ella era quien siempre tenía la última palabra y Sasuke jamás pensaría en ofenderla de ninguna forma así que en realidad el triunfo estaba de su lado.
El resto de los eventos que habían tenido lugar durante el día era inocuos, descartables pero luego de la cena hacia unos minutos atrás, Sakura le había pedid a Sasuke que fuera a su habitación porque tenían hablar, aunque más que hablar…creía necesitar recordarle que ella no era una arpía en su vida sino su esposa, ahora y acomodándose la ropa y el velo sobre los hombros, Sakura encendió la grabadora antes de abandonar el baño, observando su reflejo por última vez. Ingresando en la habitación con un largo velo rojo cruzado sobre sus hombros para cubrir gran parte de su figura, Sakura le dirigió una sutil mirada a Sasuke quien se encontraba sentado sobre la cama, fingiéndose aun molesta con él, fingiendo que era él quien tenía que ganar su perdón. Dejo caer el velo que hasta entonces había cubierto gran parte de su figura, exponiendo el traje que estaba usando y que resulto tan llamativo como su sola presencia; un brasier rojo brillante de profundo escote que dejaba muy poco a la imaginación y del que pendían delicados sarcillos con cuentas color dorado hasta la mitad de su vientre y a juego una larga falda roja que con el propósito de hacerla parecer lejana e inaccesible caía hasta el suelo como una cortina sin exponer sus piernas o alguna zona de su anatomía baja, con sarcillos idénticos a los del brasier formando un caderin hasta la altura de los muslos y como mayor desafío es que una serpiente—no venenosa, cabe añadir aunque no hubiera tenido mayor peso que si lo fuera—se encontraba parcialmente alrededor de su cuerpo y que sostuvo con sumo cuidado con una de sus manos para desenvolverla ligeramente.
La danza de la serpiente no era como el resto de las danzas, no había coreografía a seguir porque no podía confiarse en el comportamiento imprevisible de una criatura viviente pero esto era precisamente lo mejor para Sakura, ella no disfrutaba de ceñirse a las reglas, prefería sentir y luego pensar, por lo que se sintió sumamente a gusto haciendo lo que hacía, envolviendo parte del cuerpo a la serpiente contra uno de sus brazos mientras el resto de ella se abrazaba a su cintura ante el sugerente y cadencioso movimiento de sus caderas…le había pedido prestada la serpiente a su tío Hiruzen que la empelaba en sus enseñanzas sobre el Corán a los niños ya que en muchos aspectos su cultura veneraba a la serpiente como símbolo de sabiduría…claro que no le había dicho a su tío para que la necesitaba, solo que tenía prometido devolvérsela al día siguiente y una promesa era una promesa. Aun cuando hubiera crecido en occidente y luego regresado a Marruecos al alcanzar la mayoría de edad, Sasuke jamás había tenido oportunidad de ver en persona la danza de la serpiente, ni aun en sus viajes por Egipto y El Cairo, por lo que ahora se encontró absolutamente incapaz de apartar su mirada de Sakura así como de los ondulantes, sinuosos e hipnóticos movimientos de sus caderas mientras jugaba con la serpiente en sus manos y que se envolvía en sus brazos como una extensión de ella misma en un cuadro fascinante e incansable de contemplar por él, de no ser por todos los elementos que en conjunto imposibilitaban que él contemplara cada parte de ella en una dura prueba, haciéndolo sentir realmente culpable por ofenderla.
A los hombres les gusta que los toquen, pero cada hombre es diferente…inevitablemente Sakura sonrió para si al recordar las palabras y enseñanzas de Biwako mientras le daba la espalda a Sasuke y se arqueaba lentamente para encontrar su mirada con la de él, con la cola de la serpiente a un envuelva alrededor de su cintura y sosteniendo la cabeza con una de sus manos, marcando una distancia entre Sasuke y ella ante el siseo de la serpiente que pareció actuar como su intermediaria y que replegó hacia su pecho al erguirse lentamente. No había mayor reto, mayor prueba para Sasuke que tener que ser un mero espectador de lo fascinante y cautivante que podía ser su esposa, solo pudiendo permanecer sentado sobre la cama y observando el suntuoso vaivén de sus caderas que él conocía muy bien y que se mostraba como una invitación constante a algo más pero de un modo sutil, no resultando una pesa fácil sino que pareciendo como si ella solo estuviera danzando para sí misma y no para él que no creía ser capaz de aguantar esa tortura por mucho tiempo. Fingiendo precisamente que no había nadie allí más que ella, Sakura disfruto de la sensación de resultar un reto, con la serpiente envolviéndose con ligereza alrededor de su cuello, sus hombros y sin desenvolverse de su cintura en tanto ella apartaba permanentemente su vista de la cama, fingiendo que Sasuke no estaba ahí, doblando ligeramente las rodillas ante el cadencioso movimiento de sus caderas mientras descendía y volvía a subir, imaginando que no había nadie más en esa habitación con ella, aunque no fuera así.
A un hombre es fácil llevárselo a la cama, lo difícil esta en mantener su interés, sonrió para sí al ver a Sasuke levantarse de la cama y avanzar hacia ella, claramente incapaz de soportar por más tiempo que ella se fingiera ajena a su presencia cuando había sido ella quien lo había llamado en primer lugar, mas Sakura insistió en fingirse indiferente en cierto modo, sosteniéndole la mirada y sin dejar de danzas en ningún momento, trazando suaves líneas contra el aire y desenvolvía lenta y cuidadosamente la serpiente de su cuerpo como si se tratase de una pieza de ropa, casi sintiendo la agitada respiración de Sasuke contra su cuello al momento de darle la espalda. Lo importante para atraerlo es hacerle creer que por mucho que le hayas dado, le queda aún mucho por conquistar, tan solo tuvo tiempo de desenvolver la serpiente de su cuerpo y regresarla a su recipiente cerrado cuando Sasuke la hizo volear a verlo a los ojos antes de besarla desesperadamente, devorando sus labios hasta que ella no tuvo otra opción que jadear para poder respirar, encontrando su lengua con la de ella mientras retrocedían con torpeza hacia la cama, comenzando a deshacerse lentamente de sus ropas, sin romper el beso. Aun con sus brazos alrededor de ella, Sasuke la deposito con cuidado sobre la cama, entrelazando su mirada con la de ella, apoyando su peso en ambos brazos para no aplastarla, respirando tan agitadamente con ella al romper el beso, encontrándose frente a frente. No quería más peleas, no quería más discusiones, y si para tener armonía, silencio y paz en su casa y solo poder disfrutar de tenerla a su lado día y noche debía enviar a Emi de regreso a Brasil, lo haría, era una promesa.
Después de lo que pareció una eternidad, Sasuke volvió a unir sus labios con los de ella brevemente antes de trazar un camino de húmedos besos a lo largo de su cuello hasta llegar al valle entre sus pechos que eran cubiertos por el elaborado brasier y que él no dudo ni por un solo momento de desabrochar trazando líneas invisibles a todo lo largo de sus costillas en un vaivén de ida y vuelta que hizo gemir suavemente a Sakura a causa de la anticipación, entrelazando una de sus manos con la de él y guiándola hasta situarla sobre su pecho, exactamente sobre su corazón mientras encontraba su mirada con la de él, reiterándole en silencio lo mucho que lo amaba y viceversa. Ambos volvieron a encontrar sus labios en profundos besos que parecieron arrebatarles el aliento al instante, dificultándoles respirar más ambos se negaron a romper el beso, aferrándose con desesperación a esa sola acción como si fuera lo único capaz de expresar lo que realmente sentían. En medio del beso, Sakura desabrocho apresuradamente la camisa de Sasuke hasta dejarla caer al suelo, ayudándolo en tanto él se apresuró en quitarle la falda y ella le desabrocho los pantalones hasta que no hubo barrera alguna capaz de separarlos, llevándolos a gemir y romper el beso en cuanto sus respectivas anatomías se encontraron, observándose con salvaje pasión y deseo. Sasuke contemplo con asombro e incansable admiración los labios de ella, ligeramente entreabiertos e hinchados a causa de los besos compartidos, su angelical expresión, sus sedosos cabellos rosados ligeramente revueltos y extendidos bajo ella, sus mejillas sonrosadas…era tan hermosa.
Inclinándose para depositar un tierno beso sobre la frente de ella, recordándole lo mucho que la amaba al encontrar sus ojos con los de ella, Sasuke volvió a encontrar sus labios con los de ella, sintiendo su pecho aplastar los suaves pechos de ella en cuanto volvieron a besarse con aun mayor intensidad, ambos buscando algo en medio de ese beso pero sin saber que era, una sed que simplemente no conseguían saciar y que los guiaba a buscar más. En medio del beso, Sakura jadeo sonoramente contra los labios de Sasuke al sentirlo entrar de golpe hasta la empuñadura, aferrándose a su espalda y sintiéndolo gemir contra sus labios en respuesta al retroceder y volver a entrar suavemente hasta establecer un ritmo exasperadamente satisfactorio para ambos y que no dudaron en acelerar en medio del beso, jadeando contra los labios del otro, yendo cada vez más profundo y más rápido con embestidas cada vez más certeras. Teniendo que romper forzosamente el beso para poder respirar, Sasuke deslizo sus labios por el cuello y los hombros de Sakura que envolvió sus piernas alrededor de él para acercarlo aún, arqueando contra él y gimiendo desesperadamente, no sabiendo cuanto más podría aguantar, estando cada vez aún más cerca, casi sintiendo el éxtasis cuanto más aumentaba el ritmo. Sintiendo el clímax cada vez más cerca, Sasuke sostuvo a Sakura por la nuca, volviendo a encontrar sus labios con desesperación justo antes de escucharla jadear contra sus labios y sentirla tensarse al mismo tiempo que él, ambos respondiendo torpemente al beso que rompieron sin dejar de verse a los ojos, sonriéndose ligeramente el uno al otro al compartir un último beso.
Eran uno solo, no valía la pena discutir ni enemistarse por tonterías.
PD: Saludos, mis amores, perdón por no actualizar hasta el día de hoy pero han pasado muchas cosas desde la ultima vez que actualice, mi abuela falleció, y mi madre y yo hemos estado intentando lidiar con el dolor y la pena, y no fue hasta ayer que comencé a escribir de nuevo y porque no tenia nada mas que hacer para mantenerme ocupada, pero no se preocupen que regresare a las actualizaciones aunque tal vez me demore toda una semana por capitulo pero cumpliré, lo prometo :3 como había dicho, las siguientes actualizaciones serán "Queen: The Show Must Go On", "El Velo del Amor" y "El Conjuro 2 Naruto Style: Enfield" :3este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (agradeciendo su comprensión y atentas palabras, realmente me ayudaron mucho) a Mila (agradeciendo de todo corazón que la historia sea de su agrado y deseando que cada nuevo capitulo también lo sea) a Guest (profundamente agradecida por sus palabras y porque que la historia sea de su agrado), a Adri-ojousama (profundamente agradecida por sus palabras y dedicándole este y los próximos capítulos) ,y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Personajes:
-Jade El Adib como Sakura Haruno
-Said Rachid como Sasuke Uchiha
-Latifa El Adib como Izumi Uchiha
-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha
-Zoraide como Biwako Sarutobi
-Tio Ali como Hiruzen Sarutobi
-Nazira Rachid como Emi Uchiha
Curiosidades y Diferencias:
Embarazo & Danza de la Serpiente: En la versión original de la telenovela "El Clon"—tanto en la versión de Telemundo como en la versión original brasileña—Jade tarda aproximadamente cuatro o cinco años en embarazarse, primero porque no ama realmente a Said y no quiere estar atada a él, y en segundo lugar porque bebía el té de una hierva que evita el embarazo, pero en esta versión simplemente Sakura no consigue embarazarse pese a llevar ya casi un año casada con Sasuke, lo cual resulta en una gran presión para su matrimonio, para Sakura porque si quiere tener hijos y para Sasuke porque él solo quiere vivir en paz junto a Sakura, cosa que se les ha dificultado mucho ante las criticas de Emi y tío Homura, pero en el próximo capitulo tanta espera probara haber valido la pena. La danza de la serpiente es considerada en la actualidad una danza mas bien propia de occidente ya que el primer país en que comenzó a presentarse fue en Estados Unidos pero en la actualidad se ha probado que sus orígenes si se remontan a Oriente, Marruecos y Egipto ya que se han encontrado pinturas antiguas en que se retrata a mujeres danzando con serpientes sumado a que la forma de los movimientos de la danza del vientre tiene mucha semejanza con los movimientos oscilantes y sinuosos propios de la serpiente.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
