Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "In Her Eyes" de Jorsh Groban para Sasuke, "Good Enough" de Evanescence para Sakura y "The Reckoning" de Within Temptation para reflejar la discusión entre Sakura y Gaara.


El silencio absoluto reinaba en el nuevo hogar de los Uchiha mientras la pareja se encontraba en silencio en la sala, Sasuke sentado delante de su escritorio, leyendo la serie de documentos que aun debía revisar, algunos escritos y otros tantos en la computadora de la que no apartaba la vista más que para contemplar a su esposa que se encontraba recostada sobre uno de los divanes de la sala en completo silencio y con la mirada perdida en la nada, haciéndole incondicional compañía como siempre. La razón de tanto silencio era que sus hijos se encontraban en casa de Itachi e Izumi, desconocían mucho del país en el que estaban por lo que preferían estar junto a sus primos para conocer todo lo que veían, y tanto Sakura como él se sentían mucho mas tranquilos al saberlos en su casa. Jugando con sus cabellos de forma distraída, Sakura no aparto su mirada de la nada, en un punto indeterminado del techo o las paredes de su nueva casa donde se sentía a gusto, tanto que no pensaba tan siquiera en salir ni por un momento a causa de su miedo, era una práctica común para ella en estos últimos días el quedarse en casa sin hacer nada, mintiéndole a Sasuke una y otra vez, diciéndole que se sentía cansada o que no tenía ánimos para nada, estaba haciendo algo malo y lo sabía bien pero prefería eso a contarle la verdad, porque no soportaría lastimarlo, nunca podría vivir consigo misma de hacerlo. Este viaje era una prueba, Sakura comenzaba a verlo así cuanto más tiempo pasaba sobre ese suelo que tanto había evitado volver a pisar, Sasuke había hecho tanto por ella que ahora sentía que era su turno de enterrar por completo el pasado, era algo doloroso pero en cierto modo necesario aunque no le gustase admitirlo.

¿Y si consigo no encontrarme con Gaara? Se preguntó Sakura al observar a la nada, hasta ahora no había salido de casa por lo mismo, para evitar encontrarse con él, porque si Sasuke se encontraba con Gaara puede que no sucediera nada, ninguno sabía que era el otro, eso era en cierto modo su propio bote salvavidas. Para evitar que Sasuke lo descubra tengo que quedarme aquí, se dijo para afirmar aun la creencia de que estar en casa en todo momento hasta que terminaran los negocios de Sasuke la salvaría de hacer lo que no quería; matar a Gaara por causa de su resentimiento. A lo largo de los años Izumi la había mantenido informada sobre cómo había cambiado Gaara, lo había investigado en secreto…el hombre romántico que la había enamorado como una tonta hoy era un mujeriego empedernido, casado por supuesto pero que había cambiado por completo, como si al haberse alejado de él por fin se hubiera derrumbado la máscara de bondad y carisma que la había enamorado…había tenido mucha suerte de alejarse de él en el momento apropiado, porque si no hubiera hecho solo Alah sabía que podría haberle ocurrido, y eso era un motivo todavía más grande para no querer herir a Sasuke, para no querer perder su amor. Con las ideas más clara, desvió su mirada hacia el escritorio para encontrar su mirada con Sasuke, dirigiéndole una radiante sonrisa antes de regresar su mirada a la nada perdida en la inmensidad de sus pensamientos, confiando en que sosegaba todo miedo o posible preocupación de Sasuke al sonreírle, pero si tuviera la habilidad de leer sus pensamientos se daría cuenta de lo preocupado que se encontraba el Uchiha por ella, observándola distraídamente cuando ella no se daba cuenta.

Últimamente Sakura estaba muy diferente de cómo era siempre, no estaba triste ni enojada con él, es mas, le sonreía como siempre, sus ojos siempre tenían el mismo brillo, siempre estaba a su lado, siempre le demostraba afecto, siempre disfrutaba de estar a su lado pero había algo que no le estaba diciendo, lo sentía, había algo que Sakura le estaba ocultando, pero ¿Qué podía hacer? La sentía distante, inquieta, como si tuviera miedo de todo lo que la rodeaba, ni siquiera quería salir de casa, como si hubiera algo de lo que quisiera escapar…no fue hasta ese momento que Sasuke recordó algo que había intentado olvidar durante años; Sakura había vivido en Rio de Janeiro junto a su madre desde siempre, había abandonado Rio de Janeiro para vivir en Marruecos tras su muerte y había conocido a ese occidental en Rio de Janeiro. Por años, Sasuke había ignorado adrede el pasado, cuando Sarada había llegado a sus vidas había sido mucho más fácil para ambos olvidar el pasado y concentrarse en su presente, tanto que solo ahora Sasuke se dio cuenta del error que había cometido, había llevado a su esposa a la cueva del lobo, Sakura tenía miedo porque él la estaba empujando de forma inconsciente a un reencuentro que ella no quería…¿pero cómo evitarlo ahora? Aún tenían que pasar otras dos semanas en Rio de Janeiro, la inauguración seria pronto y mañana habría de reunirse con los exportadores de alimento, no podía regresar a Marruecos aunque lo quisiera y había una parte de él que no quería hacerlo, quería confrontar a ese occidental y decirle a la cara lo poco hombre que era, quería herirlo por burlarse de la única mujer en el mundo que era digna de respeto y admiración, de su esposa.

Apartando la mirada de Sakura y concentrándose de lleno en el trabajo que era lo importante, Sasuke se llevó una mano al mentón, intentando concentrarse y dejar ir su miedo más le era imposible…por fin podía ponerse en el lugar de Sakura, por fin podía entender este empeño de parte de ella de quedarse en casa, pero desgraciadamente ya estaban en Brasil y deberían de soportar lo que durase su estación, y Alah mediante podrían regresar a Marruecos sin contratiempos de ninguna clase para dejar este viaje en el olvido como si jamás hubiera ocurrido, Alah mediante.


Con las manos cruzadas tras la espalda, Gaara contemplo por los amplios ventanales de su oficina hacia la calle, sumergido en la inmensidad de sus pensamientos; el tiempo había pasado con una inmensidad abismal, ya no era el adolescente bohemio y soñado que había sido una vez, su matrimonio, el nacimiento de su hija y la muerte de su padre lo habían cambiado, ya no podía despreocuparse de la vida como lo había hecho hace veinte años, todo lo que ahora le importaba era su familia, su vida y el futuro de la empresa que estaba a su cargo, que su padre le había legado, por eso era tan importante para él cerrar este negocio con la cadena de hoteles a la que recientemente se había asociado, principalmente con Sasuke Uchiha que sabía era el representante de la misma, Como si intuyeran sus pensamientos es que llamaron a la puerta antes de que se abriera de todas formas permitiendo el ingreso de su hermano Kankuro junto a dos personas que Gaara no conocía y que sin embargo podía intuir quienes eran, sabía que el hombre era a quien tanto había esperado conocer, Sasuke Uchiha, pero la joven a su lado le era completamente ajena, con largo cabello azabache que caía tras su espalda y oculto por un largo velo color miel, vistiendo una holgada blusa bordada en oro, de escote alto y en V con mangas holgadas, falda de velo color almendra, con una guirnalda de oro de varias vueltas alrededor de su cuello y largos pendientes de inspiración egipcia…sentía que la había visto en alguna parte, pero no sabía dónde, casi como si fuera una reminiscencia.

-Gaara, él es Sasuke; Sasuke, él es Gaara, el presidente de nuestra empresa— presento Kankuro ante el silencio que se había gestado.

-Es un placer—contesto Sasuke estrechándole la mano por cortesía.

-Igualmente— correspondió Gaara de igual modo, complacido con poder conocerlo.

-Ella es mi hija, Sarada— presento el Uchiha desviando la mirada a su hija que se encontraba a su lado.

-Bienvenida— saludo el Sabaku, guardando las distancias como sabía era prudente hacer.

-Gracias— sonrió Sarada, inclinando la cabeza en respuesta.

Puede que quienes realmente debieran estar en ese momento ahí junto a su padre y cerrando negocios fueran sus hermanos Daisuke y Sanosuke, pero su padre jamás anteponía el hecho de que ellos fueran los hombres de mayor edad en la familia ni sus herederos sino el hecho de que ella era la primogénita y quien más cerca se encontraba de alcanzar la mayoría de edad dentro de poco menos de un año, era la más madura de la familia y la más inteligente por lo que en cierto modo su sucesora directa, él siempre lo manifestaba así y Sarada no tenía problema alguno en acompañarlo a reuniones y viajes de cualquier clase, justo como ahora. Teniendo su propio trabajo del cual encargarse, Kankuro no dudo en abandonar la oficina y cerrar la puerta tras sí, confiando en que su hermano menor y jefe—como siempre—podría encargarse de todo solo. Tan pronto como escucho la puerta cerrarse tras la partida de su hermano mayor, Gaara les indico a sus dos invitados que tomaran asiento a la par que él se sentaba delante de su escritorio, observándolos atentamente, esta ocasión era muy importante para el futuro de la empresa y Gaara no quería arruinarlo de ninguna forma por lo que tenía planeado de antemano dar una recepción—organizada por su esposa Matsuri—en su casa una vez culminara esta reunión para mostrar su hospitalidad, había investigado un poco de oriente y sabía bien que la hospitalidad y el recogimiento era algo muy bien visto, por lo que él quería que la experiencia fuera algo que se recordara gratamente por ambas partes.

-Espero que su estadía aquí sea amena, señor Uchiha— deseo Gaara sinceramente ya que comprendía lo que en ocasión implicaba alejarse de casa por negocios.

-Lo será, estoy aquí junto a toda mi familia— asintió Sasuke, es cierto que el trabajo no siempre era agradable pero lo era en tanto él tuviera a su familia cerca.

-En ese caso y como una muestra de hospitalidad me gustaría invitarlo a usted y a su familia a mi casa, como un gesto de buena voluntad— propuso él, poniendo sobre la mesa la invitación, esperando que fuera de su agrado.

-Recibo gustosamente su invitación— aprecio el Uchiha, gratamente sorprendido por la invitación.

-¿Le parece mañana?— consulto el Sabaku en caso de que hubiera algún problema, dispuesto a posponerlo de ser preciso.

-Perfecto— contesto él, intercambiando una mirada con su hija que asintió de igual modo.

Es cierto que hasta ahora y al igual que Sakura, Sasuke también tenía miedo de encontrarse con algo que no quería, con el pasado del que habían huido por años, pero lo mejor era que lo enfrentaran de todas formas porque ya estaban en Brasil y no podían seguir huyendo para siempre ni era correcto que lo hicieran, ¿no llevaban casi veinte años juntos en un matrimonio prácticamente perfecto? No había nada a lo que tener miedo entonces, Sasuke amaba a su esposa y no dudaba ni un ápice en que ella lo amaba a él, tenían una familia juntos y se habían mantenido unidos ante lo bueno y lo malo que habían encontrado en su camino, solo eso importaba, porque él no estaba dispuesto a dejar ir a la razón de su felicidad de ninguna forma. Mucho más tranquilo, Gaara se sintió satisfecho con la respuesta recibida, desviando—sin poder evitarlo—su mirada la hija del Uchiha y que le hacía recordar sentimientos y vivencias de una época que hoy le resultaba lejana, como si al conociera de alguna parte…hasta que por fin lo recordó, no la conocía a ella sino a una mujer que era prácticamente idéntica, con ojos semejantes a dos jades en lugar de ónix y cabello rosado en lugar de azabache, esa joven de gran belleza era prácticamente idéntica a Sakura quien no veía desde hace más de veinte años y que tras tantos años aprecio de forma clara en su mente, ¿Por qué ahora y tras tantos años volvía a pensar en ella? Percatándose de la atención que al Sabaku le dirigía a su hija, Sasuke no pudo evitar sentirse ligeramente confundido intercambiando una mirada con Sarada que no hizo salvo encogerse de hombros.

-¿Ocurre algo?— consulto Sasuke, un tanto confundido al igual que Sarada, mas ella prefería desestimar la situación.

-No, solo…- titubeo Gaara al darse cuenta de lo que había hecho, —no sé porque, pero su hija me hizo pensar en alguien a quien conocí hace mucho tiempo, una amiga— aclaro porque era inquietante al parecido de esa joven con Sakura.

-¿Sakura Haruno tal vez?— pregunto él sin saber muy bien porque, conteniendo el aliento sin darse cuenta.

-Si— asintió el Sabaku, sorprendido porque conociera a la misma persona en que él estaba pensando, —¿la conoce?— pregunto en caso de que estuviera equivocado.

-Somos muy amigos— mintió el Uchiha adrede y con una sonrisa ladina.

Satisfecho con esa respuesta, Gaara olvido el tema para concentrarse de lleno en lo importante en ese momento; los negocios, ajeno a los pensamientos de Sasuke quien en ese momento fue capaz de camuflar exitosamente sus emociones, intercambiando una apenas perceptible mirada con Sarada que se sintió confundido pro su mentira pero que no dudo en guardar silencio. Era una descarada mentira decir que Sakura y él solo eran amigos cuando en realidad estaban casados, pero la mentira ayudo a Sasuke a ocultar la enorme ira que tras tantos años volvía a despertar en su corazón—reemplazando al miedo que antes había sentido—cuando ya la había creído extinta, había pasado la vida entera creyendo que jamás tendría la ocasión de ver a la cara al hombre que había vuelto de su matrimonio un tormento en sus inicios, que lo había hecho dudar de Sakura y que le había impedido amarla con todo su corazón, pero ahora por fin tenía un nombre y una cara para su enemigo y esa persona era Gaara Sabaku.


Cruzando los brazos por sobre su pecho, Sakura se paseó en silencio por la sala bajo la atenta mirada de sus hijos, Daisuke y Sanosuke que estaban leyendo mientras vigilaban a Kagami, Mikoto y Shina que jugaban juntos y que sin embargo igualmente observaban con preocupación a su madre, ella siempre decía que estaba bien pero la sentían nerviosa, asustada, lo ocultaba muy bien pero ellos se daban cuenta de todo, omitiendo sus preocupaciones porque no les competía a ellos entrometerse. Deteniendo su andar y dejándose caer sobre uno de los divanes, Sakura se masajeo las sienes en un intento por ignorar la jaqueca que la afectaba día sí y día a causa de sus preocupaciones, vestía una sencilla blusa marrón de tirantes que se amoldaba perfectamente a su figura bajo una chaqueta similar a una túnica, de gasa gris claro y transparente bordada en hilo de plata que se cerraba en la mitad del pecho, con el borde de las mangas y el largo de la chaqueta hecho de satín gris perla, pantalones gris oscuro, cómodos zapatos café y su largo cabello rosado cayendo libremente sobre sus hombros y tras su espalda en una cascada de hondas, con una hermosa guirnalda de oro hasta la altura del vientre en forma de decenas pequeñas cuentas de las que pendía un dije color ámbar en forma de lagrima a juego con un par de pendientes que se dejaban entrever en su cabello. Tan concentrada estaba en sus propios pensamientos que no escucho cuando se abrió la puerta, y solo reacciono cuando escucho a Mikoto chillar de emoción y correr hacia la puerta para recibir a su padre y hermana.

-¿A dónde fuiste?— pregunto Sakura aunque ella ya conocía muy bien la respuesta.

-A tratar unos negocios— contesto Sasuke sencillamente.

-Creí que iríamos a casa de Itachi— menciono la pelirosa sin apartar su mirada de la de él.

-Iremos, si quieres— consintió el Uchiha sin ningún problema, si ella deseaba algo entonces él lo haría posible.

-Ayudare a Mikoto y Shina a arreglarse— anuncio Sarada en voz alta, quitándose el velo antes de dirigirse a su habitación.

Siguiendo a su hermana de inmediato, Mikoto y Shina subieron apresuradamente las escaleras, primero rumbo a su habitación y luego hacia la habitación de su hermana mayor para que las ayudara a arreglarse, porque si iban a salir de casa debían hacerlo bien arregladas, ¿no? Negando en silencio para sí, Daisuke y Sanosuke intercambiando una mirada entre si antes de cargar los libros que habían bajo a la sala para regresarlos a la biblioteca antes de dirigirse a sus habitación, seguidos en todo momento por su hermano menor Kagami quien siempre estaba tras ello y que no dudo en ayudarlos a cargar los libros de forma equitativa. No sabiendo si sentirse agradecida o bien preocupada por el silencio que reino en la sala tras la partid de sus hijos, Sakura se mantuvo sentada sobre el diván de todas formas, dirigiéndole una sonrisa a Sasuke pero no sabiendo que hacer o decir, sabía que él se había reunido con Gaara, lo sabía, pero no podía decir nada, ¿Qué se suponía que dijera de todas formas? Contemplando el silencio que se gestó en la sala, como si nadie jamás hubiera estado allí, Sasuke avanzo en silencio hasta sentarse sobre el diván en que se encontraba Sakura, observándola en completo silencio, estudiando cada parte de ella hasta detenerse en su rostro y perderse en sus ojos, en esos ojos jade cargados de fuego, el mismo fuego que lo había enamorado la primera vez en que la había visto y que seguían tan tempestuosos y determinados como los de la adolescente rebelde y decidida que él había conocido, ella no había cambiado en nada, seguía siendo la misma mujer que él había conocido y no tenía razones para dudar de ella, ni jamás las tendría.

-Sakura, ¿hay algo que quieras decirme?—pregunto Sasuke por fin, sin apartar sus ojos de ella en ningún momento.

-No, nada— negó Sakura de inmediato, no comprendiendo el porqué de la pregunta.

-No hagas eso— pidió él sinceramente, cansado de casi poder palpar su miedo, miedo por él y lo que pudiera hacer.

-¿Qué cosa?— cuestiono ella sin entender aun a que venía esta conversación.

-En los diecinueve años que llevamos casados, jamás has podido mentirme— obvio el Uchiha, deseando que ella fuera completamente sincera ya que no tenía por qué mentirle.

-Tengo miedo de decirte la verdad, Sasuke— confeso Sakura por fin, rompiendo el contacto entre sus mirada, comprendiendo que él quería oír la verdad…y no era justo de su parte seguir ocultándosela, —tengo miedo de que creas que no te amo— añadió para que él no tuviera dudas de ello, porque ese era su mayor temor, aquello sin lo que sentía que no podría vivir; su amor.

-¿Por qué habría de pensar eso?— pregunto Sasuke, solo recibiendo silencio en respuesta, aunque conocía bien que era lo que Sakura no podía decirle, —Gaara Sabaku, es él ¿no?— infirió finalmente, sintiendo su sobresalto y encontrando brevemente su mirada con la suya. —Lo supe cuando dijo que Sarada le recordaba a alguien a quien había conocido, y reconoció tu nombre cuando se lo mencione— añadió para mantenerla al tanto de todo, como siempre, porque ella merecía saber lo sucedido. —Claro que no le dije que eras mi esposa, sino que solo te conocía— era una suerte que Sarada y ella fueran tan parecidas, porque tal vez y de otro modo él no habría descubierto lo que ahora sabía.

Había sido difícil mentir, no porque no fuera capaz o porque su religión penara tal acto como un pecado sino porque una parte de él había deseado poder matar a ese hombre en ese momento, por primera vez en veinte años tenía a su mayor enemigo, al ser que más odiaba en la vida delante y sin embargo no había podido hacer nada…tal vez, en el pasado y siendo más joven y voluble Sasuke no hubiera dudado en hacer justicia por su propia mano pero hoy no quería hacerlo, no de ese modo, sabía que había otras formas mucho mejores de causar daño e infringir sufrimiento sin necesitar mancharse las manos de sangre o destruyendo su conciencia, además Sakura no tenía la culpa de nada, había sido una víctima de todo y lo mínimo que merecía en su vida era poder vivir en paz, ambos se merecían eso después de todo. Lo primero que Sakura sintió en ese momento fue vergüenza y culpa, sintiendo y volviéndose incapaz de alzar la mirada y encontrar sus ojos con los de Sasuke, como si volviera a esa noche hace diecinueve años, su noche de bodas, donde su vida y su destino se habían encontrado en manos de Sasuke a quien había ofendido de la peor forma posible, entonces él la había perdonado y le había permitido vivir, ¿pero ahora?, ¿Qué pasaría con ambos?, ¿Sasuke confiaría en ella y regresarían a Marruecos o por el contrario pondría en duda su matrimonio y la devolvería? El miedo se adueñó de ella, incapaz de ver una salida en esa situación, sintiéndose acorralada y aterrada como una víctima bajo la hoja del hacha del verdugo, próxima a la muerte, deseando escapar pero no sabiendo cómo ni que hacer.

-Perdón, Sasuke, no quería ocultártelo, pero no sabía cómo reaccionarias— hablo Sakura al cabo de tanto silencio, armándose de valor, —tenía mucho miedo, yo…— intento disculparse por haberle mentido, pero no sabía si merecía la pena el esfuerzo.

-No estoy enojado— interrumpió Sasuke para sorpresa y confusión de ella que frunció ligeramente el ceño, —nunca podría enojarme contigo— aclaro entrelazando una de sus manos con la de ella para despejar toda duda, —estoy enojado con él, eso es diferente— puntualizo ya que ese viejo rencor había vuelto a surgir, y esta vez no podía ignorarlo más.

-También estoy enojada, desearía matarlo tanto como tú lo haces pero no merece la pena intentarlo siquiera— correspondió ella de inmediato, sintiéndose mucho más tranquila por sus palabras. —Lo tenemos todo, ¿se puede pedir más? Nuestros hijos, nuestra vida, nuestra casa, ¿Por qué tentar a la suerte?— cuestiono ya que no tenía sentido arriesgarlo todo por causa de un pasado que bien podía seguir ignorando. —Por favor, amor, por mí, regresemos a Marruecos y olvidemos todo esto, por favor— rogó estrechando sus manos entre las suyas y sin apartar sus ojos de los de él.

-Lo siento, pero no puedo— negó el Uchiha, no teniendo otra opción, no le agradaba decirle que no pero en esta vez era necesario quedarse, para ambos. —No se trata de ti, se trata de mí— puntualizo en caso de que ella creyera que él tenía dudas en torno a su persona. —Si, en el fondo quiero matarlo pero sería estúpido de mi parte dejarme guiar por un impulso a estas alturas— aclaro para que ella no se hiciera una idea errónea, —no, mi venganza contra él se trata de algo más personal; él me quito algo que solo debió pertenecerme a mí, y ahora quiero hacerle sentir lo mismo— determino sin apartar sus ojos de los de ella, —quiero que estés a mi lado en la cena de mañana en la noche, deslumbrante, y que le recuerdes lo que perdió— pidió, contemplando lo que para él era lo más hermoso y único en el mundo; ella.

Con sumo cuidado, Sasuke alzo una de sus manos para acunar el rostro de Sakura sin perder detalle alguno de ella, de la delicadeza de sus facciones, de la sinceridad de su mirada, el brillo en sus ojos, la dulzura impresa en casa ápice de ella, la inocencia que transmitía…ella era lo más sincero en su vida, lo único que jamás podría reemplazar, el amor de su vida, su felicidad, su universo, su vida y su alegría, ¿Cómo podría siquiera dudar de ella? Había cometido ese error una vez hace ya mucho tiempo y no lo volvería a hacer nunca más. Sakura era la razón de su vida, pero mientras que él había pisoteado su orgullo por ella, mientras él había puesto el mundo a sus pies, otro hombre la había desechado y despreciado como si fuera lo más insignificante sobre la tierra, un juguete, una aventura, ¿Cómo permitirle vivir y jactarse de ello? No, no podía hacerlo, necesitaba dejar en claro que uno de los dos podía vivir en paz por amar a esa mujer y el otro solo podía conformarse con migajas. Sobrecogida por su palabras, por su confianza y la sinceridad en sus ojos, Sakura no supo que contestar, sin apartar su mirada de la profundidad de los ojos de Sasuke, sintiendo—en cierto modo—erradicado el miedo que había sentido hasta entonces, porque él no parecía dudar del amor que sentía por él y viceversa, pero lo que Sasuke estaba planteando era algo que no sabía si podría hacer, ¿podría ver a Gaara a los ojos y mostrarse indiferente?, ¿podría despreciarlo y no matarlo a causa de su resentimiento? No lo sabía, solo sabía que no tenía sentimientos animosos hacia él, solo negativos porque en su corazón solo había amor y sentimientos venturosos hacia una persona; hacia Sasuke.

-Nunca me engañaste, Sakura— menciono Sasuke, despejando cualquier duda que ella pudiera tener, confiando en ella en su amor, —pero necesito que hagas esto por mí, tú enterraste tus recuerdos, ahora yo necesito enterrar mi ira y mi miedo— ella había dejado su pasado atrás, por él, le había abierto su corazón a pesar de la traición que había vivido y ahora necesitaba que ella lo apoyara en esto, necesitaba tenerla a su lado para poder enterrar el pasado y vivir en paz.

-Lo haré, por ti— acepto Sakura, estando de acuerdo con su idea, en cierto modo, eso y que ya no tenía caso seguir huyendo de todas formas.

Mucho más tranquilo con esta respuesta y por poder contar con ella incondicionalmente, Sasuke besando la frente de Sakura que encontró su mirada con la suya antes de abrazarlo con todas sus fuerzas, buscando refugio y sosiego en él que envolvió sus brazos a su alrededor, sintiéndose segura por su amor y su confianza. Sería difícil y no iba a negarlo, pero era algo necesario, ambos llevaban casi veinte años de sus vidas luchando otra algo de lo que desde el principio habían intentado escapar desesperadamente para poder tener una vida juntos, para poder amarse sin que nada interfiriera en sus vidas, pero ahora ya no eran los mismos adolescentes, ya no podían seguir escapando ni lo haría, enfrentarían lo que sea que estuviera delante de ellos y saldrían aún más fuertes, debían hacerlo.


A pesar de lo cercanos que eran como hermanos, a pesar de que Sasuke siempre haba podido apoyarse y sentirse respaldado por Itachi en todos los momentos de su vida, Sasuke no le contaba todo a su hermano a su hermano de la misma forma en que Itachi siempre le contaba todo a él, prueba de ello es que contrario a lo que Itachi creía, Sakura y él no vivían en un matrimonio completamente perfecto e idílico como parecía a diferencia de Izumi y él, porque Sasuke nunca le había contado a Itachi que Sakura no era virgen en su noche de bodas, porque nunca le había dicho que había un occidental que había corrompido a su esposa para hacerla faltar a las costumbres y desde luego que ahora—mientras sus hijos pasaban tiempo juntos y sus esposas hablaban en su habitación—no le dijo la verdadera razón por la que ambos estaban hablando en el despacho, apartados del resto—ignorando a Emi adrede, quien aún estaba mortalmente enfada con ambos—, porque decirle a su hermano quien era realmente Gaara Sabaku implicaría vincularlo al pecado que él ya había cometido al mentir y pisotear su honor por Sakura, un pecado que de ser preciso estaría dispuesto a hacer, no, prefería que su hermano desconociera las verdadera intenciones por las que asistirían a la cena en el hogar de los Sabaku mañana en la noche, pero necesitaba tener a su hermano a su lado e ese trance y sabía que Sakura de igual modo agradecería tener a Izumi a su lado, ya fuera que ella si supiera la verdad o no, porque él de todas formas prefería no entrometerse en ello.

-Insisto en que Izumi y tú me acompañen, va a ser muy bueno para ti conocer a esas personas— apremio Sasuke, necesitando de la presencia de su hermano en ese momento.

-Iré si quieres— acepto Itachi, no precisando de detalle alguno, solo bastaba con que su hermano requiriera su presencia y él ahí estaría.

La verdad es que era un tanto extraño para Itachi que su hermano menor pidiera su presencia en una cena de negocios como esa, no porque no fuera de su agrado asistir sino porque normalmente quien se encargaba del área burocrática y social de los negocios siempre era Sasuke, Itachi por su parte prefería encargarse de todo lo demás, le resultaba más práctico, pero si su hermano requería de su ayuda y presencia él no dudaría en estar ahí,, por lo que el Uchiha no dudó en aceptar, ya sabría los detalles después, confiando en que hermano menor sabía lo que hacía, como siempre. Por otra parte e igualmente apartadas del resto se encontraban Sakura e Izumi, a solas en la habitación de la pelicastaña, sentadas sobre la cama y sosteniéndose las manos tan cercanas como ellas dos eran, en ese momento y no teniendo a Biwako a su lado Sakura no sentía que nadie pudiera comprenderla y ayudarla como Izumi si podía, porque ella sabia todo, sabia quien era Gaara, sabia el dolor que le había infringido a Sasuke por mentirle precisamente en su noche de bodas y que sabía en ese momento el torrente de ira que estaba sintiendo, contemplando con lastima y composición el rostro de su prima tan querida, comprendiendo sus temores y sentir, estando convencida de que de estar en su lugar ella también sentiría el mismo rencor…habría estado a punto de morir si Sasuke no le hubiera dado otra oportunidad, si no hubiera ignorado las costumbres por su causa, ¿Cómo perdonar a Gaara? Era materialmente imposible y de todas formas no es como si Gaara hubiera hecho algo para merecer su perdón a lo largo de los años sino que todo lo contrario.

-Es mañana, Izumi— suspiro Sakura, no sabiendo si de tranquilidad o bien de inquietud, siendo una confusión de emociones en su interior.

-Sakura…— negó Izumi, no sabiendo que decirle a su prima, temiendo por lo que pudiera sucederle, —¿Gaara sabe que estas casada con Sasuke?— pregunto, temiendo que la respuesta fuera .

-No lo sabe— contesto la Uchiha para sosiego de su prima, —aun— añadió esfumando la momentánea sensación de tranquilidad.

-Que Alah te proteja, prima— oro ella, deseando que su prima pudiera salir de esto indemne y retornar a Marruecos cuanto antes.

Sonriendo ligeramente a causa de sus preocupaciones y tristezas, con la mente de forma permanente en otra parte, todo lo que Sakura pudo hacer fue asentir en silencio, agradeciendo poder contar con la presencia de Izumi en ese momento, mucho más tranquila al no estar sola…la incomodaba que esta situación estuviera teniendo lugar, sufría por la idea de ver a Gaara de nuevo, ahora sabia y confiaba en que Sasuke no dudara de ella ni de su amor, lo que la tranquilizaba pero temía reabrir la herida que había surgido por su traición y temía volver a sufrir por causa de ello, pero esta vez no temía perderlo todo, no como antes si lo había hecho porque siempre tendría a sus hijos y porque Sasuke la estaba protegiendo de todo el tiempo, su amor estaba ahí como un escudo para protegerla de todo y gracias a eso por fin tenía algo por lo que sentirse a salvo, por fin se sentía tranquila y ese era un gran logro.


-Gaara, están llegando— anuncio Matsuri, bajando apresuradamente la escalera y alisándose ominosamente el vestido.

Mucho tras tranquilo que su esposa quien parecía tan emocionada como una niña pequeña, Gaara descendió lentamente por la escalera mientras se acomodaba la corbata seguido por su hija Hayami que no se sentía muy a gusto con la idea de arreglarse con la fiesta pero que no tenía otra opción salvo acompañar incondicionalmente a sus dos padres en un acontecimiento importante para el futuro de la empresa, en su camino Gaara dirigió una última mirada a los sirvientes que terminaban de dar los últimos detalles a la decoración que abarcaba todo y que era obra de Matsuri, su esposa era una mujer muy inteligente y talentosa que, quizás, si se lo propusiera bien podría ser promotora de eventos ya que nadie parecía disfrutar tanto de organizar una fiesta como ella. A la par que era guiados al interior del hogar de los Sarutobi, indudablemente Sasuke e Itachi debían admitir que el recibimiento era superior a todo lo que podrían haber imaginado en el sentido de que era una perfecta noche árabe, la decoración, la música, el ambiente, las bailarinas, era una recreación de lo más precisa y que en cierto modo los hizo sentir como en casa, algo perfecto para la ocasión así como para romper con cualquier posible tensión en el ambiente, especialmente de parte de Sasuke que distraídamente intercambio una mirada con Sakura que sonrió en respuesta. En tanto los Uchiha parecían gratamente sorprendido con el recibimiento es que los Sabaku aparecieron para darles la bienvenida, Gaara en compañía de su esposa Matsuri y su hija de diecinueve años Hayami, al igual que su hermano Kankuro y su hermana Temari.

-Es un placer vernos otra vez— celebro Gaara, gusto por volver a recibir a los Uchiha, más aun de manera cordial en lugar de en la oficina.

-Igualmente— correspondió Sasuke con una ligera sonrisa ladina. —Mi hermano Itachi y su esposa Izumi— presento desviando su mirada a su izquierda, hacia su hermano.

-Un placer— agradeció Itachi, honrado y sorprendido con el recibimiento otorgado.

-Encantado— asevero el Sabaku, dándoles la bienvenida a su hogar.

-Y mi esposa, Sakura— presento el Uchiha, dejando lo mejor para el final.

Hasta entonces oculta propósito tras la espalda de su esposo, Sakura por fin se situó a su lado tan pronto como pronuncio su nombre, sintiéndose incomoda bajo la mirada de Gaara pero al mismo tiempo orgullosa, tranquila y protegida bajo el título de esposa que tenía junto a Sasuke, ignorando el miedo, sintiéndose a salvo a su lado y entrelazando una de sus manos con la de él, había tenido miedo por tanto tiempo que ahora y junto a Sasuke ya no sentía que tuviera porque continuar sintiéndolo por más tiempo. Se encontraba portando un elegante vestido de seda dorada semejante al munsell, de escote en V y holgadamente ceñido a su figura por obra de un fajín de la misma tela del vestido, de larga falda de velo hasta el suelo y mangas holgadas que se ceñían a la altura de los codos, abriéndose en lienzos para exponer la piel de los brazos, con su largo cabello rosado peinado en una coleta que caía sobre su hombro izquierdo bajo el velo ámbar y dorado que lo cubría, resaltando la guirnalda de oro alrededor de su cuello, hecha de múltiples cuentas, con un dije en forma de tulipán y del que pendían tres sarcillos con una lagrima de oro al final, a juego con un par de largos pendientes y dos brazaletes a juego, uno en la muñeca derecha y otro en el brazo izquierdo. Abrumado con la información así como a quien tenía delante en ese momento, como si hubiera recibido una dolorosa y certera bofetada en la cara, Gaara se apresuró por no demostrar lo impresionado que estaba, centrándose cuanto antes en presentar de igual modo a la mujer a su lado, tanto por educación como para superar la impresión.

-Ella es mi esposa, Matsuri— presento Gaara, haciendo a un lado la sorpresa que sentía.

-Mucho gusto— sonrió ella, encantada de tenerlos en su casa.

Correspondiendo a la bienvenida con una ligera sonrisa de cortesía, Sakura no pudo evitar el impulso de analizar a la mujer que tenía delante de los pies a la cabeza, recordando una pregunta que se había hecho una vez hace muchos años, ¿Qué tienes tu que no tenga yo? Una vez podría haber sentido envidia pero ahora sentía lastima por su suerte, no, ya no sentía envidia ni tampoco compasión, simplemente se sentía indiferente, se sentía segura de su propia posición, segura junto a Sasuke y para ella eso lo era todo, no necesitaba nada más.


La fiesta era simplemente algo maravilloso de observar, incluso para Sakura quien en ese momento simplemente no deseaba estar allí, de haber sido por ella habría preferido quedarse en casa sin hacer nada en lugar de formar parte de una celebración que no era de su agrado, pero en lugar de ello estaba en esa fiesta y rodeada de personas—excluyendo a su familia, por supuesto—que no eran de su agrado y a quienes no conocía, mas sintiéndose ligeramente a gusto ante el ambiente, la música, decoración y ante las bailarinas desde luego, todo era maravilloso, inclusive sus hijas en más de una oportunidad se le habían acercado para decirle lo emocionadas que estaban y lo a gusto que se sentían, casi como si estuvieran de regreso en Marruecos…casi. Hasta entonces junto a sus hijos en todo momento Sakura decidió que había llegado la hora de actuar como tonta y estar callada todo el tiempo, no era así ni tenia porque pretenderlo, quería información y la obtendría, tenía el beneplácito de Sasuke para hacer lo que quisiera esa noche así como su confianza, por lo que bien podía sentirse en su elemento mientras en ese momento se dirigía hacia la esposa de Gaara quien se encontraba a solas en ese momento, no sentía ningún sentimiento negativo hacia ella mujer que desconocía por completo quien era ella y viceversa sino que sentía compasión por la vida que llevaba, sabía que a diferencia suya no era feliz con la misma intensidad, no podía dejar caer sobre ella la ira y el resentimiento que sentía ni tampoco lo haría, por lo que se situó junto a Matsuri que sonrió en respuesta nada más verla.

-Disculpa, ¿Matsuri?— pregunto Sakura, esperando no equivocarse con su nombre, —¿Dónde está el baño?— consulto, sintiendo un tanto perdida.

-Sígueme, te llevare— dispuso Matsuri con diligencia.

-Gracias— sonrió la Uchiha, agradecida. —Sasuke, ya regreso— comunico por costumbre y no tanto porque fuera necesario.

Confiando ciegamente en su esposa, Sasuke contesto únicamente con un asentimiento, siguiéndola con la mirada hasta perderla de vista, probablemente y de estar en su lugar cualquier otro hombre podría dudar y sentir miedo pero…Sakura y él ya habían pasado por la época en que él miedo había dominado sus vidas y no querían volver a ese tiempo, les había costado mucho poder ser un verdadero matrimonio y dejar el pasado atrás, y ninguno de los dos permitiría que nada ni nadie los volviera a separar, nunca más. Confiando en Matsuri como buena ama de casa, Sakura la siguió mientras subían la escalera hacia el segundo piso, dejándose guiar en todo momento y sonriéndole una última vez antes de entrar en el baño y cerrar la puerta tras de sí para poder estar a solas aunque sea por un breve instante. Ya a solas, Sakura se observó delante del espejo una vez, casi como si temiera que la máscara de fortaleza que había creado para sí misma esa noche se estuviera descascarando sin que ella lo supiera pero para su alivio veía que nada había cambiado desde la vez que se había visto al espejo antes de salir de casa…no podía ni quería flaquear, no ahora, por lo que tras corroborar que todo seguía como debería ser, no hizo sino acomodarse el escote del vestido y el velo, pellizcándose las mejillas para lucir más sonrosada y sonriendo a su propio reflejo a modo de aliento antes de abrir la puerta y encontrarse con Matsuri que aguardaba por ella, y a quien sonrió gratamente agradecida por el recibimiento y la asistencia brindada, ambas dirigiéndose de regreso a la sala para volver a la fiesta.

-Tienes una casa maravillosa, y la fiesta es incomparable— felicito Sakura con sinceridad, impresionada por su talento.

-Gracias, que amable— agradeció Matsuri, conmovida por sus palabras.

-Siento curiosidad— menciono la Uchiha ahora que ambas se encontraban a solas en su regreso a la fiesta, —¿Cómo se conocieron Gaara y tú?— curioso, deseando obtener algo de información.

-En una fiesta de su difunto padre, el señor Rasa, quien nos presentó— contesto la Sabaku sin ningún problema, —fue amor a primera vista, fuimos novios durante seis meses y luego nos comprometimos, nuestra hija Hayami nació al año de casados— relato con nostalgia de esos alegres días.

-Eres muy afortunada, todo lo que se puede pedir en esta vida es amor, alegría, familia y paz— concluyo la pelirosa ya que por su parte ella solo necesitaba de su familia para ser feliz.

-En eso estoy completamente de acuerdo— correspondió la pelicastaña con un asentimiento.

Había un margen abismal entre ambas; por un lado una de las dos vivía el amor con intensidad cada día y era feliz, y por el otro lado ambas eran madres y se aferraban a ser fuertes por sus hijos, pero solo tenían una de estas dos cosas en común y sin embargo era la carencia de una de las dos cosas lo que hacía que Sakura le tuviera lastima a Matsuri pero no pensaba demostrarlo, no tenía porque. Una vez hace muchos años, había imaginado como seria su vida en esa casa, había imaginado un futuro con Gaara, había soñado con el amor y había creído tontamente en él, pero ahora se daba cuenta de que siempre había sido una aventura para Gaara, algo de lo que jactarse con sus amigos porque para él todo siempre había sido un juego, nada más. Al regresar a la fiesta, Sakura se despidió de Matsuri con una sonrisa y de inmediato retorno al lado de Sasuke como siempre, sonriéndole en todo momento…sus sentimientos por Gaara se había perdido en el Sahara, en el basto desierto que era tan grande como su resentimiento por él, y por otro lado sus sentimientos habían aflorado en medio de lo imposible como un Oasis, sin darse cuenta Sasuke había derribado todas las barreras hasta alcanzar su corazón y estaba infinitamente agradecida con él por eso, por aparecer en su vida y permitirle conocer el amor verdadero, eso era algo invaluable. En cuanto Sakura regreso a su lado, Sasuke envolvió uno de sus brazos alrededor de ella, alzando una de sus manos para acariciar su rostro sin perder detalle alguno de ella, asegurándose de que estaba bien y feliz que era lo más importante para él.

-¿Eres feliz?— pregunto Sasuke puesto que esta era su única y vital preocupación en el mundo.

-Sí, estoy muy feliz de ser tu esposa— contesto Sakura de inmediato en voz alta, deseando que todos lo escucharan.

Ineludiblemente halagado por la vehemencia y sinceridad impresa en las palabras de Sakura, Sasuke no hizo sino sonreírle ladinamente antes de besarle la frente, perdiéndose en la intensidad de sus brillantes orbes jade y dejarse deslumbrar por su sonrisa, más y más enamorado de ella con cada segundo que pasaba. No solo quería decirlo en voz alta, quería gritarlo a los cuatro vientos para que todo el mundo lo supiera y viera, porque jamás podría cambiar nada de su vida y si lo hiciera eso sería para pasar aún más tiempo junto a Sasuke además de los diecinueve años que llevaban juntos, no podría vivir sin tener a Sasuke a su lado y esa era su única verdad.


Como sucedía en toda fiesta, cada uno de los integrantes se encontraban dispersos y sumergidos en su propio mundo, prueba de ello era Sasuke quien desde lejos se encontraba contemplando en silencio a la esposa de Gaara, no por interés si esa era la cuestión sino por monotonía, no podía negar que era una mujer muy bella pero que—a su entender—no conseguía tan siquiera llegarle a los talones a Sakura cuya belleza se veía maximizada por su agudo intelecto y buen corazón, Matsuri era bella sin duda, de ojos oscuros, piel clara y corto cabello castaño almendrado, de rasgos delicados, ataviada en un sencillo pero elegante vestido beige claro y con una cadena de oro alrededor de su cuello, bella pero que a sus ojos era demasiado simple, no podía imaginarse a sí mismo—de estar en el lugar de Gaara—reemplazando a Sakura por una mujer como ella, simplemente no había mujer alguna que pudiera tan siquiera reemplazar a Sakura, nunca podría hacer alguien capaz de hacerlo. Con silencio y sigilo, desplazándose como si fuera un gato entre sombras, Sarada prontamente se situó a la derecha de su padre, sin quitarle los ojos de encima en ningún momento, ella era los ojos y oídos de su madre en trono momento, su guardiana cuando nadie creía que estaba mirando, porque ella el jamás de los jamases permitiría que hubiera otra mujer que su padre pudiera llamar esposa, para ella o solo su madre reinaba en casa o ella y sus hermanos desaparecerían, por lo que en ese momento Sarada no le quito los ojos de encima a su padre, vigilante de cada uno de sus actos, percatándose de antemano de la mirada que le dirigía a una de las mujeres, mirada que a ella no le agradaba en lo absoluto.

-Te estoy viendo, papá— murmuro Sarada para que nadie la escuchase salvo él.

-No estoy haciendo nada— contesto Sasuke, sabiendo bien que es lo que ella estaba pensando.

-Todos los hombres siempre dicen eso— refuto ella despectivamente, no sabiendo si creer en su palabra. —Recuerda mis palabras, papá, yo jamás consentiré que tomes una segunda esposa, no lo acepto, no lo acepto— advirtió de forma inquebrantable antes de alejarse y regresar junto a sus hermanos.

-Alah, esa niña es una bendición y una tortura— suspiro el Uchiha, negando en silencio para sí, sorprendido del enorme parecido entre Sakura y Sarada.

Jamás estaría entre sus planes—ni soñando—tomar una segunda esposa, si bien no lo había manifestado por escrito si se lo había prometido a Sakura, pero Sasuke debía reconocer que era un tanto divertido tener a su hija a su lado las veinticuatro horas del día amenazándolo de salir huyendo junto a sus hermanos si él cambiaba de opinión, cosa que no haría nunca cabe añadir. Por primera vez en veinte años, Gaara se sentía como un completo tonto, simplemente no sabía que hacer mientras observaba a Sakura en silencio, aproximándose lentamente hacia ella que en ese momento por fin se encontraba sola para poder hablar con ella sin que nadie se lo pidiera, veía destellos de la adolescente que había conocido y que había amado con locura, pero sentía que la mujer que estaba viendo era alguien completamente distinta, la sentía distinta, como si fuera otra persona, claro que sería un completo tonto si no reparase en lo increíblemente hermosa que era, lo suficiente como para hacerlo sentir abrumado pese a todas las mujeres a las que había conocido a lo largo de los años, se veía inalcanzable y todavía más al recordar el pasado y el turbulento modo en que había terminado su historia, desearía de todo corazón no haberla abandonado, no haberla cambiado a ella por la empresa y el orgullo de su padre pero lo había hecho, y no podía cambiar el pasado sin importar cuanto deseara hacerlo. Estoica, indiferente como había aprendido a actuar, Sakura únicamente emitió un sutil suspiro, orando por paciencia y mesura para no cometer un crimen del que podría arrepentirse al sentir a Gaara a su lado, fingiendo que no estaba ahí.

-Te estoy mirando y sigo buscando a la muchacha que conocí, la muchacha que decía que yo era el hombre de su destino y que nada ni nadie cambiaría eso— menciono Gaara en un susurro para que nadie lo escuchase, —¿Dónde está esa muchacha?— pregunto sin poder evitarlo, incapaz de creer que ella lo hubiera olvidado todo.

-¿Te acuerdas de esas bobadas?— cuestiono Sakura únicamente, volviendo en rostro en su dirección con una sonrisa arrogante. —Éramos tan estúpidos, recuerdo que decías que dejarías todo; a tu padre, tus hermanos, la empresa, tu país…que vivirías en Marruecos convertido en musulmán— recordó enumerando cada una de sus falsas promesas y pisoteándolas en su corazón. —Era una tontería, es gracioso recordar todo eso— opino pudiendo reírse en todo lo sucedido hoy, pudiendo dejar todo en el pasado. —Los adolescentes son dramáticos, todo es excesivo cuando somos jóvenes, todo es el fin del mundo— tenía tres hijos adolescentes y hoy gracias a ellos podía darse cuenta de todo como no lo había hecho antes.

-Yo nunca jugué contigo, Sakura— aseguro el Sabaku, no deseando que ella se gravara esa idea.

-Si, lo hiciste— refuto la Uchiha, no queriendo oír en lo absoluto las pobres escusas que iba a darle, ya se imaginaba cuáles eran.

-Te amaba, aun te amo— insistió él sin darse por vencido.

-Pero yo no— protesto ella encontrando su mirada con la suya, solo sintiendo desprecio por él, nada más. —Estuve a punto de morir, por ti, estuve a punto de deshonrar a mi familia y todo porque fuiste un miserable cobarde— acuso mucho más tranquila de por fin poder decirle a la cara lo que pensaba, —si esperas que pueda perdonarte alguna vez; estas soñando— jamás podría perdonar a un miserable cobarde como él, porque no merecía su perdón.

-Sakura…— intento protestar Gaara en vano pues Sakura se casó de oír y se alejó en ese preciso momento para regresar junto a Sasuke.

De nada sirvió que Gaara intentara hacerla entender porque Sakura no quería ni podía escucharlo, únicamente quería alejarse de él y cuanto antes. Su relación había terminado a la par en que ella había tenido que viajar a Marruecos para vivir con su familia tras la muerte de su madre, por lo que no había tenido la oportunidad de preguntar qué había pasado, porque no podían estar juntos ni cuales habían sido sus razones para cavar con todo, simplemente había preferido aceptar las cosas, tragarse su dolor y fingir que nunca lo había conocido, pero ahora…todos los momentos felices que una vez podrían haber compartido juntos habían desaparecido y en su lugar solo había recuerdos de lágrimas y tristezas, de una traición y decepción que no podía borrarse, que casi podría haberle costado la vida de no ser por Sasuke cuya presencia reemplazaba cada mal recuerdo con su amor, con su entrega, con su perseverancia y su afecto. Fui detrás del amor y él tras una aventura, concluyo Sakura con un nudo en la garganta, dirigiéndose cuanto antes junto a Sasuke, incapaz de soportar estar en ese lugar por más tiempo, solo deseando irse y ya. Al ver a Sakura acercarse, lo primero que cruzo la mente de Sasuke fue preocupación, casi podía ver las lágrimas en su ojos y sentirla temblar al momento en que ella llego a su lado, situándose a su lado como si no quisiera alejarse de él nunca más, incluso como si quisiera salir huyendo en cualquier momento, precia haber llegado a su propio limite, y él al estar tan pendiente de ella podía verlo con claridad, solo bastaba con que ella lo pidiera y se irían, no necesitaba oír detalles del porque solo que ella lo pidiera.

-Sasuke, quiero irme, por favor— rogó Sakura únicamente, enamorando su mirada con la suya y aferrándose a su pecho, deseando regresar a casa y cuanto antes.

-Está bien— acato Sasuke de inmediato, envolviendo uno de sus brazos alrededor de ella.

Se había sentido tonta en el pasado, tonta por haber creído en el amor y por haberse dejado embaucar por ello que ahora se sentía a punto de estallar en lágrimas de alegría al ver cómo había cambiado su vida…Alah había sido tan misericordioso con ella al enviarla a Marruecos para reunirse con su tío y su prima, con Biwako, Alah había sido tan misericordioso al permitirle conocer a Sasuke, al permitirle a ambos enamorarse, ese era su destino, Sasuke había nacido para ella y ella había nacido para estar con él.


PD: Hola, hola, mis amores, actualice este fin de semana como siempre, quedándome en casa para terminar a tiempo en lugar de salir a buscar cerezas, por lo que háganse una idea de lo mucho que los quiero :3 de la misma manera mañana descansare y luego actualizare "Queen: The Show Must Go On" y "El Sentir de un Uchiha" antes de navidad como prometí ya que desde el 24 al 31 de Diciembre me dedicare a empezar una o dos nuevas historias, bien "El Imperio de Cristal" u otra de las historias que dejo apuntadas al final de cada nueva actualización,dependiendo cual sea de su agrado, esperando sus comentarios para saberlo :3 como siempre este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre) a Mila (deseando que cada nuevo capitulo sea de su agrado y dedicándole la historia) a Guest (esperando que la historia sea de su agrado y dedicándole cada nuevo capitulo), a Adri-ojousama (agradeciendo sus palabras y dedicándole cada nuevo capítulo) ,y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Jade El Adib como Sakura Haruno

-Said Rachid como Sasuke Uchiha

-Latifa El Adib como Izumi Uchiha

-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha

-Nazira Rachid como Emi Uchiha

-Khadija Rachid como Sarada Uchiha

-Lucas Ferraz como Gaara Sabaku

-Maysa Ferraz como Matsuri

-Mel Ferraz como Hayami

Curiosidades y Diferencias:

Reencuentro y Matrimonio: la historia original, Lucas y Said saben perfectamente quienes son, si bien se asocian por negocios ambos se odian, Said porque Lucas compartió algo con Jade en el pasado y Lucas porque Said esta casado con Jade, lo que hace tensa la situación desde el principio y por lo que decidí cambiar las cosas ya que en esta versión ninguno sabe quien es el otro hasta cierto punto, además Jade se muestra muy emotiva al reencontrarse con Lucas tras veinte años, para ella es como si el tiempo no hubiera pasado mas eso le hace ver su historia como un juego de adolescentes aunque desgraciadamente esto solo es breve ya que luego vuelve a ir tras Lucas, cosa que no sucederá en esta versión. El reencuentro con Gaara le permite a Sakura darse cuenta no solo de lo cerca que estuvo de morir por su causa sino del hecho de que jamás habría sido feliz junto a él, no como si es feliz junto a Sasuke, esto la hace valorar aun mas su felicidad con Sasuke y les permite a ambos como matrimonio darse cuenta de que en tanto se lo propongan nada ni nadie puede meterse en sus vidas ni arruinar su felicidad por los diecinueve años que llevan casados, claro que eso no significa que esta prueba haya terminado aun sino que simplemente ambos han comprobado que están mejor juntos. En el próximo capitulo se viene la prueba definitiva por lo que espero que aguarden hasta la próxima semana.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3