Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír; "Vostochnie Skazki" de Arash & Blestyashie para la escena de la danza, "I Don't Wanna Live Forever" de Zayn Malik & Taylor Swift para Sasuke y Sakura, y "Speechless" de Naomi Scott para la escena final entre Sakura y Biwako.


Los días sucesivos tras la cena en el hogar de los Sabaku había quedado atrás para Sakura, había acompañado a Sasuke en todos los compromisos referentes a la inauguración del nuevo hotel en Rio de Janeiro al igual que sus hijos…pero aun no volvían a Marruecos a pesar de haber finalizado con todos sus compromisos, casi como si Sasuke sintiera que aún faltaba algo por hacer, algo que no le había dicho a ella ni a nadie, bueno, no hasta la noche anterior. La razón por la que Sasuke y ella un estaban en Brasil es porque—Sasuke así se lo había dicho—su esposo sentía que debía tener una última palabra con Gaara Sabaku, en su propia casa, que merecía devolverle la muestra de hospitalidad que ellos les habían mostrado e invitarlo a su casa para enfrentársele personalmente. En ese momento y sentada en silencio junto a su prima en la habitación de ella, Sakura no sabía que pensar, ciertamente ella misma estaba sorprendida de la forma en que había respondido a todo, como si cada día en Brasil fuera algo insignificante, como si el resentimiento en su corazón estuviera desapareciendo ahora que por fin se había enfrentado a sus demonios y todo eso se lo debía a Sasuke, si él no hubiera tenido que hacer este viaje, nada de eso habría pasado. Por otra parte, Izumi se sentía inmensamente preocupada por su prima, incapaz de saber que sucedería ahora y que le ocurría a su matrimonio, incapaz de saber qué es lo que Sasuke tenía en mente y que lo movía a correr un riesgo tan grande prácticamente a propósito, no podía entenderlo porque de estar en su lugar, su Itachi jamás habría hecho algo como eso.

-Sasuke invito a Gaara a cenar mañana en la noche, para devolver la hospitalidad con que nos recibieron— confeso Sakura extrañamente tranquila aunque disgustada con la idea, y tenía sus razones.

-Sakura, ¿Qué vas a hacer?— cuestiono Izumi, preocupada por lo que eso podría significar para su prima, preocupada por sus sentimientos.

-No lo sé, algo se me ocurrirá pero ya no quiero estar cerca de él— tranquilizo la Uchiha, minimizando las preocupaciones de su prima que asintió, completamente de acuerdo. —¿Sabes lo que es idealizar a una persona con todo tu corazón y que de repente esa persona se desmorone frente a ti?— pregunto al aire, observando a la nada, aun recordando con incredulidad su reencuentro con Gaara días atrás. —Fue un romance que solo existió en mi cabeza y él me convirtió en una burla— nunca había sido de otro modo, por eso Gaara no había luchado por ella, porque nunca le había importado, no realmente.

-Sakura, eso es tan triste— suspiro la pelicastaña, sintiendo tanto desprecio como su prima por ese occidental. —¿Cambiarias algo si pudieras?— pregunto con sincera curiosidad, habiendo guardado esa pregunta por mucho tiempo.

-Sí; elegiría no conocerlo— obvio la pelirosa sin siquiera dudarlo, —hice pasar a Sasuke un sufrimiento innecesario por cometer un error— recordó a modo de justificación, eso y lo mucho que lo amaba y que la llevaba a sufrir si él sufría también, —desearía volver el tiempo atrás y hacer que mi vida comenzara y terminara con él— pero tristemente ella no podía reescribir su destino porque ya había sido escrito por Alah.

-Prima…— jadeo Izumi, conmovida por lo que su prima debía estar sintiendo, logrando ponerse en su lugar.

Sin poder evitarlo, Izumi envolvió sus brazos alrededor de su querida prima en un hermanable abrazo, haciéndole sentir como siempre que no estaba sola pues ella siempre estaría ahí y viceversa. Con el paso de los años ambas habían fortalecido su vínculo emocional, no era primas simplemente sino que eran hermanas ente si, y en momentos como ese Izumi no podía evitar sentir lastima por su querida prima, deseando sinceramente que ojala y todo hubiera sido diferente en su día y Sakura no hubiera tenido que atravesar por ninguna de a adversidades por las que había pasado para estar en permanente armonía y felicidad junto a Sasuke de la misma forma en que ella era inmensamente feliz junto a Itachi, siempre en calma, siempre juntos y sin enfrentarse a nada…pero por otro lado, Sakura no imaginaba un destino en que no hubiera tempestad en su vida, sí, eso había hecho que Sasuke y ella tuvieran que tranzar muchas adversidades para ser realmente felices pero eso también había contribuido enormemente a probar cuan fuertes eran sus sentimientos y su deseo por estar juntos pasara lo que pasara, eso los había unido todavía más de lo que cualquier otro matrimonio podría enorgullecerse y de estar en su lugar.

¿Podrían desear reescribir su historia? Sakura no estaba del todo segura.


Observando su reflejo en el espejo, Sakura termino de darse el ultimo retoque de maquillaje, apenas y apartando su mirada del espejo para aplicar un poco de kajal en el borde de sus ojos para darles aún más profundidad como siempre hacia porque sabía el efecto que tenía en Sasuke con una sola mirada. Ingresando en silencio a la habitación gracias a la puerta que se encontraba entreabierta, Sasuke permaneció de pie en el umbral, acercándose lentamente a su esposa, sin perder detalle alguno de ella y su insuperable belleza, ataviada en una sencilla y holgada blusa blanca de mangas que se ceñían en las muñecas y de escote rectangular que dejaba completamente expuestos sus hombros, larga falda celeste claro hasta los tobillos hecha de múltiples capas de velo, con su largo cabello rosado cayendo libremente tras su espalda en una cascada de rizos haciendo resaltar el collar que se ceñía alrededor de su cuello y que dejaba caer una serie de pequeñas cuentas en forma de lagrima contra su piel a juego con un par largos pendientes, un brazalete en su brazo izquierdo—bajo la blusa—y una pulsera en la muñeca derecha. Admirándola en silencio cual vasallo, Sasuke poso una de sus manos contra el hombro de ella que de inmediato entrelazo su mano con la suya tanto por deseo propio como para saber si se veía perfecta a sus ojos, aunque para Sasuke era tan siquiera imposible concebir que fuese todavía más hermosa porque ya pensaba eso de ella todo el tiempo…pero por más hermosa que se viera en ese momento, él necesitaba que hiciera algo diferente para lo que tenia en mente para estar noche.

-Hermosa— aprecio Sasuke logrando que ella sonriera aún más ante el espejo. —Pero no es lo que tengo en mente— contrario revelando una caja que hasta entonces había ocultado tras su espalda.

-¿Y esto?— pregunto Sakura, ligeramente confundida, abriendo la caja sobre su regazo y viendo que se trataba de un traje de danza. —Sasuke…¿A dónde quieres llegar?, dime, ¿a dónde?— pidió intentando entender porque le pedía que hiciera algo así.

-Vas a presentarte a la cena y vas a hacer más; vas a danzar para los dos— esclareció el Uchiha, aunque bien sabía que ella ya comprendía que le estaba pidiendo eso con solo abrir la caja. —Estas en el lugar más importante de mi vida, pero para él siempre fuiste una aventura— comparo no con desprecio sino que ira, ira hacia el Sabaku. —Ese hombre pisoteo tu honor y mi orgullo, quiero y voy a herirlo más profundo de lo que piensas— había esperado muchos años para este día y quería tener su venganza apropiadamente. —Solo necesito que hagas esto por mí y esta historia habrá acabado, regresaremos a Marruecos y fingiremos que esto nunca sucedió, lo juro— prometió, aun asombrado de todo lo que ella había aceptado hacer por él y para dejar todo atrás.

-Si eso es lo que quieres, lo haré— accedió la pelirosa sin más remedio, levantándose de su tocador y dirigiéndose hacia la cama, algo enojada por su propia incapacidad para decirle que no.

Ya habían llegado a este punto, ¿Por qué retractarse entonces? Si, Sakura no iba a negar que se le hacía incomoda y extraña la idea de presentarse en la sala y bailar para un hombre que no era su esposo porque a lo largo de su vida se había esmerado en regresar a sus raíces y costumbres sin tan siquiera permitirse un error, y ahora Sasuke le estaba pidiendo que hiciera todo lo opuesto…pero si él le pedía que lo hiciera ella no podía decirle que no, lo amaba tanto que así como sabía que Sasuke accedería a todo lo que ella pidiera, ella de igual modo no podía negarle nada, ¿Cómo hacerlo? En ese momento ambos agradecieron en silencio que Sarada, Daisuke, Sanosuke, Mikoto, Shina y Kagami estuvieran en casa de Itachi e Izumi, porque de otro modo ninguno de los dos tendría forma de explicar lo que iba a suceder en la sala. Sujetando el brazo de Sakura y haciendo que volteara a verlo, Sasuke acuno con cuidado el rostro de ella entre sus manos, observando inmensamente los ojos de ella que se sentía confundida por su actitud y lo que le estaba pidiendo que hiciera; si, le estaba pidiendo que se rebajase y comportase como una odalisca, una mujer sin moral, pero porque quería que Gaara, quien una vez la había despreciado, entendiera que ella nunca había sido ni seria jamás el tipo de mujer a la que se recurría por una sola noche sino que lo opuesto, ella era tal vez la única mujer que mereciera la pena alabar y venerar por el resto de su vida, así es como Sasuke la veía, para él Sakura era lo más preciado que existía en el mundo y simplemente no podía tolerar que alguien pretendiera pensar lo contrario.

-Te amo tanto, Sakura— suspiro Sasuke, pegando su frente a la suya, disfrutando del simple placer de compartir el mismo aire que ella.

-Y yo te amo a ti— correspondió Sakura con una inevitable sonrisa, incapacitada de enojarse con él, no por mucho tiempo.

Aun acunando su mejilla y casi perdido en esos ojos jade que solo podían trasmitir sinceridad y amor incondicional, Sasuke encontró sus labios con los de Sakura que respondió con igual fervor mientras envolvía sus brazos alrededor de su cuello, recorriendo su boca con lengua y viceversa, saboreando cada rincón, apenas y pudiendo respirar. Rompiendo el beso para recuperar el aliento, sintió los labios del Uchiha acariciar ligeramente la piel en la curva de su cuello, con su tibio aliento abanicando su piel y haciéndola suspirar…era incapaz de decir que no a nada de lo que él le pidiera porque él tampoco se negaba nunca a nada de lo que ella pidiera, Sasuke tenía su vida en sus manos en todo momento, la había salvado de la muerte una vez, ¿no era eso y el inmenso amor que sentía por el motivo suficiente para acompañarlo en todo lo que hiciera? Para ella sí lo era y por ello lo acompañaría siempre, pasaría lo que pasara…


Tras un tiempo que a Gaara se le hizo eterno, Sasuke por fin apareció en la sala, sentándose a su lado, lo había invitado únicamente a él, no a Matsuri ni a su hija Hayami, solo a él y sin poder evitarlo Gaara temía cuales pudieran ser las razones para que eso sucediera ahora que sabía que Sakura era su esposa, la Sakura Haruno que él había conocido ya no existía más, la mujer que días atrás había vuelto a ver era alguien completamente distinta y cuyo nombre ahora era Sakura Uchiha, la adolescente con ansias de libertad de la cual se había enamorado hoy era una mujer de enorme dignidad y arrogancia, lejana de quien había conocido pero cuyos sentimientos no conseguía interpretar porque no quería creer que ella hubiera olvidado lo que una vez habían vivido. En silencio, Sasuke analizo a Gaara como un verdugo a punto de contarle la cabeza a su víctima…por su causa se había sentido inferior, inseguro, asustado por muchos años a tal punto en que había dudado si podría hacer feliz a Sakura, siempre pensando en lo que ella podría haber seguido sintiendo por él, y sin embargo hoy veía todos esos sentimientos desaparecer para ser reemplazados por ira y rencor profundos, ira porque no había tenido olvido alguno para sentir todo eso y rencor porque la indignidad en que Sakura se había visto involucrada por causa de promesas vacías. Considerando que ya no había motivo para tanto silencio, el Uchiha le dirigió una ligera sonrisa ladina al Sabaku, confiando en que Sakura ya se encontraba prepara para lo que él le había pedido que hiciera y que demostraría ser más doloroso y mortal que cualquier herida o veneno existente.

-Supuse que antes de hablar, sería conveniente tener algo de entretenimiento— comento Sasuke calmadamente, ocultando sus intenciones.

-¿Entretenimiento?— repitió Gaara, confundido por lo que eso podía significar.

En cosa de segundos la música comenzó a sonar a la par que Sakura ingresaba en la sala sosteniendo entre sus manos un sable, con sus caderas marcando el suntuoso vaivén de la música y vistiendo un magnifico traje que parecía estar hecho de oro sólido, un brasier del que pendían una serie de cuentas doradas a juego con un caderin idéntico y cuyas cuentas llegaban hasta la altura de los muslos, bajo este una larga falda hasta los tobillos de velo dorado de múltiples capas que se amoldaba a su figura pero que también daba una imagen de ella bajo la tela, alrededor de su cuello se encontraba un elaborado collar de oro que se ceñía a su cuello y que dejaba caer una serie de pequeños dijes en forma de lagrima contra su piel, a juego con el brazalete en su brazo izquierdo y la pulsera en su muñeca derecha, con su largo cabello rosado cayendo libremente sobre sus hombros y tras su espalda…era simplemente hermosa. Con una sonrisa en el rostro, dirigida por completo a Sasuke, Sakura jugo a propósito con el sable entre sus manos, siguiendo el ritmo de la música con sus caderas en movimientos lentos, seductores. Sin que Gaara se diera cuenta—puesto que se encontraba absorto y casi boquiabierto viendo a Sakura—, Sasuke sintió como la ira en su corazón se calmaba; Gaara había creído en su día que Sakura era un juguete, una aventura, una odalisca, pero ella era todo menos una mujer de una sola noche o una baratija la cual olvidar, de eso se trataba esta noche, de dejar el pasado olvidado y enterrado pero además de ello de hacerle entender a Gaara cuán grande había sido su error por desechar a la única mujer que podría hacer feliz a cualquiera.

Con cuidado, Sakura posiciono el filo del sable contra su cadera izquierda donde se mantuvo en un equilibrio casi perfecto en tanto ella trazaba difusas y seductoras figuras contra el aire con sus manos como si se tratara de un silencioso llamado, sonriendo en todo momento a Sasuke que correspondió sin dejar de verla ni por un mínimo instante, comprendiendo bien la estrategia que estaba usando y no mostrando objeción alguna a ello. Al no encontrar oposición de ninguna clase a su actuar, Sakura sostuvo el sable entre sus manos, asociándolo sobre su pecho, por encima del brasier, retrocediendo lentamente y sin dejar de mover las caderas en ningún momento en una serie de movimientos hipnóticos que sabía—como siempre—la hacían ser el centro de atención de Sasuke. Viendo a Sakura sonreír como si de una niña se tratase, sonreír para él, Sasuke la vio apartar el sable e su esposo y posicionarlo sobre su cabeza, siguiendo con verdadera e incansable satisfacción el cadencioso movimiento de sus caderas que conseguía atraparlo por completo y sin perder detalle alguno del modo en que el sable permanecía sobre su cabeza, sin perder el equilibrio en ningún momento, prendado de todos y cada uno de sus encantos, encontrando su mirada con la suya y deslumbrándose todavía más con su sonrisa dedicada enteramente a él. Inevitablemente, Sasuke dirigió una sutil mirada hacia Gaara a su diestra y que no sabía si observar a Sakura como hacia él o bien apartar permanentemente la mirada…casi podía sentir su culpa emanando hacia la superficie, justo lo que estaba buscando.

Apartando el sable de su cabeza y sin dejar de sonreírle a su esposo en ningún momento, Sakura volvió la espalda a él, recostándose a lo largo y con lentitud sobre la mesita que se encontraba en el centro de la sala, precisamente delante de Sasuke para mantener su rostro muy cerca del de él a propósito, reposando el sable sobre su vientre y dejando que el oscilante movimiento de sus caderas de adelante hacia atrás se encargase de mantenerlo en equilibrio, alargando sus brazos hacia el rostro de Sasuke, acunándolo entre sus manos y acercando lo más posible su rostro al suyo, sintiendo su respiración enardeciendo su piel, casi rosando sus labios contra los suyos pero sin concretar un beso, no aun ya que no estaban a solas aunque bien podrían pretenderlo con facilidad. Con una sonrisa ladina ligeramente burlona, Sasuke observo a Sakura levantarse de la mesa, sin dejar de observarla en ningún momento; lo que él le había pedido a Sakura era que fuera el entretenimiento que Gaara había creído una vez que era, que fingiera por un momento ser una odalisca para dejar en claro que ella no era esa clase de mujer, pero Sasuke debía reconocer que estaba más que complacido con el cambio que Sakura había hecho a su plan, porque no estaba siendo un entretenimiento para nadie en ese momento, ese no era su fin, se había presentado en la sala por él, estaba bailando para él, le estaba sonriendo a él…lo estaba seduciendo a él delante de Gaara como si estuvieran completamente solos en esa habitación, haciendo que resultase todo un reto para Sasuke el simplemente ser un espectador de sus encantos en ese momento.

Haciendo a un lado el sable y dejándolo caer al suelo despreocupadamente, Sakura desprendió el velo que había mantenido sujeto a su falda, distendiéndolo entre sus manos y sin apartar en ningún momento su mirada de la de Sasuke, pudiendo palpar su deseo por ella y que solo contribuía a hacerla sonreír todavía más, ¿Qué mujer no se sentiría realizada al ser motivo del deseo de quien más amaba? Ella sí lo era. Jugo con el sedoso lienzo de gasa dorada entre sus manos, permitió que el suave material envolviese su figura casi como si de una segunda piel se tratase pero transparentando cada parte de ella, sin dejar en ningún momento de marcar el ritmo de la música con el movimiento de sus caderas, disfrutando de lo que estaba viviendo, pudiendo ignorar a Gaara con una facilidad que incluso a ella la sorprendía, solo concentrándose en Sasuke, solo bailando para él, como si no hubiese nadie más en la habitación, lo que solo contribuía a hacerla sonreír aún más mientras se envolvía en tan sedoso lienzo, revelando y ocultando parte de su figura de los ojos de Sasuke con toda intención de enardecer su deseo por ella. Aun a través del frustrante lienzo de tela que se encargaba de impedirle ver cada parte de ella como tanto deseaba, Sasuke podía seguir todos y cada uno de sus movimientos, desde su infaltable sonrisa hacia el movimiento de sus caderas y que le resultaba desesperadamente hipnótico, incluso a través del ligero material del velo, puede que no pudiera verla tan claramente a través del lienzo pero eso no hacía más que contribuir a que la deseara aún más cada vez que exponía y cubría su figura de sus ojos, sabiendo muy bien el efecto que eso tenía.

Dejando que el lienzo transparente la cubriera y envolviera su figura en cadenciosos remolinos, abrazándose de ella y descubriéndola al mismo tiempo, Sakura subió con cuidado a la superficie de la mesa sin apartar en ningún momento su mirada de los ojos de Sasuke quien de igual modo no le quitaba los ojos de encima en ningún momento. Tras su boda se había sentido mal consigo misma, había pensado que era poco menos que una odalisca, una mujer que pasaba de un hombre a otro, alguien sin honor ni vergüenza, pero en ese momento e interpretando verdaderamente el papel de una odalisca, siendo un entretenimiento visual…no se sentía como un juguete, porque no lo era; en todo momento encontró su mirada con la de Sasuke, sonriéndole a cada instante, él le había pedido que bailara y es lo que estaba haciendo, pero no para Gaara, estaba bailando para él únicamente, porque él era el único hombre cuya mirada quería atrapar, era el único hombre por el que quería sentirse deseada y ansiaba corresponder a ese deseo. Encontrando su mirada con la de Sasuke y sabiéndose observada en todo momento, Sakura continuo bailando única y enteramente para él, olvidando e ignorando a propósito que había otra persona en la habitación, tan solo concentrada en hacerlo feliz y en complacerlo, envolviendo el lienzo alrededor de su figura como si se tratara de alas, jugando con el velo entre sus sedosos cabellos antes de bajar de la mesa, sin dejar en ningún momento de jugar con el velo, envolviendo su figura y haciendo que Sasuke sintiera que sería absolutamente incapaz de mantenerse tranquilo e imperturbable por más tiempo si ella continuaba haciendo eso.

Por otro lado y quien estaba sufriendo con la encantadora instancia que se encontraba delante de él, viendo a la mujer de sus sueños danzando y luciendo tan hermosa como habría de serlo una diosa…Gaara se sentía absolutamente miserable, lo que en un inicio había sido algo incomparable de contemplar, en ese momento se había convertido en una absoluta tortura para él que tantas veces había imaginado a Sakura bailando para él en el pasado y sin embargo en ese momento ella no estaba bailando para él sino que descomunalmente lo estaba ignorando, estaba bailando para Sasuke, sería un tonto si no se daba cuenta de eso. Sonriendo de forma casi infantil, plena, alegre, Sakura ignoro adrede la expresión de incomodidad en el rostro de Gaara, envolviendo el velo a su alrededor y sosteniéndole al mirada a Sasuke, no sabiendo de dónde provenía tanta alegría de su parte pero solo deseando estar ahí para hacerlo feliz tal y como había hecho otras veces, solo concentrándose en su felicidad, nada más. Sintiendo y sabiendo que todos habían tenido suficiente de este espectáculo, pudiendo percibir si problema la expresión de incomodidad en el rostro de Gaara tan solo por el rabillo del ojo, Sasuke centro su mirada en Sakura una última vez antes de manifestar su decisión, recorriendo su mirada sobre cada parte de ella, desde su deseable figura a su deslumbrante sonrisa, ella había seguido su propio criterio en lugar de hacer lo que él le había pedido pero Sasuke estaba inmensamente más satisfecho con lo que ella había decidido que con lo que él había tenido en mente.

-Es suficiente— determino Sasuke por fin, haciendo que Sakura dejara de bailar.

Con una sonrisa ladina y una mirada arrogante que dirigió a Gaara en ese momento, Sasuke decidió que todos a habían tenido suficiente del llamado "entretenimiento", por una parte Gaara quien parecía incapaz de apartar la mirada del suelo, bien por sentirse incomodo o por culpa, y por otro lado él, porque si Sakura continuaba seduciéndolo de ese modo no podría decir lo que quería a Gaara sino que se encerraría con ella en la habitación para hacerla suya, cosa que debía esperar unos minutos más. Baile; si, baile para él, se dijo Sakura, sosteniéndole la mirada a Sasuke por un breve instante, haciéndole saber que estaría esperando despierta por él. Con una permanente sonrisa adornando su rostro y jugando a propósito con el velo entre sus manos, envolviéndose en el lienzo, aun bailando, Sakura se retiró de la sala sintiéndose victoriosa como nunca antes en su vida, volviendo el rostro una última vez para sonreírle a Sasuke, risueña como una niña; había pisoteado el pasado gracias a él, había podido estar delante de Gaara en la misma habitación y expuesta como nunca, sin embargo para ella había sido como si la sala estuviera vacía, solo Sasuke estaba ahí a sus ojos, porque solo lo amaba a él. Por fin su miedo se había extinguido y su pasado ya no existía, todo gracias a Sasuke. Sintiendo el silencio como su propio verdugo, Gaara por fin alzo la mirada hacia Sasuke, no sabiendo si sentir odio por él o solo envidia por poseer a la única mujer que sentía que podría haberlo hecho verdaderamente feliz, y que cuya belleza había presenciado le hacía sentir absolutamente miserable, ¿Qué era lo que buscaba Sasuke?, ¿Por qué hacer esto?

-¿Qué es lo que quieres?— pregunto Gaara por fin, incapaz de comprender al hombre delante de él y sus intenciones

-Solo hablar— contesto Sasuke, aun completamente imperturbable, —nunca hemos tenido la ocasión de hacerlo— obvio camuflando su rencor en esa última frase.

-¿Y porque deberíamos?— cuestiono el pelirrojo, después de todo ambos no se conocían hasta hace muy poco.

-No lo sé, tal vez por jugar con los sentimientos de mi esposa— supuso él, guardando su ira para el final.

-Aquí hay un error, un malentendido, yo nunca…— intento protestar el Sabaku ante lo que podía implicar esa acusación.

-¿Sabías que, en Marruecos, el castigo por corromper a una muchacha inocente son ochenta azotes?— pregunto el Uchiha haciendo desaparecer su aparente amabilidad en un solo instante. —Estuve dispuesto a hacer lo que manda la ley, pero me negué porque eso habría significado castigar también a Sakura— esclareció sosteniéndole la mirada a alguien individuo que consideraba insignificante. —Que una mujer no llegue virgen al matrimonio es un pecado que se condena con la muerte, es una deshonra demasiado grande y yo ignore todo eso para proteger a Sakura— volverá a hacerlo mil y un veces de ser necesario, pero Gaara no lo había hecho y eso lo enfurecía más que nada en el mundo, —¿Qué hiciste tú? Abandonarla como si fuera una baratija, una odalisca, alguien reemplazable, y te llamas a ti mismo hombre…— añadió esto último en casi un susurro, negando en silencio para sí.

No podía ni podría jamás entender a Gaara ni las decisiones que había tomado, tal vez porque y si bien había crecido en occidente, Sasuke siempre había seguido las costumbres del mundo al que pertenecía, había asistido a la escuela coránica y respetaba todos cada uno de los mandamientos de Alah, pero por encima de todo no tendría el orgullo de llamarse a sí mismo un hombre si no tuviera corazón con la mujer que amaba, si no estuviera dispuesto a todo por ella y por protegerla, por eso había mentido en su noche de bodas, por eso la había protegido y le había dado una segunda oportunidad de la que hoy no se arrepentía en lo absoluto, porque volvería a pisar su orgullo para amarla una vez mas de ser preciso, porque no podía ser feliz sin Sakura de la misma forma en que ella no podía vivir sin él…en cambio Gaara la había desechado como juguete tras tenerla una sola vez para satisfacer su lívido. Nunca necesitaría que Sakura pisoteara el pasado, el propósito de hacer que Sakura se presentara en la sala para bailar del modo en que lo había hecho no era ese, había pedido que hiciera eso simplemente para humillar a Gaara. Confiaba por completo en su esposa, tras casi veinte años juntos sería un tonto si no confiara en ella cuando desde el primer día ella había abierto su corazón solo para él, entregándose a él día a día, haciéndolo sentir el hombre más afortunado sobre la tierra por ver su sonrisa, por atestiguar el brillo en sus ojos, había puesto el mundo y todas sus riquezas a sus pies para devolverle algo de la plenitud y felicidad que le hacía sentir, no podía imaginar que ella no fuera feliz, a sus ojos ella no merecía otro destino, pero alguien había pensado diferente, a alguien no le había remordido la consciencia hacerla sufrir y llorar, y eso no podía aceptarlo.

-La abandonaste, no tuviste el valor de desacomodar tu vida por su causa— acuso Sasuke, no viendo aun cese para su ira, no hasta que dijera todo lo que pretendía, —para ti ella fue una aventura extravagante, un juego irresponsable de muchachos— la sola idea lo hacía enfurecer aún más y despreciar por completo al hombre que tenía delante.

-¿Qué sabes tú, Sasuke? Tú no sabes nada— protesto Gaara, cansado de tantas acusaciones que sentía no merecer.

-Sé que amar es cambiar la vida por causa de la persona que se ama, y tú no cambiaste tu vida por ella— diferencio él, no sabiendo si burlarse o no de su aparente coraje.

-Las cosas jamás fueron tan simples— negó el pelirrojo en su defensa, porque de haber estado libre de preocupaciones si habría buscado a Sakura, si habría luchado por ella.

-¿Qué le diste? Palabras, las palabras no valen nada, las palabras cualquiera las dice— desestimo el Uchiha, incapaz de ver como amor lo que Gaara decía sentir por Sakura. —Si yo no la amara tanto, Sakura habría sido devuelta la noche de la boda, habría sido azotada, maldecida por su familia y tú jamás quisiste saber que había sucedido con ella; te casaste con otra, viviste muy bien, muy feliz sin ella— sería capaz de dar su vida por Sakura con tal de mantenerla a salvo y Gaara no, esa era la diferencia decisiva entre ambos.

-¿Crees que fui feliz sin ella?— cuestiono el Sabaku simplemente y sin dar una respuesta.

-Si realmente la amaras no la habrías dejado, la habrías buscado— objeto Sasuke sin creer en nada de lo que él tuviera que decir.

-Como si fuera tan simple, ¿no?— ironizo Gaara ante la simplicidad con que él veía el mundo cuando las cosas eran todo menos fácil de concretar, no como él pensaba.

-Cuando la gente ama, no existe abismo, la gente salta de un abismo al otro como si fuera lo más fácil del mundo— obvio el Uchiha, manteniendo su postura y perspectiva de la situación porque sabía que era la de Sakura, —¿Qué estuviste dispuesto a hacer por ella?, ¿Qué?— cuestiono, dándole oportunidad de contestar y defenderse, más sabia que no lo haría.

Por años, casi dos décadas, Sasuke había acallado esas preguntas en su mente, preguntas efectuadas por su orgullo y que había pisoteado por Sakura, había valido la pena hacerlo para tener un futuro a su lado pero siempre se había preguntado cómo sería exigirle una respuesta a Gaara, quería verlo a los ojos y ver si era la basura que él tanto odiaba, y ahora se daba cuenta de que lo era, eso lo hacía sentir tranquilo porque por fin sentía como toda su ira y resentimiento desaparecían. Te casaste, Sakura, te casaste y te perdí, concluyo Gaara con tristeza, sabiendo y pudiendo aceptar cuando es que había sido derrotado y eso le había sucedido, porque Sasuke tenía razón; tal vez, si hubiera luchado por reencontrarse con ella podrían haber sido felices juntos, pero no la había buscado y en su lugar otro hombre había conquistado el corazón de ella y la había hecho inmensamente feliz, Sasuke tendría la entera satisfacción de vivir junto a ella y despertar a su lado hasta el último día de su vida, en tanto él tendría que continuar viviendo sin su presencia, imaginado lo que podría haber sido, en su mente.

Sasuke había ganado y él había perdido, esa era la única verdad.


En silencio y en su habitación, Sakura se paseó nerviosamente delante de la cama, aun vistiendo el traje de danza que había usado minutos atrás en la sala, minutos que a ella se le hacían eternos, jugando con el velo entre sus manos antes de dejarlo sobre la cama, llevándose una mano a los labios en un tic que tenía al sumergirse en sus propios pensamientos, imaginándose cualquier clase de escenario que podía estar teniendo lugar en la sala en su ausencia, pensando lo peor más intentando alejar esas ideas de su mente. Como si apenas hubiese sido ayer, aun recordaba a la perfección el día de su boda, lo recordaba día a día; nada había sido por obligación, ella había aceptado el afecto de Sasuke quien se había ganado un lugar imborrable en su corazón, había aceptado ser su esposa delante de los testigos aquel día, nunca había pensado en decir no ni habría deseado hacerlo, nunca podría pedir que su vida fuera diferente, nunca podría desear un futuro y un destino en que Sasuke no estuviera porque desear eso sería su propia muerte, no podría imaginar vivir sin él. Irrumpiendo en sus pensamientos, Sakura escucho la puerta cerrarse, volteando a ver a Sakura que ingreso en la habitación cerrando la puerta tras de sí, extrañamente tranquilo, Sakura lo sentía mientras lo veía acercarse a ella, como si el peso con el que ambos habían lidiado por casi dos décadas hubiera desaparecido por completo, algo que no solo la abrumaba a ella sino también a Sasuke quien se detuvo delante de ella, aun sorprendido demasiado sorprendido de lo que había sucedido y del hecho de que no fuera un sueño, no como casi podía parecer.

-¿Se fue?— pregunto Sakura, no sabiendo si compartir la alegría y calma que él sentía, aun no.

-Se fue— afirmo Sasuke, siendo abrazado por Sakura que se aferró a él con todas sus fuerzas, mas rompiendo el abrazo, el Uchiha encontró desesperadamente sus labios con los de su esposa que correspondió torpemente, apenas y pudiendo seguirle el ritmo, jadeando tan pronto como el beso se rompió, pegando su frente a la suya. —Ya no quiero vivir en el pasado, ya no quiero dejar que lo que quedo atrás interfiera en nuestra vida; confió en ti— declaro viendo lágrimas de alegría en los ojos de su esposa por esa sola confesión. —Nadie podrá amarte nunca como yo te amo— afirmo rozando sus labios con los de ella.

-Lo sé— sonrió ella, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello y retomando el beso al instante.

Llevaban casi veinte años casados, casi veinte años en que lo habían soportado todo para mantenerse juntos, veinte años que serían toda una vida para los occidentales que ya no creían en el amor ni en la lealtad, y con el paso de los años habían visto el fuego de la pasión de su matrimonio convertirse en una llama estable, siempre presente, siempre necesitaban compartir la cama juntos, siempre necesitaban sentir el tacto de la piel del otro, siempre necesitaban besarse, tocarse, amarse como si no hubiera un mañana y sin creer o sentir que alguien más pudiera brindarles la satisfacción que sentían en los brazos del otro pero no fue hasta este momento que, libres de cargas y culpas, libres de demonios y temores pasados se deshicieron de cada pieza de ropa para descubrirse con idéntica pasión como si fuera la primera vez, viéndose a los ojos a cada instante, perdiéndose en su propio mundo, ahogando gritos y gemidos de placer puro en los labios del otro, remarcando cada poro de piel que tocaban como suyo, de ella y de él, sintiendo como la llama de la pasión no se satisfacía sino que todo lo contrario, se avivaba más y más, haciéndolos rogar por mas a cada instante, buscando con aun más desesperación fundirse en ese fuego con los brazos alrededor del otro. Ambos conocían perfectamente el cuerpo del otro, una piel que habían tocado y probado infinidad de veces pero que cada vez se sentía como si fuera la primera vez cuando entraban en contacto en un incansable deseo de aprender y amarse más y más, sin encontrar jamás algún punto en el cual saciarse de lo que solo podían sentir al estar juntos.

Con exigencia, Sasuke devoro desesperadamente los labios de su esposa, venerando para poro de su piel y remarcándolo como suyo, sintiendo la agitada respiración de ella contra sus labios al igual que sus dulces gemidos, robándose el aire mutuamente y forzados a separarse para recuperar el aliento. Aferrándose fuertemente a los hombros de Sasuke, arañarle la espalda de vez en vez, Sakura pego su frente a la suya, mordiendo el labio inferior para no gritar pero si jadeando y gimiendo contra sus labios, aceptando sin dilación su pasión y entremezclándola con la suya, abrazando la cadera de él con sus piernas y guiándolo a ir cada vez más y más profundo. Recorriendo el cuello y los hombros de ella con una serie de húmedos besos que la hicieron estremecer por competo, Sasuke descendió sus labios para rodear sus pezones con su boca, apreciando con vehemencia cada parte de su cuerpo, sosteniendo sus caderas entre sus manos y entrando aún más profundamente en su estrecho interior, acallando sus gemidos contra sus labios en medio del beso, encontrando su lengua con la suya. Sus cuerpos estaban perlados de una delicada capa de sudor ante cada nueva penetración, cada una tornándose más profunda, más rápida y deliciosa, Sasuke pegando su frente a la de Sakura, incapaz de apartar sus ojos del rostro de ella, centrado solo en cuan hermosa era, en cuanto la amaba y cuan felices eran por estar juntos. El sonido de sus caderas chocando, la sensación de sus pieles rozando una contra la otra, los gemidos y jadeos que se ahogaban entre sus labios, cada vez yendo más rápido y más profundo...

-Te amo— murmuro Sasuke contra los labios de ella al momento del clímax, sin despegar su frente de la suya.

-Te amo— correspondió Sakura, encontrando sus labios con los suyos y acallando un grito ante el clímax y que se transformó en un profundo jadeo.

Abrazándose el uno al otro en medio del beso con movimientos poco coordinados, ambos detuvieron tan intenso vaivén, prolongando lo más posible la placentera sensación de estar juntos y en los brazos del otro, inspirando el aroma de su amor, de su presencia, de su vida juntos y que era absolutamente perfecta a sus ojos, más que nada de lo que pudiera existir en el mundo. En silencio, Sasuke volvió a grabar cada pequeño detalle de la belleza de su esposa en su mente, sus dulces y angelicales facciones, sus suaves curvas, la sedosidad de su piel y su cabello, el brillo de sus ojos y su sonrisa…era irreemplazable en su vida. No, ni aunque tuvieran la oportunidad de reescribir su destino, no lo harían ni por todo el oro del mundo, ¿Cómo desear cambiar su felicidad? Para ambos no había mejor destino que el que hoy estaba viviendo.

Maktub; estaba escrito.


Fez, Marruecos

Tanta espera y voluntad había probado valer la pena, por lo que Sakura se sintió llena de gozo y alegría tan pronto como regreso a Marruecos junto a Sasuke y sus hijos, y fue en ese momento que Sakura realmente aprecio su vida tras nada más cruzar el umbral de la casa de su tío y encontrando una festividad en pleno apogeo aguardando por su llegada y la de su familia…cuando había pisado Marruecos por primera vez hace casi veinte años, siendo entonces una adolescente de dieciocho años casi se había sentido una extraña y bienvenida al mismo tiempo, Fez era una puerta abierta a reencontrarse con sus raíces y sus costumbres, eso le permitía ser quien era hoy y gran parte de eso se lo debía a Sasuke, había sentido que esa vida y ese mundo eran su hogar con aun más fuerza desde que él estaba en su vida, lo que le permitía sonreír y reír mientras saludaba y abrazaba a todas las mujeres que trabajaban en casa de su tío y a quienes conocía tan bien. Se sentía bienvenida y feliz como nunca en su vida, volteando a ver a sus hijas que no cesaban de sonreír en todo momento, la experiencia de pisar Rio de Janeiro había sido algo fascinando para sus hijos, un choque cultura impresionante pero del que habían tenido suficiente, sabían a donde pertenecían y donde eran felices, no era preciso cambiar de entorno para vivir nuevas experiencias ye so ella lo sabía mejor que nadie. Tan pronto como percibió a su tío en su campo de visión y chillando de emoción como si fuera una niña pequeña, la Uchiha no dudo en abrazarlo con todas sus fuerzas como si la luz volviera a su vida.

-¡Tío Hiruzen!— chillo Sakura, abrazando a su tío con todas sus fuerzas, recibiendo un beso en la frente antes de desviar su mirada a quien tanto había extrañado. —Biwako— abrazo con añoranza, aferrando a su presencia y su afecto.

-Alah, rece tanto por ti— suspiro ella muchísimo más tranquila al volver a verla, sonriéndose la una a la otra. —Mis florecitas, esta casa estaba tan triste sin ustedes— saludo a Sarada, Mikoto y Shina que no dudaron en abrazarla con idéntico afecto.

Siempre tendría un lugar al que regresar sin importar a donde fuera y eso colmaba a Sakura de felicidad mientras besaba repetidamente las mejillas de Biwako, abrazándola amorosamente como haría con su madre, porque así la veía y el hogar de su tío era su segundo hogar, ¿es que acaso podía pedir más para ser feliz? Para Biwako era maravilloso volver a ver a Sakura, volver a escuchar la risa de Sarada, Mikoto y Shina,…¡incluso había añorado los pleitos que se formaban entre Daisuke y Sanosuke! Como si la luz hubiera desparecido de la casa por causa de su ausencia y la de esos pequeños, pero ahora Sakura había regresado junto con ella y Biwako no podría estar más agradecida de ver a su niña otra vez y tenerla a su lado como si jamás se hubiese ido. De forma imperceptible para el resto de los presentes que disfrutaban del ambiente festivo, Hiruzen y Sasuke intercambiaron una vaga mirada entre sí, el Sarutobi formulando una simple pregunta y el Uchiha contestando con un asentimiento; el viaje a Brasil había resultado ser lo que él no había imaginado que seria, una prueba para Sakura y para él, un recordatorio de lo perfecta que era la vida estando juntos y eso esfumaba todos los viejos temores de Hiruzen, había sentido temor por la suerte y el destino de su sobrina pero ya no más, Sakura había regresado a su casa y Sasuke y ella estaban más unidos que nunca, eso era todo lo que podía importarle.

El destino había vuelto a imponerse tal y como estaba escrito, porque nadie podía ir en contra de lo escrito por Alah.


-¡¿Por qué no puedo hacer ejercicio?!— cuestiono Emi con exigencia, chillando como si fuera una niña con un berrinche.

Ahora que hermano Sasuke y su familia habían regresado a Marruecos, Emi por fin sentía tener el camino libre para intentar tener algo con Arsen y se sentía aún más feliz al haber descubierto algo maravilloso que le permitiría estar más cerca de él y en un lugar donde su receloso hermano no podría inmiscuirse; resulta que el guapo pelicastaño era personal trainer en un gimnasio que estaba a tan solo una calle del centro comercial al que ella siempre acudía, no le vendría mal preocupar un poco de su condición física a la par que frecuentaba a Arsen, ¿cierto? Craso error, puede que ella tuviera todo muy bien armado en su cabeza sin embargo tras nada más mencionarle la idea a Itachi es que la Uchiha no encontró sino oposición a sus deseos, corriendo como una niña por la sala—y siendo observada por Izumi y sus sobrinos Ayame, Rai, Yuudai y Hana—, escapando de su hermano que era incapaz de aceptar tan descabellada idea de su parte. Aunque su hermana sonara de lo más infantil en sus demandas, para Itachi que había sido criado por ella y según dictaban las costumbres, era impensable que su única hermana quien merecía tener la oportunidad de entrar en un buen matrimonio con un hombre decente pretendiera frecuentar a un occidental y en un ambiente tan íntimo, donde estaría expuesta…en ese momento Itachi realmente desearía contar con el apoyo de Izumi pero ella se mantenía al margen y con su espalda apoyada contra una de las paredes, de brazos cruzados, decidida a no intervenir ante lo que sucedía delante de ella.

-El profeta no estaba contra el ejercicio, hasta decía que las personas tenían que hacer ejercicio, él mandaba a los hombres a hacer ejercicio porque hacia bien al cuerpo y al alma de los fieles— aclaro la Uchiha repitiendo lo que le habían enseñado en la escuela coránica y que ella les había enseñado a sus hermanos.

-Pero no con el señor Arsen— protesto Itachi sin tan siquiera considerar la idea en su mente porque le resultaba impensable.

-¿Qué tiene de malo Arsen?— interpelo Emi con las manos en las caderas y completamente seria. —Ya sé, es porque el hombre llego y se volvió loco por mí— obvio ofendida en su orgullo ante la negativa de su hermano, —ustedes van a llegar a complicar todo— acuso, queriendo alejarse de casa para poder tener algo de intimidad y conocer mejor a Arsen y viceversa.

-Una mujer tiene una profesora mujer, es así como lo manda la costumbre— recordó él, pensando en la indignación que sentirían su hermano y tío Homura si la escucharan.

-Ya no vivimos en la época del tío Homura, ya no, Itachi— bufo ella, cansada de seguir las costumbres y tan solo deseando vivir al menos una vez en su vida. —Metete una cosa en la cabeza; soy una mujer moderna, feminista, yo quiero ¡vivir! como una mujer moderna— determino, más que harta de ser la niñera de la familia y ansiando su libertad.

-Izumi, ¿la estas escuchando?— evidencio el Uchiha, pidiéndole un poco de ayuda.

-No, no, no, no escucho nada— desestimo la pelicastaña, prefiriendo ayudar en silencio a doña Emi que asintió satisfecha con su respuesta, —si digo algo luego dirán que estoy maltratando a doña Emi— mascullo para sí y en pro de evitarse un disgusto que no quería.

Ahora que Sakura y Sasuke habían regresado a Marruecos la única preocupación de Izumi era mantener la armonía en su hogar, cosa difícil si se tenía en cuenta que doña Emi siempre tenía algún motivo por el cual quejarse, no porque realmente fuera infeliz sino por el hecho de estar soltera y no poder casarse con nadie ya que Itachi siempre se lo impedía, ahora por fin parecía haber encontrado el amor, aun cuando se tratase de un occidental—quería creer que ella sabía lo que hacía—e Izumi no podía pedir nada más a Alah salvo que la Uchiha fuera feliz y por lo que intercedería en su favor pero no con palabras sino silencio, de otro modo ella se vería perjudicada si la Uchiha continuaba perturbando su paz e instando a Itachi a tomar una segunda esposa…ya tenía suficiente con tío Homura quien siempre susurraba esa idea como si fuera una cobra venenosa. Agradeciendo el auxilio de su cuñada, Emi se sintió menos sola, respaldada en su labor de encontrar el amor como tanto ansiaba, segura de que Arsen era el hombre de su destino, Alah se lo había hecho sentir desde su primer encuentro y con una sola mirada, ¿Cómo es que sus hermanos tenían la gracia de ser felices y tener familia mientras que ella aún estaba soltera y comenzaba a marchitarse como una flor sin sol y agua? Eso no era justo, ella merecía ser feliz y estaba convencida de eso, ya había postergado demasiado su vida por causa de ellos pero ya no más, sería feliz si ellos lo eran pero solo se sentiría plena cuando estuviera casada o al menos—de forma liberal, claro—tuviera a un hombre que la amara a su lado y no descansaría hasta lograrlo.

-Yo soy moderna y quiero vivir como las mujeres en El Cairo— declaro Emi, inquebrantable en su postura de obtener su libertad.

-¡Voy a mostrarte cómo viven las mujeres de El Cairo!— acepto Itachi con sarcasmo y corriendo tras su hermana.

Sin dejar de correr en círculos alrededor de los divanes, escapando de su hermano, Emi sostuvo entre sus manos un bello jarrón que reposaba sobre la mesita de la sala entre sus manos para defenderse de lo que sea que su hermano pretendiera hacer para impedirle salir, más que dispuesta a golpear a Itachi en la cabeza de ser preciso pero saldría a encontrarse con Arsen, porque ya nadie volvería a obstaculizar su felicidad, ella no lo permitiría., ya había sido el camello de las familias de sus dos hermanos por demasiado tiempo y no permitiría que continuase así.

Quería ser libre y por Alah que lo seria.


Sentadas en silencio una delante de la otra, a solas en la cocina, Biwako y Sakura disfrutaron de la paz que podían sentir una delante de la otra como lo harían una madre y una hija, deleitándose con un poco de té y unos dulces, Sarada estaba en la sala junto al resto de sus hermanos mientras que Sasuke estaba visitando a su tío Homura por lo que prefería permanecer en casa de su tío que acompañarlo, al menos en esta visita. La Uchiha vestía una holgada blusa de seda dorada se ceñía holgadamente en su figura, de escote en V y mangas que se abrían a la altura de los hombros en lienzos para exponer sus brazos, larga falda de velo color blanco hasta los tobillos y con ligeros bordados dorados, su largo cabello rosado se encontraba recogido en una coleta alta para dejar caer sus rizos a la altura de su nuca y dos a ambos lados de su rostro para enmarcas su facciones, alrededor de su cuello se encontraba una hermosa guirnalda de oro de inspiración egipcia con un diamante en el dije central y del que pendían finos sarcillos entrelazados con cristales a imagen de un par de pendientes, una pulsera en su muñeca derecha y un brazalete en el brazo izquierdo…lucia radiante de alegría, plena, feliz como nunca, ya no había destellos de rencor en sus ojos, era libre, y Biwako se sentía plenamente feliz al darse cuenta de ello, había conocido a Sakura desde que era una niña y no podía desear nada más en el mundo para ser feliz que verla feliz a ella, ¿no era ese el sentir de toda madre en el mundo? Para ella lo era, solo vivía por presenciar la felicidad de ella y de Izumi quien por ahora solo debía preocuparse de soportar a doña Emi.

-Tenía tanto miedo por ti, mi niña— confeso Biwako estrechando las manos de la bella pelirosa entre las suyas, —¿Qué sucedió?— curioseo de manera inevitable.

-Hice lo que tanto había deseado desde que llegue aquí, confronte a Gaara— contesto Sakura aun sorprendida de como acabado todo, —le dije lo que sentía e ignore todas sus explicaciones— añadió con irrefrenable sonrisa ante su propio triunfo y voluntad.

-¿Seguía siendo él mismo?— inquirió ella, sorprendida de la resolución obtenida de este viaje.

-No lo sé, se veía igual que como lo recordaba, pero su alma…algo en él ya no era igual al hombre que conocí— confeso la Uchiha al pensar en ello, habiendo percibido un notorio cambio emocional en Gaara, —pero creo que fue mejor, evito que me confundiera— considero mucho más tranquila ahora que estaba de regreso en casa.

Conociendo bien la historia de Sakura y siendo su apoyo en momentos difíciles, Biwako había estado preparada para cualquier tipo de respuesta o escenario mentalizándose para ayudar a Sakura, mas ante su sus palabras Biwako consiguió suspirar mucho más tranquila ante las palabras de Sakura, compartiendo su tranquilidad y alegría. Una vez hace mucho tiempo, en un tiempo que ahora parecía increíblemente lejano e inalcanzable por sus viejos recuerdos, había amado a Gaara y había creído que su destino era pasar el resto de su vida junto a él pero se había equivocado terriblemente al dejarse ilusionar, ese amor solo había sido una invención de su ingenuidad de adolescente, hoy podía ver eso y estaba infinitamente agradecida por haber podido abrir los ojos a tiempo para apreciar que Sasuke entrara en su vida, entonces había sido tonta, ingenua y había valorado poco las gracias que Alah había puesto en su camino mientras que hoy no podía dejar de apreciar todo lo que tenía, partiendo por el inmenso amor que Sasuke y ella compartían, por no obviar a sus hijos que era la luz de su vida. Aun si pudiera rescribir su destino para conocer a Sasuke desde el principio y pasar más tiempo con él, Sakura sentía que era mejor no hacerlo, es cierto que habían pasado por muchas adversidades y en su matrimonio habían vivido momentos agridulces antes de ser plenamente felices pero todo eso los había preparado para luchar por lo que sentían el uno por el otro y para mantenerse juntos, eso les había permitido confiar ciegamente entre sí, pero aun así Sakura no entendía cómo es que había logrado obtener la confianza de su esposo, no creía haber hecho nada para merecerlo.

-Sasuke lo descubrió— confeso Sakura por fin, esbozando una sonrisa tras nada más decirlo.

-¿Lo hizo?— repitió Biwako, evidentemente sorprendida por su declaración, —¿Y cómo reacciono?— se preocupó sin poder evitarlo, casi conteniendo el aliento ante cualquier posible respuesta.

-Tolerante, comprensivo…no esperaba que confiara tanto en mí— menciono la Uchiha, negando en silencio para, viendo recuerdos del presente mezclados con imágenes pasadas, todos momentos compartidos junto a Sasuke y que la hacían sonreír de solo rememorarlos. —La noche de nuestra boda dijo que debería ganar su confianza, no sé como pero lo hice—casi veinte años casados y por fin su felicidad era plena, total.

-Ganaste su confianza por medio del amor, le diste una familia, le diste alegría y paz— enumero ella como si fuera lo más obvio del mundo, y lo era, —eso es todo lo que una persona puede pedir en este mundo, y pocos lo consiguen— cuando había amor todo lo demás sobraba, no había nada más importante que este sentimiento en todo el mundo.

-Tenía tanto miedo de perder mi felicidad, Biwako, pero Alah me hizo ver que mi temor estaba injustificado— aprecio la pelirosa con una sonrisa, teniendo mucho por lo que agradecer y sentirse feliz por el resto de su vida, —nadie me puede quitar lo que Alah me dio; él puso a Sasuke en mi camino, él me dio la oportunidad de ser feliz— no podía ser de otro modo y ella era inmensamente feliz por ella, como nunca.

Tras tantos años pero aun recordando la joven rebelde e intransigente que había sido una vez, Sakura se sintió plena ante todo lo que tenía en su vida; por un lado había logrado entrar a la universidad y graduarse como pediatra tal y como siempre había deseado hacer, tenía una familia numerosa y llena de amor, tres hijas y tres hijos en quienes se veía y sentía reflejada día a día, enorgulleciéndose de ellos más que de nada en el mundo, y lo más importante es que se sentía amada, había encontrado el amor verdadero e incondicional que todos en el mundo buscaban con desesperación, ¿es que se podía pedir más? No, ella no.

Por fin era libre.


PD: Saludos mis queridos lectores y feliz navidad anticipada para todos ustedes :3 esta es la ultima actualización de mis viejas historias en lo que va del año ya que entre el 24 y 31 de diciembre iniciare una o dos nuevas historias como regalo de mi hacia ustedes, entre ellas "Mas Que Nada en el Mundo" que representa un viaje en el tiempo según lo que he visto en otros fics de la misma temática, u otra de las historias que dejo apuntadas al final de cada nueva actualización,dependiendo cual sea de su agrado, esperando sus comentarios para saberlo :3 como siempre este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre y deseándole una feliz navidad) a Mila (esperando que cada nuevo capitulo sea de su agrado y deseándole una feliz navidad) a Guest (dedicándole cada nuevo capitulo y deseándole una feliz navidad), a Adri-ojousama (dedicándole cada nuevo capitulo para agradecer sus palabras y deseándole una feliz navidad) a abrilfrijo03gma (agradeciendo sus palabras y que lea mis historias, dedicándole este capitulo y deseándole una feliz navidad),y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Jade El Adib como Sakura Haruno

-Said Rachid como Sasuke Uchiha

-Latifa El Adib como Izumi Uchiha

-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha

-Nazira Rachid como Emi Uchiha

-Miro como Arsen Namiashi

-Lucas Ferraz como Gaara Sabaku

Curiosidades y Diferencias:

Bajo la Opresión del Velo: confieso que esta parte era lo que mas quería representar en la historia, como una mujer que vive en una sociedad tan machista y tradicional puede alcanzar sus sueños a través del amor, porque Sakura quien tanto quería estudiar pudo conseguir tener una profesión, fue su decisión no ejercerla pero eso es decisión de cada quien. Las palabras de Sasuke diciendo que confía en Sakura es una transcripción exacta de las palabras de Said a Jade en la historia original pero en un contexto totalmente diferente al igual que la escena de la danza árabe que es una mezcla de la escena en que Jade bailo para Maysa con la escena en que baila para Lucas. Pero no crean que poder dejar atrás el pasado y a Gaara significa que la historia haya terminado solo porque Sakura y Sasuke regresaran a Marruecos, no señor, este no es el fin de la historia, aun falta que Sasuke haga algo drástico para demostrar cuan importante es Sakura en su vida y lo que esta a dispuesto a hacer por ella, además Itachi e Izumi atravesara por su propia crisis por causa de su hija Ayame que al igual que Sakura intentara encajar en el mundo occidental y encontrar su felicidad pero con un resultado muy diferente del que vivió su tía y por encima de todo falta saber quien continuara su historia por lo que prepárense.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3