Si bien esta escrita ha sido escrita por mi, esta levemente inspirada en la telenovela brasileña de 2001 El Clon, también llamada O Clone, protagonizada por Giovanna Antonelli y Maurilo Benicio, esta inspirada principalmente en la cultura musulmana y en el islam como dedicatoria a esta fascinante cultura que mi madre y yo conocimos cuando era una niña. Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimo pero su distribución y/o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír: "Nunca Me Acuerdo de Olvidarte" de Shakira para gran parte del contenido del capitulo, "Queen of Mean" de Sarah Jeffery para Emi, "Habibi Kilo Kilo" de Mario Reyes y "Bosem Zarfati" de Sarit Hadad para las escenas entre Sasuke y Sakura, y "Rainbow" de Sia para Itachi e Izumi así como para las ultimas escenas.


En un cuadro que con seguridad habría hecho reír a cualquiera que lo hubiera visto, un completamente inconsciente Itachi fue transportado por la sala del hogar del señor Hiruzen recostado en una camilla, aún seguía completamente narcotizado por el té que Biwako había preparado y que Izumi de alguna forma le había hecho beber, parecía descabellado tener que huir de ese modo pero era la única forma que tenían de librarse de tío Homura aunque algo les decía que eso no dudaría para siempre. Prácticamente pegada a la camilla y sosteniéndole la mano a Itachi, Izumi siguió a su esposo, intercalando la mirada entre Tokuma y Hiroshi quienes eran servidores de su tío y que sostenían la camilla para conducirlo hacia la salida de la casa, a esa hora de la mañana apenas y circulaba gente por la medina o al menos no demasiada, por lo que podrían llegar sin complicaciones al aeropuerto y abordar un avión rápido…antes de que tío Homura llegara a casa y los encontrara, si tenían suerte, claro. Sin soltar la mano de su esposo, Izumi volvió el rostro por encima de su hombro para corroborar que era seguida por su tío Hiruzen y por Biwako, ambos había tomado la decisión de acompañarla a Brasil para ayudarla con todo lo que fuese necesario así como para mediar entre Itachi y Ayame para socavar su enemistad, y por si las cosas se complicaban como ya lo habían hecho hasta ahora, lo que desde luego esperaban no sucediera más toda preocupación era poca a esas alturas.

-Deprisa, antes de que Homura llegue— recordó Hiruzen, siguiendo los pasos de su sobrina y confiando en que Tokuma y Hiroshi cumplieran con su trabajo, porque no podían perder tiempo ni dejar ningún detalle al azar. —Un amigo mío que es medico nos espera en el aeropuerto— menciono para tranquilizar la evidente preocupación de su sobrina.

-Tío Hiruzen, ¿y si despierta en el viaje?— pregunto Izumi, no quería ser ave de mal agüero pero se temía lo peor, ya no sabía que esperar tras todo lo ocurrido.

-No lo hará, Izumi, ve mojando su boca con esto— índico Biwako tendiéndole un pequeño lienzo que previamente había bañado con el extracto del té somnífero, por si acaso.

Asintiendo velozmente, Izumi recibió el pequeño lienzo húmedo e impregnado en el mismo té somnífero que ya le había dado a beber a su esposo la noche anterior, rosándolo contra los labios de Itachi quien incluso llegaba a parecer muerto ante lo dormido que estaba, solo su respiración era prueba fidedigna de que aún estaba con vida lo cual la tranquilizaba y preocupaba al mismo tiempo por no saber si saldrían con bien de lo que se proponían. Asomando la cabeza por la entrada de la casa, Tokuma asintió en silencio a Hiroshi, cruzando el umbral y abandonando la casa con sumo sigilo y atención esperando no correr la desagraciada suerte de encontrarse cara a cara con el señor Homura, siendo seguidos por Izumi, el señor Hiruzen y Biwako que igualmente actuaron como vigías, resguardando la espalda de Izumi y pretendiendo fingir de señuelos de ser necesario, agradeciendo que las calles estuvieran vacías. Al mismo tiempo y recorriendo una calle aledaña de la medina, Homura acompaño a Eshima y su padre al hogar de Hiruzen, puede que fuera temprano pero la bella joven estaba cumpliendo tan divinamente su rol de prometida que se sentía muy angustiada y afligida por la salud de Itachi, necesitando verlo para saber si estaba bien, y él desde luego que no podía negarse porque esa también era su voluntad, cuanto antes se cerrara el acuerdo de compromiso mejor habría de ser para todos, Itachi necesitaba de una segunda esposa y él haría que la tomara tarde o temprano.

-Vamos, deprisa— apremio el Uchiha caminando delante de Eshima y su padre, —Itachi debe estar muy abatido por causa de lo que ocurrió ayer— obvio en voz alta, esperando que su sobrino no estuviera pretendiendo zafar de la boda porque él no lo permitiría.

-Solo estaré sosegada si veo que mi novio está bien— respaldo Eshima tras de él, luchando por mantenerse tranquila pese a lo ansiosa que se encontraba por ver a Itachi.

Esbozando una ligera sonrisa, alentándose a sí misma a mantenerse firme en su postura, Eshima siguió a su padre y al señor Homura, apenas y había conseguido cerrar los ojos la noche anterior, creyendo que estaba maldecida o algo parecido porque no podía creer que la que debería de haber sido su fiesta de compromiso se viera arruinada de ese modo, pero tal vez todo se arreglaría Alah mediante y antes de que se diera cuenta ya estaría casada con Itachi y compartiendo mesa y cama con él, Alah mediante así seria. Preocupada como estaba, Eshima ni siquiera había tenido demasiado tiempo de arreglarse, vistiendo una sencilla túnica color marfil de cuello alto y redondo, mangas acampanadas y larga falda hasta los tobillos, con un largo velo turquesa cubriendo su largo cabello y cruzado por sobre su pecho, apretándose nerviosamente las manos tan pronto como su padre y ella cruzaron el umbral de la puerta, apretando las manos alrededor de la correa de su bolso a causa de los nervios, esperanzada. Más grande fue la sorpresa e impresión de todos al ingresar en el hogar del señor Hiruzen y ser recibidos por Natsu, la segunda persona de mayor confianza del Sarutobi detrás solo de Biwako y quien informo que Itachi ya no estaba en casa, ¿Cómo era posible? Itachi ni siquiera había abierto los ojos la noche anterior, ¿Cómo es que se había marchado a hurtadillas y encima de todo sin decirle nada a él? Homura no conseguía entenderlo, ¿es que acaso pretendía escapar del compromiso? No toleraría semejante comportamiento de su parte.

-¿Cómo?, ¿Itachi se fue?— cuestiono Homura, debía ser un error absoluto ya que Itachi no haría eso…al menos no consiente, se sentía la mano de Hiruzen en todo esto, estaba seguro.

-El medico lo envió de urgencia a Brasil— asevero Natsu repitiendo exactamente lo que su señor y Biwako le habían dicho que dijera al ser interrogada.

-Entonces iremos a Brasil a ver a Itachi— decidió el Uchiha de inmediato, volviendo la mirada hacia Eshima y su padre quienes asintieron completamente de acuerdo.

Necesitaba asegurarse personalmente de que Itachi no estuviera pretendiendo desertar de la boda porque no admitiría semejante decisión de su parte, haría lo que fuera para hacerlo comprender que perder a una mujer tan virtuosa como Eshima se encontraba simplemente fuera de discusión. Algo nerviosa y emocionada al mismo tiempo, sin perder la esperanza, Eshima y su padre asintieron ante las palabras del señor Homura, negándose a desertar todavía, seria toda una experiencia pero Eshima estaba dispuesta a vivirla, siempre había deseado viajar a conocer Brasil de dónde provenía la familia de su madre y ahora por fin tendría la oportunidad de hacerlo, y tal vez cuando volviera a pisar Marruecos ya sería una mujer casada e inmensamente feliz, esperaba que Alah atendiese sus oraciones y le permitiera ser feliz...


-¿Cómo es eso de que firmaste un contrato por ella?— cuestiono Emi del otro lado de la línea, negándose a creer lo que oía de su hermano menor. —Ningún hombre de nuestra familia ha pisoteado su hombría firmando un contrato por una mujer— recordó imaginándose inevitablemente que es lo que su padre pensaría si estuviera vivo para presencia aquello.

-No hables si no sabes, Emi, lo hice porque la amo y quiero que sea feliz— declaro Sasuke, absteniéndose de bufar al oírla acusarlo sin saber el porqué de sus acciones, más él no se arrepentiría de su decisión.

Sentado delante de su escritorio, a solas en su despacho, Sasuke se masajeo las sienes mientras escuchaba la voz de su hermana a través del teléfono, en nada le sorprendía la reacción de Emi quien siempre hacia alarde de ser moderna y querer vivir como lo hacían las mujeres de El Cairo, entremezclando su vida tradicional con las costumbres de occidente, ¿pero no podía aceptar que él, enamorado como estaba, firmara un contrato para vivir monógamamente con su esposa?, ¿Qué tenía eso de malo? Este sería su séptimo hijo con Sakura, ambos ya casi tenían cuarenta años—estaban a meses de cumplirlos—, ¿por qué habría de querer tener otra esposa?, ¿para tener más hijos a esa altura de su vida? Ningún hijo o hija que tuviera con otra mujer lo colmaría de tanto orgullo y plenitud como lo que sentía al ver a Sarada, Daisuke, Sanosuke, Mikoto, Shina y Kagami cada día, ni lo inmensamente feliz que era junto a Sakura, nada podía ser mejor que eso. Ambos se habían ganado con todo su empeño el placer egoísta de ser felices después de pasar años luchando contra el pasado, habían librado su propia guerra interna durante años para poder confiar el uno en el otro y amarse sin remordimientos, y ese pasado era razón suficiente para dejar todo lo que viniera a futuro en manos de Alah y pasar el resto de su vida juntos en paz, una paz que merecían tener y que él no iba a dejar que fuera estropeara por su necia y muy testaruda hermana mayor que siempre tenía algo de lo que quejarse para no perder costumbre.

-Emi, es mi séptimo hijo— menciono Sasuke en voz alta y a modo de recordatorio, —¿para qué quiero otra esposa?— cuestiono ya que para él eso era más que suficiente para vivir tranquilo por el resto de su vida. —¿Qué sabes de amor, Emi?— pregunto esperando que ella pudiera entrar en razón y entenderlo

-Si fuera por ustedes, no sabría nada de verdad, por ustedes moriría seca, sin casa, sin marido y sin hijos— acuso Emi sin detenerse a considerar lo que su hermano estaba planteándole sino viendo una oportunidad para exponer sus quejas. —Pero no me someteré al gusto de ustedes, ya me verán con un marido a mi lado, arreglare un matrimonio temporal pero no moriré seca— aseguro a modo de advertencia porque ya había hablado con Arsen para sugerirle que se casaran y él no tenía problemas, incluso estaba dispuesto a convertirse al islam como mandaba el Corán.

-De ningún modo— protesto el Uchiha al instante, cerrando su mente ante tan descabellada idea, —en nuestra familia nunca hubo matrimonios temporales, nunca— su padre saldría de la tumba ante semejante indignidad, era impensable.

-Entonces será el primero, haré lo que sea, pero me caso— insistió ella, alzando la voz para equipararse ante la determinación de su hermano. —Yo crie dos cuervos que hoy en día me dan la espalda; Itachi y tú— declaro con tristeza, preguntándose que había hecho para merecer tan triste destino.

-¿Cuándo te hemos dado la espalda?— desafío Sasuke, alentándola a darle razones para pensar de semejante modo. —Todo lo que hemos hecho es tratarte como a una reina toda la vida— tanto Itachi como él siempre habían antepuesto la felicidad y bienestar de ella por encima de todo…incluso habían discutido con sus esposas por ella, ¿Qué más podía pedir?

-Como un camello dirás, como un camello bien decorado pero camello al fin y al cabo— diferencio Emi, agradeciendo ese afecto pero exigiendo casarse y formar su propia vida, lo merecía de verdad.

Cerrando los ojos un momento, Sasuke negó en silencio, eso era algo que no iba a tolerar escuchar de su parte, puede que su hermana ya tuviera edad para formar su propia vida y tener una familia, puede que Itachi y él hubieran descuidado su felicidad pero solo lo habían hecho por no conocer a un hombre que mereciera tan siquiera tener a su lado a una mujer tan única como su hermana, pero Emi no veía las cosas de ese modo, para ella Itachi y él eran sus verdugos y la razón de su infelicidad. Tamborileando los dedos de su mano izquierda sobre su rodilla, Daisuke suspiro en voz alta sentado en uno de los divanes, intercambiando una vaga mirada con su mellizo Daisuke quien negó en silencio y con los brazos cruzados sobre su pecho, ni siquiera tenían humor para leer en ese momento y como hacían a diario, relegados a permanecer sentados en silencio en la sala y escuchando con claridad la voz de su padre desde su despacho y quien nuevamente estaba enojado por causa de tía Emi...adoraban a su tía, pero no iban a negar que poseía un carácter incluso más difícil que el de su propia madre y eso no era un cumplido precisamente. Era inconcebible para ambos, y para Kagami quien se encontraba sentado entre ambos, que Sarada, Mikoto y Shina estuviera preparando galletas en la cocina como si no sucediera nada, porque ambos ni siquiera podían pensar ante la autoritaria voz de su padre, solo su madre podría pero se encontraba en el hogar de tío Hiruzen administrando que la casa funcionara debidamente en su ausencia.

-Siempre es igual— suspiro Daisuke con una expresión de seriedad e indiferencia que lo hacía idéntico a su padre.

-Llama tía Emi y papá entra en cólera— completo Sanosuke, pareciendo desinteresado para no provocarse una innecesaria jaqueca, su padre ya lo estaba haciendo por todos.

-¿Y mamá?— pregunto Kagami inocentemente, no le gustaba que su papá estuviera enojado y solo existía una persona capaz de calmarlo; mamá.

-En casa de tío Hiruzen— contesto el mayor, deseando que su madre regresara cuanto antes. —Voy a buscar algo a la cocina— decidió finalmente, levantándose del diván.

-Yo te sigo— concordó el menor, levantándose del diván de igual modo, —vamos, Kagami— se arrodillo delante de su hermano menor para cargarlo por costumbre.

Como hacía habitualmente, Sanosuke cargo en brazos a su hermano menor hasta hacer que el pequeño Uchiha se trepara a su espalda como una especie de mono titi pigmeo y como si su hermano mayor fuese un caballito, ambos siguiendo a Daisuke quien se detuvo en el umbral de la cocina, dejándolos pasar mientras volvía la mirada hacia el pasillo que daba con el despacho, escuchando la voz de su padre con inevitable claridad, entornando los ojos antes de entrar en la cocina y encontrar su mirada con los ojos de su hermana mayor quien pensaba exactamente lo mismo que él; no existía ni existiría sosiego en esa casa si su madre no estaba presente, y tía Emi realmente necesitaba casarse y cuanto antes o de otro modo convertiría la vida de todos en un infierno.


Rio de Janeiro/Brasil

-Cuidado con el escalón— advirtió Izumi sin separarse del lado de su esposo quien permanecía dormido sobre la camilla.

El camino al aeropuerto afortunadamente había sido casi un camino de rosas, no habían tenido contratiempos en abordar el avión y ahora Izumi agradecía de todo corazón que Alah hubiera estado de su lado, más se había contenido enormemente de no arrodillarse tras nada más bajar del avión cuando aterrizaron en el aeropuerto de Rio de Janeiro y besar el suelo, sintiéndose sana y salva en su propio hogar más no era digno de una mujer como ella y perteneciente a la familia cuyo apellido ostentaba por matrimonio que hiciera algo así, apretando fuertemente las manos entorno a su bolso, indicándole a los paramédicos que los habían acompaño desde Marruecos para monitorear a Itachi que ingresaran en la casa con total confianza, siguiéndolos al interior y agradeciendo que su hijos no se encontraran a la vista, tal vez porque se encontraban ayudando al primo Kagami en la tienda, tan solo teniendo que lidiar con doña Emi que tras nada más ver a su hermano ingresar en la sala recostado en una camilla e inconsciente se cubrió los labios con las manos, acercándose lentamente a Izumi y viceversa, temiendo acercarse a su hermano al verlo tan profundamente dormido, casi parecía un muerto…¿qué locura había cometido Izumi?, ¿se había librado del compromiso o había envenenado a Itachi? Fuera cual fuera la respuesta, Emi no pensaba que su hermano no se mereciera del todo estar en ese estado sino todo lo contrario, se había buscado mucho llegar a esa situación.

-¿Qué es esto?, ¿Qué le paso a mi hermano?— exigió saber Emi, aproximándose lo suficiente a la camilla para acunar su rostro y saber que estaba bien.

-Está bien, solo está dormido— tranquilizo Hiruzen en nombre de su sobrina mientras les indicaba a los paramédicos cuál era su habitación.

Conociendo bien el hogar de su sobrina y tomando el mando de la situación en ese momento, Hiruzen guió a los paramédicos hacía la habitación de Itachi e Izumi en compañía de Biwako mientras su sobrina permanecía en la sala de pie junto a doña Emi, ambas contemplando la partida de todos hacia la habitación matrimonial, Izumi suspirando mucho más tranquila al estar de regreso en casa, a salvo en su metro cuadrado donde casi sentía que podía olvidar todo lo que había sucedido en las ultimas cuarenta y ocho horas sin importar lo difícil que fuera; había planeado que el viaje a Fez durase cuando mucho una semana y había regresado en solo dos días, aunque aún se sentía muy enojada con Itachi, más ya sea que él lo hubiese querido o no su desmayo les había permitido ganar algo de tiempo, razón suficiente para perdonarlo pero no olvidar lo que casi había hecho. Debería estar enojada con Izumi por regresar de ese modo pero sin embargo Emi no podía estarlo, no podía cubrirse los ojos ante los errores de su hermano ni pensaba serlo, ni siquiera sintió lastima por verlo así, se sentía calmada ante la expresión de serenidad en el rostro de Izumi, si ella estaba tranquila significaba que Itachi no corría peligro alguno, celebrando interiormente la estrategia que hubiera tenido su cuñada para regresar en tiempo récord a casa, volviendo el rostro en su dirección y arqueando una ceja ante la caja de sorpresas que su cuñada había resultado ser, incluso más osada por Sakura de ser posible.

-¿Tu hiciste esto?— cuestiono la Uchiha con una sonrisa ladina, no estaba enojada sino todo lo contrario, celebraba enormemente su ingenio para ser tan veloz y pragmática.

-Tal vez— contesto Izumi encogiéndose de hombros despreocupadamente y con una ligera sonrisa que intento contener lo mejor posible, aunque a leguas se notaba que estaba feliz.

Con una sonrisa ladina adornando sus labios, Emi le sostuvo la mirada a Izumi quien se mordió el labio inferior para acallar una carcajada y que resulto contagiosa para la Uchiha, ambas riendo por lo bajo en la paz y quietud de la sala mientras Itachi era acomodado en su habitación, ¿crueles? tal vez lo fueran pero existía una ley invisible en el mundo y por la cual todos siempre recibían lo que merecían, tarde o temprano, y ahora Itachi estaba viviendo aquello en carne propia, estaba arrepentido y eso Izumi lo sabía muy bien pero no lo había perdonado del todo, no aún, él tendría que hacer un enorme esfuerzo para probar ser digno de recibir su perdón y Emi la ayudaría, es lo menos que podía hacer por devolver a su hermano al buen camino, inconsciente pero lo había traído de regreso a casa.


Suspirando pesadamente, Sakura cerró la puerta tras de sí al regresar a casa, quitándose el largo velo negro que había cubierto su cabello hasta el momento, vestía una holgada blusa de gasa color negro de escote en V y mangas que se ceñían a la altura de las muñecas, con un fajín de velo hasta la altura de sus rodillas y bordado en oro por sobre unos cómodos pantalones blancos, con su largo cabello rosado cayendo libremente tras su espalda, con una sencilla guirnalda de oro alrededor de su cuello y que replicaba flores de jazmín a juego con sus largos pendientes, con un brazalete adornando su brazo izquierdo y una pulsera gemela en su muñeca derecha, distendiendo el velo entre sus manos, parpadeando claramente confundida al ver a sus hijos reunidos en completo silencio en la sala, tanto silencio e inacción de su parte no era una buena señal. Sentada sobre la alfombra junto a Mikoto y Shina, Sarada levanto la mirada hacia su madre, portando un sencillo vestido azul oscuro de cuello alto y cerrado, sin mangas y larga falda—desde las caderas hasta la altura de los tobillos—bordada en hilo de oro para replicar pequeñas aves, con una serie de pulseras de oro adornando sus muñecas a juego con los largos pendientes de oro en forma de sarcillos y la guirnalda de oro de múltiples vueltas adornando su cuello por encima del vestido, con su largo cabello azabache cayendo libremente sobre sus hombros y tras su espalda, no sabían que hacer mientras su padre estuviera enojado, temían provocar tan siquiera el más leve sonido, por eso estaban en la sala.

-¿Y su padre?— pregunto Sakura, sintiendo la tensión en el ambiente y empezando a preocuparse por lo que podría haber sucedido en su ausencia, y solo había estado lejos por una hora.

-Encerrado en el despacho— contesto Sarada, adoraba a su tía al igual que hacían todos sus hermanos pero nadie podía negar que sus continuas exigencias eran un dolor de cabeza para todos.

-Peleo con tía Emi— aclaro Daisuke ya que su hermana no había dado mayores detalles y su madre precisaba conocerlos o no sabría qué hacer, ellos no tenían idea de cómo proceder en caso de que no fuese obvio.

-Alah, ¿otra vez?— suspiro la pelirosa llevándose una mano a la frente con cansancio, ya debería estar acostumbrada a situaciones como esa más hacerlo sería como pedirle peras al olmo. —Yo sé cómo solucionar esto, pero ustedes deben ayudarme— revelo finalmente, no podía tratar a sus hijos como niños toda la vida ni pensaba hacerlo.

-¿Qué hacemos?— pregunto la Uchiha en espera de indicaciones, aunque ya haciéndose una idea de que es lo que su madre tenía en mente, y fuera lo que fuera ella la apoyaría.

-Enciérrense en la biblioteca, escuchen música, bailen, lean, hagan lo que quieran pero no salgan hasta la hora de la cena porque no pretendo conseguir ningún psiquiatra— simplifico Sakura sin dar mayores detalles, no era necesario, no quería traumatizar a sus hijos aunque ellos ya sabían que es lo que tenía planeado; nadie era tan inocente para no entenderlo.

-Hecho— asintió Sarada, tendiéndole la mano a su madre, ella se encargaría de sus hermanos y su madre de su padre, no era algo tan complicado de hacer como si parecía.

Madre e hija cerraron el trato uniendo sus manos antes de separarse, Sakura dirigiéndose a toda prisa a su habitación para preparar lo que sabía conseguiría eliminar todo malestar de su esposo en tanto Sarada se arrodillaba ante el equipo de sonido y seleccionaba la música más…apropiada para lo que estaba por venir, apresurándose en alcanzar a sus hermanos y con cautela ingresar en la biblioteca, cerrando tras de sí la puerta con una sonrisa de oreja a oreja. A solas en su despacho, intentando que nada perturbara la poca calma que había logrado obtener, el Uchiha se concentró en la lectura del Corán en un intento por palear la jaqueca que sentía como consecuencia de la larga discusión que había tenido con su hermana, para variar, el silencio reinante en casa era tal que nada impidió que escuchase el ruido de música proveniente del sistema de sonido de la sala y ante lo cual aparto la mirada de su lectura, ¿se trataba de sus hijas de nuevo? Tal vez si hubiera abandonado su despacho se habría dado cuenta que la responsable de la música era Sakura quien en ese momento y con parsimoniosa lentitud descendió por la escalera ataviada en un bello traje de danza verde jade, con un brasier y caderin ligeramente más claro y de los cuales pendían finos sarcillos entrelazados con cuentas doradas y larga falda de seda que se arremolinaba a la altura de sus tobillos, con su largo cabello rosado cayendo libremente sobre sus hombros y tras su espalda, envuelta en un velo esmeralda y con una sonrisa adornando su rostro.

Agradeciendo la habilidad de prevención que tenía Sarada ante circunstancias como esa, Sakura se dejó guiar por el cadencioso ritmo de la música tras llegar al pie de la escalera, desenvolviendo lentamente el velo alrededor de su figura y extendiéndolo entre sus manos formando ligeros remolinos al momento de dirigirse al despacho, sonriendo para Sasuke quien en ese preciso momento se había levantado del escritorio para averiguar el motivo de la música, más congelándose en su lugar al ver a su esposa entrar ataviada de ese modo tan sugerente. Usando el velo como una especie de pared transparente entre su esposo y ella, Sakura cubrió difusamente su figura desde el busto hacia abajo, sosteniéndole la mirada a Sasuke; lo conocía mejor que nadie, sus inquietudes, sus miedos, su ira, sus pasiones, su serenidad y tempestad, sabia mejor que nadie como calmarlo, ofreciéndose en ese momento pero no como una presa que pretendiera sucumbir al primer intento sino siendo ella quien estaba dispuesto a hacerlo sucumbir a él para distraerlo. Quieto en su lugar, incapaz de moverse, Sasuke no aparto en ningún momento sus ojos de los orbes jade de su esposa, embelesándose todavía más cuando Sakura corto la distancia entre ambos, trazando un margen por obra el velo que sostenía y que parecía emular el color de sus ojos, situándolo entre ambos como una pared que deseaba eliminar y que ella hizo descender lentamente, ambos sintiendo la agitada respiración del otro contra sus labios y con sus miradas expresando fuego puro.

Sintiendo la respiración de Sakura contra sus labios, viendo el velo descender lo suficiente para permitir que solo efímeros centímetros separaran los labios de ambos de tan anhelado tacto, Sasuke inclino lentamente su rostro para posar sus labios sobre los de ella, olvidándose por completo que había estado enojado o porque, todo lo que importaba, sabía, sentía y veía en ese momento era a Sakura, y no quería que nada perturbase esa extraña y única tranquilidad que solo ella podía darle con una mirada. Pudiendo predecir qué es lo que Sasuke haría, Sakura retrocedió lentamente para evitar el beso pese a que realmente lo deseara tanto como él, sonriendo mientras le daba la espalda y se retiraba con la alegría propia de una niña, sin dejar de danzas mientras envolvía el velo a su alrededor, sujetándose la falda para no tropezar mientras a toda prisa subía la escalera hacia su habitación. Sin moverse del lugar en que estaba, de pie al costado de su escritorio, Sasuke necesito parpadear un par de veces para saber que no estaba soñando y que Sakura realmente acababa de abandonar el despacho tras enardecer sus pasiones en un desafío ante el cual no podía negarse, suspirando profundamente antes de seguir sus pasos, alcanzando a divisar un pequeño extremo del velo en lo alto de la escalera en dirección hacia su habitación, utilizándolo como una guía para saber a dónde dirigirse aunque el camino lo conocía a la perfección, abriendo la puerta que Sakura apropósito había dejado ligeramente entreabierta.

En cuanto Sasuke abrió la puerta e ingreso en la habitación se encontró con un cuadro absolutamente fascinante; como si fingiera que él no la había seguido, que no estaba ahí y contemplándola completamente sin habla, Sakura mantuvo el largo y traslucido velo esmeralda alrededor de su figura como si de un remolino se tratara, podía verla pero no acercarse para tocarla, el velo se lo impedía, reservándolo a ser un mero espectador, observándola a ella y su absoluta perfección. Sabiéndose observada y envuelta en aquel velo, Sakura volteo a ver a Sasuke con una permanente sonrisa en su rostro, distendiendo el velo para descubrir parte de su figura, arremolinándose sobre sus hombros y cuello para caer tras su espalda, siguiendo el rítmico vaivén de la música con el cadencioso movimiento de sus caderas, aproximándose lentamente hacia Sasuke, entrelazando una de sus manos con la de él y guiándolo a la cama, indicándole que se sentara y observara, encontrándolo absolutamente solicito cual vasallo ante su voluntad. Su mente estaba completamente alejada de Emi y la discusión que había tenido lugar, justo lo que quería. Dejando caer descuidadamente el velo al suelo, Sakura trazo cadenciosas figuras contra el aire ante el suntuoso movimiento de sus manos para enmarcar su rostro, sin hacer desaparecer su sonrisa al ser el centro de atención de su esposo ante el hipnótico movimiento de sus caderas y que solo contribuía a hacerla sentir aún más feliz y realizada de ser posible; solo ella tenía ese efecto sobre Sasuke, nadie más.

En el proceso de retroceder de la cama, Sakura sostuvo sable que a propósito había dejado sobre esta, jugando mejor que nadie al juego al gato y el ratón mientras se acercaba y retrocedía de la cama lo suficiente como para hacer chocar a propósito su pechos contra el torso de Sasuke antes de volver a alejarse, marcando el sugerente ritmo de la música con el vaivén de sus caderas mientras sostenía el sable entre sus manos, rodeando la cama en ese desquiciante juego de acerarse y alejarse, dándole la espalda a Sasuke y arqueando lentamente su cuerpo mientras situaba el filo de sable bajo su busto con perfecto equilibrio, alargando sus manos para acunar amorosamente el rostro de su esposo entre sus manos. Sentía su piel temblar bajo su tacto ante el más leve roce, tan desesperado como ella por poner fin a esa tortura, ruego ante el cual acudió al enderezarse y sostenerle la mirada. De forma sugerente y a propósito, con andar lento, Sakura se aproximó a la cama con el sable en la mano y replicando con sus caderas un seductor vaivén de adelante hacia atrás como una invitación que habría desarmado a cualquiera en un instante y Sasuke no fue la excepción, sin apartar sus ojos de ella y deseando levantarse de la cama y envolver sus brazos alrededor de ella pero Sakura se lo impidió, yendo en su auxilio y dejando el sable sobre la cama antes de envolver sus brazos alrededor de su cuello, sentándose sobre su regazo y acercando lo más posible sus rostros, sintiendo perfectamente la respiración del otro.

-Te amo— recordó Sakura con su infaltable sonrisa, rompiendo con tan prolongado silencio y en que ninguno de los dos había pronunciado tan siquiera palabra alguna.

Solo una palabra, solo eso necesitaba decir, la ira de Sasuke contra Emi estaba justificada y eso ella no iba a negarlo ya que conocía bien a su cuñada pero Sasuke no tenía razones para sentirse enojado o preocupado, su familia estaba bien, ambos estaban juntos y felices, su presente era maravilloso y perfecto, y nada quebrantaría su paz, ella no dejaría que sucediera. Congelado en su lugar al escuchar esas palabras, Sasuke sintió como todos los últimos acontecimientos pasaban delante de sus ojos como una reminiscencia; la discusión con Emi, su ira, la sonrisa de Sakura, el brillo en sus ojos que permanecía en ese momento mientras le recordaba con palabras sinceras que solo había una realidad a la cual asirse. Sasuke se olvidó por completo del resto del mundo, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de ella en un posesivo abrazo antes de devorar sus labios desesperadamente haciéndola recostarse bajo su peso, ambos luchando por obtener control en medio del beso y arrancarse la ropa...

A veces la mejor defensa es la ofensiva.


Rio de Janeiro/Brasil

Que era arriba, que era abajo, izquierda, derecha...Itachi no sabía absolutamente nada, solo sentía y veía oscuridad como había hecho durante lo parecía haber sido una eternidad, una oscuridad que por fin y lentamente fue desvaneciéndose para permitirle parpadear lentamente y abrir sus ojos a la luz, intentando orientarse mientras permanecía recostado sobre una cama que pronto comprendió era la suya, de alguna forma maravillosa y que agradecía a Alah de todo corazón estaba de regreso en su hogar como si nada jamás hubiera sucedido, ¿acaso había soñado todo?, ¿solo había sido una pesadilla? Recorriendo la habitación con la mirada, el Uchiha finalmente reparo en la presencia de su esposa que se encontraba sentada a su lado en la cama y vigilando su sueño, hermosa, dulce...pero claramente enojada con él, lo veía en su ceño fruncido y expresión indiferente que él de inmediato deseo cambiar por una de sus hermosas sonrisas, aunque la labor pareciera imposible luego de todos los errores que había cometido y como la había ofendido, pero estaba dispuesto a intentarlo. Puede que Izumi ya no se sintiera tan enojada con Itachi como lo había hecho al momento de pisar Marruecos y enterarse de todo lo referente al compromiso y que a nada había estado de concretarse, pero aún estaba enormemente ofendida con Itachi, y su enojo no iba a desaparecer en cosa de segundos ni horas, tomaría días e incluso semanas, y no iba a hacerle fácil a Itachi ganar su perdón.

-Izumi…— Itachi ni siquiera fue capaz de saber cómo era capaz de hablar, pero solo una cosa quería decir; pronunciar el nombre de su esposa y pedirle perdón por todo, aunque no lo mereciera.

-Te di un té con somnífero y te traje de regreso a Brasil— revelo ella sin miedo, dispuesta a escuchar sus quejas y protestas, haciendo oídos sordos a todo aquello porque no estaba de humor para tolerarlo.

-Izumi— repitió el Uchiha, irguiéndose con lentitud hasta sentarse sobre la cama, sin dejar de observarla. —No dejes que Ayame, Hana, Rai o Yuudai se enteren de lo que estuve a punto de hacer— rogó con vehemencia, la había decepcionado a ella y no le alcanzaría la vida para arrepentirse pero no podría hacer lo mismo con sus hijos, no podría.

-No lo sabrán jamás— aseguro Izumi, porque ni muerta sometería a sus hijos ante semejante indignidad, preferiría mil veces arrancarse los ojos que causarles semejante decepción.

-Me salvaste, mi amor— agradeció Itachi, infinitamente pleno y feliz al tenerla como esposa, así como por haber sido salvado por Alah de no haber cometido una locura de la que ya estaba profundamente arrepentido.

Desde el primer instante en que Itachi había abierto los ojos y reparado en que se encontraba en casa, había dado silentes gracias a Alah por haber sido salvado, mucho se había quejado y despotricado en sus oraciones contra Alah, culpándolo por ser el causante de su desgracia y ceguera pero hoy se daba cuenta de que él había sido el ciego, todo había sido una prueba del destino y él había estado a nada de fallar pero como siempre su Izumi había aparecido para hacerlo regresar a la cordura, algo que agradecía infinitamente. Que desgraciada seria su vida sin ella, y a nada había estado de perderla, ¿cómo había podido equivocarse tanto? No había mayor razón en el mundo por la que dar las gracias a cada hora de cada día que tener una buena esposa a su lado e Itachi se sentía indigno de tener por esposa a una mujer tan perfecta como Izumi que era tolerante y comprensiva cuando debía serlo pero también terca y seria como ahora, lo hacía sentir culpable y no en vano porque se lo merecía. Observando en silencio a su esposo y la exultante devoción que brillaba en sus ojos, Izumi simplemente no tenía palabras, no entendía ni quería entender como Itachi había pretendido casarse, había estado dispuesto a influirle la mayor de las heridas posibles sin dudarlo pero afortunadamente anda había sucedido, el compromiso no se había pactado y ahora su esposo estaba en casa como si nada jamás hubiera sucedido, y ella velaría porque se mantuviera así, era su deber como madre de la familia.

-Izumi, tu vales lo que mil esposas— declaro Itachi sin siquiera meditar lo que decía, dejando hablar a su corazón, —te amo solo a ti— aseguro con una ligera sonrisa y sin conseguir apartar sus ojos de ella ni por un breve instante.

Aun sabiendo que Izumi seguía enojada con él y con sobradas razones, Itachi sostuvo las manos de su esposa entre las suyas, besando devotamente el dorso de estas una y otra vez antes de envolver sus brazos alrededor de ella y abrazarla con todas sus fuerzas, lo último que ahora podía desear era pedir que todo fuera diferente porque no existía mayor felicidad en su vida que estar al lado de Izumi y esa sería su mayor alegría por el resto de vida que le quedara y esperaba fuese larga porque jamás dejaría de amar a tan perfecta mujer. Resistiéndose inicialmente al abrazo, Izumi acabo entornando disimuladamente los ojos mientras sonreía, sintiendo toda su ira esfumarse mientras correspondía al abrazo y apoyando su cabeza contra el hombro de Itachi, no podía continuar enojada con él ni podría odiarlo nunca, ambos se amaban y aunque no fuese bonito decirlo todo lo vivido había sido una prueba, una prueba de la que habían salido aún más fuertes.


-Gracias, Biwako— sonrió Hiruzen, recibiendo la taza de té de sus manos e invitándola a sentarse a su lado.

Tras tanta decisiones apresuradas, Hiruzen por fin podía respirar tranquilo, sentado en no de los divanes en la sala del hogar de su sobrina y respirando por ahora tan solo paz y quietud, e deseando compartir ese sentir con su leal amiga. Incapaz de rehusarse, Biwako asintió disimuladamente antes de sentarse al lado de su señor con quien intercambio una sonrisa antes de soltar una cantarina carcajada, era increíble como habían sucedido tantas cosas en menos de setenta y dos horas; la fiesta de compromiso, la llegada de Izumi a Fez, el desmayo de Itachi, la huida, el viaje a Rio de Janeiro, ¿qué no podía pasar ahora? No, no era correcto pensar así ya que gracias a Alah todo había terminado muy bien. Como un llamado a quebrantar la paz, Biwako se levantó de su lugar sobre uno de los divanes en cuanto llamaron a la puerta, pese a lo mucho que deseara perder el tiempo, esa no era tan siquiera una posibilidad para ella. Mientras se detenía ante la puerta, Biwako no pudo evitar preguntarse, ¿quién podía estar llamando a la puerta? Ayame, Rai, Yuudai y Hana habían regresado y estaban en sus habitaciones, sabían que su padre aún no estaba del todo bien y que debían dejarlo descansar y reconciliarse con su madre antes de abrumarlo con preguntas, y el primo Kagami había prometido visitar a Itachi mas tarde ya que estaba encargándose de la tienda, ¿quién quedaba por considerar? La respuesta llego sola en tanto Biwako abrió la puerta y para su terror e incredulidad se encontró cara a cara con el señor Homura.

-¡Biwako!, Salam Alaykom— saludo el Uchiha, sumamente feliz de verla, si ella estaba presente entonces Hiruzen también.

-Alaykom Salam, señor Homura— correspondió ella en voz alta para informar a su señor de la llegada de a quien tanto había luchado por evitar.

¿Debería estar sorprendido? Claramente no y eso Hiruzen lo sabía de antemano pero de todas formas a nada estuvo de ahogarse con el té que en ese momento había estado bebiendo y que dejo sobre la mesa antes de levantarse del diván con una forzada sonrisa que lucho por hacer parecer sincera, golpeándose ligeramente el centro del pecho al momento de tragar y aparentar sentirse completamente feliz ante la llegada de su amigo aunque no lo estuviera en lo absoluto, sabía que Homura podía ser muy persistente con solo proponérselo pero nunca había esperado que tanto; solo habían transcurrido un par de horas y tenían al demonio mismo en la puerta de su casa sin importar cuanto hubieran escapado de ello en su propia tierra. Forzado por las circunstancias en que se encontraba, el Sarutobi saludo a su amigo con un fraternal abrazo antes de dar la bienvenida a Eshima y su padre, realmente era una lástima que ambos estuvieran entrometidos en todo este juego maquiavélico por parte de Homura, era una verdadera lástima. Llegar a Brasil había sido algo aterrador y apabullante para Eshima, había chocado con un mundo y una cultura completamente diferente de la que había conocido a lo largo de toda su vida pero sabía que debía respetar las costumbres de los demás pueblos y lo haría, no estaba aquí en Rio de Janeiro por divertimento y placer sino por el acuerdo pactado con su padre y su familia así como para convertirse en la esposa de Itachi, y lo haría, era su destino, Alah lo había decidido así.

-¿Cómo esta Itachi?— pregunto Homura, claramente impaciente por saber de su sobrino quien no se encontraba a la vista para saludarlo personalmente.

-Está bien, fue al hospital— mintió Hiruzen, golpeándose el centro del pecho en sus pensamientos como disculpa a Alah por tener que mentir.

-¿Esta grave?— se preocupó el Uchiha, poniendo en un severo aprieto a Hiruzen quien vio miedo y angustia sincera en el rostro de Eshima

-No, ya está bien— protesto el Sarutobi, mordiéndose la lengua interiormente por tener que mentir de ese modo, no era correcto pero debía hacerlo por su sobrina.

-¿Y cuál es el hospital? Vamos a verlo— sugirió él intercambiando una mirada con Eshima quien asintió en respuesta, así podría ver a Itachi como tanto deseaba.

-Por ahora no puede recibir visitas— negó Hiruzen, sintiéndose cada vez más y más atormentado, culpable por tener que mentir de ese modo. —Vengan conmigo, vamos a conocer la tienda— sugirió amablemente antes de guiarlos hacía la puerta.

Asintiendo en silencio, aparentemente indiferente y serio, Homura reservo su recelo y opinión para sí mismo, no creía en las palabras de Hiruzen en lo absoluto, sabía cuándo es que estaba mintiendo pero eso no significaba que fuera a delatarlo en ese momento y humillarlo en presencia de Eshima y su padre, tenía camaradería y amistad sincera con él como para traicionarlo de semejante manera, por lo que sabría esperar...un poco, pero no se rendiría, dirigiéndose hacia la puerta en compañía de su amigo y sus invitados. Necesitaban ganar tiempo, no existía otro modo de intentar librarse de aquella situación y por lo que Hiruzen se ofreció como chivo expiatorio para alejar a Homura de Itachi lo más posible, sonriendo falsamente mientras guiaba a Homura y la familia invitada fuera de la casa con una justificación más que amena y plausible en ese momento, indicándole con la cabeza a Biwako que corriera a informar a Itachi e Izumi cuanto antes, porque tiempo era algo de lo que no disponían en ese momento. Perturbar la paz era lo último que Biwako deseaba hacer pero no tuvo otro remedio que ingresar en la habitación de Itachi e Izumi, no pudiendo llamar ya que lo que tenía que decirles a ambos era urgente y lo manifestó a entrar y encontrarlos a ambos abrazados y recostado sobre la cama, Izumi con su cabeza apoyada contra el pecho del Uchiha e Itachi besándole la frente, mas nada impidió que ambos alzaran la mirada hacia ella tan pronto como entro, sorprendidos y confundidos por su exabrupto.

-El señor Homura vino y trajo a Eshima— soltó Biwako sin antelación alguna, su preocupación y honestidad apremiaron más que el tacto que debería haber tenido.

La hasta entonces paz y serenidad que habían sentido y disfrutado hasta ese instante se esfumo por completo de los rostro de Izumi e Itachi que no conseguían asimilar lo que Biwako acababa de decir y que había resultado ser una cubeta de agua helada sobre sus espaldas. Tiene que ser una broma, tiene que ser una pesadilla, se dijo Itachi, rompiendo el abrazo a la par que Izumi y llevándose una mano a la frente, cerrando los ojos un momento y viviendo su propia pesadilla existencia al abrirlos y darse cuenta de que nada había cambiado, ¿qué podía hacer? estaba atrapado, y esta vez nada iba a salvarlo.


Suspirando pesadamente tras cerrar la puerta principal a su espalda, Hiruzen se sintió más tranquilo ahora que Homura ya no estaba cerca a su vez que presionado por el escaso tiempo del que disponían, luego de entretener al Uchiha y sus invitados para zafar temporalmente de la situación, el Sarutobi había dado un breve paseo por las calles y visitado la Mezquita para orar y pedir perdón a Alah, puede que Brasil fuera una tierra de contrastes por encontrarse en occidente pero por un momento Hiruzen se había sentido como en casa al poder acudir a la Mezquita como si estuviera en Marruecos, pero no lo estaba y eso facilitaba y complicaba aún más las cosas. Con las manos en el bolsillo del pantalón, el Sarutobi se dirigió en completo silencio a la habitación de Itachi e Izumi, llamando por respeto a la puerta antes de entrar y encontrar a su sobrina y al Uchiha aun sentados sobre la cama y acompañados por Biwako quien permanecía de pie y que en ese momento volvió el rostro en su dirección, todos claramente esperanzados porque él les diera una respuesta favorable a la cual asirse, y desearía hacer eso pero no sabía qué hacer, esa era la verdad. Sentada sobre la cama junto a Itachi de quien se negaba a separarse, temiendo ver su mayor temor realizarse sin que pudiera hacer nada para evitarlo esta vez, Izumi le sostuvo la mirada a su tío, rogándole el silencio que hablara y dijera la verdad no importa que fuera buena o mala, necesitaba escucharla e Itachi también, necesitaban prepararse para lo que estaba por venir.

-Fue a quedarse con su padre en un hotel, le aconseje a Homura que los acompañara ya que ellos no conocen bien Rio de Janeiro— inicio Hiruzen por fin, rompiendo con el silencio y refiriéndose a Eshima con esa primera aclaración. —Les avise que Itachi no podrá recibir visitas hasta el fin de semana—añadió como señal de que les había dado algo de tiempo para pensar, pero no suficiente para huir nuevamente.

-¿Y ellos van a esperar?— más bien afirmo Izumi, esperando que su tío la contradijera más algo le decía que eso no sería así.

-Si— asintió el Sarutobi en un suspiro, viendo a su sobrina cerrar los ojos y bajar la mirada. —De modo que tienes hasta el fin de semana para encontrar una salida o te casas— recordó a Itachi ya que si estaban en esa situación era en gran parte por su culpa, y de Homura, claro.

-No…— negó el Uchiha, no sabía cómo salir de ese maldito problema y lo había intentado todo, ni siquiera Sasuke había podido ayudarlo, y ya no estaba en Marruecos para recurrir a su ayuda.

-Diste tu palabra, Itachi, cuando un hombre da su palabra no puede guardarla otra vez— obvio él ya que por mucho que pudiera ayudar había sido el propio Itachi quien se había ceñido la soga al cuello. —Dijeron que vendrían esta tarde— añadió evadiendo la mirada de ambos al decir esto.

-¿Qué?— pregunto Itachi, apenas y pudiendo creer lo que oía, sintiendo la sangre congelarse dentro de su cuerpo

Tenía que ser un error, debía serlo más al sentir correr el pasar de los segundos de forma inevitable, Itachi vio que su mayor temor y el de Izumi se había hecho realidad; aún no habían escapado de esta situación tan infausta como tanto habían creído, tan solo habían celebrado a destiempo un triunfo que aún no era posible. Recostado sobre su cama y volviendo la mirada hacia Izumi que parecía tan aterrada como él que se sintió débil como una hoja en el viento, Itachi deseo desmayarse como había hecho antes en Marruecos, para olvidarse de todo, pero esta vez Alah no se lo permitió ya que permaneció consiente durante todo el tiempo, tenía que encontrar una salida, no sabía como pero debía lograrlo.


PD: saludos, queridos míos, actualizo puntualmente pese a mis propias dudas de si podría hacerlo ya que hice un pequeño viaje al campo para relajarme pese a que no quería hacerlo pero que disfrute más de lo que esperaba :3 las siguientes actualizaciones serán "Lady Sakura: Flor de Cerezo" que estará lista entre el miércoles y viernes, "Titanic Naruto Style" de ser posible y por ultimo "El Velo del Amor" a más tardar el domingo :3 como siempre este nuevo capitulo esta dedicado a mi querida amiga DULCECITO311 (dedicándole todas y cada una de mis historias por sus maravillosos comentarios) a Mila (dedicándole cada capitulo y esperando que cada nuevo capitulo sea de su agrado) a Guest (dedicándole cada nuevo capitulo y esperando que sea de su agrado), a Adri-ojousama (dedicándole cada nuevo capitulo para agradecer sus palabras) a abrilfrijo03gma (dedicándole cada capitulo de esta historia a modo de agradecimiento por leer a este despreciable intento de escritora),y a todos los que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Personajes:

-Jade El Adib como Sakura Haruno

-Said Rachid como Sasuke Uchiha

-Latifa El Adib como Izumi Uchiha

-Mohamed Rachid como Itachi Uchiha

-Tio Ali como Hiruzen Sarutobi

-Tio Abdul como Homura Mitokado

-Zoraide como Biwako Sarutobi

-Nazira Rachid como Emi Uchiha

-Khadija Rachid como Sarada Uchiha

-Zuleika como Eshima

Curiosidades y Diferencias:

Seducción que Enamora: confieso que las escenas de danza son mi debilidad, de hecho al momento de redactarlas me encuentro viendo las escenas interpretadas magistralmente por la hermosa Giovanna Antonelli por lo que dejo que en gran parte del capitulo las palabras fluyan solas y de mano de la magnifica banda sonora de la novela cortesía de Marcus Viana y Tony Mouzayek. La escena fue especialmente difícil de recrear porque mezcle las dos versiones; inicie con lo que mostró Sandra Echeverría en "El Clon" de Telemundo y finalmente continúe con la interpretación de Giovanna Antonetlli en "El Clon/O Clone" de 2001, claro que la escena termino de forma diferente de como sucedió en ambas versiones y es con una reconciliación y un fiel recordatorio de lo mucho que Sasuke y Sakura se aman. Debemos tener en cuenta que al contario de lo que se suele creer de forma pagana, la danza del vientre no es una mera entretención visual como se suele creer sino que es una recreación e interpretación de la fertilidad femenina a la vez que un acto de amor o seducción en algunos casos y que esta sujeto a interpretación de quien la realiza, no es algo tan llano y pasional o carnal como se suele creer, de ahí que siempre recalque tanto la importancia de los sentimientos ya que la danza del vientre-a menos que sea interpretada por una odalisca o bailarina profesional-solo puede ser interpretada por una mujer para su esposo, para nadie más. y no una mera seducción como si tiende a ocurrir en la novela original y en la versión de Telemundo.

Dracula de Bram Stoker: recientemente y gracias a mi madre me hice con este clásico del terror que llevaba casi una década deseando leer, e inspirándome en gran parte de las películas de vampiros que he visto, principalmente en Van Helsing de 2004-maravillada por la actuación de Elena Anaya, Silvia Colloca y Josie Maran como Aleera, Verona y Marishka-, estoy pensando en hacer una historia de vampiros, obviamente protagonizada por Sasuke y Sakura, así como por Tenten e Ino, y titulada hasta ahora como "Reina de los Vampiros", como siempre veo necesario comentar la posible creación de toda nueva historia, esperando contar con su aprobación y sugerencias si las tienen.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3