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Poema 06: La verdad
Vuelta la Base Tentáculo de noche. Tras reponerse del encontronazo y pasarse por el Mejoratrón, llegó el momento: Yesayd estaba dispuesto a descubrir la verdad, por muy dolorosa que fuera.
- ¿¡Estás mal del cráneo!? – Increpó Marie furiosamente – ¡Las armas de fuego están prohibidas!
- Lo sé, y por ello solamente las uso cuando me enfrento a bandidos, me veo abrumado por los salmones o alguna de mis misiones de dudosa legalidad..., o es entre vivir o morir, como antes – Afirmó Yesayd mostrando el objeto de la discusión, su tercera Mauser C96 sin modificar – ¡Tenía que hacerlo, Callie estuvo a punto de matarme y nunca me dijiste nada de esto! ¡Contéstame Marie, ¿qué es lo que pasa realmente, porque ella se ha unido a la Armada Octariana?! – Exigió saber, más cuando ésta le dio la espalda – Mira, si me ocultas información, puedes hacer que me maten, y si no existe confianza entre mi cliente y yo...
- Lo siento – Musitó Marie antes de romperse emocionalmente y empezar a llorar – Siento haberme dejado algo en el tintero... Callie desapareció hace un año sin motivo, y cuando por fin la encuentro... ¿¡Sabes lo mucho que duele descubrir a tu propia prima luchando con nuestro enemigo!? – Gritó presa de sus emociones, dejando un tanto incómodo al Agente 4.
- ...Lo siento... – Musitó Yesayd, al comprender que había dado en una herida muy profunda, y por ello, decidió dejarla sola, oyéndola murmurar el querer a Callie de vuelta y otras cosas.
El tiempo siguió su rumbo de forma natural; Yesayd olvidó al Gran Siluro mientras se esclarecía a sí mismo y pensaba en lo duro que era enfrentarse a la familia, hasta que una noche decidió tomar el Metro Abisal al encontrarse la tienda de Adolfrito cerrada, para sumirse en sus propias memorias de esmeralda y recordar las más secretas de todas...
- ¿Podemos? – Preguntó alguien al sombrío Agente 4, quien había estado absorto observando una fotografía hasta que alzó la mirada.
- Las Cefalopop... Podéis sentaros – Contestó Yesayd al ver que eran las idoles Perla y Marina, quienes rápidamente se sentaron cerca de él, y tras cotillearle un poco, preguntaron por la niña de su foto – Mi hija Aori, nació el año pasado.
- ¡Awww...! Qué encanto de niña – Dijo Marina enternecida por la lindura de hija que tenía ese Inkling, aunque Perlita seguía siendo demasiado carismática.
- ¿¡Y la dejas sola en casa, degenerado!? – Berreó Perla furiosa por la desatención que el padre daba, al vagar por un metro.
- Un amigo mío me está ayudando, en lo que yo participo en los Combates Territoriales *suspiro desanimado* – Reveló Yesayd antes de echar un triste suspiro – Perdonad si soy muy irrespetuoso, pero... ¿Qué haríais si una de vosotras traicionara a su nación y se uniera al enemigo, y tuvierais que luchar hasta la muerte? – Preguntó plateándolas esa situación, que era realmente él mismo dividido entre obedecer sus órdenes y salvar el Gran Siluro, o desobedecer para intentar salvar a Callie aún a costa de no poder recuperar al Gran Siluro.
- Si alguna vez Marina perdiera el juicio, haría lo imposible por recuperarla, aunque tuviera que hacerlo a golpes – Contestó Perla un tanto deprisa, al tener claro que antepondría su amistad al deber en una situación así – Las cosas no serán iguales sin ella, y si te quejas de perder, simplemente deja de perder.
- Perlita, creo que no estás ayudándolo... – Comentó Marina un poco preocupada porque ese comentario desanimara al Inkling.
- Tiene razón – Dijo apresuradamente Yesayd, al comprender por fin qué debía hacer – He perdido demasiadas cosas, y mi propia hija está a punto de perder a su madre por mi estupidez. Gracias Cefalopop, ahora tengo claro cuál debe ser mi camino a seguir – Agradeció con su renovada determinación.
Nada había cambiado en realidad; Yesayd estaba confuso por enfrentarse a Callie y por ello perdió el rumbo de su misión, pero su conversación con las Cefalopop le mostró lo equivocado que estaba, así que en cuanto el tren llegó a su destino, se apeó para regresar con Marie rápidamente.
- ¡SOCORRO! – Gritaron unos bucaneros que abordaron el tren rápidamente, perseguidos por un ganso con parche que graznaba sin parar y los atemorizaba.
- Esto es de locos – Dijo Perla al ver la estúpida escena.
- ¡Pero ese cisne es monísimo! ¿Podemos adoptarlo, Perlita, podemos? – Preguntó Marina encantada con aquel ganso tocanarices.
- Vete a casa, estás borracha – Contestó Perla antes de atarla un fulton a la cintura... Y sin querer, se le activó el de tamaño industrial – ¿¡QUIÉN IDEÓ ESTE MALDITO ESCENARIOOO...!? – Chilló antes de que el tren saliera despedido hacia la estratosfera, con chillidos de fondo.
De vuelta a la Base Tentáculo...
- Puedes abandonar si quieres, Agente 4 – Musitó Marie al ver de vuelta a su Agente 4.
- Me niego – Contestó Yesayd – Se acabaron las clemencias y los lloros: ¡voy a salvar a Callie y al Gran Siluro, derrotaré de una vez por todas a esos malditos Octarianos y su armada y liberaré al mundo de su hegemonía, por mi propia autoestima y recuperar tu sonrisa! – Clamó con una determinación de fuego, tomando las manos de Marie sin darse cuenta, y en cuanto se dio cuenta de ello, se sonrojaron y dejaron de mirarse un momento – Eeeeh... Lo siento, hacía mucho tiempo que no me relacionaba tan intensamente con una calamar.
- N-No importa – Dijo Marie mientras recuperaban la compostura – Debí decirte la verdad desde el principio, y por ello me disculpo. Mas la misión sigue en pie: rescata al Gran Siluro, averigua si la han frito el cerebro a mi prima; es una cabezahueca en ocasiones, pero no lo suficiente para unirse a la Armada Octariana – Declaró mientras recordaba al Agente 3 y el legendario concierto que protagonizó con su prima y el DJ Octavius – Recoge a los silurínes y derrota a la Armada Octariana, Agente 4 del Comando Branquias..., no. ¡Yesayd del Comando Branquias!
- ¡...! ¡Lo haré, acabaré con esto de una vez por todas! – Afirmó solemnemente el Agente 4, en cuanto Marie pronunció su nombre por primera vez; la había logrado infundirla valor para seguir dirigiéndole y ello también implicaba que esto ya no era una misión secreta: era una declaración formal de guerra contra la Armada Octariana, por lo que sin perder ni un instante, se marchó con un supersalto especialmente cargado de voluntad.
- Lo conseguirá – Pensó Marie con una leve sonrisa – Ese Inkling tiene una voluntad férrea; sé que salvará a Callie y hará que lo imposible, pueda hacerse posible.
Volvemos tras la publicidad y patrocinar este Fanfic.
Y aquí vemos como el Agente 4 deja de ser un mindundi cualquiera, además de renovar la resolución de su misión.
Solo cuatro poemas restan ya para terminar esta tronchante reimaginación del segundo secuestro del Gran Siluro y unas cuantas revelaciones están por llegar (no, no es el ganso bucanero ni sus legendarias trolleadas una aparición magistral del Director, ni LA revelación)...
