Título: Capitulo I: All Hell Breaks Loose
Personajes: Arthur, Molly, Bill, Charlie, George, Ron y Ginny Weasley. Menciones de Fred y Percy, además de otros personajes de fondo y OC.
Resumen: Después de la Segunda Guerra Mágica, he incapaz de soportar la culpa por la muerte de Fred, Percy volvió a dejar a su familia. Pasados seis años intento volver, pero una tragedia golpea nuevamente a la familia. ¿Cómo reaccionaran los Weasley ante la pérdida de un nuevo hermano?
Aclaraciones: No soy dueño del universo de Harry Potter. Los personajes le pertenecen a Jotá Ká Roulin,
Advertencias: Muerte de personaje, drama, angustia, hurt/comfort, menciones de pensamientos suicidas.
Probablemente OCC (cambio involuntario de las personalidades).
Notas del autor: No cuento con un Beta, así que pido perdón por todos los errores ortográficos y de redacción, es una reescritura de un fanfic que inicie hace ya casi media década, wow.
Cabe decir que sigue estando basado libremente en el capítulo de la tercera temporada de la serie charmed.
Apreció los comentarios, así que déjenlos por favor, eso siempre anima para seguir escribiendo.
Se veía extraño, de verdad, parecía incluso una persona diferente. Percy Weasley había cambiado mucho en los seis años posteriores a la batalla de Hogwarts, era un poco más delgado, algunas líneas propias de la edad cruzaban su cara, mientras que su cabello rizado era un poco más largo ahora estaba cubierto con un tinte negro que ocultaba el tono pelirrojo de propio de toda su familia, y los lentes que una vez opacaron sus ojos azules ya no estaban.
Bill no pudo evitar que su mente se llenara de preguntas, ¿por qué se había ido? ¿por qué se veía tan distinto? ¿por qué no podía odiarlo e irse? Sin embargo, ahí estaban, en medio de un centro comercial muggle en la zona más turística de Londres, no era un ambiente cálido o privado, pero el mayor se imaginó que eso buscaba Percy, estar rodeado de gente.
—¿Qué hacemos aquí? — William fue el primero en hablar, sin poder contener la molestia, ¿cómo podría? Después de todo lo que habían pasado y perdido, de no verlo durante más de la mitad de una década.
Era frustrante, borrar a Percy de su vida fue difícil, después de la muere de Fred no quería perder a otro hermano, pero se había forzado a hacerlo, en lo que a él respectaba su hermano era un traidor.
Percy lo miró de manera extraña, podía deducir que se sentía incomodo, mordiendo su labio y evitando el contacto visual, pero las palabras que dijo... después de todos esos años, hicieron que su corazón diera un pequeño salto.
—Hermano... sólo necesitaba hablar contigo.
—¿Por qué?
—Quiero que arreglemos las cosas, por favor.
—¿No crees que es tarde para eso? ¡Lo intentamos hace seis años! ¡Y te fuiste! — ver a Percy sobresaltado lo hizo sentir una extraña satisfacción, una que pronto se convirtió en arrepentimiento cuando miró sus ojos heridos. Mágicos o no, los humanos eran seres extraños, dispuestos a lastimar y arrepentirse después.
Seis años después seguía sin superarlo, había sido un hermano mayor terrible, incapaz de proteger a ninguno, Fred había muerto, George perdió su oreja, Ron y Ginny casi mueren en Hogwarts, Charlie siempre arriesgaba su vida con los dragones... mientras que Percy los abandono.
El único consuelo que tenía era Fleur, su esposa, la que había estado ahí cuando fue atacado por un hombre lobo, cuando su hermanito murió, consolándolo en las noches que lloraba sin poder dormir, cuando por fin se quebraba tras pasar un día pretendiendo ser fuerte por sus padres y hermanos.
Habían pasado varios minutos en silencio, por un momento Bill pensó que Percy se iría (otra vez) e incluso (por un momento) considero irse el mismo, pero ninguno de los dos se movió, no hasta que su hermano habló.
—Estoy consciente de mis pecados, sé que cometí muchos errores que son difíciles de olvidar, pero salir del ministerio cuando era controlado por Voldemort era difícil y peligroso. Fred murió, Bill... yo no podía enfrentarme a ninguno de ustedes, no podía volver a ver a George a la cara o a mamá. —sus palabras eran entrecortadas, dejando ver lo duro que era para él hablar de todo eso, incluso después de ensañar por horas frente a un espejo las palabras eran improvisadas.
—¿Por qué aquí? —fue incapaz de decir otra cosa.
¿Palabras de consuelo? ¿De apoyo? No las tenía, sinceramente era demasiada información para procesarla de un golpe, necesitaba tiempo para encontrar las palabras adecuadas.
—Es un lugar tranquilo. Conozco una cafetería cerca de aquí donde podemos desayunar, pero antes tengo que ir al banco para cambiar mi cheque, hay cuentas que pagar... además se acabó la leche. — murmuró. Falló miserablemente al intentar ser casual.
Bill se quedó quieto, por unos instantes pareció que no había escuchado nada. ¿Cheque? ¿Banco? ¿Leche? Todo parecía ser tan normal, pero a la vez tan extraño. Incluso recordó que su hermano renunció al ministerio después de la guerra, justo antes de mudarse al Londres muggle, al parecer.
¿Un trabajo común? Aquello no cuadraba con la vieja personalidad del pomposo y presumido Percival Ignatus Weasley, incluso pensó que estaba soñando, el otro era terco, pero ¿tanto como para dejar la vida de un mago? Odiaba admitirlo, pero Percy era bueno en lo que había, tenía una buena carrera en el ministerio e incluso después de todo lo que pasó, sabía que podría vivir bien si se esforzaba, pero lo dejó todo ¿para qué? ¿un trabajo de mesero? No tenía estudios muggle y dudaba mucho que pudiera conseguir algo tan sobresaliente, incluso siendo él.
—Soy dependiente en una librería, es un lugar tranquilo, me dan descuentos en los libros y la paga no es mala, además el dueño parece ser muy amable. —respondió como si leyera su mente.
—¿Qué? —
No obtuvo respuesta, lo único que vio fue a su hermano (ahora de cabello negro), llamándolo. Exhaló todo el aire contenido en sus pulmones y comenzó a avanzar detrás de él.
Miró al edificio, era un banco de gran tamaño, había oído hablar de él por sus conocidos muggle, sin embargo, sería la primera vez que entraría. Percy empujó la pueta con suavidad dejando que un golpe de aire frío golpeara su cara, en contraste con la temperatura de fuera ese lugar estaba más frío.
—Por favor, te necesito para arreglar las cosas, los extraño mucho. —un golpe de nostalgia pegó de lleno al hermano mayor. ¿Cuándo fue la última vez que su hermanito le habló así? De hecho, quizá nunca lo hizo, al menos no desde que tenía diez años, cuando se transformó en aquel muchacho callado que nunca dejaba su cuarto.
Percy había crecido como un niño reservado, escondiéndose del mundo y de las bromas de sus hermanos menores, mientras que Bill era todo lo contrario, el chico perfecto con una sonrisa brillante y se atrevería a decir que el favorito de todos sus hermanitos.
Intentó hablar, pero no pudo. No sabía que decir, estaba enojado y quería gritarle, reclamarle y reprocharle por los errores que cometió, pero también aceptarlo, pedirle que volviera y que no les deje. Lo extrañaba, era su hermano, pero no sabía qué hacer en ese momento.
Es extraño como las cosas pueden cambiar de un momento a otro, sucedió de la nada, una voz habló junto con un sonido metálico que no reconoció. "Los brazos en alto y denme todas sus pertenecías." La voz del tipo resonó por todo el lugar, Bill pensó por un momento sacar su varita y detenerlos, pero eso sería romper descaradamente el estatuto del secreto mágico, cosa que no podía hacer. Si bien su familia había sido felicitada por pelear durante la guerra, no podía ir quebrando las leyes como sin nada.
Percy tenía las manos arriba, así que decidió imitarlo, era mejor mantenerse seguros. Un escalofrío recorrió su espalda, era extraño tener miedo de los muggle, había sobrevivido al ataque de un hombre lobo, seguramente aquello no sería peor. ¿Verdad?
El hombre medía más de un metro ochenta, con una presencia imponente, aunque ciertamente, cualquiera que te apuntaba a la cabeza con un arma lo era.
—¡AL SUELO! —ordenó a todos los del banco.
Fue de la nada cuando un guardia desfundo su arma, el sonido de varios disparos resonó por el edificio con paredes blancas y frías. El cuerpo del hombre calló al suelo con dos disparos, el guardia también, junto con dos clientes que estaban temblando... Bill no les prestó atención a ellos, sino al cuerpo que se desprendía frente a él.
Su hermano soltó un gemido extraño antes de caer hacia atrás, el mayor de los Weasley lo atrapó en sus brazos abriendo los ojos en confusión, ¿qué mierda acababa de pasar? Miró en cámara lenta la herida de Percy cuando comenzó a soltar sangre y de repente el tiempo volvió a correr.
Todo ocurrió tan rápido, ni siquiera se dio cuenta del momento en que llegó la ambulancia con los paramédicos, lo único que sabía es que corría detrás de una camilla en un hospital muggle de Londres, con su hermano herido de bala.
Era la primera vez que estaba en un hospital así, las paredes blancas y estériles le recordaban al banco, pero a diferencia de allí, estas no estaban manchadas de sangre. Quería tomar a Percy y llevar a Saint Mungo's, pero había demasiados testigos como hacerlo y dudaba seriamente que el mundo mágico supiera que hacer con heridas de ese estilo.
Siguió a las personas sin saber a dónde se dirigían, estaba asustado, se supone que sería un desayuno común y corriente con su hermano, lo regañaría, pelearían hasta que uno de los dos aceptara el error, después irían a casa para ser una familia otra vez.
—Percy, aguanta. —murmuró. —¿En dónde mierda está el doctor? —rugió al no identificar a nadie.
Un hombre de casi cincuenta años llegó a los dos minutos.
—¿Qué sucedió? —preguntó a una enfermera.
—Le dispararon en el banco. — respondió ella. Aquella afirmación hizo que el estómago de Bill se retorciera.
—Informes.
—Tiene el pulso sobre sesenta y cayendo, doctor.
—Muy bien, lo llevaremos al quirófano para extraer la bala. —señaló. —a la cuenta de tres lo mueven.
Todo volvía a pasar tan rápido, más gente se estaba arremolinando alrededor, una camilla diferente estaba a su lado cuando varios sujetos movieron a Percy que soltó un suave "ugh".
—Tiene una herida de entrada en el pecho, una de salida en la espalda, necesito cuatro unidades de suero y que investiguen el tipo de sangre... vamos, ahora.
—Sí.
—Enseguida doctor.
No sabía que estaba haciendo, todo pasaba tan rápido, su hermano herido estaba siendo llevado a una habitación llena de aparatos. ¿Por qué eran tan lentos? ¿Por qué todos eran unos incompetentes? Merlín sabía que no odiaba a los muggle, pero ahora mismo quería estar en un hospital mágico, donde las cosas fueran más rápidas.
—B-Bill... perdón.
La voz de Percy lo hizo volver a la realidad, la cruel, donde su hermanito estaba muriendo, donde la historia se repetía, pero ahora las cosas no eran mágicas, todo era diferente, no era una muerte rápida y no estaban en una guerra... se supone que el mundo era seguro.
—¡No te disculpes! — dijo con firmeza con la mano afianzada a la de su hermanito.
La gente alrededor veía aquello, el doctor insistía en que se apartara, pero Percy no parecía querer soltar.
—Perdón por ser un mal hijo... un mal hermano... Bill, los amo. —murmuraba con un tono de voz cada vez más roto. —perdón.
—Ya no hables Perce... te amamos... vas a estar bien, verás a papá y mamá y...
—Hace mucho frío. —murmuró. —Te amo... Bill.
El sonido de la maquina comenzó a escucharse, un pitido insoportable que quería detener.
—Percy... no, por favor, no te mueras. —suplicó con la voz rota. No supo el momento exacto de cuando se puso a llorar. La mano de su hermano había caído, ahora estaba tendido en la cama cada vez más frío.
—Lo sentimos, señor. —el doctor dijo.
Se giró y miró al doctor con severidad, si tan solo hubieran sido más rápidos su hermano estaría vivo, si las cosas en su mundo fueran más agiles su hermano estaría vivo, intentaba decirse o eso quería creer.
—¡LARGO! —gruñó.
Las personas iban a decir algo, pero Bill no dudaría en usar magia si trataban de separarlo del cuerpo de su hermanito, sin embargo, una enfermera les indico a todos que saliera... que lo dejaran solo.
El pelirrojo se limpió las lágrimas, manchando su rostro con sangre sin querer, miró el cuerpo de su hermano antes de caer de rodillas a su lado comenzando a llorar más agresivamente.
¿Ahora qué iba a hacer? ¿Cómo le explicaría a su familia que Percy murió? ¿Cómo podría vivir sabiendo que su hermano estaba muerto y no hizo nada para evitarlo?
Se inclinó tomando el cadáver en sus brazos, quitando cualquier aparato o cable y sollozando cada vez más agresivamente.
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