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Poema 09: Pasión de la Flama Negra
- Qué final más predecible – Declaró alguien antes de irrumpir en el coliseo, revelando ser Callie – Octavius, tu incapacidad para dirigir al Imperio Octariano nos ha llevado a esta situación.
- ¡Callie, ya ha terminado la batalla, despiértate de esta maldita pesadilla! – Gritó Yesayd, en un intento por apelar a la conciencia de Callie, quien simplemente se mantuvo impasible.
- Ahorra tinta, chaval; la sugestión mental es demasiado potente como para despertarla por las buenas, e incluso temo que sea demasiado potente para poder mantenerse sin sus gafas de sol... – Sugirió Octavius, mientras comenzaba a arrepentirse de haberse pasado con la potencia.
- *Gruñido de fastidio* A buenas horas te dio por inventar semejante gamberrada viejo – Gruñó con molestia Yesayd, antes de recibir una transmisión.
- Intenta resistirla todo lo que puedas; me dirijo hacia ahí para ayudarte a parar a mi prima – Anunció Marie.
- No tardes – Asintió Yesayd antes de cerrar la radio y sacar su katana láser – La espada decidirá quién de nosotros es mejor.
- Para bien o mal, esta batalla será la última de todas – Afirmó Callie imitando su acción.
- No esperaba menos de mi más peligrosa adversaria – Asintió Yesayd antes de ponerse serio – Acabemos con esto, de una vez por todas.
Con esa flameante determinación en sus miradas y sus espadas, ambos guerreros arremetieron contra su semejante para enzarzarse en la batalla final por el futuro del Gran Siluro, que junto a Octavius y los Octarianos de fondo, hacía de público para el duelo a muerte, que enseguida se fue asombrando más y más, a medida que ambos guerreros mostraban tener una fuerza sobrecalamar, desde dar saltos imposibles hasta levantar gigantescos trozos de tierra para tirárselos encima, hasta que en una de esas arremetieron de nuevo y empezaron a intercambiar golpes físicos, perdiendo sus katanas en el proceso.
- ¡CALLIE, DESPIERTATE DE UNA MALDITA VEZ! – Gritó Yesayd mientras forcejeaba con la susodicha – ¡Recuerda a Marie y tu abuelo, tu lugar está con ellos! ¡NO ERES UNA OCTARIANA! – Siguió gritando, en un intento por despertarla, pero ella no respondió; su mente solamente tenía en mente matarlo, y a ello iba en cuanto empezó a intentar estrangularlo – ¡DESPIERTATE!
Con ese grito, Yesayd la hizo perder pie dándola una patada en el vientre, obligándola a torcerse de dolor y en consecuencia, darle la oportunidad que esperaba para quitarla las gafas de un buen gancho izquierdo, pero lejos de pararla, sus ataques no hicieron más que recrudecerse.
- ¡Deja de hacer el imbécil! – Increpó Yesayd, y por una vez comenzó a preocuparse seriamente, al darse cuenta de que aún sin las gafas, seguía luchando sin cuartel – ¿Y si realmente está haciéndolo conscientemente...? – Pensó con pánico, dado que si así era, tendría que matarla si o si.
Y por centrarse en su debate mental, descuidó sus defensas, cosa que aprovechó Callie para encajarle un tajo muy duro en su rodilla izquierda, postrándolo para el golpe de gracia.
- Descansa en paz – Declaró Callie antes de alzar su katana y dejarla caer, para terminar con esto.
Pero lejos de ensordecerse todo, un disparo sonó; seguía vivo por Marie, quien había llegado a tiempo para salvarlo de ser asesinado por su prima, quien siguió la pelea ahora con su familia.
- ¡Callie, para esta locura de una vez, por favor! – Suplicó Marie desesperadamente, al no querer hacerla daño a su prima – ¡ESTE NO ES TU LUGAR!
Pero Callie no escuchó y con la frialdad de un droide asesino, prosiguió en su pequeño genocidio, hasta que el Agentucho 4 interfirió al anteponer el dorso de su brazo derecho, para no poder empalar a Marie.
- ¡DESPIERTA YA! ¡AORI ESTÁ ESPERANDO A QUE SU MADRE REGRESE A CASA Y LA DÉ CARIÑO! – Gritó Yesayd una vez más, esta vez asegurándose de que Callie no pudiera escaparse de él, al sujetarla por la muñeca.
- Aori... Debe de ser su hija – Pensó Marie al intuir que ese era el nombre de la hija del Agente 4.
- ¿Y qué importancia me genera la salud emocional de una mocosa? – Preguntó Callie burlonamente, al desinteresarla todo eso.
- ¡ES TU HIJA! – Gritó furiosamente Yesayd, y por fin Callie reaccionó, por como retrocedió y se llevó las manos a la cabeza, la cual comenzó a dolerla intensamente.
- ¿Mi hija...? – Preguntó Callie entre el tremendo dolor que la provocaba esas palabras, mientras recuerdos pasados acudían a ella.
- Y así fue como fui desterrado de Cromópolis, por convertirme en un asesino a sueldo e intentar ganarme la vida – Terminó de explicar Yesayd vistiendo el uniforme reglamentario de la Armada Octariana, exactamente el de las Octoamazonas, rediseñado específicamente para él.
- ¿Y te arrepientes de ello? – Preguntó Callie al escuchar la tragedia de Adrammelech el Terrible.
- Si los Dioses me brindaran otra oportunidad... Abandonaría mi sangriento pasado y empezaría una nueva vida, honrada y normal – Declaró Yesayd antes de mirar a los lados – Y como puedo confiar en ti, te confesaré que soy el bisnieto de Octavius, por parte de mi madre, que a su vez es la nieta de él, impulsado por el deseo de mi abuelo, que era encontrarlo y ayudarlo a ver que sí es posible la convivencia entre calamares y pulpos.
- *Gruñidos de dolor* Ahora todo cobra sentido... – Murmuró Callie al volver en sí, y darse cuenta de que había estado hipnotizada – Desertaste de la Armada Octariana para escapar con nuestra hija recién nacida.
- Lo hice por temor a que algún Octariano pudiera utilizarla para hacerte daño, o a mí – Confirmó Yesayd – Siento tanto el haberte arrebatado de tus brazos a nuestra niña y pirarme sin decir nada...
- No importa; yo tampoco he sido la mejor madre – Asintió Callie ya por fin en sus cabales – El ansia de poder me corrompió, mi ambición estuvo a punto de consumirme... – Explicó mientras se sentía terriblemente atraída por su antiguo amante.
...Hasta que el carraspeo de Marie les recordó que estaba escuchándoles.
- Oh merde, here we go again – Clamó Yesayd antes de correr como la liebre de Satán, para escapar de la furiosísima Marie, quien le gritaba de todo en inklaniano mientras lo perseguía despiadadamente por todo el estadio, mientras él pedía perdón sin parar por pensar con el undécimo tentáculo.
- *suspiro* Lo que hay que aguantar – Dijo Callie antes de encerrar al DJ Octavius en una burbuja de cristal – Originalmente iba a matarte, pero en vez de ello el Director decidió encerrarte, hasta que anuncien Splatoon 3, que será cuando vuelvas a los focos.
- Qué amable... – Agradeció sarcásticamente Octavius mientras se resignaba a su fortuna – Je, he superado al viejo Jibión al ser ya tatarabuelo a mis años... – Pensó esbozando una ligera sonrisa, mientras observaba a su bisnieto correr por su vida.
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Y así concluye esta reimaginación del secuestro del Gran Siluro, con una impresionante revelación que ha hecho merecer la pena esperar.
¡Pero no se levanten de sus asientos aún, que todavía nos falta el epílogo para concluir toda la historia!
