Lo primero que Tweek pudo observar fueron las cintas de prohibición de paso que evidenciaban el hecho de que en esa zona había ocurrido un crimen, por supuesto que el rubio había presenciado muerte y cosas por el estilo, pero jamás se involucró en una escena del crimen.
Observó a Craig que parecía moverse con total gracias como si estuviera en su ambiente, Tweek no era un experto deductivo como aquel hombre, pero era bastante más observador de lo que la gente pensaba y se había dado cuenta de que Tucker parecía caminar con rapidez como queriendo alejarse lo más pronto posible de la gente, fue bastante diferente a lo confiado y ¿A gusto? Que se veía en esta situación.
Una mujer que a juzgar por su apariencia pertenecía al cuerpo policial volteó los ojos al ver que el moreno se acercaba demostrando, claramente, que el detective caía de su gracia.
—¿En serio Donovan volvió a llamarte? —se quejó la mujer sin disimular su desagrado.
—Es un gusto verte también Wendy— ignoró el detective mientras pasaba alzando la cinta, Tweek se dispuso a hacer lo mismo cuando la mujer que ahora sabía, se llamaba Wendy lo detuvo.
—¿A dónde crees que vas?
—Eh, con Tucker, soy su… amigo— respondió, Wendy soltó una carcajada.
—Buen intento, pero el detective Tucker no tiene amigos.
—Viene conmigo— cortó Craig.
La escena del crimen fue cuanto menos curiosa para Tweek llena de un rosa bastante presente y quizá lo más extraño fue a ver a Craig trabajando, examinando todo hasta las cosas más minuciosas del cuerpo de la chica y lo que había escrito en el piso con su último respiro de vida.
—¿Sabemos lo qué está escrito? —preguntó de la nada.
El jefe de policía que Tweek ahora conocía como Clyde Donovan, miró tentativamente como si supiera que hablar o decir cualquier cosa sería mala idea o sería usado en su contra, el rubio lo encontró intrigante.
—Pensamos que es alemán— respondió, lo que le dio como respuesta una mirada totalmente despectiva y harta por parte del detective, Tweek comenzaba a entender su reticencia al hablar.
—¿Por qué la gente no puede pensar? —soltó al aire para después clavarle la mirada al rubio, Tweek observó como aquellos ojos olivo lo miraban con intensidad, esperando algo— ¿Sería tan amable doctor Tweak de decirnos que ve? Y espero de todo corazón que observé un poco más.
—Quizá es un nombre, el nombre de alguien importante para ella— respondió con timidez.
—En efecto, iba a huir…— Craig respondió agradecido de que al menos hubiera entendido algo y luego el detective se enfrascó en toda una deducción que involucraba un escape, y una maleta perdida, todo gracias a un par de gotas de lluvia.
Brillante, tenía que admitir el rubio y no dudó en decirlo es voz alta.
—De psicópata a psicópata se entienden…— escuchó murmurar a Clyde.
—No soy un psicópata, Donovan— contradijo el moreno, Tweek se estaba preparando para detener una posible discusión—, soy un sociópata altamente funcional. Le sugiero que se concentre en la investigación más que en mi persona, vámonos Tweek.
El rubio confundido y sin saber cómo se supone que debía reaccionar siguió al detective fuera de la escena, no sin antes percatarse de cómo Wendy negaba disgustada el "Pobre hombre" rondaba su cara, Tweek caminaba grandes zancadas para igualar el paso del hombre más alto.
—No parece que te tengan mucha estima— comentó tratando de romper el hielo, Craig lo miró mientras se encogía de hombros.
—La gente no soporta que le digan la verdad de frente.
—Bueno, pero supongo que tus amigos están acostumbrados— comentó con indiferencia, el propio rubio estaba lejos de ser considerado una persona sencilla y aun con ello se había hecho de muy buenas amistades, el moreno lo vio como si hubiera dicho una estupidez.
—Yo no tengo amigos— cortó—, es una pérdida de tiempo.
—Oh, ya veo.
El resto de camino a casa fue silencio.
Tweek se fue a dormir mientras Craig tocaba el violín "le ayudaba a concentrarse" dijo, el rubio mencionó que tocaba el piano a lo que el detective dijo con presunción que ya sabía, fue la última conversación del día. Cuando despertó notó que tenía su laptop.
—¿Por qué estas agarrando mi portátil? Tiene contraseña ¿sabes? —se quejó mientras iba al baño a arreglarse.
—Sí y fue juego de niños descubrirla.
—¡Hombre! ¿Por qué no usas la tuya?
—Estaba en mi habitación y tenía que tener información ya, era de vital importancia.
Tweek simplemente suspiró irritado ¿en qué se había metido? Sólo esperaba que no navegara en sus carpetas, Craig Tucker no parecía un hombre especialmente interesado en otra vida que no fuera la suya, así que no había porque preocuparse.
—Iré por comestibles.
Tweek a veces necesitaba de cosas relajantes y no había nada más relajante para él que hacer la despensa, escoger un buen café y unos deliciosos bizcochos, sabía que Craig tomaba té, básicamente por todas las tazas regadas que había así que tuvo la decencia de comprar un par de cajas. Lamentablemente su tarjeta había sido rechazada, así que tendría que irse con las manos vacías, debía conseguir un trabajo, rápido.
Cuando salió un coche negro estaba estacionado justo en frente una mujer pelirroja esperaba.
—¿Tweek Tweak? —el rubio asintió confundido—, suba por favor.
Tweek pensó que era una de las jugarretas del detective, así que subió después de todo ya no tenía ganas de caminar a casa y la chica era bastante linda, sin embargo, el coche no lo llevó precisamente a casa.
—¿En dónde estamos? —preguntó en cuanto el coche se estacionó y la pelirroja abrió la puerta.
—Sígame por favor.
Sin más opción lo hizo para encontrarse en una bodega y maldecirse así mismo por no llevar su arma consigo, cuando llegaron a donde quiera que se dirigían se encontró con una chica que parecía menor que él, vestida de manera elegante con el cabello rubio afresado.
—¿Qué demonios está pasando? —preguntó a aquella chica que parecía tener el control.
—Mis ojos por las calles te han visto involucrarte con Craig Tucker y me tomé la libertad de investigar sobre ti— respondió la chica—. Tengo un trato jugoso para ti, amigo de Craig.
—Craig no tiene amigos.
—Oh, normalmente diría eso, pero te abrió las puertas de su casa ¿no? Y además se empeña en involucrarte en cada actividad de su vida ¿eso no suena como amistad?
—Soy su compañero de piso, en todo caso, pago mi alquiler— cortó con molestia— ¿Cuál es el trato?
—Oh, algo muy sencillo, Tucker pasa mucho tiempo contigo, sólo mátenme al tanto de que hace y te recompensaré con una módica cantidad de dinero.
—¿Me estás pidiendo que lo espíe? — exclamó el rubio incrédulo— ¿Quién demonios eres tú?
—Su archienemiga— respondió la chica con una sonrisa radiante. Tweek flipaba, todo lo que le estaba pasando era una jodida locura.
—¡No lo voy a hacer! Y menos a alguien que se proclama su archienemigo ¿Quién demonios tiene archienemigos?
—Para alguien que niega tener una amistad con Craig Tucker parece que eres leal. Me gusta.
—Dile a la pelirroja que me lleve a casa.
—Red— solicitó la mujer, la pelirroja sonrió mientras caminaba fuera de la bodega.
Como Tweek solicitó fue dejado en la puerta de su nuevo apartamento, estuvo apunto de irse hasta que reparó en Red.
—Tú… ¿estás al tanto de todo este juego de rivales?
—Sí— se rió la chica, lo que hizo reír al rubio.
—Y… ¿me darías tu número? —Red lo miró sorprendida lo que incomodo de sobre manera al hombre— ¿No? De acuerdo.
Con eso salió del coche.
Cuando Tweek entró al departamento, se encontró con un Craig justo en la misma posición parecía una piedra, el rubio se acercó intrigado, después de todo después de aquel ¿secuestro? El enigmático Craig Tucker parecía aún más enigmático.
—¿Qué estás haciendo?
—Esperando que me traigas la pluma que te pedí— respondió Craig, para luego mirarlo con enojo—, hace una hora.
Tweek parpadeó sin poder creerlo.
—Te dije que iba a salir.
—Eso lo explica.
—¿No vas a preguntar qué sucedió?
—Creo que me lo vas a decir de todas maneras— replicó Craig mientras tomaba de su té.
—¡Ngh fui secuestrado! —exclamó, los ojos del detective se abrieron de par en par mientras se paraba para invadir el espacio personal del rubio tomándolo de las mejillas y apretujándolas.
—¡Tweek eres un genio!
—¿Lo soy?
—No, en realidad yo lo soy, pero vamos te invitó a cenar— confesó mientras tomaba su gabardina y su chullo.
Siendo sinceros, Tweek nunca desperdiciaría la oportunidad de una cena gratis.
Tweek no era estúpido, sabía que la razón de la cena tenía que ver con el maletín que le enseñó Craig antes de ir y, por tanto, con aquel caso, pero tenía la suficiente hambre como para involucrarse, además cuando se dio cuenta que estaba sólo a un par de calles del apartamento le pareció todavía mejor.
Al llegar Craig tomó la mesa justo junto a la ventana, el rubio lo captó rápido, se trataría de observación, justo al sentarse llegó lo que parecía ser el mesero con una parka naranja.
—¡Craig! ¿Qué onda?
—Buenas noches Kenny.
—¿Quién es él?
—Soy Tweek, vivo con Craig— se presentó el rubio.
—Oh amigo, Tweek es un genio, evitó que fuera a prisión.
—Fuiste a prisión— corrigió el moreno—, evité que fuera por mucho tiempo y aun me debes dinero. Si te molesto con café y un té.
—¡Enseguida! También traeré una vela para que sea más romántico— anunció Kenny antes de irse, Tweek se extrañó bastante.
—¡No soy su cita! — explicó, ¿Por qué pensaría eso? Craig no dijo nada al respecto—, ¿así que estamos buscando algo o alguien?
—Exacto, será mejor que ordenes algo, será largo.
Tweek suspiró mientras ojeaba la carta, aún no habían hablado de lo sucedido.
—Me secuestraron— volvió a retomar— tu "archienemiga" —hizo comillas en el aire, Craig encarnó una ceja.
—¿Qué quería? —respondió lo que parecería bastante relajado.
—Que le informara sobre lo que hacías.
—¿Aceptaste?
—¡No! —el detective sonrió dando por zanjada la conversación sus ojos parecían articular un "bien" —¿Qué demonios es lo que haces? Nadie tiene archienemigos, nadie normal los tiene, suena tan James Bond, ¡Eso es mucha presión en la vida normal!
—Bien, según tú ¿Qué es normal?
—Bueno ya sabes…— explicó Tweek—, la gente normal tiene amigos, va a citas tiene novias, novios, normal.
—Ugh, tonto, los sentimientos son producciones químicas del cerebro, tontos y una pérdida de tiempo.
—¡Oh vamos! ¿No tienes novia?
El detective lo miró con una clara frustración, parecía que aquel era su tópico de plática menos favorito.
—No, las mujeres no son mi área.
Tweek no tardó en unir que dos más dos era cuatro y de repente se sintió un poco incomodo y un poco mal.
—Ah… ¿tienes novio? —preguntó para darse cuenta de lo rudo que sonó y tratando de arreglarlo—, que está bien, por cierto.
—Sé que está bien, Tweek.
—Oh— dios que incómodo— ¿tienes novio, entonces?
—No.
—Genial, como yo estas soltero— balbuceó empezando a sentir como la ansiedad social escalaba por su espalda—, los dos estamos solteros…
Craig lo miró con extrañeza, viéndolo de arriba abajo lo que hizo sentir a Tweek el doble de ansioso, avergonzado, torpe e incómodo.
—Tweek— habló con lentitud—, debes saber que, aunque me halaga yo me considero casado con mi trabajo…
Oh no, no, no.
—No, no, no me refería, no soy gay— aunque Tweek no era ciertamente heterosexual, no había sido ni de lejos su intención y ahora estaba el doble de incomodo—. Olvidemos esto ¿de acuerdo?
Tucker asintió mientras seguía observando por la ventana, de un momento a otro salió disparado a lo que Tweek supuso, era lo que estaba buscando. Ahora bien, podía terminar su cena o seguir a Craig en aquella locura, suspiro odiando verdaderamente su moralidad cuando salió corriendo por la puerta del negocio, buscando igualar al detective.
