Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
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Las caras del arte histriónico
¿Qué hará Benny con el iluminador?
Royal Woods, Michigan
15 de enero de 2020
10:34 pm
El Portal Chortle
Hace tiempo que la maestra Bernardo se los indicó. Si querían despedirse de la preparatoria, debían hacerlo por todo lo alto sobre el escenario, y el tener que ver al hermano de su novia como iluminador en el personal de la adaptación de "La Novicia Rebelde" no lo pone de mejor ánimo. No porque él no quisiera destacar como actor sino porque, apenas con una o dos actividades extracurriculares, decidieron en casa (y el abuelo Loud, según Luan, había sido muy insistente en ello) que necesitaba una beca si quería entrar a aquella escuela de artes.
Sentado a una de las mesas, ambos tomaron la decisión de relajarse un poco, aunque fuera en una cita doble… o, al menos, hasta que supo que tendría más compañía de la esperada.
A su derecha, por desgracia estaba aquella chica emo con quien su novia mantiene una relación más o menos cordial, Madeleine o como se llame. A su izquierda, una chica de tez clara y ojos achinados que se presentó como Chloe. Justo al frente tiene a su novia y a su potencial cuñado, y entre ambos está aquél chico que por muy poco logró ganarle en el concurso de pasteles de invierno que patrocinaron los restaurantes de la ciudad, Claude o algo por el estilo.
-… y entonces, le dije -narraba Lincoln, todavía con un poco de puré de papa en la cara- "en boca cerrada no entran moscas".
Salvo él mismo, los presentes en la mesa soltaron una carcajada. Esa historia del "chico Alien" del Club de Antigüedades de la escuela le suena tan inverosímil de creer que es imposible que nadie pudiera alcanzar a lamerse el codo y terminar con una luxación en el cuello.
"Genial -pensó-. ¿Por qué rayos tenía que invitar a su hermano?"
-¿Ya podemos pedir la cuenta? -preguntó hastiado Benny.
-¿Incómodo? -devolvió Lincoln, habiendo recibido una patada por debajo de la mesa.
-No es eso.
-¿Y por qué no hablas de eso, Benny el Toro? -retó Maggie con sarcasmo.
-Si, ¿por qué no lo dices? -intervino Clyde- La doctora López siempre decía que es mala idea guardarse algo.
-La verdad, me siento incómodo con la idea de una cita en grupo -confesó Benny-, y más si me llaman como a ese buey de Dora la Exploradora.
-Da gracias a que no haya un venado llamado Benny -murmuró Maggie-. Lincoln, ¿qué me dices del pastel de chocolate alemán de aquí?
-¿Podemos hablar un segundo a solas, Ben? -pidió Luan.
-Claro, necesito un poco de aire fresco -accedió el castaño.
-¿Van a tardar mucho? -inquirió Chloe, un tanto insegura.
-Sólo será un segundo, Bebé -confirmó Clyde al tiempo que daba un bocado a un panecillo de arroz de la cena.
Abandonando la mesa, la pareja salió al vestíbulo del local. Un poco cansada, Luan decidió cambiar un poco su actitud.
-¿En qué rayos estabas pensando? -cuestionó Luan, molesta.
-Tu hermano seguro me odia por esa idea de la cita doble.
-¿Eso es todo? ¿Te preocupa lo que Lincoln piensa de ti por una idea que tuviste? ¡Eso es muy tonto!
-¿Y no es tonto invitar a su amigo, a su novia y a esa rara que me cree un animal castrado? -preguntó retórico Benny, sintiendo un tirón de oreja- ¡Oye!
-Te diré una cosa. Lincoln no ha tenido una buena racha -enlistó Luan llevándole de la oreja al quicio de la entrada del recinto principal-. Su novia lo cortó, la maestra Bernardo lo tiene trabajando como burro para demostrar que no hay favoritismo en el personal y la cita que le conseguí apenas y le cae bien porque los tres tenemos historia. Si te pedí esto fue porque no tenía otra forma de animarlo, era esto o que Luna lo hiciera su tramoyista para su banda?
-¿Cómo que historia?
-¡No me cambies el tema! -reprochó la comediante- ¿No puedes siquiera hacer algo sencillo por él aunque no te agrade?
No da crédito a lo que escucha. Puede concederle a su cuñado que haya roto con la tal Mollie, de quien primero escuchó cosas empalagosas y que hasta hace poco la encontró en una tutoría de cálculo integral riéndose de lo ingenuo que era Lincoln. Sabe que la chica con quien vino le es muy antipática por las constantes mofas de que él mismo es objeto. Que la maestra Bernardo lo trate prácticamente como una mula y le añada a todo ese peso su vida privada, eso sí es de no creerlo.
-Esta noche es de micrófono abierto si te interesa -concluyó Luan.
-¿,Y qué puedo hacer yo? -dijo Benny, autocompadeciéndose.
-Eres bueno improvisando, ¿no? Sólo te pido que me ayudes a ayudarlo.
Un poco tensos, regresaron a la mesa. Ya entonces, Clyde y Chloe habían pedido una orden de churros para compartir entre ellos, mientras que Maggie terminó dormida contra la silla. Lincoln, por su lado, empezó a escribir en su teléfono. Desconocía qué redsctaba, y realmente le interesa un carajo, pero la expresión de su rostro difería de lo que, minutos atrás, emanaba.
Luan no lo siguió. Decidió dejarlo todo en sus manos, cosa que le gusta tanto como la ronda de stand-up de una mujer castaña de lentes sobre lo pesado que es trabajar en animación con un acosador sexual, lo que se traduce a nada.
-Oye… -llamó Benny-…, oye, Lincoln.
Desde el acceso a los baños, Luan los observa. Benny se dio cuenta, cosa que le hizo llevarse la mano a la frente.
-Oye, Lincoln -insistió-, tal vez…
-Escucha, acepto que sales con mi hermana -respondió Lincoln con un dejo de resignación-, y sé que no es justo que yo venga con una chica que se quedó dormida o que se me ocurrió invitar a mi mejor amigo y a su novia… no te ofendas, Chloe, Clyde…
-No hay problema -atajó Clyde mientras que Chloe sumergía un churro en chocolate fundido.
-…, pero ¿sabes? Creo que no es buen momento. Pago mi consumo -dijo Lincoln, sacando de su billetera algo de dinero-, el de Maggie y… cinco de propina. Dile a Luan que los espero en Vanzilla.
"Bien hecho, Benjamin", maldijo para sí.
.
Conforme pasaron los días entre el desastre de cita y el estreno de la obra, la relación entre los tres se volvió algo tedioso. Entre Benny y Lincoln las cosas llegaron a un punto más que muerto, evitándose mutuamente. El actor porque no tiene idea de cómo acercarse a él, mientras que el iluminador de la obra sólo lo evade porque su presencia la siente demasiado forzada.
En cambio, ambos hermanos tuvieron que ser intervenidos. Luan, sencillamente, era incapaz de verlo sufrir siempre que no fuera en primero de abril, lo que torció mucho su comedia a algo más que meros juegos sin sentido ni chiste. Ella había desistido de buscarle citas, del mismo modo que él renunció a ser su asistente en Negocios Graciosos, del mismo modo que ambos preferían comer separados.
Empero, ambos jóvenes adultos llevaron la peor parte. El trato, antes empalagoso, ahora pasó a ser algo distante. Si bien les iba, acaso un beso aquí y allá, pero cuando tocaban el tema de Lincoln, tan solo se iban cada quien por su cuenta.
Llegó el final de mes, y con todo ese asunto socavando su relación, Luna llegó de visita. La rockera sencillamente no alcanzó lugar en la universidad que deseaba, por lo que, para no desperdiciar el tiempo sabático que se convirtió en su modo de vida, optó ppr formar una nueva banda con algunos conocidos de cursos del séptimo al décimo grado.
-Gracias por cargar con mis maletas, niño -dijo Luna, en cuanto entró a su vieja habitación.
-Es lo menos que puedo hacer -replicó Lincoln, sudoroso por haber venido a toda prisa desde la escuela, dejando las maletas y estuches en la entrada.
-¿No vas a meter mis maletas? -pidió la castaña.
-Prefiero no hacerlo -musitó el chico, yendo de prisa a su propia pieza.
-Detente ahí, chico -ordenó Luna, tomándolo del hombro para enfatizar-. ¿Por qué evitas entrar.
-¿Recuerdas al novio de Luan?
-Ajá.
-Trata de que le caiga bien, y la verdad no hay punto común.
-¿Por qué dices eso?
-Dejé el modelismo el año pasado por culpa de Lana y sus paseos con las mascotas -explicó Lincoln, sabiéndose en relativa confianza-, y la única vez que intentó eso, pues…
~x~
El modelo del mecha Cometa Oscuro S-10, de la película Profetas del Último Eclipse, terminó bañado en pintura blanca, a pesar de que tenia que ser un modelo forzosamente negro con detalles en gris, rojo y marrón como señales de haber participado en batalla.
-¿Cómo pudiste pensar que los detalles son en blanco? -maldecía Benny, teniéndolo por el cuello- ¿Qué no viste la película?
-¡Mira quién lo dice! -respondió rabioso Lincoln, con lamcara bañada en pintura negra- El idiota que jamás ha visto el anime y el arte conceptual antes que la película.
-¡¿Te parece que nado en dinero?! ¡Sólo se hicieron doscientos modelos!
-¡Hay doscientos como tú, actorcete!
Frente a ellos, siendo ignorada de forma estúpida, Luan les arrojó a ambos una jarra de limonada que la madre de Benny les había preparado.
~x~
-Y eso explica por qué no puedo entrar a tu habitación, ni puedo ir a la casa de ese patán ni hablar siquiera con ambos -terminó de describir Lincoln.
-Viejo, eso es muy crudo -dijo sorprendida Luna-. Eso me conmueve.
-Dime, ¿crees que habría pasado algo si Luan no hubiera querido forzar todo esto?
-Lincoln, si algo aprendí de manejar mi frustración con alguien, es que a veces podemos negociar, otras irnos en la autopista al infierno y unas más… -decía Luna, quitándose las botas y caminando hasta sentir algo suave bajo y entre sus dedos-… ¡Rayos, Charles!
El perro, dirigiéndose con descaro a sus dueños, sólo sonrió con cierta malicia.
-¿Cuál es tu punto?
-Para empezar, ¿sigues con lo del drama? -preguntó Luna. Él asintió- Bien, ¿reparto o personal?
-Personal. Tengo que ser el maldito iluminador.
Conociendo a Luna y su forma de sacarle información, sin usar violencia y tratando de ser empática, la solución que le daría es muy drástica.
~o~
Al mismo tiempo que Luna arribó a Royal Woods, Luan recurrió, como Luna, a un remedio muy directo.
Por desgracia, ello requirió del consejo -bastante inexperto, en su opinión- de la última persona a quien le pediría justo eso, en su casa y frente a una taza de café.
-Tienes que mantenerte en personaje -respondió la maestra Bernardo, mordiendo un bizcocho-. Conoces mejor a tu hermano de lo que yo y he visto cómo actúas con él.
-¿De qué habla?
-No tienes que ceder con él -aclaró Bernardo, con habitual teatralidad exagerada-. Hay escenarios en los que dos personajes antagónicos deben compartir un momento decisivo, ¡y Benjamin y Lincoln deben reunirse para que puedas ser feliz por completo!
-¡No! ¡no me refiero a eso!
-Y me alegra que digas eso, porque necesitaba decirle a tu hermano que Rex tuvo pruebas de modelaje que… que… ¡tuvo que abandonar la obra!
-¿Sabe? Se habrá visto mal un nazi chino
-Es una adaptación -aclaró de nueva cuenta la docente, recordando que en la última reunión de padres las madres de Shannon, Rex y Amy le hicieron tragar sus palabras y accedieron a realizar la obra, siempre que hubiese diversidad étnica, supresión de motivos nazis y exaltar los valores patriotas americanos-, a nadie por aquí le importan los purismos del teatro. ¡Cómo sea! Lo que necesito es que Lincoln se aprenda el libreto.
-¿Qué?
-Era mi tercera opción -continúa Bernardo-. Habría buscado a Liam Miller o a Dexter Lee, pero ambos tienen su agenda llena.
-Pe-pero maestra….
-Necesito que lleves el libreto a tu hermano -dijo la docente, levantándose de su asiento en la sala y llevando a rastras a Luan- y le digas que tendrá que aparecer. Gracias, ¡y dile que no quiero un no por respuesta! -añade, prolongando "respuesta" con ese carácter teatral tan propio de ella.
.
-¡¿QUE YO QUÉ?
La violenta respuesta de Lincoln no se hizo esperar en la cena. Con ganas de volcar la mesa y arruinar la cena, el chico no evitó el golpe en el brazo que Lynn le dio.
-No es un papel importante, en realidad… -se excusó Luan, queriendo sonar convincente
-Luan, pudimos entre todos soportar tus bromas, pero esto -silbó amenazante Lincoln-, esto es lo peor que has hecho hasta ahora.
-¿Crees que fue mi idea? -retó Luan, mientras que Rita prefirió llevarse a las niñas del comedor y Luna contenía a Lynn- ¿por qué no le preguntas a la maestra Bernardo el porqué?
-Deja eso. ¿Ahora crees que Quise formar parte de la obra como ese estúpido ejecutivo? ¡Que bien!
-¡Al menos pasarás tiempo con él, porque en lo que a mi concierne eres un tarado!
-¿Sólo porque ese idiota y yo nos fuimos a los golpes? -acusó el peliblanco
-¡Es la última vez que hago algo así por ti! -sentenció Luan, harta de todo y yéndose a su habitación- ¡¿Y ustedes qué ven?! -añade, molesta antes de azotar la puerta.
Solo, mirando al quicio de la puerta que da a la sala, Lincoln recibió miradas del todo incomprensibles.
-¿Por qué siempre es conmigo? -preguntó autocompadeciéndose.
-Llevo haciendo esa misma pregunta desde que tengo memoria -respondió Lynn jr.
.
La mañana siguiente no fue mejor. De hecho, el castigo de Rita fue bastante ingenioso, pues en la noche llamó a la madre de Benny y pidió que viniera para una tarea muy especial. Dicho castigo, en realidad, sería para Lincoln, pues si bien Luan actuó por su cuenta, en realidad tuvo buenas intenciones.
-¿Quieren decirme qué hace él aquí? -cuestionó Lincoln, encerrado como Luan y Benny en su propia habitación.
-Escúchame bien -respondió éste último-. Tenemos un musical en puerta y no vas a sabotearlo.
-Así que deja esa voz y canta, canario -rió Luan, enérgica-, ¿entiendes?
-Si no, tendrás que pagar por los daños de la última vez que nos vimos -advirtió Benny.
-Y con cuidado, que tu educación está en juego.
Detesta eso. De todo lo que Lincoln podría soportar, tener que pagarle a una persona con la que está quedando mal no es una de las ideas que más lo reconforte. Empero, si quiere ver feliz a Luan, tiene que hacer uno que otro sacrificio.
-Bien, dame ese maldito libreto -dijo Lincoln, con aire mezquino.
De todos modos, no quedaba mucho tiempo. Prácticamente, están a dos días del estreno.
~o~
Con la ovación del público no supo si golpear a Lincoln por su interpretación de la secretaria Schraeder y su inusual complexión, misma que ayudó, o abrazarlo como hermano.
Por lo que supo, Rex había salido por asuntos personales, y si bien Errol cubría el perfil, su voz no era precisamente la más armónica. Lincoln, en cambio, despertó algunas emociones que en Luan habrían quedado mejor. En cuanto a su novia, el rol de María Wilkins ("estúpidos estirados", dijo para sí cada que se recordaba que era una adaptación demasiado light y demasiado correcta políticamente) le vino de maravilla.
Dudó de la capacidad de su cuñado, pero era evidente que sobrepasó sus expectativas.
-¿A dónde va Lincoln? -quiso saber, viendo cómo él dejaba el auditorio con un evidente sonrojo.
-Creo que va a esconderse -respondió Luan-. Después de hoy, creo que te tiene algo de respeto.
-¿Sabe si es de mala suerte no salir a recibir una ronda de aplausos?
-Creo que eso era de Macbeth -contestó la comediante, al tiempo que un saco de arena caía sobre las cosas de Parvana.
-¿Salimos a escena, María? -propuso Benny.
-Encantada, señor Wilkins -aceptó ella.
~o~
Lo hice apenas sobre la hora, pero creo que… al diablo. Siento que es mi peor trabajo. Esto me pasa por ir deprisa.
¿Nada por responder? Genial. Ando corto de tiempo al cierre. Si edito algo, ya se los haré saber. Pero eso sí, creo que dejé pasar algunas referencias. Unas obvias, otras no tanto.
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