"No eres indeciso, simplemente intentas engañarte".

Es lo que Leorio le ha dicho en sus tantas terapias.

¿Gon?

La voz preocupada de Leorio lo sacó de su trance, haciéndolo parpadear por fin luego de mantener los ojos abiertos tanto tiempo, subiendo su mirada levemente aturdida a su psicólogo.

—Llevas mirando a la nada mientras mueves y rozas tus dedos constantemente, ¿te encuentran bien?

Gon lo miró un momento, para luego bajar la mirada de nuevo, tambaleando sus labios en busca de comenzar a hablar, pero sin saber cómo empezar. Leorio esperó pacientemente, dejando a Gon darse cuenta del tiempo de ordenar sus ideas, pero antes de lo esperado, dejó:

—Vi a Killua.

No hubo más palabras en los siguientes minutos. Leorio no pudo más que abrir lentamente los ojos y luego parpadeó sorprendido, recargándose dudosamente en su respaldo y así dando un poco más de espacio al nervioso niño. Ahora entendía el porqué de su comportamiento; era como al inicio de todo. Ya tuvieron años que no lo hicieron así de preocupado, sus visitas ya eran solo por la amistad que habían formado.

Cerró los ojos y sospechó, siendo suave para no emitir demasiado sonido y asustar a Gon, dándole tiempo para ordenar sus ideas.

Leorio no conocía personalmente a Killua, solo sabía de él gracias a sus sesiones con Gon; aun así, no podría evitar sentir algo de rencor hacia él, pues tuvo un vínculo cercano con su paciente, más allá de una relación profesional, algo más bien fraternal. Y saber que Gon sufrió tanto por él ...

¿Quieres hablar de eso? —Preguntó suave, mirando al chico sin buscar incomodarlo y esperando a que él comenzara a hablar pacientemente.

Gon tardó un poco en mover sus labios, respirando lentamente para tranquilizarse, después de todo, nada realmente malo sucedió.

—En realidad… no sucedió nada —hizo una pequeña pausa, buscando las palabras que tuvieron que usar para expresar como quería—. Sólo lo vi, y él también me vio ... Huí en cuanto el cuerpo me reaccionó.

—Ya veo… —estaba un poco más tranquilo, Gon no había sido lastimado y esperaba que nadie más haya salido mal—. ¿Puedes describirme cómo te sentiste en ese momento?

Pasaron un par de minutos para que Gon pudiera responder, y Leorio no lo presionaba, solo se mantuvo en su misma posición mirando hacia Gon sin ser una mirada fija y así no molestarlo, desviándola de vez en cuando hacia alguna otra parte de la habitación.

—Miedo —fue lo primero que salió de los labios de Gon, atrayendo los ojos ajenos—. Me sentí ... demasiado nervioso, no, no puedo explicarlo —habló entre ligeros balbuceos, carraspeando nerviosamente y luego pasar saliva, para proseguir—. Sólo no quería que él estaría ahí.

Pasaron unos momentos luego de sus últimas palabras, y Leorio creyó que Gon había terminado. Pero justo cuando iba a abrir la boca, fue interrumpido por un murmullo febril.

—Pero ...

Guardó silencio, los dos lo hicieron, al menos por unos momentos.

No estoy aliviado —estaba realmente deprimido, Leorio podría verlo. Entendió al momento lo que quiso decir. Aun si logró escapar de Killua, no estaba feliz.

Pudo ver como el menor posaba sus brazos cruzados sobre el escritorio frente a él, recostando su cabeza en ellos y hundiéndola.

¿Pudo dormir aquí? —Su voz se escuchaba apagada, cansada. Y antes de que pueda dar una respuesta, el niño ya estaba durmiéndose ahí.

Leorio solo lo miró, respirando tranquilo y soltando pequeños ronquidos. No parecía descansar demasiado bien en realidad durante las noches. Era bastante común que se durmiera en su escritorio, y aunque le había dicho que bien podría dormir en su cama, Gon no aceptaba. No quería ser más molestia de lo que quería ya ser.

De todos los modos, él perdió el tiempo de su lugar y salió en silencio de la habitación. Busque un cobertor ligero o algo por el estilo, pero el niño siempre tendrá la ropa encima de lo seguro lo acaloraría.

Sabía que a Gon no le gustaba estar solo, pero solo iría a preparar un poco de té para ambos y volvería enseguida.

Leorio trabajaba en casa, era como su pequeño consultorio, pues apenas iba empezando, y podríamos decir que Gon fue su primer paciente.

Oh, recuerda perfectamente cómo se conocieron.