Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
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Las caras del arte histriónico
Telón grasoso y delicioso
Royal Woods, Michigan
7 de mayo de 2033
5:34 pm
Parrilla Chipotle
Hace tiempo que Leona no se siente bien de tener que pasar un fin de semana entre su casa, el restaurante tex-mex favorito de su padre y una de sus tías menores, la que más trabajo le ha presentado siquiera el llevarse bien con ella. Aquella niña de vestido tipo jumper celeste y una blusa de manga larga amarilla nunca ha visto con buenos ojos el tener una familia numerosa de un estado de los Grandes Lagos que apenas y sabe de su existencia. Lo mismo un tío que se casó con una novia de la juventud de su madre que un par de gemelas dispares o una tía que se esfuerza en romper el record de su abuela y apenas le presten un poquito de atención es, a su edad, demasiado frustrante, y más a sabiendas de que es, y será, hija única. Más porque recién ayer fue su cumpleaños, y tiene una especial antipatía por el Cinco de Mayo, aquella fiesta en la que la comida es todo un suplicio para ella.
El hecho de que Leona tenga que estar sentada junto a su tía Lana se le hace tan de mal gusto como tener que pasar tres días consecutivos con comida tex-mex. De hecho, ya está harta de tener que soportar esos días comiendo fajitas, tacos al estilo texano, chalupas crujientes y -lo que más odia- chile con carne mientras escucha viejas canciones de una tal Selena. No es que le agrade mucho, pero en cuanto quiso preguntar sobre su nuevo empleo prefería callar. Para llenar el vacío, la niña empezó con una historia de la escuela que reservó desde el miércoles.
-… y le dije a Víctor Rodríguez que no pueden verme con él -continuó narrando Leona, en lo que su madre fue por un pedido de chile con queso-. Nada personal, pero le dije que si quiere hacer ese diorama conmigo tendría que soportar a mamá.
-¿Al menos le dijiste la verdad? -preguntó Benny, esperando mientras picotea sus nachos.
-¿No decías que a ti y a mamá les fue peor? -devolvió Leona, molesta por que él vio inseguridad donde ella tuvo razones de peso.
-Bueno, ah… -rió nervioso el castaño-…, no es lo que tenía en mente.
-Ahí vamos de nuevo -bufó Lana- con esa misma historia.
-Y tú no tienes nada por contar, ¿verdad?
-¿Qué puedo decir? -preguntó retórica Lana antes de morder una chalupa- No soy la Señorita Famosa que abandonó la universidad por una tonta serie que casi nadie ve.
-¿Tía Lola trabaja en la televisión? -preguntó ilusionada Leona.
-Si, pero ella no le habla a casi nadie -respondió Lana-, así que deja de hacerte ilusiones. Además, su serie la transmiten cuando se supone que ya deberías dormir.
Suspirando, Leona dedicó su atención a su madre, apenas llegando con una charola con una fuente de chile con carne y chile con queso y chalupas.
-¿De nuevo eso? -protestó.
-No te quejes, que sorprendentemente al chile no le faltó nada, ¿entiendes? -dijo Luan, soltando una carcajada por el doble chiste.
-Es bueno que, para variar, no tengamos que cocinar en tu cumpleaños.
-¡Pero son sobrantes del Cinco de Mayo!
-¿Tiene algo de malo? -preguntó Benny, engullendo un totopo bañado en queso.
-Antes de que te quejes, tus tías, tu mamá y yo pasamos por lo mismo, y fue tu tío Lincoln el que tuvo la idea de sabotear la cena -dijo Lana al remojar una chalupa en el chile con queso.
-¿Por qué el tío Linc haría eso si la comida del abuelo es deliciosa? -inquirió la niña.
-Porque repetían las mismas cosas todos los días cada semana -respondió Luan. ¿Tienes idea de lo que es discutir algo con tus abuelos si estuvieras en mi lugar?
-No, pero estoy cansada de la comida mexicana.
-No es mexicana -corrigió Benny-, es tex-mex.
-¡Cómo sea!
Volcando la charola, Leona no midió las consecuencias. Por poco Lana salvó el queso, pero las chalupas y el chile con carne fueron a dar sobre sus padres.
-¡¿Cuál es tu problema?! -gritó Lana, rematando la escena.
-¡Nadie me entiende! -respondió Leona, saliendo hecha una tromba.
-Deja que salga -ordenó Luan, evitando la salida de su hermana-. Ya se le pasará.
-Lo mismo dijiste cuando Lincoln se quemó con la parrilla de Leni el año pasado.
-¿No se le pasó?
-De hecho sigue sin dirigirle la palabra a Lucy -apuntó Benny-. Pero mira el lado bueno, ahora tiene cuadritos qué presumir.
-¿Es en serio, amor? -retó Luan- Deberías mejorar tu línea de golpeo.
-Luan, esto es serio.
-Bien -accedió ella-, hablaré con Leona, pero no prometo nada.
Viendo a Lana salir del local tras los pasos de Leona, la pareja no dudó en acercarse el uno al otro. Bañados en queso, frijoles, carne frita picada y jalapeños, no les quedó claro si reír por la acción en sí o gritar por la frustración de tener una hija tan quisquillosa.
-No debí llevarla con esa terapeuta -gimió resignado Benny.
-¿Te culpas de eso sabiendo que Leona es sólo una niña? -cuestionó Luan, todavía luchando por quitarse el queso de la nariz-. No quiero sonar grosera, pero tú eres el de los nervios aquí.
-¿Y tú la de las malas ideas?
-No puedo decirte que ya lo entenderás, pero si vas a decir que necesita un hermano será imposible.
-Cariño, la vasectomía es reversible, así que no debe ser mayor problema.
-¿Y qué me dices de la ligadura de trompas? -cuestionó Luan- ¿Olvidaste que me la hicieron cuando nació Leona?
-¡Ay, rayos! -maldijo Benny- ¡¿Cómo no pensé en eso?!
-Y en todo caso, si la revierto, dudo que sea fértil de nuevo.
-¿Y de quién fue la idea?
-Fue recomendación del ginecólogo. ¿Puedes ayudarme con el queso de la cara? -pidió la acanelada.
-Tengo una mejor idea.
~o~
-No es el fin del mundo -trata de convencer Lana, viendo a su sobrina cómo intenta colgar de los tubos de la marquesina-. Está bien que no quieras comer algo, pero no significa que lo tires a cada rato si no te gusta.
-¿Y qué sabes de eso? -retó Leona, cayendo de bruces sobre la gravilla.
-¿Te conté de la vez que me dio una gripa estomacal?
-¿Qué es eso?
-Es algo que te ganas por no cuidar lo que comes -respondió Lana-. A tu edad, yo comía de la basura, pero una vez encontré una chuleta pasada que no estaba tan mal.
-¡Qué asco!
-Dos días después -continúa narrando Lana- me internaron en el hospital y sólo papá se quedó conmigo. Dijeron que era el peor caso de gripa estomacal que habían visto.
-¿Y qué tiene que ver?
-Que alguna cosa se puede contaminar. ¿Te imaginas si algún vagabundo pasa por lo mismo que yo?
La niña niega, empezando a asustarse.
-Me alegra que lo entiendas.
-¿Me llevas dentro? -pidió Leona.
-Sólo espero a que hayan terminado de limpiarse.
Con una expresión de asco, Leona siguió a Lana. Con ese pequeño relato, no le queda de otra sino aceptar que sus tíos, en ocasiones su madre, son todo un caso.
Entrando, se encontraron con un cuadro al que Leona nunca termina de acostumbrarse, pues sus padres, compartiendo una chalupa que había caído sobre la mesa, se están besando. Para ella, el cuadro siempre es desagradable.
-¿Podemos acampar en el patio? -pidió Leona, asqueada.
-Como sea -respondió Lana-. Nunca terminaré de acostumbrarme a eso.
~Ø~
Listo. La cosa ha terminado.
¿Saben? Les tengo noticias. El lunes, un muerto regresa de la tumba por su aniversario, y es probable que termine Viaje para dos en el transcurso de la semana, así como su… ok, no les daré más detalles.
Como sea, a pesar de lo poco que disfruté con este serial, recuerden algo dicho por Vivienne Medrano. El mundo es un escenario, y el escenario es un mundo de entretenimiento.
See you in the next fiction
Sam the Stormbringer
