Por como debería ser de los cliché, todo empezando por esa mañana, y no era exactamente la casa Loud, sino la casa Laugh, vivienda de Risitas la chica de las transformaciones.

Una adolescente de 11 años, cabello marrón alborotado, y piel clara, con una ropa informal, algo que usaba ya seguido en su casa, una remera con pantalones suelto de mismo color morado oscuro, acompañada de una pantuflas de conejo rosado.

Su físico era uno común por ahí en su edad, algo de pansita pero a la vez flaquita, dando le volumen en su cintura.

Por las mañanas su padres no estaban, puesto sus únicas escusas de porque son los viajes de negocio que hacían algo constante, a la vez diaria para ella, en especial por las mañanas que no había nadie tenía la casa sola, y en ocasiones tocaba limpiarla.

Después del desayuno venia la ducha de cada mañana, después de la ducha, se cambia por una ropa más común; remera verde de manga larga, pantalones de mesquilla negros, y zapatos morados.

Cuando terminó, tomo el dinero que le dejaron para que coma algo en la escuela, hizo una llamada después de salir de la casa, y se fue a la escuela.

[Salto de tiempo - 40 min.]

Risitas llego a la escuela, viendo que habían varios grupos por ahí, llamándole la atención dos chicos hablando detrás de los bote de basura de la escuela, no eran más que Lincoln y Liam.

Ella se acercó poco a poco, era raro que estuvieran ahí y nadie se diera cuenta, se acercó, viendo que Lincoln se tocaba las orejas.

—Yo que tu, no me tocó las orejas, sabes que son punto de conexión sexual y alarmas en caso de peligro, ¿No?

—¿Son puntos de conexión sexual? —dijo aún con las manos en las orejas, para luego que se las quitará Risita.

—Es recomendable que mejor no tocarlas, puede que sufran algún efecto negativo — respondió—, y créeme que no te gustará.

Después de esa palabra Risitas se marchó hacía su grupo de naturales, mientras que la charla de lo dos continuaba, ella se dedicó al caso omiso y escucha la charla de sus amigas. No era de la gran cosa, el tema que más llamaba la atención y más por sus descontento, era sobre la calle InFrien.

Era un misterio lo ocurrido con InFrien, la calle más olvidada y abandonada del pueblo, resulto que había desaparecido de la noche a la mañana, muchos no saben que le pasó, la calle desapareció junto con la vereda y las manzanas.

Las dudas estaban más que vigente pese a que habían ya 3 meses de su desaparición, por la parte Sur estaban apareciendo ya una manada de perros callejeros, los cuales se estaban expandiendo, un caso particularmente raro la suma era de 400 perros sin dueños, algo que daba indicio que las zonas como el Sureste junto con el Sur, y el Suroeste eran zonas que posiblemente estaban plagadas de diversa cantidad de perros, y quien sabe quizás de gatos.

El solo pensar ello daba bastante curiosidad, puesto que muchos de ellos sentían penan de que tales animales estén sufriendo de abandonó, sin hogar, y muriendo de hambre poco a poco.

El timbre sonó, lo cual dio inicio a las clases, las cuales las dos horas en la que estaban eran de Ciudadanía y Ciencias naturales, nada interesante, más que Lincoln pidió ir al baño.

Volviendo con el albino, tanto él como Liam, pensaban como contarle la cosa al grupo, sería difícil más las cantidad de reacciones que tendría cada uno, aunque no tenían pensado el punto de encuentro de la misma las cosas no se complicaban, puesto que aún no usaban mayas ni nada por el estilo para andar por las noches, ni aún tenían sobrenombre para hacerce pasar por un héroe.

Se acercó a lavado después de terminar de orinar, cuando sus orejas captan algo, así produciendo un sonido peliagudo al punto de ser irritante. Dio media vuelta esperando que su advertencia no sea un peligro como tal para permitir que produzca un sónica tan agudo como ese.

Aunque el sonido lo escucharon de cierta distancia, Risitas también lo escucho, era de la raza duende, y además, sus oídos son el doble de potente que el de un humano normal, y pidió también permiso para ir al baño de niña.

Lincoln camino en aquel pequeño pasillo fijándose en cada pupitre y encontrar aquella amenaza detectada, pero la producción del sonido se hizo devuelta presenté, cundo vio por encima de su cabeza, dio un salto para atrás evitando de lleno el ataque de aquel chico.

Era un preadolescentes de unos 11 a 13 años, con una muy distintiva característica, sus ojos eran negros con una iris violeta, la cual se iluminaba, su cabello era de color rojizo con mechones negros, su piel era una combinación de tez blanco y negro.

Sus nudillos tenían una especie de lingote de oro, mientras que su torso era cubierto por una campera violeta, unos pantalones blancos y tenis negros, además de medir más de la altura de Lincoln.

El chico golpeó el suelo con tal fuerza, que lo abollo, y destruyó parte de la cerámica. Se levantó, trato de golpear por segunda vez a el albino, pero el este fue más rápido y logro esquivar el ataque, el cual paso de largo. Lincoln logro de una forma golpear el estómago de este; haciéndolo escupir, después hace un giro arriesgado, patentado las piernas del chico con una patada circular, así tirándolo al suelo.

Blanco fácil, pero, ¿Porque nadie estaba ahí después de escuchar el suelo romperse?, El estruendo fue fuerte, y aún así en el baño no entro nadie por escuchar algo raro venir de ahí, no está tan lejos a un aulas al otro lado pasando el cuarto del conserje y también el baño de las chicas.

Cuando el chico se levantó, con un movimiento rápido logro tirarlo atrás, pero uno de sus huesos — la pierna derecha para ser exactos—, se había diblocado, cuando fue el momento del impacto, además parecía que su torso incremento en resistencia, ya que eso solo lo dejo tirado unos segundos y después se levantó como si nada.

—¡Demonios!, Tengo que entrenar más seguido con Lynn sino quiero terminar mal parado en pelea —comento el albino.

—Pues lamento decir que lo saldrá mal parado de aqui —comento.

El chico — cuyo nombre no dice—, fue contra el albino golpeándolo en el acto — de lleno en el rostro—, donde el albino fue tumbado al suelo dejándolo con la nariz sangrando y el ojo izquierdo morado, quizás el golpe fue fuerte de cierta manera, que lo dejo inconciente, pero no fue así, después sus orejas producierón un ruido espantoso para los sonidos que el mismo Lincoln no parecía afectarse. Ese ruido no era más que los altavoces de Luna cuando los oyes de cerca, rompen asta el oído de un sordo.

Lincoln se levantó, y logro cesar aquellos sonidos, ese golpe fue duro, pero no tanto como los de Lynn, ella activa musculatura y sales volando al otro lado del océano pacífico. Con las distracción de su oponente este recuperándose aprovecha, y hace un combo de golpes, a velocidad con sus golpes da una seguida de seis golpes al estómago, seguido sigue subiendo su golpes asta el punto que dar en el mentón, haciendo una especie de gancho, pero eso apenas mueve al chico. Cuando trata de darle un golpe el chico a el albino, este lograba esquivar muchos de ellos, alguno quizás daban, pero debido a lo lento que era en cuanto ataqué le era fácil esquivarlos.

Cuando Lincoln esquivo el último golpe, Risitas, apareció de la nada, atrapando y apretando con fuerza los nudillos al punto de que abollo el oro dejando marcada de sus dedos — en una de sus formas menos fuerte—, metiendo el último golpe en la cara del chico, así mandándolo a volar contra la pared, la cual se cayó a pedazos de ese impactó.

—Lincoln, ¿Te encuentras bien? —pregunto ya por el ojo.

—Claro, no es la gran cosa, no sufrí tanto, aunque no hablo lo mismo de mí estómago —respondió mientras entraba a un retrete, tirando su almuerzo por el escusado.

—Sera mejor irnos, no quiero problemas con el director y la maestra por andar en el baño de niños, además de romper la pared

Ambos chicos salieron, aunque había un problema de explicar porque se hizo daño Lincoln.

Cuando estaban por irse del lugar dejando la puerta abierta, fueron detenido por un adolescente de 14 años, el cual también era un duende, salió de su aulas por un sonido que escucho con claridad, y vio a los chicos llamándolos.

—¡Oigan!, Esperen —los detuvo—, ¿Escucharon también ese sonido? —cuando pregunto eso, vio el baño y resulto que había un gran agujero en la pared y un cuerpo tirado al otro lado—, ¡¿QUE DEMONIOS LE AH OCURRIDO AL BAÑO?!.

—¡Caracoles!, Esto será más complicado

No sé volvió solo una coincidencia, sino que el grito llamo al resto de maestros y profesores que salieron de sus horarios para ver qué pasaba, y vieron el gran agujero en la pared y el chico. Ahora sí eran un problema.

—¡¡Daños al baño de la escuela, rompiendo la pared, y el suelo, además de dejar en estado de coma a un preadolescentes!! —exclamo el director molestó, mientras contaba lo hecho por los dos—, ¡Tiene algo que decir en su defensa!.

Lincoln miro a los lados viendo que sus padres estaban molesto con el, por agarse a golpes con un chico, y la asistente del padre de Risitas, estaba presente, pero no lo estaba en absoluto molesta.

—En mí defensa, yo solo me defendía —testigo Lincoln—, ese chico jamás lo vi, tenía como mí edad, además apareció de la nada en el techo.

—Y yo solo protegía a Lincoln del matón

—¿No lo podían hacer de forma pacífica acaso? —pregunto Rita notablemente molesta.

—No —contesto—, era una notable amenaza para mí, mis orejas lo detectaron al producir un sonido agudo.

—¡¿Sonido agudo?!, ¡Las grabaciones están rotas, y además de sordas, no se escucha nada, y no lo precepto! —hablo el director.

—Pues yo si lo persivi, y con bastante claridad

—Señorita Laugh, usted entienda, no tiene el poder autoritario para poder tomar tales decisiones brutas como esas, ¡Tiene alguna idea cuánto debemos pagar por los gastos!

—Mucho, y eso no me importa —se rascó la parte de atrás de la oreja—, soy una Engro'u, y además, Lincoln recibió un daño casi considerable que lo podría dejar al borde la muerte sino hacia nada. ¿Acaso usted no se preocupa por sus estudiantes director?.

—Las evidencias son inpalibles es mis casos, y usted no tiene una concreta para decir que lo cometido por usted tenía justificación para dejar al chico en coma, y posible pérdida de memoria

La puerta es tocada en medio de la conversación, siendo que era Tabby, la joven rockera rebelde, que venia a declarar lo ocurrido y que pasó.

—Señor director, permítame declarar la verdad —el director aceptó, a lo cual Tabby continúo—, pues ya con mí análisis lector pasado, pudo descubrir que lo ocurrido en la escena del incidente, Lincoln y Risitas son inocentes —ambos chicos sonrieron delante de eso—, en primera, Lincoln detecto una amenaza cercana en el baño lo cual produjo un sonido agudo que fue escuchado por Risitas, y además el chico no pertenece a la escuela, ni menos a una rival, este caso, me temo decir que es más grave.

—¿A qué se refiere señorita Tabby?

—Simple, el matón que está en coma, es un clon a partir del ADN de varias personas, que fueron combinados para dar vida a un ser que pudiera secuestrar a Lincoln, y usarlo como rehén cuando fuera su base secreta

—¡¿QUE?! —esclamaron todos al unísono sorprendidos.

—Como lo escuchan, no era más que un secuestro que salió mal, Lincoln es la verdadera víctima de esto

La conversación termino con todos los presenté sorprendidos de ello, al punto que director por más que quisiera sacar información, Tabby respondía negativamente, que no había más información que esa, que el lugar donde podrían encontrar a las involucrada estaba oculta en una parte, pero tomaría tiempo. Los padres Loud se fueron con Lincoln, y lo llevaron a casa, no volvieron al trabajo por si acaso algo malo le pasaba a Lincoln.

Cuando las hermanas llegaron, vieron a Lincoln con un algodón en la nariz, el ojo hinchado cubierto por un trozo de carné, y su pie cubierto de yeso — se lo pusieron justo después de terminar su entrevista con el director—, la preocupación de las hermana era tal, que ocurrió como es debido la cosa. Todas en vez de darle un abrazo, palabras de aliento de que todo saldrá bien, no, salieron con lo típico Loud, vendarle la cara con gasas al punto de no poder respirar, que Lori le mida la temperatura a través del chivo, Leni sacando sopa de quien sabe dónde, volcándose sobre Lincoln por las gemelas que trajeron peluches y animales para consentir a Lincoln, y Lincoln termino con las piernas al aire mientras que Luan y Luna sonreían por haber hecho un buen trabajo de atención, terminando con Lisa lanzando un rayo de dudoso proceder.

Y Lili le entrego un chupete para tranquilizarlo, si eran unas buenas hermanas, ah, y casi lo olvidaba, proteger la casa con paredes de concreto de 17 metros, campo magnético electrificado, alambre de púas por todas las esquinas además de eléctricos, rayos láser en el patio con un detector facial, en caso de que alguien sea pase de listo, guardias del FBI protegiendo la entrada y puerta de salida, de dentro por fuera, detector de huella digital para entrar a la casa, analizador de ojos, chip de rescate, y por último pero menos importante cámara por cualquier esquina de tamaño miniatura que vigilan asta en el baño, cuartos, armario, e incluso desde dentro de las persona no cayeron mal a las hermanas para proteger a las hermanas y en especial a Lincoln.

Con hermanas así quien no necesita enemigos, archienemigos, ene-mitad, y asta incluso villanos a la vuelta de la esquina, pues Lincoln no necesitaba ello, tiene una organización corrupta que lo está tratando de capturar a toda costa.

—Que no les parezca raro, una vez incluso atravesaron al tierra para llegar a china, y buscar a los familiares de una bravucona —hablo Lincoln a la nada—, pudo ser peor quizás, pero no me imagino algo peor que Lori, Leni, y mamá peleando por la última crema Cicatriciur.

(Si pregunta la marca Cicatriciur es una crema rejuvenecedora de la piel).

—¡Chicas!, Todo está en el orden correcto como debe ser —dicho por Lori.

—¡Si, Capitana!

—Las cámaras funcionan a la perfección —Lisa responde si—, los guardias están atento —Luna lanza una manzana al aire y los agente disparan—, los láseres sirven —Lola arroja un peluche de oso al patio, lo escanean, y una explosión con diversos aparatos se produce en el lugar—, el detector de huellas digitales —Leni lo prueba para entrar a la casa, pero se choca contra la pared, comentando su típica frase—, Los alambres —Lynn lo toca y se le produce una descarga eléctrico que poco o nada le hizo de daño—, y por último, el campo magnética del techo —una paloma pasa cerca y se hace pavo de día de acción de gracia—, todo en orden, descansen soldados —todas se tiran en el sillón, y comienzan a reproducir la novela El barco del amor.

Lincoln parece ya un tanto molestó y aburrido por esto, asta el punto que camina como estatua de piernas abiertas y se va a su habitación. Después de un rato de sacarse las gasas — con la única excepción que era su pierna derecha—, procedió a relajarse en su cama cuando de repente entran las hermanas, gritando su nombre.

Analizando cualquier cosa a la mano, desde debajo de la cama, el colchón, los cómic, el interior de figuras, cada hoja de los cómic, su mochila, donde sacaron una especie de documento en un sobre amarillo que parecían de confidencialidad.

—¿Que es esto hermano? —le muestra Luna—, ¡Acaso una bomba!.

—¡No, no, no! — la detuvo Lincoln ante de que tire la carta a fuera—, no es una bomba, es… eh, Emmmm, algo confidencial mío.—sonrio el albino.

—Amm, no se, pero más te vale que no pornografía oculta ahí —dijo Lori—, somos terminarás peor que Spiderman cuando luchó contra el negro y el de arena, ¿Ok?.—lo sujeta de la camisa.

—Claro Lori

—Bien chicas vámonos —todas se marchan en orden de enumeración, y la última que es Lisa le hace seña que el secreto será guardado.

Lincoln no supo si malinterpreto eso o que, pero una cosa era segura, debía evitar contacto durante un buen tiempo con una chica, o bueno quizás no tanto, porque su celular sonó de repente y contesta.

Contesto con el típico: "Hola, ¿Quien es?".

Y fue respondido por una voz femenina.

«Hola Lincoln, soy yo Cristina».

—Hou, H-… hola Rusty

«¿Rusty?, No so… Oh, ya entiendo, bueno quería saber cómo te encontrabas, lo ocurrido en el baño de exparcio como humo. Casi todos están impresionando de como no escucharon la pelea, incluso los sonidos se repitieron después de lo ocurrido, es como si el sonido fue transportado a otro tiempo», hablo sorprendida la pelirroja mientras recordaba la cosa.

—Valla… no creí que eso sería posible, es una habilidad nuevo, ¿No? —dudo el albino—, porque yo jamás escuché de un poder asi.

«Lo mismo me digo yo, un poder de cambiar el curso del sonido adelantando lo a cierto tiempo, parece algo increíble», se escucha unos murmullos de fondo, «me olvidaba, en la tarde irá Rusty a entregarte el trabajo para que lo copies, y respondas».

—Bien, ¿De que trata el trabajo?

«Es de Ciudadanía y naturales, los Gene No Mutagenos, la historia detrás del contrato anti Héroes, la catástrofe de Koaqu'O, y por último, los orígenes de los ciudadanos GTM», contesto la chica «en Naturales hay que hacer un una cartulina completa de la explicación de nuestros poderes, su uso y que ventaja tenemos, y también debemos escribir un expediente completo sobre los animales, a ti y tu grupo le toco los cocodrilos, deben entregarlo antes de 15 días».

—Muchas gracias por informarme —agradecio—, y además estoy bien así que no tengas preocupación.

«Adios», corta la llamada.

El albino suspiro, se sentía aliviado, asta que se dio vuelta, y se escuchó el grito de su nombre, por parte de todas sus hermanas.

—¡Les estás siendo infiel a Ronnie Anne! —Lori.

—Muy mal Bro, muy mal

—Como te atreves hacerle eso a una persona como ella —Lana.

—¡¡Ella necesita tu amor!! —dijo lola arrodillándose.

—¡Chicas!, Es solo Cristina una amiga, solo quería saber cómo estaba y avisarme sobre unas tareas —respondio.

—Eso esperamos —dijeron todas, marchando se sin mirar atrás, y se caen por una patineta.

—¡LYNN DESDE EL DIA QUE NACÍ TE ESTAMOS DICIENDO, NO DEJES TUS COSAS TIRADA! —grito Lola.

Lincoln cerro la puerta, y después suspiró, ahora estaba todo bien, asta que de repente, llega otra llamada, contesta, y resulta ser Risitas.

«Oye Lincoln, te quería decir algo, ya por lo ocurrido, no se que hacer, estoy temiendo que mí vida se vea involucrada en lo que te esta ocurriendo», dijo Risitas, mientras se encontraba en la bañera de su casa, vestida pero sin agua, «no puedo evitar sentirme insegura de mí alrededor».

—Risitas… ¿Te sientes bien? —fue lo último que escuchamos, cuando todo se puso negro.