Diez años:

Takaita Hiwatari

Capítulo 14: "Un bastardo interesado":

─¡Sasuke, ya era hora! ─replicó Suigetsu, quien se encontraba en la zona de aparcamientos del hospital.

El casi teatral enojo quedó a un lado cuando en silencio Sasuke le ofreció una pequeña botella de agua. Suigetsu adoraba ese líquido vital, y sus amigos más cercanos lo sabían. Podía beber litros y litros de agua sin cansarse.

─¿Qué es esto?, ¿pretendes comprar mi perdón por haberte retrasado, bastardo?

Guardando silencio en un principio e ignorando el insulto, Sasuke comenzó a caminar para salir de las inmediaciones del hospital. Al instante fue seguido por Suigetsu, quien presto había abierto la botella para degustar su contenido.

─Me fue imposible llegar antes. Karin me entretuvo.

Torciendo la boca en una mueca de disgusto, sacudió una mano, ¿cómo no había imaginado algo así?

─En serio, esa bruja de Karin tiene una obsesión enfermiza contigo. Yo iría a denunciarla para que pusieran una orden de alejamiento. ─Rió divertido con su propio comentario─. Menos mal que lograste deshacerte de ella. Yo que tú me pensaría seriamente la posibilidad de casarte con ella en un futuro.

Al instante Sasuke le miró como si aquel último comentario le hubiera ofendido tanto o más que un insulto.

─¿Qué te hace pensar que me casaría con ella?

No fue difícil para Suigetsu percibir que a su amigo le había molestado su comentario. Pero no le importó. Sasuke siempre había sido un gruñón, hasta la brisa primaveral podía irritarle en ocasiones.

─Bueno, desde que estábamos en el instituto habéis tenido esa relación… "especial" ─Simuló las comillas con su mano libre─. Ella siempre ha vivido enamorada de ti, y tú no parecías muy incómodo a su lado. Siempre habéis tenido vuestros altibajos, a veces sólo amigos, a veces amigos con derecho… pero ahora os estáis entendiendo bien.

─Todo eso está en el pasado. Entre Karin y yo jamás hubo algo serio, ni lo habrá.

─¿Eh? ─preguntó totalmente confuso. Al pasar junto a una papelera, lanzó la botellita ya vacía desde hacía minutos─. Imposible. Karin asegura que os entendéis muy bien. Ya sabes lo que quiero decir, como pareja.

El entrecejo de Sasuke se arrugó automáticamente con las últimas palabras. ¿En serio Karin había tenido la osadía de afirmar semejante estupidez? Suigetsu siempre bromeaba sobre que Karin tenía una obsesión enfermiza con él, pero por primera vez empezaba a plantearse seriamente darle la razón a su amigo.

Ignorando el tema de Karin y prefiriendo prestarle atención al asunto que les atañía, le indicó a Suigetsu que ingresaran en una cafetería cercana, asegurando que iba a invitarle a tomar algo para entrar en calor. Esa noche estaba siendo especialmente fría.

─Wouh, wouh… esto ya es demasiada amabilidad por tu parte, Sasuke ─comentó suspicaz mientras tomaban asiento─. Propones que nos veamos, me compras agua, me invitas a tomar algo… En serio, Sasuke, vamos a dejar este teatro, nos conocemos prácticamente de toda la vida. Sé directo: ¿qué quieres? No me creo que quieras recordar viejos tiempos.

Sasuke comprendió que había sido demasiado obvio, pero no le importó lo más mínimo. Ambos se retiraron las gruesas chaquetas dejándolas sobre los respaldos de sus respectivas sillas, después, el pelinegro dejó la mochila en el suelo, junto a sus pies. Seguidamente, hicieron sus pedidos a un camarero que pasaba cerca.

─Está bien, seré directo. ─En el fondo lo agradeció, ya que no sabía bien cómo empezar a tratar el tema que le interesaba─. Es sobre Uzumaki Naruto. ¿Desde cuándo le conoces?, ¿qué relación tienes con él?

Suigetsu frunció el ceño.

─Eres un bastardo al que sólo le mueve el interés ─respondió con franqueza. Desde el primer momento lo supo, ese interés de Sasuke en buscarle sólo podía deberse a que quería algo de él. Francamente, no le agradó saber el motivo por el que su amigo se había reunido con él. ¿Hablar de Naruto?

Los insultos que Suigetsu le dedicaba eran tan comunes que ni siquiera le afectaban, aunque a veces sus comentarios estuvieran cargados de verdad. Se acomodó en la mesa, dedicándole una seria mirada.

─Contesta.

─Naruto sólo es un amigo, por ahora. Nos conocemos hace un mes aproximadamente.

Una suave tensión se acumuló de inmediato en los hombros de Sasuke, viendo a Suigetsu como una amenaza.

─¿Te gusta ese niño?

Cruzándose de brazos, el otro se acomodó en el respaldo de la silla, dedicándole una seria mirada.

─No es un niño, ya tiene diecisiete. ¿Hay algún problema si me gusta? Ya tuve algo con un chico, y no demostraste ser homófobo.

─Idiota ─masculló apretando los puños sobre la mesa, conteniendo el enojo. Se forzó a hablar con calma─. Claro que hay un problema, hasta que cumpla los veinte es un niño. Es diez años menor que tú. Con esa edad probablemente ni siquiera sabe lo que quiere, estará contigo un tiempo y te cambiará por otro.

Con disimulada desesperación intentó sembrar en Suigetsu los mismos prejuicios que le habían corroído a él durante meses. Ansiaba hacerle desistir por las buenas.

─Ay, Sasuke, siempre tan correcto… ─comentó con una sonrisita burlona─. Sí, es menor de edad, ¿y qué? No voy a violarle o asesinarle, sólo quiero una relación con él. Y si Naruto también quiere, no es como si estuviera cometiendo un delito o cualquier cosa que tu pulcra mente debe de estar imaginando.

El enojo y los celos estaban haciendo mella en él. Ni siquiera notó cuando un camarero se acercó para dejar sus pedidos. Sólo podía observar a Suigetsu como si así pudiera hacerle arder entre devoradoras llamas negras que le hicieran suplicar clemencia.

Su mente estaba por la labor de aumentar su malestar. Gustosa le ayudaba a visualizar a Naruto y Suigetsu tomados de la mano sin reparo, abrazándose, besándose… Y ahí decidió detener cualquier cosa que pudiera imaginar después.

─Naruto ni siquiera es gay. ─Lo intentó de nuevo.

Negando con la cabeza, Suigetsu sofocó una risilla y dio un trago a su refresco.

─Sé perfectamente que lo es. ─Karin se lo había asegurado en sus mensajes─. Quizá la actitud de Naruto te ha hecho tener una idea equivocada de él, es tímido y reservado…

‹‹¿Tímido y reservado?››, pensó confuso. ¿Suigetsu y él hablaban del mismo Naruto?

─Pero es gay ─continuó diciendo, ajeno a los pensamientos de su amigo─. Sé por él mismo que al parecer tuvo un problema en el pasado, alguien se burló de él, y eso le mantiene un poco inaccesible.

El último comentario fue una pedrada en la cabeza para Sasuke, dándose por aludido al instante. Pero al parecer Suigetsu no sabía demasiado sobre el tema. ¿Hasta dónde le había contado Naruto respecto a ese tema?

─¿Así que no sabes nada de él?

─Tampoco es así exactamente, poco a poco nos estamos conociendo, y también conozco a algunos de sus amigos: Sakura, me parece un poco mamá gallina sobreprotectora con Naruto; Kiba, ese chico es bastante simpático; Chouji, Shikamaru… ─explicó enumerando con los dedos─. Va al mismo instituto al que fuimos nosotros. No he podido evitar fijarme en que el pantalón del uniforme le queda bastante… ─Se aclaró la garganta al notar que estaba por desviarse del tema. No percibió que Sasuke arrugo el entrecejo con curiosidad por lo que iba a decir, ¿bastante qué?─. Estudiará magisterio de educación primaria. Y parece adorar el ramen de Ichiraku. ¿Recuerdas dónde queda? Ese local que está a unos metros del instituto…

Sasuke dejó de escuchar el monólogo del otro. Suigetsu había tenido varias relaciones cortas con chicas y algo fugaz con un chico. Nunca había visto a su amigo tomarse sus relaciones demasiado en serio, pero esta vez casi podía palpar con las manos la amenaza que su amigo suponía. Suigetsu iba en serio, podía notarlo.

Y lo que le estaba enervando era el hecho de que en solo un mes, Suigetsu había conocido más cosas de Naruto que él en diez años. Sí, sabía lo que el chico quería estudiar porque Itachi se lo dijo, y también sabía que Naruto amaba el ramen porque su madre se lo contó, diez años atrás, la primera vez que se vio obligado a cuidar de Naruto.

Pero pensándolo fríamente, Naruto y él jamás se habían detenido a hablar para conocerse mejor.

Aunque volviendo al asunto que ahora le preocupaba, ¿cómo podía deshacerse de Suigetsu sin revelar sus propios sentimientos? No quería exponerse tanto frente a él. Si le ordenaba sin más que se alejara de Naruto, sería sospechoso. Pero…

─Aléjate de Naruto.

Las palabras habían escapado de sus labios antes de ser siquiera consciente. Enserió más su expresión al notar la mueca confusa de Suigetsu, quien después recargaba un codo en la mesa en actitud burlona.

─¿Tú también vas a ser como Sakura y te vas a comportar como una mamá gallina? ─Pero Sasuke no respondió a su provocación, sólo se limitaba a dedicarle una mirada heladora─. Naruto no es un niño, sabe cuidarse solo y decidir por él mismo qué es lo que quiere.

Lo único que Sasuke deseaba en ese momento era poder tomar a Suigetsu del cuello y estrangularle con sus propias manos hasta que éste le asegurara que se iba a mantener alejado de Naruto. Había olvidado que Suigetsu jamás se dejaba influenciar por otros, y mucho menos le preocupaba lo que los demás pudieran pensar sobre él. Siendo sincero consigo mismo, en ocasiones como aquella envidiaba ese rasgo de su amigo.

─Te conozco, y también conozco a Naruto. Algo entre vosotros jamás funcionaría, sois demasiado diferentes.

Pero una vez más su intento de persuadir a Suigetsu se fue al traste. Quizá sí había algo en lo que Naruto y Suigetsu se parecían, ¡eran irritantemente tozudos!

─La diferencia le dará diversión a la relación ─respondió despreocupado, esbozando una sonrisa─. Imagina qué aburrido sería si Naruto y yo fuésemos iguales.

¡Estúpido Suigetsu…!, pensó molesto. Sin duda, si había algo que siempre le había diferenciado de su amigo era que él siempre veía el vaso medio vacío, mientras que Suigetsu lo veía medio lleno.

─Sasuke, no es que no agradezca tu repentina preocupación por mí, pero… te conozco. Como dije, eres un bastardo al que sólo le mueve el interés, y es evidente que hay algo aquí que te interesa. Y sé, aunque trates de aparentarlo, que no es mi bienestar sino el de Naruto. Así que, ahora me toca a mí preguntar, ¿qué relación tienes con Naruto? ─preguntó directo─. Lo único que sé es que vuestras madres son amigas, pero él nunca habla de ti. ─Sin saberlo, aquella afirmación fue peor que un puñetazo en el estómago para Sasuke─. Pero esa respuesta no termina de convencerme. Mi madre tiene amigas, y no necesariamente los hijos de ellas son mis amigos, o siquiera me despiertan algún tipo de preocupación.

Por un momento dudó entre simplemente responder que eran amigos, o confesar el interés que Naruto tenía en él… y que ahora era reciproco. Pero no quería arriesgarse, después de su actitud pasada con el rubio, no sabía si éste estaría dispuesto a intentar algo con él. Recientemente habían compartido besos en dos ocasiones, pero no debía confiarse, Suigetsu ahora estaba ahí, luchando ferviente para robarle espacio en el corazón de Naruto.

─Cuidé de Naruto ocasionalmente cuando él todavía era un niño. El año pasado fue paciente de mi tutor, Yakushi Kabuto, en el hospital; a veces yo me ocupaba de él. Podría decirse que tenemos una relación parecida a la amistad.

Repentinamente emocionado, Suigetsu azotó ambas manos contra la mesa sin hacer demasiado escándalo. Apostaba que Naruto debió de ser adorable en su infancia, le habría gustado conocerle entonces.

─¡Esto es perfecto! Ya que pareces conocer tan bien a Naruto, puedes ayudarme a acercarme a él.

Un tic sacudió con irritación una de las cejas de Sasuke.

─¿Acaso eres sordo? Te quiero lejos de él ─escupió sin rodeos.

Pero como ocurría la gran mayoría de las veces, Suigetsu no se sintió intimidado en absoluto. Se limitó a sonreír despreocupado. Sabiendo que su amigo conocía a Naruto desde hace tanto tiempo, ahora podía entender la preocupación que sentía por el chico.

─Deja de preocuparte, abandona ese complejo de mamá gallina. Mis intenciones con Naruto son honestas. Incluso más adelante podríamos quedar los cuatro, ya sabes: Karin, tú, Naruto y yo…

El golpe sordo que hizo el puño de Sasuke al estrellarse en la mesa, cortó otro monólogo que se avecinaba y le sacó un respingo de sorpresa a Suigetsu.

─Me voy ─masculló tenso, poniéndose de pie para colocarse apurado la chaqueta.

─¿Que te vas?, ¿cómo que te…? ─Ignorándole, el otro se colgó la mochila y se fue─. ¿Sasuke?, ¡Sasuke!

Totalmente confundido, volvió la mirada a la mesa. ¿Qué le ocurría ahora al gruñón de Sasuke? Podía ser cualquier cosa, ese tipo se irritaba por todo. Restándole importancia y diciéndose a sí mismo que quizá le preguntaría en otro momento, se percató que la bebida de Sasuke estaba intacta. Sonrió al pensar en la segunda bebida gratis, pero entonces reparó en que Sasuke le había invitado a entrar allí y se había marchado sin pagar.

─¡Ese bastardo de Sasuke…! ─renegó.

...

La sonrisa de Mikoto fue tan radiante, que por un momento Sasuke olvidó su enojo cuando ella le rodeó entre sus brazos.

─No he tenido que esperar al domingo para poder ver a mis dos hijos. Estoy tan contenta…

Sasuke se sintió un poco culpable, ya que si había ido allí es porque mandó un mensaje a Itachi preguntándole si podían verse y su hermano contestó que estaba en casa de sus padres. Estaba allí por la necesidad de ver a su hermano, no a sus padres.

Quizá Suigetsu tenía razón: era un bastardo interesado.

Al ingresar en la sala encontró a su padre y a su hermano enfrascados en una conversación. Itachi parecía relatarle algo sobre el trabajo, y el hombre no hacía más que observarle lleno de orgullo.

─¿Crees que lograrás que esos trabajadores reciban su dinero? ─preguntaba Fugaku con interés.

─El caso parece complicado pero no lo es. Al tratarse de una multinacional, acabará pagando.

─Ese es mi hijo. ─Una suave sonrisa complacida adornó el rostro del hombre.

─Fugaku, Itachi ─llamó Mikoto, acercándose tomada del brazo de su hijo menor─. Parece que hoy estaremos la familia al completo, y sin esperar al domingo.

Aunque su padre no era dado a las sonrisas y mucho menos era efusivo, fue evidente que le agradó tener a sus dos hijos en casa. Mikoto le pidió que se uniera a ellos en lo que ella terminaba de preparar la cena, aunque lamentó que de haber sabido que estarían los cuatro, habría preparado mucho más.

Itachi envió una mirada significativa a su hermano mientras Fugaku preguntaba con interés cómo le iba a Sasuke en su trabajo en el hospital. A simple vista aparentaba normalidad, pero él sabía que bajo esa expresión neutra había algo que le preocupaba a Sasuke. Conocía hasta el más mínimo gesto en él. No quería pensar que su tonto hermano menor de nuevo había metido la pata con Naruto-kun.

─¡Sasuke!

La llamada de su madre interrumpió la conversación. El nombrado caminó a la cocina, donde Mikoto le esperaba.

─¿Qué?

─Acabo de darme cuenta de que no tengo nada de sal. He buscado por toda la cocina, pero no hay. ¿Podrías ir a casa de Kushina a pedirle un poco? Mañana iré a comprar.

Sasuke parpadeó confuso, Mikoto nunca antes le había pedido algo así. Si a horas como esa notaba que le faltaba algo, les enviaba a Itachi o a él a una tienda 24 horas cercana, o iba ella misma.

─Sería mejor si voy a la tienda…

─¡No! ─exclamó, y a continuación sonrió─. Anda, ve rápido, la necesito para la cena.

Encogiéndose de hombros, finalmente Sasuke asintió y sin más marchó tras ponerse la chaqueta. No sabía cómo le recibiría Kushina. Las últimas veces que habló con ella fue por teléfono, y ella se había mostrado reacia a pasarle el teléfono a Naruto. Tal vez la pelirroja sospechaba que algo ocurría entre Naruto y él y estaba molesta.

Como esperaba, fue ella quien le recibió. Pero no fue como esperó, nada más verle, Kushina sonrió como si llevara una eternidad esperando verle aparecer por allí.

─Hola, lamento molestar. ─Inclinó ligeramente la cabeza en señal de saludo─. Mi madre…

No tuvo tiempo de terminar la frase cuando con toda la confianza del mundo, la mujer le había tomado de las muñecas y con un firme tirón le obligó a ingresar en su hogar.

─Sasuke, no te quedes ahí. ¡Pasa! Afuera hace un frío horrible'ttebane.

Demasiado efusiva, pensó deteniéndose en el rellano de la entrada, igual que su revoltoso hijo.

─No quiero molestar. Mi madre se ha quedado sin sal…

─Entiendo ─interrumpió. Con un movimiento de mano le invitó a entrar, pero el chico rechazó educadamente─. Está bien, si lo prefieres entonces espera aquí. ─Conteniendo una risita caminó a la sala, donde hasta hace un momento estaba viendo la televisión con su familia─. Naruto, tenemos una visita en la entrada, ¿puedes ocuparte mientras voy a la cocina a buscar algo?

─¿Ahora? ─preguntó curioso. No solían recibir visitas a esa hora.

─¡Ve! ─ordenó señalando el pasillo con firmeza.

─¡S-sí! ─Como si un resorte le hubiera empujado, en menos de un segundo estuvo de pie y corrió hacia la entrada.

Minato observó aquella escena con curiosidad antes de preguntar.

─¿Quién es?

Ella esperó a que Naruto se hubiera perdido de vista antes de responder con una sonrisa.

─Mikoto se ha quedado sin sal en casa, así que ha mandado a Sasuke a pedirme un poco. Tú quédate ahí y no pierdas detalle de la película, después te preguntaré.

Antes de que él pudiera decir algo más, se marchó. Sabía que Minato también sospechaba que algo ocurría entre los hermanos Uchiha y Naruto, y no quería que se sintiera preocupado ante el hecho de haber enviado a Naruto a atender a Sasuke.

Naruto se detuvo de forma estrepitosa en el pasillo al ver quién era "la visita". ¿Por qué su madre no le había dicho de quién se trataba? Él permanecía de espaldas, pero al escuchar el ruido de sus pasos interrumpidos, había girado a verle.

─Sasuke.

─Naruto ─pronunciaron a la vez.

El mayor fue el primero en reaccionar y alzó de forma sutil una de las comisuras. Se estaban comportando como unos tontos, mirándose como si no se hubieran visto en años cuando en realdad se habían visto escasas horas atrás.

─¿Qué haces aquí'ttebayo? ─curioseó acercándose para quedar frente a él. Desconfiado arrugó el entrecejo ligeramente─. ¿Qué pretendes?

─Mi madre necesita sal ─fue todo lo que contestó.

Con un movimiento rápido, Naruto sacó la conocida tarjeta azul de un bolsillo y la mostró frente al rostro del mayor.

─¿Qué pretendías metiendo esto en mi bolsillo, teme? ─aclaró.

─Asegurarme de que me buscarías de nuevo.

Un tic sacudió una de las rubias cejas. Para colmo ese teme lo afirmaba tan tranquilo.

─Eso fue…

─Necesitamos hablar ─interrumpió.

─Dije que lo pensaría. ─Agitó la tarjeta para que el otro la tomara, pero con estudiada calma Sasuke metió las manos en los bolsillos de la chaqueta, indicándole que no pensaba tomarla─. Cógela ─ordenó.

─Entrégamela mañana, en el hospital. ─Antes de que Naruto pudiera decir algo, se corrigió─. Mejor, vamos a vernos en mi apartamento.

─¿¡Qué…!? ─Al percibir que había subido el tono de voz, se cubrió la boca por un instante y preocupado miró a su espalda. Kushina podía llegar en cualquier momento y no quería que les escuchara. Después miró a Sasuke. No pensaba ir a su apartamento después de lo ocurrido la última vez, Karin estaba allí, haciendo quién sabe qué con Sasuke. Arrugó el entrecejo, sintiendo los celos retorcerle el estómago─. No voy a ir allí dattebayo ─habló más bajo, guardando la tarjeta.

Pero como si no hubiera escuchado su respuesta, Sasuke continuó hablando como si nada.

─¿Te viene bien a las siete de la tarde?

─¡He dicho que no voy…! ─trató de mascullar.

─Entonces a las siete. Se lo haré saber a Itachi.

─¿Ahora además de teme eres sordo? ─preguntó con irritación contenida. ¿Para qué le preguntaba si al final iba a hacer lo que le daba la gana?

No esperó respuesta, sabía que no la recibiría. Una vez más giró, su madre tardaba demasiado simplemente para buscar sal. Le mantenía confuso que Kushina le hubiera dejado a solas con Sasuke después de la conversación de horas atrás. Hace días creía que su madre detestaba a Sasuke, pero ahora no sabía qué pensar.

─¿No te parece que mi madre está tardando demasiado…? ─Finalizó la pregunta en un susurro cuando al encarar al mayor, éste posó una mano en su mejilla─. Debería ir a ver. ─Por mucho que anhelara algún acercamiento, ahora estaban en un terreno peligroso, y eso le cohibía.

Esperaba que por la integridad física de ambos al otro no se le ocurriera acercarse más de lo que ya estaba haciendo. Quién sabe lo que haría Kushina si les descubría. Pero Sasuke no se amedrentó, incluso llegó a pensar que quizá a ese teme le gustaba el riesgo. Tal vez a él también le gustaba, porque a pesar de todo no le estaba alejando. Cuando la primera caricia entre sus labios se dio, impetuoso buscó más contacto por un instante, aunque en todo momento fueron roces superficiales.

Después se alejó un poco, llamándose tonto a sí mismo. No quería hablar con Sasuke pero aceptaba sus besos como sediento que encuentra agua en el desierto.

─Está bien. Mañana a las siete ─casi susurró cerca de sus labios.

Lo mejor era enfrentar la situación de una vez, no podía vivir rechazando hablar con Sasuke y aceptando sus besos. Tenía que poner en orden el caos de sentimientos en su interior. Simplemente debía acudir cauto al encuentro con los hermanos y todo estaría bien.

Como respuesta sus labios fueron asaltados de nuevo, y una vez más, él lo permitió. Afirmó las manos a los brazos de Sasuke, manteniéndole cerca. Casi al instante las manos contrarias se posaron en sus mejillas. Cuando sus lenguas apenas tuvieron oportunidad de tocarse, escucharon unos enérgicos pasos acercarse.

─¡Lo lamento, Sasuke, no encontraba la sal'ttebane! ─Su sonrisa se borró al encontrar a su hijo recargado de forma casi dramática en la pared, ocultando el rostro contra un brazo mientras respiraba como si hubiera recorrido toda Konoha en una carrera─. Hijo, ¿estás bien?

─¡Casi me matas del susto dattebayo! ─exclamó temiendo levantar la cabeza. Su rostro debía estar más rojo que el cabello de su madre, podía sentirlo totalmente caliente.

Kushina dio una violenta palmada en la espalda de su hijo, arrancándole un grito de dolor.

─¡Ni que estuvieras haciendo algo malo como para asustarte con mi presencia! ¿Cierto, Sasuke? ─preguntó encarando al mencionado.

El nombrado se limitó a asentir con un par de movimientos mecánicos. Pero ni siquiera sabía si tenía que afirmar o negar ante el comentario de Kushina. Casi le da un infarto al escuchar de forma tan repentina la voz de la mujer acercarse a ellos. Por suerte parecía que no les había visto. De haber sido descubiertos sospechaba que habría corrido sangre, especialmente la suya.

Al instante alargó los brazos y Kushina le puso en las manos un pequeño tarro de cristal lleno de sal.

─Gracias ─fue todo lo que dijo antes de dedicarle una mirada al rubio quien todavía tenía un brazo recargado en la pared. Cuando sus ojos se encontraron con los azules, ambos desviaron la mirada ruborizándose ligeramente.

Con rapidez se despidió y se marchó. Sabía que había sido toda una osadía atreverse a besar a Naruto en casa de sus padres, pero no pudo ni quiso evitarlo. Las palabras de Suigetsu todavía martilleaban en su mente.

Ese idiota… realmente iba en serio con Naruto.

Al entrar en casa, Mikoto ya estaba sirviendo la cena.

─Toma. ─Le extendió el pequeño tarro a su madre─. Kushina no encontraba la sal ─se excusó por su tardanza aunque nadie le hubiera preguntado.

─Déjala en la cocina.

La respuesta de su madre le dejó un poco confuso.

─¿No la necesitas ahora para la cena?

─Ah… ─Ella giró a mirarle con una pequeña sonrisa─. Encontré un poco que quedaba por ahí. Mañana iré a comprar.

Tras encogerse de hombros, Sasuke caminó a la cocina. Era extraño un despiste semejante en su madre. Ella siempre era muy ordenada. Al entrar, abrió un pequeño armario donde sabía que Mikoto guardaba los condimentos. Lo primero que encontró fueron dos paquetes de sal sin empezar. Contrariado alzó una ceja. Justo entonces miró a su madre que ingresaba tarareando de forma sutil una canción, evidentemente contenta por tener reunida a la familia.

─Mamá…

─¿Qué? ─contestó quitándose el delantal y procediendo a doblarlo. Al no escuchar nada más, encaró a su hijo─. ¿Ocurre algo?

Sasuke clavó la mirada en el interior del armario y después en su madre. Había algo raro en esa situación. Ella afirmó haber buscado por toda la cocina y no encontrar sal. Podría tratarse de un despiste, pero… era imposible abrir el armario y no ver esos dos paquetes de sal en primera fila. Y además, esa insistencia de Mikoto en que fuese a casa de los Uzumaki y no a la tienda 24 horas como siempre habían hecho…

Extraño, pensó, muy extraño.

─No. Nada ─respondió finalmente, guardando el pequeño tarro de sal en el armario.

La cena transcurrió tranquila, con Fugaku y Mikoto preguntando a sus hijos sobre sus trabajos especialmente.

─¿Has visto a Minato? Hace tiempo que no le veo ─comentó el hombre, cambiando de tema─. ¿Cómo está?

─No le he visto. Sólo he visto a Kushina.

Casi al instante, Mikoto interrumpió la futura pregunta de Fugaku al llamar la atención de Sasuke.

─¿Y Naruto?, ¿le has visto?

Antes de que su hijo pudiera decir algo, Fugaku sonrió de lado y negó con la cabeza.

─Siempre has sentido debilidad por ese niño, Mikoto.

─No puedo evitarlo. ─Sonrió nostálgica─. Le he cuidado tantas veces… Todavía recuerdo lo feliz que se ponía al verme llegar a su casa para cuidarle. Le encantaban los cuentos que le contaba, adoraba su pequeño triciclo naranja, y casi siempre me convencía para que le dejara comer ramen.

─Entre tú y Minato le habéis consentido demasiado ─respondió Fugaku─. Menos mal que Kushina siempre ha sido una mujer con carácter. Probablemente es gracias a ella que Naruto se está esforzando para ser alguien de provecho en el futuro. Maestro de escuela, no está nada mal.

─Por muy severo que quieras sonar, sé que también sientes cierta debilidad por Naruto.

Pero como era de esperar, Fugaku decidió dejar la conversación ahí y no responder nada para continuar comiendo. Lo que ninguno imaginaba es que los esfuerzos de Naruto empezaron gracias a Sasuke, quien sin pretenderlo le motivó para desear ser alguien en el futuro. Todo por la admiración que siempre despertó Sasuke en él.

─Todos ─habló Itachi, haciendo énfasis en la palabra─ apreciamos mucho a Naruto-kun. ¿No es así, Sasuke?

Casi al instante Itachi estaba recibiendo una mirada fulminante cortesía de su tonto hermano menor. Pero él ni se inmutó y continuó comiendo con calma, sofocando una suave risita en su interior. Sasuke a veces era tan fácil de molestar…

─No has respondido a mi pregunta ─insistió Mikoto, quien había notado el intercambio de miradas en sus hijos y el tono en el comentario de Itachi─, ¿has visto a Naruto?

─No. Tal vez estaba en su habitación.

Agradeció que tras su respuesta por fin dejaran de hablar de Naruto. Le preocupaba que Itachi pudiera lanzar más indirectas y no poder asesinarle ahí mismo porque sus padres estaban presentes.

Tras finalizar la cena, Itachi y Sasuke se encaminaron a la habitación de éste último.

─Hace tiempo que no sé nada de ti ─comentó el menor.

─He estado enfrascado en un caso.

─¿Complicado? ─preguntó ingresando en el que fue su dormitorio.

─Se trata de una multinacional que ha contratado a una empresa para que ésta a su vez contrate a unos trabajadores para la construcción de un edificio. Pero estos trabajadores llevan meses sin cobrar. ─Sasuke tomó asiento en la cama, escuchando atento a su hermano que había preferido sentarse en la silla del escritorio─. La multinacional asegura haber realizado los pagos con regularidad a la empresa para que ésta a su vez pague a los empleados.

─¿Entonces?

─El jefe de dicha empresa está usando ese dinero en gastos personales.

El menor asintió sorprendido con la respuesta.

─¿Podrás ganar el caso?

─Inevitablemente tendremos que ir a juicio. Aunque dudo mucho que llegue a celebrarse. Estoy seguro de que ese tipo no se presentará.

─No entiendo mucho sobre el tema, pero suena complicado.

─No tanto. Al tratarse de una multinacional, es seguro que los trabajadores recibirán sus sueldos atrasados. Si el juicio no llegara a celebrarse, ella hará el pago directamente, sin intermediarios, y luego ajustará sus deudas pendientes con la empresa que contrató. No importa dónde se esconda ese tipo, tiene todas las de perder.

Sasuke se recostó en la cama, dedicándose a admirar a su hermano. Siempre había sido inteligente y talentoso: el orgullo de la familia.

─Seguro que has tenido muchos casos difíciles en tu carrera.

─En mi carrera, ningún caso ha sido tan difícil como el de lograr que abrieras los ojos con respecto a tus sentimientos. Y lograr que Naruto-kun quiera algo contigo, eso sí que va a ser un caso complicado.

─¡No te burles! ─exclamó ceñudo, tomando impulso para quedar sentado de nuevo.

Itachi alzó las comisuras en una pequeña sonrisa.

─Está bien ─dijo condescendiente─. ¿Qué te preocupa, tonto hermano menor? Sé que si me has traído aquí no es precisamente para hablar de mi trabajo, ¿qué ha sucedido con Naruto-kun? ─preguntó sin rodeos.

─Naruto ha accedido a hablar con nosotros. Mañana a las siete en mi apartamento. ¿Te viene bien?

─Sí, pero no podré estar mucho tiempo.

Sasuke asintió. Sospechaba que probablemente a su hermano le venía mal aquella hora, pero sabía que Itachi siempre hacía cualquier cosa por él, para complacerle y verle feliz. Cuando se trataba de él, Itachi ponía un nivel de entrega que no usaba con nadie más, ni siquiera con sus padres.

─Hay algo más, Itachi.

─¿Qué? ─Esperaba que su hermano no hubiera metido de nuevo la pata.

Desde la última vez que Naruto-kun le rechazó no había vuelto a intentar un acercamiento. Se dijo a sí mismo que esperaría a que el propio Naruto-kun quisiera hablar con él, y así lo había hecho.

─¿Recuerdas a Suigetsu? ─El mayor asintió con la cabeza, no queriendo interrumpirle─. Él… está interesado en Naruto.

─¿Interesado? ─reiteró interiormente sorprendido, entendiendo a qué tipo de interés se refería─. ¿Cómo estás tan seguro?

─Él mismo me lo ha confesado hace unas horas. ─Su entrecejo se arrugó un poco al tiempo que apretaba los puños─. Incluso me ha pedido ayuda para poder conquistar a Naruto.

─Un rival. El caso está más complicado de lo que pensaba ─comentó─. ¿Y qué hay sobre Naruto-kun?, ¿le corresponde?

─Creo estar seguro de que no. Pero conozco a Suigetsu, es perseverante, no se echa atrás a la primera negativa, y no le preocupa en absoluto la diferencia de edad entre ellos. Está decidido.

Entendiendo que Suigetsu era una amenaza real para su hermano, Itachi se puso de pie y caminó unos pasos por la habitación mientras meditaba alguna solución.

─¿Le has hablado a Suigetsu sobre tus sentimientos por Naruto-kun? ─preguntó para asegurarse, pero conociendo a su hermano, sospechaba que la respuesta era negativa.

─No.

─Sasuke… ─le llamó con repentino hablar cansino─. ¿Todavía no entiendes que tus excesivas reservas no paran de traerte problemas? Todos tus problemas con Naruto-kun empezaron precisamente por eso.

─¡Lo sé! ─exclamó severo─. Pero lo pensé detenidamente antes de reunirme con Suigetsu. No creí conveniente que él supiera sobre mis sentimientos, así él no me verá como una amenaza y podré acercarme a Naruto sin problema. Si supiera sobre mis sentimientos, trataría de eliminarme de su camino, igual que yo pretendí hacer con él en cuanto supe sobre sus sentimientos.

─Visto de ese modo, quizá tienes razón y es mejor que por ahora Suigetsu no sepa nada. ─Interiormente sonrió. El interés de Suigetsu en Naruto-kun venía como caído del cielo, ya que gracias a la amenaza que el chico representaba, Sasuke se estaba poniendo las pilas y estaba actuando con decisión─. Al menos hasta que tu situación con Naruto-kun esté aclarada. Así juegas con cierta ventaja.

Sasuke se dijo a sí mismo, que en aquella conversación futura entre Naruto y ellos, todo debía quedar aclarado. No quería más malentendidos y mentiras, cualquier paso en falso supondría acercar a Naruto un poco más a los brazos de Suigetsu.

No pensaba ponérselo fácil a su amigo.

...

En las primeras horas de la mañana siguiente, la puerta del hogar de los Uzumaki fue golpeada con suavidad. Kushina apenas había logrado escucharlo. Al abrir, se encontró con su amiga, quien le dedicó una tenue sonrisa.

─Mikoto. ─Sonrió más ampliamente que la otra.

─¿Llego en mal momento?

─Para nada. Te esperaba.

La pelirroja se hizo a un lado para que Mikoto entrara. Entonces la pelinegra le extendió el pequeño tarro de sal que le prestó la noche anterior. Sonrió con cierta picardía cuando lo tomó entre sus manos, recordando el plan que habían elaborado la tarde anterior. Pero jamás esperó que hubiera podido realizarse tan rápido.

Caminó a la cocina, siendo seguida por Mikoto.

La tarde anterior habían decidido que comprobarían por ellas mismas el tipo de relación que había entre sus hijos. Cada una le había contado sus inquietudes y sospechas a la otra, para finalmente llegar a urdir un plan: habían decidido que en cuanto Sasuke pasara por casa, Mikoto debía enviarle a la suya a pedir cualquier cosa. Después ella empujaría un encontronazo entre su hijo y Sasuke, y sigilosa observaría la situación.

─Pensé que esta sería la mejor hora para venir, ya que Minato está trabajando y Naruto está en el instituto.

─Llegas en buen momento. ─Asintió, colocando la sal en su lugar─. ¿Quieres algo de beber? ─preguntó señalando la mesa de la cocina, invitándola a tomar asiento.

─No. ─Sonrió ligeramente, sentándose una frente a la otra─. Siento tanta curiosidad que no me entra bocado ─confesó tratando de disimular la inquietud─. ¿Descubriste algo? ─preguntó directa.

La pelirroja asintió, con una expresión un tanto solemne en el rostro que hizo que Mikoto tomara de las manos a su amiga en un gesto inconsciente, queriendo apremiarla para que contara todo lo que sabía.

─Primero estuvieron hablando. No me preguntes sobre qué, desde donde estaba no lograba escuchar nada'ttebane ─Sólo logró escuchar un "¿¡qué!?" de parte de su hijo. El tema de la conversación fue desconocido para ella.

─Oh… ─musitó un poco decepcionada. Había esperado que Kushina hubiera podido escuchar sobre qué hablaron para así aclarar sus dudas.

─Después… ─continuó diciendo. Carraspeó un poco incómoda antes de enfocar los ojos oscuros de su amiga─, Sasuke besó a Naruto.

Recordaba que se mantuvo oculta en la esquina del pasillo, observando insistente hacia el rellano de la entrada, esperando con el tarrito de sal en las manos para salir en cualquier momento. Le fue imposible poder acercarse más sin correr el riesgo de ser descubierta, así que tuvo que resignarse a no poder escuchar la breve conversación que ya estaba empezada cuando ella llegó.

Pero poco después, abrió los ojos de par en par cuando vio a Sasuke atreviéndose a besar a Naruto, ¡a su pequeño! Afirmó el tarro en una de sus manos, conteniendo las ganas de salir de su escondite y meterle ese tarro de sal a Sasuke por un lugar donde la luz del sol no llegaba. Aunque por un instante su venita homicida se aplacó al ver que Naruto se aferraba a los brazos de Sasuke. Su hijo aceptaba de buena gana aquel contacto, pero después de todo era normal, sabía los sentimientos de éste. Cuando vio que Sasuke tomaba el rostro de su hijo entre sus manos con intención de volverse más impetuoso, salió al instante pisando con fuerza el suelo para llamar la atención, y eso los hizo despertar de la nube en la que se encontraban.

Recordaba que Naruto casi se muere del susto, y en otra situación aquello le habría hecho soltar una carcajada, pero en ese momento quería abofetear a Sasuke por semejante osadía. Aunque para aparentar una fachada de normalidad le dedicó su mejor sonrisa al hijo de su amiga. Hasta donde ella sabía, gracias a la vez que escuchó a Naruto hablando por teléfono con Sasuke, sabía que éste último había estado mintiendo a su hijo, ¡y ahora iba allí y se tomaba la libertad de besarle!

Le habría gustado zarandearle hasta desnucarle y que confesara la verdad. Pero debía mantener la calma, ser cauta.

Dejó sus recuerdos de lado al percatarse de que Mikoto no había dicho absolutamente nada. Curiosa la miró.

─¿Mikoto?

─Ah… umn… Sasuke, ¿mi Sasuke? ─atinó a decir, meditando enseguida que la pregunta había sido absurda. Sacudió un poco la cabeza, tratando de centrarse─. ¿Estás segura? ─Al ver a la pelirroja asentir en silencio, continuó─. ¿Qué hizo Naruto?, ¿se molestó?

Kushina llevó una mano a su cabello, acomodando algunos mechones tras la oreja al tiempo que suspiraba con cierto pesar.

─A mi parecer, mi hijo se mostró bastante complacido con eso. Pero después de todo es normal, ya te conté sobre sus sentimientos por tu hijo.

Estudiando la expresión de su amiga, podía notar que Kushina estaba preocupada.

─Lo lamento. Sasuke no debió hacer algo así.

─No me malinterpretes, Mikoto. Yo sólo quiero que Naruto sea feliz, y si Sasuke es esa felicidad podría aceptarlo…

─¿Podrías? ─reiteró, interrumpiéndola con incertidumbre.

─Si supiera que las intenciones de Sasuke son sinceras, lo aceptaría.

Mikoto apretó la mano de Kushina entre las suyas. Entendía el desasosiego de su amiga, y conociendo la naturaleza reservada de Sasuke, ni siquiera como madre podía poner la mano en el fuego para defender que las intenciones de su hijo eran honestas. Es decir, ella sabía que Sasuke era un buen chico, pero no sabía con certeza qué significaba Naruto para él.

Hasta hace poco había vivido engañada pensando que Uzumaki Karin era novia de Sasuke, hasta que Itachi se lo desmintió. Pero el día anterior Kushina le había contado que hablando por teléfono Naruto acusó a Sasuke de rechazarle una y otra vez, y que le había engañado haciéndole creer que entre Karin y él no había nada cuando no era así. Incluso ayer Sasuke le mintió asegurando que no había visto a Naruto en casa de los Uzumaki.

Determinada, estrechó de nuevo la mano de su amiga para llamar su atención.

─No te preocupes más, Kushina. Hablaré con Sasuke en cuanto venga a casa.

Pero el alivio no llegó a Kushina.

─¿Crees de verdad que tu hijo te diría algo? Hablar con mi hijo sobre este tema es toda una odisea'ttebane, y él es más extrovertido.

─Al menos lo intentaré. ─Le sonrió ligeramente─. Confía en mí. En cuanto sepa algo te lo contaré.

─Mikoto… gracias. ─Le devolvió la sonrisa, por fin un poco más tranquila.

Por un momento pensó que quizá se estaban metiendo demasiado en las vidas de sus hijos, pero ella no podía evitarlo, era su deber, Naruto apenas tenía diecisiete años, todavía era un niño. Por otro lado Sasuke ya era un adulto, rozando la treintena, con experiencia de la vida y dudosas intenciones sobre Naruto.

¿Qué madre en su sano juicio no intervendría?

CONTINUARÁ…

Hola, ¿cómo ha ido la Semana Santa? Yo de aquí para allá, rodeada de familiares que han venido de fuera a pasar unos días.

Mikoto y Kushina continúan con sus investigaciones (?). Como decía el video que publiqué en mi facebook: "A una madre es imposible engañarla. En el tiempo que tú tardas en decir: Me quedé en casa de Pablo. Ellas ya saben dónde has estado, qué llevas en los bolsillos, si te has llevado anorak o no" Cómo me hace reír ese vídeo XDD

¡Se agradecerán reviews! Cualquier pregunta que tengáis, no dudéis en decírmelo. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!