Diez años:

Takaita Hiwatari

Capítulo 19: "Una cita":

La tarde siguiente, Naruto esperaba nervioso en la puerta del hospital. Había llegado media hora antes. No quería que Sasuke saliera y que al no verle pensara que se había arrepentido y no iba a ir. Caminó un poco inquieto alrededor de la puerta, sin ser consciente de que estorbaba a otras personas que querían entrar y salir del edificio por estar tan sumergido en sus nervios.

Largos minutos después que se le antojaron horas, sintió una mano posarse en su hombro que le hizo detenerse en seco. Por fin Sasuke había salido. Pero al girar no le encontró a él, sino a Karin. No pudo disimular la expresión de desilusión mezclada con confusión, era raro que su prima se acercara a él.

─¿Qué haces aquí?, ¿mi prima está enferma? ─preguntó con verdadera preocupación, refiriéndose a Kushina.

─¿Ah?, ¿qué? ─El tono de voz preocupado en aquella pregunta le había desconcertado por completo─. N-no… Mi madre está bien.

─¿Minato también está bien? ─continuó, soltándole.

─Sí, mis padres están bien'ttebayo.

La actitud de preocupación cambió en la chica al saber que Naruto no estaba allí acompañando a alguno de sus progenitores, o a ambos. ¿Quizá de nuevo algún amigo estaba ingresado? Su mirada se afiló ligeramente. ¿O tal vez estaba ahí por…?

─¿Entonces qué haces aquí?

─Yo sólo… bueno… ─balbuceó repentinamente inquieto─. Es que…

Karin alzó un dedo, indicándole silencio para cortar aquel intento de respuesta sin sentido. Irónicamente, aquello le había hecho confirmar su sospecha.

─Sasuke ─aseguró sin ningún tono en especial.

El menor apartó la mirada con incomodidad. No quería que Karin se enojara y armara una pelea en ese lugar, podrían causar problemas a Sasuke.

─No hace falta que respondas, está claro ─añadió ella ante el silencio de su primo.

─Karin, no quiero discutir… ─atinó a decir.

─No me malinterpretes, mocoso. ─Ante el insulto, Naruto frunció el ceño─. No voy a pelear ─Antes de que el rubio pudiera suspirar de alivio, continuó─, pero sí voy a aclarar unos puntos contigo.

Sin poder evitar una actitud defensiva, Naruto frunció el entrecejo de nuevo, sabiendo que lo que Karin quería decirle estaba relacionado con Sasuke.

─Habla ─concedió en un susurro. Sabía que aunque se negara, la chica diría lo que pensaba.

Karin se acomodó el bolso y la chaqueta en actitud presumida, mirando después a su primo con cierto aire altivo.

─Sasuke habló conmigo sobre sus intenciones contigo. ─El corazón de Naruto dio un salto al escuchar esa confesión de los labios de su prima─. Al principio reconozco que me enojé, y mucho. Pero después de meditarlo con calma, he entendido que todo esto no llegará muy lejos.

─¿Por qué? ─preguntó casi interrumpiéndola.

─Es obvio. ─Sonrió pedante─. Tú, un niño inmaduro que no sabe lo que quiere. Es sólo cuestión de tiempo que metas la pata, o te canses de Sasuke; entonces, yo intervendré y me quedaré con Sasuke. ─Alzó una mano, acomodándose las gafas para después cruzarse de brazos─. Incluso quién sabe… tal vez será Sasuke quien abrirá primero los ojos y terminará toda esta tontería pasajera.

Naruto evitó entrar en un debate que no tendría fin donde él aseguraba que no era un niño inmaduro que no sabe lo que quiere y Karin afirmaba lo contrario. Si eso era lo que ella creía, allá ella. Ya se daría cuenta de su error. No se iba a molestar en convencerla de lo contrario, la única persona que quería que confiara en él y sus sentimientos era Sasuke, y por suerte parecía que éste ya lo estaba haciendo.

─¿Mn? ¿No vas a decir nada? ─preguntó curiosa, abandonando su actitud sabelotodo. Había esperado ver a Naruto replicándole y haciendo berrinche por lo que le había dicho─. Te estoy diciendo que esperaré prudente el momento oportuno para hacer que Sasuke vuelva a mí.

Justo cuando Naruto se cansara de Sasuke y le dejara de lado, ella estaría ahí, junto al amor de su vida apoyándole y haciéndole ver que su verdadera felicidad la encontraría a su lado, no en caprichos equivocados y pasajeros como Naruto.

─Haz lo que creas mejor'ttebayo ─desestimó.

La chica frunció el ceño al ver la poca importancia que Naruto le había dado a sus advertencias. Cuando su primo llorara e hiciera berrinche por haber perdido a Sasuke gracias a una metedura de pata, ella se reiría de su llanto patético y presumiría a Sasuke como su pareja.

Pero esperaría paciente a que Naruto se equivocara o se cansara, algo que sabía no tardaría mucho en ocurrir. Era cuestión de tiempo. No quería hacer algo que pudiera enojar a Sasuke y alejarle más de su lado.

─Eso haré ─sentenció─. Ya estás advertido. Cuando Sasuke venga a mí, no toleraré ni una de tus lágrimas. Te patearé lejos de nosotros como debí de haber hecho la primera vez que te entrometiste en mis citas con Sasuke.

Soltando un bufido de molestia al recordar aquello, Karin se marchó sin despedirse. No le interesó lo más mínimo saber si Naruto quería contestarle algo al respecto, ella ya había dicho todo lo que tenía que decir.

Actuar a escondidas con el asunto de Suigetsu no había funcionado, así que ahora actuaría de frente.

Cuando se vio solo, Naruto suspiró de alivio. Al menos la conversación no había terminado en una sarta de gritos y reproches que habrían llamado la atención de las personas alrededor.

─¿Cuánto tiempo piensas permanecer ahí mirando a la nada?

La voz de Sasuke le sacó un respingo, descubriéndole a su lado.

─¿Sa-Sasuke? ─balbuceó sorprendido.

─¿Esperabas a alguien más?

─¡No! Claro que no ─respondió apresurado, esbozando después una sonrisa─. ¿Nos vamos?

Apenas le dio a Sasuke tiempo de asentir cuando le tomó del brazo con impaciencia y tiró de él, guiándole fuera de las inmediaciones del hospital.

─Parece que alguien tiene prisa ─se mofó.

Sólo entonces Naruto le soltó para seguir caminando con más calma. Por primera vez le dedicó una mirada más detallada a Sasuke, quien usaba unos vaqueros(1), una gruesa chaqueta y llevaba una mochila al hombro.

─Lo siento, pero muero de hambre dattebayo ─se excusó con una ligera risita.

Tras eso, ambos permanecieron en silencio. A Naruto le resultaba incómodo. Ahora estaban juntos, pero se habían saludado como dos amigos lo harían, es más, ni siquiera se habían saludado en condiciones.

─¿Cómo ha ido tu día, Sasuke?

─No ha estado mal. ─Haciendo una pequeña pausa, continuó─. ¿Y a ti?

─Bien, aunque es un poco pesado estudiar tanto, y más con la segunda parte del examen de admisión a la universidad tan cerca.

─Hun… ─Soltó una risita socarrona─. Si ahora te parece pesado, imagina cómo será la universidad.

Naruto pasó saliva con pesadez. Siendo sincero consigo mismo, sí lo había imaginado en varias ocasiones. Si ahora las horas de estudio le parecían excesivas por momentos, en la universidad todo aquello se duplicaría. Pero todo fuera para alcanzar su sueño, no se iba a rendir tan fácilmente.

No tardaron mucho en llegar a Ichiraku entre breves conversaciones. Naruto le preguntaba a Sasuke sobre su trabajo, queriendo saber un poco más sobre su día a día, su relación con sus compañeros de trabajo, y quizá conocer alguna anécdota curiosa o graciosa. Pero el pelinegro no entró mucho en detalles una vez más. Al parecer su relación con sus compañeros de trabajo era estrictamente profesional y no sabía nada sobre ellos a parte de sus nombres y puestos de trabajo en el hospital.

─No eres muy sociable, ¿eh? ─Rió Naruto ante lo obvio. Después de todo no era algo nuevo para él.

─Me gusta tener mi espacio ─fue todo lo que respondió, llegando a Ichiraku finalmente y tomando asiento frente a la pequeña barra.

─Pero ahora yo sí puedo estar en ese espacio'ttebayo ─comentó casual, pero en el fondo sintiéndose el más afortunado del mundo.

─Tampoco te creas tanto, dobe.

Ante el insulto, Naruto preparó rápidamente una réplica. Pero ésta murió antes de pensarla siquiera al ver a Sasuke recargar un codo en la barra y el mentón en la mano, apartando la mirada con supuesto desinterés. Pero él lo notó. No era desinterés, era vergüenza lo que Sasuke sentía en ese momento.

─Claro, como digas ─respondió sofocando una risilla de satisfacción, pero no comentó nada al respecto, no quería crear un ambiente incómodo entre ellos.

La comida fue amena. Esta vez Naruto se encargó de relatarle algunas anécdotas graciosas ocurridas en sus partidos de fútbol en el parque. Cada vez que lograba arrancar una suave sonrisa de los labios contrarios, se sentía flotar.

─Entonces recuerdo que Kiba se agachó a recoger el balón y su pantalón se rompió por atrás. ─Rió al recordar el momento─. Usaba unos calzoncillos rosas con corazones rojos. Nos reímos tanto que Kiba se fue enojado y tuvimos que suspender el partido por no tener suplentes dattebayo. ─Escuchó a Sasuke soltar una sonrisilla socarrona, quien imaginaba el momento y disfrutaba la vergüenza que el mocoso seguramente sintió en esa ocasión─. Después Lee trató de detenerle gritándole que no se sintiera avergonzado, porque a él le gustaban sus calzoncillos de corazones. Pero sólo logró que Kiba se avergonzara más y corriera.

Aunque no lo pareciera, Sasuke disfrutaba el simple relato. Ese Kiba no le agradaba desde casi la primera vez que le vio, especialmente por decir que las marcas en las mejillas de Naruto eran feas. Saber un poco de sus desgracias era satisfactorio.

Cuando terminaron de comer se encaminaron a casa de Naruto. Con desgano, el rubio aseguraba que debía volver pronto para terminar una tarea que había dejado a medias.

─Mi madre cree que estoy en casa de Sakura-chan, pidiéndole ayuda con unos apuntes.

Con la mención de la mujer, Sasuke no pudo evitar preguntarse cómo reaccionaría Kushina si supiera dónde estaba realmente Naruto y lo que estaba haciendo. No es que estuvieran haciendo algo fuera de lo común, es más, esa salida había parecido más la de unos amigos que empiezan a conocerse y no la de una pareja. Pero era el hecho de que Naruto fuera su pareja lo que le hacía preguntarse aquello. Seguramente la pelirroja pondría el grito en el cielo, después iría a quejarse y pedir la colaboración de Minato para ir a hablar con sus padres, y que a su vez estos tomaran las medidas pertinentes mientras le soltaban una sarta de reproches por ser homosexual, y para más inri, tener como pareja al hijo de sus amigos que además era diez años menor.

Sacudió la cabeza. Se estaba preocupando demasiado. Ni sus padres ni los de Naruto sabían algo, es más, era imposible que siquiera pudieran sospechar algo. Y dudaba que Naruto fuera a hablarles de momento sobre su relación a sus padres. Apenas estaban empezando y no sabían si todo iba a ir bien o no. Comentarlo con sus padres ahora sería apresurarse demasiado, y crearse problemas de momento innecesarios.

La mano de Naruto tomando la suya le detuvo. Al mirarle, éste señalaba un callejón en penumbra.

─Cuando paso por aquí para ir a casa, recuerdo cuando estuvimos ahí y me besaste ─confesó confidente, soltándole un poco sonrojado.

Durante los primeros segundos Sasuke no lo comprendió por lo inesperado del comentario. Pero después recordó esa noche en que trató de arreglar las cosas con Naruto y sólo obtuvo el enojo de éste acompañado de algunos golpes que le dejaron marcas.

─Yo recuerdo los golpes ─respondió, sacándole un ligero rubor de vergüenza al rubio.

─Admite que te los merecías ─sentenció, pero Sasuke no respondió nada al respecto.

En el breve silencio entre ambos, Naruto estudió su alrededor. Tras comprobar que no había nadie cerca, en un impulso empujó al otro dentro del callejón.

─¿Pero qué…? ─balbuceó trastabillando, logrando sostenerse en una de las paredes del estrecho callejón.

El menor se llevó un dedo a los labios ordenándole guardar silencio mientras se acercaba, y con una de esas tontas sonrisas de enamorado formándose en sus labios, le rodeaba la cintura. Sasuke sintió que algo se le estaba escapando.

─No es que me desagrade tu compañía'ttebayo, pero hasta ahora he tenido la sensación de estar saliendo con un amigo y no con mi novio.

Sasuke trató de mantenerse inmutable ante la actitud atrevida del otro. Ese tonto no dejaba de sorprenderle, y por qué no decirlo, en ocasiones también le intimidaba. Era diez años menor, y sin embargo parecía disfrutar tomar el control de la situación cada vez que tenía oportunidad.

Aunque teniendo en cuenta que habían permanecido todo el tiempo en la calle, era imposible iniciar acercamientos sentimentales. Al menos de momento ambos parecían estar de acuerdo en que no querían dar de qué hablar.

─¿Quién dijo que no quería apresurarse y que quería que nos conociéramos mejor?

Las manos de Naruto colándose bajo su gruesa chaqueta y acariciando la parte baja de su espalda, justo al inicio del pantalón, le mantuvieron estático. Sin embargo, el lanzado mocoso se limitaba a mirarle con un simplón mohín infantil mientras inflaba las mejillas.

─Pero podemos conocernos mejor y besarnos, no hay problema dattebayo.

Sasuke rodó la mirada. Genial, ahora Naruto ponía las reglas. Su atrevimiento no tenía límites. La idea de que ese dobe le intimidaba martilleó de nuevo en su interior cuando los labios de éste se posaron en una de sus comisuras, tanteando el terreno y esperando una reacción de su parte. Quizá era normal ese constante aire audaz en Naruto, después de todo era un adolescente, sus ganas de explorar y sus hormonas debían estar en plena revolución.

Por otro lado, todavía le invadía cierto reparo cuando se dejaba llevar por lo que sentía. Las dudas le inquietaban. ¿Qué sería de ellos?, ¿funcionarían como pareja? A sus ojos, a Naruto no parecía preocuparle nada, simplemente se limitaba a vivir el momento. Típico de la juventud, pensó. Aunque ese pensamiento le hizo sentirse como si tuviera sesenta años, así que trató de desecharlo, él también era joven, ¡ni siquiera tenía treinta años! Si quería dejarse llevar no estaba haciendo nada malo, ¿no es así? Después de todo ahora Naruto era su pareja, y no es como si fuera a hacer algo que Naruto no deseara. Es más, podía notar en los insistentes besos dejados sobre sus labios y la tensión en las bronceadas manos que le acariciaban que Naruto se estaba conteniendo, todavía esperaba una respuesta de su parte.

Al diablo todo, después tendría tiempo de sentirse un asaltacunas o de arrepentirse si las cosas salían mal, ahora él también quería besarle.

Cuando los labios contrarios le buscaron por enésima vez para depositar un casto beso, respondió al contacto ejerciendo un poco más de presión. Al instante Naruto sonrió al obtener por fin una respuesta y dejó de contenerse, afirmando el abrazo que todavía mantenía y besándole con confianza. Sasuke deslizó una mano por los rubios mechones rebeldes, ladeando un poco la cabeza para poder encajar mejor sus bocas cuando profundizaron el beso.

No sabía si era por el hecho de estar haciendo aquello a escondidas, pero su corazón latía frenético. Se estaba contagiando de la efusividad de Naruto, como si él también fuera un adolescente de diecisiete años besándose a escondidas con su primer amor.

─Justo así ─susurró Uzumaki contra los labios contrarios, sonriendo de forma sutil─. Esto es lo que quería. Es difícil hacerte ceder'ttebayo, sólo quería un beso, no sexo… por ahora ─bromeó.

La palabra hizo eco en el cerebro de Sasuke, casi provocando un cortocircuito. ¿Había escuchado bien?, ¿sexo?, ¿había dicho sexo?, ¿Naruto ya estaba pensando en esos asuntos? El mocoso iba demasiado rápido. Él apenas estaba asimilando una relación con alguien diez años menor y sus consecuencias, y Naruto vivía en las nubes, totalmente despreocupado.

Tornando una expresión autoritaria, movió la mano que todavía mantenía en los rubios cabellos hasta una de las mejillas del menor, propinándole un contundente pellizco. Si se dejaba arrastrar sin más por las ansias de Naruto, a este paso éste acabaría proponiéndole matrimonio en una semana, lo organizaría todo a velocidad exprés, y en un abrir y cerrar de ojos estarían casados y viviendo juntos. ¿Y era él quien quería tomarse las cosas con calma?, ¿cuál era el concepto de "calma" de Naruto?

─Eso tendrá que esperar, mocoso pervertido.

Liberando unas quejas ahogadas, Naruto se alejó lo suficiente hasta que Sasuke le soltó, acariciándose la zona lastimada y un poco enrojecida.

─¡Sólo era una broma, teme! ─protestó─. ¿Por qué pones esa cara de estreñido? Como si tú no quisieras.

Y encima tenía el descaro de dar por sentado algo como aquello, pensó con un tic sacudiendo una de sus cejas.

─Es hora de que vuelvas a casa, hormona con patas.

Un sorpresivo y fugaz beso de Naruto le impidió decir algo más, así que se limitó a soltar un pequeño suspiro por la nariz.

─Idiota… ─masculló caminando a la salida del callejón, fingiendo enojo─. No soy una hormona con patas'ttebayo.

─Claro ─musitó irónico, siguiéndole.

Durante el breve trayecto que quedaba hasta sus casas, Sasuke no pudo evitar preguntarse si sabría mantenerse firme ante el huracán que representaba Naruto en su vida. Él le había abierto las puertas de su vida libremente, esperaba salir ileso.

...

Kushina sonrió cuando al otro lado de la línea escuchó la voz de la persona con la que deseaba hablar.

─Sakura, hola. Soy Uzumaki Kushina. ─Cuando recibió respuesta de la adolescente, prosiguió─. ¿Naruto todavía está en tu casa?

─¿Naruto…? ─musitó contrariada.

─Acabo de darme cuenta de que el despistado de mi hijo ha olvidado sus llaves aquí, y yo ahora tengo que salir. ¿Puedes decirle que las dejaré en casa de los Uchiha?

La chica no entendía una palabra de lo que estaba diciendo Kushina. ¿Cómo iba a decirle eso a Naruto si él no estaba allí con ella? Desde que abandonaron el instituto no le había visto, y de eso ya hacía largas horas.

─Pero Naruto no… ─atinó a balbucear. Presentía que no debía hablar de más, así que no sabía qué tenía que contestar.

─Ah, entiendo'ttebane, ¿ya has terminado de ayudarle con esas dudas que tenía para el examen? ─afirmó en la pregunta.

─Eh… sí. Está todo solucionado. ─La sonrisa en sus labios no podía ser más tensa, menos mal que Kushina no podía verla.

─Me alegro, no sé qué haría mi hijo sin ti. Gracias, Sakura. Recuerda decirle a Naruto lo de las llaves.

Sakura abrió la boca para decir algo, pero la mujer se despidió sin más y colgó, al parecer tenía prisa. Afilando la mirada colgó, preguntándose qué demonios estaba haciendo Naruto en ese momento y por qué le había mentido a su madre. Conocía a Naruto, y sabía que él no mentía a menos que tuviera una buena razón para hacerlo.

Pero mañana se encargaría de que su atolondrado amigo se lo explicara sí o sí, era lo menos que merecía después de que Kushina casi le provoca un infarto con su llamada.

Mientras tanto, Kushina abandonó su hogar un poco presurosa. Le dejaría a Mikoto las llaves de Naruto y se iría a hacer unos recados, quería volver pronto a casa para tener la cena a punto antes de que Minato volviera. Al cruzar el muro que rodeaba las inmediaciones de su hogar, parpadeó sorprendida al ver a Naruto parado en mitad de la calle. Su hijo le daba la espalda, así que curiosa y sigilosa se acercó. Se detuvo a su lado y éste ni se inmutó, simplemente miraba algo con suma atención. Preguntándose qué sería aquello que tanto captaba su interés, trató de seguir su mirada, topándose con la casa de los Uchiha. Kushina agradecía que aquella calle fuese peatonal, de lo contrario estaba segura que algún coche habría atropellado a Naruto hace minutos por estar parado en medio como un tonto.

─¿Todo bien, hijo?

El grito que dio Naruto casi deja sorda a su progenitora, quien rauda se cubrió las orejas con una expresión ceñuda.

─¡Casi me matas del susto dattebayo! ─exclamó llevándose una mano al pecho, el corazón le latía a mil.

─Lo siento. Es que te he visto aquí parado, mirando como tonto la casa de Mikoto, y me preguntaba si ocurría algo.

Un suave rubor cubrió las bronceadas mejillas del menor al verse descubierto tan fácilmente por su madre. Miraba hacia allí porque tras despedirse más como unos amigos que como una pareja, Sasuke le había dicho que aprovecharía que estaba allí para hacer una breve visita a sus padres. Y después se había perdido en su cabeza, rememorando todo lo ocurrido esa tarde. Parecía un sueño que Sasuke finalmente le hubiera aceptado.

Un pellizco en una mejilla le volvió a la realidad, sacándole una queja ahogada.

─De nuevo te has quedado como un zombi, hijo, ¡reacciona'ttebane! ─apremió preocupada.

─Todo está bien, mamá ─respondió finalmente, acariciándose la mejilla.

─¿Seguro? ─Al ver a su hijo asentir, decidió creerle. Le extendió a Naruto sus llaves, quien las miró confuso─. Con las prisas por ir a casa de Sakura te las habías olvidado en casa.

─Ah, vaya… ─balbuceó tomándolas. Si su madre supiera que la prisa era por ir a ver a Sasuke.

Después Kushina se despidió comentándole que tenía que hacer unos recados y que ya se había entretenido demasiado. Se despidieron y cada uno tomó su camino, pero antes de entrar en casa, Naruto no pudo evitar dedicar una última mirada al hogar de los Uchiha.

Estaba convencido de que esa noche iba a dormir con una sonrisa en los labios.

...

Al día siguiente, en cuanto el timbre resonó en el instituto anunciando la hora de salida, todos se apresuraron a recoger sus pertenencias y abandonar el aula.

Sakura admiraba la tremenda rapidez con la que a veces Naruto era capaz de tomar sus cosas y abandonar el aula. Rauda se colgó la mochila y corrió por el pasillo, esquivando a otros alumnos hasta alcanzar a su amigo quien seguía con la sonrisa de bobo que había portado todo el día en sus labios.

Sospechoso, pensó.

─Hoy estás muy alegre, ¿no es así, Naruto?

─Sakura-chan. ─La chica tuvo la sensación de que la sonrisa del rubio podría cegarle en cualquier momento, al igual que el brillo en los ojos azules─. ¿Por qué no debería? Hoy hace un día maravilloso.

Justo entonces abandonaron el edificio, topándose con un cielo encapotado de espesas nubes grises y un suave viento casi helador. Era un día realmente deprimente. Pero mientras todos los estudiantes se acomodaban sus bufandas, chaquetas, y algunos hasta sus gorros, Naruto no se inmutó ante eso, sonriendo tan campante.

Muy sospechoso, pensó de nuevo.

─¿Qué tal estuvo ayer tu día? ─Sólo entonces la sonrisa de Naruto titubeó por un segundo, como si estuviera dudando sobre contarle algo─. Sé que estás escondiendo algo ─dijo sin rodeos─. Ayer tu madre llamó a mi casa, convencida de que tú estabas allí haciendo no sé qué cosa para un examen. ¿Me puedes explicar dónde estabas?, ¿por qué mentiste a tu madre?

De inmediato una mano se aferró a la muñeca de Sakura, tirando de ella con prisa hasta que ambos se situaron a los pies de un árbol, alejados de los demás estudiantes.

─Ayer… ─susurró confidente─, tuve una cita con Sasuke.

─¿¡Qué!?, ¿una ci…? ─La otra mano de Naruto cubriendo su boca la obligó a callar al momento.

─No grites, Sakura-chan ─masculló sonrojado─. Tuve que mentirle a mi madre, no sé cómo se lo habría tomado.

La chica sacudió la cabeza, liberándose de las manos de su amigo y mirándole perpleja.

─¿E-eso significa que Sasuke y tú ahora vais en serio? ¡No me lo creo!

Una sonrisilla petulante nació en los labios de Naruto, sacando pecho y levantando la cabeza con orgullo.

─No ha sido fácil dattebayo, pero después de todo ha sido imposible para Sasuke resistirse a mis encantos.

─Idiota… ─masculló rodando la mirada. Pero al menos ahora entendía por qué Naruto parecía brillar como el sol que ese día estaba oculto tras las nubes─. Yo más bien diría que se dio por vencido sólo para que dejes de joder.

─¡Sakura-chan! ─protestó ofendido, yendo tras su amiga que retomó el camino.

─¿Y ahora qué harás? ─preguntó un poco más seria cuando su amigo le alcanzó─. Pienso que no debe ser sencilla una relación con un hombre diez años mayor. Él trabaja y tiene sus propias obligaciones, tú pronto entrarás en un mar de exámenes, igual que todos nosotros. Va a ser difícil encontrar tiempo para estar juntos, ¿no crees? ¿Y si tu madre se entera de lo que estás haciendo?, ¿y tu padre?, ¿y los padres de Sasuke?, ¿y qué crees que dirán nuestros amigos?

─Sakura-chan… ─la llamó, tomándola de un hombro en un intento de calmarla─. Estás más preocupada que yo. Relájate.

─¿Acaso no estás preocupado?

─Un poco ─admitió encogiéndose de hombros─. Pero prefiero disfrutar el momento y la felicidad que siento ahora en vez de provocarme dolor de cabeza con mis preocupaciones. Cuando los problemas lleguen, trataré de arreglarlos, y ahora que Sasuke está conmigo será más sencillo.

Sakura suspiró hondo. Naruto siempre había sido un optimista sin remedio. Siempre confiando en que todo le iba a ir bien, que salvaría los obstáculos costara lo que costara. Como era natural en todo ser humano, por momentos se rendía y quería tirar la toalla. Pero aquel peculiar optimismo tarde o temprano regresaba con fuerza, ayudando a su amigo a levantarse y seguir caminando.

─Naruto.

A pesar de sólo haber nombrado al rubio, ambos amigos giraron sorprendidos al reconocer aquella voz.

─¿Suigetsu? ─respondieron ambos adolescentes casi al unísono.

Suigetsu se acercaba agitando una mano en un saludo casi perezoso, sonriendo al ver las expresiones de los adolescentes, era obvio que ninguno esperaba verle.

─Cuánto tiempo, ¿cierto? ─comentó cuando se detuvo frente a ellos.

─¿Dónde te habías metido'ttebayo? ─replicó Naruto─. Desapareciste sin más.

Al instante un brazo de Suigetsu rodeó los hombros de Naruto, atrayéndole en un abrazo familiar. Sakura le dedicó una mala mirada por aquella confianza de su parte.

─No puedo creerlo. ¿Mi rubio favorito estaba preocupado por mí? ─Sonrió socarrón.

─¡Claro que sí! ─La franqueza en su voz pareció sorprender realmente a Suigetsu, quien dejó las bromas a un lado y enserió su expresión.

─Sakura, necesito hablar a solas con Naruto.

Un tic sacudió una de las cejas de la chica, molesta. Cuando no era Naruto quien la echaba, era Suigetsu. Al ver que Naruto la miró y asintió, suspiró hondo y decidió concederles privacidad. Les dejaría solos, pero después Naruto debería informarla de todo.

Cuando Sakura estuvo lo bastante alejada, el rubio rompió el silencio que había quedado entre ellos mientras se liberaba del abrazo.

─¿Por qué habías desaparecido, Suigetsu?

En vez de responder, éste se limitó a indicarle con un movimiento de mano que empezaran a caminar. Naruto así lo hizo.

─No he olvidado que tenemos una comida pendiente en Ichiraku ─comentó, dejando confundido al otro por el cambio de tema─. ¿Te viene bien ahora?

─Claro… ─Asintió.

Los ojos azules enviaron una mirada suspicaz a su acompañante, notando que éste evitaba decirle por qué no había aparecido durante días. Tal vez se trataba de algún asunto personal y privado, así que decidió no indagar más en ello.

─Y bien, Naruto, ponme al día en tu vida. ¿Ha ocurrido algo interesante en mi ausencia?

─¿Algo interesante? ─reiteró haciendo memoria, encogiéndose de hombros después─. Todo normal dattebayo. Pero pensaba que querías hablar sobre algo importante conmigo y que por eso le habías dicho a Sakura-chan que nos dejara solos.

Suigetsu mostró sus afilados dientes en una fugaz sonrisilla.

─Y eso hacemos, hablamos sobre ti. Para mí eso es importante.

─¡Deja de bromear'tteba! ─exclamó un poco afectado por la franqueza del mayor, golpeándole un hombro con un suave puñetazo.

─Está bien. ─Suspiró hondo, desapareciendo la sonrisa. Dejaría las bromas de lado, sería directo─. ¿Es cierto que te gusta Sasuke?

─¿¡Q-qué…!? ─balbuceó, sonrojándose al instante por la vergüenza de verse descubierto, pero a la vez preguntándose quién se lo había dicho.

─¿Todo lo que vas a decir es "qué"? ─insistió paciente.

─Lo siento, tu pregunta fue demasiado repentina ─se excusó, rascándose la nuca un poco incómodo con la situación.

─Eras tú quien quería que dejara de bromear.

Viéndose invadido por los nervios, Naruto llevó la mirada al suelo. Suigetsu merecía saber la verdad, pero al mismo tiempo no quería hacerle sentir mal.

─Sí, es cierto.

Escuchar la respuesta de los propios labios de Naruto fue como recibir una patada en el estómago y sentir el peso del mundo sobre sus hombros. Definitivamente no tenía oportunidad contra Sasuke, mucho menos cuando el bastardo correspondía a Naruto.

─Qué callado te lo tenías ─atinó a decir, tosiendo con desgano una risita jocosa.

─Lo siento, Suigetsu… no quería hacerte sentir mal, por eso no…

─No es necesario que me des explicaciones ─interrumpió sin ningún tono en especial─. Lo sé todo. Sé que Sasuke te gusta, que le gustas a él… Si tú quieres, me haré a un lado y dejaré de molestarte.

Sabiendo que no tenía oportunidad con el rubio, prefería que éste le hiciera a un lado y matara sus ilusiones de un plumazo. Pero le sorprendió ver la expresión de estupor en Naruto, como si no le agradara lo último que escuchó. Pero ¿por qué?, pensó que Naruto agradecería que él dejara de molestarle y coquetearle.

─No eres una molestia dattebayo ─aseguró─. Es cierto que Sasuke me gusta, pero tú me agradas mucho. Sé que es mucho pedir pero… si no es muy incómodo para ti me gustaría conservar tu amistad, realmente me agradas, Suigetsu.

El mayor le dedicó una mirada llena de sorpresa. ¿No le resultaba molesto a Naruto? Al menos había obtenido más de lo que esperaba, ya que al inicio era obvio que su presencia le incomodaba y éste le huía.

Lo malo de aquella situación era que Naruto acababa de colocarle el indeseado cartelito de "Amigo de la persona que te gusta". Naruto le estaba dejando claro el papel que quería que ocupara en su vida: amigo, simplemente eso.

Sasuke bastardo… siempre obtenía lo mejor.

Suspirando con pesar se llevó una mano a la cabeza, revolviendo algunos mechones, frustrado. ¿Realmente no tenía la más mínima oportunidad con Naruto? Pero él no sería como Karin, aceptaría la situación aunque doliera y no actuaría con malas artes. Además, ¿quién sabe?, quizá con el tiempo Naruto se daría cuenta de que sus sentimientos por Sasuke habían cambiado, y entonces él tendría una oportunidad.

No comprendía cómo alguien tan enérgico y extrovertido como Naruto tenía sentimientos por alguien como Sasuke. Eran totalmente contrarios, uno cálido como el sol, el otro frío como la luna. Probablemente todo se resumía a que Naruto estaba cegado por el físico de Sasuke, pero cuando le conociera mejor, apostaba que Naruto cambiaría sus sentimientos. Cuanto más lo pensaba, más se convencía de ello.

Finalmente rodeó los hombros del menor con un brazo, tomándole por sorpresa.

─Ay, rubio… a ti no puedo negarte nada ─respondió con falso tono dramático.

─¿En serio?

─Claro, seamos amigos. ─La palabra le dejaba una sensación amarga que disimuló a la perfección─. Pero si te cansas de Sasuke, o si Sasuke se cansa de ti… recuerda que aquí estoy.

Pero Naruto no pareció tomar muy en serio su proposición, ya que se limitó a empujarle con suavidad mientras le soltaba un simple "tonto", riendo suavemente. Para Naruto resultaba inconcebible que algún día pudiera cansarse de Sasuke, y haría todo lo posible para que Sasuke no se cansara de él. Por otro lado, aunque lo suyo con Sasuke no funcionara, no estaba seguro de poder ver a Suigetsu con otros ojos.

Cuando llegaron a Ichiraku, tomaron asiento frente a la barra. Naruto dejó la mochila en el suelo, a sus pies. No tardaron en ser atendidos, no había muchos clientes en ese momento. Mientras esperaban sus órdenes, Naruto rememoró el día anterior cuando estuvo en ese mismo lugar con Sasuke. Tenía ganas de verle, pero a esa hora Sasuke estaba trabajando y era imposible.

─Suigetsu… necesito preguntarte una cosa'ttebayo.

─Por la repentina incomodidad en tu voz, sospecho que es referente a Sasuke o a Karin.

─Sobre Sasuke ─confirmó encarándole─. Cuando aquella vez me invitaste a comer ramen, te dije que no era una cita. Sin embargo, Sasuke me dijo que tú le habías dicho que aquello fue una cita, ¿por qué lo hiciste?

Esperó unos segundos para dar su respuesta al ver que un hombre entrado en años se acercaba con sus órdenes, dejando un humeante tazón de ramen frente a cada uno. Avergonzado con su actitud pasada, Suigetsu se perdió en el sinuoso movimiento del vapor que los tazones desprendían.

─Han pasado muchas cosas últimamente ─comenzó a decir sin mirarle─. Juugo, Karin, Sasuke y yo hemos sido amigos toda la vida, inseparables, cuidándonos mutuamente. Pero ahora… descubrí que Karin me hizo llegar a ti con la esperanza de alejarte de Sasuke. Me usó. Y Sasuke… él es tan bastardo… todo este tiempo estuvo ocultándome que tú le gustas. Me mintió de la peor forma. Le hablé sobre mis intenciones contigo, le pedí ayuda para poder acercarme a ti, y él no tuvo el valor de decirme la verdad. Es más, trató de hacerme desistir en mis acercamientos a ti, y yo pensé que lo hacía porque le preocupabas como amigo, cuando la realidad era otra. Le dije eso a Sasuke porque estaba dolido con toda la situación, actué sin pensar. Siento si te causé algún problema.

Tras explicarse encaró a Naruto, quien le miraba casi sin parpadear. Escuchar todo aquello le había sorprendido. Después sacudió la cabeza, posando una mano en la espalda de Suigetsu.

─No lo sabía. Yo lo siento ─atinó a responder.

─¿Tú?, ¿por qué?

─Tengo la sensación de que mis sentimientos por Sasuke han provocado todo esto. Karin no puede estar con Sasuke, por eso ella actuó así; por eso tú y yo nos hemos conocido, y por eso han ocurrido estos problemas entre vosotros. Si no me hubiera interesado en Sasuke…

─Espera, espera ─interrumpió─. Rubio, estás exagerando. No es culpa tuya. Karin y Sasuke podían haber actuado de otra forma, pero en el fondo ambos son unos idiotas, no se puede hacer nada contra eso.

Pero Naruto no parecía muy convencido con aquello. En cierta manera se sentía culpable. Quizá debería haber ignorado sus sentimientos por Sasuke desde el principio. Era curioso como una simple acción podía desencadenar varios acontecimientos. Si él se hubiera mantenido al margen, Sasuke y Karin probablemente continuarían con su extraña relación de idas y venidas, quizá Suigetsu habría conocido a alguien que sí supiera corresponderle, y lo más importante, su amistad no se habría roto.

─¿Entonces ahora vuestra amistad…? ─Sasuke no le había comentado nada sobre ese asunto.

─Sasuke y Karin se disculparon, así que todo está bien… supongo. ─Se encogió de hombros─. Y ahora quita esa expresión de preocupación, no es tu culpa ─insistió, posando una mano en los rubios cabellos, revolviéndolos con confianza.

A petición de Suigetsu, empezaron a comer antes de que sus comidas se enfriaran. Trató de sacar algún tema trivial que hiciera desaparecer aquella expresión de culpabilidad del rostro que tanto le gustaba, y poco a poco lo logró. Naruto le había etiquetado como amigo, pero no podía evitar sentirse especial cada vez que éste le dedicaba una sonrisa. Si Naruto fuera consciente de todo lo que provocaba en él con su simple presencia, seguramente se pensaría mejor sus sentimientos por Sasuke y le daría una oportunidad.

─Así que, ¿te apuntas?

La pregunta despertó a Suigetsu de su burbuja de enamorado. Sacudió la cabeza, tratando de sacarse de encima esos pensamientos que no le iban a llevar a ningún lado. Naruto no quería una relación sentimental con él.

─¿Apuntarme? ─reiteró, dejando notar inevitablemente que no había escuchado una palabra de lo que el otro le había estado diciendo.

No tardó en recibir una réplica de Naruto al sentirse ignorado, quien frunció el ceño y dejó sobresalir un poco el labio inferior en una expresión de berrinche infantil que amenazó a Suigetsu con volver a encerrarle en la burbuja de enamorado. Se abofeteó mentalmente, obligándose a permanecer atento.

─¡No me ignores dattebayo! Te he preguntado si quieres venir después a jugar fútbol.

─¿Yo? ─balbuceó confuso.

─¡Sí! Mi amigo Kiba no puede ir, tiene que llevar a su perro Akamaru al veterinario, ocuparías su lugar. ¿Te apuntas?

Era una oportunidad para pasar más tiempo con Naruto, aunque fuera en calidad de amigos. Pero bien dicen que el roce hace el cariño. Cuanto más tiempo pudiera pasar cerca de Naruto, más estima le tendría éste.

─Estoy algo oxidado, pero… claro, cuenta con ello ─aseguró con una sonrisa.

─¡Genial!

Después, Suigetsu hurgó entre su ropa, mostrando su teléfono móvil con una sonrisita divertida. Con una mano le indicó a Naruto que se acercara más, quien confuso obedeció moviendo su taburete más cerca del de su acompañante. Fue cuestión de segundos sentir un brazo rodeando sus hombros y escuchar el característico click del móvil al tomar una fotografía.

─¡Hey! ─protestó─. Me has tomado desprevenido'ttebayo. ─Tomó la muñeca de Suigetsu para poder ver la foto. El mayor sonreía mirando a la cámara, pero él aparecía, desde su punto de vista, con cara de tonto y no estaba mirando a la cámara─. Otra vez.

─Será un placer ─respondió.

Alzó el móvil sobre sus cabezas, enfocando más cuidadoso sus rostros. Se acercó un poco más al rubio con la excusa de que sus caras se vieran en la pantalla. Esta vez Naruto sonrió ampliamente y alzó dos dedos en forma de uve. Después de tomar la captura, Suigetsu se dijo en su mente que usaría esa fotografía como fondo de pantalla en su teléfono.

CONTINUARÁ…

1: Es lo que en otros países se conoce como jean o pantalón de mezclilla.

¡Hola! Este capítulo está dedicado a todas las personas que me felicitaron en el capítulo anterior. En Fanfiction, en Amor Yaoi y en Facebook: ¡Muchas gracias a TODOS! :D

A los que siempre piden algún tipo de spoiler: muchas me han estado preguntando por Minato, así que creo que este será el spoiler más indicado. En el siguiente capítulo aparece, y alguien sembrará la semilla de la duda en papá Minato sobre la orientación sexual de Naruto. ¿Quién?

¡Se agradecerán reviews! Cualquier pregunta que tengáis, no dudéis en decírmelo. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!