Diez años:
Takaita Hiwatari
Capítulo 32: "Inestabilidad":
Sasuke abandonó el ascensor de su edificio con un tedioso suspiro. Se pasó una mano por los cabellos, tratando de apartar de sus ojos algunos negros mechones; se sentía acalorado, necesitaba una ducha fría.
Durante el día no había recibido ningún mensaje de su novio, pero sí uno de Ino donde la chica le comentaba que estaba feliz por haberle encontrado y le deseaba un buen día. Por supuesto no se molestó en responderle y dejó el mensaje en visto. No quería que ella se hiciera ilusiones con una posible amistad o algo parecido. No estaba interesado.
Lo que sí hizo fue reprenderse mentalmente. Por culpa de su despiste ahora la rubia tenía su número y podría molestarle cuando se le antojara.
Ino no lo admitió, pero la forma en que consiguió su número fue obvia. Cuando estuvieron en el bar y ella le pidió el teléfono para hacer una llamada, era evidente que marcó el número de su propio teléfono para que el suyo quedara registrado.
En el trabajo había empezado a escuchar rumores. Médicos y enfermeras de su círculo cercano que cuchicheaban sobre que la misteriosa novia de Sasuke había sido vista en el hospital el día anterior. No se molestó en negarlo o aceptarlo, en el fondo lo hizo en un acto egoísta, ya que si ellos pensaban que Ino era su novia no caerían sobre él futuros comentarios maliciosos acusándole de ser homosexual. Si a sus recién cumplidos veintiocho años, negaba tener novia, era casi seguro que tarde o temprano le lloverían comentarios de ese tipo, y de ninguna manera lo aceptaría. Debía mantener una perfecta imagen ante los demás, especialmente en su ambiente de trabajo.
Le convenía que ellos pensaran que Ino, o cualquier otra chica, era su novia. De momento se había deshecho de las habladurías de la misteriosa novia que ocultaba con tanto recelo, antes de que empezaran a crearse teorías sobre el por qué se negaba a enseñar al menos alguna foto sobre su pareja.
Otro pesado día de trabajo, pensó deteniéndose un instante para tomar la llave de su apartamento del bolsillo del pantalón. Entonces fue cuando le vio. Naruto estaba sentado en el suelo, recargando la espalda en la puerta de su apartamento mientras tecleaba copiosamente en el teléfono. Seguramente se entretenía con algún juego.
El tintinear de las llaves captó la atención del rubio que alzó la mirada al instante.
─¡Sasuke! ─Sonrió al verle, pero no se atrevió a decir más, quería saber si su novio seguía con el mismo humor de perros de la noche anterior.
El adulto acortó la distancia entre ellos y después miró la hora en su reloj. No se había dado ninguna prisa en volver corriendo a casa, pensaba que tampoco vería a Naruto por ese día, y menos después de la forma en que le trató la noche anterior, así que pasó algo de rato con Karin después de abandonar el hospital. Probablemente Naruto debería llevar un largo tiempo esperándole.
─¿Desde cuándo estás aquí? ─se limitó a decirle, sin ningún tono en especial.
─Um… ─Se puso de pie. De nuevo apoyó la espalda en la puerta y comprobó la hora en su teléfono─. Poco más de una hora. ─Al menos Sasuke no parecía enfadado, eso le tranquilizó.
El pelinegro no sintió el más mínimo remordimiento por haber tenido a Naruto esperando tanto tiempo. En cambio, le invadieron deseos de devolverle todo lo que le hizo sentir ayer: celos.
Sabía que estaba siendo vengativo, ¿y qué?
─Pensaba que no te vería hoy, así que he pasado algo de tiempo con Karin antes de volver a casa. ─Aunque no fuera su estilo dar explicaciones lo hizo, todo fuera para llenar de celos a ese tonto.
Pero Naruto, lejos de disgustarse o mostrar el más mínimo atisbo de celos, sonrió y asintió comprensivo. ¿Por qué no se enfadaba al saber que había preferido pasar algo de tiempo con Karin antes que ponerse en contacto con él?
─¿Cómo está Karin'ttebayo?
Un tic asaltó una ceja de Sasuke al darse cuenta de que no sólo no sentía celos, además se preocupaba por la pelirroja con total naturalidad.
─Bien ─respondió escueto.
Un pequeño silencio cayó entre ellos que a Naruto se le antojó incómodo. ¿Quizá Sasuke todavía estaba molesto? Su novio sólo le miraba fijamente, como si estuviera estudiándole. Se mantuvo expectante cuando le vio eliminar la distancia entre ellos e inclinarse con lentitud sobre él. Emocionado ante la idea de recibir un beso después de algunos días sin sentir sus labios, cerró los ojos y alzó el rostro, esperando el ósculo que nunca llegó.
Lo único que sintió fue el sonido de la cerradura abriéndose y al instante la puerta que le sostenía desapareció, haciéndole caer de espaldas dentro del apartamento de su novio. Se lamentó adolorido. Pensó que había sido un accidente, pero al ver a Sasuke pasar por su lado como si nada hubiera ocurrido, entendió que lo hizo a posta.
─¡Bastardo! ─le gritó─. ¿Por qué has hecho eso?
─Fue sin querer ─mintió con descaro.
Irritado con aquella actitud, Naruto se puso de pie, cerró con un portazo que casi hizo retumbar el edificio y corrió hacia su novio que caminaba a su habitación. Le tomó de un hombro y le hizo girar con tal brusquedad que la mochila que éste llevaba al hombro fue a parar al suelo.
─¿Qué es lo que te pasa, teme?
El ceño fruncido de Sasuke dejaba claro que no le había gustado la forma en que le había hecho girar y el tono que estaba empleando al hablarle, pero poco le importó.
─Nada.
─¡Mientes! ─rebatió─. Desde ayer actúas extraño conmigo. ¡Ya me disculpé por lo de ayer! ¿Qué más quieres que haga? ¡No te entiendo!
Y una vez más Naruto exponía que no le entendía. ¿Tan difícil era entender que le jodía profundamente estar convirtiéndose en el plan B de Naruto cuando todo este tiempo siempre había sido su plan A? Que le irritaba pensar que Naruto se estaba aburriendo de él; que le sacaba de sus casillas el tan sólo imaginar que Naruto podía estar despertando un interés especial en el tan mencionado Gaara. ¿De verdad era tan tonto?, ¿tan ciego?
Un agarre impetuoso en su pechera y los fieros ojos azules enfocándole le hicieron salir de su retahíla de pensamientos.
─¡Sasuke! ─exclamó, apremiándole para obtener una respuesta.
Si de verdad Naruto era tan tonto como para no apreciar lo que ocurría, tendría que decírselo él mismo.
─Te gusta Gaara ─acusó sin miramientos, destilando veneno al pronunciar aquel nombre.
La irritación en el adolescente rostro se vio sustituida por una expresión de perplejidad. El trabajo intenso empezaba a afectarle en el cerebro a Sasuke. Sí, eso debía ser. De otra forma no era capaz de entender aquella acusación sin fundamentos.
─¡¿Qué?!
Pero Sasuke no quiso añadir nada más. Había sido lo suficientemente claro. Con fastidio se liberó del agarre de su novio y recogió la mochila que yacía en el suelo, dispuesto a continuar su camino a su habitación.
Pero un nuevo agarre, esta vez en un brazo, le frenó una vez más.
─¡Espera'ttebayo! ─A pesar de la seca mirada que Sasuke le dedicó al girar ligeramente, no se cohibió─. Gaara es sólo un amigo… ¡ni siquiera es homosexual!
─Eso no significa que ese tipo no te pueda gustar.
─¡Es que no me gusta! ─aseguró en una exclamación.
Sin embargo, como si no le hubiera escuchado, Sasuke se liberó del agarre por segunda vez y avanzó unos pasos, soltando la mochila de mala gana sobre la cama.
─Vete ─ordenó─. Tengo cosas que hacer.
─No ─rebatió firme─. No pienso irme después de acusarme de cosas que no son verdad. Hablemos ─pidió, recordando el consejo de Kushina.
¿En qué momento las cosas se habían torcido tanto como para que Sasuke le estuviera acusando de tener sentimientos por Gaara? Él no le había dado indicios para hacerle pensar algo así, ¿cierto? No podía haberle dado indicios porque simplemente no le gustaba Gaara. Sasuke le tenía demasiado idiotizado como para siquiera pensar en la posibilidad de poner sus ojos en otra persona.
Empezaba a sentir cierta compasión por Gaara. A Minato pareció no agradarle desde la primera vez que le vio; y Sasuke, que ni siquiera le había visto, parecía detestarle también. Y ambos por la misma razón: pensaban que él tenía sentimientos por Gaara.
Apenas se habían recuperado del bache en su relación sufrido en Suna, cuando de nuevo estaban discutiendo. Para Sasuke el tema parecía serio.
─¿Cosas que no son verdad? ─reiteró con fastidio el adulto─. Sólo hablas de ese tipo. Gaara esto, Gaara aquello…
─¡Eso no significa que me guste, idiota! ─interrumpió.
Naruto parpadeó incrédulo, recordando las palabras de su madre la noche anterior:
"Tal vez la muchacha está celosa, o se siente desplazada por ti y el resto de tus amigos."
¿Inconscientemente había desplazado a Sasuke? No es como si lo hubiera hecho a posta, Sasuke había salido tarde del trabajo esos días, había sido imposible verle. ¿Qué quería que hiciera, quedarse encerrado en casa? También le gustaba pasar tiempo con sus amigos.
─Sasuke… ─le llamó un poco más tranquilo─. Perdóname dattebayo.
─¿Así que admites que tengo razón?
─¡No! Me disculpo por si te hecho sentir desplazado estos días, no era mi intención. ─De uno de los bolsillos del pantalón sacó las entradas al zoológico que le regaló Juugo y se las extendió a Sasuke─. He pensado que podríamos usarlas.
Sin prestar mucha atención a los tickets en la mano de su novio, Sasuke le dio la espalda y se dispuso a vaciar el contenido de su mochila.
─Quizá en otro momento. Ahora estoy ocupado.
─Podríamos ir mañana o… ¡ya sé! Mejor el domingo, así podremos pasar más tiempo allí ─propuso.
Sasuke se incorporó con aparente desinterés y enfrentó al adolescente con una seria mirada.
─Se me ocurre algo mejor, ¿por qué no vas con Gaara? ─masculló con acidez.
El comentario hizo explotar la paciencia de Naruto de forma instantánea. Le lanzó los papelitos con saña, pero éstos ni siquiera alcanzaron a rozar su objetivo y danzaron en el aire hasta caer en el suelo.
─¡Vete a la mierda, Sasuke! ─le gritó, hastiado de la situación y del comportamiento de su novio─. ¿Quieres creer que me gusta Gaara? ¡Está bien, me gusta Gaara! ─Pisando con fuerza, se encaminó a la salida─. ¡Me gusta mucho'ttebayo! ─Fue lo último que se le escuchó decir antes de que un sonoro portazo retumbara en el apartamento.
Segundos después, Sasuke se agachó a recoger las entradas desperdigadas por el suelo y por un momento las observó en su mano. Tal vez se había comportado como todo un cretino, pero con el coraje quemando en su interior no le nacía actuar de otra forma.
Le irritaba ser el único al que parecía afectarle no poder pasar más tiempo juntos, el único que hacía sacrificios para estar con Naruto. A veces pasaba largas temporadas sin visitar a sus padres porque el tiempo libre que le quedaba prefería pasarlo con Naruto. Parecía ser el único en sentir celos cuando algún baboso como Suigetsu se acercaba a su novio.
Una de sus comisuras se alzó en una sonrisilla imperceptible, pensando que era una ironía que precisamente él, quien hasta ahora había mostrado el mismo sentimiento que una piedra, se viera tan afectado al sentirse desatendido por su pareja.
En los meses que llevaban saliendo, ¿cuántas veces se había quejado Naruto por no poder pasar más tiempo juntos? No había dejado a sus amigos de lado ni la mitad de veces que él a sus padres para pasar tiempo juntos. Y cuando le mencionaba haber pasado largos momentos con Karin, no mostraba el más mínimo atisbo de celos.
Quizá estaba siendo injusto con Naruto. A lo mejor debido a su edad se tomaba las cosas desde una perspectiva diferente, más relajado.
Su teléfono sonó un par de veces, indicándole que había recibido mensajes. Vio que eran de Naruto. Intrigado los abrió:
¡SASUKE IDIOTAAA!
Debajo del conciso mensaje había muchas caritas. Algunas estaban rojas de enojo, con el entrecejo fruncido; y otras le sacaban la lengua con desdén.
¿Tal vez se había excedido con Naruto? Ahora que se fijaba, Naruto sí parecía afectado por su desprecio.
...
─Sasuke… ─El nombrado se detuvo ante el llamado de Karin cuando apenas abandonaba el hospital─. ¿Tienes prisa? He quedado con Juugo y Suigetsu en un bar cercano, y me preguntaba si te gustaría venir.
Tras meditarlo un poco, finalmente asintió. Después de la forma en que actuó con Naruto el día anterior, no esperaba verle por su apartamento aquella tarde. Además, le vendría bien distraerse un poco. Durante todo el día no había podido dejar de preguntarse si su comportamiento con su novio fue desmedido e injusto.
Tampoco se había atrevido a consultarlo con Itachi, no quería desgastar a su hermano con sus problemas de pareja.
─Y… Sasuke ─Volvió a llamarle, esta vez un poco insegura sobre lo que iba a decir a continuación─. Ayer escuché rumores sobre que te habían visto con tu… ¿novia? No presté mucha atención, pero hoy de nuevo cuchicheaban sobre eso. Incluso escuché que era una chica atractiva, rubia… ─relató intrigada─. ¿Me puedes explicar qué está pasando?
Sasuke se limitó a encogerse de hombros, como si el asunto no fuera del todo con él.
─Un compañero me vio hablando con una antigua conocida y dio por sentado que es mi novia.
─Ah, entiendo. ─Sonrió al comprenderlo─. Mañana mismo desmentiremos el rumor.
─No lo hagas ─le dijo casi de inmediato, aunque sin perder la calma.
La pelirroja le encaró totalmente confundida. ¿Había escuchado bien?
─¿No?, ¿por qué no?
El otro guardó silencio un momento, sin estar seguro sobre si exponer sus razones.
─Me conviene que ellos piensen que esa chica es mi pareja. Desde hace un tiempo han estado molestando mucho sobre el tema…
─Desde que el tonto de mi primo hizo esa marca en tu cuello ─recordó, viendo a Sasuke asentir.
─No puedo decir la verdad acerca de mi orientación sexual y mucho menos sobre Naruto. Perdería mi empleo. Por eso prefiero no desmentir los rumores.
La pelirroja suspiró hondo al comprender la tesitura en la que se hallaba Sasuke. Visto de esa forma, la relación con Naruto parecía ser un problema. ¿Una relación con Naruto le compensaba lo suficiente como para soportar todos los quebraderos de cabeza que le traía?
Aunque no pensaba meterse en ese asunto. Hace tiempo decidió el papel que tendría de ahora en adelante en la vida de Sasuke, no iba a retroceder en su determinación ante el descubrimiento de que aquella relación parecía tener la misma estabilidad que una torre construida con una baraja de naipes. Hasta una suave brisa les haría tambalear.
Ahora Sasuke mentía en el trabajo sobre su pareja, ¿y después qué sería lo siguiente? Aunque sí la invadió una duda.
─¿Crees que esa chica se moleste si descubre que has dicho que es tu novia?
Pero de nuevo Sasuke no pareció sentirse muy preocupado al respecto.
─Es imposible que ella se entere. Dudo volver a verla alguna vez.
─¿Cómo se llama?
─Ino ─respondió escueto.
Curiosa, Karin se acomodó las gafas con expresión pensativa. No recordaba haber escuchado alguna vez ese nombre de boca de su amigo.
─¿Ino?, ¿desde cuándo la conoces?
Los ojos de Sasuke se abrieron ligeramente más de la cuenta, sorprendido con aquella duda. No esperaba que Karin fuera a sentir curiosidad por Ino. Pero tenía claro que no pensaba decirle la verdad.
─Hace un tiempo. Es algo largo de contar ─respondió con rapidez, y antes de que ella pudiera decir algo más, añadió─. ¿Dónde has quedado con Juugo y Suigetsu?
Karin conocía demasiado bien a Sasuke como para captar la indirecta y entender que no quería hablar sobre ello. No era tan extraño, muy rara vez Sasuke hablaba sobre él y sus cosas, pero no pudo evitar que quedara clavado en ella el aguijón de la curiosidad. ¿Quién sería esa tal Ino?, ¿cómo era físicamente?, ¿cómo conoció a Sasuke? Sin embargo, no preguntó más y se limitó a señalar un local a escasos pasos.
─Es aquí.
Al ingresar y acercarse a la mesa donde estaban sus amigos, la expresión desencajada de Suigetsu le sacó una risita socarrona a Karin.
─Chicos, traigo una sorpresa ─comentó mientras tomaba asiento frente a sus amigos, refiriéndose a Sasuke, que se sentó junto a ella.
Suigetsu tomo una carta con los distintos tipos de cafés y tés que el local servía y fingió leerlo atento con la excusa de ocultar la vergüenza de su rostro. No había visto a Sasuke desde su cumpleaños y no sabía cómo comportarse. Según le había relatado Karin, se mostró patéticamente necesitado de una reconciliación con Sasuke. ¡Maldito alcohol!
─¡Fíjate! ¡No sabía que existen tantas variedades de té! ─comentó falsamente sorprendido. La carta fue arrebatada de sus manos, y fulminó con la mirada a la autora de tal acto: Karin─. Eres molesta.
─Deja de esconderte detrás de la carta como un cobarde ─reprendió en un siseo, empleando un tono calmado pero obvio.
─¡No me estoy escondiendo! ─protestó ofendido al verse descubierto─. Bruja ─masculló.
Sofocó una queja cuando la pelirroja le tomó de la pechera y casi le hizo caer sobre la mesa por la fuerza con la que tiró de él, como si fuera tan ligero como una pluma.
─¡Repite eso si quieres dejar de vivir ahora mismo, basura!
El carraspeo de Sasuke les hizo girar hacia éste, quien al instante les señaló a Juugo con un sutil movimiento de cabeza. En menos de un segundo, Suigetsu y Karin estaban cada uno en su respectivo asiento, sonriendo nerviosos ante el rictus serio de Juugo que les observaba con los ojos afilados y las pupilas contraídas.
─¡Pero qué alegría de teneros aquí, Sasuke, Karin! ─exclamó de pronto Suigetsu con sobreactuada felicidad─. Por fin los cuatro juntos en un día normal y corriente, ¿no es maravilloso, Juugo?
El nombrado relajó su expresión paulatinamente, una pequeña sonrisa se formó en sus labios y finalmente asintió.
─Podríamos reunirnos más a menudo, como en los viejos tiempos. ─Antes de que alguien dijera algo, añadió─: Por cierto, Sasuke, ¿cuándo vas a ir al zoo con Naruto?
En un silencio interiormente incómodo, Sasuke recordó el monumental cabreo que el rubio tenía con él. Veía lejano el día que pasarían por allí después de la ácida respuesta que le dio a su novio cuando éste le propuso usar las entradas.
─Ahora tengo mucho trabajo ─se limitó a responder.
La oportuna llegada de un camarero provocó que la conversación terminara ahí.
Un par de horas después regresó al apartamento, y aunque en el fondo deseó ver a Naruto, tal y como era de esperar no había rastro de él. Por un segundo pensó en llamarle o mandarle un mensaje, pero después decidió que sería mejor aguardar un poco más para que los ánimos se templaran.
...
─¿Y bien? ─comenzó a curiosear Sakura en el mismo instante en que Naruto tomó asiento a su lado, en las gradas del parque. Lucía un poco polvoriento y sudado─. ¿Cuándo me vas a contar finalmente qué es lo que te tiene tan irritado desde hace unos días?
─Estoy bien, Sakura-chan.
El simple tono mecánico en el que le respondió le dejaba más que claro que algo ocurría. Los últimos días Naruto había estado susceptible, su desempeño en los partidos de fútbol había sido lamentable, incluso esa misma tarde había estado a punto de llegar a los golpes con Kiba quién sabe por qué.
Kiba aseguraba no haber hecho nada para merecer la ira de Naruto, mientras que Naruto parecía rabioso, deseando golpear cualquier cosa con un fervor desmedido. Shikamaru aconsejó a su rubio amigo tomarse un descanso en las gradas, y aunque a regañadientes, obedeció. Para rematar y aumentar su mal humor, ahora Sakura iba a empezar a molestar con sus preguntas, queriendo saber cosas que no eran de su incumbencia.
─Es sospechoso que estos días hayas estado por aquí todo el tiempo y no con Sasuke. ─La sola mención del nombre arrancó un profundo ceño fruncido en el rubio─. Desde que empezaste a salir con él no te veíamos mucho por aquí.
─No hay nada sospechoso en esto. Sasuke tiene mucho trabajo ─respondió con un forzado sosiego.
Sakura observó la pose de brazos cruzados y la mirada fulminante que su amigo dedicaba a todo. Sin duda algo le ocurría, y tenía que ver con su novio.
─¿Problemas en el paraíso?
─¿Qué paraíso'ttebayo?
─Sasuke ─contestó alzando las cejas para dar énfasis a su tono obvio.
Finalmente, Naruto no pudo permanecer callado por más tiempo al escuchar de nuevo aquel nombre, y antes de poder reaccionar ya estaba contando lo que le había estado manteniendo irascible los días anteriores.
─Ese bastardo… odioso de Sasuke…
─¿No que era tan perfecto que no podías hablar de él porque podías correrte en los pantalones? ─se mofó, interrumpiéndole.
─¡Esto no es gracioso, Sakura-chan! ─casi gritó, irritado─. Le detesto, ¡le detesto de verdad! No sé cómo pude fijarme en él, ¡es un idiota! El otro día se comportó como un bastardo conmigo, y eso no es todo, para rematar me dijo que Gaara me gusta, ¡me acusó sin fundamentos! ¡Idiota paranoico…! ─rumió.
Los ojos verdes se abrieron de par en par debido a la sorpresa. Aunque Naruto se había explicado algo acelerado, había alcanzado a escucharlo todo.
─¿Qué? ¿Gaara?, ¿tu compañero de clase?
─El mismo. ─La encaró, destilando mal humor por cada poro de su piel─. ¿Puedes creerlo? Dice que siempre estoy hablando de él. ¡Joder!, ¡eso no significa que me guste! Tanto trabajo le atrofió el cerebro a ese idiota…
─¡Hey! Calma, calma… ─Trató de sosegarle, posando una mano en el hombro de su amigo y brindando suaves caricias─. Si sigues alzando la voz de esa forma los demás terminarán descubriendo todo. ─Le recordó señalando a sus amigos que jugaban algo alejados.
Naruto se pasó ambas manos por el rostro, liberando un sonoro bufido en un intento de liberar la rabia que le invadía. En discusiones anteriores le había resultado fácil reconciliarse con Sasuke, incluso si no era culpa suya pedía perdón en un intento de arreglarlo todo rápidamente, pero ahora le resultaba imposible. Sólo quería ir al apartamento de Sasuke y plantarle un puñetazo en su bocaza. No se sentía con ánimo de ir y arreglar el problema, sólo quería descargar su ira. Debía admitirse que le había dolido la acusación de Sasuke.
─Naruto… ─le llamó, acariciándole de nuevo el hombro─. Sabes que no soy una experta en el tema, pero… las parejas pelean de vez en cuando, ya sabes…
─Lo sé ─Asintió, alejando las manos de su rostro. La expresión de enojo se había suavizado─. Pero odié que Sasuke me acusara de tener sentimientos por Gaara cuando él sabe que hace mucho que tengo sentimientos por él. ¿Por quién me toma? No soy el tipo de persona que haría algo como poner mi atención en una persona que no es mi novio. Después de seis meses juntos, todavía sigue pensando que lo que siento por él es algo pasajero. Todavía me ve como "un mocoso inmaduro que no sabe lo que quiere".
─Naruto… ─musitó.
─Por eso estoy tan molesto dattebayo. Descubrir que en seis meses Sasuke no ha cambiado ni un poco la opinión que tenía de mí antes de empezar a salir, ha sido como un puñetazo. Pensaba que le había dejado claro lo importante que es para mí.
Un pequeño silencio se instaló entre ellos, Sakura asintiendo comprensiva pero a la vez tratando de pensar las palabras adecuadas para confortar a Naruto. Por su parte, Naruto suspiró hondo. Era deprimente descubrir que su novio no confiaba ni un poco en él.
─Los adultos a veces son un poco tontos ─comentó ella, soltando una sutil risilla desganada. No se le ocurría algo inteligente que decir.
─Tienes razón. ─Con determinación se puso de pie, sonriendo como si su amiga le hubiese dicho algo que hubiese alumbrado su entendimiento ─. No consentiré que Sasuke siga pensando que soy un mocoso con sentimientos inestables que no sabe lo que quiere.
Sakura parpadeó un poco alarmada y tomó a Naruto de la muñeca para que la mirara a los ojos.
─¿Qué estás pensando hacer, Naruto?
─Darle un puñetazo y dejarle claro que no voy a permitir que siga pensando de mí de esa forma, y después seguramente le daré otro puñetazo ─explicó casi en tono casual.
─Espera, espera ─habló acelerada, afirmando el agarre a pesar de que Naruto no había hecho ni el amago de moverse de su lugar─. Siéntate ─Cuando Naruto obedeció su petición, volvió a sonreír con inquietud─. Deberías pensar antes de actuar, Naruto ─aconsejó─. Ahora estás enojado y probablemente vas a hacer y decirle cosas de las que luego te arrepentirás. ¿Acaso ya has olvidado todo lo que sufriste hasta lograr ser aceptado por Sasuke?, ¿cuánto esperaste que Sasuke te diera una oportunidad?
La respuesta no llegó de inmediato. Naruto pareció hundirse en sus recuerdos por un momento. Lo mal que se sintió con cada rechazo, lo frustrado que le hacía sentir que Sasuke sólo le viera como un mocoso que no sabe lo que quiere… La felicidad desbordante que sintió cuando Sasuke se mostró deseoso, a su manera, de iniciar una relación con él. Aquel 14 de febrero en el que inició su relación.
─No lo he olvidado ─Suspiró─. ¿Pero qué puedo hacer? Sasuke no me escucha.
Estaba empezando a cansarse de ser el que siempre se disculpaba, incluso cuando no era su culpa. Últimamente Sasuke se comportaba raro. Primero lo ocurrido en Suna, y ahora le acusaba de tener sentimientos por Gaara. ¿Y después qué?
─Lo que te voy a pedir a lo mejor puede resultar un poco difícil, pero… no se lo tengas en cuenta, Naruto. Seguro lo dijo sin pensar.
En su interior la chica suspiró. No podía creerse que estuviera defendiendo con tal vehemencia a Sasuke cuando en el pasado le había caído realmente mal. Pero todo fuera por su amigo, sabía que si le apoyaba en su idea de increpar con violencia a Sasuke, más temprano que tarde Naruto se arrepentiría. Debía impedir que Naruto cometiera una estupidez de esas que tan bien se le daban hacer.
─Intenté no darle importancia a lo que dijo. Le propuse ir al zoo y me dijo que fuera con Gaara.
─A lo mejor tenía un mal día…
─No pienso hablarle hasta que se disculpe ─sentenció, todavía con un ligero mal humor, apartando la mirada.
Sin saber cómo proseguir, Sakura guardó un pequeño silencio. Rara vez había visto a Naruto en semejante estado, parecía una misión casi imposible sosegarle.
Prefirió insistir con el argumento que por un instante pareció apaciguar el enfado del otro.
─Naruto, sé que estás enfadado, pero párate a recordar todo lo que te has esforzado para estar con Sasuke. Ahora que lo has logrado, ¿vas a dejar que esto te aleje de él? Porque es justamente lo que está pasando.
Por primera vez algo pareció hacer "click" en la cabeza de Naruto, el permanente ceño fruncido comenzó a desaparecer. Debía admitir que Sakura tenía razón. Pero la actitud de Sasuke realmente le había sacado de quicio. Era como si Sasuke le hubiera acusado de serle infiel con Gaara, y algo así no había pasado ni iba a pasar nunca; estaba demasiado enamorado de ese idiota de Sasuke.
Al ver que Naruto se quedó meditabundo, Sakura supo que esta vez sus palabras habían dado en el clavo. Ahora sólo faltaba la guinda del pastel. Un último empujoncito.
─Deberías arreglar las cosas con él, con calma ─Hizo hincapié en lo último─, en vez de dejarte cegar por el enojo. ¿Y si después te arrepientes y es tarde?
Naruto meditó un poco más los consejos de su fiel amiga, y apenas abrió la boca para decir algo cuando ésta cambió repentinamente de conversación, comentando el sofocante calor que hacía mientras se abanicaba la cara con una mano. Después comprendió que lo había hecho porque justo entonces Hinata se estaba acercando a ellos.
Casi una hora después, Neji recibió una llamada y se marchó alegando que su padre le necesitaba para hacer unos recados. Ante la falta de un integrante más y la negativa de Naruto a la petición de ocupar el puesto de Neji, dieron el partido por terminado.
Entre charlas, poco a poco empezaron a retirarse del lugar tras despedirse. Al no estar Neji, Kiba vio una oportunidad de oro para iniciar una conversación con Hinata.
─¡Hey, Hinata! ─exclamó escandaloso, sacándole un respingo a la chica que en ese momento hablaba con Sakura y Naruto, probablemente despidiéndose para ir a casa─. ¡Qué calor más espantoso hace, ¿cierto?! ─casi gritó, debido a los nervios.
Sintiendo que podría quedarse sorda en cualquier momento, la chica se alejó un paso. Con una sonrisa amable asintió mientras se alisaba con ambas manos la tela de la holgada falda que en ese momento portaba y que le llegaba hasta las rodillas.
─Kiba, ¿por qué gritas tanto dattebayo? ─Se acercó Naruto, destapándose las orejas.
─¿Q-quién está gritando, tonto? ─replicó avergonzado, sospechando que su grito había incomodado a la chica.
─Tú estás gritando. ─Señaló lo obvio.
La exclamación de Sakura les interrumpió.
─¡Adiós, Hinata! ¡Nos vemos mañana!
De inmediato Kiba miró a Sakura, quien agitaba el brazo en señal de despedida, y después al otro extremo, donde Hinata caminaba ya algo alejada. ¡Su oportunidad para invitarla a tomar un helado se iba al traste por el tonto de Naruto!
─¡Arg! ¡Es tu culpa! ─acusó al rubio, tomándole de la pechera con frustración.
─No sé de qué estás hablando. ─Como si nada extraordinario pasara, se alejó del agarre y encaró a su amiga─. Sakura-chan, ¿nos puedes dejar solos? ─pidió.
La otra sólo se encogió de hombros y aceptó, sabiendo que Naruto quería disculparse por el mal e injusto comportamiento que tuvo con Kiba. Sin más se despidió y se marchó.
Justo cuando Naruto abría la boca para expresar sus disculpas, vio a Kiba con intenciones de marcharse también, así que le tomó del brazo para detenerle.
─¡Espera! Quiero hablar contigo.
La frustración de Kiba por no poder ir tras Hinata era palpable… excepto para Naruto.
─Quería disculparme por lo que pasó antes ─comenzó a decir un poco avergonzado, rascándose la nuca─. He tenido unos problemas que me han tenido de mal humor…
─Sí, sí ─interrumpió acelerado, palmeándole un hombro─. Disculpas aceptadas. Ahora tengo que irme.
Apenas avanzó un paso cuando Naruto de nuevo le detuvo. Quería gritar de pura frustración y coraje. Su oportunidad de pasar un rato a solas con Hinata se iba al traste por el tarado de su amigo.
─Espera ─repitió─. ¿Por qué tanta prisa?, ¿qué te parece si vamos a Ichiraku? Yo invito.
─No. Tengo que irme…
─¡Pero…!
Quería compensar a Kiba por la forma en que le trató. Pero su insistencia desapareció cuando escucharon un grito femenino que pedía ayuda, no fue muy audible, pero sí lo suficiente para reconocer a quién pertenecía la voz.
─¡Hinata! ─exclamaron a la vez.
Ambos corrieron en aquella dirección. No avanzaron mucho cuando volvieron a escuchar la voz de la chica, provenía de una zona donde los árboles estaban más juntos y brindaban un agradable sombraje. Era el lugar preferido de los más pequeños para ocultarse cuando jugaban al escondite.
Cuando se abrieron paso entre los árboles y pequeños arbustos, descubrieron atónitos a un par de hombres con evidentes malas intenciones hacia Hinata. Uno sujetaba a la chica por la espalda, era bastante alto. Llamaban la atención sus ojos de un verde intenso, probablemente logrado gracias a unas lentillas; sólo con ver su mirada ambos adolescentes sintieron un escalofrío. Iba embozado y con la delgada capucha de su camiseta de tirantes gruesos se ocultaba la cabeza, por lo que su mirada captaba doblemente la atención de cualquiera que le viera. El otro reía socarrón mientras levantaba la falda de Hinata, agachado frente a ella para tener una mejor vista, y en su otra mano sostenía una botella de sake. A pesar de que se apreciaba su juventud, sus cabellos eran de color gris, cuidadosamente peinados hacia atrás.
─¡Alto ahí! ─gritó Naruto, adelantándose un paso y señalándoles acusador.
La acción del otro hizo despertar a Kiba de su ensimismamiento. El de pelo gris no intimidaba tanto, pero el embozado sí, además que imponía la altura del tipo.
─¡E-eso! ¡Alto!
─¿Ah? ─El que levantaba la falda de Hinata fue el único que pareció notar sus presencias. Con desgano se incorporó y les miró como si sólo fuesen unos insectos─. Mira, Kakuzu, un par de mocosos queriendo jugar a los héroes. ─Sonrió de lado antes de dar un largo trago a la botella.
─¡Na-Naruto-kun!, ¡Kiba-kun! ─exclamó algo aliviada, ellos la ayudarían. Se removió con mayor insistencia.
─Tranquila, Hinata, te salvaremos dattebayo.
En un acto inconsciente, Kiba tomó del hombro a su amigo para poder susurrarle unas palabras al oído. El sol comenzaba a ocultarse, y por segundos la penumbra aumentaba en el lugar.
─Esto es una locura. Al de la botella podríamos vencerle entre los dos, ¿pero qué me dices del otro? ¡Parece doblarnos la edad! Y mira sus brazos, ¡se nota que va al gimnasio! ─masculló nervioso─. Y quién sabe lo que ese tipo podría hacerle a Hinata mientras tú y yo nos encargamos del otro. ¡Esto nos viene grande!
─¿Y qué pretendes que hagamos? Si uno de nosotros corre a llamar a la policía, el que se quedé aquí morirá hecho picadillo. Entre los dos tenemos una oportunidad.
─¿Gritamos pidiendo socorro?
─¿Y si alguno va armado y nos dispara por gritar? ¡No! ─sentenció en un susurro─. Eso es lo que pasa en las películas.
Ambos ahogaron un grito cuando la botella de sake pasó rozando sus cabezas, había sido lanzada con saña. Al mirar al frente, el de cabellos grises les miraba con fastidio mientras el otro hombre se mantenía inmutable, reteniendo a Hinata y tapándole la boca con una mano al escucharla pronunciar el nombre de los chicos de nuevo.
─Seremos clementes si ahora soltáis a nuestra amiga ─habló Naruto cuando se repuso del susto─. Somos increíblemente fuertes ─aseguró, tratando de intimidarles.
─Deshazte de los mocosos, Hidan ─habló por primera vez el que sostenía a Hinata. Su voz era heladora.
─Será un placer ─respondió el nombrado, relamiéndose con deleite ante la idea de magullar esos jóvenes y perfectos cuerpos. Verlos teñidos del rojo de la sangre sería fascinante.
Sin pensarlo, Naruto se lanzó hacia Hidan con un puño en alto, aprovechando el factor sorpresa. Pero con facilidad el hombre le esquivó y fue él quien estampó su puño a su contrincante, derribándole. El golpe les dolió más a Hinata y a Kiba que al propio Naruto, quienes cerraron los ojos con fuerza por un segundo.
─¡Naruto, idiota, no te hagas el héroe ahora! ─exclamó con preocupación cuando vio a su amigo rodar hasta quedar boca arriba y captó el hilillo de sangre que le corría por la barbilla. En el primer golpe le había partido el labio inferior.
Sonriendo burlón, Hidan se agachó junto a Naruto con intención de propinarle otro puñetazo, esta vez en la nariz. Pero el golpe no se realizó cuando no vio venir el puñado de tierra y hierba que el adolescente bajo él le lanzó a los ojos, aturdiéndole lo suficiente para que su presa lograra ponerse de pie y alejarse para reunirse con su amigo.
─¡Estúpido mocoso…! ─exclamó pasándose el dorso del puño por los ojos con insistencia.
Kiba se aferró a Naruto cuando le tuvo a su lado.
─¿Qué se supone que hacemos ahora? No tenemos oportunidad.
A pesar del dolor que le provocaba mover apenas un poco la boca, Naruto clavó una mirada determinada en su compañero.
─No podemos rendirnos. Tenemos que salvar a Hinata, nos necesita.
Aquellas palabras disiparon el miedo de Kiba y le hicieron reaccionar. Era cierto, Hinata… era Hinata quien les necesitaba. El dolor de unos golpes no importaba, tenían que salvarla.
─Está bien, pero no creas que serás el héroe aquí. ─Por primera vez puso una pose ofensiva─. Seré yo. Ataquemos juntos al más débil, ¡ahora!
Al unísono corrieron y saltaron sobre Hidan, quien todavía se frotaba los ojos llorosos. A pesar de su visión borrosa, logró propinar un puñetazo a Kiba y una patada a Naruto.
─Me avergüenzas, Hidan ─masculló el otro con verdadera decepción, viendo inmutable a Naruto saltar sobre la espalda de Hidan en un intento de inmovilizarle para que Kiba pudiera golpearle. Pero el resultado fue el mismo, los adolescentes terminaron en el suelo con un nuevo golpe cada uno─. Te ayudaré…
─¡No! ─respondió el otro con el orgullo herido─. Yo solo puedo.
Incrustó el puño en el estomago del castaño cuando se acercó, quien cayó de rodillas al suelo al sentirse sin aliento y ligeramente mareado.
─¡Kiba! ─exclamó Naruto con preocupación.
Su amigo estaba pálido, un hilillo de saliva bajaba por una de las comisuras. Trató de acercarse a él, pero Hidan le rodeó el cuello con un brazo desde atrás con fuerza, limitándole un poco la respiración. Forcejeó cuanto pudo, tratando de liberarse, apenas tocaba el suelo con la punta de los pies.
─Tu flacucho cuello crujiendo entre mis manos será el sonido más hermoso que escucharé hoy ─murmuró Hidan, relamiéndose una vez más.
En un arrebato Naruto logró golpearle con un codo en el costado, el agarre se suavizó lo suficiente como para poder escapar de él. Giró raudo dispuesto a contraatacar, sin embargo, en un parpadeo un puño de Hidan le golpeó en la sien. Su cabeza palpitó de dolor durante segundos en los que se sintió aturdido. Un brillo metálico dirigiéndose a su cara con rapidez captó su atención, fue consciente de que no logró esquivarlo por completo cuando un pequeño escozor se apoderó de su mejilla.
Trastabilló hacia atrás y cayó sentado. Al llevarse una mano a la mejilla, recogió un rastro de sangre con la yema de los dedos. Fue entonces cuando captó la navaja en la mano de Hidan, quien en ese momento la acercaba a sus labios y con gula lamía la afilada punta metálica manchada con sangre.
─Delicioso.
─Hidan, deja de jugar con ellos y remátalos ─apremió Kakuzu. La chica en sus brazos se estaba cansando de forcejear, eso era bueno, menos resistencia opondría después, cuando los mocosos fueran eliminados.
Con una repentina expresión de aburrimiento, Hidan giró para encarar a su amigo mientras blandía la navaja en su mano. Se notaba que no era la primera vez que la usaba.
─Qué decepción, Kakuzu, estos niños ni siquiera han calentado mis puños ─protestó con falso tono dramático.
─¿No me digas que esperabas una pelea decente de ese par de enclenques?
Hidan sonrió con autosuficiencia.
─En realidad no. Aunque admito que disfruto viendo la desesperación en sus miradas. ─Giró, contemplando al par de adolescentes. El castaño aún boqueaba con la respiración algo entrecortada, de rodillas. Y el de extrañas marcas en las mejillas todavía lucía algo desconcertado por el último golpe, ya que no cesaba de acariciarse la sien lastimada y sacudir ligeramente la cabeza en un intento de recobrar la lucidez. Alzó la navaja─. ¿Unas últimas palabras?
Caminó unos pasos, dubitativo acerca de con quién empezar. Finalmente se decantó por el que permanecía de rodillas. Empuñó unos mechones castaños en su mano libre y le obligó a alzar el rostro en un brusco tirón. Kiba contuvo la respiración cuando la punta de la navaja se posó peligrosamente cerca de su ojo derecho.
─Tu rostro se verá hermoso teñido por el rojo de la sangre…
─¡Hidan, cuidado!
La voz de Kakuzu le alertó y le hizo girar raudo, alcanzando a ver al mocoso rubio que se acercaba con una larga y gruesa rama alzada en alto, dispuesto a golpearle en la cabeza. En el último segundo logró esquivarla, pero la rama golpeó de lleno en la mano en la que sostenía el arma blanca y ésta cayó al suelo.
─¡Maldito mocoso! ¡Hijo de…!
─¡No permitiré que lastimes a mis amigos'ttebayo!
Hidan miró su mano, acalambrada por el intenso dolor. La áspera corteza había lastimado su piel, raspándola y haciéndola sangrar. Cerró y abrió la mano repetidas veces, con lentitud, pero sentía cierta dificultad para mover el pulgar; estaba entumecido. El mocoso había golpeado con fuerza.
Lentamente hizo el amago de agacharse para recoger la navaja, pero al instante fue atacado, y de no haberse alejado un par de pasos, habría sido golpeado en la cara con la gruesa rama.
─Gracias… Naruto ─murmuró Kiba, con la palidez desapareciendo por momentos de su rostro.
Kakuzu frunció el ceño ligeramente y estudió su alrededor. El sol se había escondido completamente, cuanto más tiempo permanecieran allí, haciendo escándalo, más riesgo corrían de ser descubiertos.
Acabaría con la situación de una vez por todas. Eliminaría a los mocosos con complejo de héroes, los mataría con sus propias manos; y después se llevarían a la mocosa, disfrutarían de ella hasta cansarse.
Empujó a Hinata con tal agresividad, que ésta cayó en el suelo y liberó una queja.
─Hidan, ocúpate de ella. Yo terminaré con esto ─ordenó con severidad, acercándose.
El nombrado apenas pudo dar un paso con intención de obedecer y retener a la chica que con torpeza se incorporaba. Justo entonces recibió un inesperado agarre en un pie que le hizo caer de boca al suelo, cortesía de Kiba.
─¡Pero serás idiota…! ─reprendió Kakuzu con hastío.
─¡Corre, Hinata! ─apremió Kiba─. ¡Vete! ¡Ponte a salvo!
Kakuzu no tuvo oportunidad de decir algo más cuando vio al rubio acercarse a él con la rama en alto, dispuesto a golpearle también. Pero él no esquivó el golpe, lo detuvo sosteniendo la rama con ambas manos.
─¿¡Qué…!? ─balbuceó sorprendido, tironeando de la rama en un intento de que el otro la soltara, pero sin apenas esforzarse el hombre la retenía en sus manos.
─No te confundas, mocoso, yo no soy como el inútil de Hidan.
Dicho esto, alzó un pie y le propinó al adolescente una violenta patada en un costado que le hizo rodar por el suelo, adolorido.
─¡No soy un inútil! ─renegó Hidan intentando sacarse a Kiba de encima, quien se había subido sobre su espalda y trataba de meterle los dedos en los ojos.
Los jóvenes suspiraron interiormente aliviados cuando en medio del ajetreo notaron que Hinata no estaba allí. Ahora la cuestión era cómo podrían salir vivos de semejante aprieto.
Naruto jadeó adolorido en el suelo. Los golpes de este tipo no tenían nada que ver con los del otro. Si Hidan golpeaba fuerte, Kakuzu lo hacía mucho más.
Dejando escapar sólo una pequeña parte de la ira que sentía, Kakuzu se acercó con caminar solemne y pisó la cabeza del rubio en el suelo, friccionando su pie con insistencia, como si tratara de apagar una insignificante colilla.
─La chica ha escapado, pero esto no quedará así. Me las vais a pagar ─masculló en una amenaza.
─¡Naruto! ─exclamó Kiba con preocupación.
Con rapidez se incorporó y corrió sobre la espalda de Hidan, arrancándole un lamento a éste, tomó la navaja y sin pensarlo se lanzó a atacar al mastodonte que maltrataba a su amigo sin piedad. Aunque su torpeza con el arma era obvia, logró que Kakuzu se alejara un par de pasos, pero a pesar de todo no lucía ni un poco intimidado.
Naruto se incorporó todo lo rápido que pudo y volvió a tomar la rama abandonada en el suelo.
Segundos después, el sudor aumentó en los adolescentes cuando Hidan se recuperó y se plantó junto a su colega de maldades, ambos destilando un porte amenazante que pronosticaba una lenta agonía para ellos.
─¡Maldita sea! ─masculló Inuzuka, sintiéndose sudar frío─. No quiero morir, no ahora que Hinata…
Ambos retrocedieron un paso casi sincronizado cuando los adultos avanzaron uno.
─¿Ahora que Hinata qué? ─murmuró Naruto, tragando saliva con esfuerzo.
─E-ella es linda, tú sabes…
─¿Te gusta Hinata? ─preguntó entre dientes, a pesar de todo mirándole por un instante con los ojos abiertos de par en par.
Naruto movió la rama como si fuera un jugador de béisbol tratando de golpear la pelota cuando los hombres dieron un paso más y ellos se vieron obligados retroceder otro. Se notaba en las miradas de esos tipos que disfrutaban viendo lo asustados que estaban.
─Tenía pensado decírselo… algún día…
Cierto pesar se instaló en el pecho de Naruto. Kiba le había hecho recordar a Sasuke. ¿Y si esos tipos les mataban?, ¿todo iba a terminar así? Lo último que Sasuke podría recordar de él sería un mensaje con un "Sasuke idiota" y un montón de caritas enojadas.
Al notarle perdido en sus cavilaciones, Kakuzu se lanzó sobre él y le arrebató la rama con facilidad. Todo fue muy rápido, Kiba estaba por gritarle a Naruto que salieran corriendo y huyeran, Hidan se preparaba para saltar sobre Kiba y hundirle la navaja en el estómago, mientras que Kakuzu alzó la rama con claras intenciones de golpear a Naruto en la cabeza con toda la fuerza que poseía. Por un segundo el tiempo pareció detenerse.
─¡E-es aquí!
La exclamación agitada de Hinata entrando entre los árboles junto con la voz de dos hombres que parecían pedir refuerzos les dejó paralizados por un instante. Ninguno esperaba que la chica hubiera ido a dar aviso a la policía, sólo pensaron que había huido sin más.
Kakuzu fue el primero en reaccionar, soltó la rama y corrió, alertando a su camarada que parecía haberse quedado pasmado.
─Hidan, no seas idiota, ¡corre!
─¡Espérame!
Kiba recibió un empujón que le tiró al suelo cuando Hidan pasó corriendo junto a él, huyendo tras su compañero. Pasmados, los jóvenes miraron a los hombres uniformados correr tras los otros dos, gritándoles que se detuvieran.
─Na-Naruto-kun, Kiba-kun…
Nerviosa por todo lo ocurrido, Hinata le tendió la mano a Kiba y le ayudó a incorporarse. Después, estudió con una mirada preocupada a sus amigos. Los dos lucían magullados, incluso Naruto tenía un corte en una mejilla y el labio inferior con un manchón de sangre que no terminaba de secar, cerca de una de las comisuras.
Conmovida se llevó ambas manos al pecho, sintiendo las lágrimas querer aflorar de sus ojos.
─Hinata, ¿estás bien? ─preguntó Kiba, pensando que lloraba porque estaba asustada.
La chica asintió con un movimiento de cabeza y se retiró las lágrimas antes de que bajaran por sus mejillas. Aliviado, Naruto se acercó.
─Nos has salvado, Hinata. ¡Gracias'ttebayo!
Esta vez Hinata negó y les dedicó una sonrisa de gratitud.
─No. Vosotros me habéis salvado, no sé qué habría sido de mí.
Ambos chicos sonrieron, aunque Naruto liberó una pequeña queja al hacerlo y se tocó el labio inferior, le herida que apenas había cerrado volvía a abrirse. Preocupada, Hinata sacó un pañuelo de tela con pequeñas flores bordadas en las esquinas y se lo extendió a su amigo para que se limpiara. Un poco reticente, y bajo la mirada celosa de Kiba, Naruto finalmente lo tomó.
─Gracias, Hinata ─insistió, antes de limpiar con cuidado los restos de sangre de su mejilla y labio.
Segundos después escucharon el ruido lejano de unas sirenas que se acercaban. Intrigado por la rapidez con la que habían sido salvados, Kiba tomó la palabra.
─Hay algo que no entiendo. ¿Cómo has logrado ir a avisar a la policía y regresar tan rápido?
La chica le dedicó una pequeña sonrisa que hizo brincar de forma incómoda el corazón del castaño, quien se tensó tratando de aparentar normalidad.
─Tomé la salida del parque que siempre uso para ir a casa. Apenas a una calle de distancia de aquí hay un banco, así que suele haber policías vigilando la zona.
─¿En serio? ─Sonrió aliviado─. Qué suerte.
Un poco más tranquilos, los tres se sonrieron, y una queja volvió a escucharse de Naruto por culpa de su labio roto. La herida no era muy grande, pero sí estaba en un lugar delicado, no podía sonreír demasiado sin que la herida volviera a sangrar.
─Na-Naruto-kun… deberías ir al hospital y que te vea un médico.
Como respuesta el rubio negó con la cabeza, asegurando que estaba bien, pero ante la mención de un médico no pudo evitar recordar a Sasuke. Deseaba verle.
De forma algo exagerada, Kiba se aclaró la garganta para llamar la atención de la chica. Entendía que a simple vista Naruto lucía peor, pero quería que Hinata se mostrara más preocupada por él. Quería su atención ahora que por una vez Neji no estaba cerca.
...
Sasuke caminó con tedio por la sala de su apartamento, hasta que finalmente decidió acercarse a una de las ventanas y observar el exterior. Las luces de la ciudad cobraban más protagonismo por momentos. Exhaló un hondo suspiro cansino, escuchando con mínimo interés a la persona que en ese momento hablaba con él por teléfono. Alzó la otra mano, presionándose el puente de la nariz y ascendiendo hasta llegar a la frente. Juraría que empezaba a dolerle un poco la cabeza, la voz de Ino resonaba en su mente como un eco molesto.
La mujer había tomado la costumbre de mandarle mensajes, deseándole buen día o preguntándole cómo había estado su día, pero al verse ignorada había empezado a llamarle. Era insistente. Algunas veces no contestaba, otras lograba cortar rápido la conversación con alguna excusa, incluso en una ocasión le confesó tener pareja, sin especificar en su sexo, para ver si así lograba que ella dejara de ser tan pegajosa; pero Ino simplemente había asegurado querer una amistad con él, ya que después de estar tantos años en Estados Unidos, no tenía amigos en Konoha y se sentía sola.
─Hoy he ido al hospital a acompañar a mi padre, pero no te vi. ─Al no escuchar nada al otro lado, parpadeó confusa─. ¿Sasuke?
─Mn… ─se limitó a decir como toda indicación de que estaba escuchando─. Tengo que colgar…
─¿Te parece bien si nos vemos mañana? ─propuso, interrumpiéndole antes de que colgara.
Sasuke rodó la mirada con hastío. ¿Cuánto tiempo llevaba escuchando a Ino? Había tenido tiempo de finalizar su cena empezada, limpiar la mesa, meter los platos en el lavavajillas y deambular un rato por la sala, ¿y ahora quería que se vieran mañana? Ni loco.
─Tengo cosas que hacer, estaré ocupado.
─¿Planes con tu novia? ─curioseó con naturalidad.
Abrió la boca dispuesto a decir que no era de su incumbencia cuando escuchó unos golpes en la puerta, fueron tan suaves que por un momento dudó haberlos escuchado.
─Están llamando a la puerta ─dijo, y sin más colgó.
Curioso revisó la hora en su reloj mientras se encaminaba a la puerta, preguntándose quién podría ser. ¿Itachi?, ¿uno de esos vecinos que aparece a la hora más molesta pidiendo algún condimento para la comida?, ¿sus amigos?, ¿sus padres? Por un segundo se preguntó si quizá sería Naruto, pero lo descartó al instante.
Al abrir la puerta parpadeó incrédulo cuando se encontró precisamente con Naruto. Pensó que definitivamente lo había estropeado todo con él y que no querría verle bajo ningún concepto. Así que, esperanzado con la posibilidad de que las aguas se calmaran y volvieran a su cauce, no había querido llamar o buscar a Naruto para darle tiempo. Su plan había dado buen resultado.
Supo que algo no estaba tan bien como pensó cuando le miró más detenidamente. Naruto vestía ese tipo de ropa que normalmente usaba para jugar a fútbol, pero eso no era lo raro, sino que lucía polvoriento, demasiado. Estaba inclinado hacia delante, con las manos apoyadas en las rodillas y respirando algo agitado, como si hubiese llegado corriendo hasta allí.
─¿Naruto?
Sus ojos se abrieron de par en par cuando tras el llamado su novio se enderezó, dedicándole una mueca que trató de ser una sonrisa.
─Hey, Sasuke…
Y tras avanzar un paso, se desplomó. Sasuke no había tardado ni un segundo en reaccionar y tomarlo entre sus brazos antes de que pudiera impactar contra el suelo.
─¡Naruto!
CONTINUARÁ…
Y Naruto murió. Fin XDD Ok no.
El día 12 es mi cumpleaños, como regalo me gustaría hard SasuNaru del bueno y muchos kitsunes esponjositos -corazones- ¡Gracias~!
Me gustaría dedicar este capítulo a SaYuRi-Kun-SNS, alias Latt Sicr, alias Cristal Rosales. Espero que esto te anime al menos un poco después de lo que pasó con tus dibujos. ¡Ánimo! :D
¡Se agradecerán reviews! Cualquier pregunta que tengáis, no dudéis en decírmelo. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
