Diez años:

Takaita Hiwatari

Capítulo 38: "Un paso más":

Los hombros de Sasuke se tensaron ligeramente en señal de anticipación cuando al meter la llave en la cerradura, se dio cuenta de que la puerta no estaba cerrada con llave. Eso sólo significaba una cosa: Naruto estaba ahí.

Al entrar, lo primero que llamó su atención fue ver la televisión encendida. Indudablemente tenía un "intruso" en casa. Caminó cauto hacia el sofá y allí le encontró, Naruto estaba recostado, dormido, con el mando a distancia en una de sus manos al borde del sofá, a punto de caer al suelo en cualquier momento. En silencio miró la hora, comprobando con preocupación que pasaban por poco de las once de la noche. Minato y Kushina iban a matar al mocoso si no regresaba a casa en ese mismo instante.

Inspiró hondo, dándose valor para enfrentar a su novio, a quien había estado ignorando los últimos días. Posó una mano en su hombro y le movió un poco.

─Naruto, despierta. ─Como respuesta sólo recibió un apagado murmullo─. ¡Naruto!

Los ojos azules se abrieron al instante, con sobresalto. Recordando el lugar donde estaba y al reconocer aquella voz, el sopor pareció desaparecer de Naruto, quien raudo se sentó y encaró al adulto.

─Sasuke… ─atinó a decir, por fin lograba verle.

─¿Sabes la hora que es? Minato y Kushina van a matarte si no vuelves a casa ahora mismo.

Naruto arrugó el ceño. ¿Después de días sin verse, eso era todo lo que Sasuke tenía que decirle?

─¿Cuándo pensabas decirme que ya no somos novios, teme? ─exigió saber de mal humor─. ¡Al menos ten el valor de decímelo a la cara'ttebayo!

Aquel reproche hizo parpadear incrédulo a Sasuke.

─¿De dónde has sacado eso?

─¡No me trates como si fuera tonto, Sasuke! ─exclamó─. Es obvio que ya no quieres seguir conmigo, ¡por eso me has estado ignorando! Lo que no entiendo es por qué. ─Se puso de pie, enfrentándole a una corta distancia─. ¿Hice algo mal la última vez que nos vimos? No paro de pensar en eso. ¡Tengo derecho a saberlo!

Sintiéndose acorralado, Sasuke retrocedió un paso. Sabía que tarde o temprano tendría que enfrentar a Naruto, y que éste no estaría precisamente de buen humor, pero no esperaba que fuera tan pronto.

─Lo de la última vez no debió ocurrir, Naruto. ¡Eres menor de edad!

Naruto contuvo el deseo de rodar la mirada. ¿De nuevo con eso?

─¡Pero tú no me obligaste a nada!

─¿Acaso no te diste cuenta de cómo te presionaba para continuar cada vez que la vergüenza y el miedo te paralizaban?

Aquella pregunta hizo enmudecer al rubio por unos segundos. ¿Sasuke?, ¿presionarle? ¡Pero si era él quien siempre presionaba a Sasuke!

─¿Qué tiene que ver eso? Sí, me daba vergüenza ¿y qué? Pero yo quería hacerlo, fui yo quien empezó, ¿lo olvidas?

─No lo olvido. Pero mi obligación era haberte frenado. ¡Maldición! ─masculló bajito, frustrado.

El enojo se suavizó paulatinamente en Naruto, mirándole con cierta sorpresa. De repente tenía la vaga sensación, una vez más, de haber presionado a Sasuke a hacer algo muy malo, algo que quizá él no quería.

─Hablas de obligación, ¿pero qué quieres tú?

─Lo que yo quiero no es correcto, Naruto.

Con un movimiento casi mecánico, el rubio se dejó caer sentado en el sofá, reflexionando. Sasuke se sentó a su lado, no muy cerca, y eso Naruto lo notó.

─¿Y qué hay sobre nosotros?, ¿ya no somos novios?

Acto seguido Naruto contuvo el aliento, tratando de prepararse mentalmente para recibir el golpe que supondría escuchar a Sasuke afirmar que ya no eran nada.

─…te equivocas. ─Un segundo después Naruto dejó escapar el aire retenido, aliviado─. Sólo necesitaba un tiempo a solas.

─Pudiste habérmelo dicho, idiota. Estaba preocupado'ttebayo ─reprochó.

Sasuke quiso haberle dicho que necesitaba reunir el valor para enfrentarle y también calmarse lo suficiente hasta tener la certeza de que no iba a volver a perder el control, pero no pudo.

─Lo siento ─fue todo lo que dijo en cambio.

─No, yo lo siento ─respondió, ganándose una mirada confundida del adulto─. No debí haberte empujado a hacer lo de la última vez.

De verdad sentía que empujó a Sasuke a hacer algo realmente malo. Se sentía culpable. No quería alejarle de su lado, y con su forma inconsciente de actuar, eso era lo único que conseguía, que Sasuke pusiera distancia y se alejara.

─Era mi responsabilidad como adulto haberme negado. No es como si tú pudieras evitarlo, eres una hormona con patas.

Esperó quizá una protesta, pero Naruto sólo dejó escapar una risita desganada, sin responder nada. Recordó entonces a los Uzumaki, seguro que estaban preocupados por su hijo. Era extraño que Minato o Kushina no estuvieran llamándole al móvil para saber dónde estaba.

─Naruto, es tarde, deberías volver.

A pesar de que les había prometido a sus padres darles intimidad aquella noche, por un segundo se planteó volver a casa para meditar en soledad lo que habían hablado.

─Bueno, es que… ─Se rascó una mejilla─, les dije a mis padres que iba a pasar la noche en casa de alguno de mis amigos. ─Al ver a Sasuke arquear una ceja, esperando escuchar más, continuó─. Pero es mentira dattebayo, lo cierto es que tenía pensado pasar aquí la noche para poder hablar contigo.

Automáticamente Sasuke recordó que sólo poseía una cama, de tamaño matrimonial, pero a fin de cuentas era una sola cama. A su cabeza no tardaron en llegar posibles escenarios en los que su novio se le insinuaba de decenas de formas diferentes. Y él… con nula fuerza de voluntad terminaba cediendo.

Antes de poder decir algo, Naruto retomó la palabra.

─Pe-pero no te preocupes. Dormiré en el sofá, es cómodo. ─Lo palmeó como para dar más veracidad a su afirmación─. Mis padres quieren tener una velada romántica esta noche, no quiero molestarles ─explicó.

Esperando no arrepentirse, Sasuke liberó un hondo suspiro. Compartir cama con Naruto sería como jugar con fuego, podría quemarse.

─No es necesario, puedes dormir conmigo. ─Parpadeó al ver que su novio le miraba totalmente incrédulo─. ¿Qué?

─Nada, nada… ─Apartó la mirada─. Insisto, dormiré en el sofá.

─He dicho que no ─sentenció. Antes de que pudiera recibir una respuesta, se puso de pie y avanzó hacia el baño─. Iré a darme una ducha.

Un tic sacudió una ceja de Naruto. No comprendía a Sasuke… una vez más. Estaba dispuesto a dormir en el sofá para no invadir su espacio y no hacerle sentir incómodo, no quería apartarle, ¡y ahora el tonto le ordenaba que durmieran juntos!

Varios minutos después, cuando escuchó por bastante rato el ruido del agua correr, le escribió un mensaje a Sakura preguntándole si podían hablar. Quizá ya estaba dormida. No pasaron ni diez segundos cuando la chica le estaba llamando, a pesar de la hora que era, preguntándole si le había ocurrido algo malo. Negó al instante, disipando la preocupación de su amiga, y en cambio le contó lo que acababa de ocurrir con Sasuke, lo que habían hablado, preguntándole al finalizar qué debería hacer y cómo debería comportarse para no volver a alejar a su novio de su lado.

Sakura fue contundente, deseando que su consejo fuera de ayuda.

─Por lo que sé, hasta ahora has tratado de imponerte y marcar el ritmo de vuestra relación. ¿Por qué no te relajas y dejas que sea Sasuke quien marque el ritmo ahora? No le agobies.

Naruto no pudo evitar sentirse algo desilusionado. Si se adaptaba al ritmo de Sasuke, su relación sería tan "intensa" como la de un par de ancianitos. Quería a su novio, pero éste era demasiado comedido.

─No sé si eso sea buena idea, Sakura-chan ─habló bajito.

─Piénsalo. Si dejas a Sasuke tomar el control, probablemente se va a sentir más relajado cuando está contigo y todo estará mejor entre vosotros.

─En eso tienes razón'tteba… ─murmuró pensativo.

Abrió la boca para decir algo, pero entonces escuchó la puerta del baño abrirse. Raudo se despidió en un susurro y colgó.

─¿Con quién hablabas?

Naruto compuso una creíble sonrisa y giró a verle.

─Hablaba con mi ma… dre…

Quedó mudo al ver a Sasuke semidesnudo. Caminaba descalzo, y lo único que cubría su cuerpo era una toalla atada a la cintura mientras otra más pequeña descansaba sobre sus hombros.

Totalmente sonrojado volvió la mirada al frente y aferró las manos en sus muslos, sintiéndose afectado. Su instinto le gritaba que se acercara a Sasuke, que paseara sus manos por ese cuerpo que parecía el de un Dios griego esculpido en mármol, que besara sus labios hasta dejarlos enrojecidos y robarle el aliento.

‹‹¿Por qué tiene que estar tan bueno el maldito?››, pensó con desesperación.

Respiró hondo, tratando de serenarse. Sasuke tenía razón, era una hormona con patas. No, no, debía centrarse y seguir el consejo de Sakura-chan.

─De-deberías cubrirte o pillarás un resfriado. ─Su voz sonó temblorosa.

La voz de Sasuke se escuchó algo lejana y amortiguada, probablemente estaba dentro de su habitación.

─Lo dudo. Aquí dentro hace buena temperatura.

─Claro… ─Sonrió todavía afectado. No podía sacarse el cuerpo semidesnudo de su novio de la cabeza.

De un salto se puso de pie, dispuesto a pensar en otra cosa. Con decisión caminó a la cocina y tomó ramen instantáneo de uno de los armarios. Poco después Sasuke entró, vistiendo un pantalón de pijama largo de un tono gris oscuro y una simple camiseta de manga corta, todavía caminaba descalzo.

─¿Ramen? ─Señaló el vaso de ramen instantáneo en la mesa de la cocina, viendo después que el agua ya estaba calentándose─. ¿Por qué no me sorprende?

─El ramen es delicioso ─sentenció con tal convencimiento que no dejaba lugar a dudas.

Encogiéndose de hombros, Sasuke tomó otro envase de ramen instantáneo. Después de todo no tenía mucho apetito, eso le serviría para saciarse.

Poco después, mientras el rubio servía el agua caliente en ambos vasos, una de sus cejas tembló en un tic al sentir la penetrante mirada de su novio clavada en él.

─¿Qué?

─¿Por qué tan callado, Naruto? ─¿Tal vez estaba disgustado por su conversación anterior?

─Ah… simplemente no tengo nada inteligente que decir ─se excusó.

─¿Desde cuándo te preocupas por decir algo inteligente, dobe? ─se mofó.

Naruto alzó la tetera vacía e hizo amago de lanzársela en la cabeza, pero soltando un bufido se contuvo y la dejó sobre la vitrocerámica. Bien, lo cierto es que no tenía ganas de hablar, por extraño que fuera; estaba más ocupado pensando que debería comportarse de forma menos impulsiva, por mucho que le costara contenerse debía lograrlo.

─Cállate, teme ─farfulló─. ¿No amas tanto el silencio? ¡Disfrútalo!

En actitud pensativa, Sasuke se llevó las manos a la cintura, todavía estudiando a su novio con la mirada. Entendía que probablemente Naruto estaba resentido con él por haberle ignorando durante unos días. Si la situación hubiera sido a la inversa, él se sentiría igual.

Abrió la boca para decir algo, pero guardó silencio cuando de pronto Naruto le miró perplejo, señalándole. Concretamente señalaba su cuello. Recordando que ahí estaba el fastidioso chupetón, llevó una mano hacia allí, arrugando ligeramente el entrecejo.

─Eres un mocoso con complejo de vampiro. Te dije claramente que no marcaras mi cuello ─riñó con seriedad.

─L-lo siento. ─Sonrió un tanto inquieto. La marca tenía un tono amoratado y era bastante llamativa, antes no alcanzó a verla porque Sasuke le mostraba su otro perfil al salir del baño─. Fue la emoción del momento dattebayo.

En un acto inesperado, Naruto sintió que los dedos de Sasuke atenazaban unas de sus mejillas en un firme pellizco, arrancándole un pequeño lamento.

─Debería darte un escarmiento, mocoso desobediente.

Con su acostumbrado descaro, Naruto estuvo a punto de preguntarle si ese escarmiento implicaba cosas subidas de tono, porque de ser así, gustoso lo aceptaría.

Pero se obligó a no exteriorizar ese pensamiento. En cambió alejó el contacto de un firme manotazo y se acarició la mejilla ligeramente enrojecida un tanto ceñudo, con una expresión casi infantil.

─Lo siento. No lo volveré a hacer ─prometió.

─Más te vale, usuratonkachi.

Comieron rodeados de un silencio que fue extraño para ambos. Naruto no estaba parloteando sobre cómo había sido su día, las cosas que había hecho, y tampoco le preguntaba al otro sobre cómo había sido su día.

Extraño, pensó Sasuke.

─Me gustaría cambiarme de ropa. ¿Me prestas algo?

─¿Ya has comido? ─Lo verificó viendo el envase vacío.

─Sí.

─Tú no comes, engulles ─pinchó intencionadamente.

─Ja, ja… muy gracioso dattebayo.

Pero después no hubo protestas de parte de Naruto.

─¿Me prestarás algo o no? ─insistió.

─Claro ─respondió con cierto desconcierto, dirigiéndose a su habitación con su novio.

Tras buscar en el armario le extendió otro pantalón largo de pijama de color liso y una camiseta de manga corta. Naruto aceptó la camiseta pero declinó el pantalón, excusándose con que prefería dormir en ropa interior.

Sasuke tragó duro, preguntándose Naruto tenía intención de dormir en ropa interior para provocarle. En el fondo estaba un poco inquieto, estaba convencido de que ese dobe le asaltaría durante la noche. Una vocecilla en su interior le susurró que la inquietud que sentía en el fondo era provocada porque ciertamente deseaba que Naruto intentara provocarle con sus insinuaciones.

Cuando vio a Naruto alejarse unos pasos y comenzar a cambiarse sin mayor ceremonia, sospechó que probablemente el otro no estaba de humor esa noche para intentar provocarle. No había rastro de sus típicas sonrisas desvergonzadas y miradas juguetonas.

Y de nuevo continuaba ese extraño silencio entre ambos que empezaba a crisparle.

─Gracias, Sasuke.

─¿A dónde vas? ─preguntó cuando le vio caminar fuera de la habitación.

─Estudiaré un poco antes de dormir. Si no te molesta, claro.

‹‹¿Desde cuándo actúa tan prudente conmigo?››

Para él Naruto era como un libro abierto, era evidente que se estaba comportando de forma extraña. Lo achacó una vez más a que sin duda debía estar afectado por los días que le había estado ignorando.

─En absoluto, ve.

Poco después, cuando terminó de limpiar la mesa de la cocina, caminó a la sala con pasos silenciosos. Alcanzó a ver a Naruto, con un codo apoyado en el brazo del sofá mientras leía concentrado un libro que reposaba sobre sus muslos. No quería perturbar su concentración, así que caminó a su habitación.

─Naruto, voy a dormir.

─Está bien. Que descanses.

Normalmente, en una situación así Naruto se le colgaría del cuello cual koala y le daría un beso de buenas noches. Pero sólo continuó inmutable en su lugar, concentrado en su lectura.

Extraño, volvió a pensar.

Se recostó en la cama. Si le sumaba la pequeña inquietud que sentía al hecho de que no tenía mucho sueño, era el cóctel perfecto para permanecer como idiota mirando el techo casi sin parpadear. Casi dos horas después, escuchó suaves pisadas entrando en la habitación y un suave peso hundió ligeramente el colchón cuando Naruto se sentó. Probablemente pensaba que estaba dormido, pero nada más lejos de la realidad, apenas había dado pequeñas cabezaditas de sueño.

─Un estudiante no debería ir a la cama tan tarde. ─Como para verificar sus palabras, tomó su móvil de la mesita de noche y miró la hora, pasaban de las una y media.

Naruto respingó al no esperar que estuviera despierto. Giró, observándole en la penumbra de la habitación, entraba bastante luz por la ventana. Había esperado que Sasuke ya estuviera dormido, así dormir juntos sería menos incómodo para éste.

─Suenas como mi padre, teme ─Se limitó a decir─. ¿Te he despertado al entrar?

─No, no tengo mucho sueño en realidad ─confesó.

Naruto suspiró derrotado, pensando que probablemente Sasuke no podía dormir al pensar que debían compartir la cama. Ciertamente, él también se estaba empezando a sentir incómodo con la idea.

─Será mejor que duerma en el sofá…

Apenas terminó de decir eso cuando sintió movimiento en la cama y una mano se aferró a su camiseta, tirando de él y obligándole a permanecer sentado cuando ni siquiera se había puesto de pie.

─¿Qué mosca te ha picado, Naruto? Entiendo que estés enojado porque te he ignorado estos días, pero he dicho que vas a dormir aquí y es mi última palabra.

Naruto masculló un insulto hacia el otro, pero finalmente se liberó del agarre y se recostó a una distancia prudente de Sasuke, demasiado prudente desde el punto de vista de éste. Incluso le dio la espalda.

Cuando Naruto abrió los ojos, una suave claridad inundaba la habitación. Parpadeó un poco para acostumbrarse a la luz, y se habría desperezado cual gato de no haber sido porque se encontró un par de ojos negros clavados en él. Soltó una exclamación de sorpresa y de un salto quedó sentado, un segundo después recordó que estaba en la habitación de Sasuke, durmiendo con él. Alarmado tomó la muñeca de éste para comprobar la hora, y suspiró aliviado al ver que todavía faltaban quince minutos para la hora en la que solía levantarse. Por eso la alarma de su teléfono todavía no había sonado.

─¿Puedo usar tu baño para darme una ducha?

─Buenos días a ti también, cabeza hueca ─respondió sentándose con cierta pereza, no había dormido mucho.

─Buenos días.

Y entonces nunca llegó el beso de buenos días que pensó que Naruto le daría. Éste simplemente se había puesto de pie y de una mochila que reposaba en el suelo, de la que Sasuke no se percató ayer, había sacado el uniforme estudiantil y ropa interior, y sin más se había encerrado en el baño.

El desayuno y el poco trayecto que compartieron en común cuando iban hacia sus destinos, también fue bastante silencioso. Sasuke no pudo evitar preguntarse cuánto tiempo iba a estar Naruto guardándole rencor por haberle ignorado unos miserables días. Aunque después de todo, probablemente se merecía el comportamiento distante de su novio. Su forma de actuar, ignorándole sin darle explicación alguna, había sido infantil.

─¡Ah! ¡Shino, Gaara!

Sasuke abandonó sus cavilaciones cuando escuchó los llamados de Naruto. A lo lejos, cruzando un paso de peatones, estaban los mencionados. El rubio se despidió sin mayor ceremonia, alzando una mano y pronunciando un escueto "Nos vemos después" antes de marcharse corriendo junto a sus amigos.

En cuanto estuvo con ellos, Naruto sonreía como si nada le perturbara. Sasuke suspiró resignado. Está bien, le daría a Naruto su tiempo para que pudiera desprenderse del enojo que sentía hacia él, después de todo no tenía derecho a quejarse sobre eso.

Pero dos semanas pasaron y Naruto continuaba con aquel irritante y extraño distanciamiento. No parecía estar enfadado, pero tampoco se comportaba como siempre. Si iniciaba un beso, Naruto no se negaba, pero tampoco pedía más como habría sido lo normal. ¡Siempre había sido así! Naruto siempre, siempre, quería más.

Parecía estar conforme con las migajas que le daba. Parecía.

Tampoco había dejado de pasar por su apartamento, seguía yendo cada día, pero cuando se encontraban allí no veía en Naruto rastro de su efusividad de siempre. Hablaban un poco y veían la televisión, otras veces Naruto estudiaba y hacía algunos deberes de la universidad, y otras veces jugaba el videojuego de ninjas mientras él preparaba la cena. Otra cosa extraña fue que, durante esas dos semanas no propuso salir ningún día; si él lo proponía Naruto aceptaba, pero no veía en él esa ilusión con la que cada día se presentaba allí y le proponía hacer algo juntos.

Ya estaba fastidiándole ese comportamiento.

Se acercó al mueble de la sala donde reposaban las fotografías que Naruto le regaló. El jarrón estaba vacío, obviamente los girasoles se marchitaron hace algún tiempo. Las observó un instante y después miró a través de la ventana sin mayor interés, sólo estaba esperando a que Naruto se dignara a aparecer.

Para colmo Ino no había dejado de aparecerse por los alrededores de su edificio. Era extraño, pero durante esas dos semanas se la había topado con mucha frecuencia. Ella siempre exclamaba sonriente que aquello era obra del destino. Al parecer el dichoso destino le odiaba y no entendía que no quería saber nada de Ino. Por suerte la mujer se comportaba como lo haría una amiga, sin hacer acercamientos incómodos, y le hablaba sobre trivialidades que a él por supuesto no le interesaban en absoluto.

Miró la hora en su reloj un poco impaciente. Lo que quedaba de tarde, que era poco, y parte de la noche iba a estar ocupado; quería pasar a hacer una visita rápida a sus padres, y después iba a reunirse con sus amigos por el cumpleaños de Juugo. A pesar de eso no le pidió a Naruto que no pasara por el apartamento, quería hablar seriamente con él.

Justo entonces escuchó la llave encajando en la cerradura y escuchó pasos lentos acercarse. Al girar, vio a Naruto caminando a tientas, mientras en una mano sostenía el móvil y parecía teclear algo. Su novio no le había notado. Carraspeó, logrando que éste alzara la mirada.

─Oh, Sasuke, estás aquí ─comentó con cierta sorpresa.

─¿Dónde se supone que debería estar?

─¿En el hospital? ─Alzó una ceja con ligera ironía─. Hoy he llegado temprano.

─Los dos pacientes que tenía a última hora no han aparecido ─explicó escueto. Después esperó que Naruto se acercara, como siempre, y le diera un beso. Pero el rubio volvió a sumirse en lo que sea que estuviera haciendo en su teléfono─. ¿Estás hablando con alguien?

─Con Gaara, me está preguntando si voy a ir al parque'ttebayo.

Chasqueó la lengua. Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña. Caminó la distancia que les separaba y tomó a Naruto del mentón para que le mirara, fundiendo sus labios en un suave beso. Su novio no se negaba, se notaba que colaboraba gustoso, pero seguía resultándole extraño que no buscara más.

─¿Me vas a decir qué te pasa? ─Quiso saber en cuanto sus bocas se alejaron.

─¿Yo…? Nada. ─Se encogió de hombros, tratando de aparentar normalidad.

─Desde hace dos semanas actúas extraño. ¿Es por lo que hablamos?, ¿sigues enfadado porque te ignoré por unos días?

─No es eso ─respondió apartando la mirada.

─¿Entonces qué es? ─Al no recibir respuesta, insistió. Iba a terminar con ese comportamiento extraño ahí mismo, o si no dejaba de llamarse Uchiha Sasuke. Lo fastidioso es que tendría que dejar su cómodo hermetismo de lado, tendría que abrirse si quería arreglar todo─. Naruto.

El mencionado jugueteó nervioso con el teléfono entre sus manos, probablemente meditando qué decir mientras lo guardaba en un bolsillo del pantalón.

─No estoy enfadado. Bueno, al principio sí un poco, pero ya no.

─¿Entonces por qué te comportas tan distante? Tú no eres así ─insistió.

Naruto suspiró, pasándose una mano por la nuca con inquietud.

─Sólo te estoy dando espacio para que no te sientas incómodo conmigo dattebayo.

La respuesta le aturdió lo suficiente como para hacerle parpadear como un idiota.

─¿Qué?

─No quiero que te alejes de mí, y si para eso tengo que darte más espacio lo haré. Sólo intentaba respetar tu ritmo.

Sasuke no pudo evitar preguntarse cómo se le había ocurrido a Naruto semejante cosa. Pero ahora tenía sentido su extraño distanciamiento. Por eso no le proponía ir de aquí para allá como siempre, o le asaltaba en cuanto podía con besos o abrazos.

Se sintió pequeño en comparación a Naruto. Éste hacía todo lo posible para que la relación funcionara, y él no hacía más que ser un idiota inseguro que a la vez transmitía esa inseguridad a su pareja.

─Es mi culpa ─susurró Sasuke lo obvio─. No necesito que respetes mi ritmo, Naruto… quiero que seas como siempre ─habló directo.

─¿Qué?

─Tú no eres así, tú eres… una hormona con patas.

─¡Y tú un teme! ─replicó con falso enojo.

─Tienes razón ─concedió con una ligera sonrisa apenas curvando las comisuras de sus labios. Se acercó un paso, quedando ambos muy cerca─. Sé que actué mal… una vez más. Se supone que soy el adulto y me comporté como un niño.

Naruto no pudo evitar que una sonrisa aflorara en sus labios, y dejándose llevar por su carácter impulsivo eliminó la distancia entre ambos con un abrazo y un beso. Al instante las manos de Sasuke reposaron en su cintura, atrayéndole un poco más y profundizando el contacto entre sus bocas.

Sólo habían pasado dos semanas, pero Sasuke se dio cuenta de que había extrañado al Naruto de siempre como si hubieran pasado años.

─Menos mal ─dijo Naruto, con sus labios acariciándose por la cercanía que mantenían─. Cada vez me costaba más ser tan frígido como tú. ¿Tienes idea de cuántas veces me he masturbado estas semanas? ─Apenas dijo aquello cuando las manos en sus caderas le pellizcaron ambos costados, arrancándole un lamento─. ¡Pero es cierto! ─insistió.

─No dudo que sea cierto, idiota. ─La imagen mental de Naruto tocándose mientras pensaba en él, le erizó los cabellos de la nuca. Trató de disipar esa visión cuanto antes.

─¿Y tú? ─Rozó sus labios una vez más, deslizando las manos desde la espalda hasta posarlas en los hombros─. ¿Te has tocado pensando en mí? ─Sonrió ladino.

Un tic hizo temblar una de las cejas de Sasuke, pero en el fondo sonrió, había extrañado a ese idiota descarado.

─Tal vez.

─Me tomaré eso como un sí. ─Sonrió, sintiéndose emocionado al ver que Sasuke no lo negaba. Eso sin duda era un sí.

─Volviendo a lo que nos interesa, no vuelvas a hacer algo tan idiota sin hablarlo conmigo.

Naruto le miró, componiendo una falsa expresión de disgusto.

─Tú también haces cosas idiotas sin hablarlo conmigo ─acusó.

Para sorpresa de Naruto, Sasuke asintió en silencio.

─Trato de ser comprensivo y abierto cuando estoy contigo, pero… ─Las palabras se le atoraban.

─Pero eres un teme y te cuesta ─completó por él. A pesar de sus palabras le dedicaba una mirada comprensiva.

El entrecejo de Sasuke se frunció ligeramente por el insulto, pero finalmente asintió de nuevo.

─Como adulto no puedo actuar tan despreocupadamente como tú. Pero… ─Pasó saliva de forma ruidosa, esperando no arrepentirse de lo que estaba a punto de decir─. Siempre has dicho que quieres contar lo nuestro a nuestros padres.

Ver una vez más los intentos de Naruto porque su relación continuara a flote le estaba provocando remordimiento. Quería dejar de ser la piedra en el camino de su novio, y aunque normalmente no era impulsivo, acababa de decidirlo.

─Sasuke… ─musitó sorprendido, rompiendo el abrazo y retrocediendo un paso. ¿Acaso estaba pensando en…?

─Podríamos hablarlo con nuestras madres… después de Año Nuevo ─tanteó─. Cuando ellas lo asimilen podríamos hablarlo con nuestros padres, si ellas son capaces de guardarnos el secreto, claro; son ellos quienes más me preocupan.

Aunque hubiera querido decir algo más habría sido imposible. Naruto había saltado sobre él con tal efusividad que casi le hace caer al suelo, pero al final sólo trastabilló y se aferró al cuerpo del menor. Al instante su rostro se vio siendo asaltado por inquietos besos, especialmente sus labios.

─¡No puedo creerlo dattebayo! ─exclamó efusivo─. ¿Lo dices en serio? ─casi gritó. Su corazón golpeteaba emocionado dentro de su pecho.

─Sí. ─Movió la cabeza. Debía hacer algo contundente si quería que Naruto dejara de dudar y de culparse cuando las cosas no funcionaban. El culpable era él, no Naruto─. Después de Año Nuevo ─reiteró─. Antes no.

Sasuke era consciente de que se avecinaba un desastre. Por eso quería hablarlo después de Año Nuevo, quería pasar el menos unas navidades tranquilas junto a su familia. Quién sabe si serían las últimas. Estaba claro que a ninguno de sus progenitores les iba a gustar la idea, no la iban a aceptar.

Su preocupación se suavizó un poco al ver la felicidad de Naruto. Sus ojos azules brillaban con viveza como nunca antes. Rindiéndose y sintiéndose contagiado, volvió a rodearle entre sus brazos y cuando su novio presionó sus labios no permitió que se alejara tan rápido. Se deleitó con aquella boca, como si fuera el último beso que iban a compartir.

Tras una tanda más de besos y sutiles caricias, Sasuke no pudo postergar más su marcha. Le explicó sus planes de hacer una visita rápida a sus padres y que después había quedado con sus amigos por el cumpleaños de Juugo.

Caminaron juntos, Naruto decidió quedarse en el parque, ya que sabía gracias a los mensajes de Gaara que él y sus demás amigos estaban allí.

─¡Wouh! ¿Le vais a regalar un crucero a Juugo? ─Abrió los ojos impresionado.

─Hemos pensado que un crucero es algo relajante, la brisa del mar le vendrá bien a Juugo. Pasa muchas horas encerrado en el zoo.

─Es un regalo increíble'ttebayo. Mis amigos nunca me han regalado algo así para mi cumpleaños, debería insinuarles que me regalen un crucero ─bromeó. Se despidió y caminó unos pasos dispuesto a ingresar en el parque, pero la voz de su novio le detuvo.

─El día diez es tu cumpleaños ─comentó al aire, lo suficientemente audible.

─Así es. ─Sonrió, volviendo sobre sus pasos. Le alegraba que Sasuke lo recordara.

─¿…qué te gustaría como regalo? Y espero que no sea un crucero, tus padres no van a aprobar que siendo menor de edad vayas tú solo. ─Y dicho sea de paso, él tampoco lo permitiría.

El rubio sólo río, sacudiendo una mano mientras negaba.

─No deseo nada material. Lo único que quiero es pasar mi cumpleaños contigo, los dos juntos, tranquilos, solos... ─Suspiró, siendo consciente de algo importante─. Pero mi cumpleaños no cae en domingo.

A Sasuke le sorprendió que Naruto deseara algo tan simple para su cumpleaños. Por un momento pensó que le pediría algo costoso, aunque el dinero no era mayor problema para él.

─Pediré el día libre, todavía tengo tiempo.

─¿Qué? ─Se sorprendió─. ¡No! De ninguna manera, después tendrás trabajo acumulado por mi culpa. Además, ese día tengo clases.

─No seas dobe, sólo será un día.

─¡No soy un dobe, me preocupo por ti! ─Bufó, apartando la mirada─. Un teme como tú no merece mi preocupación, ¡hum!

Pero el adulto no se inmutó, en cambio se entretuvo pensando qué podría regalarle. Lo consultaría con Itachi y Konan, seguro ellos le serían de ayuda. Tenía nueve días por delante para planear algo.

Tras despedirse ambos, cada uno tomó su camino, prometiendo verse al día siguiente. Naruto irradiaba felicidad por cada poro de su piel, y Sasuke por fin se sentía tranquilo. Era difícil ser tan abierto, pero el esfuerzo merecía la pena si el resultado era un Naruto contento.

No esperaban su visita, así que al verle llegar Mikoto le saludó animada. Al preguntar por su padre, le dijo que había salido con Minato no hacía mucho. Sasuke se preguntó por un instante si cuando desvelara su relación con Naruto, la amistad de sus padres se rompería.

Pero dejó de pensar en eso al fijarse en que Mikoto parecía atareada buscando algo.

─¿Qué buscas, mamá?

─¿Unas fotografías?

─¿De qué? Te ayudaré.

La mujer abandonó la búsqueda para encarar a su hijo.

─¿Recuerdas las fotografías que te mostré hace tiempo de la graduación de Naruto?

─Creo que recuerdo algo así. ─Se hizo el desentendido.

─Pues algunas de ellas han desaparecido. Estoy segura de que las guardé todas juntas, en mi habitación. Las había tomado para colocarlas en el álbum.

─¿Estás segura? A lo mejor estás confundida y están todas.

La mujer señaló la pequeña mesa frente al sofá. Los ojos de Sasuke no tardaron en captar varias fotografías amontonadas, en la primera estaba Naruto con sus padres el día de su graduación.

─Estoy segura de que faltan algunas. Le he preguntado a tu padre, pero él no sabe nada, he llamado a Itachi y tampoco sabe nada; de hecho, estaba a punto de llamarte para preguntarte si sabías algo.

Sintiéndose acorralado, Sasuke se vio obligado a forjar una mentira.

─¡Oh! Esas fotografías… ─pronunció sin emoción alguna, como si de pronto algo hubiera llegado a su memoria.

─Sí, "esas". ¿Sabes algo, hijo?

─Acabo de recordar que hace unos meses Naruto me pidió unas copias de las fotografías que le tomaste. Sí… las tomé prestadas ─balbuceó.

Sin terminar de creerle, Mikoto se llevó las manos a la cintura, pensativa.

─¿Y por qué sólo faltan algunas fotografías?

─Debieron de quedarse en mi apartamento, las buscaré y te las traeré. ─Al notar que ella no dejaba de mirarle fijamente, se sintió incómodo─. ¿Qué?

─Nada. Es sólo que yo misma hice unas copias el mismo día que saqué las fotografías para dárselas a Kushina, no entiendo por qué Naruto te pidió copias.

Sasuke tragó saliva con pesadez. Estaba frito.

─¿En serio? Quizá Naruto no lo sabía… ─Incómodo miró la hora en su reloj─. Tengo que irme, he quedado con Karin y Suigetsu para darle su regalo de cumpleaños a Juugo─. En realidad todavía iba bien de tiempo, pero necesitaba salir de allí cuanto antes.

─Oh, entiendo. ─Sonrió con cierta desilusión. La visita de su hijo había sido muy corta─. Felicita a Juugo de mi parte. ─Suspiró─. Ya cumple veintiocho años, cómo pasa el tiempo.

─Sí. ─Dio un rápido abrazo de despedida a su progenitora y caminó a la salida─. Vendré otro día.

─¡Recuerda traerme esas fotografías!

─Sí, sí… ─susurró acelerado, tratando de poner distancia cuanto antes con Mikoto que le despedía agitando una mano bajo el quicio de la puerta.

Cuando estuvo sola, la mujer se cruzó de brazos, nuevamente pensativa. ¿De verdad Sasuke tomó prestadas la fotografías por eso?, ¿o la estaba engañando?

Sacudió la cabeza. No, debía dejar de inventar teorías donde supuestamente Sasuke y Naruto mantenían una relación más allá de la amistad. Sasuke había estado saliendo con chicas desde hacía meses. Era evidente que con Naruto sólo mantenía un trato amable de amistad.

...

─¡Aquí! ─exclamó Fugaku cuando una joven camarera pasó junto a su mesa─. ¡Dos cervezas más! ─Se señaló a sí mismo y después a su acompañante, Minato.

El rubio sonrió nervioso, mirando la mesa con varios vasos de cerveza vacíos que ambos habían ingerido ya. Tamborileó los dedos contra la madera de la mesa.

─No sé si debería beber más. La última vez Kushina se enfadó mucho.

Fugaku rió en actitud relajada, sus mejillas apenas estaban ruborizadas en comparación a las de Minato. Los ojos de ambos brillaban por el alcohol ingerido.

─Todavía recuerdo la cara de Kushina la última vez que te llevé ebrio a casa.

─¡No es gracioso! ─Guardó silencio cuando la camarera de antes se acercó y depositó sus pedidos en la mesa. Alargó un brazo, tomando uno de los vasos de cerveza en su mano─. Esta vez Kushina no se conformó con un "lo siento". ─Aunque no pudo evitar rememorar que la reconciliación fue bastante placentera.

El otro dio un gran trago a su vaso antes de decir algo.

─No comprendo por qué Kushina se enoja tanto. Sólo llegaste un poco alegre. ─Se encogió de hombros.

─Dice que soy un mal ejemplo para Naruto. ─Dio un pequeño sorbo a su vaso─. De todas formas no es como si mi hijo me tuviera como su modelo a seguir.

─Cierto. ─Recargó los brazos en la mesa─. Mi hijo Sasuke es su modelo a seguir, así que no deberías preocuparte tanto por eso ─desestimó─. Por cierto, hablando de Naruto, ¿cómo le va?

─Bien. Se está esforzando mucho en sus estudios, estoy tan orgulloso…

Fugaku volvió a reír. A Minato casi se le caía la baba cada vez que hablaba de su hijo.

─¿Y cómo están tus hijos? ─preguntó el rubio, más por educación que porque le interesara. Por supuesto quería saber sobre Itachi, pero Sasuke le daba igual, aunque quedaría feo preguntar sólo por uno de ellos.

─Muy bien. ─Asintió orgulloso─. Sasuke está muy ocupado en el hospital, es un gran médico. Itachi es un abogado muy solicitado, y el negocio de su novia Konan, a pesar de no llevar mucho tiempo abierto, parece ir viento en popa.

Ahora fue el turno de Minato de reír ligeramente.

─La vida te sonríe, amigo.

Alzó su vaso, incitando a Fugaku a hacer un brindis. Ambos chocaron sus vasos y bebieron hasta terminar el contenido.

─Por supuesto, sé que no debería quejarme pero… ─comenzó a decir Fugaku─. Hay algo que me preocupa de mi hijo Sasuke.

─¿Qué es? Si puede saberse.

─Sasuke está cerca de los treinta, pero actúa como un adolescente. Va de chica en chica, casi podría jurar que cada vez que le pregunto asegura tener una novia diferente. ¡Esa no es una conducta apropiada para un hombre! ─sentenció─. Quiero verle en una relación seria, conocer a una chica digna de él. Igual que Itachi. Si todo marcha como hasta ahora, en pocos años espero tener mi primer nieto. ─A pesar de siempre mostrar un carácter bastante serio, ante la idea de un nieto su expresión se suavizó, hasta se reflejó parte de la ilusión que sentía. El alcohol era un plus para dejar de lado su rostro impasible.

Sentimientos encontrados llenaron a Minato. Por un lado se sentía feliz por Fugaku ante la noticia de que probablemente en unos pocos años sería abuelo, pero por otro lado la desilusión le embargó al ser consciente, justo en ese momento, de que él nunca sería abuelo.

─Esa es una gran noticia. Lo del nieto ─aclaró, tratando de componer una sonrisa.

─Así es. Esto merece otro brindis. ─Alzó una mano─. ¡Camarera! ─exclamó, llamando la atención de la misma de antes─. Dos más. ─Después regresó la mirada a su amigo─. ¿Y qué me dices de Naruto?, ¿tiene novia? Tu hijo ya está en esa edad después de todo.

─Ah… ─Sonrió afectado─. No lo sé, creo que no ─atinó a responder.

─Bueno, no hay que preocuparse, Naruto todavía es joven. Tiene muchos años por delante para darte nietos. ¿Cuántos te gustaría tener? Yo espero que cada hijo me dé al menos dos nietos. ─Asintió seriamente─. Sí… cuatro nietos estaría bien ─habló, más bien para sí mismo esta vez.

Minato no tuvo tiempo de decir algo cuando la camarera llegó con sus pedidos. Antes de que ella se fuera, le pidió sake, y en cuanto ella se marchó alzó el vaso de cerveza de Fugaku y lo vació en desesperados tragos.

─¡Hey, hey…! Cálmate, Minato, si bebes de esa forma vas a terminar ebrio en menos que canta un gallo. ¿Y ahora quieres sake? No es buena idea mezclar bebidas.

Era obvio que ambos estaban algo afectados por el alcohol. Por un lado Fugaku estaba demasiado parlanchín, y Minato sonreía como tonto por momentos.

La camarera llegó, llenando un vasito de sake, pero antes de marcharse, Minato le pidió que dejara la botella en la mesa. Fugaku parpadeó confuso, nunca había visto a su amigo tan desesperado por ingerir alcohol.

─Tú… ─masculló Minato con cierto rencor cuando bebió su segundo vasito de sake─. Deja de presumirme a tus nietos y a tu familia perfecta.

Pero Fugaku lejos de tomarlo a mal, empezó a reír.

─¿Detecto cierta envidia? Entiende que al ser Itachi y Sasuke mayores que Naruto, seré yo quien tenga nietos primero. Pero no te apures, en unos años Naruto también te dará algunos, a lo mejor ahora mismo está saliendo con alguna muchacha a escondidas de ti…

─Naruto no va a darme nietos. ─Admitirlo en voz alta era tan doloroso como sentir un puñal clavándose en su pecho.

No vería a unos pequeños y revoltosos rubios, porque esperaba que fueran rubios, correteando por su casa, suplicando por la atención de su abuelo, llenándole de besos y abrazos.

Después hubo un breve silencio que Minato aprovechó para beber la cerveza que hasta ahora no había tocado. Fugaku empezó a preocuparle aquel comportamiento, si lo dejaba continuar con ese ritmo iba a terminar con un coma etílico.

─Minato, es suficiente ─sentenció─. Deja de beber. ¿Qué te ocurre de repente? ¿Es porque crees que Naruto no va a darte nietos? ¡Si es un niño todavía! Dale tiempo.

─¡Déjame! ─protestó, apartando un segundo después el enojo a un lado y mostrándose afligido─. Nunca seré abuelo.

─Minato, deja de decir tonterías, ¿quieres? Estás exagerando.

─¡No exagero! ─Con un puño golpeó la mesa─. Naruto es homosexual. Nunca me dará nietos ─se lamentó.

Aquella declaración dejó estupefacto a Fugaku unos segundos, quedando totalmente mudo. Sólo reaccionó cuando de pronto vio a Minato palidecer y llevarse una mano a la boca, sofocando una repentina arcada. Raudo se puso de pie y le ayudó a llegar al baño.

¿Qué demonios…? Aquello debió haber sido fruto de la borrachera de Minato. No podía ser cierto. Naruto no se veía como… "uno de esos", en absoluto.

Aquello sin duda era una broma. Una de mal gusto.

¿Pero no aseguran acaso que los borrachos siempre dicen la verdad?

CONTINUARÁ…

¡Se agradecerán reviews! Cualquier pregunta que tengáis, no dudéis en decírmelo. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!