— ¿Crees que por ser el hijo de Endeavor me atraparás mocoso? —pregunta la mujer con burla.
Shoto la mira en silencio mientras analiza la situación, desconocía por completo el quirk de aquella mujer y arriesgarse aquel día no sonaba como una opción muy razonable.
Tenía un asunto importante aquella noche.
Siguió con sus ojos los movimientos de la villana quién simplemente se balanceaba de un lado a otro con una mochila—posiblemente llena de las joyas que robó—colgando de su hombro derecho. Cuando el y su padre hacían patrullaje de rutina y escucharon sobre el robo Endeavor lo había mandado como refuerzo para la policía.
Cuando llego ahí—con el héroe número uno supervisando su trabajo— los policías le indicaron que la villana seguía dentro de la tienda pero que no habían logrado divisar a ningún empleado u otra persona dentro.
Entonces él, como el héroe que era—y adolescente curioso— decidió entrar sin más, la mujer apenas lo vio allí dentro salió despavorida por la puerta trasera del local. Claro, Shoto la siguió no sin antes mirar a los alrededores y darse cuenta de que realmente no había nadie más ahí.
Y luego había corrido tras la mujer por el callejón tras la tienda, Shoto no entendía la necesidad de poner algún tipo de negocio que tuviera un jodido callejón como ruta perfecta para los villanos.
Ahora estaba acorralando a la mujer de cabello castaño que lo miraba como si fuera la persona mas rara que pudiera existir en todo el mundo.
¿Qué tenía el para que las personas lo miraran así? Realmente no entendía a la humanidad.
La escaneo por completo antes de tomar una decisión, se veía como una mujer normal a simple vista pues no llevaba ningún tipo de traje más que ropa particular. Todo estaba bien hasta que notas sus ojos completamente negros pues incluso la esclera era de aquel color—no blanca como un ojo normal— , y eso si llamaba la atención.
Shoto piensa en dejar de perder el tiempo y decide que es buena idea congelar a la femenina antes de tener algún tipo de contratiempo; así que rápidamente crea una ligera capa de escarcha bajo sus pies que en un abrir y cerrar de ojos se expande hasta dar la villana, dejándola inmovilizada hasta la cintura.
La mujer abre la boca en sorpresa e indignación al verse capturada de aquella manera y aún más, por un adolescente. Sus manos hechas puños golpean el hielo un par de veces tratado de liberarse pero rápidamente entiende que no le sera posible hacerlo por su cuenta así que decidió tomar medidas más drásticas.
—Hielo—susurra la mujer apretando sus dientes y captando la atención del bicolor—. ¡Me has congelado maldito mocoso! ¿Cómo te atreves hacerle esto a una dama? Eres un insolente.
Todoroki mira a la mujer con el ceño fruncido, se acerca un poco a ella con cautela sobre sus movimientos; — ¿Porqué soy un insolente? Tu andas robando, eres una villana y simplemente te estoy dando lo que te mereces.
La mujer admira la oportunidad en silencio, a pesar de que el bicolor solo se acerco unos tres pasos es suficiente para ella. Trata de esconder una sonrisa mientras calcula su plan; mira al adolescente dar media vuelta—posiblemente para buscar a la policía— y rápidamente estira su brazo hasta agarrar la mano del bicolor.
Rápidamente hace presencia de su quirk dejando al bicolor en un trance dispuesto a la voluntad de la villana quien sonríe al notar que su plan funcionó a la perfección.
—Hijo de Endeavor—dice y el bicolor se gira a ella dejando a la vista sus ojos ahora completamente negros en lugar de su típica heterocromía—. Libérame ahora mismo.
Todoroki obedece, coloca su mano sobre el hielo y usa su fuego para liberar a la mujer rápidamente sin llegar a quemarla.
—Gracias querido—le dice con burla la castaña; antes de retirarse decide jugar un poco más y poner en práctica el quirk donado por All For One—. Dime Todoroki, ¿te gustan los conejos?
El menor asiente con lentitud y con su mirada perdida.
—Genial, entonces te gustarán más de ahora en adelante—tras esas palabras tomo el rostro del bicolor entre sus manos y sus ojos obscuros se tornaron ligeramente rojos; una luz tuene resplandece en las manos en la mujer y una sonrisa se plasma en su rostro.
Escucha voces acercarse en su dirección, chasqueó su lengua y dejo, al ahora conejo bicolor, en el suelo del callejón rápidamente. Le dio un vistazo rápido al animalito quien ya estaba fuera del trance y ahora la miraba fijamente, la castaña sonrió con ganas y empezó a correr justo cuando la policía doblo en la esquina.
Por otro lado estaba Todoroki mirando sus, ahora patas, pequeñas, peludas y de diferentes colores. Sintió su nariz moverse al escuchar unas voces y automáticamente—sin saber como— se movió hasta esconderse de aquellas personas.
«Genial, esa loca me convirtió en un conejo»
Pensó Shoto con fastidio esperando a estar solo nuevamente.
— ¡Maldición! ¡Sigan a esa mujer! —exclamó el jefe de la policía— ¿Porqué hay tantos callejones aquí?
Tras el grupo de policías que pasaron de largo del pobre conejillo llego el imponente Endeavor en busca de su hijo pues este se había tardado demasiado en volver, y claro que él, en silencio se había preocupado por Shoto.
Ahora tenían una relación decente como padre e hijo y el no estaba dispuesto a perder aquello.
Examinó el callejón dando pequeños pasos hasta que noto un bloque de hielo a su derecha que estaba a medio derretir. Frunció el ceño ante aquello y giro su cabeza en busca de hijo o alguna pista; entonces su mirada se posó en un conejo bicolor que parecía estar escondido tras un basurero.
Sus cejas se alzaron en sorpresa al ver como el conejo de acercaba a el con rapidez hasta quedar a unos centímetros de sus pies.
¿Un conejo de dos colores?, pensó el héroe confundido, aquello era algo que nunca había visto y mucho menos uno con los mismos colores del cabello de Shoto.
Suspiró y bajando un poco la intensidad de sus llamas se colocó en cuclillas hasta poder tomar al animal entre sus manos quién se dejo dócilmente.
— ¿Shoto? —pregunto sintiéndose estúpido al hablarle a un animal; pero este subió y bajo su pequeña cabeza varías veces—. ¡¿Qué diablos te pasó?!
Todoroki se quedo quieto entre las manos de su padre quién había apagado sus llamas por completo para ponerlo frente a su rostro.
Entonces Todoroki arrugó su pequeña naricita ante los gritos y exageradas preguntas de su padre.
« ¿Es que no sabe que los animales no hablan? »Se pregunta el bicolor.
De pronto una idea cruza su cabeza y decide ponerlo en práctica: usar su quirk.
Intenta activar su quirk y grande es su sorpresa cuando nota el brazo congelado de su padre quien ahora lo mira con el ceño fruncido antes de activar sus llamas nuevamente deshaciendo del hielo.
—Ok, sí eres mi hijo—acepta el héroe ante aquella prueba irrefutable—. Sabes que yo no puedo cuidarte, ahora debo buscar a esa mujer y pensar en cómo arreglar esta situación.
Dice Endeavor mirando al conejo de reojo; —Creo que tendré que dejarte con él mientras trató de arreglar esto.
« Se burlará de mi »
Piensa Todoroki poniendo sus pequeñas y peludas patitas sobre su nariz.
Enji, quién seguía observando a su hijo sonrió levemente al ver la reacción de Shoto. Y no podía esperar para ver la reacción del próximo cuidador de aquel conejillo quién parecía estar avergonzado al saber quién lo cuidaría.
Enji admira la estructura frente a el y una sonrisa burlona se posa en su rostro, comienza a caminar hacia el interior del dormitorio 1-A. Toca la puerta principal esperando a que alguno de los mocosos que vive ahí se digne abrir la puerta y quien se hace cargo es un chico de cabello rojo y una sonrisa de tiburón.
— ¡Endeavor! —exclamó el pelirrojo con asombro al tener al héroe frente a el, prendido en llamas y con una pequeña jaula de quién sabe que animal en su mano derecha.
—Chico, ¿dónde esta el rubio? —le pregunta al adolescente entrando libremente al edificio hasta llegar a la sala en común con el pelirrojo tras él.
— ¡Soy Kirishima Eijiro! —se presenta el pelirrojo de repente ganándose la atención del héroe—. ¿Está buscando a Bakugō?
—Sí, a él. El chico explosivo.
—afirma.
Kirishima ríe suavemente cuando escucha a Endeavor llamar así a su amigo.
— ¿Quiere que lo llame? —pregunta y el mayor asiente—. Genial, iré por el entonces.
Entonces el pelirrojo sube rápidamente las escaleras para llegar al segundo piso donde se encuentra el rubio. Por su lado, el Todoroki mayor se sienta en un sofá individual mientras espera a que los adolescentes regresen.
Momentos después siente como su mano derecha empieza a ser congelada lentamente y eso lo hace sonreír discretamente, levanta la jaula hasta dejarla a la altura de su rastro para tomarse con media caja congelada y a un conejo que lo mira fijamente moviendo una de sus patas rápidamente contra la superficie de la jaula.
—Deja de quejarte Shoto—susurra—. Lo hago por tu bien. Recuerda que ya avise a la academia que no irás a clase unos días mientras arreglamos esto y la mejor opción ahora es que te cuide Bakugō.
Shoto sin embargo, dio la vuelta en su jaula hasta dejar su peludo trasero a la vista de su padre quién entrecerró sus ojos y abrió ligeramente la boca, indignado ante el acto del menor.
— ¡Endeavor! —escucha su nombre en coro tras su espalda y suspira sabiendo que no es el rubio quién esta ahí.
Igualmente se coloca de pie y se gira para toparse con el pupilo de All Might acompañado del resto de compañeros de su hijo.
—Hola—saluda con tranquilidad mirando a todos los chicos frente a él.
—Oye viejo—dice alguien a su derecha y la mayoría de los adolescentes ahí presentes abren los ojos temiendo la reacción del héroe—. ¿Qué quieres?
—Debemos hablar de algo importante
—comenta caminando hacía el rubio.
—Vamos arriba entonces.
Seguido de aquello ambos hombres se encaminaron hacia el segundo piso del dormitorio para poder hablar tranquilamente, específicamente a la habitación del rubio.
El resto de los estudiantes de la clase 1-A se quedaron mirando como el par desaparecía escaleras arriba. La mayoría de ellos sorprendidos ante la aparición del héroe número uno y aún más ante lo que sea que tuviera con Bakugō—pues no sabían que el héroe estaba enterado de la relación de su hijo y el explosivo—. Claro, con la excepción de Midoriya, Kirishima, Sero y Denki quienes pensaban que Bakugō había hecho algo muy malo como para que su propio suegro fuera a buscarlo.
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— ¿Qué quieres? ¿Porqué viniste hasta aquí?
Enji se limitó a levantar la jaula hasta dejarla contra la cara del menor, Bakugō frunció el ceño ante aquello y miro el interior de la pequeña jaula para toparse con una bola de pelos blanca.
— ¿Qué mierda es eso? —pregunto quitando la jaula de su rostro.
—Es mi hijo—dijo seriamente, tanto que el rubio casi se cree aquellas palabras.
— ¿Y a mi que me importa que hayas adoptado una bola de pelos?
Enji suspiro y apago sus llamas por completo, dejo la pequeña jaula sobre el escritorio de Katsuki antes de abrirla y tratar de sacar al pequeño conejo pero se topo con una muralla de hielo que lo hizo gruñir.
Bakugō mirada todo completamente confundido. Se supone que aquel día Shoto trabajaría por la mañana con su padre antes de volver por la tarde para poder pasarla juntos, en su habitación. Pero de la nada llegaba el padre de su estúpido novio para decirle que había adoptado a una bola de pelos, lo peor era que Shoto no le había contestado sus mensajes después de las diez y ya era mucho tiempo tomando en cuenta que ya eran las dos de la tarde.
Vio a Enji con su mano en llamas y por un momento le aterró que fuera a quemar al animal dentro de la jaula; hasta que vio como un poco de agua empezaba a caer desde dentro de la caja.
— ¿Que diablos estas haciendo?
—Espera a que lo saque de aquí—dijo el mayor apagando las llamas y tomando al escurridizo conejo.
«No sabes lo mucho que te odio ahora mismo maldito Enji»
Pensaba Shoto completamente enojado.
Bakugō abrió sus ojos ligeramente impresionado al ver que, aquella bola de pelos, además de ser un pequeño conejo también era de dos colores; los cuales rápidamente le recordaron a Shoto.
—Este es Shoto—dijo Enji y Bakugō lo miro seriamente—. Tuvimos un altercado con una villana y este es el resultado—explicó extendiendo el conejillo hasta la cara del rubio quien lo miraba sorprendido—, aún no tenemos idea de como revertirlo.
Bakugō estaba sorprendido ante tal declaración, el conejo frente a su rostro era en realidad Shoto. Ahora su novio era un pequeño conejo peludo y bicolor que parecía no querer mirarlo pues tenía su pequeña cabecita escondida entre sus patas delanteras. El rubio levanto su mano izquierda y con ella tomo al conejo que calzaba perfectamente en su palma.
Realmente es pequeño y suave, pensó Bakugō y sin poder evitarlo apretó con delicadeza al conejillo haciendo que finalmente levantara su cabeza para mirar a su novio fijamente.
Sus patas delanteras quedaron sobre su dedo pulgar y meñique mientras su pequeña cola quedo entre el dedo corazón y el anular donde tenía aquel anillo de acero inoxidable color oro que compartía con el de doble quirk; entonces cayó en cuenta de que un conejo no podía usar anillos.
— ¿Dónde esta su anillo? —le pregunto a Enji quién lo miro confundido— ¡¿Dónde esta el maldito anillo Enji?! —le exclamo preocupado y cambiando a Shoto a su mano derecha para mostrarle el dichoso anillo.
«Debe estar en mi mochila...»
Le había costado mucho conseguir aquellos anillos sin que Shoto sospechara se sus intenciones, tuvo que conseguir la talla del dedo anular del mayor mientras este dormía, luego le toco reunir el dinero suficiente y por último la valentía para entregarle aquel anillo.
Bakugō no permitiría que el anillo se perdiera por una estupidez, sabía que Shoto pudo haberlo guardado pues durante el año desde que lo usaba siempre era cuidadoso.
—Deja de gritar mocoso—dijo Enji con el ceño fruncido—. Aún no se porque Shoto esta contigo—comentó con burla.
Quito una mochila—que Bakugō no había visto— de su hombro y se la extendió al rubio quien la reconoció como la del bicolor así que la tomo rápidamente.
—Debe estar ahí dentro, siempre lo guarda antes de salir a patrullar—aseguró—. Ahora debo irme, así que tu cuidaras de él ¿de acuerdo?
— ¡¿Qué?! ¿Sólo venías para dejarlo conmigo?
—Por supuesto—respondió como si fuera lo más obvio del mundo—, yo debo encargarme de encontrar una solución a este problema así que no puedo hacerme cargo—aclaró—. Ya avisé que Shoto faltará unos días debido a esta situación y solo los profesores saben.
Bakugō miro nuevamente al conejo en su mano derecha quién parecía querer encogerse aún más en su mano así que cerro un poco más su mano y este se quedo quieto entonces restregando su cabeza suavemente contra su caliente palma.
