Diez años:

Takaita Hiwatari

Capítulo 55: "El novio de Naruto":

A la mañana siguiente, nada más abrir los ojos, Naruto se encontró con otros azules que le observaban fijamente. Asustado, liberó un grito de sobresalto y como si la sábana fuese un escudo indestructible, se tapó con ella hasta la barbilla en un acto inconsciente.

Dos segundos después se relajó al reconocer el rostro de su padre, estaba más serio que de costumbre.

─No tardes en bajar, tenemos que hablar. ─Y así, sin recibir el cariñoso buenos días de siempre junto a una sonrisa, Naruto vio a su progenitor caminar hacia la puerta─. En la mesita te he dejado algo para el dolor de cabeza.

De un salto se puso de pie, sintiendo verdadero pánico. Le tomó unos segundos, pero pudo recordar toda la noche anterior. Se llevó una mano al rostro, avergonzado al recordar que le preguntó a Sasuke si Ino era mejor que él en la cama, y para colmo el estado en el que llegó a casa y las cosas que obviamente no debió decir frente a ellos. Recordaba vagamente que su padre tuvo que ayudarle a tomar una ducha, como si fuese un niño pequeño.

La vergüenza y la preocupación en ese momento eran más grandes que el dolor de cabeza.

Definitivamente, el alcohol y él no eran buenos amigos. Lo recordaría.

Con prisa se dirigió al baño, tomaría otra ducha, sentía la cabeza un poco pesada. Cuando estuvo aseado, tomó la mochila y bajó a la cocina con sigilo, logrando escuchar parte de la conversación de sus padres.

─Lo de ayer no debe volver a repetirse ─decía Minato con preocupación─. Naruto tiene que aclararnos si tiene novio y quién es ese tipo. Definitivamente no es una buena influencia para nuestro hijo, probablemente lo emborrachó para hacerle quién sabe qué…

─¡No! ─exclamó Naruto, entrando con sobresalto e interrumpiéndole. En medio de la preocupación, Minato imaginaba cosas cada vez más alarmantes y que ponían en un peor lugar a Sasuke. Al ser el blanco de la mirada de sus padres, se puso un poco nervioso─. Yo, umn… Es mi culpa'ttebayo.

─¿Qué es tu culpa? ─curioseó Kushina, tomando asiento frente a la mesa, donde el desayuno ya estaba servido.

Naruto avanzó unos pasos, inseguro. Era como caminar hacia la boca del lobo.

Suspiró hondo antes de comenzar.

─Él… mi novio… ─balbuceó, sintiéndose preocupado de que se le escapara el nombre─. No me presionó para beber, fui yo quien quiso beber con él y sus amigos. Ya soy mayor de edad, y sentía curiosidad por probar el alcohol. Es todo. ─Trató de restarle importancia─. Prometo que no volverá a repetirse lo de ayer.

─Más te vale ─rumió Kushina con tono amenazante.

Aunque por dentro, tanto Minato como Kushina estaban sorprendidos al escuchar a Naruto confirmar que estaba en una relación. La preocupación de Minato se reflejaba en su rostro, por otro lado, Kushina estaba contrariada, había algo en esa historia que para ella no encajaba, pero no quiso comentar nada estando su esposo presente.

Minato se acercó y posó las manos en los hombros de su hijo, dedicándole casi una mirada suplicante.

─Necesito su nombre. ¿Cómo se llama tu novio?

Naruto se sobresaltó.

─¿Qué? ¡Ni hablar!

─¿Por qué no?

─Por mi culpa mi novio para ti no es más que un tipo que me emborrachó y se aprovechó de mí. No es como si fueras a recibirlo con los brazos abiertos.

Entonces Minato se obligó a fingir una sonrisa comprensiva y palmeó los hombros de su hijo, tratando de verse amistoso.

─¡En absoluto! ─Ensanchó su fingida sonrisa─. Sólo quiero conocerle, saber quién es. ¿Y por qué no?, también darle algunos consejos y advertencias…

─Amenazas ─corrigió Naruto con obviedad.

─¿Por quién me tomas, hijo? No haría eso.

No, no haría eso. Haría mucho más. En cuanto tuviera enfrente al novio de su hijo, se lanzaría a su cuello y lo recibiría con un efusivo estrangulamiento.

─Papá, basta. ─Se molestó, alejándose un paso para romper el contacto─. Basta los dos. ─Miró ahora a Kushina─. Sé que lo de ayer no estuvo bien, y prometo que no volverá a pasar. Pero ahora soy mayor de edad, puedo beber si quiero, puedo tener novio si quiero…

─Y nosotros tus padres, y estamos en nuestro derecho de corregirte cuando sea necesario ─rebatió Minato.

Al instante las manos de Naruto se empuñaron con firmeza, frustrado y con un mal presentimiento creciendo en su interior. Aquella conversación no hacía más que recordarle lo que Sasuke y él vivieron con Fugaku, quien fingía que todo estaba bien mientras por detrás urdía un plan para separarles.

Con una mezcla de temor, preocupación y enojo, paseaba la mirada entre sus progenitores.

¿Ellos serían capaces de hacer algo como lo que hizo Fugaku? ¿Intentarían separarles?

Inspiró hondo, tratando de controlar el enfado sin mucho éxito.

─¿Corregirme? ─Les señaló acusador─. Lo que en verdad queréis hacer es controlar mi vida'ttebayo, ¡y no lo voy a permitir!

─¿Naruto? ─Se sorprendió Kushina.

─¿Pero qué…? ─balbuceó Minato.

─Seguramente habéis estado toda la mañana tramando un plan para separarme de él, ¡pero no va a funcionar!, porque esta vez… esta vez…

─Naruto, ¿qué estás diciendo? ─interrumpió Minato con preocupación.

Entonces el chico guardó silencio, respirando con cierta pesadez por el esfuerzo de mantener a raya el mal humor. Suspiró hondo, tratando de relajarse mientras enfocaba el suelo.

─Papá, tú… una vez me aseguraste que darías el visto bueno a mi novio el día que lo tuviera.

A Minato le tomó unos segundos recordar aquello que su hijo decía, pero finalmente lo hizo. Fue el día que conoció a Gaara, el amigo de Naruto:

"Estoy seguro de que algún día encontrarás a un chico digno de ti.

¿D-de verdad… lo crees? ─preguntó en un hilo de voz, ahogado en el asfixiante abrazo pero a la vez sorprendido por el comentario.

Y también estoy seguro de que sabrás escoger a un buen chico ─continuó, soltándole al fin.

¿Entonces darías el visto bueno a mi novio? ─Se aclaró la garganta y sonrió ligeramente nervioso─. Quiero decir, el día que lo tenga.

¡Por supuesto! Sé que buscarás un buen chico ─insistió─, no es como si fueses a venir a casa tomado de la mano de Sasuke. ¿Te imaginas? ─bromeó para tratar de suavizar el ambiente, soltando una pequeña risa─. Definitivamente no quiero que busques un chico con un carácter como el suyo.

Yo… con Sasuke. ─Rió, esforzándose en que fuera una risa creíble─. Eso sí que fue gracioso'tteba…

¿Verdad? ─Asintió, suavizando su risa─. Siempre has admirado tanto a Sasuke, que no sería tan raro que te fijaras en alguien con una personalidad tan petulante como la suya."

─Ya veo que no es verdad ─murmuró Naruto.

Su padre siempre había tenido ese aire sobreprotector con él, y hasta ahora no era algo que le hubiese molestado. Normalmente Minato intercedía cuando hacía alguna travesura para que Kushina no fuera tan severa con él, más de una vez le había salvado de algún golpe o castigo.

Pero ahora se estaba mostrando tan serio e inflexible que realmente le estaba fastidiando. Le recordaba a Fugaku.

Con repentina determinación, alzó la mirada, enfrentando la de su padre.

─Si haces algo para separarme de mi novio, no te perdonaré ─amenazó con una seriedad extraña en él.

No se inmutó ante las expresiones sorprendidas de sus progenitores. Quería dejar las cosas claras en ese momento.

─Yo… ─balbuceó Minato─. Sólo estoy preocupado por ti, hijo.

Naruto trató de ignorar la pequeña punzada en su pecho ante la expresión casi dolida de su padre. No se iba a retractar de sus palabras, no iba a pasar por lo mismo con Sasuke dos veces.

─Y agradezco tu preocupación ─respondió, todavía bastante serio─. Pero no te metas en mi vida ni intentes controlarla.

Kushina se puso de pie y se acercó a ellos con una sonrisa conciliadora, tratando de disolver la tensión en el ambiente.

─Está bien, está bien. Ambos tenéis vuestro punto de razón en este asunto. ─Encaró a su hijo, pero éste no le devolvió la mirada, tenía toda su atención en el suelo─. Naruto, tu padre y yo estamos preocupados por ti, pero te aseguro que no intentaremos controlar tu vida. Respetaremos tu decisión, pero no puedes enfadarte si tratamos de corregirte, es por tu bien. ─Después miró a su esposo─. Y en cuanto a ti, creo que nos hemos tomado este asunto un poco a la tremenda. Estás juzgando y condenando al chico sin siquiera conocerlo'ttebane. Naruto admitió que fue él quien decidió beber…

─Sí ─interrumpió éste─. De hecho no bebí más porque él no me dejó.

─Lo mejor sería confiar en que Naruto ha hecho una buena elección, y esperar a que lo traiga a casa para conocerlo. Sólo entonces podremos emitir un juicio sobre él.

─¿Cuándo lo traerás a casa? ─preguntó Minato de inmediato.

Al instante Naruto se tensó y no supo disimularlo. Su padre estaba ansioso por emitir un juicio sobre su novio, un juicio donde sospechaba que Sasuke no saldría muy favorecido.

‹‹¡Nunca!››, pensó ligeramente ansioso. Curvó las comisuras en un intento de sonrisa─. Pronto.

─¿Cuándo es pronto? ─presionó.

─Ah, pues… ─Se pasó una mano por la nuca, pensativo─. En diciembre… supongo.

Kushina sonrió al escuchar eso y habló antes de que su esposo tuviera oportunidad de decir algo.

─¡Me parece buena idea'ttebane! Puede pasar la navidad con nosotros.

─S-sí… ─tartamudeó Naruto.

Ni loco pensaba llevar a Sasuke a su casa. Estaba más convencido que nunca de que aquello sería una pésima idea. Sus padres podían pensar lo que quisieran acerca de su novio, porque él sabía que había hecho una muy buena elección, no concebía a nadie mejor para ser su compañero de vida.

─Bien ─Continuó ella─, ahora que sabemos que el novio de Naruto no le obligó a beber, y todo está más tranquilo… Minato, tú deberías ir al trabajo, y tú, Naruto, a la universidad.

Minato se despidió de su pequeña familia y partió sintiéndose un poco ansioso. Le molestaba la idea de un nuevo integrante, y más en unas fechas señaladas como la navidad. Era difícil, pero debía empezar a mentalizarse de que su hijo ya no era sólo suyo, que al parecer más pronto que tarde abriría las alas y volaría fuera del nido familiar.

Cuando Naruto se despidió de su madre y estaba por abandonar la cocina, ella le detuvo.

─Hijo, espera. ¿Podemos hablar un momento? Sé que vas justo de tiempo, así que no te entretendré mucho.

─¿Qué ocurre? ─preguntó cauto.

─No quería comentar esto frente a tu padre para no alterarle. ─Esas simples palabras hicieron que la tensión regresara a Naruto, preguntándose qué tenía que decirle su madre─. Solamente quería saber algo: ¿amas a tu novio?

La expresión de niña buena en el rostro de Kushina no le daba buena espina a Naruto. A simple vista aquella era una pregunta sencilla de responder, pero presentía que tenía un doble sentido oculto que por más que meditaba no lograba descubrir.

Sólo atinó a asentir con determinación en un primer momento.

─Claro que le amo.

─¿En serio? ¿Y cómo es eso posible? ─preguntó fingiéndose pensativa. Al ver la expresión de desconcierto en su hijo, continuó─. Juraría que siempre has dicho que amas a Sasuke, es más, ayer mismo dijiste que siempre le amarías.

─Yo… ─balbuceó nervioso.

Pero no dijo más a pesar de que Kushina aguardó paciente unos largos segundos. Había caído de lleno en la trampa.

─¿Tú…? ─Le animó a continuar con tranquilidad─. ¿Qué? ─Al no recibir respuesta una vez más, siguió hablando─. Sólo encuentro dos soluciones posibles: amas a dos personas a la vez, cosa que veo poco probable. ─Se llevó un dedo a la barbilla, todavía fingiéndose pensativa─. La otra opción es que tu novio de identidad secreta y Sasuke son la misma persona.

Naruto palideció, sin embargo, trató de guardar la compostura lo mejor que pudo y no mostrar alguna reacción que pudiera delatarle. A pesar de ello, la palidez en su rostro y el largo mutismo ya eran suficiente respuesta para Kushina que en su interior estaba totalmente sorprendida, no dando crédito al descubrimiento.

─No es Sasuke. ─Logró pronunciar segundos después.

Solamente para no provocarle un paro cardíaco a su hijo, Kushina fingió que le creía.

─De acuerdo, no es Sasuke. ─Asintió─. Siendo así, en otro momento podrás resolverme el misterio sobre la identidad de tu novio que no es Sasuke.

El rubio asintió bastante tenso, con altas sospechas de que su madre sólo estaba diciendo aquello para complacerle y que en realidad no le creía ni un poco.

─¿Puedo irme ya? ─Compuso una sonrisa─. No es que esté huyendo, es sólo que… ¿has visto la hora que es'tteba?

Ella miró la hora. Efectivamente Naruto no podía darse el lujo de perder más tiempo, ni siquiera para desayunar. Al final el desayuno había quedado intacto. Se acercó, y dedicándole una pequeña sonrisa le acarició brevemente los rubios mechones.

─Que tengas un buen día.

─Gracias.

...

El sol daba sus últimos rayos cuando Sasuke escuchó unos desganados toques en la puerta de su apartamento. Al abrir, se topó con Naruto. Le miró con curiosidad. Naruto lucía como si una nube gris cayera sobre él, haciéndole ver deprimente. Al instante tuvo un mal presentimiento, probablemente ayer Naruto metió la pata hasta el fondo en medio de su borrachera. Su mal presentimiento cobró fuerza cuando su novio ingresó sin siquiera dedicarle una sonrisa y un beso, como sería lo usual, y en cambio avanzaba casi arrastrando los pies.

Cerró la puerta sin poder contener un resoplido. Había intentado no pensar mucho sobre el asunto en el trabajo, incluso quiso pensar en positivo. Ahora veía que fue una pérdida de tiempo.

─Dime, Naruto. ─Comenzó a decir con seriedad, tratando de disimular la preocupación─. ¿Del 1 al 10 cuánto metiste la pata ayer? ¿Y por qué 10?

En un primer instante Naruto infló las mejillas, viéndose ofendido, pero finalmente liberó el aire en un resoplido.

─Umn… ¿un ocho?

─¿Me lo estás preguntando?

Ahora sí no pudo ocultar la preocupación. Seguro que Naruto había metido la pata hasta el fondo.

─N-no fue tan mal, yo… ─Nervioso se pasó una mano por la nuca─. ¡Fue un desastre'ttebayo! ─confesó dramático.

Sasuke se vio obligado a retroceder hasta que sus piernas se toparon con el sofá donde se dejó caer sentado. No sabía si invitar a Naruto a sentarse a su lado, tal vez caería en la tentación de atizarle un buen coscorrón si lo tenía cerca.

─Cuéntame qué paso.

Como leyendo sus pensamientos, Naruto dudó en acercarse a su novio, así que terminó permaneciendo en su lugar, a unos pasos de distancia mientras relataba lo ocurrido la noche anterior. Sasuke sólo pudo suspirar aliviado cuando supo que Naruto no había dejado escapar su nombre, aunque el hecho de saber que Minato le detestaba, todavía más, le hacía pasar saliva con esfuerzo.

La relación con Minato no sería fácil, debía asimilarlo de una vez por todas.

Lo peor llegó cuando Naruto le contó la breve conversación que tuvo con su madre esa misma mañana. No supo si preocuparse o no. Después de lo de anoche, los Uzumaki no tenían muy buen concepto del novio de su hijo, así que no sabía cómo reaccionaría la mujer si un día se la encontraba por la calle, o peor, el día que vaya a su casa para presentarse como pareja de su hijo.

Abandonó su hilo de pensamientos cuando Naruto eliminó la distancia en dos zancadas enérgicas y se sentó a su lado, mirándole con preocupación.

─¿Lo ves? Tenía razón cuando te dije que es mejor que mis padres no sepan nada. Sólo nos creará problemas'ttebayo.

Por un instante Sasuke dudó con las palabras de Naruto, pero después agitó la cabeza, negando con un movimiento firme.

─Lo que hablamos sigue en pie.

─¿Lo que hablamos? ─preguntó un poco alterado─. Creo que querías decir que sigue en pie lo que decidiste tú. ─Le señaló con énfasis, recalcando la última palabra.

─¿Y cómo se supone que quieres ocultar esto? Es peor ahora que tu madre tiene fuertes sospechas. En algún momento terminará confirmándolo, y es mejor si lo hace gracias a nosotros a que lo confirme por su cuenta.

Los labios de Naruto se curvaron hacia abajo en un mohín infantil. En el fondo Sasuke tenía razón. Era como querer tapar el sol con un dedo. Su madre ya sospechaba, era cuestión de tiempo que lo confirmara.

Se revolvió los mechones con una mano, frustrado.

─Es mi culpa'ttebayo ─renegó para sí mismo, aunque fue escuchado.

─Claro que es tu culpa, usuratonkachi ─afirmó de inmediato─. ¿Cómo era eso que me dijiste ayer? ─Hizo memoria─. Ah, sí. Quiero ser prudente esta vez, eso dijiste. ─Vio a Naruto encogerse, ligeramente avergonzado─. Y yo te respondí que la prudencia y tú sois polos opuestos.

─Bueno, yo…

─Dices que quieres ser prudente y prefieres no hablar con tus padres sobre nosotros, y un minuto después estás ebrio y hablando con tus padres sobre nosotros.

─¡Ya lo sé! ¡Lo siento! ─Se exasperó, todavía avergonzado.

Sasuke tenía razón. Qué manera de contradecir sus palabras, pensó. Aunque para empezar, en su propia defensa debía decir que jamás imaginó que el alcohol le afectaría tanto.

Suspiró. Hace tiempo se propuso no volver a ser el mocoso que le causaba problemas a Sasuke, y ahí estaba de nuevo.

─Sólo espero que Minato y Kushina no me maten el día que lo sepan todo.

─¡Yo no lo permitiré!

Al ver la seria preocupación en los ojos azules, Sasuke decidió dejar el tema ahí. Posó una mano en la cabeza contraria, revolviendo los rubios mechones.

─Está bien. Dejemos de preocuparnos antes de tiempo. Todo saldrá bien.

A Naruto no dejaba de sorprenderle la forma optimista en que Sasuke parecía empeñarse ver el acontecimiento que estaba por llegar. Aún era extraño no verlo mostrándose esquivo y reacio.

Asintió con un movimiento de cabeza y por fin se permitió sonreír. Había estado preocupado todo el día, y ni siquiera la Universidad había logrado distraerle lo suficiente.

La voz de Sasuke le llamó la atención una vez más.

─Tengo algo para ti.

─¿Para mí? ─Le miró curioso, llenó de interés.

─Sí, espera.

Se puso de pie y caminó a su habitación, no tardó ni un minuto en salir y volver a ocupar su lugar en el sofá. Tomando la mano de su novio, dejó un pequeño objeto en ella.

─Después de actuar como un dobe ayer, no sé si lo mereces.

Naruto no tuvo tiempo de replicar cuando Sasuke apartó la mano y pudo ver lo que había dejado en la suya.

─¡Una copia de la llave de tu apartamento! ─adivinó en cuanto la vio─. ¡Gracias! ─Se aferró a él en un abrazo. Sasuke había cambiado la cerradura el tiempo que estuvieron distanciados, así que ahora de nuevo podía entrar en el apartamento por su cuenta─. Por un momento pensé que era un anillo de compromiso y me ibas a pedir matrimonio ─bromeó, riendo divertido.

Pero Sasuke se limitó a mirarle con seriedad, haciendo pensar a Naruto por un segundo que quizá no debió soltar aquella broma.

Sin embargo, Sasuke meditaba que no era la primera vez que Naruto bromeaba sobre ello. Tal vez lo hacía porque le gustaría casarse:

"¿Qué significa esto dattebayo? ¿Acaso me vas a pedir matrimonio? ─bromeó, soltando una carcajada─. Mi respuesta es "sí".

Serás idiota… ─rumió Sasuke, con un sutil rubor en las mejillas."

─¿Te gustaría casarte en un futuro? ─preguntó de pronto.

El rubio atinó a parpadear un par de veces, sorprendido. Finalmente, se encogió de hombros.

─No lo sé. No es algo que me importe demasiado ahora mismo. ─Le miró a los ojos antes de continuar─. Aunque… casarme contigo algún día no estaría mal ─confesó sin demasiado reparo, sonriente.

Ahora fue el turno de Sasuke para sorprenderse. En un acto reflejo, bajó la mirada hasta las manos de Naruto, desnudas de cualquier joya. Por un segundo visualizó en su mente un anillo en el dedo anular de su novio, y la emoción que se concentró en su estómago ante ello le tomó desprevenido.

─¿Y qué hay de ti, Sasuke?

Naruto esperaba una respuesta negativa, sin embargo no le importaba. Casarse o no en ese momento no era algo que le quitara el sueño. Sasuke ya era su novio, estaban juntos, era todo lo que quería.

Y nuevamente, Sasuke se vio sorprendido al pensar que tampoco le parecía mal casarse si era con Naruto.

─Nunca he pensado en eso. ─Atinó a responder al final.

Dando la conversación por finalizada, el rubio guardó la llave y alzó los brazos, desperezándose con movimientos exagerados.

─Hoy fue un día un poco agotador'ttebayo.

Los ojos negros observaron a su pareja de soslayo, a punto de decir algo, pero entonces un brazo le rodeó los hombros.

─Necesito recargar energía de alguna forma. ─Se acercó lo suficiente hasta que sus miradas estuvieron conectadas, con las puntas de sus narices casi tocándose─. ¿Me ayudas? ─susurró sobre sus labios.

Sin esperar respuesta le besó, atrayéndole un poco más para profundizar el contacto, pero sólo duró un breve instante.

─Dobe… ─Fue lo primero que dijo en cuanto sus labios se alejaron.

Sin embargo, Naruto rió.

─Ven aquí ─le dijo, dedicándole una mirada insinuante.

Sin pensarlo demasiado tomó al mayor de la camisa y se dejó ir hacia atrás, recostándose en el sofá y llevándole con él.

...

Kushina caminaba con cierta prisa hacia su hogar, cargada con los ingredientes necesarios que había comprado para la cena de esa noche. Todo el día había estado pensativa, meditando acerca de su hijo.

Si unía las piezas en su mente, el rompecabezas finalmente parecía encajar y estar completo: Naruto era novio de Sasuke.

Aquello la tenía un poco impresionada. Recordaba como si fuera ayer el día que Naruto le confesó en el jardín sus sentimientos, lo afligido que estaba.

Después ocurrieron varias situaciones contradictorias que la despistaron. Por un lado, no olvidaba el día que Sasuke tuvo el atrevimiento de besar a Naruto en su propia casa; pero a la vez, también recordaba que Mikoto le contó que Sasuke había estado saliendo con varias chicas.

En algún punto dio por sentado que era totalmente imposible que entre su hijo y Sasuke pudiera surgir algo, y ahora todo parecía indicar totalmente lo contrario.

Tenía la sensación de que se había perdido de mucho.

Antes siquiera de pensarlo, sus pies se detuvieron justo cuando pasaba frente a la entrada al parque. Aquella tarde Naruto le había asegurado que iba a ir allí con sus amigos, como siempre. Y nunca dudó de que aquello fuera cierto, pero ahora…

Aceleró el paso al escuchar gritos y carcajadas juveniles. A pesar de que ya era de noche, descubrió a los amigos de Naruto jugando a fútbol junto con más chicos que no conocía en absoluto. Hinata y Sakura estaban sentadas en las gradas, pendientes de sus amigos mientras de vez en cuando comentaban algo entre ellas y reían.

Pero no había ni rastro de Naruto.

Un poco inquieta retrocedió unos pasos. ¿Acaso Naruto estaba con "él" en ese momento?

Como no quería ser descubierta por alguno de los amigos de su hijo, rápida dio media vuelta y se marchó.

Si se hubiera demorado tan sólo diez minutos más, se habría encontrado de frente con su hijo, caminando junto a Sasuke.

─¡Oh!, ¡Naruto, hola! ─saludó Sakura cuando la pareja estaba casi a su lado─. Sasuke, cuánto tiempo.

El pelinegro no respondió nada, mientras Naruto alzó una mano a modo de saludo para ambas, esbozando una amplia sonrisa. Sin embargo, a pesar de la sonrisa, estaba un poco inquieto. Cuando estaba por marcharse del apartamento de Sasuke, éste le preguntó si sus amigos estarían en el parque, y cuando le respondió que probablemente sí, le vio tomar una chaqueta para acompañarle y le pidió pasar por el parque.

Al principio no consiguió que su novio le contara el motivo por el que quería ir allí, y era desconcertante porque era consciente de que a Sasuke sus amigos le importaban un comino. Pero fue tan insistente, que Sasuke terminó contándole que quería hablar con Gaara. Pero no obtuvo más información.

─Na-Naruto-kun, ¿vas a jugar? ─preguntó Hinata con curiosidad, ya que el atuendo le indicaba lo contrario. El chico vestía una sudadera naranja con gorro y unos vaqueros.

─No, hoy no.

Sasuke carraspeó de forma sonora, provocando que la chica dejara de someter al rubio a un escaneo visual.

─¿Gaara ha venido? ─preguntó al aire, enfocando la mirada en el típico e improvisado campo de fútbol.

─Está allí. ─Lo señaló Sakura.

El pelirrojo estaba en la fuente, hablando con Lee que por momentos detenía la conversación para beber agua.

─Bien ─respondió, y sin más caminó hacia allí.

Al instante Naruto se tensó, preguntándose para qué quería ahora Sasuke a Gaara. No dudó en seguirle.

─Oe, Sasuke, ¿por qué buscas a Gaara?

─Necesito hablar con él, ya te lo dije ─respondió sin detenerse.

A pesar de que Naruto caminaba detrás, Gaara lo visualizó y una pequeña sonrisa se formó en sus labios. Sonrisa que desapareció cuando notó que Sasuke se detenía frente a él. Al instante le dedicó una seria mirada.

─¡Hola, Naruto! ─saludó Lee con desbordante efusividad, alzando un brazo─. ¿Has traído a tu amigo para jugar? ─preguntó señalando a Sasuke con un movimiento poco discreto.

Antes de que el rubio tuviera oportunidad de abrir la boca, Sasuke se adelantó.

─Déjanos solos. ─En absoluto fue una petición, más bien una orden.

─¡Teme! ─protestó Naruto, y después enfocó el rostro de su confundido amigo pelinegro─. Lee, umh… ¿podrías dejarnos solos un momento? Nos gustaría hablar con Gaara.

─Oh, eso… ─balbuceó─. ¡Claro! Iré con los demás.

El pelirrojo frunció el ceño en actitud defensiva cuando Lee se marchó y se vio frente a Sasuke. Su expresión hostil desapareció por un instante cuando Naruto le miró y se acercó un paso. Después volvió a enfocar al mayor.

─¿Qué quieres? ─Quiso saber sin rodeos.

Pero Sasuke no se inmutó ante aquella mirada y empezó a hablar con tranquilidad.

─Desde hace un tiempo he tenido la necesidad de hablar contigo. ─Sería directo─. Quería darte las gracias.

Tanto Naruto como Gaara le miraron perplejos, haciéndole sentir incómodo. Después un silencio denso les envolvió.

─Pensaba que… querías matarme ─atinó a decir finalmente el pelirrojo.

Naruto no dijo nada, pero él pensaba que Sasuke quería increpar a Gaara quién sabe ahora por qué.

─¿Por qué te mataría? ─preguntó a pesar de todo con expresión neutra.

Como respuesta, el otro se encogió de hombros, aunque no pudo evitar dedicarle una breve mirada a Naruto. Pensó que Sasuke quería marcar el territorio o algo.

─¿Por qué quieres darme las gracias? ─Devolvió la pregunta─. No he hecho nada.

Al instante el pelinegro movió suavemente la cabeza, negando.

─Naruto me ha contado la forma en que le apoyaste cuando lo nuestro terminó. Es gracias a ti que él pudo seguir en pie.

Los ojos de Gaara recorrieron al pelinegro de los pies a la cabeza con una mirada de reproche al recordar lo mal que había estado Naruto durante tanto tiempo.

─Cualquiera habría hecho lo mismo.

Pero Sasuke sabía que Gaara no era "cualquiera". Era consciente de que tenía sentimientos por Naruto, que a él le detestaba, y a pesar de ello había sido de vital importancia para que Naruto regresara a su lado.

─Supongo. ─Fue todo lo que respondió, no queriendo incomodar más al pelirrojo. Extendió una mano hacia él, relajando su serio semblante─. Igualmente te estoy agradecido ─insistió.

A Gaara le tomó unos segundos alargar la mano y estrechar la contraria. Le caía mal ese hombre, especialmente porque él era ese enorme obstáculo que le alejaba de Naruto, pero después sacudió la cabeza y respondió el gesto. No podía comportarse como un niño. Aceptaba la derrota como un hombre.

Ver la forma en que Naruto sonrió cuando estrecharon sus manos, le hizo curvar las comisuras.

─Eres un buen chico ─dijo Sasuke, alejando su mano─. Ahora entiendo por qué Naruto te estima tanto.

Aquellas palabras fueron un pequeño aguijonazo en su pecho, recordándole que lo único que Naruto le profesaba era una fuerte amistad. Sin embargo, una vez más le dedicó una pequeña sonrisa al rubio. En parte era confortante saber que le apreciaba tanto.

─¡Gaara es el mejor'ttebayo! ─exclamó Naruto, acercándose a su amigo y palmeándole un hombro.

Para él era maravilloso ver que había una posibilidad de que su amigo y su pareja pudieran llegar a entenderse. Por su parte el pelirrojo no dijo nada esta vez, se limitó a enviarle una seria mirada al hombre frente a él, demandándole seriamente que cuidara y valorara al chico a su lado. Y a pesar de que las palabras no fueron utilizadas, Sasuke le entendió.

─¡Oh, Naruto, estás aquí! ─La voz de Kiba se escuchó bastante cerca, animada─. Ugh… ¿qué hace ese tipo aquí? ─preguntó con desagrado, refiriéndose a Sasuke.

Se detuvo a un par de pasos cuando el pelinegro giró a verle con una sonrisilla de prepotencia adornando sus labios. ¡En serio detestaba a ese hombre!

─¡Chicos! ─exclamó Naruto con una sonrisa al ver a todos sus amigos acercarse─. ¿Qué tal todo?

─¡Excelente! ─respondió Lee rebosante de energía, alzando un pulgar.

─¿Sasuke? ─musitó Shikamaru casi para sí mismo al reconocer al hombre.

─Hace tiempo que no lo habíamos visto por aquí ─comento Chouji al escuchar el susurro de Shikamaru.

Pero Sasuke logró escucharles debido a la cercanía y no dudó en responderles.

─Sí, bueno, he estado en medio de unos asuntos que me han mantenido ocupado ─se excusó─. Pero a partir de ahora me veréis con frecuencia.

─¿¡Ah!? ─Se alarmó Kiba con sólo imaginarlo─. ¿Y eso por qué?

Todos miraron con curiosidad, esperando la respuesta de Sasuke. Incluso Hinata y Sakura se habían acercado al ver a sus amigos reunidos en torno a la pequeña fuente.

Entonces, como sincronizados, todos vieron como una mano de Sasuke se movía casi a cámara lenta, hasta tomar la de Naruto y entrelazar sus dedos. Todos, hasta el propio Naruto, se sorprendieron.

─¿Pero qué…? ─Se escuchó murmurar a Neji debido al silencio que reinaba sobre ellos.

Sakura se llevó una mano a la boca para sofocar una exclamación de sorpresa, ligeramente sonrojada. Pero en el fondo le dio risa la expresión entre confundida, sorprendida y avergonzada en el rostro de su rubio amigo. A pesar de que ya había oscurecido, pudo ver un pequeño sonrojo en sus mejillas.

─¿Sasuke? ─Atinó a decir Naruto, estupefacto.

Encaró a sus amigos, todos tenían la misma expresión de incredulidad en sus rostros. No pudo evitar preguntarse qué estarían pensando.

Jamás imaginó que Sasuke haría algo como eso, y mucho menos en ese momento. No lo habló con él.

─¡Tú…! ─Kiba fue el primero en hablar─. En serio, Naruto, ¡me decepcionas!

─¿Eh? ─balbuceó éste, preocupado.

─¡Hay miles de hombres ahí afuera, y tú vas y te fijas en "este"! ¡Qué mal gusto!

A Naruto le alivió comprender que Kiba no le rechazaba por su orientación sexual. Incluso se relajó un poco al escuchar a algunos de sus amigos reír ante el comentario.

─Prefería a Suigetsu como tu novio ─continuó diciendo.

─Suigetsu jamás fue novio de Naruto ─habló ahora Sasuke.

El rubio esbozó una sonrisilla y asintió con repetidos movimientos de cabeza al tener la atención de sus amigos sobre él, esperando que corroborara las palabras de Sasuke.

Nuevamente los demás se sorprendieron, ya que siempre habían pensado que entre Suigetsu y Naruto hubo algo.

─Creo que hay algo aquí que no sabemos. ─Comenzó a decir Shikamaru, mirando a Sasuke y después a Naruto─. ¿Cierto?

El rubio se llevó la mano libre a la nuca, rascando ligeramente mientras se preparaba para empezar a contar todo desde el principio. Que en realidad nunca tuvo más relación con Suigetsu que la de amistad, y que con quien sí tuvo una relación en el pasado fue con Sasuke.

...

Casi una hora después, Naruto caminaba hacia su hogar acompañado de su pareja. Todavía estaba un poco nervioso por lo que acababa de ocurrir con sus amigos. Jamás esperó que Sasuke deseara darle las gracias a Gaara, y mucho menos que revelara su relación frente a sus amigos.

¿Desde cuándo Sasuke era una caja de sorpresas?

Por suerte, las cosas habían salido bien a pesar del evidente desagrado que sentía Kiba hacia Sasuke, e incluso pudo notar en Shikamaru, Neji y Shino una mirada de incertidumbre, como si no estuvieran convencidos de que hacía lo correcto al mantener una relación con alguien varios años mayor.

Pero la desbordante energía de Lee rompió el serio ambiente y gritó que estaba contento porque había triunfado el amor y cosas por el estilo. No tardó en desearles lo mejor a Sasuke y a él, y después se unió Sakura, seguida de una sonrojada Hinata, Gaara, y finalmente Shikamaru.

Soltó el aire en un suspiro.

─Al final no ha ido tan mal'ttebayo ─comentó al aire.

─¿Um? ─Le observó de soslayo, ligeramente curioso─. ¿Pensabas que tus amigos lo iban a tomar mal?

Las rubias cejas se fruncieron ligeramente ante la pregunta.

─No estaba seguro sobre ello. ¡Debiste de consultarlo conmigo primero, teme!

Casi le da un infarto cuando sin previo aviso Sasuke había tomado su mano frente a todos en el parque.

─¿Recuerdas cuando ese comportamiento despreocupado tuyo me causaba dolor de cabeza en el pasado? ─Alzó una comisura en una sonrisilla socarrona, enfrentando los ojos azules─. Ahora sabes cómo me hacías sentir, usuratonkachi.

─¡Tú…! ─masculló.

Ese teme no se veía ni un poco arrepentido. Es más, se veía bastante complacido.

─Eres un vengador ─masculló.

─No tienes idea de hasta qué punto. ─Y su pequeña sonrisa se ensanchó.

Todavía no olvidaba las veces que se había visto obligado a presentarse en el trabajo con un chupetón en el cuello. La vergüenza que pasó. Sólo esperaba el momento adecuado para vengarse por ello.

Sin embargo, el hecho de revelar tan precipitadamente frente a los mocosos que Naruto era su novio no había sido empujado por un deseo de venganza. Fue un impulso. Un impulso en el que realmente deseó que ellos supieran la verdad y así dejar de esconderse de ellos. Si realmente ellos decían ser tan amigos de Naruto, le aceptarían después de todo.

Cuando llegaron frente al hogar de los Uchiha, posó una mano sobre un hombro del rubio para que se detuviera y se acercó despacio para hablarle al oído.

─¿Qué te parece si continuamos en mi casa?

─¿Continuar… en tu casa? ─reiteró al no comprenderle.

─Podemos entrar y confesarles lo nuestro.

Sonrió ligeramente, divertido al ver a Naruto respingar y negar efusivo con la cabeza.

─¡I-imposible dattebayo! ¿Has visto la hora que es? ─Antes de recibir respuesta, continuó─. ¡Es tardísimo! Seguro mis padres me están esperando. Será mejor que me marche ya. ¡Adiós! ─habló totalmente acelerado, casi sin detenerse a tomar aire.

Y sin más se marchó con pasos apresurados, sacando una pequeña risita burlona al mayor.

─Definitivamente… los papeles se han invertido ─comentó, entretenido con la reacción huidiza de su novio.

Pero le daba igual cuántas excusas pusiera Naruto, o cuánto intentara esquivar el momento. Tenía la necesidad de enfrentar a los padres de ambos, era un obstáculo, el último obstáculo que les quedaba por superar como pareja; así que cuanto antes lo hicieran, mejor.

Estaba determinado, y nadie lograría hacerle titubear.

Ni siquiera ver a Kushina Uzumaki saliendo de la casa de sus padres cuando él caminaba hacia la puerta.

─Oh, Sasuke… ─nombró la pelirroja un poco incómoda, recordando cómo trató al chico la última vez que hablaron.

─¡Hijo! ─exclamó Mikoto, apareciendo junto a su amiga─. No te esperaba, ¡qué alegría verte! ─celebró como siempre.

─Hola ─saludó a ambas, mirándolas a pesar de todo imperturbable.

Podía sentir la intensa mirada de Kushina sobre él, se notaba que quería decirle mil cosas. Y aquello era normal teniendo en cuenta las fuertes sospechas que tenía con respecto a que él fuera pareja de su hijo.

Con toda la tranquilidad del mundo le devolvió la mirada. No le inquietaba que ella pudiera comentar algo frente a su madre.

─Ya sabes que puedes venir cuando quieras, Kushina. ─El comentario de Mikoto hizo que los otros desconectaran sus miradas finalmente─. Gracias por tu visita.

La pelirroja sonrió en respuesta, y Sasuke no pudo evitar que aquella sonrisa le recordara a la de Naruto.

─¡De nada! ─La despidió con un movimiento de mano─. ¡Buenas noches!

Cuando la pelirroja ingresó en su hogar, supo que su hijo ya estaba allí en cuanto vio el calzado tirado de mala manera en el rellano de la entrada. Al escuchar ruido en la cocina caminó hacia allí, donde vio a Naruto hurgando en un armario hasta sacar un vaso de ramen instantáneo.

Por un segundo quiso recriminarle que su idea fuera cenar sólo eso, pero entonces su hijo le vio y le dedicó una sonrisa.

─Mamá, ¡bienvenida'ttebayo! ─Saludó sin rastro de la incomodidad que aquella mañana existió entre ellos. Desde que regresó de la universidad prefirió actuar como si nada de aquello hubiera ocurrido con la esperanza de que Kushina dejara de darle importancia─. Esta noche cenaré mi ramen especial.

La mujer asintió, sin querer debatir sobre lo que sería mejor cenar aquella noche.

─¿Cómo te ha ido la tarde? ─Comenzó a preguntar con tranquilidad─. ¿Te lo has pasado bien con tus amigos?

El otro asintió con un efusivo movimiento de cabeza mientras ponía agua a calentar.

─¡Claro!

─¿Y qué habéis hecho hoy?, ¿jugar unos partidos de fútbol?

─Um, ¡sí! ─Volvió a asentir efusivo.

Aunque su mente no pudo evitar traicionarle mandándole recuerdos de lo ocurrido aquella tarde en el apartamento de Sasuke. Todavía le sorprendía lo fogoso que podía ser ese teme, pero en absoluto le desagradaba aquello. No pudo evitar apartar el rostro, sintiendo las mejillas calientes, al pensar que cada encuentro con Sasuke le gustaba más que el anterior.

Mientras Naruto flotaba en su burbuja de felicidad, recordando los besos de Sasuke, sus caricias y gemidos… no pudo ver que la expresión de su madre se enserió por un instante.

Y es que a Kushina le había disgustado por un segundo que Naruto mintiera de esa forma tan descarada. En primer lugar, ella había pasado por el parque y no había ni rastro de él. En segundo lugar, su hijo no vestía aquella típica ropa que usaba para jugar fútbol, y para terminar, no estaba ni mínimamente sucio. Cada vez que jugaba llegaba a casa sucio y polvoriento.

─¿Y tú has jugado? ─insistió, suavizando su expresión.

La cálida burbuja de Naruto se rompió y por un segundo miró a su progenitora.

─Sí. ¿Por qué lo preguntas? ─Dejó de prestarle atención para llenar el vasito de agua caliente.

─¿Ah? Sólo curiosidad ─respondió con una sonrisa. Repentinamente un poco nerviosa, se rascó la nuca. Quería hablarle sobre Sasuke, pero no sabía cómo iniciar la conversación─. Um, Naruto… verás…

─¡Estoy en casa!

Kushina suspiró resignada ante la llegada de su esposo. Quizá en otro momento, pensó. Mientras tanto, podría descubrir más sobre el día a día de su hijo. De repente empezaba a tener la sospecha de que la inmensa mayoría de las veces Naruto les había mentido y no había estado con sus amigos, sino con Sasuke.

Jugó nerviosa con sus manos en su regazo, sin apartar la mirada de su hijo que esperaba que los tres minutos que necesitaba el ramen para calentarse pasaran, pero había notado la incomodidad en su rostro al escuchar la voz de Minato.

Quería preguntarle muchas cosas a Naruto.

Para empezar estaría bien saber cómo demonios se las había ingeniado su hijo para que alguien heterosexual, con una lista de novias a su espalda, se fijara en él. O mejor aún, necesitaba saber desde cuándo tenían algo. Por otro lado, deseaba tomar el cuello de Sasuke y susurrarle amenazante que si jugaba con los sentimientos de Naruto tan solo un poco, conocería lo que es el verdadero dolor.

─Aquí estáis. ─Se escuchó de nuevo la voz de Minato.

─Bienvenido.

El apagado recibimiento de Naruto quedó opacado por el afectuoso beso que Kushina le dio en la mejilla.

─¡Bienvenido'ttebane!

Le dedicó una sonrisa a su esposa, pero inmediatamente volvió la mirada a su hijo. Al parecer Naruto estaba incómodo por la discusión de la mañana.

Kushina no tardó en percibir que el ambiente empezaba a ponerse un poco tenso.

─He estado visitando a Mikoto y se me ha hecho un poco tarde, no tengo la cena preparada. Lo siento ─se excusó, disponiéndose a buscar en la nevera algo adecuado y rápido de preparar.

Entonces Minato aprovechó el momento para acercarse a su hijo.

─Naruto, lamento lo de estaba mañana ─dijo sin rodeos─. Estaba un poco nervioso y… ─Balbuceó cuando los ojos azules se clavaron en él─. Es la primera vez que te he visto en ese estado y me preocupé. Empecé a crear un montón de películas en mi cabeza…

Kushina interrumpió, mirándole con cierta seriedad.

─¿Ahora entiendes por qué me enfadé tanto las pocas veces que llegaste borracho a casa? Siempre lo he dicho, le estabas dando mal ejemplo a Naruto.

─¿¡Ah!? ¿Ahora es mi culpa? ─Se alarmó el hombre.

Pero una seria mirada de su esposa le quitó las ganas de continuar protestando. Liberando un suspiro, volvió la atención a su hijo.

─No quiero que volvamos a discutir como esta mañana. Pero eso no significa que mi preocupación por ti ha desaparecido. Quiero que seas prudente con ese chico, y se te propone cosas indecentes, patéale donde más le duela.

Ante el consejo, Naruto estuvo a punto de rodar la mirada. Era él quien la inmensa mayoría de las veces proponía ese tipo de cosas a Sasuke, pero eso era algo que no pensaba decir en voz alta, y menos a sus progenitores.

─Claro. ─Se limitó a decir, sabiendo que era lo que su padre quería escuchar.

─Buen chico ─felicitó, posando una mano sobre su hombro─. Y puedes traerle a casa cuando quieras, prometo que mamá y yo le trataremos bien.

Pero a Naruto le costaba confiar en aquellas palabras. A pesar de todo asintió en silencio, no queriendo decir nada para no alimentar la conversación.

─Confieso que yo estoy ansiosa por conocerle ─intervino Kushina con una sonrisa, quien ya estaba atareada cocinando─. Naruto tiene buen gusto, seguro que ha escogido un chico guapísimo.

Y sólo entonces Naruto sonrió lleno de orgullo, sin poder evitar asentir con energía.

─No sólo eso dattebayo. Es inteligente, y aunque a veces puede parecer más arisco que un gato se preocupa por los demás…

Paulatinamente su sonrisa desapareció al notar las miradas sumamente interesadas que sus progenitores le estaban dedicando, ansiando recibir más información acerca de su misterioso novio.

Temiendo hablar de más, tomó el vasito de ramen junto con los palillos y caminó fuera de la cocina.

─Veré la tele un rato mientras ceno ─avisó antes de abandonar la cocina.

En cuanto estuvieron solos, Minato miró a su esposa.

─¿Más arisco que un gato? ─reiteró disconforme, cruzándose de brazos. Aunque su curiosidad se había disparado.

Kushina rió ante la actitud de Minato.

─Tranquilo, seguro que es un buen chico.

Pero cuando le dio la espalda para continuar cocinando, su sonrisa desapareció paulatinamente cuando a su mente llegó Sasuke.

¿Sasuke iba realmente en serio con Naruto? Preguntarse eso la inquietaba un poco.

CONTINUARÁ…

¡Se agradecerán reviews! Cualquier pregunta que tengáis, no dudéis en decírmelo. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!