Las Superheroicidades de Haruhi Suzumiya

Escrito por FoxOnPie, traducido por Fox McCloude

Disclaimer: Haruhi Suzumiya, My Hero Academia y todos sus personajes respectivos son propiedad de Nagaru Tanigawa y Kouhei Horikoshi. Todos los derechos reservados.


Episodio 1: La chica de ojos cafés.


Hace mucho tiempo, aprendí que no todas las personas nacen iguales. Nuestro mundo es un mundo donde la mayoría de las personas nace con una habilidad superhumana llamada "Quirk," y una gran cantidad de dichas personas actúan como héroes para proteger a los inocentes del peligro, como si la realidad de los mangas o libros de cómics se hubiese vuelto la realidad en la vida real. En el presente, un ochenta por ciento de la población posee algún tipo de Quirk, lo que naturalmente significa que el otro veinte por ciento no lo posee. A esta gente se les considera los "sin Quirk", y si han estado prestando atención, ya se habrán dado cuenta que esa es la categoría en la que caigo yo.

Si existen unos siete mil millones de personas en el planeta, eso significa que el número de personas sin Quirk en el mundo es de aproximadamente mil cuatrocientos millones de personas. En la superficie, eso suena a mucho, ¿no? Más o menos la cantidad de personas que podrías encontrar en China o India, y esos son los dos países con las poblaciones más altas del mundo. La cosa con esos lugares, sin embargo, es que tienen sus mil cuatrocientos millones condensados en una sola área. Imagínense tomar a todas las personas en uno de esos países y tratar de disgregarlos por más de doscientos otros que están dispersados por los seis continentes, y eso sin llegar siguiera a las islas más pequeñas o a los estados soberanos. No conozco la matemática exacta, pero pensándolo solo un poco, está muy claro que cada lugar tiene tan pocas personas sin Quirk que podrías pasarte toda una vida sin conocer a una. Una persona sin Quirk no tiene poderes, y aun así su existencia es la verdaderamente fantasmagórica, y de alguna manera yo terminé siendo parte de esa rara especie.

Antes mencioné que un gran número de usuarios de Quirks se convierten en héroes, pero la mayoría de la gente no usa sus Quirks para nada especial y viven vidas de manera normal y monótona. No hay nada de malo con eso porque es lo que deciden hacer, pero cuando no tienes Quirk, se siente como si no te dieran una opción, como que tienes que vivir una vida ordinaria porque eres inherentemente inferior al resto. Yo no creo en esa forma de pensar, sin embargo. Desde que era niño, siempre he admirado los héroes como cualquiera (tal vez hasta más) así que por supuesto quiero ser uno cuando sea mayor. La gente siempre se burla de mí por decir eso, pero no me importa. Yo tengo tanto derecho de ser un héroe, de ser alguien que pueda salvar vidas y tranquilizar a la gente con una sonrisa, como cualquier otra persona en el mundo, así que no voy a dejar de intentarlo solo porque la gente me dice que lo haga.

Aun así, eso no significa que sea fácil lidiar con esto, o algo así. Hay un límite de qué tan fuerte puede ser una persona de cara a la adversidad, y hay muchos días en los que se vuelve demasiado para soportarlo. Yo no quiero hacer otra cosa con mi vida, pero desearía no tener que hacerlo solo. Desearía conocer a alguien que estuviera en el mismo barco que yo, conocer a otro miembro de la especie fantasmagórica que somos los que no tienen Quirk.

Claro, como si eso fuera a sucederme.


Un día normal para Izuku Midoriya transcurría de la siguiente manera: su hermanita pequeña lo despertaba diez minutos antes de que sonara su alarma, él y su mamá cocinaban el desayuno para tres personas, cuatro en las raras ocasiones en que su papá estaba en casa, veía las noticias en espera de algún reporte sobre All Might haciendo cualquier cosa heroica, se iba a la escuela donde Bakugou se metía con él antes, durante y después de clases, y luego saldría rumbo a casa tan rápido como fuera posible. Esa era la rutina que Midoriya había practicado durante los últimos años; no era totalmente ideal, pero nunca le había pasado nada que le hiciera parecer que fuese a cambiar, así que no había beneficio en molestarse en intentarlo de ninguna manera.

Eso fue lo que pensó durante mucho tiempo hasta una aparentemente inocua mañana del mes de Mayo. Todo había transcurrido acorde a su usual rutina, desde que su hermanita lo despertara hasta que Bakugou comenzó a burlarse de él antes de clase, pero entonces su profesor los sorprendió con un anuncio que Midoriya no había escuchado en años: "Tendremos una nueva estudiante en la clase el día de hoy". El profesor trajo a la nueva estudiante y reveló que se trataba de una chica de largo cabello castaño, con un cintillo amarillo sujetado con listones en ambos lados. La mayoría de la clase, especialmente los muchachos, empezó a zumbar de excitación, pero Midoriya no se sentía de ese modo. Objetivamente la chica podía ser linda, pero cada vez que llegaba un nuevo estudiante, no pasaba mucho tiempo antes que saltara al vagón de "Vamos a fastidiar a Midoriya", así que no estaba exactamente emocionado de tener que lidiar con otra atormentadora.

- Muy bien, preséntate ante la clase y cuéntanos tres cosas interesantes sobre ti. – dijo el profesor.

- ¿Solo tres? Un poco arbitrario, pero de acuerdo. – dijo la chica. – Mi nombre es Haruhi Suzumiya. Mi familia acaba de mudarse aquí desde Nishinomiya, y espero que nos podamos llevar bien. Me gusta tocar el piano, mi heroína favorita es Mirko, y… ¿qué más? ¡Oh sí! No tengo Quirk.

Midoriya casi se fue para atrás con todo y asiento, y no fue el único. Las miradas en los rostros de todos dejaban claro que no tenían idea de cómo procesar lo que acababa de decir; hasta el profesor parecía haberse quedado congelado. Ver más de una persona sin Quirk en tu vida era una rareza por sí sola, pero que alguien declarase tan descaradamente serlo era algo totalmente diferente, y ella lo hizo todo el tiempo con una sonrisa en el rostro.

Y por varias razones, Midoriya no podía quitarle de encima los ojos a esa sonrisa.


La idea de que Midoriya no era capaz de quitarle los ojos de encima a Haruhi no era una simple exageración, como resultó serlo. Todas las lecciones del día le entraron por un oído y le salieron por el otro; era difícil mantener interés en divisiones largas cuando finalmente conoces a alguien como tú luego de siete años de estar totalmente solo.

Sus observaciones, por minuciosas que fueron, no le dijeron mucho sobre ella, sin embargo. De lo que podía ver, Haruhi era solo una chica normal que respondía las preguntas como cualquier otra chica y se reía como cualquier otra chica. Tal vez en parte fuera por eso que las otras chicas de la clase empezaron a gustar de ella a pesar de no tener Quirk; incluso si Haruhi era básicamente un espécimen en peligro, el hecho de ser atractiva y con buen estilo significaba que valdría la pena llevarse bien con ella. Casi le hizo desear a Midoriya haber nacido chica.

- Te lo digo, Lacitos, para ser una chica sin Quirk, pareces estar encajando muy bien. – Midoriya se dejó caer en su silla al ver a Bakugou pisotear donde estaban Haruhi y las chicas con las que charlaba durante la hora del almuerzo.

- Gracias, supongo, quienquiera que seas. – dijo Haruhi.

- Ese es Bakugou. Es el chico más rudo de toda la clase, y sería el más genial si no fuera por su actitud. – dijo una de las chicas.

- ¡Podría jurar que no estaba hablando contigo! – dijo Bakugou, antes de volver su atención a Haruhi. – Como decía, para ser una chica sin Quirk, sorprendentemente no resultas ser patética o desagradable a la vista. Eres mucho mejor que Deku, eso es seguro.

- ¿Deku? ¿El chico que me ha estado mirando todo el día? – preguntó Haruhi. Las chicas soltaron un coro de "Ooo"s mientras Midoriya se hundía más en su asiento. – ¿Él tampoco tiene Quirk?

- ¡Sí, pero él no es ni de cerca tan genial como tú, Haruhi! Es como si tú fueras un filete miñón y él un trozo de carne seca, o algo así. – dijo una de las chicas, haciendo que se soltara una carcajada de Bakugou y el resto del grupo.

- A mí en realidad me gustan las dos cosas.

- Bueno, entonces probablemente te encantará pasar el rato con Deku. ¡Se llevarían tan bien como dos gotas de agua sin Quirk! – Todos volvieron a reírse de nuevo. Midoriya no sabía si realmente existía un Dios, pero como fuera, le estaba rezando porque Haruhi no mordiera el anzuelo y se quedara con su grupito de chicas.

- No estoy segura de eso, pero bien puedo pasar a saludar. – Nunca debió tener dudas de que jamás sus plegarias serían escuchadas, y aun así Midoriya se sintió sorprendido. Sin consideración alguna por él, Haruhi caminó hasta donde él estaba y se sentó en el escritorio justo al lado del suyo. – Bien, ¿me atreveré a adivinar y diré que Deku no es tu verdadero nombre?

- N-No. – dijo Midoriya. – M-mi nombre es Izuku Midoriya. Deku solo es un apodo. S-si quieres llamarme de ese modo…

- Nah, Midoriya suena mejor si me lo preguntas. – dijo Haruhi con una sonrisa. A Midoriya no le desagradó la sensación que eso le provocó. – Probablemente hayas escuchado, pero me di cuenta que me estabas observando prácticamente desde el principio.

- ¡N-no fue mi intención! Es solo que jamás antes había conocido a otra persona sin Quirk, así que…

- Hey, está bien. Alégrate por esto; si me hubiera enterado que no tenías Quirk de otra manera, quizás ni me habría molestado en venir a hablar contigo. – De algún modo, Midoriya comenzó a sentirse peor consigo mismo.

- ¿D-de verdad? ¿Por qué dices eso?

- Solo échale un ojo a ese gallinero de allá. – Haruhi señaló a Bakugou y a las chicas con las que estaba hablando hasta ese momento. Estos se la pasaban mirándolos a los dos, y cada vez que lo hacían, se soltaban a reírse. – Probablemente piensan que sería un gran alboroto si los únicos dos sin Quirk en la clase se hicieran amigos, como si el hecho de andar juntos les duplica el material para su rutina de comedia o algo así. Si supiera desde el inicio que no tenías Quirk, entonces no habría hablado contigo porque ellos seguro esperarían que yo hablara contigo, ¿y para qué debería hacer algo solo porque la gente espera que suceda?

- ¿Y eso no es lo que estás haciendo ahora mismo?

- No, es diferente. En mi escenario, nadie me dice directamente que hable contigo y solo es la atmósfera general que espera que los dos nos conectemos. Aquí, todo mundo hace sus intenciones muy claras desde el principio, lo que significa que hay diálogo abierto sobre cómo deberíamos conocernos solo porque no tenemos Quirk. Aun así todos esperan que hablemos porque no tenemos Quirk, pero si no hablara contigo, ellos empezarían a hacer bromas solo porque me rehúso a hablar con alguien que es como yo, diciendo cosas como "¡No andes por allí creyendo que eres mejor de lo que realmente eres!" o algo por el estilo. Como sea, terminaría siendo el hazmerreír en las bromas de alguien más, y tú terminarías atrapado en el fuego cruzado. Tiene sentido.

- Supongo que sí. – dijo Midoriya, con solo una cantidad moderada de sinceridad en sus palabras. – Entonces si era una situación de perder-perder de todos modos, ¿para qué elegiste esta opción?

- Bueno, la verdad es que sí tenía ganas de conversar contigo, así que era el menor de los dos males. – Haruhi le sonrió de nuevo, y Midoriya de pronto tuvo una vaga idea de la clase de sentimiento que eso inspiraba: genuina camaradería.


Midoriya no recordaba qué cosas terminó hablando con Haruhi, pero sí sabía que fue bastante y terminó pasándose el resto del día. Tal como Haruhi predijo, la mayoría de la clase estaba prestando atención al hecho de que hablaban entre ellos, pero eso se sentía más manejable que las usuales burlas con las que tenía que lidiar. Tal como Midoriya predijo, Haruhi seguía siendo una chica muy normal, pero el hecho de que hablaba con él de todas las personas era ya en sí mismo un milagro, así que no iba a quejarse.

Al día siguiente, Midoriya y Haruhi se encontraron a la hora del almuerzo para hablar de todo un poco. Midoriya se retrasó ligeramente debido a que Bakugou otra vez tomó una oportunidad de meterse con él por cualquier motivo, y para cuando llegó a su lugar junto a Haruhi, esta levantó una de sus cejas de manera curiosa.

- Sabes, para alguien que se supone que es tu amigo, Bakugou de verdad te trata como basura. – dijo Haruhi.

- Y-ya lo sé, Suzumiya-san, pero es más complicado que eso. – dijo Midoriya.

- ¿Qué, es alguna clase de juego de S&M? – Naturalmente, Midoriya escupió toda su comida encima de su escritorio.

- ¡No-no se trata de eso, en absoluto!

- Sí, ya lo sé. Aunque esa reacción no tuvo precio. – A Midoriya no le gustó esa sonrisa tanto como las otras.

- Mira, ya sé que Kacchan es un patán a veces, pero nos conocemos desde que éramos pequeños, así que sé muy bien más allá de eso, es una persona muy fuerte que siempre logra todo lo que se propone. Yo nunca he sido bueno en nada, así que no puedo evitar admirarlo por eso.

- Eso suena como una de esas cosas de hombres machos que mi falta de un cromosoma Y aparentemente me impide entender. – dijo Haruhi.

- ¿Lo es? Yo realmente no sé mucho de esas cosas, siendo honesto. – dijo Midoriya.

- Bueno, quizás sea una de esas cosas como cuando el odio se vuelve amor, ¿o supongo que cuando el amor se vuelve odio y después otra vez amor? No lo sé. La verdad que no tengo nada de experiencia con este tipo de cosas.

- ¿Con tener amigos?

- Con tener abusones. – Ahora fue el turno de Midoriya de alzar una ceja. – La mayoría de los de aquí, si no es que todos ellos, se han estado metiendo contigo desde que te diagnosticaron que no tenías Quirk, ¿verdad? Bueno, yo nunca tuve que lidiar con nada de eso.

- ¿Nunca?

- Quiero decir, siempre había el bravucón ocasional que pensaba que sería divertido burlarse de la niña sin Quirk, pero fuera de eso, la mayoría de la gente me ha dejado en paz. Aunque no sé por qué. – Si Midoriya tuviese que adivinar, diría que tal vez el ello de que ella fuese una chica objetivamente linda desplazaba el hecho de que no tuviera Quirk, pero por varias razones se guardó eso para sí mismo.

- Desearía tener esa clase de suerte.

- Creo que fue menos cosa de suerte y más de tomar las decisiones correctas en la vida. Ahora que me tienes por aquí, probablemente no vas a tomar ninguna equivocada en un futuro cercano, así que deberías alegrarte por eso.

- S-sí, supongo. – A pesar del titubeo en su voz, por dentro se sentía contento de escuchar eso.


Midoriya y Haruhi siguieron teniendo charlas como esa en cada período del almuerzo por el resto de la semana; por primera vez en toda su vida, la rutina de Midoriya se vio rota aunque solo ligeramente. Nunca hablaban de temas pesados o existenciales, solo cosas normales como la escuela, sus familias, y quién ganaría en un encuentro de lucha libre entre All Might y Mirko. Eran solo cosas normales de adolescentes, nada para emocionarse, pero en defensa de Midoriya, no podía recordar cuándo fue la última vez que tuvo algo como eso.

- De nuevo, Suzumiya-san, All Might supera completamente a Mirko en fuerza bruta, así que no hay forma de que pueda ganarle. – decía Midoriya.

- Sí, pero su tamaño más pequeño debería darle ventaja, ¿no? Sin mencionar que el lodo vuelve resbalosas las cosas. – dijo Haruhi.

- Pero eso le dificultaría las cosas tanto a Mirko como a All Might, ¿o no? Además, ¿cuándo se convirtió esto en un encuentro de luchas en el lodo?

- Cuando me di cuenta de lo grandioso que sería ver a esos dos forcejeando entre ellos cubiertos de lodo. No me digas que nunca lo has imaginado al menos para Mirko.

- No puedo decir que sí.

- ¿No lo has hecho o es que no quieres?

- ¿Una o la otra, supongo? – preguntó Midoriya encogiéndose de hombros. Al echar un ojo al reloj vio que el almuerzo casi terminaba, y como era sábado (medio día) la escuela terminaría junto con él. – Suzumiya-san, ¿tienes planes para el fin de semana?

- ¿Por qué preguntas?¿Te vas a sentir solo por no verme por un día y medio? – preguntó Haruhi con una gran sonrisa.

- ¡S-solo tenía curiosidad, eso es todo!

- Bueno, si realmente necesitas saberlo, mis padres van a llevarme a un partido de béisbol después de la escuela hoy. Será la primera vez que voy a uno, así que estoy bastante emocionada. – La sonrisa en su rostro no dejaba lugar a dudas. – Sabes, se suponía que mi tía vendría con nosotros, pero le dio la gripe y no podrá llegar. Tenemos un boleto extra, así que… digo, si no estás ocupado con nada…

Haruhi se vio interrumpida por Bakugou, que estampó ambas manos sobre sus escritorios.

- Sin duda te estás poniendo muy amistoso con la Lacitos, ¿eh, Deku? Dime algo, ¿acaso los sin Quirks como ustedes tienen algún tipo de magnetismo animal? – preguntó Bakugou.

- K-Kacchan, eso no es… no sé de qué…

- Es obvio que no. Quiero decir, tú eres el mayor animal que hay aquí, y a ninguno de nosotros le da ganas de pasar el rato contigo. – dijo Haruhi.

- ¡¿Qué diablos acabas de decir?! – gritó Bakugou. Unos pocos que miraban se rieron ligeramente del comentario de Haruhi, y le tomó una gran fuerza de voluntad a Midoriya no hacerlo también.

- Okay, por divertido que sea ver que alguien se atreve a replicarle a Bakugou, ya has pasado mucho tiempo con Deku. – dijo una de las chicas de la clase.

- Sí, era divertido al principio, pero deberías saber que acercarte demasiado a ese perdedor te hará daño a largo plazo. – agregó otra.

- ¿Lo dice quién? ¿Ustedes? Me están diciendo que deje de pasar el rato con Midoriya solo porque ustedes ya se aburrieron de reírse de nosotros a nuestras espaldas, ¿así que cuánto valen sus palabras realmente de todos modos? – les preguntó Haruhi.

- ¡¿Discúlpate?! ¿Dónde crees que te bajas, pequeña…?

- ¡Y-ya basta! ¡Suzumiya-san no les ha hecho nada, así que déjenla tranquila! – dijo Midoriya. No era propio de él expresar sus emociones con tanta fuerza, pero no podría dormir aquella noche si dejaba que Haruhi se les enfrentara ella sola.

- Por fin te crecieron unas agallas, ¿no? Supongo que se te hace fácil hacerte el rudo cuando tienes oportunidad de jugar a ser el héroe. Es la única manera en que un perdedor sin Quirk como tú podría ser uno, de todas maneras. – dijo Bakugou.

- Mi sueño no tiene nada que ver con esto, Kacchan. E-es solo que no creo que ninguno de ustedes debería burlarse de Suzumiya-san cuando lo único que está haciendo es…

- ¿Eres estúpido o qué? – intercedió Haruhi. Midoriya volteó a verla con una mirada de confusión, que era compartida por el resto de los que todavía quedaban en el salón de clases.

- ¿S-Suzumiya-san?

- De lo que estabas hablando justo ahora. ¿Dijiste que querías ser un héroe? ¿Aunque no tienes un Quirk?

- S-sí. ¿Qué con eso? – Haruhi suspiró y se puso una mano en el rostro.

- ¿Me estás tomando el pelo? ¡No me extraña que todo mundo se burle de ti si hablas de cosas tan estúpidas todo el tiempo! – Y por primera vez en un tiempo, todos comenzaron a reírse de Midoriya.

- ¡M-mi sueño de ser un héroe no es estúpido!

- Sí lo es cuando no tienes un Quirk. Los héroes y villanos por igual arrancan edificios enteros del suelo cada semana como si no hubiera mañana, ¿y tú de verdad crees poder seguirles el paso sin tener un Quirk propio? ¿No crees que deberías ser más inteligente que eso en esta etapa de tu vida? – Más risas de parte de sus compañeros.

- N-no soy ningún idiota…

- ¡Podrías haberme engañado! – intervino Bakugou.

- Y-ya sé que convertirme en un héroe sin tener un Quirk es básicamente imposible, ¿pero eso significa que no debería intentarlo? Quiero ser un héroe tanto como Kacchan o los demás, ¿no tengo también el derecho de intentarlo?

- Solo porque tengas el derecho a algo no significa que debas actuar en ello, ¿sabes? – dijo Haruhi. – Si de verdad quieres tanto ayudar a la gente, intenta convertirte en doctor, bombero, oficial de policía o algo así; esa gente salva vidas tanto como los héroes, y son igual de respetados en la comunidad.

- ¡No es lo mismo! Todas esas personas están muy limitadas en lo que pueden hacer para ayudar, pero un héroe puede tomar acción donde quiera y salvar a cientos de personas gracias a eso. ¡Por eso es que quiero ser un héroe, para salvar a tantas personas como pueda y ponerles una sonrisa en el rostro, igual que All Might!

- Sí, igual que All Might, el Símbolo de la Paz que TAMBIÉN tiene un Quirk. ¿Te estás escuchando para darte cuenta del poco sentido de lo que dices? Contigo siempre es All Might esto y All Might aquello, pero apuesto a que si él estuviera aquí ahora mismo, te diría que mejor lo abandones como todos los demás.

Tuvo que haber más risas de parte de Bakugou y el resto de la clase, pero Midoriya no las escuchó. Las palabras de Haruhi fueron suaves, y aun así se sintieron con la fuerza de una pistola directo a sus oídos. Siendo así, se quedó totalmente sordo al mundo, incluso cuando Bakugou se le puso de frente a su cara diciendo cosas que sin duda eran más burlas centradas en lo que acababa de transpirar.

Haruhi se puso de pie y abandonó el salón, sin molestarse en voltear a verlo de nuevo. Así nada más, había vuelto a donde comenzó.


Gracias a ese golpe bajo a su moral, el fin de semana se volvió eterno para Midoriya, y lo único que hizo fue hacer sus movimientos de rutina con el menor esfuerzo posible. Cuando llegó el lunes, ni siquiera opuso resistencia cuando su hermanita lo despertó demasiado temprano; cuando llegó a la escuela, apenas sí reaccionó a las bravuconadas pre-clases de Bakugou. Las cosas habían vuelto a la normalidad, pero nada de eso parecía importar ahora.

Unos minutos antes que comenzara la clase, la puerta se volvió a abrir. Midoriya apenas volteó a verla por instinto, y para su desagrado (o quizás para su decepción) Haruhi fue quien entró. Esta vez sus ojos no se fijaron en ella tanto como en los días pasados, pero sí lo suficiente para darse cuenta que ya no estaba sonriendo como lo había dicho desde el día que se transfirió.

Si hubiese una sola emoción para describir su rostro, Midoriya habría elegido "melancolía".


Todavía resintiendo las secuelas de lo sucedido la semana pasada, Midoriya no acompañó a Haruhi para el almuerzo, aunque tampoco parecía que ella estuviera de humor para eso. Haruhi se quedó con esa mirada melancólica en su rostro todo el día, sin molestarse en decir una sola palabra. Ni siquiera sacó nada de comer a la hora del almuerzo, simplemente se quedó allí sentada mirando perdida hacia el vacío. Era algo muy extraño de ver, pero Midoriya no tenía el valor de intervenir.

Eventualmente, el día llegó a su fin. Midoriya recogió sus cosas y empezó a dirigirse a la puerta. Por la esquina del ojo vio a Haruhi levantándose, pero sus libros y lápices se quedaron esparcidos en su escritorio. No solo eso, sino que no se dirigió hacia la puerta, optando por caminar hacia donde estaban Bakugou y su pandilla, que estaban muy a gusto en la parte de atrás del salón.

Midoriya pensó que sería mejor ver hacia dónde iría todo esto.

- ¿Qué quieres, Lacitos? – preguntó Bakugou. Haruhi no le dijo nada. – ¿Qué te pasa, crees que puedes venir aquí a pasar el rato conmigo mientras tú y Deku están peleados? Tengo mejores cosas que hacer que entretener tu trasero sin Quirk, así que no te quedes ahí parada y escupe lo que…

Sin una sola gota de provocación, Haruhi le dio un puñetazo a Bakugou en toda la cara, mandándolo a volar contra un estante de libros. Midoriya no supo qué fue más fuerte, el sonido del impacto de Bakugou, o el ruido colectivo de las quijadas de todos cayéndose.

- ¡¿Por qué diablos hiciste eso?!

- ¡Catarsis emocional, por eso! – dijo Haruhi. – ¿Quieres más? ¡Porque con gusto te daré más!

- ¡Voy a matarte, maldita perra! – Bakugou le saltó encima a Haruhi, con su Quirk de Explosión a toda potencia. Apenas logró rozarla, y desde ahí, los dos se soltaron en una tormenta de puñetazos que hacían volar todo lo que se les cruzaba en el camino en el salón de clases. Era lo más ridículo que Midoriya había visto en toda su vida, y aun así no podía quitarle los ojos de encima.

Afortunada, o desafortunadamente, su profesor rápidamente apareció para interrumpir la pelea, y fue entonces que Midoriya pudo permitirse pensar sobre cómo no tenía idea de lo que acababa de suceder.


Midoriya todavía estaba molesto con Haruhi. Seguía sin querer hablar con ella, no sabía cómo abordarla, y aun así se encontró esperándola después de la escuela mientras la estaba sermoneando el director. Le quitaría solo una hora de su día, pero tenía que hacerlo.

- Qué sorpresa de verte aquí. Y yo que pensaba que ya te habrías ido a casa. – dijo Haruhi en el segundo que dio un paso fuera de la escuela.

- Y-ya lo sé, pero… hey, ¿dónde están tus padres? – preguntó Midoriya, desviando rápidamente el tema.

- El director quiso hablar con ellos y con la mamá de Bakugou un poco más en privado, así que me dijeron que los esperara en el auto.

- ¿T-tus padres estaban enfadados?

- Oh sí, hasta lívidos se pusieron. Aunque la mamá de Bakugou parece habérselo tomado mucho mejor. Según ella, hice algo bueno cuando le di en toda la cara. Me alegra tener la aprobación de alguien por lo menos.

- L-le diste un puñetazo a Kacchan en la cara. ¿Cuántas personas creíste que les parecería bien eso?

- Ni idea. Tú por lo menos, probablemente. – Midoriya respiró rápidamente. – Vamos, él se lo estaba buscando. No me digas que por lo menos no te alegraste un poco de ver eso. Por todo lo que pones a Bakugou en un pedestal, seguro debió ser increíble ver que alguien lo tirara de él para variar, ¿no crees?

Midoriya no quería hacer nada en respuesta, pero a pesar de su instinto, terminó asintiendo débilmente con la cabeza.

- Aun así, ¿por qué hiciste eso, Suzumiya-san? ¿De dónde vino? Acaso… ¿algo pasó desde que hablamos la última vez? – La expresión de Haruhi se tornó sombría, magnificando su melancolía.

- Midoriya, ¿alguna vez has pensado en lo insignificantes que somos todos en el panorama general de las cosas? Yo he empezado a hacerlo. – fue todo lo que Haruhi dijo en un solo aliento.

- ¿Qué quieres decir? – fue todo lo que pudo decir Midoriya en respuesta.

- ¿Recuerdas ese juego de béisbol que te dije? Cuando llegamos al estadio, me sorprendí de ver que estaba lleno de más gente de la que jamás había visto en un solo lugar. Apenas podía dar un paso sin tropezarme con alguien, y la gente del otro lado de las tribunas parecían granos de arroz desde donde estaba sentada. Le pregunté a mi papá cuántas personas habría en el estadio, y me dijo que como todas las entradas estaban vendidas, debían ser por lo menos unas cincuenta mil. Hasta ese momento, nunca me imaginé que pudiera haber tantas personas en un solo lugar.

»Cuando llegué a casa, saqué la calculadora para hacer algunas cuentas. Recuerdo que una vez leí que la población de Japón era de unos cien millones, así que dividí eso por cincuenta mil, ¿y sabes cuánto me dio? Dos mil. Ese estadio estaba lleno a su máxima capacidad con cientos de personas, y aun así solo eran cerca de un par de milésimas de toda la gente en el país; si esa era la fracción de una fracción, eso significaría entonces que yo, siendo una simple persona, soy solo una fracción de la fracción de otra fracción.

Una breve brisa pasó junto a ellos acariciando el cabello de Haruhi; y solo sirvió para enfatizar el peso de sus palabras.

- Fue en ese momento cuando finalmente lo entendí: yo no soy, ni nunca he sido jamás, alguien especial. Solía pensar que todo lo que hacía en mi vida era único y me convertía en mi propia persona, desde la forma en como me amarro mis lazos hasta la forma en como me emociono cada vez que Mirko aparecía en las noticias, pero me equivocaba. Si hay tantas personas en el mundo que ese estadio lleno no es más que una diminuta estadística, entonces las cosas que yo creí que eran únicas para mí probablemente alguien más las hace exactamente igual, y ese alguien debe pensar que también lo hacen especial.

Otra brisa pasó por el cabello de Haruhi. Midoriya se quedó allí parado en silencio. No conocía suficiente del mundo como para soltarle alguna filosofía que le pudiera ser de utilidad, y tampoco se le ocurrían palabras para consolarla que no se fueran a interpretar como que estaba teniéndole lástima. No sabía qué podía hacer para ayudarla, pero sí sabía que quería hacerlo, aunque fuera solo para quitarle esa mirada melancólica del rostro.

Sin embargo, al cabo de unos segundos, la mirada melancólica de Haruhi fue reemplazada por una de frustración.

- ¡De verdad me enfurece solo pensar en ello! ¡Hay siete mil millones de personas en este planeta, así que no todos deben de ser unos inútiles, ¿verdad?! ¡Tiene que haber al menos unas cuantas personas interesantes en el mundo, ¿así que por qué yo no nací siendo una de ellas?! ¡¿Por qué, Midoriya, por qué?! – Haruhi dijo sus palabras mientras pisoteaba con fuerza el suelo con la velocidad y precisión de un martillo hidráulico.

- ¡N-no lo sé! Quiero decir, yo también solo soy un don nadie, así que…

- ¡Sí, eres un don nadie! ¡Eres tan aburrido y sin chiste como el que más! ¡Si abrieras un diccionario y buscaras la palabra "blandengue", seguro encontrarías una gran foto tuya al lado! – Si ese era el intento de Haruhi de animarse a sí misma, él habría querido sugerirle otra cosa. – Eso te queda como anillo al dedo, ¿pero sabes lo que te distingue de los otros don nadies? ¡Que tú por lo menos estás tratando de hacer algo al respecto! ¡No puedes vivir siendo un tipo normal y corriente el resto de tu vida, así que intentas convertirte en un héroe! ¡Después de todo no hay nadie más interesante que los héroes, ¿verdad?! ¡Y pensar que yo creía que eras un idiota por querer serlo! ¡Más bien, la idiota soy yo por burlarme de ti por eso!

Si esa era una disculpa, entonces Midoriya la aceptaría con gusto. Más importante, Midoriya no podía evitar sentir que Haruhi estaba al mismo tiempo en lo correcto y equivocada en su evaluación de él. Midoriya realmente quería ser un héroe para ayudar a la gente, pero estaría mintiendo si decía que una parte de él no quería entrar en ello por la gloria, que una parte de él no quería llegar a ser una persona a quien todos admiraran. No podía haber nada de malo con eso. Él había pasado más de la mitad de su vida lidiando con gente que lo hacía sentir que no valía para nada, así que una parte de él quería que los demás lo vieran como alguien, alguien importante.

Midoriya se guardó todo eso para sí mismo; estaba demasiado distraído con Haruhi extendiéndole la mano y con una gran sonrisa en el rostro, más amplia que las anteriores que le había visto, aunque había un ligero deje de desesperación en sus ojos.

- Hagámoslo, Midoriya. Tú y yo, vamos a enseñarles a todos que sí importamos. Que todos en el universo sepan que estamos aquí. ¡Vamos a convertirlos en los héroes más grandes, geniales e interesantes del mundo, y al diablo con que no tengamos Quirks! ¡¿Qué opinas de eso?!

- S-sí. Sí. ¡Sí! ¡Vamos a hacerlo! – Fue como si una oleada de puro carisma saliera disparado fuera de Haruhi y le cayera encima. Una parte de él quizás simplemente solo se dejó llevar por la corriente, pero Midoriya sabía que todo su ser quería estar en la misma página que ella, sin importar que fuese quien tomaba todo el control de la conversación. No había una parte de él que no quisiera lo mismo que Haruhi quería, así que no se sorprendió para nada cuando se encontró dándole un apretón de manos con todo su entusiasmo.


Hay un límite de qué tan fuerte puede ser una persona de cara a la adversidad, y hay muchos días en los que se vuelve demasiado para soportarlo. Yo no quiero hacer otra cosa con mi vida, pero desearía no tener que hacerlo solo. Desearía conocer a alguien que estuviera en el mismo barco que yo, conocer a otro miembro de la especie fantasmagórica que somos los que no tienen Quirk. Cuando estaba en sexto grado, en un día que nunca olvidaría, mi deseo fue concedido en la forma de Haruhi Suzumiya, una persona que jamás olvidaría, y tras un tropiezo o dos, ambos decidimos que nos apoyaríamos uno a la otra en nuestro camino para convertirnos en héroes sin Quirks.

Poco sabía que las cosas iban a tornarse mucho más complicadas de lo que cualquiera podría haberse imaginado por muchas, muchas razones.

Esta historia continuará…


Notas del traductor:

Ahora sí, oficialmente empieza cronológicamente la historia. El fatídico encuentro de Izuku y Haruhi ya por fin sucedió y se han vuelto amigos. Con esa promesa que se hicieron, me intriga ver en qué clase de héroes llegarán a convertirse. Pobre Izuku, no tiene idea de en qué se acaba de meter solo por involucrarse con esa chica.

Por dar algunos comentarios, quienes hayamos visto la serie de Haruhi Suzumiya y los spinoffs, seguro estarán de acuerdo conmigo en que Haruhi al principio de verdad no terminaba de caer bien. Algunos de sus hábitos como andar de mandona, caprichosa y hacer que Kyon hiciera el trabajo pesado en ocasiones se pasaban de la raya, y no hablemos de como maltrató a Mikuru durante el rodaje de la película, hasta llegando a decir que era su juguete. Aquí, a diferencia de en su propia serie, quizás vivir en un mundo donde los superhéroes son reales le ayuda a ver las cosas de manera distinta, y a pesar de mantener mucha de su personalidad canónica, se le nota más que en el fondo tiene buen corazón al hacerse amiga de Izuku y reconocer que estuvo mal burlarse de él por su sueño de ser un héroe.

Con respecto a Izuku, en este capítulo podemos ver que recibió algunos elementos de Kyon (ya no es hijo único sino que tiene una hermanita), pero tendrá una relación más cercana con Haruhi, como amigos de verdad en vez de ser la jefa mandona y el asistente que se la aguanta porque no tiene de otra. Aunque si el episodio pasado es un indicio, esa parte de la relación la veremos con Bakugou. A él es quien le tocará ser el burro de carga seguramente, no puedo esperar a ver eso. Y creo que les va a gustar mucho el siguiente capítulo, para expandir un poco más el trasfondo de Haruhi, específicamente de su familia que nunca se la vimos.

En fin, hasta aquí por ahora. Gracias por el reviews a UltronFatalis. En unos días subo el siguiente capítulo, y como siempre recuerden, ¡superen los límites, PLUS ULTRA!