Las Superheroicidades de Haruhi Suzumiya

Escrito por FoxOnPie, traducido por Fox McCloude

Disclaimer: Haruhi Suzumiya, My Hero Academia y todos sus personajes respectivos son propiedad de Nagaru Tanigawa y Kouhei Horikoshi. Todos los derechos reservados.


Episodio 2: Los chicos sin Quirk no sueñan con madres conejitas.


Hasta este punto, el marco general de mi historia con Haruhi ya debe estar muy claro: el chico conoce a la chica; la chica destruye las esperanzas y sueños del chico, la chica golpea al amigo del chico, el chico y la chica deciden trabajar juntos para convertirse en héroes, incluso aunque ambos carecen de Quirk; al ponerlo en palabras, suena casi como algo salido de una película.

Los padres de Haruhi terminaron en la oficina del director por un largo tiempo, así que por mucho que habría querido conocerlos, con lo tarde que se hacía, decidí irme a mi casa. Mi mamá y mi hermanita querían saber por qué llegué tan tarde, pero solo les dije que estaba pasando el rato con alguien, lo cual no era una completa mentira si nos poníamos a pensar en ello. Ambas asumieron que estaba hablando sobre Kacchan, pero no me molesté en corregirlas. Estaba demasiado ocupado pensando en lo que Haruhi acababa de hacer y lo que haría mañana.

Pensé en muchas cosas que se me ocurrieron sobre lo que Haruhi haría al día siguiente, pero al final resultó que todas estaban equivocadas. Kacchan fue tras de mí en el segundo que puse un pie en la clase, pero Haruhi (moviéndose como si tuviera rango EX en Ocultamiento de Presencia) ya estaba allí para detenerlo antes que las cosas se pusieran feas. En cuanto la situación se calmó, sin embargo, Haruhi básicamente reavivó las llamas anunciando frente a toda la clase que los dos nos convertiríamos en grandes héroes a pesar de no tener Quirk, y que cualquiera que tuviera un problema con eso podía… bueno, ese no es el tipo de lenguaje que se supone debería utilizar enfrente de mi hermana, así que no voy a repetirlo.

Bastaría con decir que Haruhi no fue a ver a ninguna de las chicas de la clase aquel día. Cada descanso entre clases venía directo hacia mí, y el almuerzo fue igual. En general seguíamos hablando de las mismas cosas mundanas, pero cada vez que nos veíamos Haruhi me decía que no podíamos permitir que nadie pensara que solo éramos palabras. Teníamos que demostrarles a todos que podríamos convertirnos en héroes aun sin Quirk, y ella tenía un "plan maestro" para hacerlo. Le pregunté qué era, y ella solo me dijo que no me preocupara y que dejara todo en sus manos, lo que probablemente significaba que en realidad no se le había ocurrido nada todavía.

Con todo eso, hicimos planes para vernos el domingo y hacer lo que fuera que a ella se le ocurriera hasta entonces, si es que hacíamos algo. Todo era muy extraño, pero mentiría si dijera que no estaba al menos un poco emocionado.


Un domingo a principios del mes de Mayo, Midoriya, por una vez en su vida, se levantó temprano; tan temprano que pisó el frío suelo de su habitación en el segundo que su hermanita se metió a su cuarto para despertarlo. La mirada en su rostro fue digna de admirarse, pero se iba a guardar la admiración la memoria de su cara. Tenía un gran día por delante, había asumido.

Hoy era el día que él y Haruhi iban a empezar su camino para convertirse en héroes sin Quirk. Para ser honesto, Midoriya seguía sin tener idea de qué, si acaso, se le habría ocurrido a Haruhi. Cuando le preguntaba sobre ello en el transcurso de la semana, dijo que era un secreto, lo que le hizo pensar que solo le decía que tenía un plan para encubrir el hecho de que no tenía ninguno. Sin embargo, mientras Midoriya se ponía sus jeans y su camiseta con la palabra "Wifebeater" escrita encima, se dio cuenta que eso le parecía bien. Pasar el rato con Haruhi (o con quien fuera, en realidad) el fin de semana era algo que valía la pena esperar, así que aunque no fuese algo serio, podría pasarla bien.

- Vaya, hoy te ves muy feliz, Izuku. – le dijo su mamá. Antes de darse cuenta, se encontraba en la mesa de la cocina desayunando junto con ella y su hermanita.

- ¿D-de verdad? Quiero decir, ¿de verdad me veo tan feliz que vale la pena comentarlo? – preguntó Midoriya.

- ¡Sí, parece que estuvieras en llamas, Deku-kun, y ni siquiera tuve que golpearte otra vez con mi Quirk! – dijo la hermanita de Midoriya, simultáneamente dándole un recordatorio bastante reciente y doloroso. – Ya llevas rato de andar muy feliz, pero nunca de este modo, ¿qué te pasó?

- "¿Es acaso tan loco que esté feliz?" – pensó Midoriya. – Bueno, de hecho voy a salir hoy con alguien.

- ¿Kacchan viene de visita? ¡Yay! – Su hermanita prácticamente saltó fuera de su silla.

- Y-yo no dije que…

- Me alegra escuchar eso, Izuku. Tú y Kacchan ya no juegan fuera de la escuela a menudo, es bueno saber que siguen siendo buenos amigos. – dijo Inko.

- D-digo, no es que no seamos amigos, pero nunca dije que…

- Mamá, ¿puedo dejar que Kacchan me pegue en la cara cuando llegue? – agregó la hermanita de Midoriya.

- Tendrán que hacerlo afuera, y solo si terminas de comerte todo lo de tu plato. – dijo Inko.

- Otra vez, estoy tratando de decirles que… – Midoriya se vio interrumpido por el timbre de la puerta. De inmediato se ofreció responder; si su familia no lo iba a escuchar, no tenía por qué pasar tanto tiempo con ella. Aunque fuese solo un vendedor o un recaudador por la cuota de suscripción a NHK (que de todas maneras ya habían pagado por ese mes), al menos servirían para conversar.

- ¡Buenos días, mundo! – saludó la persona en la puerta a Midoriya. Demasiado enérgica para ser un vendedor o recaudador. Le tomó solo un segundo a Midoriya ver que se trataba de Haruhi vestida con shorts de jean y una camiseta naranja con un logo de panda en el pecho.

- ¡S-S-Suzumiya-san! ¡¿Qué estás haciendo aquí?! – preguntó Midoriya.

- ¿Qué quieres decir? Acordamos que hoy nos íbamos a ver en tu casa. – dijo Haruhi.

- Acordamos a mediodía; apenas son las nueve y media.

- Bueno, estaba aburrida, así que demándame. – Había muchas cosas que Midoriya querría hacer, pero eso estaba muy abajo en su lista.

- ¿Izuku, con quién hablas? – Sin que él se diera cuenta, Inko ya había llegado hasta la entrada del apartamento, y su hermanita venía siguiéndola muy de cerca. – ¿Podemos ayudarte, señorita…?

- Mi nombre es Haruhi Suzumiya, y he venido a tomar posesión de su hijo por el día de hoy, Sra. Midoriya. – dijo Haruhi. Por qué eligió esas palabras, Midoriya no tenía idea.

- ¿Viniste a qué? Espera, ¿tú eres con quien Izuku va a salir a jugar hoy?

- ¡¿Quieres decir que Deku-kun tiene amigos que no son Kacchan?! – añadió la hermanita.

- ¡Es lo que he estado tratando de decirles a ustedes dos! En serio, ¿es tan loco que vaya a pasar el rato con alguien más aparte de Kacchan? – preguntó Midoriya. Todas (incluyendo a Haruhi), asintieron con la cabeza. En retrospectiva, caminó muy fácil a esa trampa.

- Bakugou ya es noticia vieja, señora y adorable niña. – dijo Haruhi. – ¡Soy como la New Coke, un nuevo sabor que les harán olvidarse de la vieja marca!

- "¿Eso no fue lo opuesto a lo que sucedió con la New Coke?" – pensó Midoriya.

- Además, por favor no se refiera a lo que vamos a hacer como "salir a jugar". ¡Después de todo, su hijo y yo estamos a punto de embarcarnos en un entrenamiento muy serio para convertirnos en héroes sin Quirk!

- ¿Van a hacer qué? – Midoriya no alcanzó a leer bien la mirada en el rostro de su madre, pero ciertamente no era una de felicidad. La gente ya hablaba sobre lo que pensaban de que él pudiera ser un héroe, así que tenía sentido para ella.

- Deku-kun, ¿puedo ir contigo y Suzumiya-san? ¡Puedo explotarlos si con eso les ayuda en algo! – dijo la hermanita.

- Lo siento, pequeña, esta es una sesión de entrenamiento privado entre tu hermano y yo, pero cuando terminemos, volveré aquí y jugaré contigo toda la noche si quieres. Y además, Suzumiya-san no suena genial, puedes llamarme simplemente Haruhi. – le dijo esta mientras le frotaba con la mano los mechones esmeraldas de su hermanita.

- ¡Yay! ¡Haruhi, eres casi tan genial como Kacchan!

- Probablemente, pero no tengo intención de hacer que baje más mi reputación.

- Como sea. – intervino Midoriya. – Como estaba diciendo, viniste demasiado temprano. Digo, podemos empezar viendo que ya estás aquí, pero tengo que ayudar a mi mamá a limpiar el…

- ¡No, no, no te preocupes por eso! ¡Puedes irte tranquilo con tu amiga! – dijo Inko muy apresurada.

- ¿De verdad? Um, bueno. – Y con eso, Midoriya rápidamente se fue a su cuarto a coger su billetera, ponerse sus zapatos rojos, y dejó el apartamento junto Haruhi, mientras su hermanita los despedía con un enorme entusiasmo.

- Tu familia parece muy agradable. – dijo Haruhi mientras Midoriya cerraba la puerta tras de sí. – Especialmente tu hermanita. ¡Dios, pero qué lindura! Sacaría quince en la escala del uno al diez de hermanitas menores si no fuera por esa admiración ciega de Bakugou. – Midoriya qué cosa estaría midiendo esa supuesta escala de hermanitas menores.

- No es admiración ciega; Kacchan de hecho se lleva muy bien con mi hermanita. – dijo Midoriya, y luego agregó "mucho mejor que conmigo" por lo bajo. – Él la trata como la hermana menor que nunca tuvo, probablemente porque tienen Quirks muy similares.

- ¿De verdad? ¿Qué hace ella?

- Bueno, mi mamá tiene telekinesis y mi papá respira fuego, así que esos combinados le dieron una forma muy especializada de pirokinesis. Por la forma en cómo funciona ella absorbe la energía cinética de cualquier cosa que la golpee (simultáneamente reduciendo el daño a prácticamente nada) y cuando acumula lo suficiente, la libera en forma de una gran explosión de fuego.

- ¡Eso es genial! ¡Así que a eso se refería cuando dijo que podía explotarnos! Ahora que lo pienso, algo como eso podría ser muy beneficioso para nuestro entrenamiento.

- Por favor no lo hagas. Dejando de lado mis sentimientos respecto a que mi hermanita me utilice como mancuerna, todavía no tiene muy buen control sobre su Quirk. ¿No notaste que la puerta de nuestro apartamento se ve completamente diferente a todas las demás en el complejo?

- Ahora que lo dices, supongo que sí sería raro que sería cosa de moda, al menos con esa pintura. ¿Pero sabes qué?, podemos ir en busca de casas más tarde. ¡Porque hoy comienza el primer día del resto de nuestras vidas! – Haruhi levantó su puño muy entusiasta en el aire.

- S-sí. – Midoriya alzó su puño en el aire con comparativamente menos entusiasmo. Por lo menos era bueno saber que tenían un plan, pero el hecho de que seguía sin tener idea de cuál sería, seguía siendo menos de lo ideal.


Ya que toda la operación fue idea de Haruhi, naturalmente ella era la guía. Escoltó a Midoriya hasta la estación de trenes donde cogieron el primero en dos paradas antes de bajarse en la estación de Koyoen. Desde allí, ella lo agarró de la muñeca (un acto que dejó a Midoriya como un tomate) y lo jaló entre la multitud de gente hasta que llegaron a un parque mayormente vacío. Midoriya notó que para alguien que solo llevaba un par de semanas viviendo en Musutafu, Haruhi exhibía una gran familiaridad con esa parte de la ciudad. Sospechaba que lo habría llevado hasta su vecindario, pero no hizo preguntas al respecto; estaba demasiado ocupado pensando en lo que Haruhi tendría planeado para ellos.

- Muy bien, ¿dónde la puse? – se preguntó Haruhi mientras registraba entre unos arbustos. – Me parece que estaba… ¡ah! ¡Aquí está! – Haruhi saltó fuera de los arbustos y colocó frente a él una enorme caja llena de lo que parecía ser basura de todas clases.

- Suzumiya-san, ¿qué es esto? – preguntó Midoriya.

- Una bolsa de chatarra. – Casi acertó.

- ¿Y para qué es?

- Simple: ¡vas a construir algo! – Haruhi parecía muy orgullosa de sí misma al decir eso, pero Midoriya no pudo pensar en una razón de estarlo.

- ¿C-construir algo? ¿A qué te refieres? ¿Qué esperas que construya con esto?

- Lo que quieras. Piensa que eres Da Vinci y que esta caja es tu lienzo, y conviértela en lo que quieras. Aunque deberías intentar algo que pueda volar y disparar rayos láser.

- Um… – Había muchas formas de protesta que Midoriya quería ofrecer por muchas razones obvias, pero la mirada que Haruhi le estaba dando dejaba en claro que no iban a funcionar. Sin saber qué más hacer, Midoriya comenzó a escarbar entre la caja de cartón. Con toda certeza, estaba llena de cosas como baterías, imanes, tableros con circuitos, cables de corriente y pedazos de metal variados. En cuanto a herramientas, había un martillo, una caja de clavos, un tubo de pegamento Gorilla, un rollo de cinta adhesiva, y un soplete. No hacía falta ser el genio que Haruhi esperaba que Midoriya fuese para ver que tenía un entendimiento muy limitado de lo que se requería para crear tecnología.

Casi de inmediato, Midoriya dejó el soplete a un lado; no le importaba lo que Haruhi tuviera que decir (que afortunadamente, no fue nada), eso era demasiado peligroso para usarlo. Dicho eso, Midoriya no tenía idea de lo que se suponía que debía hacer con las demás herramientas solo porque fueran más seguras de utilizar, así que empezó a hacer cosas al azar. Los pedazos de metal variado eran las únicas cosas que se veían lo bastante seguras para clavar, pero eran demasiado gruesas para atravesarlas con los clavos, por lo que el martillo rápidamente se volvió inútil. Tan inútiles como lo fueran en el sentido práctico, el pegamento y la cinta adhesiva terminaron siendo las únicas herramientas que quería y podía utilizar, así que pasó los siguientes veinte minutos más o menos pegando todo lo que encontró de varias formas hasta que terminó con lo que podría ser la interpretación abstracta de un artista con la forma de un robot.

Una suave brisa sopló, y la monstruosidad se desplomó en todas las articulaciones.

- En serio, ¿qué esperabas que hiciera? – preguntó Midoriya. – ¡Sé que saco buenas calificaciones y me gusta tomar notas sobre los héroes, pero no soy un supergenio ni nada por el estilo!

- Sí, ya me imaginaba que terminaría algo así. – dijo Haruhi mientras echaba la basura de vuelta en la caja.

- ¿Ya lo sabías?

- Por supuesto. Como dijiste, solo porque eres más inteligente que algunos de tus compañeros no significa que seas un supergenio. Me alegra que vieras un montón de basura y no pudieras hacer algo supergenial de ella. Después de todo, si fueras tan inteligente como para hacer el tipo de artilugios y juguetes que usan sujetos como Batman o Iron Man para pelear, sería muy difícil decir que vas a ser un héroe que no tiene poderes. Esa clase de inteligencia volvería a cualquiera superhumano, así que declarar que no tienes Quirk cuando también tienes eso a tu disposición es ser un flojo, ¿sabes?

- ¿Supongo? ¿Tal vez? Espera, si no querías que yo pudiera inventar algo a partir de la basura, ¿entonces para qué me hiciste pasar por eso?

- Porque quería estar segura, obviamente. No quieres pasar todo el resto de tu vida preguntándote de lo que podría haber sido, ¿verdad? – Haruhi era la única que tenía esa clase de pensamientos, pero Midoriya decidió guardarse ese hecho obvio para sí mismo. – Ahora que eso ya está fuera del camino, podemos empezar con el verdadero plan maestro. Si nos apegamos a esto, ¡podremos convertirnos en héroes en poco tiempo!

- ¿Y cuál es ese plan?

- El plan… – Haruhi hizo una pausa, con aspecto de estar escuchando a un redoble de tambores imaginarios. Con toda la expectativa, tendría que ser algo bueno. – ¡El plan será que hagamos cien flexiones, cien sentadillas, cien abdominales, y corramos diez kilómetros cada día!

No hubo palabras; cualquier intento de parte de Midoriya por sacarlas falló miserablemente.

- Te quedaste sin habla, ¿eh? No me sorprende. Es un gran plan aunque lo diga yo misma.

- S-Suzumiya-san, ¿tu plan es solamente copiarnos algo salido de un manga? – fueron las palabras de Midoriya una vez que este recuperó el habla.

- Por supuesto que no. – Midoriya exhaló un suspiro de alivio. – Nos vamos a saltar las partes de no utilizar aire acondicionado y comer solo una banana al desayuno. Lo último que necesito es convertirme en una niña calva a los catorce después de todo. – El suspiro volvió a ser aspirado de vuelta adentro.

- ¡Suzumiya-san, eso es completamente ridículo! ¿Me vas a decir con una cara seria que eso es lo que deberíamos estar haciendo? ¡Creía que los dos íbamos a tomar esto con seriedad!

- ¡Hey, estoy tomando esto con tanta seriedad como tú! ¡Ya que no tenemos Quirks, tenemos que al menos desarrollar y fortalecer nuestros cuerpos para darles una paliza a los villanos, ¿así que por qué no intentar algo que esa gente en YouTube ha demostrado que funciona?! Aparte, no es como que a ti se te haya ocurrido algo. – Haruhi hinchó las mejillas con su último comentario, y mientras dicha imagen se quedaba grabada en su memoria, Midoriya concedió que tenía razón. Quizás la idea de Haruhi fuese demasiado estúpida para su gusto, pero entre los dos, ella era la única que al menos tenía una idea, así que no podía quejarse.

- Tienes razón. Lo siento.

- Deberías sentirlo. Sé que solo estoy copiando a alguien más, pero me llevó tiempo pensar en esto.

Mientras hablaba, Haruhi se quitó la banda de su cabeza y se la amarró detrás de la cabeza para hacerse una coleta.

- ¡Hagámoslo! – Por razones que Midoriya aun era muy joven para entender, dicha imagen lo llenó de una gran cantidad de energía.


El entrenamiento al estilo espartano de Haruhi resultó ser tan agravante como Midoriya se temía que sería. Para su gran sorpresa, las flexiones no lo destruyeron totalmente en su esfuerzo por completarlas, pero sí empezó a sentir un notable dolor en el medio de los abdominales. Para cuando logró forzarse a hacer treinta sentadillas, su cuerpo se sentía como si se hubiera convertido en vidrio quebradizo, y para cuando (por alguna increíble obra del destino) completó toda la arbitrara rutina, se desplomó en el suelo dejando salir una serie de bocanadas de aire.

- ¡Vamos, Midoriya! ¿De verdad estás agotado después de eso solamente? – preguntó Haruhi. Todo ese ejercicio físico ya era un dolor por sí solo, pero lo que lo hacía peor para Midoriya era la forma en como Haruhi de alguna manera lo pasaba todo sin sudar ni una gota.

- Es como si… fueras una máquina… de movimiento perpetuo… o algo así. – dijo Midoriya entre bocanadas de aire.

- Hey, hasta yo tengo mis límites, solo que a mí me toma mucho más que a ti en alcanzarlos aparentemente. ¿No sientes por lo menos algo de vergüenza de que una chica te supere tanto?

- Estoy seguro… que este dolor agonizante… sobrepasa eso.

- Una excusa bastante conveniente, si me lo preguntas. – Haruhi se arrodilló junto a Midoriya, que seguía tendido inmóvil encima del césped. – Aun así, es muy raro que te hayas desplomado tan fácilmente. Sentirse exhausto es una cosa, pero deberías poder estar de pie al menos. ¿Es que no hacías ejercicio o algo?

- Digo… no es que no haga ejercicio. – Aunque Midoriya ciertamente invertía más en su cerebro que en sus músculos, tampoco era que no hiciera nada para permanecer en forma. No era el tipo de persona que se saltaba la clase de educación física, y siempre cuando iba al campo a visitar a sus primos durante el verano, se les unía en sus caminatas por los bosques.

Quería sentirse orgulloso de al menos eso, pero en cuanto lo intentó, se acordó que siempre terminaba siendo el rezagado en todo durante las clases de educación física y aun así quedaba exhausto, y que sus primos siempre tenían que aminorar su paso colectivo a la mitad para que él no se quedara atrás.

- Midoriya, quiero que seas totalmente honesto conmigo. Antes que yo apareciera en tu vida, ¿cuál, con exactitud, era tu plan para convertirte en un héroe?

Midoriya no pudo decir nada; infortunadamente, no fue por falta de empeño. En el picosegundo que la pregunta golpeó sus oídos, sacudió su cerebro para tratar de sacar una respuesta, pero nada le vino a la mente. Aunque no tuviera Quirk, aunque Bakugou siempre le estaba diciendo que no podía ser un héroe, nunca abandonó ese sueño, pero ahora que Haruhi lo sacaba a colación, nunca había hecho nada en pos de perseguir esa meta. Al menos, podría haber intentado mantenerse en forma o aprender a dar un puñetazo, pero nunca se le ocurrió hacer nada de eso.

- Soy un idiota. – dijo Midoriya. – Sigo hablando de que quiero ser un héroe, pero nunca hice nada para hacer que sucediera, aunque siempre me quedo diez pasos por detrás de todo mundo. ¿Qué, acaso creí que podría entrar a la U.A. a trompicones o algo? ¿Qué pasa conmigo?

- No sé si algo pasa contigo per se, pero si me lo preguntas, lo único que te falta es la motivación apropiada. Decir que quieres cambiar puede ser un paseo en el parque, pero hacer el esfuerzo para lograrlo es una historia completamente diferente, especialmente cuando lo haces solo. Por suerte para ti, te encontraste una muy buena coautora, una que no tendrá miedo de picarte con el bolígrafo si empiezas a holgazanear. Espero no tener que seguir recordándotelo, pero ambos estamos juntos en esto, ¿entiendes?

Haruhi otra vez le estaba sonriendo; desde abajo donde estaba Midoriya, el sol y la sonrisa de la chica parecían ser uno mismo.

- Entiendo. – Midoriya de pronto se sintió renovado de energía y se levantó del suelo. Sin decir ni una palabra a Haruhi, empezó la última fase de su entrenamiento, aunque le pareció oír una risa y pisadas detrás de él. Haruhi tal vez no fuese una máquina de movimiento perpetuo, pero con ella detrás de él, Midoriya sentía que podía convertirse en una con facilidad.

Dos segundos después de completar su primer kilómetro de correr, Midoriya colapsó en el suelo.


En algún momento, Midoriya despertó para encontrarse con la visión de un techo que no reconocía. Al incorporarse, vio que una bolsa de hielo caía fuera de su frente y una manta de colores le cubría el cuerpo. Con cada segundo que pasaba, se volvía abundantemente claro que ya no estaba en el parque, pero tenía que descubrir dónde estaba y, más importante aún, dónde estaba Haruhi.

Con una vista general del área, Midoriya vio que estaba en lo que parecía ser una sala, y fue entonces que se percató de que estaba recostado sobre un sofá. El color de las paredes y la alfombra era moderadamente agradable a la vista, y el estado del televisor de pantalla de plasma, pinturas al óleo extranjeras, y varios otros adornos (incluyendo el ya mencionado sofá) sugerían una razonable fortuna de parte del dueño. Al menos era agradable saber que el dinero no era un problema para sus posibles secuestradores.

- Oh, ya despertaste. Otra hora y habría empezado a preocuparme.

La persona que le habló a Midoriya era una mujer adulta de figura esbelta, con cabello largo y oscuro, que entró a la sala sin hacer casi ningún ruido con sus tacones. Algo respecto a la mujer le pareció familiar, pero no lograba identificarlo, incluso con el tiempo que pasó mirándole la cara. Midoriya siempre fue bueno en hacer contacto visual con la gente, pero le resultó particularmente fácil hacerlo con ella porque se sentía muy incómodo mirándole el cuerpo, a raíz de que estaba vestida como una conejita playboy, por alguna razón.

- "¿A-acaso me trajeron a Holmby Hills?" – pensó Midoriya.

- Espera, estás rojo. ¿Hablé demasiado pronto? – preguntó la mujer. – Ah no, obviamente es el disfraz de conejita. Los niños que se acercan a la pubertad son siempre tan adorables.

- Ten cuidado allí, cariño. Por cosas como esta te meten en ciertas listas.

Una nueva persona decidió unirse a lo que fuera que estuviera sucediendo. Dicha persona era un hombre de pelo castaño con una expresión sin emociones; igual que la conejita, algo en su rostro le resultó familiar, y la razón de llegar a dicha realización fue que estaba demasiado nervioso para mirar el delantal rosado con las palabras "Violar al chef" escritas en él.

- ¡¿D-d-d-dónde estoy?! – preguntó Midoriya, con el cuerpo temblando como una hoja.

- Cálmate. Estás en buenas manos… probablemente. – dijo el hombre de delantal. Midoriya empezó a temblar todavía más.

- ¿Por qué dices "probablemente"? – preguntó la conejita.

- No puedo ver el futuro. ¿Quién dice que no le pasará algo terrible?

- Hey, estaba buscando algún buen disfraz de enfermera para ponerme, pero el rosado todavía tiene esa mancha de curry de la fiesta de cumpleaños de Nodoka, y el único blanco que puedo encontrar es el de mi cosplay de Yu-Gi-Oh. ¿Alguna idea de dónde…? ¡Midoriya, estás vivo!

Para hacer las cosas todavía más confusas, la tercera persona en ingresar a la escena fue el rostro familiar de Haruhi, cuyo cabello ya no estaba en coleta sino suelto totalmente otra vez; Midoriya lo encontró bastante decepcionante por alguna razón.

- ¡¿S-S-Suzumiya-san, qué está sucediendo?! ¡¿En dónde estamos?! ¡¿Por qué estamos en un lugar tan raro con personas raras?!

- ¿Qué? Oh, ¿qué le dijeron ustedes dos?

- Nada que requiera censura, al menos. – dijo la conejita.

- ¡Ese no es el único filtro que tienen que pasar, ya lo saben!

- Acordaremos no estar de acuerdo. – dijo el hombre de delantal. Haruhi le hinchó los cachetes de la misma manera que lo hizo antes hacía… lo que fuera de tiempo que había pasado. Pronto se volvió bastante obvio dónde estaba y quiénes eran estas personas en relación a Haruhi.

- Suzumiya-san, ¿e-estos son tus padres?

- Sí, para bien o para mal. – dijo Haruhi. Con eso confirmado, eso quería decir que se encontraba en la casa de Haruhi. Después de verla bien, tuvo que admitir que le parecía un bonito lugar.

- ¡U-Um, gusto en conocerlos a los dos! ¡G-gracias por admitirme en su casa! – Midoriya se puso de pie y empezó a dar una serie de reverencias rápidas.

- No hay necesidad de ser tan formal. Estamos felices de tener por fin la oportunidad de conocer al famosoIzuku Midoriya. Nuestra hija habla MUCHO sobre ti, después de todo. – dijo el hombre de delantal.

- Cállate, papá. – escupió Haruhi.

- Como sea, si nos estamos presentando, soy Sakuta Suzumiya, padre de una niña, leal amo de casa, y fantástico amante de Mai-san…

- No es momento ni lugar. – dijo la conejita dándole un golpecito en la frente a Sakuta. – Soy la madre de Haruhi, Mai Suzumiya. Soy una actriz, así que probablemente me conozcas por mi apellido de soltera "Tadamichi".

- Tada… ¡Oh wow! ¡Usted es Mai Tadamichi! ¡Creí que solo me parecía familiar porque comparte rasgos faciales con Suzumiya-san, pero hay que estar viviendo bajo las piedras para no saber quién es Mai Tadamichi! ¡Cada show que usted protagoniza sube los ratings toda la semana que sale al aire, cada película donde aparece es la número uno de la taquilla en el fin de semana de estreno, y cada pelea en Twitter donde participa siempre termina en su completa victoria!

- De verdad eres bueno hablando. – dijo Sakuta.

- ¡Incluso ese disfraz que lleva ahora debe ser de su nuevo show, Lapis Lagomorph, la Conejita de la 5ta Dimensión! Dígame, el traje de conejita es para resaltar el conflicto de Lapis para encontrar un equilibrio entre su nueva vida en la Tierra y las memorias de su mundo de origen, ¿verdad?

- No, el director simplemente quería mostrar a una mujer con un disfraz de conejita. – dijo Mai.

- Lo cual, por supuesto, lo convierte en el mejor show del mundo. – dijo Sakuta.

- Q-Quiero decir, no es que lo vea solo por eso, así que… esperen, ¿cómo terminamos hablando de esto? ¿Y qué estoy haciendo aquí de todos modos? – preguntó Midoriya.

- Bueno, luego de que apenas corrimos un poco, tú colapsaste como un costal de papas, así que te traje a mi casa y llamé a mis padres para que nos ayudaran. Qué bueno que estábamos haciendo nuestro entrenamiento en mi vecindario, o habría sido una tortura tratar de meterte en el tren. – dijo Haruhi. – Ellos trajeron a un doctor, y nos dijo que solamente te desmayaste por agotamiento y que estarías bien descansando en una cama, así que no tuvimos que llevarte a un hospital.

- O-Oh. Eso es bueno, entonces.

- Que el tono de nuestra hija no te engañe. Cuando nos llamó, estaba hecha un mar de llanto, diciendo cómo "teníamos que mover cielo y tierra, y también el infierno mientras estábamos en ello", para salvar la vida de su querido amigo. – dijo Sakuta.

- ¡Yo no estaba llorando! ¡Mira mi rostro; definitivamente tengo uno o ambos ojos secos! – dijo Haruhi.

- Encuentro eso difícil de creer. Después de todo, el sonido de mi adorable bebé derramando lágrimas es la única cosa que me puede obligar a salir temprano de mi trabajo. – dijo Mai.

- ¡Mamá!

- Eso me recuerda, necesito cambiarme esto. – Mai dio una rápida reverencia y salió de la habitación, mientras Haruhi la fulminaba con la mirada todo el tiempo.

- Midoriya, más te vale que ignores todo lo que esos dos hayan dicho sobre mí, ¿entendiste? ¡Es una completa mentira, así que no tiene sentido que los escuches! Además, aun si estuviera llorando (¡y no lo estaba!) habría sido totalmente justificado. ¿Puedes imaginarte la mala prensa que tendría si mi compañero muriera en nuestro primer día de entrenar juntos? ¡De ninguna manera querría lidiar con algo tan molesto, así que más bien, tú deberías ser el que se disculpe por casi convertirlo en mi realidad!

- N-no sé lo que intentas decirme, pero si le pone fin a todo esto, entonces lo siento. – dijo Midoriya.

- La próxima vez, no vuelvas a presionarte tanto solo porque te dejaste atrapar por la estupidez carismática de mi hija. – dijo Sakuta. – El entrenamiento que están haciendo está bien, pero recuerden llevarse comida y agua con ustedes. No hay necesidad de hacerlo todo en un solo viaje, así que si te sientes cansado, tómate un descanso. Al final todo se equilibrará.

- Sí, supongo que esa sería la mejor manera de manejarlo. – dijo Haruhi.

- Esa es mi niña. – Algo con esa escena le resultó muy extraño a Midoriya. Por fortuna, solo le llevó un segundo descubrir lo que era.

- Suzu… no, Saku… esperen, eso también…

- Sakuta está bien. A menos, claro, que te creas lo suficientemente hombre como para llamar a mi hija por su nombre de pila.

- ¡Sakuta-san! – dijo Midoriya sin dudar. Haruhi pareció rodar los ojos ante es, pero él decidió ignorarlo. – Um, ¿es decir que no tienen problemas con que Suzumiya-san intentemos convertirnos en héroes? ¿Aunque no tengamos Quirks?

- ¿Hm? Sí, supongo. Quiero decir, Mai-san y yo no lo estamos llevando a la ligera – Sakuta se rascó el pecho por un segundo – pero no veo por qué no puedan hacerlo; no es como que tener un Quirk lo convierta automáticamente en un trabajo seguro, después de todo. De cualquier manera, como Haruhi es Haruhi eso debería compensarlo, y ya que ustedes dos van a pasar mucho tiempo juntos, probablemente te contagiarás de ella.

- Oh, claro que definitivamente lo voy a contagiar. Esto va para largo después de todo. – dijo Haruhi. Otra vez le dio esa misma sonrisa que le gustaba darle, esa que decía "si te quedas calladito y me sigues sin rechistar, todo saldrá bien". Siendo honesto, Midoriya no tenía razones para creer que eso no fuese la verdad. – Entonces, papá dice que como uno de nosotros quedó inconsciente, eso automáticamente termina el entrenamiento por el día de hoy…

- Como debe ser. – dijo Sakuta.

- … así que él te llevará a casa, pero… como resulta que despertaste cerca del mediodía, podemos aprovechar la hora para invitarte a almorzar conmigo-digo, con nosotros, antes de que te vayas a casa.

- S-Sí, está bien. – dijo Midoriya.

- Más vale que lo esté.

- Ah, qué nostálgico. – dijo Sakuta con una gran sonrisa.

- ¡No, no lo es! – dijo Haruhi. Midoriya no entendió a qué querría llegar con eso.

- No sé si tengas autoridad de decidir eso cuando lo único que te pone nostálgica es la comida para bebé. Si quieres, podemos comer eso para el almuerzo. – dijo Mai, regresando a la sala con ropa normal y elegante.

- ¡Eso no es lo que quise decir!

- ¡Oh, Mai-um, Suzumi-Tadamichi-san! Se le olvidó quitarse las orejas. – dijo Midoriya.

- No, no lo hice, estas son reales. ¿Quieres tocarlas? – preguntó Mai, sacudiendo ligeramente las orejas de conejo que aparentemente eran reales.

- Oh, ¿entonces él sí puede tocarlas, pero yo no? – preguntó Sakuta.

- Sí, porque hay una diferencia entre tocar y manosear.

- Yo prefiero llamarlo acariciar.

- Ponte a acariciar otra cosa.

- No te preocupes, lo haré.

- ¡Ya vamos a comer, ¿está bien?! – dijo Haruhi. Agarró entonces a Midoriya de la muñeca y lo jaló adentro de la cocina, por lo cual Midoriya no pudo evitar sonreír.

Después de todo, aún si Haruhi pensaba que sus padres eran las personas más embarazosas del planeta, al menos la apoyaban.


Luego de un almuerzo que consistió en sándwiches de jamón y agua mineral, Sakuta y Mai llevaron a Midoriya de regreso a su apartamento, y Haruhi los acompañó para cumplir su promesa de jugar con la hermanita menor de Midoriya. Sakuta tenía algunos encargos que atender y Mai tenía que filmar un comercial, así que no pudieron quedarse para conocer a Inko, pero le dijeron a Midoriya que la saludaran de su parte. Sakuta le dio además a Midoriya una lista de suplementos proteicos que podía tomar para incrementar su desempeño antes que él y Mai se fueran a atender sus asuntos.

- Ya llegué. – dijo Midoriya mientras él y Haruhi entraban al apartamento. Inko estaba sentada junto a la mesa de la cocina, todavía con la mirada confusa que tuvo en la mañana en su rostro.

- ¡Hola, Deku-kun! ¡Hola, Haruhi! ¡Vamos a jugar! – dijo la hermanita, llegándoles de sorpresa como una bola demoledora.

- ¡Claro que sí, pequeña! – dijo Haruhi. – Midoriya, cuando terminemos de jugar, tratemos de alterar un poco los planes para disminuir los riesgos de que te mueras.

- "Ese probablemente debió haber sido un factor desde el inicio." – pensó Midoriya.

- Y también, ahora que lo pienso, deberíamos encontrar un instructor de artes marciales. Ya sabes, alguien que nos enseñe algo como lucha libre, aikido, y tal vez algo de Bartitsu, mientras estamos en ello.

Midoriya no creía que tuviesen que enfrentarse a Moriarty en un futuro cercano, pero se lo guardó para sí mismo. Haruhi se fue tras su hermanita mientras ella correteaba hacia su cuarto, pero antes de que Midoriya pudiera seguirlas con comparativamente menos entusiasmo, su madre le pidió que se sentara.

- ¿Pasa algo, mamá? – preguntó Midoriya.

- ¡N-No, no pasa nada! Es solo que… – Inko bajó la mirada hacia la mesa por un segundo antes de tomar un profundo respiro. – Izuku, perdóname.

- ¿Perdonarte por qué?

- Perdóname por… por no hacer otra cosa que pedirte perdón hace todos estos años, quiero decir.

- Todos estos… O-Oh. – Ahora todo cobraba sentido.

- Tú… acababas de perder tu sueño antes de tener la oportunidad de vivirlo, y en lugar de ayudar a que te sintieras mejor, lo único que hice fue tratar de alejarte de él. Nunca dejaste de intentarlo, y cada vez que te oía decir que todavía querías ser un héroe, lo único que hacía era lamentarme por no decirte lo que querías escuchar. Lo siento, Izuku. De verdad, lo siento muchísimo.

- ¡Mamá, por favor! ¡Ya basta! ¡No tienes que disculparte! No es…

"No es tu culpa que yo haya nacido así", era lo que Midoriya quería decirle, pero se las arregló para detenerse; ella no necesitaba oír eso, y él tampoco tenía que decirlo.

- ¿Por qué me lo dices ahora, después de tanto tiempo?

- Por Haruhi. – Naturalmente. – Cuando ella dijo que ustedes dos iban a tratar de convertirse en héroes a pesar de no tener Quirks, me sentí feliz de ver que tenías una amiga que quería apoyarte y estar a tu lado, pero al mismo tiempo, me sentí muy triste de ver que una niña te estaba ofreciendo el apoyo que yo, como madre, nunca intenté brindarte. Y-ya no quiero seguir así… ¡quiero que sepas aquí y ahora que te voy a apoyar en cada paso que des por el camino!

- Mamá, yo… gracias. – En presencia de esas palabras que esperó durante seis años para escuchar, eso fue todo lo que Midoriya pudo decir; sus lágrimas hablaron todo lo demás por él.

- ¡Midoriya, Midoriya! ¡Mira esto! – Y cortando la tensión de todo lo que acababa de suceder, apareció Haruhi. Midoriya no protestó; con lo seria que se había puesto su madre, le vendría bien algo de humor.

Aunque dicho sentimiento se esfumó en el instante que vio a Haruhi golpear a su hermana menor en la cabeza con un bate de béisbol.

- ¡¿Pero qué haces?! – gritó Midoriya.

- ¡Es divertido! – gritó Haruhi volviendo a golpearla. – ¡Creí que exagerabas, pero ella de verdad no siente nada! ¡Esto es muy divertido!

- ¡Soy invencible! – dijo su hermanita. Haruhi la golpeó en la cabeza por tercera vez, y apenas conectó el golpe, su cuerpo comenzó a irradiar una brillante luz verde.

Veinte minutos más tarde, Inko tuvo que llevar a Midoriya, a su hermanita y a Haruhi a la tienda por departamentos para comprar una mesa nueva, para reemplazar la que acababan de estallar.


Y así fue como terminó mi primer día de entrenamiento con Haruhi: no con quejidos cansados, sino con una gran explosión; aunque dudo que a Haruhi le hubiese gustado que terminara de otra manera, por supuesto. En realidad no hicimos mucho, aunque si creen que el haberme desmayado por el agotamiento hizo que todo fuera un fracaso total, se equivocan. Pude conocer a los padres de Haruhi, pude ver a Haruhi con una coleta, y lo mejor de todo, pude sentir toda la fuerza del apoyo y el amor incondicional de mi mamá.

Quisiera ver a alguien que diga que todo eso no lo convierte en una gran victoria.

Esta historia continuará…


Notas del traductor:

Y hasta aquí llegamos por ahora. A ver, ¿cuántas referencias alcanzaron a captar aquí? La verdad este capítulo fue una risa tras otra, desde ver a la hermanita de Izuku dándole la lata, luego conocer a los papás de Haruhi (ya se puede ver de dónde sacó ella esa personalidad tan "especial" suya) y al final, que Haruhi decide "comprobar" el Quirk de la hermanita. Me pregunto quién pagará por la mesa destrozada luego de eso.

Dicho eso, creo que es un inicio interesante para esta historia, ver tanto a Haruhi como a Izuku desde su edad de primaria en vez de saltar directo a sus edades canónicas respectivas. Eso ayudará a que Haruhi crezca como alguien un poco menos egocéntrica y tal vez Izuku tenga más confianza en sí mismo para cuando llegue la hora de entrar a la U.A.

Bueno, no tengo más que decir. Gracias de nuevo por el review a UltronFatalis. Como de costumbre un recordatorio de que no me pregunten cuándo se actualizará esto porque no depende de mí, y no lo olviden, ¡superen los límites, PLUS ULTRA!