Las Superheroicidades de Haruhi Suzumiya
Escrito por FoxOnPie, traducido por Fox McCloude
Disclaimer: Haruhi Suzumiya, My Hero Academia y todos sus personajes respectivos son propiedad de Nagaru Tanigawa y Kouhei Horikoshi. Todos los derechos reservados.
Episodio 5: La decisión de Izuku Midoriya.
Y bien, por algunos meses, las cosas transcurrieron realmente bien. El tener a los padres de Haruhi apoyándonos en nuestra esquina fue algo bueno desde un punto de vista emocional, y nuestro entrenamiento con La Kagemusha había transcurrido de forma grandiosa también; ya estaba logrando agarrarle el hilo a la capoeira, y terminaba yéndome a casa con menos moratones de lo usual. Muchas veces, me sentía como si no estuviera haciendo ningún progreso real, siendo que ninguno de los dos lograba tocarla y todo eso, pero luego Haruhi empezaba a decir lo fuertes que nos estábamos haciendo, así que al menos estábamos logrando algo, ¿no? No lo sé. El punto es que todo estaba yendo muy bien, y no me habría quejado si las cosas se hubieran quedado así para siempre.
Así que era obvio que Haruhi sería la que forzaría a que las cosas cambiaran…
Era un domingo a media tarde, pero extrañamente, Midoriya y Haruhi no lo estaban pasando en uno de sus regímenes de entrenamiento. La razón de ello era muy simple: ahora que ya estaban en Noviembre, sus padres dijeron que necesitaban bajarle un poco a su entrenamiento para ponerse a estudiar, ya que se acercaban los exámenes de admisión. Naturalmente, Haruhi hizo un berrinche ante dicha orden, diciendo que entrar en una secundaria mala no importaba si la U.A. no tomaba en cuenta esas cosas, pero cuando La Kagemusha de todas las personas le dijo que tenía que estudiar, finalmente lo aceptó de mala gana. Midoriya pensó que era un poco extraño, viendo lo similares que tendían a ser una con la otra, pero por lo menos el problema quedaba resuelto.
O al menos así habría sido si Haruhi se hubiese puesto a hacer su tarea. Se suponía que los dos debían estar estudiando y haciendo los deberes en el apartamento de Midoriya, pero él era el único que hacía algo productivo mientras Haruhi se sentaba a jugar con su hermanita. Claro, esa era la razón por la cual solía venir en primer lugar, pero era más molesto de lo usual ya que se suponía que debían estar haciendo algo importante.
- Muy bien, y ahora solo tengo que tirar un diecisiete o más alto. – dijo Haruhi antes de arrojar cinco dados de entre sus manos. – ¡Sí! ¡Ahora podré tirar seis dados, y si saco suficientes puntos, obtendré todos los conos!
- ¡Tarjeta de acción! ¡Sin conos, Haruhi, sin conos! – dijo la hermanita de Midoriya.
- Bien, pero nada más atrévete a utilizar a tu chamán para algo. Te reto a que lo hagas.
- Yo te reto a que hagas algo de tarea. – dijo Midoriya. Haruhi se quitó su sombrero de Ledgerman y volvió su atención hacia el escritorio donde Midoriya estaba sentado.
- Discúlpame, pero creo que jugar un juego de mesa que requiere alto nivel de pensamiento como este es más que útil, así que ahí tienes. – dijo Haruhi.
- ¡Ahí tienes! – repitió la hermanita de Midoriya.
- Eso no es lo que se supone que deberíamos estar haciendo, Suzumiya-san, y lo sabes. – dijo Midoriya. – Si no haces tu trabajo, vas a fallar, y nuestros padres se van a enojar con los dos, así que por favor…
- Oh Dios mío, ¡ya hice todo antes de venir aquí! – lo cortó Haruhi. Antes que Midoriya tuviera siquiera una oportunidad de ponerlo en tela de duda, Haruhi sacó una pila desordenada de papeles de su mochila y se la tiró en la cara. Eran las mismas hojas de tarea y exámenes de práctica que Midoriya estaba en medio de resolver, y si no se equivocaba, una buena mayoría de las respuestas en todos ellos estaban correctas.
- ¿De verdad hiciste todo esto en tu propio tiempo? – preguntó Midoriya.
- Por supuesto que lo hice. Solo vengo a tu casa para divertirme, así que no puedo perder mi tiempo aquí en cosas aburridas como la escuela.
- ¿Pero eso dónde me deja a mí? – Haruhi simplemente se encogió de hombros, porque por supuesto que era obvio. – Aun así, deberías al menos estudiar un poco, ¿no? La tarea es una cosa, pero los exámenes…
- Tampoco son la gran cosa. Cuando se trata de exámenes, no tienes que memorizar las respuestas. Solo hay que memorizar cómo el profesor construye el examen. Si pones suficiente atención a los profesores, verás que todos tienen patrones para el tipo de preguntas que sacan de los textos, así que si resuelves eso, solo tienes que memorizar esas preguntas específicas y todo saldrá bien. Obviamente, esto resulta un tiro por la culata si no entiendes el material, pero yo sí, así que ahí lo tienes. – La sonrisa en el rostro de Haruhi estaba tan llena de confianza como él esperaba, y lo peor era que él no tenía ningún argumento en contra.
- Entonces, ¿podrías por lo menos ayudarme?
- Veré qué puedo hacer. – Haruhi se acercó al escritorio de Midoriya mientras su hermanita sacaba su teléfono y empezaba a ver videos de cosas aplastadas por prensas hidráulicas. La mayoría de las respuestas de Midoriya estaban correctas, pero había suficientes equivocadas para que Haruhi lo regañara por su aparente falta de inteligencia mientras le señalaba la dirección correcta.
- Sabes, ser inteligente con los libros podría no ser tan importante, pero por lo menos contigo ayuda a que esto avance mucho más rápido.
- Tú también eres muy inteligente, ¿lo sabías? – Haruhi asintió con la cabeza, sonriendo. – Si seguimos así, no tendremos problemas para ingresar a la secundaria Aldera.
- ¿Hablas en serio?
- ¡Definitivamente! Sé que no es la mejor escuela en los alrededores, pero escuché que es algo difícil entrar, así que…
- No, lo que quiero decir es, ¿por qué diablos querría entrar allí? – La segunda pregunta hizo que Midoriya volteara la cabeza para encarar apropiadamente a Haruhi, y la expresión que tenía en ese momento era completa y absolutamente asqueada. No podía ni entender la lógica detrás de ella.
- ¿P-por qué no quieres ir a Aldera?
- ¡Porque no quiero pasar otros tres años en el mismo edificio que Bakugou, duh! – Ahora sí veía la lógica detrás de ello.
- ¿Por qué no quieres ir a la misma escuela que Kacchan? ¡Kacchan es grandioso! – dijo la hermanita de Midoriya.
- No, no lo es. Apesta. – La hermanita de Midoriya hinchó las mejillas y volvió a sus videos.
- No es tan malo. Solo tienes que, ya sabes, darle una oportunidad. – dijo Midoriya.
- ¿Qué, igual como él me dio la oportunidad de ser algo más que la niña sin Quirk que necesita que todos se rían de ella?
- N-no es la peor persona del mundo. – Era una defensa patética, pero era lo único que se le ocurría.
- ¿Y se supone que eso signifique algo? "¡Sr. Bakugou, felicidades por no ser la peor persona que hay en todo el mundo! Tome su medalla de plata y por favor, en nombre de todos nosotros, disfrute de su tiempo haciéndoles a otras personas la vida imposible". – Midoriya no sabía a quién se suponía que estaba imitando, pero odiaba ver lo bien que le salía. – Ya odio a ese sujeto bastante con solo haber tenido que aguantar sus necedades por unos pocos meses, ¿así que por qué sigues volviendo a defenderlo, a pesar de que llevas años aguantándotelo?
- Eso no es…
- ¿Y tú quieres ir a la misma escuela no solo con él, sino con toda la gente que le seguía el juego con su abuso, y pasar los siguientes tres años arrastrando a todas las personas nuevas que conozcan en ese mismo tren? De verdad eres una especie de masoquista, ¿lo sabías?
- No, yo solo…— Midoriya estaba seguro de que tenía algo que decir, pero ni por su vida podía recordar lo que era.
- Mira, Midoriya, yo no pienso ir a Aldera, ni siquiera como segunda opción. Voy a ir a la Secundaria del Este; es la misma escuela a la que asiste Nodoka, y más importante aún, no es a dónde quiere ir Bakugou. Si eso no es algo que puedas hacer, de acuerdo. Ya después podremos arreglar los detallitos de nuestra asociación. – Haruhi se alejó del escritorio de Midoriya y reanudó el juego que estaba jugando con su hermanita. Todavía seguía básicamente junto a él, pero de repente se sintió como si estuviera solo en el mundo entero.
Al menos eso serviría como argumento contra la idea de que era un masoquista.
Varios días habían transcurrido desde la pelea entre Midoriya y Haruhi, pero las cosas se habían mantenido mayormente en su curso normal desde entonces. Haruhi siempre sonaba como si estuviera molesta por algo cuando almorzaban o entrenaban con La Kagemusha, pero todavía estaba dispuesta a hablar con él, así que al menos podía sentirse agradecido por eso. Midoriya quería desesperadamente arreglar las cosas entre los dos, pero si, luego de varios días, no se le ocurría alguna forma apropiada de refutar su argumento, sabría que no estaba listo para reparar ningún puente.
En algún punto necesitaría saber qué hacer, pero en aquel momento, había otra cosa ocupándole su tiempo: era su último festival deportivo como estudiante de primaria. Usualmente no se emocionaba con él, mayormente porque siempre le iba terrible, pero con todo el entrenamiento de fuerza que había hecho en los últimos meses, quería al menos creer que se había vuelto lo suficientemente bueno como para no quedar como tonto. El solo hecho de no quedar en ridículo era suficiente para esperar.
- ¡Vamos a ir allá afuera y los vamos a hacer pedazos! ¡Así es como juega el equipo blanco! –Naturalmente, Haruhi tenía otras ideas. Y también naturalmente, pensó que solo llevar el uniforme normal de gimnasia era muy aburrido, así que los hizo a ambos ponerse unos haoris rojos con unas bandas amarillas en la cabeza, la de Midoriya decía "Justo a Tiempo" y la de Haruhi "Verano Indio"; la única victoria que había obtenido aquel día fue explicarle exitosamente a Haruhi por qué su idea de llevar unas banderas que rezaban "White Power" en inglés era una idea terrible.
- ¿Qué no me escucharon todos? ¡Dije que vamos a ganar! – dijo Haruhi. Por segunda vez consecutiva, su declaración fue respondida con silencio. Parecía que no entendía que esto no era algo que requería un líder, y aunque lo fuera, ella sería la última persona a quien su equipo querría tener a cargo.
- "Además, solo hay una razón por la cual le importaría algo como esto." – pensó Midoriya. Dirigió entonces la mirada hacia el equipo rojo en el lado opuesto, donde Bakugou estaba haciendo gala de su presencia con un entusiasmo que rivalizaba con el de Haruhi. Una sola mirada hacia él hizo que Midoriya recordase la pelea que tuvo con Haruhi el otro día, y con eso, mucho del entusiasmo que tenía se le apagó.
Poco después, el director hizo el llamado para iniciar los juegos, y los equipos se alinearon para darse el apretón de manos uno al otro, para comenzar las cosas con una muestra de buen espíritu deportivo. Contra todo pronóstico, Midoriya terminó enfrente de Bakugou.
- B-buena suerte, Kacchan. – dijo Midoriya, extendiendo una mano que Bakugou rápidamente apartó con un golpe brusco.
- Como si necesitara algo de esa mierda viniendo de ti. Ahora sé bueno y ponte a calentar la banca, Deku. – dijo Bakugou. Los equipos se dispersaron, y Bakugou siguió riéndose todo el camino.
- Podías haberte conformado con el manotón. – murmuró Midoriya entre dientes. Haruhi, que había estado parada al lado de él, le echó una mirada de exasperación mientras el equipo blanco regresaba a su área. Él sabía que ella pensaba que todavía tenía razón, que Bakugou no era una buena persona para que él anduviera cerca.
Él quería que ella estuviera equivocada sobre eso, pero se hizo más y más difícil con cada interacción.
…
- ¡No metas la pata, Deku! – le gritaban una enorme cantidad de compañeros de equipo a Midoriya, mientras se preparaba para el primer evento del día: el concurso de comer pan. Si las palabras no eran suficiente indicación, el tono dejaba claro que no estaban felices de que el chico que siempre terminaba al último había sido el elegido para competir. Aunque no podía exactamente culparlos, pero aun quería dar una buena pelea, y con algo de suerte, sus nervios durarían lo suficiente para que eso sucediera.
- ¿Equipo rojo listo? – preguntó un profesor. Un niño fornido respondió con confianza para confirmar. – ¿Equipo blanco listo? – Midoriya soltó un gritito ligero que difícilmente cualificaba como un sí. – ¡Adelante!
Con eso, el concurso de comer pan había comenzado oficialmente. Dos trozos de pan estaban atados a una cuerda y suspendidos en el aire, y los niños, con las manos atadas a la espalda, tenían que saltar de arriba abajo hasta que lograran hincharles los dientes para bajarlos. Para la mayoría de la gente, harían falta unos cuantos saltos para tomar el ritmo, y unos pocos más para atrapar el pan.
Midoriya logró bajarlo en el primer salto.
- ¡El equipo blanco es el ganador!
- ¡Lo logré! – pensó Midoriya, aterrizando en el suelo y terminándose de comer el pan.
- ¡Bien hecho, Izuku!
- ¡Vamos, Deku-kun, vamos! – Midoriya sonrió al escuchar a su madre y a su hermanita animándolo; aunque tuvo un ligero respingo cuando oyó a Bakugou maldecir algo, incrédulo ante los resultados, y luego se quedó algo confundido cuando escuchó a la madre de Bakugou reírse de eso.
- ¿De… de verdad ganaste en algo? – preguntó un miembro del equipo blanco.
- S-supongo. – dijo Midoriya.
- ¡Asombroso! ¡Parece que no eres un peso muerto por completo, después de todo! – Las palabras podrían haber sido equivocadas, pero al menos su corazón estaba donde debía. Se sintió bien, de todas maneras.
Mientras el niño se alejaba, Midoriya empezó a preguntarse cómo le estaría yendo a Haruhi en el concurso de saltar a la cuerda. Justo cuando se dispuso a pensar en ello, escuchó a otro profesor anunciar que dicho evento había concluido, y que el equipo blanco (es decir, Haruhi) había ganado.
- ¡Lo haces grandioso, cariño!
- ¡Te voy a dar un gran beso por cada evento que ganes, y otro gran beso por cada uno que pierdas! – Los padres de Haruhi gritaban palabras de aliento desde las tribunas, pero ella solo respondió con gritos de fastidio; Midoriya supuso que era en parte por la naturaleza embarazosa de sus palabras, y en parte que no le gustaba ver a tanta gente babeándose por la belleza de su mamá, pero él nunca pondría en riesgo su integridad física preguntándole.
Cuando Haruhi dejó de gritarles, sus ojos se fijaron en los de Midoriya. Ninguno de ellos dijo una palabra, pero Haruhi le lanzó una sonrisa mostrando todos los dientes y le hizo la seña de amor y paz.
Ahora, ya sabía que hoy iba a ser un muy buen día.
Katsuki Bakugou había sido arrojado abruptamente en algún tipo de realidad paralela a la suya con todo al revés. Esa era la única forma de explicar lo que se estaba convirtiendo en el día más loco de toda su vida.
Aunque no fuese nada comparado con el que hacía la U.A., el festival deportivo de su escuela se suponía que fuera el mejor momento donde Bakugou podía brillar, el día donde él era el mejor para mostrarles por qué se merecía su admiración y respeto. Había logrado hacerlo cada año desde el kindergarten, y de alguna manera, en su último festival deportivo como estudiante de primaria, todo se venía abajo. Todo se estaba desplomando, y era por culpa, de entre todas las personas, de Midoriya y Suzumiya.
Debió haberse preocupado un poco más cuando Midoriya saltó en el aire como si fuera una rana para agarrar el trozo de pan de una sola vez. Apenas reaccionó a eso con confusión y frustración, pero quería pensar que solo había sido un golpe de suerte. Y entonces Suzumiya ganó en el evento de saltar la cuerda sin siquiera sudar ni una gota. Seguía siendo una locura, algo anormal, pero todavía pudo engañarse a sí mismo pensando que no era nada para estar preocupado.
Y entonces vino el lanzamiento de pelotas. En el segundo que soplaron el silbato, todo mundo se puso salvaje tratando de lanzar las pelotas hacia la cesta, pero de alguna manera Midoriya y Suzumiya fueron los mejores en ello. Cada lanzamiento que hacían volaba como una bala y entraba sin fallar, y sin perder tiempo agarraban más para repetir el proceso una y otra vez. Para cuando terminó el evento, el equipo blanco había ganado por un margen increíble, y más de la mitad de su puntuación total fue ganada por Midoriya y Suzumiya, ellos solos.
- ¡Cielos, de verdad ustedes dos estaban ardiendo allí afuera! – les dijo un niño del equipo blanco.
- ¡En serio! ¿Están seguros de que no tienen Quirk? – preguntó otro, también del equipo blanco.
- Estoy bastante seguro de que eso no ha cambiado. – dijo Midoriya.
- En vez de estar halagándonos, deberían sentirse avergonzados de ustedes mismos por hacer tan mal trabajo. – dijo Suzumiya. – De nuevo, supongo que no puedo culparlos cuando la brecha entre nuestras experiencias es tan grande. Después de todo, darle a un objetivo inmóvil es juego de niños comparado a arrojarle algo a una bestia en piel humana que se mueve a velocidad superiores al Mach.
- Eso de velocidad Mach es una exageración, ¿verdad? – La gente en el equipo blanco comenzó a reírse, pero Bakugou, siendo testigo de todo eso, solo sentía deseos de darle un puñetazo a algo.
- "¿Qué demonios es todo esto?" – pensó Bakugou. – "Deku y Lacitos, ¿de verdad son capaces de hacer eso? ¿Desde cuándo son buenos para algo aparte de ser un dolor en el trasero? ¿Es que han estado entrenando con esa "bestia" de la que hablan? ¿Quién demonios querría siquiera perder su tiempo en un par de don nadies sin Quirk como ellos dos? ¡¿Especialmente si uno de ellos es Deku?! – Fue esa línea de pensamiento lo que daba credibilidad a la teoría de realidad alterna al revés. Aunque estuviera equivocado, no podía dejar que esto sucediera; necesitaba hacer todo a su alcance para recordarles a todos cómo funcionaban las cosas en ese lugar.
Luego llegó el evento de jalar la cuerda. Bakugou, Midoriya y Suzumiya eran las anclas de sus equipos respectivos, así que finalmente tuvo una oportunidad de darles a esos dos una paliza y recordarles cuál era su lugar. Se puso a tirar de su extremo de la cuerda con cada fibra muscular de su cuerpo, sabiendo que sería más que suficiente para acabar con esos dos. Así era como se suponía que sucediera, pero contra todas las posibilidades, el equipo blanco llevaba la delantera. Tener a un par de niños sin Quirk debía significarles un lastre al equipo, pero por alguna razón, esos dos estaban contribuyendo la mayor parte para su equipo, y lo hicieron de una manera que sobrepasaba los esfuerzos de Bakugou.
Todo era una tormenta ilógica, y en el medio de todo, el equipo rojo estaba comiéndose el polvo de la victoria del equipo blanco.
- Esto es una locura, ¿verdad? – preguntó uno de los chicos del equipo rojo. – Tienen a los dos niños sin Quirk en su equipo, ¡pero siguen ganando!
- Me pareció escuchar a Suzumiya decir algo sobre que ella y Deku haciendo algo de entrenamiento. ¿Tal vez sea eso? – preguntó otro niño del equipo rojo.
- Lo que sea, son bastante fuertes. No lo vi venir. – agregó un tercer niño del equipo rojo.
Todo le sonaba como uñas en un pizarrón a los oídos de Bakugou. El que sus propios compañeros de equipo estuvieran alabando a gente como Midoriya y Suzumiya era ridículo. No tenían Quirk, eran unos inútiles en el gran panorama de las cosas, ¿así que por qué los ponían en un pedestal mientras que él ni siquiera era una nota al pie de página? Nada de eso tenía sentido. Él tenía que arreglar las cosas, necesitaba la oportunidad para poner todo en donde se suponía que estaba.
Con el transcurrir del día y las derrotas apilándose para ambos lados, finalmente tuvo la oportunidad en la carrera de relevos masculina. Por un excelente golpe del destino, él y Midoriya fueron elegidos como los corredores finales en sus equipos respectivos; incluso mejor, el equipo rojo tenía una enorme ventaja sobre el blanco, lo que significaba que Midoriya no tendría oportunidad de alcanzarlo una vez que recibiera el testigo; incluso más todavía, una mirada de Bakugou era capaz de reducir a Midoriya a un manojo de nervios, probando que seguía siendo el mismo debilucho de siempre.
- "Vas a caer, Deku." – pensó Bakugou. – "Te voy a enterrar en una tumba poco profunda y te haré tragar un recordatorio de lo que te pasa cuando tratas de meterte en mi camino!" – El corredor del equipo blanco todavía estaba muy atrás, y para cuando finalmente alcanzó a Midoriya, él ya estaba un cuarto del trayecto por delante. La victoria estaba tan cerca que casi podía saborearla.
Al menos, ese fue el caso hasta que Midoriya cerró la brecha entre los dos en cuestión de segundos.
- ¡¿Pero qué mierdas?! – En el segundo que la maldición salió de su boca, Midoriya terminó rebasándolo, y empezaron a animarlo tantas personas que no las pudo contar. Bakugou aceleró y logró empatar con Midoriya, pero por alguna razón, Midoriya seguía adelantándolo cada vez que se relajaba, aunque fuera por un segundo. Parecía estar perfectamente cómodo corriendo a su propio paso, y aun así Bakugou tenía que matarse solo para seguirle el paso. Pronto, el esfuerzo comenzó a pasarle factura. No podía ni permanecer igualado con Midoriya, y este último tomó una ventaja definitiva cuando iban acercándose a la línea de meta. Así como estaban, Bakugou iba a sufrir una derrota directa contra un perdedor sin Quirk como Midoriya.
- ¡Al demonio con eso! – Bakugou, rehusándose a aceptar eso como una realidad, arrojó todo lo que tenía en la meta singular de derrotar a Midoriya. Todo el mundo a su alrededor pareció desaparecer, todo excepto la línea de meta y el sonido de Midoriya corriendo. Lo demás que pasaba a su alrededor no importaba; lo único que necesitaba hacer era ponerse enfrente de ese sonido y ser el primero en cruzar la línea de meta. Mientras hiciera eso, todo lo demás estaría bien, y podría volver a ser el mejor de los mejores.
Y eso fue exactamente lo que sucedió. Logró rebasar a Midoriya, incluso haciéndolo tropezar sobre sus pies en el proceso, y cruzó la línea de meta primero. Todo volvía a estar bien en el mundo, una vez más.
Y entonces, en cuanto el resto del mundo volvió a hacerse visible, Suzumiya lo recibió dándole una patada en toda la cara.
- ¿Qué demonios fue eso, perra estúpida? ¡¿Acaso estás salpicada porque los vencí?! – preguntó Bakugou, levantándose y preparándose para una pelea.
- ¡No te atrevas a decir eso! ¡¿Cómo te atreves a llamarme salpicada cuando tú te atreviste a hacer semejante trampa?! ¡Debería tirarte los dientes!
- ¡Suzumiya, suficiente! – la llamó una de los profesores, sacándole una carcajada a Bakugou. – ¡Debido a las circunstancias, el equipo blanco gana la carrera de relevos masculina!
. ¡¿Qué?! – Bakugou sintió de pronto ganas de golpear algo.
- No me veas así, Bakugou. Dejamos muy claro desde el principio que el festival deportivo es como la clase de gimnasia y que no puedes usar tu Quirk para mejorar tu desempeño. Y aun si pudieras, ¡definitivamente no puedes usarlo para atacar a alguien!
- ¡E-estoy bien, de verdad! ¡Solo fue un rasguño, en serio! – Bakugou giró la cabeza para ver a Midoriya poniéndose de pie y sacudiéndose el polvo. Su camiseta y parte de su brazo se veían algo quemados. Suzumiya corrió hacia él y comenzó a gritarle algo, pero Bakugou no podía escucharlo por estar totalmente enfocado en sus propios pensamientos.
- "Lo golpeé con mi Quirk." – pensó – "Sin siquiera pensarlo, utilicé mi Quirk con Deku para adelantarlo. Ese… ¡ese perdedor sin Quirk me forzó a romper las reglas para poder vencerlo!"
Por encima de todo lo demás, Bakugou de verdad odiaba esa realidad al revés en la que la habían arrojado.
…
El festival deportivo continuó normalmente después de eso, y cada equipo se llevó su ración de victorias y derrotas. Eventualmente, a pesar de todo, llegó a su final con el equipo blanco siendo el ganador absoluto, y con Midoriya y Haruhi siendo nombrados los jugadores más valiosos del evento. Aparte de un par de listones azules, los dos recibieron unos peluches de héroes de su elección; sin dudarlo ambos eligieron a All Might y Mirko, respectivamente.
Recibir otra buena adición para su colección fue grandioso y todo, pero no se habría sentido satisfecho solo con la victoria solamente. Lo único que esperaba era no caerse de narices y quedar en ridículo, pero no solo fue uno de los contribuyentes clave para la victoria del equipo, sino que todos comenzaron a halagarlo por un trabajo bien hecho. Siempre creyó que su tiempo en la primaria desaparecería en el olvido, pero aquí estaba, retirándose con lo que podría llamarse una explosión.
- Sí que les enseñamos, ¿verdad? Acostúmbrate a los vítores, Midoriya; ¡esto solo es un preludio de lo que nos espera el resto de nuestras vidas! – El hecho de que una de sus mejores… no, mejor dicho, SU MEJOR amiga, estaba de pie con él era solo la cereza sobre el pastel de lo que esperaba.
- No se supone que sea eso, pero sí, esto se siente muy bien. – dijo Midoriya. Mientras los demás niños se dispersaban y se iban a sus respectivos asuntos, de pronto Midoriya sintió un peso en su espalda.
- ¡Tú y Haruhi estuvieron asombrosos, Deku-kun! ¡Super duper asombrosos! – Un peso que igualaba perfectamente el de su hermanita.
- Gracias. Ahora bájate de mí, ¿quieres? – Su madre se encargó de eso por él.
- Estoy muy orgullosa de ti, Izuku. Espera hasta que tu padre oiga de esto. – dijo Inko.
- No me sorprendería si tomara un vuelo a casa solo para abrazarte aquí y ahora. – dijo Mai.
- Hablando de afecto paternal, creo recordar que le prometí a alguien un montón de besos por un trabajo bien hecho. – dijo Sakuta. Y antes que Haruhi pudiera objetar, ya le había plantado un beso encima de la cabeza.
- ¡Ah, qué asco! – lloriqueó Haruhi, repitiendo el grito cuando lo volvió a hacer. – ¡Si vamos a hacer esto, hagámoslo donde no haya gente viéndonos!
- Un hombre adulto llevándose a una niña entre los arbustos para besarla. No veo nada malo con eso.
- ¡No hagas esto más raro! – Haruhi puso una cara enfurruñada, pero aun así obedeció mientras sus padres se la llevaban lejos de las miradas de los demás para darle esa recompensa que tanto odiaba.
Mientras Midoriya observaba a los Suzumiya alejándose, alcanzó a ver a su hermanita menor corriendo hacia alguna parte. Inko le dijo que fuera a buscarla mientras ella regresaba al auto, y él no tuvo ninguna razón para no obedecer.
Al ver que había salido corriendo para saludar a Bakugou, deseó haber podido pensar en algo.
- ¡Hola, Kacchan! – dijo su hermanita. – ¡Estuviste genial allá afuera, pero no tan genial como Deku-kun! ¡Yo creía que eras la persona más genial que hay, pero supongo que Deku-kun también puede ser tan genial como tú! ¿No es grandioso?
- Lárgate, enana. – le dijo Bakugou. La hermanita de Midoriya se fue con una mirada de decepción en el rostro, dejándolo a él a solas con Bakugou. – Deku.
- H-Hey, Kacchan. – saludó Midoriya tartamudeando.
- ¿Qué demonios estaban intentando hacer tú y la Lacitos?
- N-no creo que estuviéramos intentando nada.
- Y una mierda. Se suponía que ustedes dos solo eran un par de don nadies, pero de repente, fuiste capaz de superarme a mí y a todos los demás con una pizca de talento. ¿Qué diablos está pasando aquí?
- B-bueno, es que conocimos a una heroína hace unos meses que…
- ¿Creen que burlarse de mí es divertido? – Midoriya no supo cómo responder a eso. – ¡Fin del año escolar, última vez que puedo presumir delante de todos, ¿y ustedes dos deciden meterse y hacerme quedar como un imbécil?!
- Nosotros no queríamos…
- ¡Se suponía que fuera MI momento, Deku! ¡MI MOMENTO! ¡Tú y la Lacitos no tenían derecho de arruinármelo porque ninguno de ustedes nació con nada!
- Eso no es…
- ¿Qué hará falta para que ustedes dos aprendan su lugar? ¡Ustedes dos son solo un par de perdedores esforzándose demasiado duro para literalmente lograr nada! ¡¿Por qué no se dan cuenta de lo patético que es?!
- ¿Con qué derecho te sacas eso, cuando tuviste que hacer trampa para vencerme?
Midoriya no supo de dónde le salieron esas palabras; simplemente aparecieron en su cabeza de la nada y salieron de su boca antes de poder evitar que se le fueran.
- ¿Qué? ¡¿Qué?! – Bakugou lanzó una explosión enfrente del rostro de Midoriya. No llegó a tocarlo, pero aun así le hizo retroceder y caerse de sentón al suelo. – ¡Yo no hice trampa, maldita sea, solo jugué en serio! ¡En el mundo real, nadie me va a impedir usar mi Quirk para ganar, todo lo que hice fue correr esa estúpida carrera de relevos a todo mi poder! ¿Y sabes lo que eso significa? ¡Significa que no importa lo que hagan tú y Lacitos, lo mejor que tengan ustedes nunca significará nada comparado con lo mejor que yo tengo! ¡Ustedes dos nacieron como un par de perdedores sin Quirk, y van a morir como perdedores sin Quirk! ¡Esa es su realidad, así que apúrate y acéptala de una vez!
Luego de eso, Bakugou se fue pisoteando furioso, dejando a Midoriya solo en la tierra. Totalmente solo con unas palabras despreciables y devastadoras dándole vueltas en la cabeza, y una camiseta quemada apretándole el torso. Todo porque alguien que se suponía que fuese su amigo estaba furioso por haber perdido en algo por primera vez en años.
- "Siempre ha sido así, ¿verdad?" – se preguntó Midoriya. – "Kacchan dándome una paliza y haciendo todo lo que puede por recordarme que es un milagro poder respirar el mismo aire que él. Siempre ha sido igual, y siempre lo soporto porque… porque…"
»¿Por qué lo hago en primer lugar? – Por su vida, no podía ni siquiera recordarlo.
- ¿Cómo está la vista allá abajo? ¿Algo más emocionante que aquí arriba? – En el medio de todo eso, Haruhi llegó y lo ayudó a ponerse de pie. – No sé por qué estás sentado allí, pero todos te estamos esperando para que vayamos a cenar, especialmente yo. Me muero de hambre, figurativamente hablando, así que vamos.
- Claro, perdón. – Haruhi se dirigió hacia donde sus familias los estaban esperando, y aunque él se tomó su tiempo, Midoriya eventualmente la siguió. – Suzumiya-san.
- ¿Sí?
- Creo que tal vez tengas razón.
- Tengo razón sobre muchas cosas. Tendrás que ser más específico.
Unas cuantas semanas habían transcurrido desde el festival deportivo, llevando el mundo a inicios de Diciembre; la ciudad de Musutafu se encontraba cubierta por un manto de nieve, pero eso no hizo nada para enfriar la rabia de Bakugou desde aquel día. Sin importar lo que hiciera, toda la estupidez y ridiculez de ese día que Midoriya había invocado no lo abandonaba; ciertamente no ayudaba que había unas pocas personas que todavía le daban la lata sobre su derrota en la carrera de relevos, sin importar cuanto tratara de justificarse.
Hoy era una buena oportunidad de finalmente dejar atrás eso. Hoy era el día de los exámenes de admisión para la Secundaria Aldera. Midoriya, siendo la pequeña oveja que era, iba a estar allí, y podría tener otra oportunidad de ponerlo en su lugar terminando el examen con tiempo de sobra mientras él se esforzaba por acabar la mitad. Si algo como eso llegaba a suceder, se sentiría mucho mejor consigo mismo; tal vez incluso le soltaría uno o dos insultos rápidos para efecto adicional. Lo que fuera que terminara haciendo, tendría que esperar a que Midoriya apareciera en persona.
El examen estaba por empezar en cinco minutos, pero Midoriya, siempre puntual para esta clase de cosas, no se veía por ninguna parte.
- ¿Qué demonios? ¿Dónde está ese maldito nerd? – preguntó Bakugou.
- ¿Quén, Deku? Ni idea. Tal vez se haya enfermado. – dijo el Secuaz #1.
- O quizás no ve la necesidad de vencerte en cerebro y músculos. – dijo el Secuaz #2. Bakugou le habría dado un puñetazo en la cara si no fuera porque hacer algo así haría que lo sacaran del examen. El examen en el que Midoriya estaba ausente, por alguna razón. Lo que significaba que había perdido una oportunidad de vengarse de él por la injusta humillación que había sufrido.
Claramente todavía seguía atrapado en aquella realidad paralela al revés, y detestaba cada segundo de ello.
…
Unas cuantas semanas habían transcurrido desde el festival deportivo, llevando el mundo a inicios de Diciembre; la ciudad de Musutafu se encontraba cubierta por un manto de nieve, pero eso no sirvió de nada para suavizar el ardor de las labores físicas a las que Midoriya era sometido a manos de La Kagemusha.
- Hey, al menos ahora cuando te tira al suelo, puedes aterrizar en una gran pila de nieve. Eso es bueno. – dijo Haruhi, entrando a su casa junto con él.
- No es que me haga mucho bien, a pesar de todo. – dijo Midoriya frotándose el estómago.
- Deja de estresarte por pequeñeces como los moratones internos y enfócate en lo positivo. Ya casi es Navidad, así que será divertido.
- Sí, excepto por todo lo que pasa antes de llegar al día. Mi hermanita todavía cree en Santa Claus, así que hace que toda la familia se ponga loca decorando el lugar y asegurándose de que todo esté perfecto para su "llegada". Tal vez solo sea yo, pero creo que seis años ya es un poco mayor para creer en esas cosas, ¿tú no? – Cuando Midoriya volteó para encarar a Haruhi, parecía que estaba a punto de llorar.
- ¿Santa no es real? – preguntó Haruhi.
- ¡N-No, por supuesto que sí! ¡Solo porque yo no creo en él no significa que no exista! La mitad de la gente en la sociedad normal del presente lo habría visto como ficticio hace un siglo, ¿así que por qué no puede haber un hombre gordo con barbas que viaja por todo el mundo repartiendo regalos en una sola noche? Por supuesto, eso significaría que no había un Santa Claus por toda la historia humana hasta que los Quirks aparecieron por primera vez, pero el punto es que ahora tenemos uno y tú solo estás burlándote de mí, ¿verdad? – Haruhi respondió a eso con una carcajada. – Sí, muy gracioso.
- Me alegra que lo pienses. Y para responder tu pregunta anterior, si me lo preguntas, tu hermanita es la encarnación del verdadero espíritu de las fiestas al defender sus creencias de ese modo.
- Supongo que esa es una manera de verlo.
- ¡Hey, Deku! – Obviamente, el que gritó no fue Haruhi. Midoriya realmente no quería tener razón, pero al darse la vuelta para encarar al nuevo interlocutor, en efecto Bakugou y dos de sus compañeros se encontraban de pie detrás de ellos.
- H-hola, K-K-Kacchan.
- Hey, estamos teniendo una importante conversación sobre la Navidad, así que no necesitamos que nos venga un gruñón como tú a arruinarnos el humor con sus "bah, tonterías". – dijo Haruhi.
- No vine a verte a ti, Lacitos. – dijo Bakugou. – Deku, ¿por qué demonios no te apareciste en el examen de hoy?
- E-estuve entrenando con Suzumiya-san, así que…
- ¿Así que qué? ¿Desde cuándo eres el tipo de sujeto que deja de lado un examen para pasar el rato con una chica?
- ¿Y por qué te importa tanto? – preguntó Haruhi. – En serio, por todo lo que andas diciendo lo mucho que odias a Midoriya por todos lados, sin duda haces mucho alboroto porque no pasó una sola tarde contigo. ¿Qué, acaso Cosa 1 y Cosa 2 allá no son suficientes para ti?
- Eso me ofende, pero no está equivocada. – dijo uno de los del dúo (Midoriya no sabía si Haruhi lo consideraba Cosa 1 o Cosa 2).
- ¡Nadie te preguntó, imbécil! Y tú, Lacitos, más te vale no entrometerte antes de que…
- ¡No pienso ir a Aldera! – Midoriya no pudo dejar que ese intercambio de ida y vuelta continuara, así que simplemente salió y dijo lo que había que decir, sin importar las consecuencias.
- ¿Qué? – Y sin importar lo serias que fueran las consecuencias.
- Y-ya sé que nuestros padres querían que fuéramos a la misma escuela, pero por varias razones, no creo que disfrute mucho mi tiempo allá. Por eso es que voy a ir a la Secundaria del Este con Suzumiya-san, y todas mis opciones alternativas están en la misma área general. Q-quiero decir, la Secundaria del Este está un poco más cerca de casa, tiene un resumen casi tan bueno como Aldera, y si voy para allá, no tendré que lidiar con… – El resto de la oración se quebró en su boca mientras Bakugou daba pisotones hasta ponerse frente a su rostro.
- ¡¿De dónde sacaste ese maldito nervio, Deku?! ¡¿Me avergüenzas delante de toda la escuela, luego decides huir antes de que pueda cobrártela?! – Las peticiones de Cosa 1 y Cosa 2 de que se calmara cayeron en oídos sordos.
- E-eso no es…
- Lo único de lo que está huyendo es de ese ambiente tóxico en el que lo atrapaste los últimos siete años. ¡Si eso lo convierte en una mala persona, entonces me encantaría ver qué será una buena persona en tu libro! – dijo Haruhi. La cabeza de Bakugou se giró hacia ella tan rápido que Midoriya sintió miedo de que saliera volando fuera de su cuello.
- Tú. Desde que viniste aquí, Deku ha estado olvidándose cuál es su lugar más y más. – dijo Bakugou. – Sabía que no debía meterse conmigo antes de que tú aparecieras, ¡antes de que tú le llenaras la cabeza con ideas locas de ponerse en mi contra! – Bakugou hizo una pausa. Entonces con una sonrisa maligna, agregó: – O tal vez, será porque tú le has estado VACIANDO la cabeza todo este tiempo.
- ¡¿Qué?!
- ¿Qué? – Para gran sorpresa de Midoriya, su respuesta fue la menos emocional de las dos, como si hubiera tanto que procesar a la vez que era difícil enfocarse en un solo sentimiento.
- ¿Es eso, Deku? ¿Has ganado más confianza porque conociste a la única chica que querría tocar tu trasero de perdedor? ¿Qué tan lejos tuvo que llegar contigo para hacerte sentir que podías hacer esto, eh? – Cosa 1 y Cosa 2 se pusieron más insistentes en sus peticiones de que le bajara al tono, pero de nuevo cayeron en oídos sordos.
Y Midoriya todavía sentía algo en su interior.
- Tienes un montón de problemas, ¿lo sabías? – preguntó Haruhi, cuyos ojos parecían listos para dispararles lásers a Bakugou.
- ¿Qué, golpeé un nervio? ¿Cuánto acerté, de cualquier manera? – preguntó Bakugou.
- Tengo por lo menos unos cinco amigos a los que les puedes preguntar…
Antes de que cualquier cosa pudiera pasar, fue Midoriya, de todas las personas, el que golpeó a Bakugou en el rostro. Lo hizo porque sabía exactamente qué hacer con todas esas emociones que se habían acumulado en su interior.
Y probablemente ya hacía tiempo de que debió haberlo hecho.
- Pedazo de… – Antes que Bakugou pudiera terminar, Midoriya gritó a todo pulmón y lo volvió a golpear, seguido de una patada baja que le barrió las piernas y lo tiró al suelo.
- ¡¿Cómo te atreves a hablar así de ella?! ¡No tienes derecho a hablarle a ella o a nadie de esa manera solo porque sean culpables del gran crimen de ser amables conmigo! ¡Solo porque decidió ser una mejor amiga para mí en seis meses de lo que tú lo has sido en siete años!
- ¡Por qué tú! – Bakugou se puso de pie de un salto, se le echó encima a Midoriya y arrojó una explosión. Esta le dio de lleno en la cara, pero Midoriya se mantuvo firme y le dio un cabezazo a Bakugou en cuanto el humo se aclaró.
- Kacchan, tú… me echas la culpa de todo esto por conocer a Suzumiya-san, pero si ese es el caso, ¡entonces es tu culpa! ¡Fuiste tú el que sugirió que deberíamos pasar el rato juntos, y solo porque creías que sería divertido ver a los dos niños sin Quirk volviéndose amigos! – Bakugou golpeó a Midoriya en el estómago, pero Midoriya le agarró el brazo, le dio vuelta en un círculo, y lo lanzó contra el banco de una parada de autobús cercana. – ¡Esto no se trata de Suzumiya-san, y tampoco de ti! ¡Se trata de que ya estoy harto de que me trates como basura! ¡Se supone que eres mi amigo y yo… yo quería creer que el Kacchan que es una buena persona todavía estaba aquí, pero ya estoy cansado de ser tu saco de boxeo mientras espero a que regrese! ¡Ya tuve suficiente de eso, ¿está bien?! Yo… — Bakugou volvió a atacar con otra explosión lista, pero Midoriya se agachó para esquivarla y le lanzó un uppercut a la quijada. – ¡BASTA! – Bakugou se echó para atrás un poco antes de caer en la nieve con un golpe seco. Cosa 1 y Cosa 2 corrieron hacia él, pero ninguno le ofreció mucho apoyo que se diga.
Fue en ese momento que lo golpeó el conocimiento de todo lo que había hecho. Y con eso, tuvo un deseo repentino de vomitar, pero decidió darle prioridad a un curso de acción diferente.
- ¡Retirada estratégica! – Midoriya cogió la mano de Haruhi y salió disparado fuera de la escena, sin molestarse en mirar atrás. Estaba seguro de que habría pasado la esquina que tenía que doblar para volver a casa, pero eso no importaba. Lo único que importaba era poner toda la distancia posible entre él y Bakugou.
- ¡Muy bien, es suficiente, ya puedes dejar de correr! – dijo Haruhi luego de cinco minutos que se sintieron como una hora, una orden que él estaba más que dispuesto a obedecer.
- Lo siento. – dijo Midoriya entre bocanadas de aire.
- Y también, siéntete libre de soltar mi mano en cualquier momento.
- ¡L-lo siento! – En ese momento él deseó haberlo hecho más rápido.
- Está bien, es solo que… no importa. Para que conste, yo podría haber hecho todo lo que hiciste allá, pero mejor. No necesito que te hagas el caballero de armadura brillante defendiendo mi honor y… mi castidad cuando soy más que capaz de patearle el trasero por mi cuenta.
- Lo sé, lo sé. – En el medio de su respiración interrumpida, Haruhi enrolló su brazo alrededor del suyo. Y con eso, se le hizo un poco más difícil respirar.
- Aun así, gracias por eso. – Lo único que pudo hacer Midoriya fue asentir tímidamente mientras caminaban de regreso a lo que él esperaba que fuese la dirección de su hogar.
Si Midoriya tenía dudas de haber tomado la dirección correcta, se desvanecieron en ese lugar y momento.
Las secuelas de mi pelea con Kacchan transcurrieron mejor de lo que pensé que lo harían. Su mamá llamó a la mía y preguntó si sabía algo de por qué Kacchan regresó a casa cubierto de golpes y con algo de sangre; aparentemente él no dijo ni una palabra al respecto, pero no pude imaginarme cómo pudo estar tan callado. Mi mamá no se veía decepcionada conmigo, sino del hecho de que las cosas entre nosotros habían terminado así de mal, y simplemente me dijo lo feliz que estaba de que Haruhi estuviera por aquí.
Si alguien realmente se sintió muy molesta con esto, fue mi hermana. Contra todo pronóstico, ella y Kacchan todavía se caían bien, así que el conocimiento de que podría no volverlo a ver por quién sabe cuánto tiempo parecía destrozarle el corazón por completo. Para lo que vale, le dije que todavía podía seguir llamándome Deku. Por loco que suene, aun quería seguir siendo amigo de Kacchan, pero no podía volver a hacerlo hasta que él empezara a ser una mejor persona. No sé cuánto tiempo durará eso, así que hasta entonces, bien puedo dejar que alguien me llame Deku.
La escuela tampoco fue tan mala como pensé que sería. Haruhi, Kacchan y yo no dijimos ni una palabra de lo que pasó, y aunque la gente lo descubriera, Kacchan callaría a cualquiera que intentara decir algo al respecto. Aun así, nunca más me volvió a hablar directamente. Se sentía extraño, pero al menos Haruhi estaba allí para ayudarme a soportarlo.
El tiempo pasó, el otoño convertido en invierno se volvió primavera, y con eso, Haruhi y yo dejamos de ser estudiantes de primaria. Ahora, éramos los más nuevos estudiantes de la Secundaria del Este.
Y fue aquí cuando las cosas realmente empezaron a ponerse interesantes.
Esta historia continuará…
Notas del traductor:
¿Habrá alguien que siga leyendo esta historia? Bueno, no es que me sienta con ganas de dejarla de cualquier manera, pero ahora que ni siquiera hay alertas de email, creo que la poca atención que tenía se habrá ido. En fin.
De todas maneras, este me pareció un capítulo interesante, y este es un rumbo que pocas veces le veo tomar a los fics de My Hero Academia. Si nos ponemos a pensar, Izuku quizás le aguante a Bakugou todo ese bullying porque va dirigido es hacia él específicamente, pero ese complejo de héroe que tiene y que siempre ha tenido no le va a permitir quedarse quieto mientras alguien más sea objeto de dicho bullying enfrente de él. Inclusive en canon, en la primera escena vimos que quiso plantarle cara para defender a ese otro niño (aunque no le sirvió de nada, pero la intención es lo que vale).
Y bueno, luego de que finalmente Izuku alcanza su límite, aquí viene una divergencia importante. Ya no va a asistir a la misma secundaria, y creo que podemos esperar que alejándose de esa amistad tan tóxica le hará bien para que gane un poco de autoestima, aunque se volverán a ver cuándo ingresen a la U.A. obviamente. Quién sabe si el no tener a su víctima habitual de bullying servirá para que Bakugou limpie un poco su acto.
Sin dar mucho spoiler, el autor me dejó un comentario de respuesta diciendo que usará la etapa de la secundaria para insertar a más personajes de la serie de Haruhi a la historia, lo cual sumado a la línea final de este capítulo nos dará una idea de lo que se viene. Hasta ahora, Izuku solo lleva seis meses con ella y todavía no ha empezado realmente a vivir las locuras que la involucran. Posiblemente pueda sobrellevarlo mejor que Kyon, siendo que aquí los dos tienen una relación cercana como buenos amigos. Eso es algo que quiero ver con ganas.
En fin, si no hay agradecimientos por reviews, gracias a quienes le echan aunque sea un vistazo. Seguiré actualizando por si hay alguien que siga leyendo, pero apreciaría mucho si dejan comentarios, ¿está bien? Hasta el próximo.
