Alya sentía el corazón latiendo desbocado en su pecho mientras contemplaba la escena que se desarrollaba frente a ella. La única pena que le quedaría era no poder inmortalizar la derrota del villano con la cámara de su móvil; a cambio, haber podido prestar su ayuda a los héroes como Rena rouge para provocarla resultaba algo todavía mejor.
Desde la primera ocasión en que Ladybug había confiado en ella para otorgarle el prodigio del zorro, había soñado una y mil veces con luchar en la batalla final, contribuyendo con su intervención a la caída de Lepidóptero. Pero luego, por culpa de Miracle queen, su identidad había quedado expuesta: sabiendo que volver a contar con ella como portadora supondría un riesgo demasiado grande, no le había quedado más remedio que esforzarse en asumir que el centenar de épicos desenlaces con los que había fantaseado solo tendrían lugar en su prolífica imaginación.
Sin embargo, por un azar del destino, había terminado siendo una pieza clave durante el episodio determinante de una manera que jamás se le habría pasado por la cabeza.
Cuando la noche anterior había logrado hablar con Marinette por fin, Chat noir ya estaba con ella. Como había reconocido su amiga, sin poder contener una risilla avergonzada, la impaciencia lo había llevado a adelantarse casi una hora a su cita. Gracias a eso, Lila no lo había visto llegar.
Al principio, la conversación había sido un tanto incómoda, pues la periodista, tras su charla con la italiana, realmente no las tenía todas consigo respecto a las intenciones de Chat noir con su mejor amiga. Además, Marinette había seguido en sus trece, pretendiendo dar por finalizada la conversación después de asegurarle por enésima vez que el chico gozaba de su total confianza. Ante su insistencia, finalmente le había pedido, ya con cierta irritación, que confiara en ellos y dejara de prestar oído a las invenciones de Lila.
No obstante, había sido el propio Chat noir el que había querido escuchar sus dudas para tener la oportunidad de defenderse personalmente de las acusaciones vertidas sobre él, y le había prometido responder con sinceridad a todas las preguntas que pudiera, siempre que estas no implicaran revelar datos que pudieran comprometer el secreto de su identidad.
--He tenido noticias de lo que Lila va contando por ahí sobre nuestras supuestas noches de pasión. Sin duda, tiene talento como escritora de novelas eróticas; y todo este asunto podría llegar a resultarme hasta divertido si su intención no fuera la de molestar a Marinette --había asegurado con seriedad--. Pero, vamos: como avispada periodista que eres, y habiendo sido portadora de Trixx, ¿de verdad no hay algo en sus relatos que no te encaja? --le preguntó.
--Bueno, lo cierto es que no suele escatimar detalles íntimos... --repasó mentalmente los datos que tenía, tratando de encontrar el error.
--Lo del tamaño sí que es verdad --rio él--. ¡Auch, princesa, solo bromeaba! Pues eso. Que, a no ser que tú hayas sido más lista que yo, y hayas incluido alguna cremallera secreta en el diseño de tu traje de heroína...
--¡Es verdad! --lo había interrumpido ella--. Lila suele contar cómo rodeas su cuerpo con tu cinturón, cómo acaricias su piel con tus guantes, y cómo arañas su espalda con tus garras, mientras... Mientras le haces otras cosas que no pueden hacerse con el traje puesto. ¡En fin, ya me entiendes!
--Exactamente a eso me refería. Y bien, si ya sabes que la parte de nuestros supuestos encuentros sexuales está llena de mentiras, ¿qué te hace pensar que podría haber algo de verdad en todo lo demás?
--Por la mañana, tras derrotar a Reina amarga, salisteis casi a la vez... --había dudado ella.
--Me estaba poniendo nervioso con sus insinuaciones, ¡solo quería marcharme de allí, y poder reunirme luego a solas con Marinette!
--Justo en ese momento es cuando ella afirma que le confesaste tus intenciones de seducirla con engaños, y le hablaste de vuestra cita de esta noche. Dime, ¿cómo habría podido saber ella que habíais quedado justo hoy, si no fue a través de ti?
--Porque... Porque... --Chat tomó aire, y su voz sonó agitada, como si una idea inquietante lo hubiera golpeado con fuerza--. Creo que ya lo tengo: ¡porque Reina amarga tampoco le dio! Al igual que tú, solo fingió ser alcanzada. Y yo comenté con Marinette lo de nuestra cita, pensando que estabais todos hechizados y que no recordaríais nada más tarde.
--Un poco bocazas mi gatito sí que es --se burló su amiga de fondo--. En eso se declara culpable. ¿Verdad, Chaton?
--¡Pero que esto es muy serio! ¿Es que no lo veis? --protestó él con nerviosismo--. Por eso, ni tú ni ella actuábais como los demás. ¡Pero mientras tu actuación nos beneficiaba, la suya casi nos hace perder! ¡Me atacó con el dardo aposta, para ayudar a Lepidóptero!
--Espera, espera; ¿piensas que realmente trabaja junto al villano? ¿O que solo es algo personal contra mí? --inquirió Marinette.
--No lo sé. Pero, desde luego, está llevando su odio al extremo.
--Ella está convencida de que puede tenderte una trampa. Que puede quedar contigo para que Marinette vea tu traición con sus propios ojos...
--¿En serio? Pues dile que lo haga, a ver qué ocurre --retó él.
Alya había tecleado un par de rápidos mensajes, confirmando la disposición de Lila para preparar la supuesta trampa. Chat noir había parecido desconcertado con la idea, hasta que Marinette había dado con una posible explicación.
--Los poderes de Volpina... --había murmurado, como si no llegara a creerse del todo que su rival contara con la posibilidad de acceder a algo así.
--¿De verdad creéis a Lila capaz de aliarse con Lepidóptero? ¡Pero eso sería muy fuerte! Además, cuando el akuma salió de Chloé y se dirigía hacia vosotros, ¡ella os protegió!
--¿Alguien pudo ver con claridad lo que ocurrió en ese momento? Porque yo todavía no lo entiendo...
--Por lo que pude ver, la mariposa simplemente dejó a Chloé, como si ya no le fuera útil, o hubiera encontrado un objetivo más interesante...
--Quizás yo mismo... O Marinette. ¿Y cómo llegó finalmente a Lila?
--Ella se levantó en ese momento, y justo se interpuso en su trayectoria. Pero no podría asegurar si se trató de un gesto casual, o voluntario.
Finalmente, habían decidido mantenerse bien atentos, mientras Alya aprovechaba su posición para intentar averiguar más datos sobre los planes de la italiana.
"Y a ti pienso vigilarte de cerca también", le había asegurado a Chat noir. Pero él no había parecido tomarse a mal su desconfianza.
De hecho, la había sorprendido visitándola en su casa solo un rato después, acompañado por Ladybug. Se le notaba tan esperanzado como nervioso, convencido de que habían encontrado por fin una manera de llegar hasta el escurridizo villano y volver contra él sus propias maquinaciones.
Le enterneció lo entusiasmado que parecía con la posibilidad de eliminar la amenaza de Lepidóptero de la ecuación, y poder afianzar su relación con Marinette sin ponerla en peligro como hasta entonces; y su insistencia en dejarla al margen del plan que trazarían para evitar que la chica tuviera que arriesgarse en un posible enfrentamiento directo con los villanos. Emocionada por recibir de nuevo el prodigio del zorro, Alya había prometido no contar nada a su mejor amiga hasta que hubiera terminado todo.
Habían discutido largamente todas las posibilidades entre los tres. Ladybug había explicado sus averiguaciones sobre el funcionamiento del prodigio de la mariposa; según había estudiado en el grimorio, el portador obtenía la información sobre lo que estaba ocurriendo a través de la percepción del akumatizado. Es decir: si lograban engañar a Lila, lo engañarían también a él.
Había riesgos e incertidumbres, pues solo contaban con su intuición para intentar predecir las acciones de Lila, sus verdaderas intenciones, y cómo respondería Lepidóptero ante la situación. Pero habían decidido que valía la pena intentarlo.
Y lo habían conseguido.
*
El prodigio arrebatado brilló un instante entre los dedos del héroe gatuno, dejando de estar activo para pasar a una discreta forma de camuflaje. Casi sin darse cuenta, todos contuvieron la respiración, como si el aire que los rodeaba se hubiera vuelto espeso de repente.
Una luz grisácea rodeó al hombre tendido, revelando su verdadero rostro ante ellos. Chat noir soltó una exclamación de incredulidad al ver a su padre esposado a sus pies, Ladybug se tapó la boca con las manos, y Rena sujetó con fuerza a Lila por si trataba de escapar aprovechando el desconcierto.
--¿Padre? --el chico se inclinó a su lado para escrutar su rostro, con una mezcla brutal de emociones en su pecho--. Eres tú... ¡Todo este tiempo has sido tú! ¿Por qué? ¡Cómo has podido!
--¿Cómo me has llamado? --balbuceó Gabriel, impactado--. ¿Eres tú, Adrien? ¿Chat noir es mi propio hijo?
El rubio respiraba agitadamente, luchando por ordenar sus ideas, con el sonido de su corazón acelerado martilleando sin piedad en sus sienes.
--¡Llevas meses aterrorizando París! --estalló, todavía incrédulo--. Has provocado centenares de tragedias, ¡has puesto en peligro nuestra vida innumerables veces! Incluso atacaste al guardián; por dios, padre, ¡era un anciano! ¿Cómo has sido capaz de cometer tales atrocidades?
Gabriel alzó la cabeza para mirarlo de frente. Continuaba impactado por entender que se dirigía a su hijo, pero también veía clara la oportunidad que eso suponía de convertir su lucha en un objetivo común.
--Lo hice por ti, hijo --afirmó--. Por nosotros, y por Emilie.
Los ojos gatunos de Chat se inundaron por un instante de una honda tristeza, y enseguida brillaron de incomprensión, de rabia, de incredulidad.
--No te atrevas a mezclar a mamá en todo esto --dijo, con la voz quebrada.
--Es que es cierto; ella es el motivo de todo --continuó Gabriel--. Necesito esos prodigios para que tu madre vuelva a nuestro lado, Adrien. Está dormida en un sueño mágico inducido por una joya dañada; con tu anillo, hijo, y los pendientes de Ladybug, podremos abrazarla de nuevo. ¡Dádmelos, es para eso para lo que los necesito! --rogó Gabriel, esperanzado, mientras las lágrimas corrían por el rostro de Chat noir.
Ladybug se acercó, con los ojos llenos de pena, para hablar con tanta firmeza como calma.
--El uso del poder absoluto conlleva un precio terrible, señor Agreste. Si recupera a su esposa, podría perder a Adrien a cambio --colocó su mano con suavidad en el hombro del chico, que temblaba incontrolablemente, y se estremeció a su contacto--. Pero estoy segura de que puede haber otras soluciones. Existen muchas más joyas mágicas, y algunas tienen una extraordinaria capacidad de sanación. ¡Lograremos despertar a su esposa sin poner en peligro el equilibrio del mundo! Tiene mi palabra.
Gabriel la miró con rabia, incapaz de plantearse que podía estar equivocado, y que todo el mal desencadenado pensando que aquella la única salida podría no tener tal justificación.
--¡Mientes, niña estúpida! He dedicado mi vida a estudiar ese libro, ¡y es la única solución! --se giró hacia Chat para imprecarlo--. Quítale su prodigio, Adrien, y arreglaremos todos los errores del pasado. ¡Piensa en Emilie! ¡Podemos volver a ser una familia feliz!
--No lo escuches, mi príncipe --se desesperó ella--. Sabes que ese no es el camino. ¡Encontraremos otra manera de despertarla!
--¡Obedéceme, hijo! --bramó Gabriel.
--¡No lo hagas, Adrien! Por favor.
Chat noir se dejó caer de rodillas, llorando sin control, desesperado y abrumado después del impacto sufrido y lo que implicaba para él. Su madre no estaba realmente muerta, ni se había marchado: había sido la magia la que la había apartado de su lado. Y su padre era aquel monstruo cruel que había puesto en peligro todo lo que apreciaba para seguir ciegamente aquel loco propósito. Ladybug había sospechado de él en una ocasión: ¿cómo no había logrado verlo él? ¡Había convivido con el villano, bajo el mismo techo! Cuántas cosas se podían haber evitado si hubiera estado más despierto, si no se hubiera dejado engañar.
Flanqueado por su padre y por la chica a la que amaba, que se gritaban el uno al otro, y con la imagen de su madre en la mente, sentía que solo quería desaparecer.
--Dejadme en paz, por favor. Dejadme en paz --gimió, agobiado.
Mayura contempló aquella escena con consternación, mientras permanecía oculta a los ojos de todos. Cuando Lepidóptero había salido de la mansión, había ido a la caja fuerte para tomar el prodigio del pavo real y poder ayudar a su señor en lo que le hiciera falta. Y al llegar lo había visto esposado en el suelo, el prodigio arrebatado, su identidad al descubierto. Ladybug y él se enfrentaban a gritos, y eso podía encajar con lo esperable; pero la desesperación de Chat noir le resultaba incomprensible.
Ya hablaría con Gabriel más tarde para conocer los pormenores. Por ahora, lo único cierto era que la intensidad de aquel sentimiento suponía una oportunidad perfecta para intervenir, tratando de revertir la terrible situación en la que se encontraba su jefe.
Arrancó una pluma de su abanico, que se volvió negra entre sus manos, y la sopló con delicadeza hacia el héroe postrado.
--Vuela, mi precioso Amok...
Pues muy felices se las prometía Alya, pero al parecer había cantado victoria antes de tiempo. Una nueva jugadora salta al tablero, y la situación puede cambiar mucho con su intervención.Welcome to the drama.Butercup
