Editado: 23 de abril de 2016


Piezas por unir
Por: LP Luna Phantom


Capítulo 1: Proyecto 1

Proyecto 1. Elabora un pequeño ensayo de 300 palabras titulado "El momento más trascendental de mi infancia".

Fecha de entrega: 21 de abril de 2004

¿Qué clase de instrucción estúpida es ésa? Es la infancia la etapa más trascendental de nuestra vida y, si estamos hablando del momento más trascendental de la infancia (¡de la vida misma, por tanto!), sería una estupidez conformarnos con trescientas míseras palabras. Además, si es de tal importancia para nosotros, ¿por qué no habríamos de hacerlo según nuestros ideales y gustos, sin encasillarnos en órdenes arbitrarias y objetivas? Según tal razonamiento, me parece conveniente que el presente trabajo no cumpla con los requerimientos señalados de extensión ni título. Y no pido disculpas por eso.

"Del rosa descubierto por el rubio"
Por Helga G. Pataki

Podrá decirme un hombre viejo de barba cana y ojos perspicaces escondidos tras gruesos anteojos que la infancia es la etapa más decisiva de nuestras vidas, de la misma manera en que el desayuno es la comida más importante del día. No lo haga, yo lo sé. Me he adelantado a ese anciano de lentes, pues todo esto lo he sabido desde hace ya mucho tiempo.

Sé que la infancia marca la existencia de las personas porque la mía me marcó de tal manera, que difícilmente me reconocería si no la recordara. Sé que la niñez es la raíz más profunda de nuestros miedos y afectos, de nuestra forma de relacionarnos con otros y de nuestra forma de vernos a nosotros mismos. En este aspecto no soy muy distinta a los demás.

No cambiaría aquel periodo de mi vida ni con el chico más afortunado del planeta: ¿qué clase de fortuna sería el no haber conocido nunca a mis amigos de la niñez? A todos ellos, pero a uno en especial.

Conocer a esa persona ha sido la cosa más afortunada que me ha pasado. Ninguna cosa tan trascendental en la vida como la infancia, ninguna cosa tan trascendental en mi infancia como él.

Si bien, es cierto que ya no está a mi lado, también lo es el hecho de que su huella dentro de mí será imperecedera. Fue él como un capullo que me protegía del exterior y dentro del cual crecí y encontré la madurez. No soy una mariposa, pero si no soy una oruga es gracias a él.

Todo comenzó hace 14 años. Será entonces, por ser el inicio de todo, el momento elegido como de mayor trascendencia en mi niñez: cuando lo conocí.

Mi familia, como se espera que sea en la mayoría de los infantes, supone uno de los papeles principales en este suceso. Si no hubiera sido gracias a ellos que tuviera que enfrentarme al peor día de mi corta existencia, probablemente el efecto que tuvo en mí dicho acontecimiento de aquel día no habría sido tan profundo como lo fue y quién sabe cuántas cosas serían ahora diferentes. Pero así fue. Desde el inicio, mis padres me arruinaron el día, haciéndome ver cuán oscura podía ser la vida sin la luz del amor y el cariño, sólo para hacerme comprender más tarde el poder devastador y hermosísimo de la luz brillante escondida en una muestra de afecto y atención.

En mi mundo de oscuridad y ceguera eternas, él fue mi Sol.

No es nada del otro mundo que un niño conozca a una niña y le diga que le gusta su moño rosa, pero es la clase de cosas que, sucediéndonos en las circunstancias correctas, cambian toda una vida. Pues bien, yo tenía tres años cuando cambió mi vida y por más de diez años fui capaz de estar cerca de una persona de tal carácter y tal carisma, que toda mi vida se rigió por la suya, por mi deseo de llamar su atención y de merecerme cada una de sus miradas.

En la mayoría de los casos las personas no adquieren este tipo de motivación sino hasta una edad más madura, pero yo puedo decir que tuve la suerte de encontrarla a tan temprano punto.

Sí, es cierto, depender tan grandemente de una persona es peligroso, puesto que al mismo tiempo que le damos control sobre nuestra vida y la dejamos ser dadora de sonrisas y felicidad, también le damos la oportunidad de ser la fuente de nuestros más terribles llantos y tristezas.

Su nombre es Arnold y mientras estuvo conmigo logró tantas cosas en mí como ninguno: me salvó de la tristeza que me causaba mi familia, me hizo aprender sobre amistad, logró erradicar defectos en mí como egoísmo y apatía, me dio la motivación suficiente para impulsar y pulir todas mis habilidades… todo eso sin mencionar el hecho de que se convirtió, ¡de lejos!, en la persona más especial que fuera y vaya a conocer en lo que me resta de vida.

Dicen que la infancia nos marca de por vida. A eso yo le agregaría el título de "COMPROBADO".

Así que, Señor anciano, cuénteme, ¿también usted conoció a una de estas personas en su infancia? ¿Qué tanto la recuerda y la extraña? ¿Qué tanto puede vivir sin ella?


¡Hola!

Empiezo con un grandísimo GRACIAS. Por leer esta historia y haberme dejado sus reviews, ¿no quieren hacerlo de nuevo?, je je.

El documento del día de hoy es ese ensayo. ¿A ustedes no les encargaron uno de estos cuando estaban en clase de Orientación Vocacional o cualquier otra clase de Tutoría? A mí sí. Imagino que Helga escribiría sobre Arnold. Y ahí quedó la prueba.

Espero que les haya gustado.

¡Hasta luego! ¡Saludos!


Editado el 23 de abril de 2016:

Este capítulo tuvo pocos cambios, hasta permaneció en su lugar.