Aunque me haya tardado cinco semanas en subir este capítulo creo que voy aprendiendo: el capítulo anterior me tomó cuatro años subirlo. (Bueno, es que también este capítulo es más corto...)
Piezas por unir
Por: LP Luna Phantom
Capítulo 6: La primera carta
viernes, 21 de junio de 2002
Querida Helga,
He escrito esta carta más veces de las que quiero recordar. De nuevo me has dejado sin palabras, pues ¿qué se supone que le escriba a quien fue mi novia por dos años y a quien hoy dejo para ir a vivir con mis padres? Sé que estás enojada, pero es que no me has dado la oportunidad de explicarte mis acciones. Espero que después de leer esta carta las puedas entender.
Todo comenzó con una de nuestras muchas peleas. Y no es que pretenda hacer resurgir viejas rencillas al recordarlas, ya suficiente nos hemos enojado uno con el otro. Si te cuento esto es para explicar un sentimiento que me surgió durante aquella época y que no te había podido contar.
¿Recuerdas cuando te enojaste conmigo porque no te apoye en tu pelea contra el profesor de Educación Física? Estabas furiosa porque el profesor había dejado de incluirte en los equipos varoniles de Fútbol Americano y de Béisbol. Juraste que era porque todos se habían enterado de que éramos novios y que ahora todos te veían como a una niña delicada. Yo te pedí que lo dejaras y tú estuviste enojada conmigo todas las vacaciones de diciembre. Fue nuestra segunda pelea más larga y todavía no teníamos ni un año de novios.
La pelea más larga ocurrió un año después, en Octubre, cuando descubriste a Harold y a Stinky planeando una broma para mí y los enfrentaste. El director te atrapó peleando con ambos en el estacionamiento de la escuela y dañando hasta cuatro carros de los profesores. Y te enojaste conmigo porque yo estuve de acuerdo con el director cuando te dijo que quizá no era recomendable tener novio, que te hacía mal. Nos reconciliamos hasta Navidad, cuando te vi en la fiesta en casa de Rhonda con Brainy y me puse celoso, como aquella vez en la pista de hielo.
En el fondo sabía que no todo se había resuelto, sabía que volveríamos a pelear. Sin decirte nada estuve reflexionando mucho sobre nosotros, sin embargo, sentía que no estaba bien guardarte secretos, y en Abril de este año te confesé al menos uno de ellos: que había descubierto en tu cuarto tus viejas esculturas y tus cuadernos de poesía. Y peleamos porque tú estabas segura de que yo era un idiota: te acusaba de guardar secretos cuando yo también tenía los míos. Y quizás tenías razón, Helga, sí me quedé con algunos secretos.
Supongo que habría sido justo permanecer enojados en esas ocasiones y ya no ser novios, nos habríamos ahorrado muchos disgustos, pero creo que no me arrepiento de nada, porque estoy seguro de que siempre atesoraré esos dos años que pasamos juntos y estoy seguro también de que tú seguirás siendo la chica más especial que jamás haya conocido, no importa a dónde vaya.
A ti, Helga, por el contrario, te conviene estar lejos de mí.
Nunca te lo dije, pero cuando el profesor de Educación Física te dejó de incluir en los equipos masculinos en realidad me sentí aliviado. Tú estabas tan triste y molesta porque habías pasado todo el séptimo grado jugando deportes con los chicos y de pronto en octavo ya no te dejaban más que jugar voleibol con las mujeres. Y yo… Me siento realmente mal… Yo me sentía por fin cómodo, porque pensaba que era lindo tener una novia que no se codeara con hombres todo el tiempo. Lo cual, ahora me doy cuenta, es completamente idiota.
Creo que todo este tiempo nuestra relación ha estado mal cimentada. Sí, fui yo quién te pidió que fueras mi novia, pero es que yo ya había comenzado a notar tus miradas, tu sonrisa cuando me veías sin darte cuenta de que también te veía, tus actos gentiles hacía mí o hacia mi familia. No sabía que de verdad me amabas, aunque me lo hubieras dicho en esa azotea tiempo atrás. Y no es justo que tú seas la más "locamente enamorada", como me lo dijiste cuando te revelé que sabía tu secreto; no es justo que tengas que esperar a que te diga que te amo para que me lo puedas decir de nuevo tú; no es justo que yo te haya gustado desde antes; no es justo que tengas más actos gentiles para conmigo que yo para ti; no es justo que, a tus ojos, yo sea el premio; no es justo que quieras ir conmigo a San Lorenzo, renunciando a tu familia, cuando yo he decidido terminar lo nuestro para ir a vivir con la mía.
Mereces más que eso.
No quiero imaginarte saliendo con otro chico, pero quizá sería lo mejor. Alguien para quien seas el premio, alguien que te quiera más de lo que tú lo quieres, alguien que te haga sentir libre, alguien que no sea yo.
Probablemente ahora estás más enojada que antes. Y estoy seguro de que me lo merezco. Pero también estoy seguro de que poco a poco irás viéndolo desde mi punto de vista.
Espero que podamos estar en contacto, cuando dejes de estar enojada conmigo. Antes que todo, fuiste mi mejor y más leal amiga, y yo quiero ser eso mismo para ti. Escríbeme, o, si no tienes tiempo, márcame. Me puedes encontrar en la siguiente dirección y número de teléfono:
Alcaldía Municipal
Avenida San Lorenzo s/n, San Lorenzo (Valle), Honduras, C.P. 52102
(Creo que no podré recibir correspondencia en casa, pero pasaré por la Alcaldía todos los días para preguntar por tus cartas. El siguiente sí es el teléfono particular de nuestra casa, probablemente después consiga un celular propio.)
Teléfono particular de Miles y Stella Shortman 504 881 0412
Yo volveré. Estoy seguro de que convenceré a mis padres de volver conmigo cuando haya terminado la preparatoria. Y aunque tus planes funestos para nuestro futuro nos vean separados en la universidad, creo con toda sinceridad que conocernos en preescolar fue sólo el principio de muchas aventuras, vividas y por vivir. Tal vez cuando vuelva… No, olvídalo.
Quizá sea mejor terminar de una vez esta carta.
Espero no haberte dejado con muchos sinsabores.
Te quiere y te recuerda,
Arnold
P.D. Por fin estoy leyendo esos libros que me diste. Quizá ahora sí comprenda todas tus referencias literarias. Me quedo, por ahora, con el siguiente pensamiento:
Nada fija tan intensamente un recuerdo como el deseo de olvidarlo.
Y yo ya te empiezo a recordar.
¡Hola!
Ya me di cuenta de que Arnold es muy difícil de escribir. Yo también reescribí esta carta como mil veces, porque siempre pensaba que no sonaba como él.
En fin... A ver si el siguiente (otra carta de Arnold o quizá otro fragmento del diario de Helga) está listo para mediados de este mes.
¡Ya pronto cumplo años, yey! Se vale regalar reviews, ^^
¡Saludos!
(P.D. Recomendaciones musicales: todo Unbeautiful de Lesley Roy.)
(P.D.2. Definitivamente no soy buena dibujando, pero le hice una portada a este fic, sólo para que ya no salga mi carilla ahí.)
