Piezas por unir
Por: LP Luna Phantom
Capítulo 8. Notas de ausencia
Junio 21, 2002
Querida Phoebe,
Hace unas horas Arnold se marchó para siempre de Hillwood. Se fue a cumplir su sueño de toda la vida de vivir con sus padres en San Lorenzo y la verdad es que no tengo muchos ánimos de escribir. Por la madrugada ya bastante escribí una carta, y la escribí para nada, porque nunca la entregué.
Oh, pero sí tuve la oportunidad, incluso aunque no me digné a aparecer en el aeropuerto para despedirlo. No me creerás lo siguiente, pero a Arnold se le ocurrió venir a las cuatro y media de la mañana a mi casa, despertó a Bob y le pidió que le dejara hablar conmigo y entregarme una carta. Fiel a su carácter, Bob le negó todo permiso y al idiota de mi exnovio se le ocurrió atar su carta a una piedra y romper mi ventana. Si Arnold no hubiera salido del país, hoy estaría en prisión, seguramente.
Quizá otro día pueda darte más noticias de mi estado. Hoy siento que mi mundo no tiene ni pies ni cabeza.
¿Estás segura de que no volverás a Hillwood para la preparatoria? Te necesito más que nunca.
Helga
Julio 21, 2002
Querida Lila,
Gracias por haberme escrito y gracias especialmente por tus buenos deseos. Hace poco que estoy aquí, pero estoy seguro de que la vida en este pequeño pueblo me gustará mucho. Quizá cuando realice algunas cosas interesantes te escriba, para contártelas. Y espero que tú tampoco dudes en escribirme, recuerda que yo siempre estoy alegre de saber de ti.
Cuando recibas esta carta ustedes ya habrán iniciado clases en la preparatoria, ¿no es así? Espero que tú y todos los chicos logren permanecer unidos, como en la secundaria. Nada me gustaría más que regresar y encontrarlos a todos en el Campo Gerald, siendo amigos, como antes.
Pienso que estos tres años se me harán eternos. Yo también los extrañaré mucho.
Lila, ¿podría pedirte un favor? Se lo pediría a Gerald, pero me siento un poco incómodo; además, no quiero que haga pasar un mal momento a Helga.
Adjunta a esta carta está una nota para ella. ¿Podrías entregársela? Estoy seguro de que si le escribo a su domicilio su papá no se la dará o la ocultará, después del escándalo de mi partida no creo que se alegre de saber de mí. Aunque quizá nunca le caí demasiado bien.
No sabes cuánto te agradezco que siempre hayas estado ahí para mí, como mi amiga.
Te escribiré después, para saber cómo les va.
Hasta entonces.
Tu amigo, Arnold
Julio 21, 2002
Querida Phoebe,
Perdón por no haber respondido tus cartas de este mes. Supongo que te imaginarás que estoy desecha por dentro y que no he podido conjurar las fuerzas para levantar mi ánimo, o siquiera mi mano, para empezar. No vayas a pensar que me molesta el hecho de que no vuelvas para la preparatoria, sé que tus estudios son importantes para ti, y más si te están ofreciendo casi casi un pase directo para la Universidad de Stanford. Quizá yo tampoco regresaría si fuera tú, aquí en Hillwood ya no queda nada que sea interesante o atractivo o disfrutable en ningún grado.
Mañana iniciamos clases en la preparatoria y presiento que se acerca el peor año de mi existencia.
Quizá, para distraerme de lo miserable de mi vida, a partir de mañana pueda escribirte más seguido. Pero no te emociones, que no creo tenerte noticias alegres, sólo más de lo mismo.
Te quiere,
Helga
Julio 28, 2002
Hola, Gerald,
¿Cómo estás?
Sé que hace una semana se iniciaron las clases en la preparatoria y me preguntaba cómo les estaba yendo a todos. ¿Cómo son los maestros? ¿En qué aventuras se han metido?
En este pueblo las clases inician en agosto, por lo que me temo que no tendré mucho que contarte al menos durante las próximas dos semanas.
No es que sea negativo, me encanta estar con mis padres y hacer cosas con ellos, pero no siempre tienen tiempo para estar conmigo y en esos momentos en los que estoy solo me aburro como nunca.
Creo que ya estoy extrañando muchas cosas de Hillwood: lugares, personas... sobre todo personas. No necesito decirte el nombre de algunas, ¿cierto?
Quisiera pedirte que me saludes a todos. Claro, menos a Helga. Sé que no te cae bien y no quiero que discutan ahora que no estoy. No quiero que le hagas pasar un mal rato.
Sin embargo, aunque no le des ningún mensaje de mi parte, quisiera saber cómo está. ¿La has visto? ¿Compartes clases con ella? La última vez que la vi fue a través de una ventana, mientras le arrojaba una roca a su habitación y su padre llamaba a la policía. Sé que fue una despedida desastrosa, pero espero que no siga molesta.
En fin, sé que cuando por fin entre a la preparatoria tendré al menos algunas ocupaciones para mantenerme lejos del tedio que tanto me hace pensar sobre el pasado. Al menos me conforma el pensar que esto sólo durará tres años, mientras estudio el bachillerato. Después estoy seguro de que podré volver a la ciudad.
Mientras tanto, no dudes en escribirme cada vez que puedas.
Te saluda,
Arnold
Julio 28, 2002
Querida Phoebe,
Me pregunto cuál es la carta que recibirás y leerás primero: la mía o la de Gerald (nunca le di tanto crédito, pero ahora sé que ese idiota te ha escrito cada semana durante los últimos tres años).
Si no es la mía la primera en ser leída, me imagino que ya lo sabrás todo para cuando leas estas líneas; si lo es, agárrate, porque te voy a contar algo que seguramente no esperabas... honestamente yo tampoco.
Como ya sabías, este lunes se iniciaron las clases en la preparatoria, ¡y, oh, con qué ganas (desganas) fui a la escuela! Las clases estuvieron normales, sí, o sea, aburridas, y el receso también pintaba para ser más de lo mismo. En esos funestos pensamientos estaba yo, cuando de pronto veo que alguien se sienta a mi lado en la cafetería, mientras intentaba ingerir mi sándwich: tu adoradísimo cabeza de borrego. Le lancé una mirada muy elocuente, que decía "lárgate", pero el zopenco no me hizo caso. Se puso a comer al lado mío y hasta me ofreció sus verduras, porque según él no le gustaban.
Al día siguiente fue igual, y hasta me invitó a jugar a los bolos saliendo de la escuela. Acepté porque no tenía nada más qué hacer.
Quizás, después de todo, esta no es una situación tan extraña. Ya antes en muchas ocasiones me ha tocado pasar el rato con Gerald, aunque sinceramente siempre estaba, bueno, ya-sabes-quién con nosotros. Es la primera vez que estamos solos los dos.
Nunca lo había pensado de esta manera, pero quizá Gerald no sólo consideraba a Arnold como su amigo, a lo mejor a mí también me consideraba como una amiga. Aunque si esto era así definitivamente lo ocultaba muy bien. O quizás lo que pasa es que me tiene lástima, porque es obvio que estoy desolada ahora que mi único amor se ha marchado. O quizás él es quien siente muy solo. ¿Tú qué crees?
En cualquier caso, aparentemente ahora Gerald y yo somos buenos amigos. Ya hemos ido al cine una vez, nos hemos juntado con los chicos a jugar cartas algunas tardes y hasta nos tocó estar en un mismo equipo para realizar un proyecto de Artes. Por cierto, tu chico no es demasiado inteligente, ¿ya lo sabías?
Pero no vayas a pensar que ésta es una situación romántica; estoy segura de que siempre, por toda la eternidad, yo seré quien más lo saque de sus casillas y ten por seguro que no hay razón en el mundo suficientemente fuerte para hacerme pensar que él es algo más que un mentecato.
Probablemente tú eres la única en todo el mundo que lo ve con otros ojos.
(Aunque quizás no es un mal chico. Quién sabe.)
Sé que Arnold le escribió hace unas semanas, apenas llegando a San Lorenzo. Me mostró la carta: era breve, rápida, sólo decía que había llegado con bien y no me mencionaba para nada. Le pedí el favor de no mencionarme nunca en sus cartas a él, por ningún motivo. ¿Crees que mantenga su promesa? Más le vale.
Bueno, amiga, mi pluma fatigada me pide que pare. Quizás te escriba de nuevo la próxima semana.
Hasta entonces,
Tu amiga, Helga
Julio 29, 2002
¡Arnold me mandó una carta!, ¿puedes creerlo? Te la transcribo por este medio. Pero no, no voy a caer en su trampa. ¡Oh, no! ¡Quiere ser mi amigo! ¡Ja! Eso debió pensarlo antes de irse.
Quizá podamos discutir esto luego por teléfono, Phoebe.
Saludos,
De Helga
Agosto 1o., 2002
Ahora resulta que Arnold me busca hasta con Gerald. ¡¿Quién se cree?!
Más le vale al pelos de borrego no decirle nada de mí.
¡Agh! ¡Estoy muy molesta! Te escribo después, Phoebe.
Helga
Septiembre 15, 2002
Queridos abuelos,
¿Cómo va todo por allá? No saben cuánto extraño las aventuras en la casa de huéspedes. Espero que pronto puedan volver a escribirme, contándome todas las aventuras locas en las que se metan. Así será un poco como si nunca los hubiera dejado.
Aquí las cosas siguen bastante bien. Mamá y papá son personas muy interesantes, todos en el pueblo los respetan y parece que a mí también me han tomado bastante cariño. Con mis ocupaciones en la escuela no he tenido tanto tiempo libre para acompañarlos en sus excursiones a la selva, como me habría gustado, pero de vez en cuando me traen regalos de la gente de ojos verdes. A veces son joyas, a veces es ropa y a veces es comida.
Honestamente su comida no me gusta mucho: es muy picante y muy ácida, aunque parece que papá y mamá ya se acostumbraron. Por otra parte, las frutas de esta región son deliciosas.
También la escuela me gusta. He hecho algunos amigos. Creo que las personas de Centroamérica son muy amables y muy corteses. ¿Será así en todas las ciudades menos en Hillwood? Algún día me gustaría averiguarlo.
Y, sí, abuelo, también hay chicas. En su última carta me preguntaste si tenía novia; bueno, pues no, y no es que me parezca que aún no ha pasado suficiente tiempo, lo que pasa es que creo que por mucho tiempo más no voy a querer saber nada respecto a ese tema, supongo que sabes por qué.
De hecho, me gustaría hacerles una pregunta. ¿Han visto a Helga? Creí que me enviaría alguna carta a mi llegada. Gerald nunca la menciona y Lila no me ha respondido desde que le pedí de favor que le entregara un mensaje de mi parte. Sólo quisiera saber cómo está. ¿Podrían decirle si la ven que me gustaría saber de ella? Gracias, espero que no lo olviden.
Pronto les enviaré otra carta. Recuerden mantenerme informado de todo. Cuídense mucho.
Los quiere,
Su nieto, Arnold
Septiembre 15, 2002
Querida Phoebe,
¿Cómo estás? ¿Cómo va todo en el Estado Dorado? Aquí las cosas no están bien, pero tampoco están mal. Olga está comprometida de nuevo. Ya veremos cuánto le dura este compromiso. Y Bob está pensando en invertir en celulares. Yo ya le recomendé que sí lo haga y a Miriam no le importa. ¿Tú qué crees que debería hacer?
¿Yo? Yo sigo igual, amante del pasado y temerosa del futuro. Aunque algo ha cambiado: he tratado de dejar de escribir poesía y la he reemplazado por la narrativa. Ya tengo una historia: la historia de dos amantes que se conocen en la infancia y sobreviven a las luchas cotidianas del amor... y de la guerra. Esto se me ocurrió hace una semana, mientras cenaba en la casa de huéspedes. Con sus locas historias, los abuelos de Arnold me han inspirado a escribir una historia de amor durante la entreguerra. Es un pasatiempo que me entretiene. Quizá cuando tenga algo concreto te envíe una copia.
Sé que es una conducta obstinada, sé que estoy obsesionada y sé que probablemente esto no me esté haciendo nada bien, pero desde hace un mes estoy yendo a la casa de huéspedes cada viernes a cenar con los viejos. Me caen bien y ya los empezaba a extrañar. A veces me cuentan lo que Arnold les escribe en sus cartas, sin embargo, he sido muy enfática cuando les he pedido que no me mencionen para nada a él.
Phoebe, no me juzgues. Tú no sabes lo que es dedicarle una docena de años al mismo chico y luego, de un día para otro, intentar abandonarlo. No sé quién es más cruel en este juego: si Arnold, o yo, o el destino.
Poco me falta para la demencia, ¿no es así?
Quizá pronto vuelva a escribirte.
Tu amiga, Helga
Noviembre 15, 2002
Hola, Gerald,
Sé que ya hace casi un mes que no te escribo, pero honestamente tengo que decir que tu última carta me molestó mucho y que después de leerla no sentí ninguna intención de contestarla.
Por favor, Gerald, no me preguntes por chicas, sabes que no estoy interesado. "Ah, por Helga", me dirás. Pues sí, por Helga. Y no me digas "¡Ya déjalo, hermano!", porque no puedo hacer eso. Y tampoco se te ocurra pensar "Cielos, sí que tienes un problema, viejo, estás discutiendo solo en tu propia carta". ¿Y qué si lo hago?... Sí, estoy nervioso, o quizás me estoy volviendo loco, pero no necesito que me lo recuerdes.
Gerald, necesito por favor que me digas cómo está ella. Mis abuelos lo olvidan, Lila no me ha respondido nada, ella no me escribe y no me atrevo a escribirle a Phoebe porque creo que ella también debe estar en contra mía. ¿Podrías contarme algo, cualquier cosa? Y de preferencia ahorrándonos el regaño acostumbrado.
Mira, no estoy enojado contigo, ni con mis abuelos, ni con Lila. ¡Cielos! Ni siquiera estoy molesto con Helga, pero si todos ustedes se empeñan en ignorarme quizás sí comience a molestarme. ¿Qué es lo que quieren ocultar? ¿Es que acaso ella ya tiene otro novio? ¿Por qué no pueden ser directos conmigo? En fin...
Espero tu respuesta.
Arnold
Enero 5o., 2003
¡Lila!
Me alegra mucho que me escribas por fin. No te disculpes, yo entiendo que a veces no hay tiempo o hay más ocupaciones. En fin, espero que no creas que le pedí a Gerald que te dijera que me escribieras, sólo le comenté sobre ti.
Es bueno escuchar que les va bien por allá. Las cosas en San Lorenzo no son del todo iguales, pero ya comienzo a acostumbrarme. Los chicos de aquí son muy amables y ya también he hecho un par de buenos amigos y amigas. Aquí no se acostumbra mucho a jugar al béisbol, como en Hillwood, pero sí juegan fútbol americano y ya hasta me uní al equipo.
¿Sabes? Eres la primera persona que me da noticias de Helga, aunque sólo sea que te pidió no mencionármela para nada. Espero que no haya sido grosera contigo, pero si lo fue tú sabes que el problema es conmigo, no contigo.
Yo ya suponía que me estaba ignorando a propósito, pero aún no me rendiré. No creo estar haciendo nada malo, sólo quiero saber cómo está.
¿Sería muy molesto si te pido de nuevo el mismo favor de la carta pasada? Anexo a este sobre una carta para Helga. Entrégasela, por favor. Dile que la lea y conteste sólo si así lo desea, no la obligaré. Ella tiene mi dirección, no te preocupes por enviarme su contestación... si es que hace una.
Con toda sinceridad te agradezco mucho por tu carta. Es bueno escuchar noticias de mis viejos amigos. Espero que puedas responder ésta pronto; de hecho, aunque ella no conteste me gustaría que me vuelvas a escribir.
Cuídate mucho y feliz nuevo año.
Arnold
Enero 7o., 2003
Querida Phoebe,
Sé que apenas hace unos días aún estabas aquí en la ciudad, pero ya te tengo novedades.
Resulta que la señorita perfecta me vino a visitar el día dos de este mes, deseándome feliz año nuevo y avisándome que estaba por enviarle una carta de saludos a Arnold. Me preguntó que si deseaba mandarle algún recado. O sea, ¿sí sabe que yo fui la primera persona que tuvo la dirección del cabeza de balón en San Lorenzo? ¿Sí sabe que si no le he escrito, que si no le contesté la carta anterior, es porque no deseo hacerlo?
Entonces, apenas cerró su preciosa boquita, le pedí muy convincentemente que no le dijera nada de mí, le dije que yo no tenía nada que decirle y que ella tampoco tenía atribuciones para andarle pasando cuenta de mis acciones.
Quizás estoy siendo demasiado irracional o cruel o estúpida, pero debo estar molesta, ¿sabes por qué?, porque la alternativa es estar humillada, suicida, deprimida, y eso no lo puedo permitir. Me ha costado mucho trabajo pasar tiempo con su mejor amigo sin hundirme en la miseria, me ha costado mucho trabajo visitar a sus abuelos sin soltar lágrimas de derrota.
Si algún día Arnold regresa podrá saber de mí. Si no lo hace, que se ahorre todas sus cartas y notas.
Sin firma, tú sabes quién soy.
Abril 19, 2003
...
Está bien, abuelos, ya no les volveré a preguntar por ella. Sí, estoy bien...
Abril 26, 2003
...
Creo que tenías razón, Gerald. Estoy listo para dejar todo atrás...
Junio 21, 2003
...
Me lo pidió, ¿qué más iba a hacer? Y yo actualmente no estoy comprometido en ningún tipo de relación con nadie. Ella es linda y amigable. Nos llevaremos bien, ya verás...
Junio 25, 2003
Estimada Lila,
Es extraño cómo eres la única persona de Hillwood con la que me siento cómodo hablando de mis cosas.
He enviado algunas postales a los chicos: a Eugene, a Harold, a Sid, a Rhonda... pero, claro, no les digo mucho, y ellos tampoco suelen contestarme. Gerald no quiere que recuerde mucho del pasado. Por otra parte, no quiero que mis abuelos se preocupen por mí, así que ya no seguiré molestándolos con mis problemas. Quiero que ellos estén felices de que estoy aquí y que piensen que estoy feliz... ¡Y lo estoy! Solo que a veces siento que me falta algo.
¿Sabías que tengo novia? Seguro que sí, seguro que Gerald ya le contó a todo mundo.
Sin embargo, es una relación muy extraña. Aparentemente aquí en el sur se acostumbra a que dos chicos, para salir, tienen que ser novios primero, ¿no es eso extraño? Es decir, ella es bonita y es una buena persona, pero cuando me pidió ser su novio no supe cómo decirle que no estaba seguro. Ella sabía que me gustaba, porque nos habíamos estado llevando bien últimamente, pero creo que no me gustaba... gustaba, ya sabes.
No sé qué hacer, no quiero terminar con ella, pero en parte siento que la estoy engañando al no decirle la verdad. ¿Qué me aconsejas?
También quería pedirte por favor, de nuevo, que le mandes mis saludos y la siguiente nota a Helga. Supongo que ella sabe que estoy en una relación. ¿Ella está también en una? ¿Cómo está? ¿Crees que quiera escribirme? ¿Puedes preguntarle? Será la última vez que te mencione su nombre, lo prometo.
Espero que cuando recibas esta carta te encuentres bien. Y no dudes en volver a escribirme.
Con mis calurosos saludos,
Arnold
...
...
...
...
21/04/2004
Sid,
¡Regreso!
Arnold
21/04/2004
Harold,
¡Regreso!
Arnold
21/04/2004
Eugene,
¡Regreso!
Arnold
21/04/2004
Rhonda,
¡Regreso!
Arnold
21/04/2004
Querida Lila,
¡Por fin regreso!
No puedo esperar a verte de nuevo.
Arnold
Abril 21, 2004
Gerald,
¡No puedo creer que por fin regreso!
Esta mañana acabamos de fijar la fecha. Anótala, espero reunirnos ese mismo día: 24 de junio. Sólo dos meses más. Estoy tan emocionado de verlos a todos otra vez.
Después volveré a enviarte otra carta. Estoy tan cansado por todas las que escribí.
Hasta pronto, amigo.
Arnold
Abril 21, 2004
¡Listo! Ya escribí todas las cartas a mis amigos. No, no extrañaré a nadie de aquí, no realmente.
¡Ya quiero volver! Cuídense, abuelos, los quiero.
Arnold.
PD. Tengan lista mi antigua habitación. ¡Ah! Y una extra, para mis padres.
Se viene un capítulo muy especial :)
