Palabra: impaciencia.
Voz interior
This planet's ours to defend
Ain't got no time to pretend
Don't fuck around, this is our last chance
If my velocity starts to make you sweat
Then just don't let go
'Cause the emergency room got no vacancy
Planetary (GO!), My Chemical Romance
Llega todavía con el traje puesto, aunque carga las granadas en una mochila aparte. Pasó a recoger lo que le había llegado al buzón. Un cheque de la Comisión de Héroes por sus últimos trabajos cómo héroe independiente antes de entrar a trabajar en la agencia de Hawks. No se queja de su trabajo. No está mal. El sueldo no es malo, pero los costos de los daños colaterales siguen quitándole un buen pedazo, por más que lo evita.
Pero su singularidad está diseñada para explotar cosas, no es fácil.
Cierra la puerta tras de sí.
Se queda recargado contra la pared un momento y echa la cabeza para atrás. Simplemente está cansado. Le duele la garganta. Siente que se dejó las cuerdas vocales en las calles.
Para Katsuki hay dos tipos de días.
Los hay fáciles. Días en los que todo el mundo se salva, en los que todos los villanos acaban esposados y en custodia policial. Son raros. Pero existen. No muy seguido.
Y luego está el resto. A veces se les escapa algún villano o varios y esos son los menos malos de entre los malos. A veces acaban con el cuerpo de alguien que no respira entre los brazos y tienen que ser los portadores de malas noticias. A veces alguien se les muere frente a sus ojos. Y esos son los peores.
Hoy es uno de esos.
Había una familia y un villano que tenía una ametralladora por brazo.
A Katsuki se le murió una chica de su edad en los brazos con una herida en el pecho porque los servicios médicos no lograron llegar a tiempo y no hubo poder humano que detuviera la hemorragia —aunque no por falta de intentos.
—Ey, ¿estás bien?
Kirishima se asoma por el pasillo. Katsuki reacciona al darse cuenta de que está sólo. Abre la boca. La cierra.
No es común en él quedarse callado.
Al final levanta el sobre con el cheque.
—Es lo del mes pasado —dice—. Puedo poner mi parte del nuevo microondas.
Es más fácil decir eso que empezar a explicar lo que se siente ver a alguien de su edad morirse en sus brazos. No es la primera vez que le pasa. Quizá eso es lo peor. Cada vez se promete que la próxima no dejará que ocurra. Y ocurre. Y vuelve a prometérselo, a decirse que hará lo que sea necesario.
—Ah, no te preocupes, si necesitas más…
—No, no importa. No puedo tener deudas toda la vida. —Suspira.
Ese también es un problema.
Siempre tiene que encargarse de los deducibles de todo lo que daña a su paso, al menos de manera colateral. La mayoría de las veces puede echarle la culpa a los villanos. Pero no siempre.
Al menos no ha tenido que pagar nada como lo del edificio.
Se dirige hasta la cocina y deja la correspondencia en la barra. Más tarde acabará de revisarla. Va a empezar a cocinar algo para hacer la cena cuando Kirishima lo interrumpe.
—Katsuki, ¿pasó algo?
Siempre ha sido capaz de leerlo demasiado bien.
Sacude la cabeza. Es una evasiva.
—No fue un buen día.
Eso es un eufemismo. Fue uno de los peores desde que empezó a ser un pro, si pudiera rankearlos.
—¿Se escapó alguien?
—No, no, no es eso. —Katsuki sonríe y su sonrisa es amarga—. Atrapamos al cabrón, se va a pudrir para siempre en la cárcel.
Entonces Kirishima no dice nada.
—Lo siento.
—Ya, yo también. —Katsuki suspira.
Tiene una voz en su cabeza que lo molesta todo el tiempo. Una voz que le dice que no es suficiente, que está frustrada porque no puede convertirse en el héroe que quiere ser, una voz que no para de recordarle que All-Might era capaz de salvar a todos y que él no. Para acabar, una voz que, para meter cizaña, le recuerda que su vida no tiene ni pies ni cabeza, que hace dos semanas no le habla a sus padres, que sigue durmiendo en un sillón y le duele la espalda, que sigue sin ganar suficiente como para recuperar sus ahorros, que no es suficiente con querer ser el número uno y ganarle a todos los villanos y salvar a todos si ni siquiera tiene dinero para alimentarse bien. Los sueldos son una mierda porque la Comisión dice que hay demasiados héroes.
Cómo son demasiados héroes, carajo, si siempre hay alguien que se muere, si siempre hay un villano más.
—¿Quieres katsudon? —pregunta, dirigiéndose a Kirishima, obligándose a detener a su tren del pensamiento.
—Por mí está bien.
—¿Y el otro idiota?
—No hay llegado.
—¡Más le vale llegar antes de que la cena se enfríe!
Se guarda todos los problemas. Hay una voz en su cabeza que no para de decirle que sólo está impaciente por ser un número uno y que eso lo hace cometer errores.
—¿Quieres ayuda? —pregunta Kirishima.
«En todo», piensa Katsuki.
—Lava los platos sucios del desayuno, carajo —le dice—. Pikachu volvió a dejarlos olvidados.
Se le da muy bien actuar como que lo tiene todo bajo control. Y en realidad siente que un huracán lo está arrastrando desde hace meses. Pero al menos hay dos idiotas que cuentan con que regrese cada día y prepare una cena para los tres y se aferra a eso.
Palabras: 886.
1) Siempre he dicho que My Hero Academia se desarrolla en un mundo donde la capitalización de los héroes llegó a su límite o está cerca de él. Y lo que piensa Katsuki es un reflejo de eso.
2) Sí, Katsuki consiguió su trabajo con Hawks. Así que esperen apariciones estelares de Hawks en algún momento, supongo.
3) No le dice nada a Kirishima porque Katsuki siempre me ha parecido de los personajes que se guardan todo hasta que explotan. Flashback aquí a Deku vs Kacchan, que explota cuando ya no puede contenerlo.
Andrea Poulain
