Palabra: amarillo.
Estado de emergencia
A fallen angel, in the dark
Never thought you'd fall so far
Fallen angel, close your eyes
I won't let you fall tonight
Fallen Angel, Three Days Grace
—¿Denki Kaminari? —pregunta la enfermera de la recepción, tecleando el nombre.
—Sí, Chargebolt —aclara Kirishima.
—Tienen que esperar —les dice—. Están a punto de subirlo a piso.
Katsuki aprieta el puño, no dice nada. Deja que Kirishima se encargue. En eso al menos siempre es mejor una cara amigable que su ceño fruncido y sus pocas ganas de controlar el enojo.
—Gracias. —Kirishima sonríe como puede, en agradecimiento, pero la sonrisa no es muy amplia, ni le llega a los ojos. Más bien es tensa, nerviosa y lo hace parecer más asustado—. Vamos —le dice a Katsuki, jalándolo del brazo. La sala de espera ya está llena de gente, pero al menos encuentran dos sillas libres.
El silencio entre los dos se estira. No tienen ganas de hablar. La cabeza de Katsuki da vueltas. «Al menos está vivo, al menos está vivo». Pero Kaminari tiene veintiún años, igual que él, no debería estar pensando eso justamente.
Cómo van a ser demasiados héroes, se repite, si unos villanos lograron poner en jaque a la agencia de Endeavor.
Al final, el que no puede soportar el silencio es Kirishima.
—Bakugo, deberíamos hablarle a su familia, ¿no?
—¿Tienes el contacto?
—Podría buscarlo, creo que alguna vez lo anotó en algún lugar… —Kirishima se encoge de hombros—. Preguntarle a Jirou si no lo encuentro.
—Es demasiado tarde para preocupar a Jirou…
—De todos modos…
—Kaminari nunca habla de su familia —espeta Bakugo—. Deja que despierte.
En realidad sólo quiere disminuir la cantidad de gente preocupada en esa sala de espera. Mete las manos en la bolsa de la sudadera que lleva puesta. Así puede disimular los nervios y proyectar la imagen de que lo tiene todo bajo control, aunque en realidad esté en medio de una tormenta buscando un punto de apoyo para no caer a la deriva.
Si hubieran estado cerca quizá hubieran recibido esa llamada de auxilio.
«¿Podríamos haber hecho más?»
Qué pregunta estúpida.
Una enfermera se les acerca después de un rato.
—Preguntaron por Denki Kaminari, ¿no? —pregunta. Tiene voz calmada y dulce.
Kirishima asiente inmediatamente.
—Sí. Somos su contacto de emergencia.
—Ya lo subieron a piso. Está consiente —corta la enfermera—. Cuarto 403. No son horas de visita, pero… estamos haciendo una excepción por la situación. —Les extiende un pase—. Tienen media hora.
Katsuki toma el pase.
—Gracias. —Kirishima es el que contesta.
Suben hasta el cuarto piso en silencio. La habitación 403 tiene tres camas más. La primera está vacía. En la de en medio hay alguien dormido —o inconsciente, no hay manera de saber—, así que pasan sin hacer ruido. En la pegada a la ventana lo primero que Katsuki distingue es el amarillo del cabello de Kaminari en la penumbra, revuelto, sin orden ni concierto.
Ninguno de los dos sabe que decir hasta que Kaminari voltea.
—Ey… —dice. Luego se corta. Tiene el torso vendado. Su pecho sube y baja con dificultad.
Kirishima está a punto de echarse a llorar. Katsuki se mantiene impasible porque alguien tiene que hacerlo.
—Hay katsudon esperándote en casa —dice.
Kaminari sonríe, como puede. Tiene rasguños en la cara, muchos de los cuales probablemente no dejarán ni una cicatriz.
—Gracias —murmura.
—¿Estás bien? —pregunta Kirishima.
—Qué clase de pregunta es esa, imbécil —espeta Katsuki.
—Bueno, tengo todas mis extremidades. —Kaminari sonríe. Ni Katsuki ni Kirishima saben qué hacer, simplemente están parados a un lado de la cama—. Diré que estoy bien. —Intenta levantar el brazo derecho, donde tiene una venda también—. Aunque me dieron casi quince puntadas aquí. La cicatriz parecerá una «c». —Un momento de silencio. Katsuki se deja caer en la silla que está al lado de la ventana. Kirishima no se mueve de si sitio—. ¿Ya saben lo que pasó?
—Algo —responde Katsuki.
—Pero podemos hablar de eso después —interviene Kirishima—, ahora no es necesario.
—Ajá. —Katsuki mantiene el tono de su voz neutral porque hay alguien más en el cuarto—. Te ves como la mierda, por cierto.
—Bakugo, sé amable —le recuerda Kirishima.
—No importa —asegura Kaminari.
No es que esté siendo maleducado. Sólo es una observación.
—Intenta descansar, Pikachu. —Katsuki ignora a los dos. En realidad es admirable que haya quedado atrapado en un derrumbe y no esté más maltratado. Y esas palabras son su manera de decirle «me alegra que estés bien».
Porque esas últimas no van a salir de su boca.
—Gracias —dice Kaminari. Hay una pausa. Nadie sabe muy bien qué decir. Es demasiado tarde y, aunque no es una situación nueva a la que se están enfrentando, nunca han aprendido cómo reaccionar cuando ocurre—. ¿Creen que den algo bueno en la comida del hospital?
—No te van a dar hamburguesas, imbécil —le contesta—. O pizza.
—¿Ramen?
—No de la basura que comes.
—Es bueno.
—Basura. Puedo hacer un mejor ramen.
—Bakugo, todos sabemos eso —interviene Kirishima, después de alternar la vista entre los dos durante toda esa conversación.
—Por si a Pikachu se le olvidaba.
Kaminari sonríe. Si ignoran las vendas, el lugar, las circunstancias, parece que es una conversación normal entre los tres. Kirishima pasa una mano por su cabello. Katsuki se pone el pie.
—Vamos —dice y luego voltea a ver a Kaminari—. Descansa. Vendremos mañana.
—¿Vendremos mañana? —pregunta Kirishima.
—¿Estás sordo? ¿Qué carajos acabo de decir?
Nada está bien, pero pretenden.
De hecho, casi nunca nada está bien. El estado de emergencia es perpetuo cuando se trata de los héroes. Siempre hay un herido, un mal día, una cena fría que nadie reclama en una mesa vacía, un accidente, una deuda, un sueldo de mierda, una herida, un torso lleno de vendas. Pero a veces se alinean los astros y todo parece bien.
Es apenas un segundo.
Pero han aprendido a apreciarlo.
—Gracias por venir —insiste Kaminari.
—Ni lo digas —responde Bakugo.
—Iríamos hasta el fin del mundo.
—¿Iríamos?
—Bakugo, no salgas con que el que está sordo eres tú —lo reprime Kirishima. Fija su mirada en Kaminari—. Hasta el fin del mundo.
Palabras: 1009.
1) Es la segunda vez que uso este título porque poner títulos es una de las cosas más terribles del mundo. (La vez pasada que lo usé fue en un fic de Harry Potter, já).
2) He escrito incontables escenas en hospitales escribiendo fics de BNHA porque estos héroes tienden a accidentarse demasiado, pero esta es de mis favoritas hasta el momento.
Andrea Poulain
