Palabra: encuentro.
Encuentro desafortunado
I hope you're ready for a firefight
'Cause the devil's got your number tonight (they say)
We're never leaving this place alive
But if we sing these words we'll never die
Save Yourself I'll Hold Them Back, My Chemical Romance
El área está acordonada cuando llegan. Hay civiles que intentan preguntar qué ocurre, pero la policía los mantiene alejados. A ellos los dejan pasar.
—Hay una cacería dentro del hospital —les advierte uno de los policías.
Katsuki asiente y sonríe.
—Las cacerías se nos dan bien.
Todo está lleno de problemas. Por lo que Katsuki entiende en la primera media hora, no han logrado evacuar todo el hospital, los villanos están atrincherados en alguna parte entre el tercer y el cuarto piso —y sospechan que hay rehenes—, Endeavor está en el sexto y hay un montón de héroes vigilando. También sospechan que puede haber problemas en los sótanos.
Es una cacería.
El hospital es un campo de batalla.
Katsuki preferiría que fuera un lugar con menos cosas letales, pero no se puede tener todo en la vida. Lamentablemente.
Tienen que liberar a los rehenes primero y hay un grupo organizándose en la recepción. Katsuki aguanta sus ganas de interrumpir a todo el mundo, porque todos hablan por encima del resto y nadie se pone de acuerdo. Al menos, se dice, tienen un mapa del hospital y tienen una idea clara de dónde se concentraron los villanos. Al menos. El resto son sólo malas noticias. Conocen algunas singularidades de los villanos, pero no todas. No tienen comunicación con los héroes que se quedaron atrapados en los pisos de arriba, así que nadie puede coordinar ningún plan. No funciona la señal de ningún celular ni de comunicadores ni de nada. Es un caos.
Y está el asunto del sótano. Los villanos que emboscaron el hospital llegaron por allí y existe la sospecha de que todavía puede haber algún rezagado esperando su oportunidad.
No ve a Hawks por ninguna parte. Supone que está arriba. (Y si alguien tiene esperanzas de bajar, es él, aunque no duda que los villanos mantengan vigilado el perímetro como puedan por si ven al héroe número dos bajar volando).
A la que ve es a Miruko.
Quiere registrar el sótano.
—No puedes ir tu sola —oye la voz de un héroe que ni conoce ni le importa. Brazos de motosierra, lo bautiza en su cabeza. Absolutamente irrelevante en el panorama de los pros.
—¡Es mejor si no va una multitud! —espeta Miruko—. No queremos llamar la atención por si hay alguien y si no hay nadie tampoco tiene caso reducir las fuerzas de los que van a liberar a los rehenes.
—Lleva a alguien más contigo, al menos —implora el tipo brazos de motosierra.
Miruko pasea su mirada entre todo el grupo. Katsuki no se sorprende cuando sus ojos se posan en él, entornados. Él sólo asiente.
—Voy a ir con ella —le dice a Kaminari y a Kirishima—. Manténganse juntos.
Kaminari abre la boca para replicar algo.
—No es una orden —espeta Katsuki—, es un consejo. —Hay una pausa. Aprovecha para ajustarse el antifaz—. Más les vale estar enteros porque no voy a desperdiciar la cena de hoy.
«Cuídense», quiere decir.
Miruko se cruza de brazos, esperándolo.
—Vamos.
Se dirigen hasta las escaleras porque los ascensores no funcionan. Katsuki no dice nada. Mientras bajan.
—Oí que trabajas para Hawks.
—Ajá.
—¿Qué tal?
—Lo que esperas de Hawks —murmura Katsuki. Sólo quiere mantenerse enterado de lo que pasa lejos de él y lo deja hacer lo que mejor le parezca. No es su peor trabajo. Pero el sueldo tampoco es bueno—. No está mal.
Miruko se encoge de hombros.
—Sólo no vueles esté edificio, ¿quieres?
Katsuki le regala su mirada de «fue un accidente y lo sabes». La mujer no responde. Llegan hasta el segundo sótano en silencio.
—Al parecer aquí hay viejos túneles de drenaje o algo —informa Miruko— y por ahí entraron los villanos. Bueno, haciendo un hoyo, pero… deben estar por aquí. Alguien oyó ruidos y creemos que hay alguien.
Habla en voz baja.
Caminan entre los pasillos un rato. Es mitad bodega, mitad laboratorios en desuso.
—Siento lo del accidente, por cierto —dice Katsuki—. La mala prensa y eso.
—Ya pasó. Te despedí. Lo pagaste. Te fue mal. Supéralo.
—Sólo decía.
—Todo el mundo comete esos errores. Pregúntale a un héroe y verás que todos tienen ese tipo de recuerdos —habla con tono firme, pero bajo—. Me alegro de que te vaya bien. Subiste en el ranking.
—¿No te arrepientes de haberme despedido?
Miruko niega con la cabeza.
—No te hubieras quedado mucho tiempo, de todos modos —le responde—. No eres del tipo que está hecho para hacer de subordinado de alguien más ni del que va a formar un equipo de héroes. Eres como yo en ese sentido.
Todavía no oyen ningún ruido que no sean sus zapatos en el suelo, pero van alerta.
—¿A qué demonios te refieres?
—Vas a acabar abriendo tu propia agencia.
—Se necesita dinero para eso.
—No dije que mañana, imbécil. Sólo algún día.
Katsuki chasquea la lengua. No puede ni pagar las cuentas, mucho menos va a poder invertir en una agencia propia.
Siguen caminando en silencio.
El agua se filtra por algún lugar. Quizá están cerca de encontrar algo. Así que no vuelven a abrir la boca y se mantienen alerta. Un ruido de pasos. Miruko le dirige una mirada de «¿Oíste eso?» y Katsuki la apresura.
Después las cosas pasan demasiado rápido. Algo lo ataca desde la penumbra y le agarra un pie. «Algo» en realidad es un cable o algo parecido, pero no alcanza a ver bien en la oscuridad. Pierde el equilibro cuando alguien jala el cable y grita. Intenta lanzar una explosión para evitar que lo arrastren, pero no puede disparar nada lo suficientemente fuerte sin causar daños estructurales y tiene que recordar que está en los sótanos. No alcanza a ver a Miruko, pero la oye gritar también. Le frustra no ver al enemigo.
De repente algo le golpea la cabeza muy fuerte.
El mundo se funde a negro.
No sabe cuánto tiempo está inconsciente, pero cuando despierta no está en la mejor situación. Está atado a una silla. Hay esposas en sus manos y las tiene hacia su espalda. Intenta lanzar una explosión, pero no ocurre nada.
«Canceladores de singularidad», piensa.
No es algo bueno porque significa que, además, le quitaron las granadas.
Pero no es la primera vez que ha salido de una situación que los implique.
No ve nada, hay algo sobre sus ojos. Pero no le taparon la boca.
—¿Miruko? ¡¿Miruko?!
Por unos segundos, no hay respuesta.
—Todavía no vuelve en sí —le responde una voz que no conoce, de mujer—. Creo que le inyecté una dosis muy fuerte. —Katsuki abre la boca otra vez, pero no alcanza a decir nada cuando siente una mano bajo su barbilla, obligándolo a alzar la cabeza. Todavía se siente desorientado y le cuesta concentrarse—. Pero tú y yo podemos aprovechar el tiempo. Siempre me gusta encontrarme con héroes.
Katsuki traga saliva.
Tiene que salir de allí.
Palabras: 1157.
1) I am so not sorry for this. Especialmente por un cliffhanger. Hay un meme que se refiere a los escritores de fanfics que son crueles como malévolos cucarachones y pues eso soy hoy.
2) Si ya leyeron el capítulo 260 del manga, MIRUKO ME PUEDE PISAR LA CARA. Me encanta el personaje y por eso su aparición especial.
3) Y bueno, los insultos me los dejan en mi tacita de las lágrimas. Igual siguen siendo los primeros capítulos, no se crean que no voy a solucionar mis tremendos desmadres.
Andrea Poulain
