Capítulo 15. Jagar runor.

Cuando el avión de AstraZeneca aterrizó en Estocolmo, no resultó una novedad para nadie, dado que la empresa era de origen Sueco, así que era bastante normal tener visitantes de la compañía con frecuencia. Sin embargo, lo que llamó un poco la atención fue que Susanna estuviera a bordo de la nave. Durante las horas de viaje se encargó de tener una videoconferencia con su padre y contarle sobre su viaje a aquel país. También revisó algunas fotografías y descripciones d un catálogo de bienes raíces; era necesario reemplazar las oficinas de su compañía lo antes posible y sobre todo, asegurarse de que estuviesen bien custodiadas para que no sucediera lo de aquel atentado.

Después de aterrizar, el primero en salir del avión fue Sebastian, quien verificó que todo estuviese en orden en la pista de aterrizaje y no hubiese nada sospechoso.

-Bien señorita, puede bajar –dijo asomándose otra vez al interior del avión, esperando a que la chica se acercara a la puerta- ¿desea que la ayude?

-Creo que… sí –dijo al ver su situación; la herida de bala que recibió en la pierna no había sido mucho problema y no tendría repercusiones, pero era doloroso caminar, así que se ayudaba del elegante bastón que el mayordomo le consiguió días antes para hacerlo.

Sebastian le ofreció su brazo para que se recargara y ambos bajaron del avión. Ahí mismo los esperaba un chofer que los llevaría al hotel donde se hospedarían. Dos días antes, el mayordomo se había encargado de hacer las reservaciones pertinentes, así como de hacer arreglos para tener un auto con el cual desplazarse y un chofer disponible, en caso de necesitarlo.

El hotel escogido fue el Grand hotel de Estocolmo, y al llegar al lugar, Susanna se impresionó muchísimo. No sólo el país era por completo desconocido para ella, sino que era diferente a todo lo que había visto hasta entonces; si Inglaterra le resultaba fascinante, Suecia le resultó encantador. El hotel era grande y su arquitectura parecía clásica, muy ad hoc con el estilo de la ciudad.

-Me tomé la libertad de reservar esta suite con dos habitaciones y una sala con escritorio. Tal vez usted desee revisar los documentos que trajimos o lo que encontremos –dijo Sebastian mientras abría la ventana del cuarto, dejando ver la hermosa vista al Stockholms ström.

-¡Es precioso! –ella se asomó a la ventana y una gran sonrisa apareció en su rostro- en verdad te luciste esta vez.

-¿Qué tipo de mayordomo sería si no fuera capaz de seleccionar el mejor lugar para la señorita? –comenzó a desempacar las maletas.

-Lo sé… -dijo después de reír con su frase célebre- ¿y tú? creo que nunca había reparado en pensar si los demonios dormían.

-Qué bueno que pregunta… no, no tenemos necesidad de dormir, pero podemos hacerlo como un lujo. En situaciones normales me quedaría en otra habitación, pero dadas la circunstancias actuales, será mejor que monte guardia en la estancia del cuarto –dijo con solemnidad, señalando la sala que había en el cuarto y cerrando las puertas que la separaban de la habitación principal.

-¿Circunstancias actuales? –ella ladeó la cabeza.

-Así es. Temo que aquellos sujetos estén tras usted y debo protegerla a cualquier costo.

-Entiendo… de cualquier forma, hay otra habitación con una cama ¿no?... detrás de esas puertas –señaló con su brazo hacia el otro lado de la habitación.

-En efecto, pero como le he mencionado, no me hace falta dormir, así que estaré velando en la sala –sonrió con amabilidad y de inmediato sus ojos se fijaron en ella, con una mirada intensa, depredadora. Su sonrisa cambió de manera radical y con voz suave y seductora le dijo- a menos claro que usted desee que me quede con usted, en su habitación… en su…

-¡Suficiente! -Susanna se dio la vuelta para no encararlo y se asomó otra vez al balón, esperando que la brisa la refrescara un poco y le quitara el sonrojo de las mejillas. ¿Qué rayos estaba pensando ese demonio? No quería averiguarlo. Inclusive si la tentación fuese demasiada, no cedería ante tales provocaciones; no le daría esa satisfacción. Además, por momentos alguien más rondaba por su cabeza, y ese alguien le hacía sentir cosas distintas a lo que hacía el demonio; no había punto de comparación… aparentemente.

Se quedó pensativa por unos instantes, dejándose llevar por la tranquilidad y belleza de la ciudad, pero de repente algo la puso intranquila.

-¿Sebastian?

-¿Sí, Milady? –estaba detrás de ella, observándola. No le había quitado la mirada de encima ni por un instante.

-Siento una presencia… -su espalda se tensó y el mayordomo se sorprendió; no había sentido nada inusual en aquel lugar ¿sería parte de la habilidades de Susanna?

De inmediato los ojos rojos del demonio brillaron, buscando a su alrededor algo que pareciera fuera de lo normal. Incluso miro por otra de las ventanas, intentando vislumbrar esa presencia, pero no vio nada.

-Es un shinigami –ella lo dijo con frialdad en su voz, sin estar segura de lo que significaba y Sebastian se relajó un poco.

-En ese caso, no debe preocuparse. Hay shinigamis por todo el mundo, en todas las ciudades. Aquellos individuos que nos hemos topado son parte de la división de Londres y es natural que haya otra rama en Estocolmo. Además, aquí estoy para protegerla.

-¿Ah sí? No tenía idea… en realidad no se mucho sobre cómo operan los shinigamis -ella también se relajó un poco y después continuo diciendo- ¿qué hora es?

-La una y media de la tarde.

-Excelente –sonrió y volteó a ver a su mayordomo- aprovechemos para dar una vuelta por la ciudad. Comeré en algún restaurante tranquilo y mientras tanto quiero que investigues dónde se encuentran los mejores bares y clubes nocturnos de la ciudad ¿entendido?

-A sus órdenes, señorita.

Dicho esto, Susanna se metió a su alcoba para cambiarse y arreglarse para la tarde, vistiendo ropas casuales y cómodas. Si habían ido hasta allí, disfrutaría al máximo la oportunidad. Una vez lista, salió del cuarto. Sebastian la esperaba en la sala, vistiendo un atuendo con pantalones de mezclilla oscuros, un saco negro con corbata del mismo color y camisa blanca. Unos guantes negros no podrían faltar para completar el look relajado del mayordomo, sin hacer que se viera informal.

-El auto está listo –sonrió y le abrió la puerta.

Al salir del hotel un bellísimo auto plateado los esperaba y se dirigieron a un restaurante al estilo clásico sueco, excelente para disfrutar de una buena comida acompañada de música tradicional del lugar y desde una distancia moderada, un muchacho rubio y de ojos verdes los seguía.

-Nada mal… en días así, puedo disfrutar mi trabajo –dijo mientras bebía una naranjada con muchos hielos y le lanzaba una sonrisa coqueta a una de las meseras del lugar.

Su principal problema durante la misión que se le había asignado, había sido el no ser descubierto por Susanna. Hasta ahora, Sebastian no había sido un problema, pero la chica era un caso por completo diferente; nada que un pequeño cambio en su look no remediara: Ronald llevaba unos pantalones de vestir en color negro y un chaleco que combinaba, sin corbata, con las mangas arremangadas y un gorro juvenil con el diseño de una calavera en uno de los lados. Muy adecuado para él y con un poco de suerte y habilidad, podría pasar desapercibido.

Continuó siguiéndolos el resto del día, y de paso visitó algunos sitios de interés en la ciudad. Bellísimos monumentos y hermosas galerías de arte que impresionarían a cualquiera. Ya entrada la noche, cumplió sus deberes y envió el reporte del día al cuartel general.

-William pidió un informe detallado, así que espero que sea de su agrado –terminó de atar el papel- año 2015 y siguen usando palomas mensajeras… hablando de retrógradas… -dijo el joven shinigami mientras soltaba una paloma blanca desde la ventana de su hotel.

"Reporte de actividades de Susanna Serafer.

13 de junio de 2015.

Susanna Serafer llegó al aeropuerto de Estocolmo en esta fecha, acompañada de su demonio mayordomo. Se hospedan en el hotel Grand Hotel de Estocolmo (¡vaya lugar!) en una de las suites principales. Arribaron a las 12:30 del día y después de instalarse en su habitación (por alguna razón sólo alquilaron una), salieron a dar un paseo en un Mercedes Benz clase CLA de color plateado, rentado. Es un coche hermoso. Me encantaría tener uno así, pero supongo que no son muy útiles siendo un shinigami. Ni hablar, me quedaré con las ganas

Hacia las dos de la tarde, la chica comió en un restaurante tradicional sueco. No alcancé a ver lo que comió, pero parecía carne y sopa. No pidió postre, cosa que fue muy triste porque no pude terminar con mi almuerzo. Tuve que pedirlo para llevar. Después de ahí visitaron el Museo Nacional de Estocolmo donde compraron postales y separadores de libros de colores diferentes y con fotos de monumentos importantes que al parecer son para su padre adoptivo y sus amigos. También compraron una guía turística.

Después fueron al Moderna Museet y ella mostró gran interés por la exposición de arte moderno que había ahí. Esas pinturas modernas no tienen una forma definida, así que no sé cómo le pudo interesar, pero en gustos se rompen géneros… El demonio, Sebastian Michaelis estuvo en todo momento alerta ante cualquier problema que se pudiese suscitar y se encargaba de procurarle una silla a Susanna cada vez que lo necesitaba, debido a que por el momento utiliza un bastón para ayudarse a caminar, resultado de una herida de bala hace unos días. Él actúa como un guardaespaldas la mayoría del tiempo, pero durante sus visitas a los museos parecía saber mucho sobre arte, las explicaciones que pude escuchar eran de verdad interesantes.

Por la noche visitaron una taberna con temática de vikingos. Había cascos, espadas y escudos por todos lados ¡fue increíble! No tenemos muchos de esos lugares en Inglaterra y francamente creo que los bares de Londres son muy serios a comparación de los suecos. Además había bebidas exóticas e interesantes, como el "aquavit" y los tarros de cerveza eran al estilo vikingo, de madera y decorados con mucho detalle. También había una banda de rock tocando en el lugar.

Pude observar a Susanna y a Sebastian desde el segundo piso gracias a mi aguda habilidad para infiltrarme en esos lugares. Ella se sentó en la barra, mientras el demonio la observaba desde lejos, sentado en una de las mesas del fondo. Al parecer ella le pidió que no se acercara mucho y a él no le quedó más remedio que obedecer. La chica bebió en total 5 tarros de cerveza de barril (me parece que tiene mucha resistencia al alcohol para ser una mujer joven), comió cacahuates, platicó con el muchacho de la barra y algunos otros chicos que se acercaron a ella. Por alguna extraña razón, cada uno de ellos derramó cerveza sobre su pantalón o tuvo pequeñas quemaduras ocasionadas por su encendedor mientras hablaban con ella, cosa que los hacía retirarse del lugar. Todos excepto uno, que logró evadir esos "accidentes" y entabló una amena conversación con Susanna. Todos esos accidentes fue muy cómicos y cada uno fue causado por pequeños cacahuates que el demonio arrojaba para mover sus tarros, aunque parece que de manera natural puede manipular el fuego.

Creo que Susanna y ese último muchacho iban a intercambiar números, cuando el demonio se les acercó con actitud amenazadora y ahuyentó al chico, haciendo que ella se enojara y bebiera otros dos tarros de cerveza. La naturaleza sádica del demonio sale a relucir cada vez que hace enojar a Susanna, cosa que fue bastante frecuente en el bar, pero tal vez sólo se debió a la actitud posesiva hacia ella. A fin de cuentas, quiere quedarse con su alma ¿no? A pesar de ello, no pude evitar pensar que le dieron celos. ¡Qué locura!... tal vez el aquavit comenzaba a hacer efecto… ¡pero sólo tomé un vaso para probarlo! Sería incapaz de beber mientras estoy en servicio... no desde la última reprimenda… ¡En serio!

Al final de la noche, ambos regresaron al hotel. Para entonces, la chica estaba ligeramente ebria y bromeaba con el demonio. Mantuvieron una plática muy casual y parecían pasarla bien. Ambos. Cuando llegaron a su habitación, ella se fue a dormir en seguida y el mayordomo se quedó en la sala, montando guardia y mirando los alrededores del hotel.

Esas fueron las actividades de Susanna Serafer el día de hoy. Por lo que escuché, mañana comenzarán a investigar sobre su familia y algo relacionado con la runa "Gar".

Sin más por el momento.

Ronald Knox."

El rostro de William lucía molesto mientras leía el reporte del shinigami. Es verdad, había pedido un informe detallado, pero los comentarios de Ronald estaban de más, eso sin mencionar los detalles inútiles. Se sobó las sienes con ambas manos y respiró hondo para calmarse. Al menos parecía que Ronald estaba cumpliendo con su deber y no les quitaba los ojos de encima, pero siempre estaba el riesgo latente de ser detectado.

Después, dobló otra vez la carta con el reporte de Ronald y la anexó a un expediente que decía "Serafer" con letras cursivas. No se sentía con la suficiente capacidad para agregar notas adicionales al expediente, eran muchísimos los pensamientos e ideas que le pasaban por la mente en esos momentos y todo eso le causaba gran frustración. Por un lado todavía no tenía suficiente información para hacerse a la idea de lo que podría suceder si el famoso enlace se concretaba, y eso atrasaba su trabajo. Además, esa conducta errática de Sebastian le disgustaba mucho. De por sí la sola idea del individuo ponía sus nervios de punta y sus actitudes soberbias lo enfadaban todavía más, en especial cuando parecía manipular a Susanna para que actuara como él quisiera o limitándola. Siempre quería salirse con la suya y esa "pseudo omnipotencia" era simplemente detestable. Por supuesto que ese tipo de pensamientos estaban limitados por completo al trabajo. Sí; ningún otro tipo de estímulo externo condicionaba sus pensamientos…

-¡Qué celos! -gritó una voz dramática desde la puerta de su oficina.

-¡No, por supuesto que no! –contestó William de inmediato, pero recapacitó tan rápido como pudo y se acomodó los lentes- Grell Sutcliff ¿quieres decirme por qué vienes a gritar a mi oficina?

-No es justo. Ronald está de vacaciones pagadas con viáticos en Suecia y por si fuera poco, todo el día vigila a Sebas-chan ¿por qué no me enviaste a mí? Tengo mucha más experiencia que él –el pelirrojo se acercó al escritorio del shinigami y se recargó en él.

-Es precisamente por esa actitud tan "entusiasta" que no lo hice.

-Oh Will ¿será posible que estés celoso?

-Honestamente… no digas tonterías y si no tienes más trabajo que hacer regresa a tu casa. En cuanto regrese el Sr. Knox seguiremos trabajando horas extras –dijo antes de guardar el expediente en el archivero- ¿celoso, yo?... qué estupidez... –siguió murmurando cosas incomprensibles mientras Grell salía haciendo rabieta.

Al día siguiente, Sebastian despertó a Susanna a las ocho de la mañana, una hora adecuada para comenzar con las investigaciones. Durante la noche se había dado a la tarea de señalar puntos de interés en Djurgaden. La única pista que tenían era el nombre de la locación y la runa Gar. Por suerte, aquel lugar no era demasiado grande, ya que era sólo una isla que podía recorrerse en un día.

La isla quedaba casi en frente del hotel, entonces no les tomó mucho tiempo llegar. El clima era cálido así que Susanna vestía unos pantalones de mezclilla, una blusa sin mangas y un suéter ligero, mientras que Sebastian llevaba un atuendo muy parecido al del día anterior.

-¿Lista, señorita? –el mayordomo se paró junto a la puerta, esperan a que la chica diera la indicación para salir y una vez en el auto, le dio la guía de turistas que había marcado la noche anterior. Tenía separadores y anotaciones en diferentes páginas- marqué todos los sitios de interés en Djurgarden. Es seguro que lo que estamos buscando estará escondido, y qué mejor lugar para hacerlo que un lugar muy concurrido y de difícil acceso.

-Tienes razón. Veamos –le dio una ojeada al libro- comencemos por el museo Vasa.

-Como usted ordene, Milady.

La temática del museo era de barcos, por lo que había una exposición grandísima de objetos que usaban los marineros, pedazos de barcos encallados y mapas antiguos. No había mucha gente y eso les dio libertad para buscar pistas en todos lados. Pasaron casi quince minutos y de repente Sebastian alzó la voz.

-¡Lo encontré! –sonrió y esperó a que la chica se aproximara.

-¿Qué es? –dijo mirando a su alrededor. Estaban frente a un barco de madera, con exquisitos detalles grabados.

-Mire ahí –señaló hacia la proa, casi tocando el piso- es la runa "Os"

-Eso quiere decir que vamos por buen camino. ¿Crees que sigan un orden? –ella sonrió

-Es difícil saberlo, pero no está escrita de manera deliberada. Debe indicar algo. Cerca de aquí debe haber otra runa –el mayordomo pensó por un momento- salgamos del museo. Tal vez esté en la afueras.

-Bien, pero le experto en runas eres tú, así que…

-No se preocupe… -tomó un bolígrafo y un papel de su saco y comenzó a escribir- tome, es un esquema de las 9 runas –ella lo tomó y lo estudió mientras salían del museo.

Caminaron por los alrededores del museo, mirando las estatuas, bancas, piedras y postes del lugar, buscando otra runa. El grabado en el barco era de unos cinco centímetros, así que sería difícil de encontrar.

Un poco adolorida de la pierna, Susanna se sentó en una banca por unos momentos, suspirando y preguntándose qué sería lo que seguía. Miro hacia el cielo y sintió algo extraño con la yema de sus dedos, que estaba jugueteando con el metal del asiento. Se paró para observarlo y sonrió.

-¡Sebastian, encontré otra! –casi enseguida el mayordomo estuvo junto de ella- parece que es… -miró el papel que él le había escrito, tratando de identificar el nombre de la runa.

-Es Ior. La serpiente

-¿Eso quiere decir que estará en el zoológico? –volteó hacia el otro extremo de la isla, donde había visto un letrero que indicaba el camino hacia aquel lugar.

-No lo creo. Esa runa significa límite. De acuerdo a la mitología nórdica, una serpiente era la que delimitaba Midgar y cuando se están leyendo las runas, significa que se deben considerar los límites propios… -si voz era serie y taciturna, parecía que no estuviese del todo ahí- en este caso no sé qué pueda significar.

-Está en una banca, supongo que uno se enfrenta a la limitación del cansancio y por eso se sienta pero… ¿será posible que se refiera a los límites de la isla? –de inmediato los ojos del mayordomo se mostraron sorprendidos y sonrió con amabilidad.

-Muy buena idea señorita, como era de esperarse. Vayamos hacia la orilla –ambos caminaron hasta toparse con un camino empedrado que daba al río y justo ahí había una roca que sobresalía, ya que su color gris tenía una tonalidad un poco más azul.

-¡Ahí hay otra! –ella señaló.

-Esa es Ac, la runa del roble… me parece que es claro que debemos buscar un roble… -miró a su alrededor- quizás en una zona con más árboles…

-Espera –tomo la guía de turistas y buscó algo en el índice- parece que hay un roble muy antiguo hacia el sur… ¡aquí" –le mostró el mapa.

-Está un poco lejos ¿no le duele la pierna?

-Tonterías, sigamos –y comenzó a caminar. La verdad era que su pierna le molestaba un poco, pero era demasiado orgullosa como para aceptarlo. Detestaba mostrarse frágil ante Sebastian y estaba segura de que tomaría la oportunidad para hacer alguna de las suyas, así que no quiso arriesgarse. Un poco de dolor no le haría mucho daño.

Caminaron casi dos kilómetros cuando pudieron ver el viejo roble. Era un árbol enorme y ancho, con hojas que daban una exquisita sombra, muy conveniente para el sol que comenzaba a brillar y causar mucho calor. Ambos buscaron alrededor del árbol, pero no había runas escritas por ahí.

-¿Habrá otro roble cerca? ¿O será que nos equivocamos de pista?

-Estoy seguro de que era runa significaba roble. No tiene otro significado y además mis años de experiencia…

-Ajá, ¿y dónde está la siguiente pista?... –el mayordomo se quedó en silencio y ambos miraron a su alrededor. El parque era precioso, verde y alegre, ideal para hacer un día de campo o pasear en bicicleta.

Y de repente, algo llamó la atención de la chica. Era una vieja cabaña al estilo rústico, casi escondida entre los árboles y la vegetación. Parecía estar abandonada, pero desde donde Susanna estaba parada, alcanzaba a ver un vitral en una de las ventanas. Era la heráldica de su familia en colores rojo, blanco y azul. A esas alturas, ya le eran inolvidable el escudo con las alas.

-¡Ahí! Es el escudo de lo Sarafer… -tan rápido como pudieron se acercaron a la cabaña. En efecto, estaba abandonada y la cerradura estaba muy oxidad- entremos.

-Permítame –Sebastian se quitó los guantes negros con lentos movimientos que le parecieron hipnóticos a la chica. El contraste entre las blancas manos contrastando con sus uñas negras le parecía peligrosamente atractivo. Después tomó la chapa y la rompió, dejando caer los pedazos de metal oxidado entre sus manos. Después la miró como pidiendo permiso y entró a la cabaña- será mejor inspeccionar primero. Su abuelo no era una persona muy confiada, y dudo que haya ocultado algo sin las protecciones adecuadas.

Recorrió el primer piso de la cabaña y no encontró nada peligroso, así que le indicó a la chica que pasara. Estaba oscuro a pesar de que era pleno día. Las ventanas estaban llenas de polvo y muy sucias; casi no dejaban entrar la luz. Al fondo había una puerta cerrada y en cuya chapa estaba otra runa grabada.

-Cweroth… la pila funeraria.

-¿Debemos buscar un ataúd? –ella parecía confundida.

-No. Significa fuego de destrucción y purificación. Es probable que necesitemos quemar la puerta o la cabaña para ir al siguiente paso.

-¿Es posible quemar sólo la puerta? –ella preguntó mientras el mayordomo examinaba la puerta y la construcción de la cabaña.

-No estoy seguro. La madera está muy húmeda y si la destruimos por completo, tal vez se caiga toda la cabaña y podríamos levantar sospechas.

-Muy bien. Entonces destruye sólo una parte de la puerta.

-A la orden –y entonces los ojos del demonio se iluminaron. Resplandecían de rojo profundo y ardiente mientras su mano derecha prendía fuego a la parte posterior de la puerta.

Tardó un par de minutos, ya que la humedad impedía que se prendiera toda la madera, pero eso ayudó a que no toda la entrada se quemara. Las llamas eran intensas y parecían una oleada de calor incesante. Tanto que era antinatural que ardieran de ese modo. Pasaron unos minutos antes de que tres cuartos de la puerta estuvieran deshechos, dejando ver que detrás de ella sólo había un pequeño espacio cubierto por una gran roca y sobre esta, había otra runa grabada.

-Chalc… -dijo con seriedad el demonio, aún con sus ojos felinos y amenazadores, pero antes de que ella pudiese preguntar, dijo- significa misión cumplida –y entonces sonrió con satisfacción, dejando ver sus afilados colmillos. Despacio puso su mano sobre la piedra, que estaba muy caliente después de haber estado expuesta a la lumbre y hubo un sonido como si algún tipo de mecanismo se hubiera accionado.

Con mucha lentitud, la piedra se movió y dejó ver lo que parecía ser una especie de resbaladilla hecha de roca.

-Pues sólo es una nuestra opción –ella estuvo a punto de lanzarse, pero Sebastian la detuvo agarrándola por el hombro.

-Iré yo primero, para prevenir cualquier contratiempo –esperó a que la chica asintiera- espere unos cuantos segundos antes de lanzarse.

Y así fue. El primero en bajar fue Sebastian, quien tenía una enorme sonrisa en el rostro al hacerlo. Unos diez segundos después ella se lanzó, agarrando su bastón lo más fuerte que pudo, pero la caída era violenta y decidió soltarlo para cubrirse la pierna herida. Por suerte no se lastimó, pero si recibió unos cuantos golpes en la otra pierna y la espalda.

No fue una bajada muy larga, nunca esperó que el fondo estuviera tan profundo y justo antes de llegar a él, pensó que la caída sería dura: la resbaladilla quedaba a unos tres metros del piso. Por suerte, Sebastian estaba ahí para atraparla.

Ella cayó de frente al mayordomo, y con mucha suavidad la agarró por la cintura, amortiguando la caída para que no se lastimara. Las manos de Susanna reposaron en su pecho por unos instantes, formando como una barrera entre ella y el demonio, pero aun así sus rostros quedaron muy cerca. Al principio ambos parecían sorprendidos, y se notaba en lo abiertos que tenían los ojos, pero en cuestión de milésimas de segundo, Sebastian cambió su mirada, todavía con el color demoniaco en sus pupilas, brillando y embelesando a la chica, quien no supo hacer.

Y… sí… se quedó en suspenso. Ustedes disculparán, pero es mi deber como autora el dejarlos a la expectativa. El qué pasó después, lo averiguaremos en la próxima actualización, además habrá escenas de acción, suspenso y uno que otro golpe.

Por cierto, el nombre del capítulo, "jagar runor" significa persiguiendo runas en sueco, o al menos eso dice google. Lo siento, no sé hablar sueco, pero si de casualidad alguien sí lo habla y está mal escrito, por favor avíseme para corregirlo.

Muchas gracias por seguir la historia y que tengan un bonito fin de semana.