Palabra: victoria.


Pokédex

All of your flaws and all of my flaws,
When they have been exhumed
We'll see that we need them to be who we are
Without them we'd be doomed

Flaws, Bastille


Cuando no estaba patrullando, estaba en el teléfono.

—Bakugo, Hawks no contesta.

—Seguro está en medio de algo, ¿para qué carajos lo buscas? —Todoroki parecía creer que siempre que Hawks no le contestara el teléfono, él estaba disponible.

—Prometió enviar los resultados de un par de cosas que estaba analizando —dice Todoroki.

—Háblale a su asistente personal para eso. —Katsuki gruñe—. No estoy en Fukuoka como para vigilar qué hace y qué no hace.

—Su asistente tampoco contesta.

Katsuki vuelve a gruñir.

—Pues igual tienen una junta o yo qué sé. Inténtalo más tarde —le dice. Hawks es bastante importante, como héroe número dos. Aunque lleva semanas ya cumpliendo las tareas del número uno porque Endeavor está en coma y nadie sabe si va a despertar algún día; el ranking no se ha movido sólo porque no hay un protocolo específico para esos casos. Técnicamente, Enji Todoroki nunca se retiró—. Estoy intentando disfrutar de mis horas de descanso.

—Intenta hablarle, ¿por favor? —pide Todoroki—. Hubo otro caso con una singularidad elemental, de fuego. Fue en Hokkaido.

—¿En serio?

—Me habló Tokoyami —confirma Todoroki.

—¿Hay muertos?

—No. —Una pausa—. Bueno, no además de…

—La persona que provocó el incendio.

—Sí.

Katsuki gruñe.

—Intentaré hablarle. ¡No prometo nada! ¡Y no soy su asistente personal! —Cuelga antes de que Todoroki tenga tiempo de decirle algo más. Deja el celular en la barra de la cocina y vuelve a la sala, donde Eijiro y Kaminari están discutiendo sobre algo que Katsuki ni siquiera registra.

—¡Ey, Katsuki! —Eijiro sigue llamándolo por su primer nombre desde hace días, así que él hace lo mismo—. Necesito hacer un intercambio. —Le enseña el celular—. ¿Por favor?

Katsuki gruñe y vuelve por el suyo a la barra de la cocina.

—¿Qué quieres?

—No sé, ¿qué tienes…? ¿Puedo ver?

«No».

—Sólo dime qué quieres y te digo si lo tengo, maldita sea.

—Vamos, déjame ver. —Y antes de que pueda decir que no, Eijiro le arrebata el celular de las manos y es demasiado tarde. Katsuki intenta quitárselo, pero después de años de convivencia Eijiro sabe exactamente cómo evitarlo. Es capaz de ver el momento en el que se da cuenta por la manera en la que abre los ojos por sorpresa—. Katsuki… ¿por qué tienes… —intenta contar, pero no llega a ningun lado— demasiados magicarps? Y, segunda pregunta, ¡¿por qué todos se llaman Deku?!

Sólo gruñe como respuesta.

—¡Y te quejaste de mis rattatas llamados Nedzu! —Kaminari se acerca hasta Eijiro, para ver la pantalla del celular. Sonríe.

—¡No me quejé!

—¡Pusiste una cara! —insiste Kaminari.

Katsuki sólo pone los ojos en blanco. Después de dirige a Eijiro.

—Sólo decide qué quieres.

—¿Uno de los magicarp llamados Deku?

—¡No! ¡Elige otra cosa!

—En serio —interrumpe Kaminari—, ¿por qué? —Le cuesta demasiado contener la risa.

—Oh, mira, ¡tiene uno para ti! —Eijiro sonríe—. Un par de Pikachus llamados Kaminari.

—¡Quiero ver!

Katsuki se queda plantando donde está. Sólo quiere que dejen de revisar su celular. Desvía la mirada mientras los dos idiotas siguen revisando hasta que la voz de Eijiro lo devuelve a la tierra.

—¿No tienes uno con mi nombre? —Su expresión es entre divertida y frustrada.

Siente la tentación de decirle que no, sólo para que deje de revisar el pokédex. Pero en vez de eso extiende una mano, pidiéndole el celular. Y busca. Hasta que lo encuentra.

—Aquí —le dice.

Kirishima vuelve a tomar el celular y sonríe.

—¡Un gible!

Parece encantando.

Pues bien. Katsuki entierra las manos en la bolsa del pantalón, sin decir nada. Kaminari y él siguen comentando sus elecciones de nombres hasta que Kirishima por fin decide qué carajos quiere y pueden hacer un intercambio.

Pero luego dice algo.

—Prometo que si algún día tengo un typhlosion le pondré Katsuki.

Y tiene la desgracia de sonreír.

Katsuki siente que la sangre le sube a la cabeza e intenta evitarlo. Pero se pone rojo y es demasiado obvio y Kaminari sonríe con esa sonrisa que pone de niño que rompió toda la vajilla y luego la escondió atrás de los muebles.

—Eres adorable cuando te avergüenzas de algo, Kacchan —comenta.

—¡No soy adorable, carajo!

Eijiro se ríe.

Luego ocurre algo extraño. Mira a Kaminari y él asiente. ¿De qué carajos se está perdiendo? Frunce el ceño. Ni siquiera se ha movido del lugar donde se quedó cuando Eijiro le arrebató el celular y descubrió los magicarps llamados Deku.

(Que algún día van a ser todos gyarados llamados Deku, como que él se llama Katsuki).

Así que ellos dos son los que se ponen en pie del sillón.

—Bueno, estábamos hablando… —empieza Kaminari.

—Oh, no —dice Katsuki. Da un paso para atrás, pero choca con la televisión.

—… y descubrimos algo… —dice Eijiro.

—No sabemos cómo decírtelo.

Se le corta la respiración. Ni siquiera sabe a dónde va la plática y tiene miedo. Tiene mucho miedo. Además le están dando vueltas y odia que la gente le dé vueltas a las cosas. Si todos fueran directos el mundo sería un lugar mejor.

—En serio, ni idea de cómo.

—Estuvimos dándole vueltas, pero… —Kaminari se pasa una mano por el cabello en un gesto nervioso.

—¡Sólo díganlo! —explota Katsuki.

Eijiro se pone rojo, pero es el que suelta la sopa.

—Nos gustas.

—Eso —añade Kaminari, aparentemente muy satisfecho de su intervención.

—Por eso no queremos que te mudes.

—Sin nosotros, quiere decir —explica el rubio.

—Y no nos molesta que nos quites las cobijas —añade Eijiro.

—Aunque podrías moderarte, en serio —aporta Kaminari.

Katsuki está petrificado. Casi agradece que no lo dejen hablar, porque apenas si les está poniendo atención mientras listan sus razones.

—Entonces queríamos saber…

—… si… bueno… —Kaminari vuelve a hacer su gesto nervioso con el cabello—. Queríamos saber si te gustamos o algo.

—Creemos que sí.

—Pero estamos preguntando.

Katsuki abre la boca y luego la cierra. Los otros dos se quedan callados y él está en un estado semi catatónico. No dice nada. Aprieta los puños. Evita la vista de ambos. Vuelve a abrir la boca y a medio camino se le olvida lo que quiere decir.

Hasta que suelta un gruñido.

—¡¿Cómo carajos se puede besar a dos personas a la vez para no hablar de sentimientos?! —explota.

Se le quedan mirando.

—¿Eso es un sí? —pregunta Eijiro.

Katsuki gruñe.

—Kacchan, responde —le pide Kaminari.

Y entonces alza la vista, sin saber a dónde mirar.

—¿Sí?

—¿Es pregunta o afirmación? —pregunta Eijiro.

—Afirmación.

—Lo dijiste como pregunta —reclama Kaminari.

—¡Sólo es un sí, carajo! —Respira hondo.

Sacar ese sí de su pecho se siente como una victoria. La sonrisa que le dirigen los dos imbéciles después, también.


Palabras: 1117.

1) Katsuki se dedica a nombrar a los pokemones de su pokedex como la clase 1-A. No lo digo yo, lo dice una voz en mi cabeza. La idea de los magicarp llamados Deku es de Gaheller y yo tenía que traerla a la vida. Para los demás consulté a amigas que sí saben de Pokemon (no como yo).

2) ¿Ven? Les dije que el slowburn iba a llegar a algún lado. Disfruten el capítulo de hoy que es fluff. Porque el siguiente de hoy (espero), quien sabe qué sea.


Andrea Poulain