Palabra: rojo.


Medusa

The stain of red that colors the pavement
Painted with blood of somebody you love
Is this the sacrifice for the broken
Losing the purest of what's in your heart

Red, Survive Said The Prophet


Lo primero que Katsuki ve, después de destrozar una de las ventanas, es oscuridad. Entra granadas por delante, porque no quiere que la loca de los cables lo sorprenda, no de nuevo. Ya lo dejó inconsciente una vez, no va a volver a pasar.

Lo segundo que ve es a Eijiro Kirishima. Cubierto de cables, pero de pie. No tiene uno de los engranes del traje que le protegen los hombros —si es que tienen algo útil, además de existir— y respira con dificultar. La joven del cabello de cables —«Medusa», decide bautizarla Katsuki, para poder llamarla de algún modo en su cabeza— está frente a él, así que le bloquea un poco la vista. Intenta moverse cuando oye el vidrio hacerse pedazos a su espalda, pero Eijiro aprovecha que lo está sujetándolo a él para impedirle moverse.

—¡Katsuki! —sonríe.

Cómo es capaz de sonreír en una situación así se le escapa a Katsuki, pero no lo cuestiona. Su rostro es una mueca.

—Parece que necesitas ayuda.

—Algo…

—Tú…

—¡Kacchan, cuidado!

Los siguientes minutos son borrosos. Evita que Medusa lo agarre, pero eso no quiere decir que salga ileso. Las granadas le ayudan a bloquearla. Deku se acerca lo más que puede, intentando encontrar un punto débil. Pero la chica es buena. Katsuki se fija en su rostro por primera vez mientras pelea con ella: ojos entornados, una cicatriz que le cruza la cara en diagonal, apenas evitando su ojo derecho y dejándole destrozado medio labio del lado izquierdo. Ni Deku ni él están nunca lo suficientemente cerca como para que use sus manos, pero Eijiro puede acercarse mucho más, aun en su situación.

Con la piel endurecida puede romper los cables una y otra vez, pero Medusa puede seguir haciéndolos crecer. Katsuki puede mantenerse alejado de sus garras con explosiones, pero, de nuevo, ella puede seguir haciéndolos crecer. Puede ver a Deku por el rabillo del ojo, que parece tenerlo todo bajo control, dada su situación.

Consigue acercarse a Eijiro, sólo un poco.

—¡¿Había alguien más contigo?! —grita.

—¡Tetsutetsu!

—¡¿Y?! —Katsuki lanza una explosión—. ¡¿Dónde está?!

—¡Lo cubrí para que fuera a pedir refuerzos! —Una pausa. Más golpes. Deku grita algo que no alcanzan a oír bien—. ¡¿Ustedes no saben dónde está?!

Katsuki no tiene tiempo de contestar, pero supone que su rostro lo dice todo. Puede ver la expresión preocupada de Eijiro un momento. Luego tiene que preocuparse porque los cables no lo atrapen y en el proceso pierde una de las granadas.

—Mierda —maldice, más para sí que para nadie. Suelta una explosión para evitar que los cables lo agarren—. ¡Muere, carajo!

Medusa es buena en lo que hace. Sabe controlar su cabello, sabe protegerse. Es experimentada para pelear. Katsuki jura que está entrenada en combate. Al menos por lo que ha podido ver. Antes de que pueda lanzar otra explosión, le agarra la muñeca que ya no está protegida por la granada. Él reacciona a tiempo y no oye ningún hueso romperse, pero el dolor es casi insoportable. Lo ignora sólo para poder seguir usando su mano. Ya se preocupará más tarde, cuando la vea esposada, cuando ella responsa por la muerte de Hawks y por todos esos huesos que le rompió la primera vez que se la encontró.

—Hablas mucho, ¿sabes?

Definitivamente está entrenada en combate si puede con los tres al mismo tiempo. Al menos sabe las bases.

Y puede con los tres al mismo tiempo porque los mantiene alejados, incapaces de acercarse a ella, de ponerle un solo dedo encima a alguna parte de ella que no sea el cabello que tiene.

Necesitan una estrategia.

Esa es el área de Deku, realmente. Casi puede ver sus pensamientos salirle de la cabeza mientras se defiende.

Sin embargo, ese momento nunca llega.

—¡DEKU!

Grita porque sabe que Deku no oye el ruido que hace el cable al cortar el aire y atacarlo por detrás. Se da la vuelta un poco ante la advertencia y sube el brazo instintivamente, pero no es suficiente para protegerse y no acabar noqueado. Ni siquiera alcanza a activar su singularidad por la sorpresa.

«Carajo», piensa Katsuki.

Justo lo peor que puede ocurrirle en ese momento.

—Uno menos —sonríe Medusa.

—Todavía tienes que acabar con nosotros —le recuerda Eijiro.

Parece que no está cansado, pero Katsuki lo conoce mejor. Puede ver cómo respira. Está cerca de su límite. Eso también le preocupa.

—¿Kacchan…? —Es una voz en su oreja. Una voz que estira la primera «a» y reconoce perfectamente—. Me dijeron que estabas allí adentro… ¿Kacchan…?

Gruñe como única respuesta. Está ocupado preocupándose porque no lo maten a él ni a Eijiro.

—Llegaron los refuerzos.

Entorna los ojos. Escapa del cabello de la mujer propulsándose hacia arriba.

—Pues que no tarden demasiado —dice por lo bajo, mientras intenta dirigir su trayectoria para acercarse más a Medusa y no sólo a su cabello.

No lo logra. Los cables lo lanzan hacia un lado. Eijiro intenta alcanzarlo en un reflejo y Katsuki puede ver en cámara lenta que es un error, porque Medusa lo ve. Cae de lado, amortigua su caída con un brazo, el que no tiene la mano lastimada. Eijiro no lo alcanza. Los cables alcanzan su cuello antes y, al sentirlos, lo endurece.

Katsuki ve cómo intentan estrangularlo.

—Muy bien —espeta la mujer—. Me harté de ustedes. Son una maldita molestia. —Eijiro intenta zafarse, sin lograrlo. Los cables lo rodean sin piedad—. Ríndete —le dice a Katsuki—. A menos de que quieras verlo morir cuando su singularidad por fin se rinda. —Chasquea la lengua. Katsuki odia ese gesto en el momento—. Sé que ese momento no está lejos.

Katsuki ve rojo.


Palabras: 949.

1) Odio escribir peleas. No sé por qué lo hago. Prefiero lidiar con lo que pasa después, pero bueno. Aquí no podía salvarme.

2) Sí, Katsuki la bautiza Medusa en su cabeza por razones obvias.

3) Siento la tardanza pero fue fin de semana de convención y creo que mi cerebro todavía está muy cansado y a dos segundos del colapso por todas las cosas que quiere escribir. (Nada más que mis deditos no son lo suficientemente rápidos).


Andrea Poulain