Palabra: silencio.
Corriente eléctrica
And you want to live forever in the lights you make
When we were young we used to say
That you only hear the music when your heart begins to break
Now we are the kids from yesterday
The Kids From Yesterday, My Chemical Romance
El silencio se extiende y se posa ante él. Ve rojo y luego el rostro aterrorizado de Eijiro, porque no puede liberarse. No es la primera vez que están en una situación así, en cualquiera de los dos papeles.
Son héroes y tienen pésima suerte. Han visto más mierda de la que cualquiera debería haber visto a los veintidós años.
Medusa podrá ser muy poderosa, pero no los conoce.
Katsuki alza las manos. Un poco. Necesita que aleje los cables, que se crea un poco más, que piense que los tiene danzando en las yemas de sus dedos a placer. Con el rabillo del ojo se asegura de que Deku respire, todavía noqueado como está.
—¿Tienes miedo? —pregunta la mujer. Sí retira un poco lo cables, sonríe con suficiencia.
Katsuki busca con la vista un enchufe.
—Déjalo —le pide.
Eijiro niega con la cabeza. Por supuesto que lo hace. Pero no sabe lo que a Katsuki se le acaba de ocurrir.
—¿Te entregarás a cambio de él? —pregunta Medusa.
Katsuki no puede evitar sonreír de lado.
—No nos conoces, ¿no? —espeta—. Crees que puedes amenazarnos y que no nos defenderemos. Crees que puedes convertirnos en víctimas en peligro nada más. —Frunce el ceño. Acaba de encontrar un enchufe que le sirve para sus propósitos—. Pero… —baja las manos—, ¡somos héroes, carajo! —Se lanza hacia enfrente, hacia ella. Estira la mano que ya no tiene una granada y antes que uno de los cables se enrede en su muñeca, lo agarra él. Cambia de trayectoria hacia donde vio el enchufe—. ¡Pikachu! ¿Estás ahí?
—¿Bakugo? —Oye la voz en su oreja, en el equipo de comunicación.
—¿Puedes mandar corriente por la instalación eléctrica del edificio? —pregunta.
—¿… para qué?
—¡No preguntes! —Lanza una explosión con la mano que tiene libre, antes de que los cables puedan alcanzarlo—. ¿Puedes o no?
—Ajá.
—Hazlo cuando te diga. No lo suficiente para freírle el cerebro a nadie, sólo para dejarlo inconsciente. ¿Entendido?
—Ajá.
—¿Evacuaron todo?
—Ajá.
Se defiende como puede. Con la mano que tiene sujeto el cable lanza una explosión muy pequeña, lo suficiente como para romper el aislante y dejar los alambres salidos. Un cable lo alcanza en una pierna. Se agarra al primer mueble que encuentra cuando amenaza con jalarlo. Los cables son demasiado fuertes.
Ignora el dolor en la pierna cuando se le desgarra algo y mete el cable roto en el enchufe.
—¡Ahora! ¡PIKACHU!
Sabe que puede oírlo. El dolor en la pierna es agonizante. Hay un momento eterno en el que se pregunta si su plan va a funcionar o no. Se asegura de que su piel sólo toque el aislante. Y luego oye el sonido que hace la corriente eléctrica en una descarga.
Un grito que no es el suyo, sino el de Medusa.
Y después, de nuevo, el silencio.
La ve desplomarse en el suelo. Eijiro cae con ella, todavía enredado en los cables. Katsuki se deja caer, espalda contra la pared, y libera su pierna. No sabe que se le desgarró, pero no puede caminar bien.
Eijiro empieza a liberarse poco a poco. Katsuki se arrastra hasta él y lo ayuda.
—¿Estás bien? —pregunta. Tiene la voz rasposa, como después de cada pelea. Es el efecto de gritar mucho: su garganta está acostumbrada, pero igual acaba seca y ronca.
Eijiro asiente. Ya no tiene que poner rostro valiente y, en cuanto está libre, se abraza a Katsuki.
—Creí que… ibas a rendirte cuando… me viste y… —Se sorbe los mocos. Katsuki jura que está evitando llorar—. Joder, Katsuki… no viste tu expresión… pero…
—Como si no me conocieras —espeta Katsuki. Lo hace con un tono mucho más amable que su tono usualmente—. No iba a darme por vencido. No contra ella. —Aprieta los dientes—. Especialmente no contra ella —repite.
Rodea con los brazos a Eijiro y, por primera vez desde que llegó allí, se permite respirar con tranquilidad.
La voz de Denki vuelve a su oído.
—¿Están bien?
—Necesitamos atención médica —espeta—. Somos tres. Ah, y dile a la policía que tenemos a la asesina de Hawks.
—Vale.
No suelta a Eijiro. No se atreve.
A los quince años, al hacer su examen de ingreso a UA, creyó que no necesitaría amigos porque sólo lo detendrían. Que era él contra el mundo para convertirse en el mejor héroe. Pero el tiempo le ha enseñado mucho mejor.
Lo ha golpeado. Le ha dicho una y otra vez que no puede solo. Que necesita compañía que lo deje dormir en su sofá cuando se queda sin dinero para la renta, unos brazos amables que lo dejen dormir a un lado cuando todo se vuelve demasiado. Amigos que manejen doce horas con él en una misión de rescate. Novios, en realidad, se recuerda. Todavía está acostumbrándose. Eijiro y Denki son ese soporte que está esperándolo cada noche para que haga la cena, son a lo que se puede aferrar cuando todo el resto da vueltas y no hay de donde asirse. No los cambiaría por nada.
Nunca se imaginó que su vida sería de esa manera, pero no se queja.
No se separa de Eijiro hasta que llega el equipo de rescate.
Palabras: 872.
1) Este «drabble» que todos saben que no lo es creo que es el más corto de todo el fic. Pero bueno, tenía que cerrar YA la trama porque me quedan dos capítulos más y todavía tengo algunos cabos sueltos. Pero ya atraparon a esta villana.
2) «So no one told you life was gonna be this way…» Y por eso y otras cosas, esa fue la canción que abrió el fic. Porque ni siquiera me gusta tanto Friends, sólo soy muy fan de la canción.
Andrea Poulain
