Palabra: palabras.


Futuro

Me and you and you and me
No matter how they toss the dice, it had to be
The only one for me is you, and you for me
So happy together

Happy Together, Gerard Way ft. Ray Toro


Hay una ceremonia. El cerebro de Katsuki la pasa por encima, apenas si puede concentrarse. El ranking no cambia demasiado. Deku sube dos lugares, está en el cuarto —justo debajo de Mt. Lady, que mantiene su tercer lugar—. Todoroki se queda con su antiguo octavo lugar, entrando por primera vez al top diez —Katsuki supone que no estar más bajo la sombra de su padre le ayuda—. El primer lugar es Miruko. Nadie lo cuestiona. Ha estado mucho tiempo en el top diez de los mejores Pros, desde antes que Katsuki supiera quien era. La oye dar un discurso. Les recuerda que deben ser fuertes, no rendirse, esas tonterías. Lo hace a su manera, por supuesto, con esa sonrisa amplia y retadora que tiene. Katsuki no puede evitar una sonrisa tenue al oírla.

Miruko fue de las primeras personas dispuestas a trabajar con él —a pesar de su odio por el trabajo en equipo— sin intentar cambiar su personalidad o hacerlo más manejable.

Luego hay una fiesta y Katsuki no pone mucha atención a nadie. Denki está festejando su nuevo lugar en el ranking, que se acerca al top veinte. Eijiro sonríe por los tres. Mucha gente lo felicita. Se las arregla por ser medianamente educado —o sea, poner su cara de desagrado normal y no hacerle comentarios hirientes a nadie— las primeras dos horas. Luego es incapaz de esconder el hastío de que un héroe clase D que nadie conoce lo felicite.

—¿Nos vamos? —pregunta Eijiro, después de que Denki bostece por segunda vez y Katsuki se quite al quinto fan seguido de encima.

—Podríamos habernos ido hace horas.

—No seas así, Kacchan… —Denki sonríe—. Eres el número dos. La gente quiere verte.

—Y lamerme los zapatos. —Katsuki gruñe—. Y sugerirme que debería trabajar con ellos. Y preguntarme cuándo planeo abrir mi agencia. Qué carajos les importa.

—Vamos —dice Eijiro—. Llamaré a un taxi. Es tarde.

Katsuki asiente. Se deja llevar sin quejarse más de los lamebotas. Ya tendrá mucho tiempo después; ese es su momento y no debería desperdiciarlo. Todavía se siente en la euforia de haber escalado hasta el número dos. Casi puede tocar el número uno.

No está muy lejos.

De todos modos, sabe que no puede dejarse consumir por el número. Le ha costado sus buenos años descubrir lo que hace falta tener para ser un buen héroe. Le ha costado golpes y lágrimas que no le enseña a nadie y peleas y fracasos. Pero siente que, por fin, entiende en donde está parado. Aunque sea sólo un momento de calma y la tormenta vuelva a empezar sin previo aviso para lanzarlo a la deriva de nuevo.

Denki se recarga en su hombro en el taxi y acaba por quedarse dormido en el camino de regreso a su apartamento. Eijiro lo obliga a ir en medio porque quiere ver por la ventana, pero le agarra la mano. Katsuki se la aprieta.

—Katsuki —empieza Eijiro—, sabes que estamos orgullosos, ¿no? —Él asiente, distraído—. La primera vez que me acerqué a ti lo hice porque pensé «wow, ese idiota que grita demasiado es increíble». —Sonríe—. Felicidades.

—Gracias.

Denki empieza a roncar.

—Está agotado, ¿no? —pregunta Eijiro.

—Sí. Más le vale despertar cuando lleguemos —dice Katsuki—. No voy a cargarlo hasta arriba.

—Pero sería tan romántico…

Katsuki bufa.

—Cállate.

—Oh, vamos…, sería romántico.

—Pero lo necesito despierto —espeta Katsuki—, así que más le vale despertar.

Eijiro ya no dice nada. El resto del viaje transcurre casi en silencio. Denki sigue roncando, ajeno al resto. Katsuki mete una mano en su cabello y después, casi cuando están llegado al apartamento, descubre a Eijiro mirándolo con una sonrisita.

—Espera a que le cuente a los demás que en el fondo tienes corazón.

Katsuki bufa.

El conductor está estacionándose.

—Cállate —le dice—. Y no le cuentes cosas a los extras.

—A tus amigos —pide Eijiro.

Suelta un gruñido y luego mueve el hombro, para que Denki vaya despertando.

—Ey, Pikachu —le dice—, despierta. No voy a cargarte hasta arriba.

—Pero sería romántico… —repite Eijiro.

—Hazlo tú si quieres ser romántico —se queja Katsuki—; yo lo necesito despierto.

—¿Qué… sería romántico…? —Denki se talla los ojos.

—Nada —responde Katsuki—, vamos. Ya llegamos. —Se inclina para abrir la puerta del carro para que Denki, todavía adormilado, pueda bajarse. Mientras Eijiro saca la cartera y le paga al conductor—. Anda, baja —espeta.

Lo tiene que agarrar del brazo mientras Eijiro abre la puerta de la calle mientras Katsuki se encarga de que Denki no se caiga de bruces en el suelo mientras acaba de despertar. Vuelve a tallarse los ojos en el elevador y suelta un bostezo que contagia a Eijiro.

—Podrían haberme no despertado.

—Quiero hablar con ustedes —espeta Katsuki.

—Podría esperar —siguiere Denki—, Kacchan.

—O no —responde él—. Vamos, es importante.

Sigue quejándose todo el camino hasta que llegan a su puerta, pero ya está despierto de nuevo completamente. Al menos lo suficiente para decirle «Kacchan» y alargar la última «a» y hacer una pausa entre la primera y última sílaba.

Eijiro cierra la puerta a sus espaldas.

—¿Y bien, Katsuki?

No sabe cómo decirlo.

Para alguien con tanta confianza en sí mismo, esos momentos siempre se le complican. Puede enfrentarse a todos los villanos, pero Eijiro y Denki siempre son otro asunto.

—Odio dormir en el sofá —empieza—. Bueno, odiaba. Supongo. —Hace semanas que no duerme ahí, turnándose entre el cuarto de Eijiro y el de Denki—. Da igual. Pero estaba pensando que ya que soy el número dos, idealmente tendré un ingreso menos de mierda y que realmente necesitamos un lugar más amplio.

La mitad de sus cosas seguían en la sala.

—¿Eso quiere decir que estás considerando…? —Eijiro tiene los ojos muy abiertos.

—¡Ustedes propusieron originalmente que podríamos vivir juntos! —espeta.

—Kacchan, no puedes soltar estas cosas cuando estoy cansado —se queja Denki—. De todos modos…

—… la respuesta es sí —corta Eijiro—. Si es que esperas una respuesta.

—Bien. —Katsuki sonríe—. ¡Pero tienen que seguir lavando los platos!

—Por supuesto —asegura Denki—. ¿Cuánto no lo hemos hecho?

—¡Siempre tengo que perseguirlos para que lo hagan! —se queja Katsuki.

—Prometemos que no tendrás que perseguirnos —asegura Eijiro—. Pero ahora, ¿podemos ir a dormir? Podemos usar mi cama. Creo que hay más espacio.

—Alguien va a amanecer en el suelo —dice Katsuki.

—Quizá no. —Denki ya está bostezando de nuevo.

—Lo que es seguro es que van a amanecer sin cobijas porque se las quitaré todas —dice Katsuki—. Pero son masoquistas porque nunca se quejan de eso, así que a mí me da igual.

Eijiro sonríe.

—Vamos a dormir. Mañana nos preocupamos por buscar un lugar con más espacio donde vivir.

«Mañana». Katsuki sonríe. Ante los ojos de los tres, se extiende el futuro.


Palabras: 1149.

1) Ya acabamos con este fic. Espero que lo hayan disfrutado, que les haya gustado y que se hayan divertido con estos tres personajes que quiero mucho. Fue mi primer fic usando a Kaminari en un papel tan protagonista y me divertí mucho con él. Es encantador.

2) Gracias por leer a todos los que leyeron y por llegar hasta acá. (Por cierto si buscan el título del fic en spotify, les sale la playlist de todas las canciones que usé en las epígrafes de los capítulos).


Andrea Poulain