Capítulo 27. Ruta de Sebastian.

Acercándose.

Susanna se sintió un poco consternada ante la cercanía del shinigami. Era la primera vez que él se le acercaba tanto y sintió un leve impulso por alejarse, pero antes de que poder moverse una voz sonó detrás de ellos…

-Si me permiten… estamos esperándolos en el estudio… -ella asintió y caminó a toda prisa, dejando a William y a Sebastian atrás. De pronto quiso alearse de ellos.

-Señor Spears… a nombre de la señorita, agradezco su preocupación, pero le advierto que si se le vuelve a acercar tanto, no dudaré en lastimarlo severamente –la voz del demonio era seria, casi serena pero la expresión en su rostro decía algo muy diferente. Era amenazadora y determinada.

-Es de esperarse una reacción así por parte de un ser tan vil como tú –se acomodó las gafas y caminó hacia el estudio, evitando un conflicto mayor. No era ni el lugar ni el momento y tampoco quería llegar a conclusiones apresuradas.

Una vez que todos estuvieron en el estudio, Susanna les contó los detalles sobre el interrogatorio, por supuesto omitiendo las partes violentas y el cómo murió Aidan Crawford. No tenía ganas de recordar ese oscuro episodio y de cualquier modo, ya lo debían haber visto en el cinematic record. Explicó lo que él dijo sobre la numerología como aliada de esos sujetos y la mención de un lugar preciso, así como todo lo mencionado sobre energía y desastres naturales, mismos que habían sido un ensayo de lo que vendría; para medir las posibles consecuencias de los actos de aquel malévolo grupo.

A pesar de la explicación, todo aquello parecía ser tan solo conceptos aislados, o en su defecto, muy difíciles de relacionar. El único indicio de que fuesen parte de un todo eran las pistas que esos hombres habían dejado. Sin embargo la expresión consternada de Grell denotaba que se trataba de algo muy serio, y con voz seria, la misma que sólo utilizaba en situaciones cruciales, comenzó a decir.

-Eso quiere decir que ya tienen fecha para traer al ángel caído y hacer el enlace. Ahora sólo tenemos que descubrir la fecha que tienen marcada para hacerlo… creo que el rastro de migajas nos lleva a la numerología.

Todos en la habitación se miraron con seriedad y de inmediato supieron qué hacer. Cada uno tomó un libro de numerología de los que había sobre el escritorio, una hoja y un papel para intentar dar con la fecha y hora exactas en donde se llevaría a cabo el ritual.

Pasaron casi dos horas en esa tarea hasta que, en medio de todo el silencio que había inundado el lugar, a Susanna le dio la impresión de que no llegaban a ningún lado.

-¡Rayos! ¿Por qué carajos es tan complicado entender esto de la numerología?- ella se quejó y aventó a la mesa el libro que sostenía en la mano, pero su gesto de desesperación cambió rápidamente por uno de hartazgo al escuchar a Sebastian quejándose y haciendo exagerados suspiros de aparente tristeza.

-Es una lástima que la señorita me haya ordenado no hablarle o acercármele…–Grell y Ronnald voltearon a ver a Sebastian con gesto de confusión, mientras que William pudo leer perfectamente sus intenciones y frunció el ceño- … porque podría decirle lo que he descubierto… -y cruzó los brazos mientras veía por la ventana.

-¿De verdad, Sebastian?... Por Dios, qué infantil eres –ella se quejó.

-Oh, disculpe. No pretendía enfadarla, señorita –sonrió pícaramente.

-No te hagas el inocente… no sé qué tipo de jueguito estés jugando, pero bien sabes que…. –no terminó la frase porque William lo interrumpió al hablar.

-Si me permiten… creo que acabo de encontrar algo importante –los miró con severidad y después de echarle ojos de pistola al mayordomo, se acercaron al shinigami. Esto desde luego no pasó desapercibido para Ronald, quien parecía estar muy divertido con la escena. No todos los días uno puede ver al Supervisor de la División de Gestión y Envío celoso, y ni más de ni menos que de un soberbio demonio.

-¿Qué encontraste? –ella se sorprendió.

-En la numerología cada número tiene un significado y…

-¡Wow! Ese es un tremendo hallazgo, señor Spears –el demonio dijo con sarcasmo.

-Guarda silencio, alimaña rastrera…. –hizo una pausa y continuó- si se trata de fechas, podríamos dividir los números en dos pares y una cifra de cuatro, misma que debe ser 2015, refiriéndose al año, claro está.

-¡Y los otros dos serán el día y el mes! –exclamó Grell.

-Exactamente. Cada día tiene un significado diferente y la energía en cada uno de ellos cambia de igual manera. En la antigüedad las bodas se celebraban los días cuatro, ya que el número significa fortuna y felicidad –William se veía muy serio mientras explicaba, pero lo hacía con mucha paciencia, como si fuese un profesor impartiendo una clase.

-¿De ahí viene la tradición de los viernes 13 de mala suerte? –pregunto Ronald mientras su jefe asentía.

-Veamos –Sebastian tomó el calendario que había en el escritorio y comenzó a ojear las páginas del mes de agosto- ¿qué significa el 2?

-Más que un significado, representa fortaleza y feminidad -contestó William leyendo del libro – y si lo que necesitan es fortaleza mezclada con algo que simbolice el inicio o la fundación de algo, podrían usar cualquier día que sumado diera como resultado el número 4. Creo que una fecha así es lo que estamos buscando.

-¿Sumado? -Susanna parecía estar confundida.

-¡Por supuesto! –Grell exclamó y tomó una libreta junto con una pluma de su chaqueta y comenzó a escribir una fecha- si sumas una fecha, por ejemplo 2 de agosto de 2015, sumarías 2+8+2+1+5, lo que daría como resultado… 18, y por último 1+8, es nueve… que significa… -miró a William como esperando a que él lo explicara.

- El nueve es simplicidad y potencia la neutralidad -dijo con seriedad después de leer el texto que tenía en sus manos.

-Ahí está. Ahora veamos… -continuó Grell- las fechas próximas que suman el número 4 son…. 6 de agosto, 15 de agosto…

-Espera ¿dijiste 6 de agosto? –Ronald dijo con cierto interés –Grell asintió- si mal no recuerdo, ese día es el partido de…

-¡Chelsea contra Manchester United! –Susanna exclamó.

-¡Sí! –Ronald la miró con alegría en los ojos- ¿te gusta el fútbol?

-No, en realidad no mucho… pero hay un jugador del Chelsea que me gusta mucho y siempre estoy al pendiente de sus noticias… y ahora que lo pienso, no sería mala idea mover un par de influencias para conocerlo… ¿por qué no se me ocurrió antes? –sonrió para sí misma y después se apenó y bajó la mirada al ser consciente de las miradas acusadoras de los presentes, a excepción de Ronald, quien pareció tomárselo con gracia.

-Que haya un partido de futbol ese día no puede ser coincidencia. Si tuviera que adivinar, diría que ese día será el escogido para hacer el ritual –explicó Ronald.

-¿Y por qué piensas eso? –Grell parecía incrédulo.

-Aidan Crawford mencionó algo sobre energía ¿no es así?... pues la numerología no es lo único que la canaliza. En realidad, las personas también lo hacen, y qué mejor que un evento multitudinario, lleno de euforia y emoción, como lo es un partido de fútbol, para usarlo como potenciador. Sería como ponerle turbo a la situación.

-Creo que tienes razón. Entonces, tenemos nuestra fecha… -Sebastian sonrió y apuntó algo en el calendario- al igual que nuestro lugar…

El demonio caminó hacia uno de los libreros donde había un par de papeles enrollados, entre ellos un detallado mapa de Londres. Después lo extendió sobre el piso y sin ningún problema ubicó el Stamford Bridge; estadio oficial del Chelsea FC. Usó un plumón rojo para marcar el lugar y después trazó un par de líneas rectas que lo conectaban a distintos sitios aledaños: Brompton Cementery, La escuela de oratoria de Londres, Hyde Park y la estación Fulham Broadway. Todos ellos sitios demasiado específicos.

Tanto los shinigamis como Susanna lo miraron con curiosidad y sin comprender lo que hacía, hasta que William se quedó pensativo y se acercó para mirar el mapa con detenimiento. Unos instantes después comenzó a explicar con mucha seriedad.

-¡Por supuesto! son lugares desde los que podríamos entrar para detener la invocación. Son, digamos, puntos de acceso: Hyde Park me parece una excelente opción, ya que está a cierta distancia y habrá mucha gente… lo suficiente como para pasar desapercibidos –siguió con su dedo las líneas de las calles para calcular cuánto tiempo tardarían en llegar a aquel lugar.

-¿Y por qué no simplemente entramos al estadio como aficionados?... eso sería más fácil –preguntó Susanna alzando una ceja.

-Me temo que no sabemos a detalle cuáles son los planes de ese individuo. Tampoco estamos seguros si el ritual se llevará a cabo ahí. Sugiero que utilicemos otra entrada y establezcamos una ruta de salida –contestó William con tono serio, indicativo del sin fin de pensamientos que comenzaron a formarse en su cabeza.

-¡Es obvio que el ritual se hará allí! -Grell se quejó y se sentó en el sillón- lo mismo sucedió con las pasadas invocaciones. Schneider usó las 200 almas de los contenedores e hizo el embrujo a pocos metros. Lo mismo tenían planeado hacer Soler y Crawford. Deben estar a una distancia corta.

-Así es –William se puso de pie y ajustó sus gafas- sugiero recopilar información acerca de ello y revisar en nuestros archivos en busca de otras entradas al estadio o modificaciones recientes en el sótano del estadio. Susanna, me gustaría que nos reuniéramos nuevamente en cuanto tengamos la información necesaria –le dijo con cierto aire de formalidad pero utilizando un tono de voz amable mientras la veía con cierta duda en los ojos, tratando de decirle algo más.

-De acuerdo… –ella sonrió levemente y antes de decir otra cosa, Sebastian se puso frente a ella con un gesto serio mirando al shinigami.

-¿Y en cuánto tiempo será eso? Una investigación así podría tomarles días. Tal vez sería más fácil utilizar otros métodos o recurrir a alguien más… apto…

-¡Hey! –de inmediato Ronald alzó la voz, mirándolo con cierto enfado- ¿con quién crees que estás hablando? Los shinigamis somos más rápidos y efectivos de lo que piensas, demonio.

-En efecto… pero como era de esperarse-la expresión del Supervisor se volvió más rígida y fría, dirigida exclusivamente en contra de Sebastian- eso no es algo que una alimaña como tú lo sepa –lo miró con unos ojos que fácilmente habrían podido perforarlo y luego miró a Susanna, por supuesto suavizando su mirada y cambiando su actitud- ¿Qué te parece si nos reunimos en tres días para trazar el plan?

-Me parece muy bien, William –se acercó a él, ignorando a Sebastian por un instante- ¿necesitan ayuda? ¿los podemos ayudar en algo?

-No por el momento, gracias. En caso de necesitar algo me pondré en contacto contigo –le sonrió con la mirada y después miró a sus colegas- en marcha. Tenemos trabajo que hacer.

Y sin más, los shinigamis se dirigieron a la salida, acompañados por Susanna, quien le indicó a Sebastian que se quedara en el estudio mientras los despedía. Seguía molesta con él por su comportamiento durante el día, aunque más que estar enfadada, trataba de evitar quedarse a solas con el demonio.

Dos días después, Susanna estaba agotada tras haber pasado la mañana haciéndose cargo de las finanzas de la empresa, pero al menos había recibido una buena noticia: las investigaciones sobre el lupus que hasta el momento había estado financiando, finalmente estaban dando frutos.

Sonrió con satisfacción después de volver a meter en un sobre los documentos que le habían ido enviados, en donde se constataba que no sólo habían logrado desarrollar un medicamento para controlar la enfermedad que se vendería a precios accesibles, sino que habían logrado inducir al lupus a estado de remisión en un 75% en un grupo de control formado por 150 pacientes.

¡Excelentes noticias! Pero eso no terminaba allí, ya que debía seguir financiando la investigación, y había pasado un buen rato pensando en qué podría hacer para continuar haciéndolo aún después de que todo terminara; cuando ya no estuviese en este mudo. No se atrevía a pensar en que moriría, ya que no estaba segura de hacerlo. Su alma sería devorada por un demonio y había una ligera posibilidad de que eso la condenara a permanecer en un eterno limbo…

Caminó por su habitación mientras que muchas cosas rondaban su cabeza y después de dar con el plan de Demian Janssens-Guillot, ahora las cosas parecían ser más accesibles para acabar con él y por fin terminar con la amenaza del enlace. Pero la espera parecía ser insufrible y el seis de agosto parecía estar más lejos que nunca. Quería que todo terminase rápido; destruir a aquel hombre que no buscaba más que hacer daño. Y de repente, la chica sonrió al pensar en lo que estaba haciendo ¿quién era ella para tacharlo de diabólico o inmoral? A fin de cuentas ella había vendido su alma por un poco de venganza y restaurar su ego. Pero aun así, el enlace iba más a allá de cualquier criterio moralista sobre el bien y el mal; era cosa de supervivencia y no sólo para los humanos.

Estaba brumada después de todo lo que había hecho. Nunca se creyó capaz de matar a alguien o tomar decisiones tan frías como lo había estado haciendo últimamente. Por otro lado, tenía miedo… miedo del camino que debía seguir y el destino al que se enfrentaba. No podía huir, eso era definitivo. Debía terminar con su cometido y a pesar de ser lo que de verdad deseaba, el desenlace era terrorífico; una eternidad en el infierno, enfrentándose a todos esos tormentos que se describían en las imágenes dantescas o en la literatura, y todo esto junto con Sebastian… una idea que no le desagradaba del todo pero que le creaba un enorme conflicto.

¿Cómo es posible que la idea del infierno se contrarreste con la de Sebastian? ¿Acaso estaba loca? ¿Qué clase de persona disfruta con la compañía de un demonio? Y sobre todo ¿cómo había sido posible que se sintiera atraída por él?

De inmediato sacudió la cabeza y golpeó la pared con todas sus fuerzas, sintiendo unas tremendas ganas de llorar. Después se dejó caer en la cama, como si se estuviera rindiendo. Se sentía atrapada y la cabeza le daba vueltas pensando en cómo proceder al respecto, pero a los pocos minutos su puerta se abrió y el atractivo mayordomo de cabello negro se acercó, dispuesto a recostarse junto a ella; reconfortarla y seducirla si era posible. Sus avances ya estaba llegado lejos, así que tal vez esa sería la ocasión donde por fin Susanna sucumbiera sus encantos y así poder reclamarla como suya, con esa posesividad tan distintiva de los demonios.

-Déjame, quiero estar sola- ella le dio la espalda, salió del cuarto y trató de desaparecer por el pasillo pero él la tomó del brazo y la acorraló contra la pared justo después de salir- quítate… -dijo con frialdad, evitando su mirada. No quería verse tentada una vez más, no estaba de ánimo ni tenía la fortaleza para luchar con él.

-¿Por qué se hace esto, joven ama? – y justo cuando terminó de decirlo se quitó el guante de la mano derecha con la boca, sin quitarle la mirada de encima y con los ojos más encantadores que pudo. La chica miró hacia abajo, intentando no sonrojarse ante tal gesto, pero su corazón estaba acelerado- pequeña mentirosa- él acarició su rostro, justo sobre la línea de su mandíbula mientras movía su cabeza para que lo viera a los ojos. El contacto con sus dedos hizo que la piel de Susana se erizara, como si cada roce tuviera pequeñas chispas.

-Este es sólo otro de tus trucos… demonio –ella respondió, tratando de hablarle lo más duro posible; queriendo convencerlo de que lo detestaba.

-Vaya, vaya ¿pero cómo puede decir eso? sabiendo que cada uno de sus deseos son como una orden para mí –eso último lo susurró en el oído de Susanna, quien comenzaba a sentir las piernas débiles tras el contacto de los labios de Sebastian sobre su oreja- permítame reconfortarla como aquella vez… cuando me recosté junto a usted… vamos, sé que lo anhela –ella tragó pesado y apretó la mandíbula.

-¿Harás todo lo que yo desee? –después de un momento ella lo miro a los ojos con una mirada sugestiva y él asintió con una sonrisa seductora y pícara- entonces… - jugó con el nudo de su corbata, disfrutando la mirada triunfal del demonio, que se inclinó más hacia ella- quiero que en este momento prepares galletas con chispas de chocolate. Las quiero en mi estudio lo más pronto posible, pero no las lleves tú. Que las lleve alguien más. No quiero verte hasta mañana –se zafó del acorralamiento de Sebastian y caminó por el pasillo mirándolo con soberbia- es una orden.

Siguió caminando en dirección a su estudio. Mientras tanto, el mayordomo se quedó atónito ante tal reacción; su plan había fallado y no pudo provecharse de la situación. Lo sabía, Susanna no era una presa fácil para sus trucos y encantos, pero eso hacía que la deseara más, y a esas alturas él ya sabía con exactitud qué era lo que quería. Estaba seguro de que lo iba a conseguir, el reto estaba en definir bajo qué circunstancias. Sin más reparos, se acomodó la corbata y caminó hacia el lado opuesto del pasillo, recuperando la compostura y dando la vuelta hacia las escaleras del primer piso.

-Ya deberías saber que es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas –dijo Sebastian con voz cortante y un gesto tan serio que parecía enfadado.

-Yo... no… no quería -Abby, que pasaba por ahí en el momento justo cuando Sebastian acorraló a Susanna, estaba escuchando todo desde un pasillo aledaño. Callada para no ser descubierta e insegura sobre qué hacer.

-Tu no viste nada ¿entendido? –la voz del mayordomo sonaba tajante y seria, algo poco usual en él- y ven a la cocina en media hora. La señorita quiere galletas con leche.

Sebastian siguió caminando en dirección a la cocina, elucubrando su siguiente movimiento dentro de los planes que tenía para Susanna; a fin de cuentas, ella no lo necesitaría por el resto de la tarde y tendría tiempo para pensar qué hacer.

El siguiente día, la mañana era soleada y Susanna estaba en su estudio, ocupándose de algunos pendientes de la empresa. Todo parecía marchar bien y las inversiones dejaban buenas ganancias. Los ambiciosos proyectos que comenzó cuando tomó las riendas de la compañía comenzaban a dejar frutos, y eran planes a largo plazo… lo único que le restaba por hacer era decidir qué hacer con la empresa después de que ella dejara este mundo… Era una interrogativa que debía contestar eventualmente y un par de ideas se le vinieron a la mente, pero ninguna resultaría tan fácil o factible como para realizarse en un par de semanas.

Suspiró profundamente y le dio la vuelta a su silla, volteando a ver a la ventana que le dejaba ver el despejado cielo y parte del bonito jardín trasero de la casa. De pronto perdió la noción del tiempo entre todos los enredos que cruzaban su mente, recuerdos, imágenes y sentimientos que la invitaban a echar un vistazo a su interior, hasta que una voz masculina la interrumpió.

No se sorprendió al darse cuenta de que era Sebastian, quien acababa de entrar al estudio, pero se preguntó cuánto tiempo llevaría ahí, observándola desde las sombras.

-¿Le preocupa algo, señorita? –preguntó con un tono casual, como si nada de lo ocurrido el día anterior hubiese pasado.

-Nada en especial… -ni sus palabras ni su tono expresaban emoción alguna, despertando la curiosidad del demonio.

-Entiendo. Me preguntaba… la compra del nuevo edificio se ha concretado y en menos de dos semanas estará listo para usarse. ¿Planea hacer una inauguración?

-¿Inauguración? –ella preguntó sin esperar respuesta. De inmediato su mente comenzó a pensar- una fiesta no suena nada mal…

-¿Tiene algo en mente?

-Por ahora nada… más allá del aburrido discurso, un pequeño homenaje a las víctimas de la explosión y un brindis, pero creo que necesitamos algo más –lo miró como si acabara de recordar algo- tú tienes más experiencia en este tipo de cosas. ¿Qué podríamos hacer?

-Me halaga, señorita –sonrió y se acercó al escritorio. Después se paró junto a ella, mirando hacia la ventana- es un bellísimo edificio, con la más alta tecnología y por supuesto con los sistemas de seguridad más avanzados. En mi humilde opinión, debería ser un evento a la altura. Algo elegante y con distinguidos invitados.

-Tienes razón… -pensó un poco- discurso aburrido, homenaje, brindis, bocadillos… me gustaría una orquesta. Música para ambientar y… -de repente puso un gesto travieso- ¿qué pasaría si, digamos… pusiéramos un poco más de alcohol del necesario en las bebidas?

-¿Planea embriagar a todos? –el preguntó con curiosidad. Sin duda, no era una mala idea, pero no entendía sus motivos.

-Tan sólo un… experimento social –rio para sí misma- además, creo que todo está cerca de terminar, y un par de maldades no le sientan mal a nadie ¿no crees?

-En efecto –le sonrió con amabilidad, por fin entendiendo a lo que se refería- en ese caso, creo que los invitados se pondrán demasiado… contentos. Sería algo interesante de ver. Claro que, sugeriría un buen equipo de seguridad, para evitar conflictos de cualquier naturaleza.

-Esa parte de la logística te la dejo a ti. Has los arreglos necesarios y… ¡ya sé! ¿qué tal una cena baile? –sonrió y de pronto su voz se escuchó muy emocionada- no tendrían excusa alguna para o bailar y pasarla bien. A pesar de ser individuos estirados e inversionistas aburridos, no podrán decirle que no a un poco de diversión.

-Excelente idea, señorita –esta vez él sonrió ampliamente. Sin duda iba dos pasos delante de su ama, quien poco sabía sobre lo que tenía en mente- pero me pregunto si ha considerado las implicaciones… -ella lo miró un poco confundida- ¿sabe bailar?

-¿Bailar?... bailar, claro… -recordó su fiesta de cumpleaños mientras bailaba con William- no mucho… creo que si me guían bien, puedo hacerlo. Tal vez sería bueno agregar clases de baile a la lista de pendientes.

-Con mucho gusto, señorita –el contesto con cierto aire de picardía- ¿le parece bien comenzar esta tarde?

-Por supuesto, entre más pronto se a posible. Encárgate de ello… mientras tanto, quisiera empezar a organizar la celebración.

-Desde luego –el hizo una pequeña reverencia- iré a traerle un poco de té –y entonces salió del estudio, dejando a Susanna muy entretenida con la planeación de la cena baile, mientras él sonreía casi malévolamente y se relamía los labios. La fiesta sería una excelente oportunidad para hacer más avances y para agregarle emoción al asunto, le pondría fecha límite a sus ambiciones. No faltaba mucho…

Notas de la autora:

Hola a todos. Como les comenté en el capítulo pasado, este sería un poco más denso por la explicación de numerología, pero también resultó interesante, ya que pudimos ver más interacciones entre Susanna y Sebastian… ¿sucederá algo entre ellos el próximo capítulo? Y por cierto ¿cuántos de ustedes prefieren la ruta de Sebastian a la de William?