Capítulo 2

Disclaimer: la historia es mía pero Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras escrito e ilustrado por Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, esta historia es sin fines de lucro, solo por diversión y el gusto de compartir.

Esta historia tiene contenido adulto, leer bajo su propia discreción y criterio.

Había llegado a su habitación con suficiente tiempo, lo mejor de todo es que nadie se había dado cuenta de nada, se sentía preocupado porque no fueran a descubrir a su pecosa, ahora tenía que preparar un plan, debía convencer a su padre, cosa que no sería nada fácil, pero no renunciaría a Candy, no señor, la amaba por sobre todas las cosas, pero además de su amor ahora tenía un deber moral con ella, la había mancillado, como pudo hacer semejante cosa, el más que nadie sabía la importancia de respetarla, el que la amaba tanto, ahora debía impedir que la señalaran.

Había pasado una semana sin poder verla, todo por el capricho del Duque de que asistiera a la dichosa recepción.

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Inicio del recuerdo

-debes tratar de llevarte bien con tu padre Terry

-no es mi culpa que para él solo sea un estorbo

-si fuera así él no te procurara como lo hace, tal vez es solo que no sabe cómo acercarse a ti, pero si tu pones de tu parte las cosas podrían mejorar

-tendría que estar fuera toda la semana pecosa, tanto así quieres deshacerte de mi

-no digas eso mocoso engreído, sabes que no quisiera estar tanto tiempo lejos de ti

-debo suponer entonces que me extrañara señorita Andrew, dijo tomando su mano

-supone usted bien señor Grandchester, voy a extrañarte mucho Terry

-yo también pecosa

Terry tomo la mano de la rubia y la beso suavemente, era todo el contacto que se permitía, la amaba tanto que no se atrevía a decírselo directamente siquiera, la embromaba, o decía indirectas, pero no se atrevía a declarar abiertamente su amor por ella, aunque tácitamente ambos sabían que eran mucho más que amigos, desde el beso en el festival de mayo, él había preferido respetarla lo más posible, temía no poder contenerse si se acercaba demasiado, ella despertaba en el sus más fervientes deseos, solo el gran amor que le tenía lo frenaba en sus apasionados impulsos.

Y por complacerla a ella había incluso sorprendido al Duque presentándose puntualmente en el palacio para asistir a la recepción que se celebraría en honor a sus tíos los Reyes, había soportado toda esa semana de rígido protocolo, pero en el fondo no había sido tan malo, su tía abuela y sus tíos le trataban con cariño y respeto, cosa que enfurecía a su madrastra, quien fue al final la que arruino esa dichosa semana, pues cada que podía le insultaba o hacia indirectas en forma discreta para que nadie más que el escuchara, al final se había emborrachado, pese a que gracias a Candy llevaba mucho tiempo sin hacerlo, la ducerda (duquesa cara de cerdo) había conseguido al final amargarlo, juntándose todo llego más borracho que nunca al colegio, acabando en la habitación de su pecosa.

Fin del recuerdo

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Ahora debo esperar unos días para poder hablar con el Duque, estando fuera de la ciudad no tiene caso que valla a buscarlo, al menos debo intentar convencerlo.

El Duque había tenido que terminar unos negocios importantes, algo que en otros momentos no le hubiera importado, ahora sentía que le retrasaba, estaba inquieto, había recibido unos molestos anónimos acerca de Terrence y la mala influencia que este recibía por parte de una jovencita americana, que además era huérfana y una trepadora sin escrúpulos, en otra circunstancias el quizá habría tomado otra postura, pero casualmente este anónimo se lo había entregado la Duquesa, quien le había restregado que su hijo al igual que el gustaba de las rameras americanas, basto solo eso para que el desconfiara totalmente de las palabras de dicho anónimo, si la Duquesa estaba de acuerdo con tal misiva lo más seguro es que no era de fiar, aun así necesitaba averiguar, no quería que su hijo tuviera que sufrir lo que él, al no poder estar al lado de la mujer que amaba, debía asegurarse también que no se tratara de una arribista.

La Duquesa nunca aceptaría que en verdad Richard se sentiría mas que feliz si Terrence encontrara a una joven que fuera tan siquiera la mitad de noble y honorable como lo era su madre, y es que a diferencia de la misma Duquesa, cuando el conoció a Eleonor ella era una joven inocente, pura, y su único pecado fue amarlo con locura y sin pensar en las consecuencias, confiando ciegamente en él, pero por culpa de su padre tuvo que renunciar a ella, la amaba tanto que aun en la actualidad no hacia otra cosa más que amarla, y sabía que ella a pesar del daño que le causo no había buscado a otro hombre, había rechazado cada pretendiente que se le había acercado, pero eso es algo que nunca nadie debía saber, mucho menos Terrence, por eso no permitía que se acercara a ella, estaba seguro que él se iría con su madre y se alejaría de él y ese sería lo último que su corazón soportaría, él era lo único que tenia de ella, de su gran amor, Terrence no solo era su hijo, era su único hijo, el hijo de la mujer que amaría hasta su último suspiro, su orgullo, pero debía ser firme y no parecer débil frente a él, solo así lograría protegerlo.

Por otro lado Terrence había mostrado un cambio más que favorable los últimos tiempos, las monjas ya no lo recibían con quejas, es más estaban complacidas con su comportamiento, había comenzado a asistir a clases y a ser más tolerante con los demás, la prueba de su cambio era su asistencia a la recepción de los Reyes, hacía mucho tiempo que él no tenía un comportamiento tan adecuado, de hecho se sintió mas que orgulloso de él, solo al final tuvo el desatino de emborracharse pero aun así casi nadie se percató, solo su primo el Rey Jorge V, y su tía la madre de este, pero ellos en lugar de reclamar el comportamiento de Terrence lo defendieron, ellos a diferencia de el mismo si observaron la razón de aquella conducta, y la culpable de todo, la misma Duquesa, hasta mucho había aguantado su hijo tomando en cuenta su carácter, las provocaciones de esa odiosa mujer habían sido demasiadas.

Por eso deseaba regresar lo más pronto posible, debía averiguar todo, debía saber si esa joven existía, si así era debía saber quién era y si valía la pena.

Candy había pasado su mañana un poco más distraída que de costumbre si es que acaso eso era posible, por más que trataba de concentrarse su mente viajaba a lo sucedido la noche anterior, los recuerdos la inundaban, había ido al tocador esa mañana más veces que en toda esa semana junta, si no es que más, no podía evitarlo, nunca había sentido lo que sentía, era algo nuevo y a la vez inquietante, no era solo su mente, no, su cuerpo también reaccionaba a los recuerdos, su piel se encendía al recordar las manos y caricias del castaño, su boca, y otra vez esa maravillosa sensación, al final prefirió excusarse y dirigirse a su habitación, sentía que todos podían leer sus pensamientos, no quería dar motivos a nadie de ser descubierta, eso que sentía era solo de ella y de Terry, nadie más debía saberlo, pues también sabía que nadie más la comprendería, al contrario, así que por más que Annie y Paty trataron de acompañarla ella se negó afirmando que se sentía indispuesta y que solo necesitaba descanso.

El único momento en que pudo prestar atención para colmar la cereza del pastel, fue cuando en clases una monja hablo acerca de los deberes y obligaciones de toda dama, que una dama no debía permitir siquiera ser besada hasta el día de su boda y en el altar, mucho menos tener otro tipo de acercamientos impuros con un caballero, pues era pecaminoso y ella, ella había hecho todo eso y más, no sabía ya si sentirse todavía mas culpable de lo que sentía, las palabras que siguieron diciendo las monjas la hacían sentir incluso sucia, pero recordaba lo que Terry le había dicho, ¿que era entonces lo correcto?, ¿cómo debía sentirse?, estaba cansada de tanto pensar, para fortuna ya casi era la hora de reunirse con él y se preparó para verlo, salió con todo el sigilo posible y verificando que no era seguida por nadie.

Al llegar no tuvo tiempo de buscarlo, su mano fue tomada con fuerza y la atrajeron detrás de unos árboles, cuando estuvo a punto de gritar una mano cubrió su boca y vio al dueño de sus sueños y desvelos

-soy yo pecosa

-Terry, que susto me has dado

-discúlpame, no fue mi intención pero debía evitar cualquier riesgo de que fueras vista, me extrañaste amor

-claro que te extrañe mi amor

Mas tardo en responder, que los labios del castaño adueñándose de su boca, besándola con toda la dulzura del mundo

-te amo tanto Candy

-Terry, yo también te amo tanto, me haces tan feliz cada vez que me lo dices, me parece mentira tanta dicha

-acostúmbrate mi Julieta pecosa, porque te lo pienso decir muuuuchas veces de ahora en adelante, pero ven debemos irnos de acá, no es seguro seguir en este lugar, la zanahoria desabrida puede vernos acá

Tomo su mano y la guio hasta las inmediaciones de unas aulas en ruinas, el lugar estaba cercado naturalmente por enredaderas de hiedra y rosas con espinas muy filosas, pero los rebeldes no pasaron por allí, si no que subieron a un árbol y desde una de sus ramas se pasaron fácilmente a las ramas de otro árbol que estaba muy cerca y que casualmente se encontraba dentro del cerco y los dejaba ya en las ruinas abandonadas de antiguos salones de clases, lejos de la vista de todos.

-aquí nadie nos molestara Candy

-pensaste en todo Terry, comenzó a recorrer una de las aulas que era la que se encontraba más completa pues tenía todas sus paredes y techo además de puertas en mejor estado que las demás, pero se sorprendió que parecía limpio, -Terry tu limpiaste

Terry se sonrojo, no pensó que sería tan obvio, pero él quería que ella estuviese cómoda, -solo un poco pecosa, con tu uniforme blanco no quería que te fueras a ensuciar

-oh Terry, eres muy considerado, dijo la rubia inclinándose de puntillas para besar suavemente la mejilla del castaño

-ay pecosa si así es como me vas a agradecer voy a terminar limpiando todo el colegio, jajajaja

-jajajaja amor eres un exagerado

Terry no resistió más y tomo el rostro de la rubia entre sus manos y suavemente la beso

-eres preciosa

Candy no atino a responder, no podía, su boca no podía emitir sonido, al escuchar un halago tan sincero en la dulce voz de Terry, por primera vez no estaba jugándole bromas, él estaba halagándola, sentía mariposas haciendo una fiesta en su estomago

Terry la guio a un escritorio que había previamente topado a la pared y la sentó en el, situándose justo atrás de ella y colocándola entre sus piernas mientras la abrazaba por la cintura, depositando suaves besos en su mejilla

-¿Cómo has pasado el día amor?

La rubia se puso roja cual tomate, bajo la mirada, no se atrevía a responder

-Candice, amor, porque callas, acaso no quedamos en que debemos tenernos toda la confianza del mundo, recuerda que soy tu prometido y tu mi prometida, siendo más específico, eres mía y yo soy todo tuyo

Candy hizo un gran esfuerzo por controlar sus nervios y le comento como pudo a Terry todo lo sucedido esa mañana, sin omitir nada, el castaño estaba más que feliz de poder tener ahora esa confianza con su pecosa y ser el causante de esas reacciones en ella, pero le enfurecía que las monjas la hicieron sentir de esa manera aun sin saberlo, pero sabía que así eran las cosas y que si alguien se enteraba la única afectada seria ella y eso era precisamente lo que quería evitar, porque el más que nadie sabía lo valiosa que era Candy, quería para ella un futuro sin vergüenzas y sin dolor.

-escúchame bien amor, tu eres una joven admirable y muy valiosa, lo que sucedió entre nosotros no cambia nada de eso, tu valor está mucho más allá de cualquier pedazo de piel que asegura un estado de virginidad, tu vales mucho más que cualquier otra muchacha, te pongo de ejemplo a Eliza, aunque ella siguiera virgen hasta los ochenta años, jamás tendría siquiera una uña de toda la pureza de tu alma, que nunca nadie te haga pensar o sentir lo contrario, ahora si quieres culpar a alguien, ese soy yo, pues era mi responsabilidad cuidar de ti y falle miserablemente

-no digas eso Terry, en todo caso fallamos los dos, pero gracias por tus palabras, me sentía muy confundida y realmente mal, ahora me siento mejor

Terry abrazo a Candy a su pecho hundiendo su cabeza en sus cabellos, el soltó los listones que ataban sus coletas metiendo sus dedos entre sus risos besándolos y besando du frente, sintiendo ante sus caricias como el cuerpo de su rubia se estremecía, en sus bellas esmeraldas vio reflejado el deseo y un sonrojo que indicaba que lo que ella estaba sintiendo, beso sus labios mordiendo suavemente su labio inferior, sintiendo de inmediato la entrega total que hacia ella a sus besos, trataba de contenerse, pero a la vez quería complacerla, por lo que no dudo y bajo su mano bajo la falda y la metió dentro de su ropa interior buscando su intimidad, ante tan sorpresiva caricia la rubia dejo ir un pequeño gemido de placer que fue como música a los oídos del castaño.

Siguió acariciándola, haciéndola delirar de placer y aunque ella era inexperta, sus instintos la dominaban, sin pensarlo comenzó a besar el rostro del castaño, imitando los besos y caricias que él le había prodigado anteriormente, Terry trato de detenerla

-detente pecosa, por favor, si sigues así no poder contenerme

Pero ella no lo escucho, no podía, estaba cegada por lo que estaba experimentando, siguió besando al castaño cerca de su barbilla, bajando por el cuello, acariciando su torso mientras no podía evitar gemir sin control, estaba cerca de su clímax y solo pudo abandonarse al momento que vivía, el castaño no pudo más, sentir los labios de la rubia en tan excitantes e inocentes caricias fue lo máximo, sintió cuando ella alcanzo el orgasmo y solo lo encendió mas, se movió rápidamente y la cargo a un pupitre sin respaldo colocándola de rodillas con los brazos de esta sobre la mesa del pupitre, perdida en el placer como se encontraba ella solo se dejó hacer, rápidamente el subió su falda hasta su espalda y le bajo la ropa interior quedando maravillado ante la imagen que su prometida le regalaba, sin resistirse más se bajó el pantalón libero su miembro y en un solo movimiento la penetro gimiendo ambos al mismo tiempo ante tan maravillosa sensación, tomo sus caderas y siguió con sus embates mientras le acariciaba la nuca con sus labios y le susurraba al oído cuanto la amaba, lo mucho que la deseaba y que se moría por ella, mientras que la rubia no podía mas que gemir de puro placer, hacía mucho se había abandonado a él, era imposible pensar siquiera cuando todo su ser se estaba llenando con tan deliciosas sensaciones, solo sintió que nuevamente estaba a punto de estallar en mil pedazos y se dejó llevar, al momento de gritar su nombre y dejarse caer sobre la mesa del pupitre mientras sus piernas temblaban literalmente, el castaño la embistió una vez más y luego se salió de ella colocándose un pañuelo sobre su miembro para recibir la descarga que no podía dejar en su amada.

Termino lo más rápido que pudo de limpiarse y se colocó rápidamente su pantalón luego se volvió rápidamente hacia la rubia quien aún estaba bajo los efectos del éxtasis que le había causado, le subió la ropa interior y le acomodo la falda y le ayudo a incorporarse, la cargo entre sus brazos y la volvió a llevar al escritorio en donde la sentó y beso suavemente su frente y su rostro, ella sonrió y ahora fue ella quien tomo su rostro con sus pequeñas manos y lo beso

-perdona amor, no me pude resistir, me tienes loco

-fue maravilloso Terry

-dime, te dolió, te he lastimado

-no, no me ha dolido todo lo contrario, respondió sonrojándose

El sonrió aliviado, termino de acomodarse la ropa y se sentó junto a ella abrazándola nuevamente

-Candice, creo que debo comenzar a hacer las cosas bien, en la forma correcta contigo

-que quieres decir, ya no volveremos a… sonrojada bajo su mirada

El castaño sonrió, le enternecía saber que ella no quería dejar de estar con el

-me refiero amor, haciendo caso omiso a lo dicho por la rubia pues no quería apenarla, - a que debo hablar con tus primos, debo hablar con ellos formalmente en cuanto a mis intenciones para contigo, para que sepan que ahora eres mi prometida, aunque no me guste admito que ellos te quieren mucho y que te protegen, además aunque queramos hacer las cosas solos, sería un error no contar con su ayuda, es posible que la necesitemos

-hablaras con Stear y Archie

-es lo correcto pecosa, también deberías hablar con tus amigas, sospecho que debemos contar con toda la ayuda posible

-que es lo que exactamente les diremos

-la verdad pecosa, que nos amamos y que te he pedido que seas mi esposa y que obviamente tu no pudiste resistir a mis encantos y aceptaste

-Terry eres un engreído

-jajajaja es broma amor, pero básicamente eso es lo que les diremos, ahora debemos irnos, pero saldremos por otro lado

-porque Terry

-Candice amor, debo pedirte algo

-dime

-prométeme que de ahora en adelante no subirás árboles, ni cabalgaras si no estoy contigo, tu sabes las consecuencias de nuestros actos, y aunque tratemos de evitarlas, nada es del todo seguro y no podemos arriesgarnos a que sufras un accidente me comprendes

-si Terry, tienes razón, te prometo ser más juiciosa

La ayudo a arreglarse el cabello nuevamente y beso nuevamente a su amada y luego la guio a un pequeño espacio que había en el cerco que era apenas imperceptible, se asomó a ver que nadie estuviera cerca y cuando confirmo que todo estaba seguro ayudo a la rubia a salir, le acompaño lo más que pudo hasta los dormitorios de las chicas y se quedó en un árbol cuidándola hasta asegurarse de que ella hubiera entrado segura.

Luego se dirigió al dormitorio de los hermanos Cornwell, aunque le disgustara, el sentía que debía hablar con ellos, si quería hacer feliz a su pecosa, estar bien con sus primos era primordial, por su parte Candy se encontró con sus amigas quienes le acompañaron a su habitación, preparándose también para hablar con ellas.

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Hola amigas, disculpen el atraso, como algunas sabrán en mi país fue fin de semana largo lo cual significa casa llena, y al igual que en cualquier fin de semana las actividades familiares me absorben por completo y no me dejan tiempo para nada mas, odio retrasarme en publicar los capítulos, pero tendré que pedir paciencia pues debido a cosas ajenas a mi voluntad es posible que en algunas ocasiones me retrase, muchas gracias por la acogida que ha tenido esta historia, les adelanto que no pretendo hacer sufrir a nuestros rebeldes, que si como pueden observar es bastante subida de tono, que no planeo que la gusi aparezca en esta historia, aun no sé pero no lo creo jaja.

Muchas gracias a quienes han dejado sus reviews y siguen la historia, también a quienes la leen de forma anónima, especialmente gracias a:

Serena Candy Andrew Graham, aday, alheli.g.r, carol jeniffer Grandchester, , CandyNochipa2003, apy granchester, mcvarela, Magdis, gracias por seguirme y seguir mi historia, Kamanance gracias por leerla, Guest DTB gracias, y también me frustre mucho y acá ya me quito esa frustración jaja, Guest así es amiga esta historia será así jaja, skarllet northman me alegro que te guste y que hayas puesto esta historia entre tus favoritas, Selenityneza amiga que gusto que la leyeras y que sigas mi historia, CANDY GRANCHESTER me alegro que te gustara, Eli (Guest) aquí te darás gusto pues puro amor entre nuestros rebeldes, aaronlaly hará todo lo posible por cuidarla, y supones bien jaja, Letty Bonilla me alegra que te gustara, Ster star así es ya se adelantaron jaja, Marga1416 gracias, Guest disculpa el retraso acá esta la actualización, gracias a todas y bendiciones.

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